AP601-2015(45332)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP601-2015  

Radicación No. 45332  

(Aprobado   mediante   Acta  No.  44)    

Bogotá D.C., once (11) de febrero de dos mil  quince (2015).   

Se  pronuncia  la Corte sobre la solicitud de  cambio  de radicación elevada por el acusado HERNANDO RAMÍREZ ARBOLEDA, dentro  de  la actuación que se adelanta en su contra por el presunto delito de injuria  y calumnia.   

ANTECEDENTES  

    

1. Fácticos:     

La presente actuación tuvo su génesis en la  denuncia  instaurada  el  31  de mayo de 2012 por el Magistrado de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior de Manizales Dr. JOSÈ FERNANDO  REYES  CUARTAS  contra  HERNANDO  RAMÍREZ  ARBOLEDA  por  el presunto delito de  injuria  y  calumnia,  toda  vez  que  en  el  proceso  disciplinario  que  inició  la  Sala  Disciplinaria  del Consejo Superior de la  Judicatura   ante   la  queja  que  éste  presentara  lanzó  afirmaciones  que  lesionaron   su   honra   y   su   dignidad,   como   que   en  la  «AUDIENCIA  CELEBRADA  EN FEBRERO 12 DE  2010  DONDE  FUI  CITADO PARA AMPLIAR MIS DENUNCIAS CONTRA LOS MAGISTRADOS DE LA  CORTE  SUPREMA,  EL MISMO MAGISTRADO JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS, NO FALTO SINO  QUE  ME  AGREDIERA  FISÍCAMENTE, DESPUÉS DE HABERLO HECHO DE PALABRA, NO SE ME  PERMITIÓ  UN  LIBRE  EXPRESIÓN,  SE  ME  PRESIONÓ  TANTO  HASTA  EL  PUNTO DE  ENFERMARME»,       aceraciones       totalmente  falsas.   

    

1. Procesales     

2.1.  En razón del  precitado  acontecer  fáctico,  el 27 de septiembre de 2013 ante el Juzgado 2º  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de Manizales la fiscalía  6ª  Local de esa ciudad formuló imputación a HERNANDO RAMÍREZ ARBOLEDA, como  presunto  autor  del  concurso  heterogéneo  de  delitos de injuria y calumnia,  conforme  los  artículos  220 y 221 del Código Penal, modificados el artículo  14 de la Ley 890 de 2004, cargos no aceptados por el ciudadano.   

2.2.  El 26 de  diciembre  de  2013, el ente investigador presentó escrito de acusación contra  RAMÍREZ   ARBOLEDA   como   autor  de  las  mismas  conductas  imputadas,  cuyo  conocimiento   le   correspondió   al   Juzgado   Tercero  Penal  Municipal  de  Conocimiento  de  Manizales,  autoridad  que celebró la respectiva audiencia de  formulación de la acusación el 12 de mayo de 2014.   

2.3.  En la sesión  de  audiencia  preparatoria  llevada a cabo el 4 de noviembre de 2014 el acusado  HERNANDO  RAMÍREZ  ARBOLEDA  solicitó  el  cambio  de radicación del proceso,  argumentando  que el juicio no sería «transparente y  regido a la justicia» toda  vez  que  el  juez  de  la  causa  fue  «nominado»   por   la  sala  penal  del  Tribunal   de   Manizales   que  integra  el  Dr.  JOSÉ  FERNANDO  REYES,   presuntamente  víctima  en  estas diligencias, lo que  afectaría  la  imparcialidad y objetividad en la actuación judicial. Petición  coadyuvada   por   la   defensa  técnica  y  el  Representante  del  Ministerio  Público.   

2.4.  Remitidas las diligencias al Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Manizales, mediante decisión de 30 de enero  de  2015  la  Sala  de  Decisión  Penal  ordena  enviar  las diligencias a esta  Corporación,    por   cuanto   del   «…   el   contenido   de  la  solicitud  impetrada  por  el  ciudadano  Hernando  Ramírez  Arboleda, se advierte que las  razones  que  las  fundamentan,  cuales  son la posible falta de imparcialidad y  objetividad     en     el     funcionario    que    dirige    el    juzgamiento        –  Tercero  Penal Municipal de Conocimiento de Manizales-, por haber  sido  “nominado”  por quien aquí se reporta como  víctima,  pudiera  hacerse extensibles a todos y cada uno de los Jueces Penales  Municipales  o  Promiscuos  Municipales  –en  provisionalidad  o propiedad-, de  este   Distrito  Judicial,  lo  que  quiere  decir,  que  en  caso  de  que  las  diligencias fueran a cualquiera de ellos, la presunta  condición  de  desventaja  o falta de garantías que  alega  el  petente,  no  variarían  en nada, debiendo  dejarse  claro  si,  que  esta  Sala  no  entrará  a  valorar  si, en  efecto,  los  argumentos  que  apalancan  la petición son o no  acordes  a  derecho,  pues  este  tópico  es  mejor  que  sea resuelto por sano  criterio  del Máximo Tribunal de Casación en materia  penal;  sin  embargo,  es  necesario  destacar  aquí,  que en forma alguna este  Tribunal  duda  de la probidad, ecuanimidad y rectitud  con  la  que  actúan  todos  los  funcionarios judiciales del Distrito Judicial  Local.».   

CONSIDERACIONES  

Conforme al numeral 8º del artículo 32 de  la  Ley  906  de 2004, es competente la Corte para conocer de las solicitudes de  cambio    de    radicación    de    «procesos  penales  de  un  Distrito  Judicial  a  otro  durante  el  juzgamiento», y de acuerdo  con  el  numeral  4º  del  artículo  33,  es  competencia  de  los  Tribunales  Superiores    de    Distrito    resolver    dichas    peticiones    «dentro         del        mismo  distrito».   

Si  bien  la Corte ha sostenido que antes de  ser  enviado  el  proceso a su conocimiento, el Tribunal del respectivo Distrito  Judicial  debe  hacer  un  control  preliminar,  a  efecto  de  determinar si la  situación  planteada  para  suscitar  el  cambio  de  radicación  puede  neutralizarse en otro lugar de su jurisdicción (CSJ  AP,  12  Oct.  2011,  rad.  37617, CSJ AP, 13 Feb. 2013, rad.  40579,  CSJ  AP,  5 Ago. 2013, rad. 41916, CSJ AP, 30 Abr. 2014, rad. 43655, CSJ  AP,  7 May. 2014, rad. 43701, entre otros), lo cual en  este  evento  no se hizo, no devolverá el expediente  porque de entrada se  advierte  que la circunstancia alegada imposibilita el traslado del proceso, por  lo   que  resultaría  inocuo  e  intranscendente exigir el cumplimiento de tal requisito.   

Y es que de manera excepcional, esta Sala ha  resuelto  de  plano  los  cambios  de  radicación  que no han sido verificados  por el respectivo Tribunal, en aquellos eventos en los  cuales    existe   «una  situación  de  mayor  entidad  que se opone al traslado del proceso»  (CSJ AP, 9  Abr.  2014,  rad.  43534  y  CSJ  AP.  14  Ago.  2012,  rad.  39610),  o cuando «se advierten circunstancias  expecificas  que  de  entrada  imposibilitarían un cambio de radicación dentro  del  mismo  distrito  judicial» ( CSJ AP, 26 Ene. 2012, rad. 38200),  tal  como  fue  reiterado en reciente  auto CSJ AP. 24 Jun. 2014, rad 43969.   

En ese orden, esta Colegiatura ha señalado  que  el cambio de radicación es un mecanismo residual  y  extremo,  por  cuya virtud se alteran las reglas de competencia en razón del  territorio,  el  cual  solo  procede cuando se demuestra de manera contundente y  cierta  que  en  el  lugar  donde  cursa  la actuación procesal existen eventos  capaces    de    acepta    de    manera    real    y    efectiva    «el  orden público, la imparcialidad o  la  independencia  de la administración de justicia, las garantías procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  o  integridad  personal de los  intervinientes,   en   especial   de   las   víctimas,   o  de  los  servidores  públicos»  (artículo 46  de la Ley 906 de 2004).   

Acorde  con dicha preceptiva ha sostenido la  Corte  que  una  medida  residual  y  extrema  a  la  que  se  acude  cuando  se  demuestra   que   existen  circunstancias   externas  con  capacidad  suficiente  para  alterar  el  normal  desarrollo  del  proceso.  Su  finalidad  es  asegurar  una  recta,  cumplida  y  eficiente   administración   de   justicia,  al  no  existir  otros  mecanismos  jurídicos  distintos  que  permitan  neutralizar  las  causas  extrañas que se  invocan.   

Dicha  solicitud,  deberá estar debidamente  motivada  y  acompañada  de  los  elementos  cognoscitivos  que  le  sirvan  de  soporte, o en la posibilidad de poder comprobarse los  motivos  en  la  actuación,  tal  como  lo  prevé  el  artículo 48 del citado  estatuto  adjetivo,  de manera que objetivamente permitan una valoración acerca  de  si  en  realidad  en  el  territorio donde debe adelantarse integralmente el  juicio,   se  presentan  situaciones  exógenas  que  atentan  con  la  correcta  impartición de justicia.   

Debe tenerse en cuenta además que el cambio  de  radicación en cuanto implica una excepción a las  reglas  de  competencia por el factor territorial, procede únicamente cuando no  existan  mecanismos  jurídicos alternativos destinados a neutralizar las causas  que  lo  generan, o cuando, no obstante haber acudido a otras formas de prevenir  o  remediar  el  conflicto  latente  y extraño el proceso penal, no se hubieren  obtenido los resultados esperados.   

En  tales  condiciones,  es  claro  que los  motivos  que  determinan  la  solicitud  de  cambio  de  radicación deben estar  probados,  o en posibilidad de poder comprobarse en la actuación, de manera que  objetivamente   permitan  una  valoración  acerca  de  si  en  realidad  en  el  territorio   donde  debe  adelantarse  íntegramente  el  juicio,  se  presentan  circunstancias  externas  que  atentan  contra su normal desarrollo y afectan el  ejercicio integral de la administración de justicia.   

En  este caso, el acusado HERNANDO RAMÍREZ  ARBOLEDA  al  elevar  la  solicitud  del traslado de la actuación expone que la  circunstancia  por la cual  se    dificulta    continuar    con   el  juzgamiento  en    la   ciudad   de  Manizales  es  que  el  juez de la causa fue nominado  por    quien             funge   como   víctima  (Magistrado  del  Tribunal  Superior),  lo  que podría afectar la  imparcialidad y objetividad de la actuación judicial.   

Frente  al tema de la imparcialidad que le  enrostra  al  juez que está conociendo del asunto, es situación que no pasa de  ser  una  mera  conjetura  de  quien  la  eleva,  porque ninguna prueba siquiera  sumaria  la convalida; pues la circunstancia que la víctima en este caso sea un  servidor  judicial  del  Tribunal  Superior de Manizales, no genera per  se,  una condición o un efecto de  parcialidad,  pues  si  bien  en  el  poder  público  de la rama jurisdiccional  existen  unos  funcionarios que desde el punto de vista funcional se erigen como  de  mayor  rango,  lo  cierto  es  que éstos por mandato constitucional, están  vedados   para  tener  incidencia  personal  o  corporativa  en  las  decisiones  judiciales  adoptadas  por  los  jueces  de  menor jerarquía, ya que la hacerlo  incursionarían  en  el  ámbito  de  eventuales  infracciones  de orden penal o  disciplinario.   

De  otra  parte, con la finalidad de hacer  efectivo   y   real   el   postulado   de   la  imparcialidad  en  la  actividad  jurisdiccional,  el  legislador  consagró  en  el artículo 56 de la Ley 906 de  2004  causales  de  impedimento  que  permiten  a  los  funcionarios  judiciales  separarse  del  conocimiento  de  un  proceso  determinado  cuando se observe la  existencia  de  alguno  de  los  motivos de que trata la normativa en cita, o la  posibilidad   para  que  alguno  de  los  sujetos  procesales  haga  uso  de  la  recusación  y se evite de esa manera que un operador judicial parcializado siga  conociendo de un determinado proceso.   

Al  respecto  la  Sala  evoca su pensamiento pacifico frente a tal temática:   

«…Pero  además,  la  jurisprudencia  de la Sala tiene establecido pacíficamente que la  variación  de  la  radicación de un proceso penal debe responder a situaciones  absolutamente   externas  o  exógenas,  a  condiciones  del  lugar  en  que  se  desarrolla  el  juicio,  habida consideración de que la ley prevé instrumentos  para  separar  a  los  funcionarios  judiciales  del  conocimiento  del caso por  razones eminentemente individuales o particulares.   

En  decir, que aquellos eventos en los que  se  quiere es controvertir la imparcialidad, probidad, idoneidad o independencia  del  funcionario  que  adelanta la causa, la ley, en tales situaciones, ofrece a  los  sujetos  procesales  la posibilidad de recusarlo, y al servidor público la  obligación  de  declararse  impedido,  según lo establecen los artículos 99 y  siguientes del Código de Procedimiento Penal.   

Por lo tanto las razones que potencialmente  conducen  a  trasladar  un  juicio  de  un lugar a otro deben surgir de factores  generados    en   el   sitio   donde   aquél  se  esté  adelantando,  a tal  punto  que  afecten  a la totalidad de los funcionarios que estarían facultados  para  conocer del asunto, y no de los cuestionamientos que sea factible formular  contra  alguno  o  algunos  de  los  juzgadores, pues, existiendo los mecanismos  jurídicos  anunciados  para  separar  del  conocimiento  del caso a aquellos en  quienes  concurra  una  causal  de  impedimento  o recusación, basta asignar el  conocimiento  del  asunto  a  otro  funcionario  en  quien  no  concurra  dichas  condiciones.1».   

En  tales  condiciones, la imparcialidad e  independencia  del  juez,  debe  examinarse en cada caso concreto, toda vez que,  como  es  sabido, dichas categorías se concretan en un juicio exterior derivado  de   la   interrelación   del  juzgador  con  las  partes  y  la  comunidad  en  general.   

Es  que  ni  siquiera  el  acusado  logró  acreditar  que  la  actuación  del  juzgador  esté  guiada  por la pasión, la  ideología,  la  discriminación,  la  inequidad, o intereses de cualquier orden  que  se  hayan  constituido  en un factor que atenta contra los ejercicios de la  equidad y la transparencia en la funcionalidad de la jurisdicción.   

No   sobra  advertir  además,  que  los  funcionarios  judiciales  están  sometidos  en  un  todo  al imperio de la ley,  que  se  constituye  en  un  postulado  encaminado a  garantizar  la  adopción  de decisiones imparciales que tomen en consideración  de  manera equitativa todos los puntos de vista involucrados en un conflicto, de  manera  tal  que materialicen el imperativo de la búsqueda o esclarecimiento de  la verdad material.   

En  ese  orden,  teniendo en cuenta que la  petición   del  procesado  descansa  sobre  factores  que  no  se  derivan  del  territorio  como  tal,  sino  de apreciaciones subjetivas frente al proceder del  juzgador,  luego el remedio, en cada caso concreto, habrá de darse a través de  las   causales  de  impedimento  o  recusación,  según  se  vea  afectada  esa  garantía.  En estas condiciones, de considerar los sujetos procesales que se ve  comprometida  la  imparcialidad  de los juzgadores, la ruta procesal a seguir no  es  el  cambio  de  radicación  a otro distrito judicial, pues aquel solo opera  cuando  se  acrediten  factores externos que  comprometan  la  imparcialidad  o  independencia de todos los  funcionarios judiciales de la región.   

Así las cosas, es claro que el acusado no  acreditó  en  debida  forma  la  procedencia  del cambio de radicación, al ser  genérica  la  mención  de  falta  de  imparcialidad  de  la administración de  justicia, motivo por el cual no se accederá al mismo.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero:  NEGAR   el  cambio  de  radicación  solicitado  de  conformidad con las consideraciones expuestas en la  anterior motivación.   

Segundo:  DEVOLVER de inmediato las  diligencias a su lugar de origen.   

Tercero: Contra  esta providencia no procede recurso alguno.   

         

Cúmplase,  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZA  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  CSJ, AP, 8 Mar. 2012, Rad. 38540     

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