AP5743-2015(46511)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP5743-2015  

Radicación N°. 46511  

(Aprobado Acta N°. 350)  

Bogotá, D.C., treinta (30) de septiembre de  dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Con el fin de resolver sobre su admisión, la  Corte  examina  la  demanda de casación presentada por el defensor de confianza  de   Luis   Alirio   Vizcaíno  Guevara  contra   la   sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  proferida  el 19 de febrero de 2015, que confirmó, con la aclaración en cuanto  a  la  pena  de inhabilidad, la dictada por el Juzgado 4° Penal del Circuito de  conocimiento  de  esa  ciudad  y  condenó  al acusado como autor de la conducta  punible    de    peculado   por   apropiación,   en   concurso   homogéneo   y  sucesivo.   

HECHOS  

Por denuncia que presentara el Contralor del  Meta,  se  logró determinar que, durante el periodo comprendido entre el 1° de  enero  de  2010  y el 1° de marzo de 2011, Luis Alirio  Vizcaíno   Guevara,  quien  se   desempeñaba   como  tesorero  en  el  Instituto  Departamental  de Tránsito y Transporte de esa entidad territorial, se apropió  de     $36’633.800.   

El apoderamiento tuvo lugar mes a mes, cuando  Vizcaíno  Guevara  dejaba de  consignar  la  totalidad  del  monto  recaudado  por  concepto  de “Estados de  Cuenta” en la Agencia de Restrepo.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia del 20 de noviembre de 2013,  llevada  a  cabo  en  el  Juzgado 3° Penal Municipal Ambulante con funciones de  control  de  garantías,  sede  Villavicencio,  la  Fiscalía  10ª Seccional le  imputó  a  Luis Alirio Vizcaíno Guevara el  delito  de peculado por apropiación, conforme al inciso 3° del  artículo  397  del  Código  Penal,  en  concurso homogéneo y sucesivo, con la  circunstancia  de  atenuación  punitiva  prevista  en el canon 401 ibidem  -haber  reintegrado   lo   apropiado   en   el   primer   semestre  de  2011-1.   

2.  El  10 de diciembre posterior se radicó  escrito            de           acusación2 y la audiencia de formulación  se  surtió el 19 de marzo de 2014, bajo la dirección del Juzgado 4° Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  la  localidad, momento en el que  Vizcaíno  Guevara manifestó  su     deseo     de     acogerse     a     cargos3.   

3.  Seguidamente,  el 22 de mayo, el Juzgado  profirió  sentencia  condenatoria,  en la que, tras reconocerle al procesado la  rebaja   del   40%,   le   impuso  27  meses  de  prisión,  igual  término  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas y multa en  cuantía  de  5  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes. Le concedió la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena4.   

4.  La  delegada  de  la Fiscalía interpuso  recurso   de   apelación,  en  orden  a  lograr  un  pronunciamiento  sobre  la  inhabilidad intemporal consagrada en la Constitución Política.   

5. La Sala Penal del Tribunal Superior de ese  Distrito  Judicial,  en  fallo del 19 de febrero de 2015, confirmó parcialmente  la  providencia,  aclarándola  en  el sentido de que la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  «es  intemporal  en cuanto acceder al desempeño de funciones y cargos públicos y la  celebración  de  contratos  con el Estado, y temporal (por el mismo término de  la  pena  de  prisión) en cuanto a los demás derechos políticos»5.   

LA DEMANDA  

El   jurista   identifica   los   sujetos  intervinientes  y  la  determinación  acusada; hace una síntesis de los hechos  materia  de  juzgamiento y de la actuación procesal, y asegura que cuestionará  al  ad  quem con apoyo en el  artículo    181    de    la    Ley    906    de    2004,    por    «[f]alta      de      aplicación,  interpretación  errónea,  o  aplicación  indebida  de una norma del bloque de  constitucionalidad,   constitucional   o   legal  llamada  a  regular  el  caso.  Desconocimientodela   estructura   (sic)  del  debido  proceso  por  afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida a cualquiera de las  partes.»6   

Aclara  que  el primer cargo lo propone como  principal    y    los    siguientes    como    subsidiarios.   Estos   son   sus  fundamentos:   

Primero.  

Con apoyo en el motivo primero de casación,  refiere  que  el  fallador  vulneró  los artículos 28 y 40 de la Constitución  Política,  en  la  medida  en  que  aplicó  una  norma  que  desfavorece  a su  representado  (no la individualiza), pues éste devolvió los dineros que fueron  base para el proceso penal.   

Segundo.  

El  Tribunal,  al  imponer  al  acusado  la  inhabilidad  de  derechos y funciones públicas en forma intemporal «no   dio   aplicación   a   una   norma   inaplicable   a   este  caso»7,  por  lo  que  desconoció  la  estructura del debido proceso o la  garantía  debida  a  cualquiera  de  la  partes  (trascribe  el numeral 2° del  artículo 181 del Código de Procedimiento Penal).   

Tercero -así no lo  identifica     el    actor,    pero    consigna    el    título    «ATAQUE   POR   ERROR   DE  DERECHO»8-.   

El   ad  quem,  accediendo  a  la  alzada de la fiscalía, impuso a su  defendido  la  pena  accesoria  prevista en el artículo 122, numeral 5°, de la  Constitución.  No  obstante,  su  prohijado  reintegró  los  dineros  en forma  oportuna.   

Las  penas  no  son  imprescriptibles y, por  ende,  la colegiatura no podía modificar la sentencia de primera instancia. Esa  norma   -no  especifica-  es  inaplicable    (cita    la    sentencia    C-1212    de   2001   de   la   Corte  Constitucional).   

CONSIDERACIONES  

1. Los fines de la casación.  

1.1. Ha sido reiterativa la jurisprudencia de  la    Sala    en    relación    con    la    necesidad    de    que,    quien    acuda    al   recurso   de  casación,   presente   un  escrito  ordenado,  coherente  y  lógico  en  el  que  exhiba  con  claridad  y  suficiencia  tanto  la  finalidad que persigue con el medio de impugnación como  los errores cometidos por el fallador de segundo grado.   

Por consiguiente, es forzoso que, acorde con  lo  dispuesto en el artículo 180 del Código de Procedimiento Penal de 2004, el  censor   señale   si   pretende   (i)  la  efectividad del derecho material, (ii)  el  respeto  de  las garantías de los intervinientes,  (iii)  la reparación de los  agravios   inferidos  a  estos  o  (iv)  la unificación de la jurisprudencia.   

Sin embargo, para alcanzar tal propósito no  basta  con  enunciar  las  normas trasgredidas, los derechos violados o el punto  considerado   importante   para   ser  desarrollado.  Debe  explicar,  en forma sucinta pero contundente -dado  que  será  en  el  acápite  de  los  cargos donde se alcanzará la profundidad  necesaria-, cómo tuvo lugar  la  lesión  del  derecho,  cuál  garantía fue desconocida y por qué, cuáles  fueron   los   agravios   inferidos,  y,  si  lo  buscado  es  que  se  unifique  jurisprudencia,  enseñar  el  tema  respecto  del  cual  se  hace  necesario el  pronunciamiento  y  cuáles  son  las  posturas disímiles o contradictorias que  requieren  ser  precisadas o, de ser uno no abordado con anterioridad, hacer tal  salvedad  revelando  con  claridad  su  relevancia no solo para resolver el caso  concreto sino para la comunidad en general.   

1.2.  El demandante ignoró por completo esa  carga  argumentativa y ninguna referencia hizo en torno al objetivo del recurso.   

2.  Las  fallas  en  la formulación de los  cargos   

2.1.  Al  impugnante  le asiste, además, el  deber  de  identificar  la falla judicial cometida y, con apoyo en alguna de las  causales  de  procedencia  consagradas  en  el  artículo  181  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  proponer los cargos respectivos, atendiendo las  exigencias    que   para   su   correcto   planteamiento   ha   establecido   la  jurisprudencia.   

Bajo  esa  línea,  es  imprescindible  que  determine,  previamente,  el  error  en  el que incurrió el sentenciador, luego  seleccione  con  sumo  cuidado  el  motivo  a  través del cual va a formular su  cuestionamiento,    exhiba    las    razones    de    sustento   y   revele   su  trascendencia.   

En         efecto,   dado  que  la  casación  no  es  una  instancia  más  dentro de la actuación, ni oportunidad adicional para realizar  todo  tipo  de  críticas, el libelo ha de contener unos mínimos requerimientos  formales  y  materiales  que  permitan  a  la  Corte  entender el error judicial  advertido,  la  afectación  que  con  el  mismo  se  generó y el sentido de la  violación.  El  recurrente,  entonces,  habrá de (i)  exponer  en  forma ordenada y coherente la falencia en  la    que    incurrió    el    fallador,   y   (ii)  desarrollar           y          sustentar con suficiencia, respetando los  principios  de  prioridad  y  no  exclusión, el cargo que contra la providencia  propone.   

De no verificarse los presupuestos indicados  y  de  no  advertir  la  Corte  la  necesidad  de su intervención oficiosa para  cumplir  con  alguno  de  los  fines  de  la  casación,  la  demanda  no  será  seleccionada.   

2.2. En esta oportunidad, el actor, al estilo  de  un alegato de instancia, hizo reparos de toda índole, sin estructura alguna  y  ausentes  por  completo de argumentación, lo que impide entender el desatino  judicial que denuncia y su relevancia.   

2.2.1.  Cuando se elige el motivo primero de  casación9,  el  profesional  debe especificar si el  yerro  tuvo  lugar  (i)  por  falta   de   aplicación,  (ii)   por   interpretación  errónea, o (iii)        por       aplicación  indebida  de  una  norma del  bloque  de constitucionalidad, de la Carta Política o de la ley que sea llamada  a regular el caso.   

La   falta  de  aplicación  surge  cuando  el  juzgador  reconoce una  situación  de  hecho  pero no asigna la consecuencia en el derecho, de modo que  deja  de  aplicar  la  norma  que  regula el asunto, ya sea porque la olvida, la  desconoce,  la  tiene  por  derogada  o  inexequible  o  simplemente no es de su  recibo.    La    indebida   aplicación   tiene  lugar  cuando  el  juez  se  equivoca  en  el  proceso  de  adecuación  típica,  esto  es,  entre  varias  disposiciones  válidas  escoge  aquella     que     no    corresponde    al    caso.    Y,    la    interpretación   errónea,  implica  un  yerro   hermenéutico   del   funcionario,  porque  le  dio  a  la  disposición  un sentido que no tiene o le  asignó efectos distintos o contrarios a su contenido.   

Al amparo de esta causal resulta inadmisible  discutir  aspectos relativos a la valoración probatoria o a la forma en que los  hechos  fueron considerados por el sentenciador, pues la discusión se centra en  aspectos de pleno derecho.   

El   letrado   encaminó  el  primer cargo por esta senda, presuntamente  porque   se   aplicó   indebidamente   una   norma.   No   obstante,  olvidó identificarla y menos demostró  cómo ocurrió la lesión.   

Su planteamiento, al igual que los restantes,  es  vacío  de  contenido  y  no  contiene una efectiva confrontación jurídica  frente a los argumentos consignados en la providencia del Tribunal.   

2.2.2.  Si  la vía de ataque es la segunda,  por  desconocimiento de la estructura del debido proceso, afectación sustancial  de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida  a cualquiera de las partes, es  forzoso  que el casacionista identifique cómo ocurrió el quebranto, detallando  si  el  mismo  incidió en la estructura misma del proceso o en alguna garantía  fundamental,  y definir cómo esa infracción afectó sustancialmente a la parte  que representa.   

El    jurista,    en   el   segundo  cargo, incumplió los lineamientos  expuestos,  pues  solo trascribió el contenido del numeral 2 del artículo 181,  sin   hacer   alguna   consideración   dirigida   a   demostrar   el   supuesta  quebranto.   

2.2.3.     En     el     tercer  reparo,  el  defensor  ni siquiera  identificó  cuál  es la causal en la que se apoya, únicamente refirió que el  Tribunal  recayó  en  un  error  de  derecho,  lo que supondría que eligió la  tercera,  empero, no explicó  en  cuál  de  las  modalidades  de  yerro de esa índole incurrió,  esto  es, si fue por un falso juicio de  legalidad o uno de convicción.   

Su  discurso  es deshilvanado, incompleto y  carente  de  estructura  lógica.  Hizo  una  crítica  al  juez  plural  porque  no  dio  aplicación  a  una norma inaplicable a este  caso,  pero  ella  es  abiertamente  contradictoria  e  ininteligible.   

3. Con todo, puede extraerse que el disgusto  del  actor  recae en que la colegiatura, por razón de la alzada interpuesta, le  impuso  a su representado la inhabilidad intemporal de que trata el inciso final  del canon 122 de la Carta Política.   

Al  respecto,  importa  decir  que  ninguna  anomalía se observa con tal proceder. Obsérvese:   

En  primer lugar, la aludida inhabilidad es  de  orden  constitucional,  no  legal.  Por  ende,  tal  como lo ha sostenido la  jurisprudencia de la Sala, opera de pleno derecho.   

Así   las   cosas,  aun  de  no  haberse  explicitado  en  la sentencia, esa omisión es intrascendente, por constituir un  mandato  directo  de  la Carta Política (CSJ SP, 19 jun. 2013, rad. 36511 y CSJ  AP, 20 nov. 2013, rad. 36040).   

En segundo lugar, su imposición simultánea  con   la  inhabilidad  temporal  señalada  en  el  Código  Penal  «no   quebranta   el  principio  non  bis  in  ídem» (CSJ SP, 19 jun. 2013, rad. 36511).   

En  tercer término, según el inciso final  del    artículo    122    Superior,   esa  pérdida  de  derechos  se  aplica  a  dos  grupos de personas.   

Uno: las que hayan  sido  condenadas  en cualquier tiempo por la comisión de delitos que afecten el  patrimonio  del  Estado,  los  relacionados  con  la  pertenencia,  promoción o  financiación   de   grupos   armados   ilegales  y  los  de  lesa  humanidad  o  narcotráfico, ya sea en Colombia o en el exterior.   

Dos: las que, como  servidores  públicos, hubiesen dado lugar,  con  su  conducta  dolosa  o  gravemente  culposa,  calificada con  sentencia  ejecutoriada, a que el Estado sea condenado a reparación económica,  salvo   que   directamente,   con   su  peculio,  haya  reparado  el  valor  del  daño.   

Así  las  cosas,  no  hubo falla alguna al  momento    de    imponer   esa   inhabilidad   constitucional   a   Vizcaíno    Guevara,   pues,  surge evidente, que se halla dentro del  primer  grupo  descrito.  En  su contra se inició el proceso penal por peculado  por apropiación y se profirió condena.   

En  esa  medida,  carece  de relevancia, en  cuanto   a  este  aspecto  concierne,  que  el  procesado  hubiese  devuelto  el  dinero.   

Por  último, hay que decir que,   como   bien   lo   expuso   la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  traída  a  colación  por  el  libelista, la  CC-C-1212/2001:   

Las  inhabilidades  o inelegibilidades son  impedimentos  establecidos  por  el  constituyente  o  por  el  legislador,  que  restringen  el  acceso  a  la  función  pública  de personas que, a su juicio,  carecen  de  las cualidades requeridas para ejercerla. Así mismo, se consideran  “como  hechos  o circunstancias antecedentes, predicables de quien aspira a un  empleo  que,  si  se  configuran  en  su  caso en los términos de la respectiva  norma,   lo   excluyen   previamente   y   le   impiden   ser   elegido  o   nombrado.10   

(…)  

Si  bien es cierto que, de conformidad con  el  artículo  28  de  la  Constitución  Política,  no pueden existir penas ni  medidas  de  seguridad imprescriptibles, esta norma solamente es aplicable a los  casos  de  sanciones  penales,  por  lo  que  se hace necesario distinguir estas  últimas  de  otras  sanciones,  como  las  disciplinarias,  pues tienen origen,  modalidades y fines diversos.      

Las múltiples falencias descritas conducen  a  no  seleccionar  el  libelo  y la Corte no encuentra necesario penetrar en el  fondo del asunto.   

4. Al amparo del artículo 184 de la Ley 906  de   2004,   es   procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido definidas por la Sala desde el año 2005, en CSJ  AP,   12  dic.  2005,  rad.  24322,  y  precisadas  en  AP-3481-201411.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Luis Alirio Vizcaíno Guevara.   

Segundo.  Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Acta  obrante  a  folios  7  y  8  del cuaderno del juzgado y primer registro de disco  compacto marcado como “Fallo-22-05-2014”.   

2  Folios 12 a 21 Id.   

3 Acta  visible a folios 28 y 29 Id.   

4  Folios 30 a 44 Id.   

5  Folios 15 a 20 del cuaderno del tribunal.   

6 Folio  42 del cuaderno del tribunal.   

7 Folio  44 Id.   

8  Id.   

9  “Falta  de aplicación, interpretación errónea, o  aplicación   indebida   de   una   norma   del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional o legal, llamada a regular el caso”.   

10  Sent. 483/98 M.P. José Gregorio Hernández.   

11  Radicado 42597.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *