10657 (18-04-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CALUMNIA/  INJURIA   

El artículo 21 de la Constitución Política  establece:  “Se garantiza el derecho a la honra. La ley señalara la forma de su  protección”.   

A  su vez el artículo 313 del Código Penal  tipifica   el   delito  de  injuria  diciendo:  “El  que  haga  a  otra  persona  imputaciones  deshonrosas,  incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años y  multa de un mil a cien mil pesos”.   

La  honra es entendida como la buena fama, o  el  buen  concepto  de  que  goza una persona ante la sociedad, de manera que la  conducta   punible  consiste  en  hacer  a  alguien,  conocido  o  determinable,  imputaciones  que  tengan  capacidad  para  dañar o menoscabar el prestigio, el  buen  nombre  que  tiene  ante  la  opinión  pública,  independientemente  del  resultado     que     se     produzca.          

                                   

La legislación colombiana solo consagra como  sancionable  el  comportamiento  doloso,  esto  es, el realizado sabiendo que la  imputación  que  se  hace  es  deshonrosa  para  el  agraviado,  y  pese a ello  queriendo hacerla.   

El  hecho  de  considerar  a  los Concejales  hombres  públicos, cuya hoja de vida está sometida al permanente escrutinio de  la  ciudadanía,  no  significa,   que  puedan  ser  blanco de todo tipo de  ataques  contra su honra sin que ello se enmarque en las previsiones del Código  Penal.  La  protección  constitucional  y  legal  no  excluye  a los personajes  públicos,  quienes  justamente  por  su  actividad  están más expuestos a ser  agredidos  en  su  integridad  moral,  de manera que una cosa es que respecto de  muchos  abusos  que se cometen no se presente la querella necesaria para activar  la  intervención  judicial,  y  otra que esos hechos no contituyan lesión a un  interés jurídico protegido.   

Proceso No. 10657  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente:   

                                                    Dr. RICARDO CALVETE RANGEL   

                                                    Aprobado Acta No. 58   

Santa Fe de Bogotá D.C., abril dieciocho de  mil novecientos noventa y seis.   

          V I S T O S   

                Agotado  el trámite previo de rigor, procede la Sala a calificar el mérito del  sumario,  dentro  del  proceso  adelantado  contra el doctor CARLOS ALONSO LUCIO  LOPEZ,  Representante  a  la  Cámara por la circunscripción electoral de Santa  Fé de Bogotá.   

                                       HECHOS    Y    ACTUACION  PROCESAL:   

               El  señor  JORGE  GERLEIN  ECHEVERRIA, mediante apoderado formuló querella por  los  delitos  de calumnia e injuria contra el doctor CARLOS ALONSO LUCIO, porque  el  10  de  agosto  de  1992,  éste militante del M. 19 lanzó a través de los  medios  de  comunicación escritos y hablados una serie de improperios contra su  poderdante  y  otros  Concejales  de  Barranquilla,  a quienes llamó los “CINCO  JINETES  DE  LA  CORRUPCION”  ,  equiparándolos  con el libro los Jinetes de la  Corrupción   o   del   Apocalipsis,  que  trata  de  las  personas  que  están  comprometidas con el narcotráfico en Colombia.   

                                   

                              Por  los  mismos  hechos,  el  señor  ALEJANDRO  MUNARRIZ  SALCEDO  formuló  querella  contra  el  doctor  LUCIO,  haciendo  enfásis  en que éste  afirmó  por  diferentes  medios  de  comunicación,  entre ellos los noticieros  Televista  y Cosmovisión, asi como en los períodicos La Libertad, El Heraldo y  el  Tiempo,  lo  siguiente:  “Creemos  que  hay  que revocar el mandato de cinco  concejales   de  Barranquilla,  que  en  nuestra  opinión  simbolizan  lo  más  tradicional  y  lo  más  corrupto de la política en la capital del Atlántico.  Pensamos  que  es  necesario  revocar  el  mandato  a  los  concejales ALEJANDRO  MUNARRIZ SALCEDO…  creemos que estas personas   

simbolizan exactamente la compra de votos…  ellos   configuran   un   club   de  boleteadores  desde  el  concejo  hacia  la  alcaldía.”   

                Aunque  las dos querellas inicialmente correspondieron a distintos juzgados, por  tratarse  del  mismo objeto y del mismo sindicado, fueron reunidas en el Juzgado  Octavo  Penal  Municipal de Barranquilla, en donde se adelantó la averiguación  de manera conjunta.   

                Recibida  la  indagatoria,  la  situación  jurídica fue resuelta con medida de  aseguramiento  de caución por valor de dos salarios mínimos, por el punible de  injuria.   

                El  21  de  abril del año pasado, dando cumplimiento al artículo 6o. de la Ley  81  de  1993,  el  juzgado  citó  a  los  sujetos procesales a una audiencia de  conciliación, pero no hubo acuerdo.   

                Con  posterioridad  al  cierre  de  la investigación el sindicado se posesionó  como  Representante  a la Cámara, razón por la cual el expediente fue remitido  a  esta  Corporación  por competencia.             

                              PRUEBAS RECAUDADAS:   

                a.   Declaración  del  doctor David H. Juliao Ramos, quien se ratificó de  la  querella  y  afirmó  que el implicado siguió insistiendo por la prensa, la  radio  y  la  televisión,  en  que  el  señor  JORGE GERLEIN ECHEVERRIA es una  persona  corrupta  y  hace  parte  de  los  Cinco  Jinetes  de la Corrupción en  Barranquilla.   

                b.   Se  allegó  copia de los ejemplares de los diarios “El Heraldo” y “La  Libertad”,  ediciones  del  11  y  12 de agosto de 1992, donde se publicaron las  entrevistas con Carlos Alonso Lucio.   

                c.   Se  escuchó  en  declaración  al  señor  MARIO  VARON OLARTE, quien  sostiene  que  el  querellado  “…lanzó  imputaciones injuriosas y calumniosas  contra  el  Dr.  JORGE  GERLEIN y otros como fueron de señalarlos como personas  corruptas,  como los Jinetes de la Corrupción de Barranquilla, como saqueadores  del  erario  público  de  Barranquilla…”   Estas afirmaciones las hizo a  través    de    los    medios    de    comunicación   hablados,   escritos   y  televisados.   

                d.   Testimonio del señor ALEJANDRO MUNARRIZ SALCEDO, quien refiere que el  señor  Carlos  Alonso  Lucio  llegó  a  Barranquilla  a  calumniar, injuriar y  denigrar  contra  la  moral  de  algunos  concejales  de  la  ciudad,  en  forma  irresponsable  y causándoles graves perjuicios morales, sociales y económicos,  ya  que  mediante  la  utilización  de  los  medios  masivos de comunicación y  campañas  con  megáfonos,   alto  parlantes,  afiches y pancartas, los ha  tildado  de  “ratas”,  de  “Jinetes de la corrupción” y de ser los responsables  del desgreño administrativo de Barranquilla.   

                e.  Versión jurada del señor ORLANDO RODRIGUEZ SAAVEDRA, quien afirmó que los  epítetos  lanzados  por Carlos Alonso Lucio son calumniosos, y que no ha podido  ni  podrá  demostrar  su  veracidad, en cambio se han visto profundamente   afectados  la  honra,  el  bienestar  familiar  y  la  seguridad personal de los  agraviados,    porque   han   sido   amenazados   telefónicamente   por   estas  publicaciones.   

                f.  Testimonio  de  YANETH  CECILIA  SUAREZ,  quien  afirma que conversó con el  acriminado  sobre una campaña de recolección de firmas que él había iniciado  con  el  fin  de  solicitar  la revocatoria del mandato de algunos Concejales de  Barranquilla.  Respecto  de  las  aseveraciones  injuriosas  se  enteró por los  medios de comunicación, y por lo comentado en el Concejo.   

                g.    El   querellante   JORGE   GERLEIN   ECHEVERRIA,  considera  que  las  afirmaciones  de  LUCIO  al declararlo como uno de los integrantes de los “Cinco  Jinetes  de  la  Corrupción” le han causado un inmenso daño moral, económico,  psicológico  y  social,  porque  el  sindicado  no tiene derecho a blasfemar en  contra  de  la  trayectoria de su familia que nunca ha sido sentenciado por juez  alguno  y  por otro lado, jamás se ha apropiado de absolutamente nada porque el  patrimonio   que   posee   es   producto   de  su  trabajo  y  lo  que  ha   heredado.   

                h.  Indagatoria  rendida  por el doctor CARLOS ALONSO LUCIO LOPEZ.  Refiere  que  estando  en vigencia la Constitución de 1991, adelantó la recolección de  firmas  para iniciar el proceso de revocatoria del mandato de cinco concejales a  quienes denominó “los jinetes de la corrupción de Barranquilla”.   

                Que  decidió  emprender  esa  lucha  no  en los estrados judiciales, sino en el  ejercicio  de  la  participación  ciudadana que consagra la misma Constitución  Nacional,  porque  con  el  respaldo  de  cien  mil  firmantes  de  la ciudad de  Barranquilla,   consideró   que   los   concejales   que   en  múltiples   oportunidades  habían sido elegidos simbolizaban la corrupción que aqueja a la  ciudad.   

                Es  así  como  JORGE  GERLEIN  el  día  21  de agosto de 1992 en el diario “La  Libertad”  de  Barranquilla,  luego  de enumerar mas de 30 barrios, aseguró que  él  les  había  conseguido   los servicios de agua, arreglado las vías e  instalado redes eléctricas y dado educación.   

                Como  estos servicios se realizaron con dineros públicos, el concejal no podía  hacer  tales  afirmaciones,  porque  no  fue  de  su  patrimonio que dispuso los  dineros  para  estas  obras,  y  por  lo  tanto  estima que esta es una ” de las  prácticas de corrupción política Colombiana”.   

                Las  afirmaciones  que hizo sobre la situación política en Barranquilla no han  sido  exclusivas  de  él, existen documentos, como el discurso de posesión del  padre  Hoyos,  donde  hace  una  enumeración  de  los  problemas de la ciudad y  especialmente  de  la  corrupción e inmoralidad administrativa por la que está  atravesando.   

                Reconoce  que  visitó varios diarios y en ellos se publicaron las declaraciones  expuestas  en  torno a la corrupción en la ciudad de Barranquilla, pero que él  no  le  imputó un delito a persona determinada porque  “…en primer lugar  insisto  en  mi  tesis  que  Jorge  Gerlein  Echeverría  ha sido durante varios  períodos  incluido  el  actual,  concejal de Barranquilla, que en relación con  este  concejal  y  con otros cuatro concejales inicié un proceso de revocatoria  del  mandato  que  es  un  proceso  político y que tiene un clarísimo sustento  constitucional,  en  segundo  lugar  yo  no  he  lanzado  improperios  contra la  integridad  moral  del  Concejal  Gerlein  sino  que  expuse  planteamientos que  afirman  que  Gerlein  Echeverría ha realizado prácticas que atentan contra el  ejercicio   de   una   sana   democracia   como   politiquería,   clientelismo,  adjudicándose  como propias obras que han sido realizadas con dineros públicos  por  la  administración  pública de Barranquilla y que este tipo de prácticas  generan  fenómenos  de  corrucción (sic) que, le repito, no son inventados por  mí….”   

                 

                Por  último,  argumenta  que  su intención nunca fue la de deshonrar a ningún  ciudadano  en particular, sino la de promover la revocatoria del mandato de unos  concejales  de Barranquilla que en sus condiciones de coadministradores formaban  parte de la burocracia municipal.   

                 

                                      ALEGATOS    DE    LAS  PARTES:   

                 

                1o.  El  apoderado  de  la  parte civil presentó un escrito ante el juzgado que  venía  conociendo del proceso, y en él solicita que se profiera resolución de  acusación  contra  el  imputado por el delito de injuria. Las razones en que se  apoya son las siguientes:   

                               Para que la injuria se tipifique  es  necesario que estén presentes sus dos elementos esenciales, la materialidad  de  una o varias palabras ultrajantes, lo cual está perfectamente demostrado en  autos,  y  el ánimo de ofender o ultrajar, que se desprende de su condición de  profesional  del  derecho, que no solo se dedicó a injuriar a través de medios  de  comunicación, sino que se mantiene en lo mismo cuando rinde su indagatoria,  y  trata  de  justificar  su  ilícitud  con  una  carta  y firmas que aporta al  proceso,  aduciendo  su  apoderado  que se deberían vincular al proceso a todos  los firmantes, cosa que no tiene sentido jurídico.   

                               El elemento material requiere de  la  existencia  de  un  acto  externo que tenga la capacidad de manifestar a los  sentidos  ajenos  la idea ultrajante, el animus injuriandi, es decir, el dolo, y  éste  es  muy  claro  en  el  proceso,  la intención maligna es obvia, pues el  implicado  pretendió  acabar  con la moral de varios Concejales en la ciudad de  Barranquilla,  causando  daño  a  su  poderdante. Lo que hizo no fue recoger el  sentir  del  pueblo  de Barranquilla a través de mecanismos democráticos, como  él  lo  dice,  sino  encuadrar  su  conducta  en  el  Código  Penal,  pues los  artículos  20  y  40  de  la Constitución Política no están reglamentados, y  ellos  no  autorizan  a  que  una  persona  atente contra la integridad moral de  otra.   

                 

                La  tradición  legislativa en Colombia siempre ha exigido que la imputación se  haga  a  una  persona  conocida  o fácilmente identificable, y en este caso, el  doctor  JORGE GERLEIN es de reconocida honorabilidad, y a él se le atribuyó el  hecho deshonroso.   

                Luego  de  referirse a las declaraciones recaudadas, concluye que hay suficiente  prueba  para  proferir contra el querellado resolución acusatoria por el delito  de  injuria,  con  la  agravante  del  inciso  1o. del artículo 316 del Código  Penal.       

                2o.  El  defensor  presentó  a  esta  Corporación  un memorial en el que   solicita  que  al  calificar  el  mérito del sumario se profiera resolución de  preclusión  de  la  instrucción, por estar demostrados los requisitos exigidos  por el art. 36 del Código de Procedimiento Penal.   

                                  Considera   que  cuando  su  representado  afirmó  que los Concejales de Barranquilla son los “Jinetes de la  Corrupción”,  no  estaba  haciendo  otra  cosa  que  interpretar un sentimiento  expresado  por  la  mayoría  de los ciudadanos, quienes pensaban que algunos de  los  políticos  se  hacían  elegir en cargos públicos o de elección popular,  mediante  prácticas  clientelistas  que  tienen a la ciudad en la más absoluta  corrupción administrativa.   

                Las  críticas  de  Carlos  Alonso  Lucio  pueden  ser  severas  pero  no  deben  considerarse  fuentes de delito, pues no tienen la capacidad o virtud suficiente  para  herir la honra, reputación o dignidad de los doctores JORGE GERLEIN   ECHEVERRIA   y   ALEJANDRO  MUNARRIZ,  quienes  como  hombres  públicos  están  sometidos   al   examen   de   su  hoja  de  vida  por  parte  del  conglomerado  social.   

                                En la injuria el dolo está en  el  querer  emitir la expresión ultrajante con la conciencia del poder ofensivo  del  medio empleado, y es necesario que las palabras pronunciadas constituyan un  ataque  al  honor,  y  además  que se hayan pronunciado con el ánimo de causar  daño;  y como la intención  de Carlos Alonso Lucio no fue la de ofender a  los  denunciantes  no existió el propósito de causar daño, por lo tanto no se  configura  el  dolo,  elemento  necesario de la culpabilidad, el que no se puede  presumir. Por lo tanto, no es culpable de este delito.   

                                    CONSIDERACIONES   DE   LA  SALA:   

                                De  las pruebas aportadas a la  investigación   aparecen   debidamente   acreditados   los   siguientes  hechos  :   

                1.   El  Dr.  Carlos  Alonso  Lucio  López  fue elegido Representante a la  Cámara  por  la  circunscripción  electoral  de  Santa  Fe de Bogotá, para el  período  constitucional  1994-1998,  y actualmente se halla en ejercicio de sus  funciones,  por  consiguiente  goza del fuero establecido en el artículo 186 de  la  Constitución  Política,  que  en armonía con el numeral 3o. del artículo  235  ibidem,  le  otorga  competencia  a  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de Justicia para la investigación y eventual juzgamiento de los hechos  a él imputados.   

                2.   El  Congresista  investigado  hizo  en  Barranquilla  afirmaciones que  fueron  divulgadas a través de diferentes medios de comunicación los días 10,  11  y  12  de  agosto de 1992, en contra de los concejales de Barranquilla Jorge  Gerlein  Echeverría,  Alejandro  Munarriz Salcedo, Orlando Rodríguez Saavedra,  Mario   Varón   Olarte  y  Hernán  Mogollón  Bacca,  a  quienes  entre  otros  calificativos  llamó  ”  Los  cinco  jinetes  de la corrupción”, parodiando el  título  de  un  libro  que  para  la época estaba en circulación y que hacía  referencia  a  personas comprometidas con el narcotráfico, lo cual dió lugar a  que los dos primeros presentaran oportuna querella en su contra.   

                En  las  distintas  versiones  recibidas  se  alude  a  que  los  ataques fueron  divulgados  en prensa escrita y noticieros de televisión y de radio, lo cual no  desmiente  el  acriminado,  sin  embargo  lo que se allegó al expediente fue un  ejemplar  del  diario  “El  Heraldo”  de  fecha  11  de  agosto  de  1992, y dos  ejemplares  del  periódico “La Libertad”, uno del 11 y el otro del 12 de agosto  del  mismo  año.  Sobre lo allí publicado el doctor LUCIO dice textualmente en  la  indagatoria:  “Si  visité  esas instalaciones y esos diarios recogieron las  declaraciones que yo expresé”.      

                                

                Concretamente,  en  la  página  6A  del  Heraldo,  bajo  el Título “Revocar la  credencial a 5 Concejales, pedirá M-19”, se lee lo siguiente:   

“Lucio afirmó, en visita a esta redacción,  que  si  no  se lucha contra la corrupción no habrá desarrollo ni democracia y  por  eso  solicitarán,  a  través  de  la  recolección  de 100 mil firmas que  presentarán  ante  el Consejo Nacional Electoral, la revocatoria del mandato de  los  ediles  Orlando  Rodríguez, Hernando Mogollón, Alejandro Munárriz, Jorge  Gerlein,  y  Mario  Varón,  que  según Lucio, `simbolizan la corrupción y las  viejas formas de la acción politiquera en esta ciudad`”.   

Y  más  adelante  agrega:  “Creemos  que  revocarle  el  mandato  a  esas  personas  significa  eliminar definitivamente a  quienes  boletean  desde  el  Concejo  la administración del Alcalde Hoyos. Eso  significará  quitarle  una  serie de amarras y de chantajes, para poder generar  este    proceso    de    renovación    que    espera    ansioso    el    pueblo  barranquillero”   

“El  ex-candidato a la Alcaldia de Bogotá  dijo  que  desde  Barranquilla generaremos la primera revocatoria del mandato de  concejales en la historia del país.   

“Afirmó  que  los  motivos por los cuales  deben  ser  removidos estos ediles son de conocimiento público en Barranquilla.  `La  historia de la compra de votos y los muchisimos excesos y corrupciones, que  hasta  da  verguenza  recordarlas,  son  motivos suficientes para revocarles sus  credenciales`.   

“Agregó  que  esas  mismas  razones  son  suficientes  para  que  Barranquilla se dé el lujo de ver salir a los corruptos  -no  porque  se  les  acabe  su  período-  sino porque la misma ciudadanía los  expulsará.”    

     

                                En la página 4A del periódico  “La  Libertad”,  con el título, “Por corruptos. Dirigente del M-19 pide revocar  el  mandato  a  cinco  concejales”,  se  publica  un extenso reportaje, en cuyos  apartes que interesan a la investigación dice:   

” Creemos que hay que revocar el mandato de  cinco  concejales  de  Barranquilla,  que en nuestra opinión simbolizan lo más  tradicional  y  lo  más  corrupto de la política en la Capital del Atlántico.  Pensamos  que  es  necesario  revocar  el  mandato  a  los concejales, Alejandro  Munárriz  Salcedo, Mario Varón Olarte, Orlando Rodríguez, Hernán Mogollón y  Jorge Gerlein`, enfatizó Lucio”.   

“Expresó  Lucio,  que  su  propuesta  de  revocarle  el  mandato a los concejales antes mencionados, tenía dos orígenes,  `y  lo  están  demostrando  los acontecimientos, el propósito por erradicar la  corrupción  y  por  erradicar  a  los  símbolos de la política corrupta en el  Departamento,  debe  estar  presente  en  la  ciudadanía  barranquillera  y del  Atlántico.   

Creemos  que  esas  personas  simbolizan  exactamente  esas  prácticas  de  la  vieja  política,  la compra del voto, el  manejo  de  los  contratos,  la presencia en la junta directiva de las EPM cuyos  resultados  son  dolorosos  y criminales en esta ciudad. Creemos además, que no  podemos  permitir  que  a  la  empresa  del  padre Bernardo Hoyos, se le cree un  sindicato,  anti-cambio,  en  el  Concejo  de  Barranquilla,  que lo boletee, lo  chantajee  y  lo  obligue  a  veces a hacer unos acuerdos que no son benéficos,  para la ciudadanía”.   

                               En la edición del 12 de agosto,  en  el  mismo  periódico La Libertad, página 4A, con el título “El referédum  será  el  arma  para  derrotar a los cinco jinetes de la corrupción: Lucio”; y  los  subtítulos,  ”  Ratifica acusaciones contra Munárriz, Rodríguez, Varón,  Gerleim  y Mogollón, a quienes llamó los Jinetes de la Corrupción. Afirma que  55  mil  firmas  serán  suficientes  para revocarles el mandato”, se señala lo  siguiente :   

” Y si el desafio que tenemos es conseguir  cien  mil  firmas  hay  la  absoluta  seguridad, de que no solamente es el hecho  jurídico  sino  el  peso político de la decisión popular de lo que va a estar  por  encima  de cualquier pataleta de estos cinco `Jinetes de la Corrupción` en  Barranquilla, enfatizó Lucio”.   

       

                                3o.  El  artículo  21  de  la  Constitución  Política  establece: “Se garantiza el derecho a la honra. La ley  señalara la forma de su protección”.   

                A  su  vez  el  artículo  313  del  Código Penal tipifica el delito de injuria  diciendo:  “El  que  haga a otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en  prisión  de  uno  (1)  a  tres  (3)  años  y  multa  de  un  mil  a  cien  mil  pesos”.   

                La  honra  es  entendida  como la buena fama, o el buen concepto de que goza una  persona  ante la sociedad, de manera que la conducta punible consiste en hacer a  alguien,  conocido o determinable, imputaciones que tengan capacidad para dañar  o  menoscabar  el prestigio, el buen nombre que tiene ante la opinión pública,  independientemente            del           resultado           que           se  produzca.          

                                 

                La  legislación  colombiana  solo  consagra  como sancionable el comportamiento  doloso,  esto  es,  el  realizado  sabiendo  que  la  imputación que se hace es  deshonrosa para el agraviado, y pese a ello queriendo hacerla.   

                En  el  caso  concreto que nos ocupa, está debidamente acreditado que el doctor  LUCIO  imputó a los querellantes la condición de “corruptos”, en el sentido de  ser  símbolos  de  la politiquería, de participar en la Junta Directiva de las  Empresas  Públicas Municipales con resultados dolosos y criminales, y de no ser  dignos   de  pertenecer  al  Concejo  por  ser  los  autores  del  deterioro  de  Barranquilla,  todo  lo  cual englobó en el calificativo de ser los “jinetes de  la corrupción”.   

                No  obstante  el  empleo de términos muy cercanos al ámbito del Derecho Penal,  en  realidad  no  se infiere que de manera concreta haya hecho la imputación de  una  conducta  punible,  pero  sí  es  claro que en forma pública y directa, a  través  de  medios  de comunicación, los señaló como personas incorrectas en  el  manejo  de los asuntos que les fueron confiados como miembros del Concejo de  Barranquilla.   

                La  campaña  de  desprestigio emprendida por el ahora Congresista, comprometió  tan  seriamente  la honra de los señalados como corruptos, que en el expediente  hay  pruebas  que  indican  que ante las injurias proferidas empezaron a recibir  amenazas  e  insultos  que  alteraron  notablemente  su  tranquilidad personal y  familiar.   

                4o.  A  diferencia  de  lo  afirmado a los medios de comunicación, el implicado  trata  en  la indagatoria de que se vean sus palabras como pronunciadas en forma  genérica,  abstracta,  como  de denuncia de un problema de Barranquilla, y como  ejercicio  de una posibilidad constitucional de revocatoria del mandato, ajena a  la intención de deshonrar a unos ciudadanos, a quienes no conoce.   

                La  excusa  no  es  de  recibo, pues lo que emerge de la prueba recaudada es que  pretendió    liderar   la   revocato­ria    del    mandato    de    unos    Concejales    perfectamente  individua­lizados   e  identificados,     empleando     como     estrategia     una     cam­paña  para  presentarlos  ante  la  sociedad    como    “corruptos”,   ex­presión  cuya  connotación  social los asimila a deshonestos, no  honrados,   pillos,   etc.,   y   asi  lograr  las  firmas  requeridas  para  su  cometido.   

                La  argumentación  empleada  en la injurada es incluso contradictoria, pues por  momentos  trata  de  demostrar  que  su  dicho corresponde a la verdad, pero las  situaciones  que  plantea  son  muy débiles probatoriamente, y con ellas lo que  logra  es  poner en evidencia que si el único motivo que tuvo para su ataque es  lo  que  expone,  utilizó  expresiones desmedidas y lesivas de la honra de unas  personas  que  no  tenía  por  qué agraviar de esa manera, y mucho menos si ni  siquiera las conocía.   

                5o.  La  tesis  del  defensor,  consistente en que su cliente no obró con dolo,  también  se  aleja  de  la realidad procesal, pues lo que resulta ostensible es  que  el  doctor  LUCIO  era  plenamente  conciente  de  que las imputaciones que  lanzaba  contra los doctores GERLEIN Y MUNARRIZ los lesionaba en su honra y buen  nombre,  a  tal  punto,  que posiblemente por ese ilícito medio lograría apoyo  para sacarlos del Concejo.   

                 

                Como  ya  se  advirtió,  tampoco  es  cierto  que las expresiones injuriosas no  fueran  dirigidas  contra  personas  determinadas,  pues  está  establecido que  siempre  tuvo  el  cuidado de relacionarlas con nombres propios, de modo que las  distintas  publicaciones  son  uniformes  al precisar los sujetos pasivos de los  ataques  proferidos por el acriminado, y en ninguna de ellas hay la más mínima  confusión en ese aspecto.    

                El  hecho  de  considerar  a los Concejales hombres públicos, cuya hoja de vida  está  sometida  al  permanente escrutinio de la ciudadanía, no significa, como  erradamente  lo  cree el defensor, que puedan ser blanco de todo tipo de ataques  contra  su  honra sin que ello se enmarque en las previsiones del Código Penal.  La  protección  constitucional  y  legal no excluye a los personajes públicos,  quienes  justamente por su actividad están más expuestos a ser agredidos en su  integridad  moral,  de  manera que una cosa es que respecto de muchos abusos que  se  cometen  no  se presente la querella necesaria para activar la intervención  judicial,  y  otra que esos hechos no contituyan lesión a un interés jurídico  protegido.   

                4o.  La  conducta  analizada  está prevista en el Título XII, capítulo Unico,  artículos  313  y  316  del  Código  Penal,  y respecto de ella no hay en este  momento causal de justificación o de inculpabilidad atendible.   

                De  otra  parte, también se reunen a cabalidad los requisitos sustanciales para  proferir  resolución  de  acusación,  pues  está demostrada la ocurrencia del  hecho,  y  la prueba documental, testimonial, y la propia versión del indagado,  comprometen                             seriamente                            su  responsabilidad.                              

                   6.  Como  la  medida  de  aseguramiento  prevista  para el delito por el cual se  procede  es  la  de  caución,  y ella fue impuesta en el momento de resolver la  situación  jurídica,  dicha  medida  se  mantiene  en  los  mismos  términos,   

por lo tanto el procesado seguirá sometido  al  cumplimiento  de  las obligaciones previstas en el artículo 419 del Código  de Procedimiento Penal.   

                En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de Casación  Penal.   

                              RESUELVE:   

                                    PRIMERO:    Proferir  resolución  de  acusación  en  contra  del aforado, doctor CARLOS ALONSO LUCIO  LOPEZ,  de  condiciones  civiles  y personales conocidas en autos, como presunto  autor  responsable  del  delito  de  injuria,  conducta tipificada en el Código  Penal,   Libro   II,   Título   XII,  Capítulo  Unico,  según  los  hechos  y  circunstancias descritas en la parte motiva de esta providencia.   

                SEGUNDO:   Mantener  la  medida  de aseguramiento impuesta en los términos  anotados en la providencia del 2 de junio de 1993.   

        COPIESE, NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            RICARDO  CALVETE RANGEL           

JORGE    CORDOBA    POVEDA                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE  DIDIMO  PAEZ VELANDIA             

NILSON           PINILLA  PINILLA             JUAN       MANUEL       TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria                                     

   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *