AP5105-2015(44550)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP5105-2015  

Rad. 44550  

Aprobado Acta No. 314  

Bogotá, D.C., nueve (9) de septiembre de dos  mil quince (2015).   

ASUNTO:  

La  Corte decide si admite o no la demanda de  casación  formulada  por  el  defensor de EDGAR HUMBERTO DAGUA ESCUE, contra la  sentencia  del  13  de  junio  de  2014,  a través de la cual la Sala Penal del  Tribunal  Superior de Popayán confirmó el fallo emitido por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de   Santander  de Quilichao (Cauca), que lo condenó  como  autor  del  delito  de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS  

            El 10 de junio de 2013, aproximadamente a las 6:30 de la tarde, en  el  puesto  de control instalado por miembros del Ejército Nacional a la altura  de  la  vereda  La  Palomera,  municipio de Santander de Quilichao, fue detenido  EDGAR  HUMBERTO  DAGUA  ESCUE,  cuando  trasportaba  en su motocicleta de placas  WDT-16A,  un  costal  blanco  que  llevaba atado a la parrilla y una maleta azul  entre  sus  piernas,  cuyo  contenido  era marihuana, con un peso neto de 34.809  gramos.   

                     

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  11  de junio de 2013, ante el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con función de Control de Garantías de Santander de  Quilichao  (Cauca),  a  EDGAR  HUMBERTO DAGUA ESCUE le fue imputado el delito de  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes previsto en el artículo 376  del  Código  Penal, cargo que aceptó de manera libre, voluntaria, consciente y  debidamente asesorado.   

2.  El  9  de  agosto siguiente, la Fiscalía  Tercera  Seccional  radicó escrito de acusación por la conducta señalada  y  el  19  de  noviembre  de  2013  se  evacuó la audiencia de verificación de  legalidad  al  allanamiento  a  cargos  e  individualización  de  pena, ante el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Santander  de Quilichao.   

3.  Mediante sentencia del 18 de diciembre de  2013,  el  Juzgado  cognoscente condenó al encartado a la pena principal de 112  meses  de  prisión  y  multa  de  1167.25  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes,  en  calidad de autor responsable del delito de tráfico, fabricación  o  porte  de  estupefacientes en la modalidad de transportar y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  tiempo  igual  a  la  sanción  principal, al tiempo que le negó la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  la  prisión  domiciliaria  como  sustituta  de  la  prisión y la prisión domiciliaria a título de padre cabeza  de hogar.   

4. Apelada tal determinación por la defensa,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Popayán, en proveído del 13 de junio  de 2014, impartió su confirmación.    

LA DEMANDA:  

La  defensa,  a  fin  de que se reconozca al  condenado  el  mecanismo  sustitutivo de la prisión domiciliaria en aplicación  de  la  prevalencia  de  los derechos de sus dos hijos, de 14 y 1 años de edad,  censuró la sentencia de segundo grado, así:   

1.  Al amparo de la causal 1ª de casación,  por  “falta de aplicación, interpretación errónea  o   aplicación   indebida  de  una  norma  del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o legal llamada a regular el caso, para conceder en la sentencia  el   mecanismo   sustitutivo   de   la   prisión   domiciliaria.”1   

Ello, al desconocerse el interés superior de  los  menores  de edad, puesto que de acuerdo con el material probatorio aportado  emerge  claro  que  el  sentenciado era acreedor del mismo, dado que es padre de  dos  menores  y  su compañera permanente, Alexandra Yule Ílamo, sufre de grave  enfermedad,  pues  fue  diagnosticada  con osteoartritis, artritis DX o artrosis  DX,  patología  que le impide atender las necesidades y alimentos integrales de  los niños.   

No comparte el argumento del ad quem relativo  a  la  gravedad  del  delito,  en  tanto  toda conducta punible es grave y aquel  calificativo fue abrogado de manera subjetiva.   

2. Por la senda de la causal 3ª reprobó la  decisión  por  no  haber  dado crédito a los dictámenes médicos de Alejandra  Yule  Ílamo, con los cuales se probaba su incapacidad para trabajar y atender a  los  menores,  bajo  el  postulado  que  no  se  clarificó  la  gravedad de las  enfermedades diagnosticadas.   

En su momento se acreditó el cumplimiento de  los  requisitos  para  acceder  al  sustituto  deprecado,  siendo contraria a la  lógica  la  argumentación  vertida en el fallo de segundo grado según la cual  la  madre,  pese  a  sus  condiciones  de salud, puede trabajar, al igual que el  niño  de  14  años  y  que  el condenado en la cárcel está en condiciones de  responder económica y afectivamente por sus hijos.   

Por  lo  anterior,  solicitó  se  invalide  parcialmente  la  sentencia  impugnada  y  en  su lugar se reconozca a favor del  procesado el mecanismo de prisión domiciliaria.   

CONSIDERACIONES:  

1. La demanda de casación presentada por el  defensor  incumple  los  presupuestos  de técnica que permitan su admisión, en  razón  a  que  los  cargos  postulados  contra  la  sentencia  del  Tribunal se  desarrollan   sin  la  observancia  de  los  requisitos  formales  y  materiales  previstos  en  los  artículos  183  y  184,  inciso  2º,  de  la  Ley  906  de  2004.   

El   demandante  ignoró  que  el  recurso  extraordinario  de casación es un medio de oposición estrictamente reglado, en  cuanto  su  ejercicio debe someterse a determinados supuestos de postulación de  los  reproches  de acuerdo con las causales taxativamente señaladas en la ley y  los  lineamientos  de  la jurisprudencia, de manera que no es dable asimilarlo a  un simple alegato de instancia.   

En  razón  de  ello,  para que la demanda de  casación  sea  admitida,  es  necesario  que  la  pretensión del demandante se  dirija  a  documentar  la  necesidad  de  satisfacer  alguna  de las finalidades  previstas  en  el  artículo  180  del  estatuto  procedimental  penal,  además  señalar  la  causal  escogida  para  denunciar  el  agravio  y  contar  con  un  desarrollo  adecuado  de  cada  uno de los cargos que le dan sustento, para así  demostrar  la  necesidad del fallo de casación, labor que impone la observancia  de  las  reglas  de  coherencia,  precisión  y  claridad que conduzcan al cabal  entendimiento   del   reparo,   pues   de   lo   contrario   el  libelo  resulta  inadmisible.   

2. El casacionista ignoró tales condiciones y  de  manera  simple  y llana postuló las razones por las cuales considera que su  prohijado  es  acreedor  del  sustituto  de  la prisión domiciliaria como padre  cabeza  de  hogar,  sin  reprochar  ni  demostrar  error  alguno cometido por el  Tribunal,  que  imponga  la necesidad de conocer del caso en sede extraordinaria  de casación.   

El  demandante olvidó plantear sus reproches  conforme  con  las  pautas  técnicas que lo regulan, en particular, indicar por  cuál  de  las  causales  estatuidas  en  el artículo 181 procesal enfocaba sus  reclamos,  de  manera  principal y subsidiaria, y demostrar la trascendencia del  equívoco  que  condujera  a  la  variación  o  modificación  de  la sentencia  atacada.   

Tan sólo hizo mención de forma genérica a  la  causal,  pero  no  explicó,  de  acuerdo  con  ella,  cuál fue la norma de  carácter  sustancial  trasgredida  ni  la  modalidad  de  violación, directa o  indirecta  y,  menos, enunció el sentido de la vulneración, si por aplicación  indebida,   falta   de   aplicación   o   interpretación  errónea2.   

Tampoco,  tratándose  de la vía indirecta,  propia  de la causal tercera de casación que anunció, reveló la prueba objeto  de  la  errada  valoración,  si  el  yerro  era  de  hecho  por falso juicio de  existencia,  identidad  o  falso  raciocinio,  o  de derecho por falso juicio de  convicción o de legalidad.   

3.  En los reparos presentados lo único que  evidenció  el togado fue su descontento con los fundamentos de los funcionarios  judiciales  que  sirvieron  para  despachar  desfavorablemente  su pedimento, al  advertir  que  el  sentenciado no cumplía con las condiciones para acceder a la  prisión  domiciliaria  como  padre  cabeza  de  hogar, y no la acreditación de  error  alguno  en  la decisión que invalide o desmienta su doble presunción de  acierto y legalidad.   

3.1.  En lo atinente al primer reproche, por  el  cual reclama el demandante la prevalencia de los derechos de los niños para  concederse  la  prisión  domiciliaria, recuérdese la posición que al respecto  ha fijado esta Corporación:   

“Ahora bien, es  cierto  que  el  principio  contemplado  en el inciso  final   del  artículo  44  de  la  Carta   Política  señala  que  los  derechos  de  los niños   (entre   los   cuales   se  encuentra  el  de  “tener  una  familia  y  no  ser  separados  de  ella”3)  “prevalecen    sobre    los   derechos   de   los  demás”.   

Sin  embargo,  lo  anterior  (que  en la teoría constitucional obedece a  un    mayor    ‘peso  abstracto’ reconocido por  la    norma    suprema)    no    elimina   ni   hace   inocuo   el   juicio   de  ponderación,    pues    a    pesar   de   que   la  supremacía  o  prevalencia  del  principio  debe ser  respetada       por       el      intérprete  de  la  norma, ello no excluye  que  en más de una ocasión  impere el que en apariencia ostenta el menor raigambre.   

Tal  fue  uno de los argumentos de la Corte  Constitucional     cuando     declaró    exequible    algunas    expresiones    del    artículo      1     de     la     Ley     750     de     2002:   

“[…]    los    derechos    de    las  niñas y los niños, pese a  su  especial protección, dentro de un estado social y  democrático  de  derecho  como  el colombiano tienen  límites  como  cualquier  otra  garantía      constitucional.     Concretamente,     la     jurisprudencia  constitucional   ha   indicado   que   uno  de  esos  límites se encuentra cuando la madre solicita que se  le  conceda el derecho de detención domiciliaria, y a  pesar  de  que eso sea lo mejor para sus hijos, se le niega por representar ello  un  peligro  o una amenaza grave para la paz    y    tranquilidad    de    la    sociedad    […]   

”De esta manera,  la   jurisprudencia   constitucional   considera,   por   una   parte,   que  es  legítimo  para  el legislador introducir derechos en  materia  penal  a  mujeres  que  se encuentran privadas de la libertad, como por  ejemplo    la   prisión  domiciliaria;  pero  por otra, considera que no concederla a una mujer cabeza de  familia,  cuando  ésta pone en riesgo la seguridad de  la  comunidad  y  puede  representar  una  amenaza  para  los  derechos  de  los  asociados,     es     legítimo,     porque     es  constitucional  restringir  esa    posibilidad    en    tales   condiciones”4.   

2.2.5.   Por  consiguiente,   aun   en   el   evento   de   concluir  que  el  numeral  5  del  artículo  314  del Código  de  Procedimiento Penal desplazó al artículo  1  de  la Ley 750 de 2002 (tanto en  materia  de prisión como de  detención   domiciliaria)  en  cuanto  a  la  menor  exigencia  de requisitos, no habría razón  alguna  para  concluir  acerca  de  la imposibilidad de estudiar  factores  relativos  al  procesado,  o  a los antecedentes penales que registre,  pues   en   virtud   del   juicio   de  ponderación         en        la  aplicación   de   la   ley   se   verá   obligado   a   sopesar   las   circunstancias  concernientes  al  interés  superior  del menor con las atinentes a los  fines  de  la  medida  de  aseguramiento,  o  a  los de la ejecución   de   la  pena,  en  aras  de  determinar  si  el  mayor  peso  abstracto  de  uno  de  los  principios    en    pugna    es    traducible    en    uno   específico.   

Es   decir,   el   debido   respeto   al  interés   superior   del   menor   no  implica  un  reconocimiento  mecánico, irrazonable o autoritario  de    sus    derechos.    Y   dejar   como   único  requisito     de     la     detención  o  prisión  domiciliaria  para los  padres  o  madres  cabeza de familia la constatación  de  la simple condición de tal convierte en absoluto  el  derecho  del  menor  a no estar separado de su familia, y además   lo   hace   en   detrimento   de   unos  institutos     (la     detención  preventiva en centro de reclusión y  la   ejecución   de  la  pena  en  establecimiento  carcelario)  que  no  sólo  atienden a principios y  valores  constitucionales (como la paz, la responsabilidad de los particulares y  el  acceso  a  la  administración  de  justicia de todos los asociados), sino  que  deben ser determinados por las circunstancias personales del agente, motivo  por el cual tienen que ser ponderadas en todos los casos.   

2.2.6.  Por lo  anterior  (es  decir,  porque no puede haber principio, derecho o valor    absoluto),    no    es    posible    considerar    que   la  intención  original  del legislador al consagrar el  numeral  5  del  artículo 314 de la Ley    906    de   2004   fue   la   de   suprimir   el   juicio   de  ponderación  por  parte del operador de la norma en  privilegio    de    los    derechos   de  los  menores, sino la de resaltar desde el punto de vista legal  el    énfasis    que    tal   interés   superior   tiene   que   orientar   la  valoración   de   cada   asunto   por   parte  de  los  jueces.   CSJ   SP.   22   Jun.  2011,  Rad.  35943   

De  allí que no basta incoar la prevalencia  de  los  derechos  de  los hijos del sentenciado para acceder al sustituto, toda  vez  que  se  hace  necesario  siempre  y  en  todo  caso  la confrontación del  cumplimiento  de las condiciones legales impuestas para el mismo, como en efecto  se  procedió  en las respectivas instancias, sin que, se insiste, el demandante  exhibiera  equívoco  atacable  mediante el recurso extraordinario de casación.   

3.2.  Respecto  de la segunda censura, que a  entender  de  la Sala entraña un error acerca de la valoración de las pruebas,  el  demandante  no precisó sobre cuál de los medios probatorios acaeció ni la  forma  de  su  ocurrencia,  pues  sólo  intentó  denotar  mayor  valor  a  los  dictámenes  de  salud  de  la  compañera  permanente  del  enjuiciado  (que no  precisó)  y bajo los cuales estaba acreditada su imposibilidad para atender las  necesidades  básicas  de los hijos en común, sin contrarrestar de forma alguna  los  argumentos  vertidos  en la sentencia objeto de ataque que exhibieran yerro  en el análisis judicial.   

A  lo  anterior  se  suma que no explicó la  transcendencia  del  supuesto  error, en tanto se tiene que ese no fue el único  motivo  por  el cual los juzgadores denegaron el sustituto, ya que hizo parte de  su  análisis  la gravedad del delito, precisamente en atención del antecedente  jurisprudencial  antes  reseñado,  en el cual se fijaron las siguientes pautas:   

2.3.1.   El  numeral  5  del  artículo  314  del Código  de  Procedimiento  Penal no puede ser interpretado de manera  aislada    en   perjuicio   del   resto   del   ordenamiento   jurídico,  pues  al  operador  de  la  norma  no  le está   permitido  dejar  inocuos  los  valores  y  principios  en  los  que se sustenta los fines  de  la  detención preventiva, instituto para el cual  siempre   habrá   de  considerarse  circunstancias  atinentes   a   la  persona  del  procesado,  incluidas  las  derivadas  de  los  antecedentes penales que registre.   

2.3.2. En cuanto  al  reconocimiento  de  la prisión domiciliaria para  el  padre  o  madre  cabeza  de  familia,  los  requisitos  de  orden objetivo y  subjetivo  consagrados  en  el  artículo  1  de  la  Ley  750  de 2002 no pueden entenderse derogados por  los    artículos    314   numeral   5   y   461   de   la  Ley  906  de  2004,  en  la  medida en que estas normas obedecen a un  carácter   menos  restrictivo  del  derecho  a  la  libertad   que   desde  el  punto  de  vista  de  la  Constitución            Política  se  justifica por el hecho de no  haber  sido  desvirtuada la presunción de inocencia.   

2.3.3.   En  consecuencia,   ya   sea   por   mandato  constitucional  o  específico  precepto  legal,  en ningún caso  será   posible   desligar   del   análisis    para   la   procedencia   de   la   detención   en   el  lugar  de  residencia  o  de  la  prisión  domiciliaria  para  el padre o madre  cabeza  de  familia,  aquellas condiciones personales del procesado que permitan  la  ponderación  de  los  fines  de  la  medida  de  aseguramiento,  o  de  la  ejecución de la pena, con  las   circunstancias   del  menor  de  edad  que  demuestren  la  relevancia  de  proteger  su  derecho, a  pesar  del  mayor  énfasis  o  peso  abstracto  del  interés superior que le asiste.   

4. Así las cosas, la demanda interpuesta se  identifica  con  un alegato de instancia, por el cual el profesional del derecho  reclama  la  concesión  de la prisión domiciliaria a favor del sentenciado sin  siquiera  contraponer  sus  argumentos a los esbozados en la sentencia objeto de  recurso, aspectos que impiden siquiera considerar su postulación.   

          5.  En  consecuencia,  la  Sala  habrá  de  inadmitir la demanda de  casación  examinada,  más  aun  cuando  no  se  advierte  que el recurso esté  convocado  a  cumplir  alguna  de  sus  finalidades  o  que  se  haya  vulnerado  garantías    de    orden    fundamental    que    impongan    su    protección  oficiosa.   

6. Contra la determinación que se adopta es  viable  el  mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal es el  señalado  en  CSJ  AP, 12 Dic. 2005, Rad. 24322 y de acuerdo al plazo precisado  en CSJ AP3481-2014.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

No admitir la demanda de casación presentada  por el defensor de EDGAR HUMBERTO DAGUA ESCUE.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen,   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Folios 103 y 104 cuaderno 1   

2  Exclusiva de la violación indirecta.   

3  Inciso 1º del artículo 44 de la Constitución Política.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-184 de 2003.     

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