AP633-2015(43700)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP633-2015  

Radicado No. 43.700  

(Aprobado Acta No.047)  

Bogotá,  D. C., doce (12) de febrero dos mil  quince (2015).   

ASUNTO:  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda de revisión presentada por de Harrison  Eladio  Castro Aponte, a través de apoderado judicial,  contra  la  sentencia  del  25 de junio de 2010 a cargo del Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Cali,  que  modificó parcialmente el fallo condenatorio  proferido  el  7  de  mayo  de  2008  por  el  Juzgado  4º  Penal  del Circuito  Especializado de esa ciudad.   

HECHOS:  

Ocurrieron en el Corregimiento de Potrerito,  comprensión  municipal de Jamundí (Valle), a  eso de las 5:40 de la tarde  del  22 de mayo de 2006, cuando miembros de la DIJIN de la Policía Nacional que  conformaban     la     Comisión     Especial     para     Cali     —COMCA—1,    y   el   Grupo   Investigativo   de   HIDROCARBUROS2,  además del  civil  e  informante  Luis  Eduardo  Betancurt  Zamora, verificaban información  suministrada  por  este  último, referida a que en el Hogar  psiquiátrico  “Mi   Casita”,   ubicado   en   ese   lugar,   se  ocultaban  100  kilos  de  cocaína.   

Estando  en  el lugar, fueron atacados   con  armas  de  fuego  por  miembros  del  Pelotón  Lince del Batallón de Alta  Montaña    Nº    3    del   Ejército   Nacional3,     causándoseles     la  muerte.   

ANTECEDENTES:   

    

1. la  Sala Disciplinaria del Consejo  Superior  de  la  Judicatura  asignó el conocimiento del proceso al Juzgado 4°  Penal   del   Circuito   Especializado   de   Cali,   al  desatar  conflicto  de  competencia4.     

Ante esta última autoridad se acusó el 8 de  septiembre    de    2006,    entre    otros    investigados,    a   Harrison   Eladio   Castro   Aponte,  como  posible   coautor   de  los  delitos  de  «homicidio  agravado  (art. 103 y 104 numerales 7º y 10º del C.P., modificados por el art.  14     de     la     L.     890/04)     en    concurso    homogéneo».   

    

1. Ese  mismo  Despacho  profirió  sentencia   el   7   de   mayo   de  2008  condenando,  entre  otros5   

2. ,     a     Harrison  Eladio  Castro   Aponte  a  la  pena  principal  52  años  de  prisión,   como   coautor   del   delito   de  homicidio  agravado,       cometido      en      concurso  homogéneo.     

Condenó también6  a  las  penas  accesorias  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el término de 20 años, y  negó  la suspensión condicional de la ejecución de la pena. No impuso el pago  de perjuicios.   

    

1. La Sala Penal del Tribunal Superior  de  esa  misma ciudad modificó la sentencia de primer grado en decisión del 25  de    junio    de    2010,    imponiendo   a   Castro  Aponte,  29  años  y 10 meses de prisión, como autor  mediato   del   delito   de   homicidio,   en   concurso  homogéneo7.     

    

1. La Sala de Casación Penal decidió  no casar la sentencia, en decisión del 17 de abril de 2013.     

LA  DEMANDA   

    

1. El demandante pretende la revisión  del  fallo  proferido  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali,  con  fundamento  en la causal 3ª  del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004.     

    

1. Abogó  por  la  absolución  de  Castro Aponte, en aplicación  del  in  dubio  pro  reo,  y  expuso  que,  a  pesar  que  en  la  génesis  de la investigación la Fiscalía  refirió  que  el  Coronel  Bayron  Carvajal,  Harrison  Eladio  Castro  Aponte  y  el  Sargento  Luis  Eduardo  Mahecha,  conformaban  una trilogía criminal para la comisión de delito contra  la  salud  pública,  este último no fue vinculado a la investigación, tampoco  se  demostró  el  citado móvil, toda vez que en el lugar no se halló vestigio  de sustancia estupefaciente.     

    

1. Argumentó   además,  que  las  sentencias  impartidas  vulneraron  el debido proceso: i) por desconocimiento de  las  reglas  de producción e incorporación de la prueba en la que se fundó el  cargo,  ii)  por  no  practicarse  las  solicitadas  por  la defensa, y iii) por  carecer  de  competencia  el   juzgado  que impartió, la que en su parecer  radica  en  la Justicia Penal Militar, iv) por proferirse condena con fundamento  en  prueba  ilegal, pues los celulares incautados no fueron embalados, rotulados  ni  individualizados,  ni  se  observó  en  ellos  la  cadena de custodia, y se  careció  además,  de  la  oportunidad para controvertir los datos obtenidos de  esos dispositivos.     

Adicionó  que,  si  la  orden  del  mando  impartida   a   la  patrulla  militar  era  falsa  o  no  estaba  motivada,  los  investigados no eran los indicados para cuestionar su legalidad.   

Solicitó   finalmente,  declarar:  i)  la  exclusión  de  las pruebas ilícitas e ilegales aportadas al proceso, ii) la no  existencia   de  cadena  de  custodia  respecto  de  los  elementos  probatorios  encontrados  en  el  lugar del insuceso, iii) la vulneración del debido proceso  por  haber cursado de la investigación en la jurisdicción ordinaria y no en la  Penal  Militar,  iv)  la  duda  a  su  favor,  en  razón de las irregularidades  presentadas, y de contera, la libertad.   

CONSIDERACIONES   

     

I. Procedimiento aplicable    

El caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó   y  decidió  con  fundamento  en  la  Ley  906  de  2004;  luego,  el  procedimiento  aplicable  en  materia  de  revisión  es  el  establecido en ese  estatuto.      

I. Competencia    

La  Corte es competente para conocer de esta  acción,   de   acuerdo   con   el   artículo  32,  numeral  2º,  ejusdem,  por  estar  dirigida contra una  sentencia  dictada  en  segunda  instancia por un Tribunal de Distrito Superior,  que hizo tránsito a cosa juzgada.   

     

I. Causal    de    revisión  planteada     

La  3ª  del  artículo 192 de la Ley 906 de  2004,  que  refiere  la procedencia de la acción de revisión contra sentencias  ejecutoriadas  entre otros casos, «[c]cuando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado,  o        su        inimputabilidad».   

     

I. Caso concreto    

La  Sala anuncia que la demanda de revisión  será inadmitida de plano, conforme se sustenta a continuación.   

    

1. Dado  el  carácter de instrumento  extraordinario  que  esta  acción  ostenta y la finalidad que con ella se busca  remover  los  efectos  de  la  cosa  juzgada judicial, la ley ha sido en extremo  exigente  en  la  configuración  de  las  causales  y  en  la precisión de las  exigencias mínimas requeridas para su admisión.     

    

1. Como  lo  ha señalado la Sala con  insistencia,  la  acción  de revisión no está consagrada para revivir debates  concluidos   en   las  instancias  respecto  de  un  determinado  tema,  con  la  expectativa   de   que   sean   acogidos   en   esta   sede,  sino  —se          destaca—,  para  reparar la injusticia material  cometida en la sentencia amparada en la cosa juzgada material.     

La  reapertura  del debate probatorio parece  ser  la  intención  del  demandante,  dado  que  los  distintos  planteamientos  expuestos  en  el  líbelo  no guardan ninguna relación con la naturaleza de la  causal  invocada;  esto  es,  el  surgimiento  de  hechos  nuevos  o  pruebas no  conocidas   al   tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado.   

En  precedencia, al amparo del sistema penal  acusatorio,    esta   Corporación   ha   dilucidado   aquello   que   comprende  “prueba  o  hecho nuevo”  (CSJ AP, 15 oct 2008, rad. 29626):   

«Frente  al nuevo modelo de enjuiciamiento  penal,  estos  conceptos,  en  sus sustancialidad básica, se mantienen, pero en  atención   a   la  facultad  que  tienen  las  partes  que  intervienen  en  el  adelantamiento  del  proceso  instancial  de descubrir selectivamente los medios  probatorios  que pretenden hacer valer en el juicio oral, surge el requerimiento  adicional  de  que  la  prueba  no  haya  sido  debatida  en  el  juicio: que el  accionante  no  haya tenido conocimiento de su existencia, o que teniéndola, no  haya estado en condiciones de aportarla.   

Si la parte ha conocido la prueba, pero por  razones  estratégicas o de cualquier otro tipo decide voluntariamente renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no tendrá la  connotación  de  nueva,  porque  lo  nuevo para la estructuración de la causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de  lo cual no se ha tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue posible  aducir al proceso.   

Esta  exigencia,  además  de  consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente (sic) y  rescisorio   como   una   prolongación   del  proceso  instancial  (sic),   donde   sea   válido  reabrir  espacios     de     discusión     probatoria     ya     superados».   

    

1. En el caso que concita la atención  de   la  Sala,  el  demandante  anunció  irregularidades  en  la  abducción  y  valoración  de  la  prueba   que  sustenta  el  fallo,  la no práctica de  pruebas  reclamadas  por  la  defensa,  y  la inobservancia del fuero militar en  razón  de  haberse  presentado  los  hechos,  en  su  sentir,  con ocasión del  servicio.     

Sin embargo, estos son cuestionamientos que,  se  advierte, debieron plantearse al interior del proceso y en las oportunidades  procesales  respectivas,  no pudiendo pretender subsanarse esa omisión por esta  vía especial.   

Es   igualmente   infundada   la   alegada  vulneración  del  derecho  al  debido  proceso  bajo  el  argumento de no tener  competencia   el   juez   de   instancia  para  asumir  el  conocimiento  de  la  investigación,  toda  vez  que  ese  fue  un  aspecto  que dilucidó el Consejo  Superior  de  la  Judicatura al desatar el 14 de agosto de 2006 el conflicto que  se suscitó sobre ese tema en particular.   

Ahí  no  quedan  las  inadvertencias  del  líbelo.  Como  viene  de  verse,  la demanda no satisface en lo más mínimo la  exigencia  de concretar cuáles pruebas o hechos nuevos sustentan la pretensión  ni  los  fundamentos de derecho en que basa, conforme a la carga argumentativa y  probatoria que le asiste al demandante.   

Menos aún acompañó elemento de juicio que  demuestre  la  causal  invocada  que  se hubiera conocido con posterioridad a la  sentencia   de   segunda   instancia,   dado   el   carácter   rogado   de   la  acción.   

Ello  derivó  en  la  no  presentación  de  planteamiento  novedoso alguno que permitiera siquiera considerar la inocencia o  inimputabilidad  del  sentenciado  en  detrimento de la presunción de acierto y  legalidad del fallo.   

    

1. Finalmente,  la simple lectura del  líbelo  pone  de presente que, dejando de lado las exigencias legales y como si  se  tratara  de una instancia mas, el demandante confinó la demanda a opiniones  personales  sobre  la  prueba obrante en el plenario y en la que, según él, se  fundó  la  condena,  exhibiendo  así su inconformidad con las decisiones en su  único  afán  de reabrir el debate probatorio con la inequívoca pretensión de  que la Corte confronte la valoración que motivó la condena.     

Reitérese  que,  siendo  ésta  una acción  especial,  en  manera  alguna  constituye  una  prolongación  del juicio ni una  instancia  más  para  debatir  hechos,  pruebas  y argumentos ya considerados y  definidos  procesalmente, es razón por la cual las falencias descritas conducen  a la inadmisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

INADMITIR la demanda  de  revisión  presentada  a  favor  de Harrison Eladio  Castro Aponte.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

Eugenio Fernández Carlier  

Magistrado  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado   

Patricia Salazar Cuéllar  

Magistrado  

Guillermo Angulo González  

Magistrado  

Hugo Quintero Bernate   

Conjuez  

Abel Darío González Salazar  

Conjuez  

Carlos Roberto Solórzano G.  

Conjuez  

Luis  Gonzalo  Velásquez  Posada   

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria.    

1  Integrado  por  el  Mayor  Elkin  Leonardo  Molina  Aldana, el Intendente Ramón  Darío  Galvis  Londoño, los Subintendentes Roosevelt García Ramírez, William  Andrés  Rodríguez  Montero,  Carlos  Alberto Murillo Castañeda, el Patrullero  Franklin   Oswaldo   Sánchez   Bautista,   el   agente  Luis  Alberto  Perafán  Castilblanco.   

2  Integrado  por  Intendente  Gilmar  Mamián Jiménez, los Patrulleros José Luis  Rodríguez Niño y Pedro León Perea Galindo   

3  Al  mando  del Teniente Harrison Eladio Castro Aponte, e integrado por los Sargentos  Viceprimero   Jaime  Humberto  Montenegro  Castañeda,  José  Aurelio  Palacios  Mosquera,  el  Cabo  Tercero  Elver  De  Jesús  Osorio González y los soldados  profesionales  Mauricio Arcángel Ramírez Gallego, Julio César Rosero Mestizo,  Carlos  Fernando  Erazo  Riascos,  Pablo  Emilio  Riaño  Caleño, Wilson Rafael  Bohórquez  Pineda,  Nelson  Enrique David Posso, José Alfredo Porras Mantilla,  Luis  Eduardo Carvajal Peralda, José Geiner Peñaranda Díaz, y Julián Andrés  Pomeo Moreno.   

4  Conforme   lo   refirió   el   Ad  quem  el  14  de agosto de 2006, folio 15, Cuad. Anexo-Sentencia de 2ª  instancia.                      

5  Condenó también a:   

Sentenciados             

Penas             

Calidad  

Bayron   Gabriel  Carvajal Osorio             

54 años             

Determinador  

Jaime   Humberto  Montenegro Castañeda             

50 años             

Coautores  

José Aurelio Palacios  Mosquera             

   

50 años  

Elver  Jesús Osorio  González  

Mauricio  Arcángel  Ramírez  

Julio  César Rosero  Mestizo  

Carlos Fernando Erazo  Riascos  

Pablo  Emilio Riaño  Caleño  

Wilson   Rafael  Bohórquez Pineda  

Nelson Enrique David  Posso  

José Alfredo Porras  Mantilla  

Luis Eduardo Cavajal  Peralta  

José   Geiner  Peñaranda  

Julián  Andrés Pomeo Moreno  

6  A  todos los procesados.   

7 Igual  modificación  punitiva reconoció al también condenado Bayron Gabriel Carvajal  Osorio.  A  los  restantes  acusados,  fijó  la pena de prisión en 8 años y 2  meses,  y  la  pecuniaria  en  82,6 salarios mínimos legales mensuales vigentes  para  la  fecha  de  los hechos, como coautores de homicidio culposo, en concurso homogéneo.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *