AP715-2015(44791)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP715-2015  

Radicación 44791  

(Aprobado Acta No. 61).  

Bogotá D.C., febrero diecisiete (17) de dos  mil quince (2015).   

VISTOS  

Procede  la Colegiatura a pronunciarse sobre  el   recurso   de   reposición  interpuesto  por  el  defensor  de  la  acusada  SANDRA MILENA NÚÑEZ CUELLO,  contra  el  auto  del  pasado  22 de enero, a través del cual se decidió cesar  procedimiento  por  indemnización integral en favor de aquella por el delito de  lesiones  personales  culposas en María Inés Álvarez  Moscote, al paso que negar la extinción de la acción  por   la   misma   causa   respecto   del   punible   de  lesiones  culposas  al  feto.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

A  través de la referida decisión señaló  la  Corte  que  si  bien de conformidad con la preceptiva del artículo 42 de la  Ley  600  de 2000 es procedente la cesación de procedimiento por indemnización  integral  respecto  del  punible  de  lesiones  personales  culposas  causadas a  María  Inés Álvarez, quien  dijo   considerarse   indemnizada   integralmente,  amén  de  que  SANDRA   MILENA   NÚÑEZ   no   ha  sido  beneficiada  con  dicho  instituto en los últimos cinco (5) años; no ocurre lo  mismo  respecto  del punible de lesiones culposas al feto, pues no corresponde a  un  delito  susceptible  de  desistimiento,  ni  queda comprendido dentro de las  taxativas  categorías  establecidas  en  el artículo 42 de la Ley 600 de 2000,  motivo  por  el  cual  se  negó  la  solicitud  de extinción de la acción por  indemnización integral respecto de tal conducta.   

FUNDAMENTO DE LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con  el  referido  proveído, el  defensor  interpuso recurso de reposición para que fuera revocado parcialmente,  pues  considera  que  si  bien  el  delito  de  lesiones  culposas al feto no se  encuentra  incluido  dentro  de  aquellos  para  los  cuales  es  procedente  la  cesación  de  procedimiento por indemnización integral, lo cierto es que se ha  presentado  en  el  curso del proceso una equivocación trascendente respecto de  la   adecuación   típica   del   comportamiento,  en  cuanto  el  nasciturus  no  fue  lesionado,  sino  que  murió.   

          Al  momento  de  la muerte ya había vida independiente, no conforme  al  artículo  90  del  Código Civil, sino para efectos penales, que protege el  delito   de   homicidio   culposo,   adecuación   típica  correcta  del  hecho  investigado.   

          Afirma  que  “nuestro ordenamiento penal  sigue  la  teoría  del inicio de la vida independiente y autónoma a partir del  inicio  del  trabajo  de  parto  o  dolores  propios  del  parto, como se quiera  denominar,  entendiendo  este  como  un  proceso que inicia generalmente con los  dolores  propios  del  parto  y  termina con la expulsión del bebé, pues desde  allí  el  que  está  por  nacer  reclama  independencia  y  desaparece la vida  dependiente  como  una  expectativa  (en formación), para protegerla ahora como  una realidad (independiente)”.   

          Advera  que  el  anterior  aserto es confirmado con la consagración  del  delito de infanticidio (artículo 108 de la Ley 599 de 2000) referido a que  la  madre “durante el nacimiento o dentro de los ocho  (8)  días  siguientes  matare  a su hijo”, de manera  que  se  reconoce  la  vida  independiente  antes  de la separación de la madre  cuando comienza el proceso de nacimiento.   

          Entonces  puntualiza  que  “constatado el  error  en  la adecuación típica, trascendente para la extinción de la acción  penal  por  indemnización integral, es procedente que su honorable corporación  varíe  la  adecuación típica de lesiones culposas al feto por la de homicidio  culposo,   en   aras   del   respeto   al   principio  de  legalidad”  y  se disponga la cesación de procedimiento por indemnización  integral,  máxime  si  el  homicidio culposo y las lesiones personales culposas  son  más  graves  que  las  lesiones  culposas  al  feto,  pero  por olvido del  legislador  no  se  incluyó este último delito dentro de aquellos susceptibles  de cesación por indemnización.   

De otra parte dice que el delito de lesiones  culposas  al feto “mantiene el supuesto genérico que  es  de  lesiones  personales  y se consagró en la modalidad culposa”,  de manera que puede tener las mismas consecuencias predicables  de  las  lesiones personales culposas, amén de ubicarse en el mismo capítulo y  proteger el mismo bien jurídico.   

De forma subsidiaria solicita se extienda al  delito  de  lesiones  culposas  al  feto “los efectos  propios   de   la   querella   para  beneficio  y  reparación  integral  de  la  víctima”,  danto  aplicación  favorable al numeral  3º del artículo 37 de la Ley 906 de 2004.   

          Con  base  en  lo  expuesto, el recurrente solicita a la Colegiatura  revocar  la  decisión  atacada,  para  en  su  lugar  disponer  la cesación de  procedimiento  por  indemnización  integral  respecto  del  delito  de lesiones  culposas al feto.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Reiteradamente  ha  expuesto la Corte que el  recurso  de  reposición  constituye  un medio otorgado por la ley a los sujetos  procesales,  para  que  provoquen  un nuevo examen de la providencia a partir de  los  argumentos expuestos en la sustentación, a fin de que el funcionario tenga  la  oportunidad  de  corregir los errores en que haya podido incurrir. Por ello,  el  impugnante  está  obligado a señalar de manera clara y precisa los motivos  por  los  cuales  estima que se debe revocar, modificar o aclarar la providencia  recurrida,  lo  cual  le  implica  abordar  puntualmente  los  fundamentos de la  decisión  atacada,  con  el  propósito de conseguir su cambio en alguno de los  sentidos ya indicados.   

En  el asunto objeto de estudio encuentra la  Sala  que  el  accionante  no  logra  desvirtuar  las  razones  que motivaron la  negación de la cesación de procedimiento deprecada.   

El  artículo  39  de  la  Ley  600  de 2000  dispone:   

“Preclusión de la  investigación    y   cesación   de   procedimiento.  En  cualquier  momento  de  la  investigación  en que  aparezca  demostrado que la conducta no ha existido, o que el sindicado no la ha  cometido,  o  que  es  atípica, o que está demostrada una causal excluyente de  responsabilidad,   o   que   la  actuación  no  podía  iniciarse  o  no  puede  proseguirse,  el Fiscal General de la Nación o su delegado declarará precluida  la investigación penal mediante providencia interlocutoria.   

“El   juez,  considerando  las  mismas  causales,  declarará  la  cesación de procedimiento  cuando    se    verifiquen    durante    la    etapa    del   juicio”.   

De  tiempo  atrás ha definido la Sala (Cfr.  CSJ  AP,  28  jul.  1998.  Rad.  13024,  entre muchas otras) que en el ciclo del  juicio   únicamente   procede   la  cesación  de  procedimiento  por  causales  objetivas,  no  por aquellas que impliquen una especial ponderación y comporten  subjetividad  del  funcionario;  son  ellas, por ejemplo, la prescripción de la  acción  penal,  la  muerte  del  acusado,  la  oblación,  el desistimiento, la  amnistía,    la    conciliación,    la    caducidad   de   la   querella,   el  desistimiento,  el  pago, la indemnización integral,  la  retractación  en los casos previstos en la ley, y también, “la  despenalización  de  la conducta imputada, la constatación de  la  existencia  de  cosa  juzgada,  (…)  y  en  general  aquellos  eventos  susceptibles  de verificación  objetiva,   con   potencialidad  para  extinguir  la  acción  penal”   (Cfr.   CC   C-920/07).   

Desde   luego,  si  la  solicitud  de  una  cualquiera  de tales causales objetivas se edifica a partir de un presupuesto de  índole  subjetivo,  como  cuando  se  depreca la cesación de procedimiento por  prescripción  de  la  acción  aduciendo  para  ello  que  hay  un  yerro en la  adecuación  típica  de la conducta, es clara la improcedencia de tal petición  que  debió  ser  formulada  y  debatida en la fase de investigación previa, en  orden  a buscar la resolución inhibitoria, en la etapa sumarial, para pretender  la preclusión, o bien, en el recurso extraordinario de casación.   

          Es   incuestionable   que  si  el  proceso  conforma  una  sucesión  equilibrada  de  actos  reglados  por  una estructura normativa preexistente que  busca  su  desarrollo  ordenado  y  armónico,  resultan  extraños  a él todos  aquellos  procederes  que,  pretextando  el  ejercicio  de  un  derecho o de una  facultad,  ensayen  desvertebrarlo,  lo  desordenen  o  retrotraigan  a fases ya  superadas.   

Por tal motivo, los derechos deben ejercerse  en  las  oportunidades  preestablecidas,  con  lo  cual  se garantiza no solo el  normal  y  progresivo  desenvolvimiento  del  trámite,  sino  los principios de  preclusión  y  de  lealtad  procesal. Las peticiones inoportunas no únicamente  dilatan  injustificadamente,  sino  que  distorsionan  la actividad judicial, en  perjuicio  de  una pronta, cumplida y eficaz administración de justicia, con el  consustancial desgaste del aparato jurisdiccional.   

En  el  caso  que concita la atención de la  Corte,  el  recurrente invoca una causal objetiva de cesación de procedimiento,  esto  es,  la  indemnización  integral, pero cifra el éxito de su discurso, en  primer  lugar,  en  que  los  hechos  no  debieron ser calificados como lesiones  culposas  al feto, delito para el cual el legislador no contempló taxativamente  la  cesación  de procedimiento por indemnización integral, sino como homicidio  culposo,  punible  para  el que sí fue dispuesta dicha extinción de la acción  penal.   

          En  segundo  término, en que el tratamiento del homicidio culposo y  las  lesiones  personales  culposas  en punto de la indemnización integral debe  hacerse extensivo a las lesiones culposas al feto.   

Y  en  tercer  lugar,  en  la  aplicación  favorable  de  preceptos  de  la  Ley 906 de 2004, referida a que se extienda al  delito  de  lesiones  culposas  al  feto “los efectos  propios   de   la   querella   para  beneficio  y  reparación  integral  de  la  víctima”,  danto  aplicación  favorable al numeral  3º del artículo 37 de la Ley 906 de 2004.   

          Como  viene  de  verse,  sin  dificultad  establece  la  Sala que la  pretensión  del  impugnante  no se sustenta en una causal objetiva de cesación  de   procedimiento,   motivo  por  el  cual  resulta  improcedente,  máxime  si  resultaría  inconsistente  que  luego  de los fallos de primera (absolutorio) y  segunda  instancia (condenatorio), la Corte resolviera el asunto a partir de una  solicitud  de  cesación  de  procedimiento  de  la defensa, pese a que el mismo  sujeto  procesal  impugnó  en  casación la sentencia del Tribunal y allegó el  correspondiente libelo.   

Adicional  a  lo  anterior  es  pertinente  destacar  que  el  defensor  no expresa, ni la Colegiatura logra establecer, por  qué   es  suficiente  la  manifestación  de  indemnización  integral  que  ha  efectuado  María  Inés  Álvarez Moscote,   sin   que   Harold   Wilson  Castillo  González,  esposo  de aquella y padre de la criatura,  se  haya pronunciado sobre el particular, pese a que fue instado a ello mediante  auto del pasado 20 de enero.   

Por  las  razones  expuestas,  la  Corte  no  repondrá  su  decisión de negar la cesación de procedimiento por el delito de  lesiones    culposas   al   feto   en   favor   de   la   acusada   SANDRA MILENA NÚÑEZ CUELLO.   

          Una  vez  publicitado  este  proveído,  se dispone dar cumplimiento  inmediato  a  lo  dispuesto  en  el  numeral 5º de la parte resolutiva del auto  proferido el pasado 22 de enero.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.            NO  REPONER la  providencia impugnada.   

2.            DAR  inmediato  cumplimiento  a  lo  ordenado  en el numeral 5º de la parte resolutiva del auto  proferido el pasado 22 de enero.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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