AP4420-2015(40638)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP4420-2015  

Radicación N°40638  

(Aprobado   Acta  No.271)   

Bogotá  D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda  de  casación  presentada  por  la apoderada  de     la   víctima   ROSA   AMELIA   SAYAGO  RUIZ,    contra  la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Cúcuta el  16    de   noviembre          de  2012,  mediante  la  cual  confirmó  con   modificaciones   la  proferida   por   el   Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de Descongestión con  Funciones   de   Conocimiento   de   esa  ciudad  el  7   de   septiembre  del  mismo  año,  una   vez   concluido  el  trámite  del  incidente  de  reparación  integral,  que condenó al  sentenciado  JUAN  NERGE  CHACÓN  TORRES  al pago de  perjuicios            morales.      

Hechos  

El  30  de  julio  de  2011,  alrededor  de  las  13:50  horas,  en el  sector  de  la autopista de la ciudadela Juan Atalaya,  entrada  al  barrio  Antonia Santos, de la ciudad de Cúcuta, JUAN NERGE CHACÓN  TORRES,  quien conducía una camioneta marca Ford de placas LYJ-252, invadió el  carril  contrario  arrollando  a  RICHARD  ALEXÁNDER  RAMÍREZ SAYAGO, quien se  movilizaba  en  una  motocicleta  marca Honda, de placas IDH-14C, ocasionándole  lesiones que produjeron su muerte.   

Actuación procesal relevante  

         1.  Mediante  sentencia fechada el 16 de  febrero  de 2012, el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Descongestión con  Funciones  de Conocimiento de Cúcuta, condenó a JUAN NERGE CHACÓN TORRES a la  pena  principal de 25 meses de prisión y multa de 28.5 s.m.l.m.v., por     los     hechos    antes     relatados,    como  autor  responsable  del delito de homicidio culposo, luego de  que  el  implicado  aceptara los cargos que le imputó  la                fiscalía.     

         2.   Ejecutoriado   este   fallo,   los  apoderados  de  ROSA AMELIA SAYAGO y MARISOL MANRIQUE  MONTAGUTH,     madre     y     compañera    permanente    de    RICHARD        ALEXÁNDER   RAMÍREZ   SAYAGO,  respectivamente,  solicitaron   ante   el  citado  juez  la  apertura  del  incidente de reparación integral, y la  vinculación  como  terceros  civilmente  responsables  de JOSÉ ELIÉCER PÉREZ  LEMUS,  YURI  ALEXANDRA  SANTOS  AMAYA,  NELLY  FRANCO  ARDILA  y  DIANA MARCELA  CÁRDENAS    BARRERA.   

         3.   Rituado   el   incidente,   el   Juzgado,  mediante  sentencia  de fecha de 7 de septiembre  de  2012,  tomó  las  siguientes  decisiones: (i) se  abstuvo  de  condenar  al  pago  de  perjuicios  materiales  por  no  haber sido  demostrados  en  el  curso  del  incidente,  (ii)  excluyó  de  responsabilidad  civil     a     los  terceros   DIANA  MARCELA  CÁRDENAS  y NELLY FRANCO ARDILA,  (iii) tasó  los  perjuicios  morales  subjetivos  en  75  s.m.l.m.v.  para  cada  uno de los  perjudicados  ,  y  (iv)  condenó al procesado a pagar solidariamente con JORGE  ELÍECER  PÉREZ  LEMUS y YURI ALEXANDRA SANTOS AMAYA, en condición de terceros  civilmente    responsables,    la   suma   de   150   s.m.l.m.v.,   distribuidos  en  partes  iguales  entre ROSA AMELIA SAYAGO RUIZ y  MARISOL         MANRIQUE         MONTAGUTH.1     

          4.  Apelado este fallo por los apoderados de los terceros civilmente  responsables  JORGE  ILIÉCER  PÉREZ LEMUS y YURI ALEXANDRA SANTOS AMAYA, y por  los  apoderados  de  las  víctimas  ROSA  AMELIA SAYAGO RUIZ y MARISOL MANRIQUE  MONTAGUTH,  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  mediante  sentencia  de  16 de  noviembre  de  2012,  exoneró  de  responsabilidad  civil como terceros  a  JORGE  ELIÉCER  PÉREZ  LEMUS  y YURI ALEXANDRA SANTOS AMAYA, y confirmó en lo  demás        el       fallo       impugnado.2  Inconforme con esa decisión,  la apoderada de ROSA AMELIA SAYAGO RUIZ recurre en casación.   

          La demanda   

          Plantea  como  causal de casación la prevista en el numeral primero  del  artículo  180  de  la  Ley  906  de  2004, por considerar que la sentencia  impugnada  “es  violatoria del artículo 13 y 29 de la constitución política  de 1991. Derecho a la igualdad y debido proceso”.   

          Al  desarrollar  el  cargo sostiene que los fallos se abstuvieron de  condenar  al pago de perjuicios materiales porque no se probaron en el curso del  incidente,  ni  se   estableció  el  salario  que la víctima devengaba al  momento  de  la  muerte, ni quién era su empleador, pero que teniendo en cuenta  que  tenía  34  años,  y que de acuerdo con las tablas del DANE le quedaba una  esperanza  de  vida  de  45.73, debió tenerse en cuenta un salario mínimo, tal  como  lo  definió  el  Consejo de Estado en sentencia de 5 de noviembre de 1997  (Sentencia 126.55).   

          En  alusión  a  la condena al pago de daños morales, afirma que el  Tribunal  exoneró de responsabilidad civil a los terceros JORGE ELIÉCER PÉREZ  LEMUS  y  YURI  ALEXANDRA  SANTOS AMAYA, pero que el primero actuó de mala  fe  al  vender  el  vehículo  a  la segunda dos meses después de ocurridos los  hechos,  y  que la ley dispone que cuando los traspasos se dejan abiertos “los  propietarios  de  los  vehículos  responden por los ilícitos que cometan otras  personas  con  el  vehículo,  también deben pagar los impuestos que generó el  tiempo durante el cual está a su nombre”.   

          Agrega,  en relación con el mismo tema, que el tribunal fundamentó  la  decisión de la exclusión de responsabilidad de los terceros en el hecho de  no  haberse  demostrado  que   tenían el mando, el control o la vigilancia  del  vehículo  causante  de  hecho,  pero  que  de  acuerdo  con  el código de  tránsito  terrestre  se  concluye  que los copropietarios de los vehículos sí  deben  responder,  y que por el hecho que el automotor figure a su nombre, deben  vigilar  y  controlar  las  actividades que éste realice. Y no se probó que el  procesado  le  pagara  a YURI ALEXANDRA SANTOS AMAYA un valor por el contrato de  arrendamiento verbal que tenía con ella.    

          La  decisión  del tribunal no es coherente, porque  afirma que  los  daños  morales  no  fueron  probados  por  los incidentantes y sin embargo  condena  a  su  pago,  decisión  con  la  cual  viola  el  artículo  13  de la  Constitución  Nacional,  que  garantiza el principio de igualdad, en virtud del  cual  se  protege  el derecho “a que no se instauren excepciones o privilegios  que  exceptúan  a  unos  individuos  de lo que se concede a otros en idénticas  circunstancias”.   

          Agrega  que  el procesado, en el curso de la audiencia del incidente  de  reparación  integral, confesó que el día de los hechos transportaba cinco  pimpinas  de  gasolina,  manifestación que resulta suficiente por sí sola  para  determinar  la  existencia  del perjuicio moral padecido por las víctimas  que  conforman  la  parte  actora,  por tratarse de una conducta constitutiva de  delito en la legislación penal colombiana.   

          El  tribunal  reconoce  que  JORGE  ELIÉCER  PÉREZ  LEMUS  y  YURI  ALEXANDRA  SANTOS  AMAYA  son  copropietarios del vehículo, pero los exonera de  responsabilidad  porque  no  se  pudo  establecer  que tenían  potestad de  mando,  control  o  vigilancia  sobre  el  automotor,  dando por demostrado unos  hechos  sobre  los cuales no existe evidencia, pues no se demostró la actividad  de acarreo que el procesado dijo realizar.     

          Afirma  que  este  desconocimiento  del ordenamiento  jurídico  hace  que  las  decisiones impugnadas estén afectadas por defecto sustancial, y  recuerda  que  la  Corte Constitucional es del criterio que el derecho al debido  proceso  se  viola  cuando  la  autoridad  se  niega  a reconocer los perjuicios  morales.   

          Sustentada  en  estas  consideraciones  solicita  a la Sala casar el  fallo  impugnado  con el fin de reconocer el pago de los perjuicios materiales y  que  se  declare la responsabilidad civil de los terceros responsables, para que  respondan  solidariamente  por  “los  perjuicios  morales”  causados  con el  delito.   

          SE CONSIDERA   

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se estudia por carecer la impugnante de interés para recurrir en virtud de  la  cuantía  de  la  pretensión,  y  adicionalmente a ello, por no cumplir los  requerimientos  mínimos  de  orden formal exigidos para su estudio de fondo, ni  satisfacer  los presupuestos básicos de idoneidad sustancial necesarios para la  realización de los fines del recurso.   

         

Cuantía     del    interés    para  recurrir   

El  artículo  181.4  de la Ley 906 de 2004,  norma  aplicable  al caso por la fecha en que ocurrieron los hechos, dispone que  cuando  la  casación tenga por objeto únicamente lo referente a la reparación  integral  decretada  en  la providencia que resuelve el incidente, deberá tener  como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecidas en las normas que  regulan la casación civil.   

Las causales de casación en materia civil se  hallan      previstas     en     el     artículo     368     (modificado  por  el  artículo 1° del Decreto 2282 de 1989, regla  183). Y la cuantía del interés para recurrir la tasa  actualmente  el artículo 366 ejusdem (modificado por  el   artículo   1°   de  la  Ley  592  de  2000)  en  cuatrocientos    veinticinco   (425)   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

Este monto, como es bien sabido, se determina  por   el   valor   actual   de   la   resolución   desfavorable   a   la  parte  recurrente,3  o  lo  que es igual, por el monto del perjuicio que la providencia  le  irroga al impugnante, o diferencia existente entre el valor reconocido en la  decisión   recurrida   y   lo   que   el   demandante   considera   que  debió  reconocerse.    

En  el  caso  que  se  analiza, la sentencia  objeto  de la impugnación fue dictada el 16 de noviembre de 2012, y en el mismo  mes  la  apoderada  de ROSA AMELIA SAYAGO RUIZ interpuso en su contra el recurso  de  casación,  hallándose  vigente el Decreto 4919 de 26 de diciembre de 2011,  que  fijaba  el  salario  mínimo  legal mensual para el año 2012 en la suma de  $566.700.   

Esto significa que el valor del interés para  recurrir   en  casación  ascendía,  para  entonces,   a  $240’847.500,4  y que para acceder al recurso  era  indispensable,  por  tanto, que la pretensión económica de la demanda, en  ese momento, alcanzara o superara dicho monto.     

Para  establecer  el  cumplimiento  de  esta  condición  es  necesario  consultar las pretensiones de la demanda, pues solo a  partir  de  su confrontación es posible establecer la diferencia económica que  se  discute,  y  cuál es, o puede ser, el monto del agravio que el casacionista  le atribuye a la sentencia.   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  la  impugnante  no  dice  específicamente  a  cuánto  asciende  su pretensión  económica,  pero  del  contenido de la demanda se establece que la controversia  dineraria  gira  alrededor  de  la decisión de los juzgadores de no condenar al  pago  de  perjuicios materiales, en la connotación de lucro cesante, cuyo valor  fija          en          $116’435,373.5   

Los perjuicios materiales, en la connotación  de  daño  emergente,  no los reclama en el cuerpo de la demanda, ni    en  relación  con ellos postula una pretensión económica específica, como lo  hace  con  el  lucro  cesante.  E  igual  actitud  asume  en  relación  con los  perjuicios  morales, respecto de los cuales no discute los valores reconocido en  la  sentencia  a  favor  de  su  poderdante,  sino  la decisión del tribunal de  exonerar  a  las  personas  vinculadas como  terceros del pago solidario de  los mismos.       

En  las anotadas condiciones, la conclusión  que  se  sigue  es  que  la  demandante  carece  de  interés  para  recurrir en  casación,  porque  la  cuantía  para  acceder  al  recurso se encuentra tasada  legalmente,  como ya se precisó, en 425 s.m.l.m.v., que equivalen, para el año  2012,   a   la   suma  de   $240’847.500,  y el valor económico que la impugnante controvierte en la  demanda   y   cuyo   reconocimiento   pretende  es  de  apenas  $116’435.373.    

El cargo  

Adicionalmente  a  la falta de interés para  recurrir,  la  demanda  presenta  inconsistencias  argumentativas  que la tornan  formal y sustancialmente inidónea para su admisión a trámite.   

La primera precisión que debe hacerse es que  el  ataque  debió  plantearse  con  invocación  de las causales que regulan la  casación  civil,  y  no  de  las  que  disciplinan  la  casación  penal,  como  erradamente lo hace la casacionista.    

Sumado  a  esto,  es  evidente  la  falta de  claridad  de  la  censura  y  la ausencia de demostración de los ataques que se  presentan  contra  las  decisiones  de  los juzgadores de instancia.     

La casacionista, como se dejó visto, plantea  un  cargo  por  violación  directa  de la ley sustancial, con invocación de la  causal  prevista  en el numeral primero del artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

Esta propuesta de ataque le imponía el deber  de  relacionar  las  normas  sustanciales  violadas,  y de precisar el sentido o  concepto  de  la  infracción,  requerimiento  último que en materia casacional  implica  definir  si  la violación provino de falta de aplicación, aplicación  indebida  o  interpretación  errónea  de  la norma sustancial, y demostrar por  qué.     

También le exigía aceptar las conclusiones  probatorias  de  los  juzgadores  de  instancia  y centrar el debate en el plano  puramente  jurídico,  porque cuando se invoca esta forma de violación se parte  del  supuesto que la declaración que los juzgadores hicieron de los hechos y la  valoración  que  realizaron  de  las  pruebas  son correctos, y que el error se  presenta   en   la   selección   o  interpretación  de  la  norma  de  derecho  sustancial.   

Estas  directrices  no son las que sirven de  norte  a la censura propuesta por la demandante, pues además de que no menciona  las  normas  sustanciales  de  índole  civil  o  penal  que  habrían resultado  violadas,  ni  precisa  el  sentido de la infracción, cuestiona abiertamente la  apreciación  que  los  juzgadores  hicieron de la prueba, por considerar que es  equivocada,  con  total desviación del objeto de demostración que demandaba el  ataque planteado.   

Adicionalmente  a esto, el planteamiento que  el  escrito  contiene  es  bastante  confuso,  puesto  que  refunde  en un mismo  discurso  argumentativo  reproches  de  naturaleza distinta, con desconocimiento  del  principio  de  autonomía de las causales, que exige no entremezclar dentro  de  un mismo cargo cuestionamientos que impliquen acreditaciones y soluciones de  contenido diverso.   

La recurrente, como se recuerda, dentro de la  misma  censura,  cuestiona  la  sentencia porque los juzgadores no condenaron al  pago  de  los  perjuicios  patrimoniales  en  la  modalidad  de lucro cesante, y  también   porque   exoneraron   a   los   terceros   de  toda  responsabilidad,  cuestionamientos  que  por su naturaleza exigían ser propuestos y desarrollados  en forma separada.      

    Examinado  el contenido de los  fallos  se  establece  que la decisión de no condenar al pago de los perjuicios  de  contenido  patrimonial  se sustentó en su no demostración probatoria, y la  de  exonerar  de  responsabilidad civil a las personas vinculadas como terceros,  en  que  no  se  acreditó  probatoriamente  que ejercieran control o vigilancia  sobre  el  vehículo,  frente  a la explicación del procesado, quien manifestó  tenerlo en alquiler.    

Siendo  este  el fundamento de las referidas  decisiones,   a   la   demandante   le  correspondía  demostrar  que  sus   conclusiones  eran  equivocadas,  porque  la prueba indicaba otra cosa, cometido  que  no  se  cumple  anteponiendo a las deducciones judiciales las apreciaciones  propias,  sino  acreditando  que  en  la valoración de la prueba incurrieron en  errores  de  hecho  o  de  derecho trascendentes, que condujeron a una decisión  equivocada.    

Esto  exigía proponer el cargo al amparo de  la  causal  prevista  en el numeral primero cuerpo segundo del artículo 368 del  estatuto  procesal civil (modificado por el artículo  1°,   regla  183  del  Decreto  2282  de  1989),  por  violación  indirecta  de  la ley sustancial, y demostrar que los juzgadores, al  apreciar  la  prueba,  incurrieron  en  errores  de  hecho por falsos juicios de  existencia,  falsos  juicios  de identidad o falsos raciocinios; o en errores de  derecho  por  falsos juicios de legalidad o falsos juicios de convicción, labor  demostrativa que la impugnante ni siquiera intenta.    

Decisión       

Visto, entonces, que la demanda estudiada no  cumple  las  condiciones mínimas de orden formal ni sustancial exigidas para su  selección  a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite, en cumplimiento de lo  dispuesto  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, y se ordenará devolver el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo  violaciones  a garantías  fundamentales   que   la   Corte  esté  en  el  deber  de  proteger  de  manera  oficiosa.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte de la casacionista, de conformidad con lo establecido en  el  artículo  184  inciso segundo ejusdem, en la oportunidad, forma y términos  precisados  por  la  Corte en jurisprudencia reiterada (CSJ, SP, 12 de diciembre  de  2005,  radicado  24322; CSJ, SP, 28 de septiembre 2011, radicado 33181; CSJ,  SP, 17 de octubre 2012, radicado número 34946).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         

          RESUELVE   

          INADMITIR  la demanda de casación presentada por la apoderada de la  víctima ROSA AMELIA SAYAGO RUIZ.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

                   FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 3-19 del cuaderno No.2.   

2  Folios 17-25 del cuaderno del tribunal.   

3  Artículo 366 ejusdem.   

4  Monto  que  resulta  de  multiplicar  el valor del salario mínimo legal mensual  vigente de entonces por 425.   

5  Este  monto  corresponde  a  una  liquidación  que la casacionista adjunta a la  demanda  donde  el valor del lucro cesante consolidado se fija en $8’657.976.70  y  el  de lucro cesante  futuro       en        $107’777.395.65.     

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