AP4395-2015(44151)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP4395-2015  

Radicación 44151  

(Aprobado en acta No. 271)  

Bogotá D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

Decide  la  Sala  acerca   de  la  admisibilidad  de  los  fundamentos  lógicos  y  de  apropiada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del  procesado  OMAR ALIRIO SILVA RIVEROS, contra la sentencia de 21 de marzo de 2014  mediante  la  cual  el  Tribunal Superior de Bogotá confirmó la emitida por el  Juzgado  Cuarenta  y Cuatro Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento del  mismo   Distrito   Judicial,   que  lo  condenó  como  autor  del  ilícito  de  demanda  de  explotación  sexual comercial de persona  menor  de  18 años de edad. En la misma determinación  fue  condenada  Maritza  Gutiérrez  Bejarano  como  autora  de  los  delitos de  proxenetismo   con   menor   de   edad   y   estímulo   a   la  prostitución  de  menores.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico fue presentado por los  juzgadores así:   

Los primeros días de abril de 2011 se tiene  conocimiento  por  fuente  no  formal  que  en la calle 3 N° 51-A 74 del barrio  Galán,   una  mujer  conocida  como  ‘Adriana’ de  quien  se  estableció  se  trata  de  MARITZA GUTIÉRREZ BEJARANO, fungía como  intermediara  de  comercio  sexual  con  mujeres  menores  de  18 años de edad,  ofreciendo  y  recibiendo  demanda en ese sentido de varios usuarios a cambio de  una  remuneración  dineraria,  a  través  de  su teléfono celular 3143587355.  Igualmente  la  señora  GUTIÉRREZ  BEJARANO  destinó  su inmueble para que se  realizaran  esas  prácticas  sexuales  en  las  que  participaban menores de 18  años.   

Con  base en interceptaciones telefónicas,  se  logró  identificar  a  un  demandante  de  esos  servicios,  conocido  como  ‘Don Ricardo’  de quien se estableció se trata de  OMAR  ALIRIO  SILVA  RIVEROS,  persona  que  a través del número 3152290704 le  hacía  solicitudes  a  MARITZA GUTIÉRREZ para que ella le procurara menores de  18   años   para   tener   relaciones   sexuales,  a  cambio  de  una  suma  de  dinero.   

Ante  el  Juzgado  Treinta  y  Cuatro  Penal  Municipal  con  Funciones  de Control de Garantías de Bogotá se cumplió el 24  de  febrero  de  2012  la  audiencia  concentrada de legalización de captura de  GUTIÉRREZ   BEJARANO   y  SILVA  RIVEROS,  previamente  ordenada  por  un  juez  homólogo.  En  la  misma  diligencia  la Fiscalía le imputó, a la primera, la  posible  comisión  de  los delitos de proxenetismo con  menor  de  edad,  estímulo  a  la  prostitución  de  menores,  utilización  o  facilitación  de  medios de comunicación para ofrecer actividades sexuales con  personas    menores   de   18   años   y  concierto para delinquir, en tanto que al  segundo,  como  autor  de los mismos ilícitos, a excepción del de proxenetismo,   pero   incluyendo  el  de  demanda  de  explotación  sexual comercial de persona  menor  de 18 años de edad, cargos que los imputados no  aceptaron.  Ambos  fueron  afectados  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva intramural.   

El  24 de abril de 2012 el ente investigador  presentó  el  escrito  de acusación por los citados ilícitos, excluyendo para  ambos   procesados   el   punible  de  concierto  para  delinquir,  y  el  6 de junio de la misma anualidad se  cumplió  en  el  Juzgado  Cuarenta y Cuatro Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento de Bogotá la audiencia de formulación de la misma.   

En  ese  despacho  judicial se surtieron las  audiencias  preparatoria y la de juicio oral, finalmente, por sentencia de 12 de  junio    de   2013   fueron   absueltos   del   delito   de    utilización   o  facilitación  de  medios  de  comunicación  para  ofrecer  actividades  sexuales con menores de 18 años,  pero  condenados  así:  MARITZA GUTIÉRREZ BEJARANO como autora de los punibles  de  proxenetismo  con  menor  de edad y estímulo a la  prostitución  de  menores,  a las penas de diecisiete  (17)  años  de  prisión  y  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas,  así  como multa de ciento treinta y dos (132) s.m.l.m.v.  En   tanto   que   SILVA   RIVEROS  como  autor  del  ilícito  de  demanda  de  explotación  sexual  comercial  de persona menor de 18  años  de  edad  a  la  pena  de catorce (14) años de  prisión   y  de  inhabilitación  ciudadana,  sin  concederles  la  suspensión  condicional    de    la    ejecución    de    la    pena,    ni   la   prisión  domiciliaria.   

Contra   la  anterior  determinación  los  defensores  de  los  enjuiciados  interpusieron  recurso  de  apelación,  y  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  a través de sentencia de 21 de marzo de 2014,  confirmó  la  condena,  por  lo  que  ambos  profesionales  insistieron  con la  impugnación  extraordinaria,  pero  el  de  GUTIÉRREZ  BEJARANO  no allegó la  respectiva  demanda  y por ello esa Corporación por auto de 27 de junio de 2014  lo  declaró  desierto.  La  Corte  se  ocupa,  entonces, del estudio del libelo  demandatorio aportado por el apoderado de SILVA RIVEROS.   

DEMANDA  

Acude  a  la  causal  tercera  de casación,  prevista  en  el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, para proponer un cargo por  violación  indirecta  de  la ley sustancial dada la aplicación indebida de los  artículos  9°,  10°,  11,  12,  22,  29  y  217-A  del  Código Penal, con la  consecuente  exclusión  evidente  del  artículo  7°  del  citado ordenamiento  adjetivo.   

Postula   un  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  al  haber  deducido  el  Tribunal de manera equivocada que la voz de  alias  «Don Ricardo» en las  llamadas      telefónicas      realizadas      con     alias     «Adriana»  corresponde a OMAR ALIRIO SILVA  RIVEROS, sin haber efectuado previamente un cotejo de voces.   

Para  el libelista, no era posible arribar a  esa  conclusión  por  ir  en  contra  de  una  ley de la ciencia indicativa que  sin   confrontación  de  pruebas  espectográficas  de  voces  no se puede  establecer  que  una  voz grabada en un medio magnetofónico corresponde a la de  una determinada persona.   

Que  si  bien el Ad  quem  acudió  al principio de libertad probatoria, en  este  caso,  la  identificación  de  la voz sólo se podía a través de prueba  técnica  que  así  lo  determinara,  tal  y  como  lo  disponen los artículos  249   y  257 de la Ley 906 de 2004, de ahí que no se era dable predicar la  certeza para condenar.   

Aduce  que fueron apreciadas en conjunto las  declaraciones  de  los  investigadores de policía judicial en relación con los  seguimientos  realizados  a  raíz  de  las  interceptaciones  de  las  llamadas  telefónicas   hechas   entre   “Adriana”      y      “Ricardo”  en  las  que  se  hablaba  de servicios sexuales con menores de  edad,  cuando  observaron  la  salida de un vehículo del inmueble con un hombre  que  se  identificó como OMAR ALIRIO SILVA RIVEROS, pero repara en que una cosa  es  ver  salir  a  una persona de un lugar y otra verificar que su voz es la que  corresponde a las llamadas interceptadas.   

Paralelamente,  señala  que  no es lo mismo  probar  que  de  un  teléfono  celular  entran  y  salen llamadas, y que la voz  interceptada  corresponde  al  portador de ese aparato, máxime que en el juicio  oral  se probó que el teléfono entregado al procesado como dotación por parte  de la empresa CODENSA era también usado por otras personas.   

En criterio del demandante, al confrontar las  pruebas  de  cargo  con la omisión del cotejo de voces no se despeja la duda de  la responsabilidad penal de su defendido:   

1.-           Del  testimonio  del  investigador Jairo  Manuel  Ángulo  Villalobos no se puede establecer que el anuncio del arribo del  sujeto   conocido   como  alias  «Ricardo»  al  lugar  de  los hechos, coincida con la aprehensión de SILVA  RIVEROS.   

2.-            Las   menores   JGN   y  YLT,  en  sus  manifestaciones  ante  la  cámara  Gessel,  cuando refieren las actividades que  hacían con señores, no individualizan a éstos.   

3.-            La   declaración  de  Melquis  Daniel  García,  Psicólogo  que  hizo el protocolo de entrevista de las niñas tampoco  aporta algún cargo contra el procesado.   

4.-           La  declaración  de  Yaneissan Mosquera  Rueda  acerca de la forma como se logró identificar a MARITZA GUTIÉRREZ cuando  dio  sus   datos  personales  ante  una  entidad  bancaria, no tiene alguna  relación con su asistido.   

5.-           La declaración de Juan Carlos González  Sánchez  que señala a la procesada como residente en una casa de lenocinio del  barrio Gaitán, tampoco menciona al enjuiciado.   

6.-           Mauricio  Vargas Calero, investigador de  la  policía judicial halló como elemento material probatorio un preservativo y  su envoltura, pero no se investigó quien pudo usarlo.   

7.-           El bacteriólogo Armando Enrique Barreto  Jaramillo  indicó  que  el  citado  elemento  arrojó  resultado  positivo para  espermatozoides sin establecer a qué persona pertenecía.   

8.-           Carlos  Zuluaga  Taba  funcionario de la  DIJIN,  quien  declaró  que  producto  de  las interceptaciones telefónicas se  hacía   necesario   identificar  a  quienes  llamaban  a  alias  «Adriana»  así  como  averiguar  si en el  lugar  había   niñas,  afirmó  que  al ver salir un vehículo campero de  allí   se  identificó  a  OMAR  ALIRIO  SILVA  RIVEROS  haciendo  ese  testigo  «una  inferencia  porque  según él, un analista le  dijo  que  quien  se hacía pasar como ‘Ricardo’  estaba  saliendo  de  una  residencia  de  la  calle  3ª  N°  51ª.-74,  dicho  testimonio  no  establece  el  vínculo necesario entre el supuesto ‘Ricardo’  y  nuestro  cliente,  porque  dicha  conjetura   no  tiene  la  fuerza  suficiente,  para  contrariar  al  cotejo  de  voces».   

9.-            Según  las  declaraciones  de  Andrés  Julián  Gaitán  Barrera  y  Edwin  Jiménez  otras  personas  usaban la línea  telefónica  celular,  quedando  en duda así quiénes solicitaban los servicios  sexuales.   

10.-            De la declaración de Oscar Javier  Santos      acerca      de      las      llamadas      entre      «Ricardo»      y      “Adriana”  no  se puede establecer que la  única persona que utilizaba el móvil era el procesado.   

11.-            El policial Miller Ferney Quintero  Báez  aclaró  que  no  intervino  personalmente en la identificación de SILVA  RIVEROS   porque   cuando   se   individualizó   ya  no  estaba  como  jefe  de  grupo.   

12.-  La  testigo Cindy Salazar refirió los  movimientos  migratorios  de  OMAR  SILVA  RIVEROS y su estadía en Brasil, y si  allí    recibió    una    llamada    telefónica   de   alias   «Adriana»,  tal como lo probó la defensa,  nunca  en  una  llamada  internacional  se  registran solo los diez números del  teléfono  móvil  al  que  se  marca, lo cual le hace perder credibilidad a ese  testimonio.   

Para  el  defensor,  si  en  las  llamadas  telefónicas  interceptadas el procesado se hubiera identificado con su nombre y  de  haber  comparado  su  voz  con  la  grabada   quizás se habría podido  encontrar  cierta  similitud,  pero  sin  ese cotejo no era posible concluir que  correspondiera a SILVA RIVEROS.   

Por  lo  tanto,  solicita  la  emisión  de  sentencia  absolutoria  en aplicación de la duda probatoria, una vez se case la  decisión de segundo grado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Encuentra  la  Sala  que  si  bien el censor  encamina  el  reproche bajo el amparo de la causal tercera de casación, fundada  en  la  violación  indirecta de la ley sustancial, ante la falta de aplicación  del  principio  de  resolución  de  duda  en  favor  de OMAR ALIRIO SILVA   RIVEROS,  del  desarrollo del cargo se advierte razonablemente que no se precisa  del   fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades  del  recurso  de  casación.   

En efecto, el demandante busca acreditar que  el  juez  plural  acudió  indebidamente  a  pruebas  sucedáneas para tener por  probado  que  la  voz  masculina  que  se  escucha  en las llamadas telefónicas  interceptadas  de  la  línea  celular  31443585375  intervenida,  en las que se  solicitaban  y  ofrecían  servicios  sexuales  con niñas, es la de OMAR ALIRIO  SILVA  RIVEROS,  cuando  en  su criterio la única prueba idónea hubiera sido a  través    de    una    pericia    que    determinara    científicamente    tal  uniprocedencia.   

Esa  postura  sería apropiada en un sistema  probatorio  que  consagrara  la  tarifa legal, a fin de encauzar por esa vía la  infracción  normativa  debido  a  un  error  de  derecho  por  falso  juicio de  convicción  en  caso de que a la prueba se le hubiere negado el valor conferido  por  la  ley, o por habérsele otorgado uno diverso del previsto en forma legal,  específicamente,  si  en  el  ámbito de la acústica forense se le asignara al  cotejo fonoespectográfico un determinado valor de persuasión.   

Y  si  bien  en ocasiones es necesario hacer  valoraciones  que requieren conocimientos científicos, técnicos, artísticos o  especializados  para  lo  cual  se  acude  a  expertos para que mediante informe  indiquen  la  base  de  su  opinión,  luego  de  lo  cual  serán escuchados en  declaración  en  la  audiencia  de  juicio oral, lo cierto es que la Ley 906 de  2004  en  lo relativo a los medios de prueba, elementos materiales probatorios y  evidencias  físicas,  no  consagra  tarifas de valoración probatoria, sino que  por  el  contrario,  aun tratándose de la apreciación pericial, está sometida  al  tamiz  de  la  sana  crítica,  que  le  otorga libertad al juzgador para la  asignación  del  su  mérito,  con  la  infranqueable  barrera  de  acatar  los  principios   lógicos,   las   leyes   de   la   ciencia  o  las  reglas  de  la  experiencia.   

   

Aquí  deviene  claro  que la ausencia de la  toma  del  habla de SILVA RIVEROS y por lo mismo de su análisis acústico a fin  de  compararla  con  la  voz  masculina  de  quien se hace llamar «Ricardo»,  que se escucha en las llamadas  telefónicas   interceptadas,   no   desvirtúa   su   vínculo  con  el  delito  investigado,  porque  como bien lo destacó el Tribunal, en virtud del principio  de  libertad  probatoria,  su  compromiso  directo  se  basó  en las labores de  vigilancia  y seguimiento que se dispusieron desde el mes de abril de 2011 hasta  febrero  de 2102 en el inmueble de la calle 3ª N° 51-A 74 del barrio Galán de  la  ciudad  capital,  donde  residía  MARITZA  GUTIÉREZ  BEJARANO y en el cual  prestaba  los  servicios  de  prostitución  con  menores  de  edad,  a raíz de  llamadas  telefónicas  interceptadas  del  teléfono  que ella usaba en las que  ofrecía tales servicios sexuales.   

Aunque  el  defensor  señala  que  de  las  declaraciones  de  los  investigadores  no  se  despeja la duda que surge por la  ausencia  del  análisis  acústico  de  la  voz del procesado, no desvirtúa el  crédito  otorgado a las manifestaciones de Miller Quintero Báez y Jairo Manuel  Angulo  Villalobos  quienes  explicaron esas labores de seguimiento y vigilancia  desplegadas,   aun   en   videos  que  como  documentos  digitales   fueron  ingresados  a  través  de  sus atestaciones, demostrativos del ingreso de SILVA  RIVEROS   en   varias   oportunidades  y  en  diferentes  vehículos  al  citado  inmueble.   

Tampoco  repara  el libelista en la ligazón  que  se  hizo  respecto  de  quien  en  las  aludidas  llamadas  se  hace llamar  «Ricardo», con el procesado  cuando  tras  la  escucha  de  las  conversaciones en las que se acordaba hora y  menor  dispuesta para atender los requerimientos sexuales efectivamente arribaba  SILVA  RIVEROS  a  la casa de la calle 3 N° 51-A 74 del barrio Galán, además,  porque  utilizaba  la  línea  celular  315  229  07  04 de la cual provenían y  llegaban  las  llamadas  respeto  de  la  oferta y demanda de los requerimientos  libidinosos con menores de edad.   

El simple enunciado del demandante acerca de  que  otras  personas  usaban el teléfono celular hallado en poder del procesado  al  momento de su captura y que correspondía a la línea número 315 229 07 04,  no  destruye  el  juicio de atribución penal que se le hizo, porque con base en  los  movimientos migratorios de SILVA RIVEROS, introducidos por la testigo Cindy  Salazar,  funcionaria  de  Migración,  se  estableció que salió del país con  destino  a  Sao  Paolo-Brasil  el 23 de julio de 2011 y regresó el 31 del mismo  mes  y  año, lo cual guardaba armonía y correspondencia con una llamada que le  hiciera    el    26    de    julio    de    2011    por   alias   «Adriana»,  desde  la  línea  telefónica  3143585375  a  su   número  (3152290704)  ofreciéndole  a  «una  niña  alta,  delgada,  bien  bonita,  tiene  17»,  a lo cual respondió el interlocutor que no podía por encontrarse  en  Brasil  y  que deberían esperar a la siguiente semana, puesto que regresaba  el domingo.   

Tal  contexto  fue analizado por el Tribunal  para  confirmar  que  no  dejaba  duda que quien se hacía llamar «Ricardo»  y  el  procesado  son  la misma  persona,  pues  el 31 de julio de la anualidad en cita, día del aludido retorno  al país, era efectivamente un domingo.   

Además de que no se trataría de un error de  razonamiento  o  de carácter intelectivo del juzgador, el defensor no demuestra  que  la  conclusión  judicial  no  fue  coherente como enseña la lógica, o se  alejó  de  los  principios  que  se  aplican en un espacio teórico específico  propio  de  la  observación científica, o no estuvo acorde con los juicios que  se  forman  a partir de comportamientos sometidos a una identidad circunstancial  propias de las reglas de la experiencia.   

No  explica  el  desafuero  intelectivo del  juzgador  cuando  para  acreditar  la identidad de quien frecuentaba el inmueble  utilizado  por  MARITZA  GUTIÉRREZ  para las prácticas sexuales con niñas fue  requerido  por  los  policiales  cuando  salía  en un vehículo de esa vivienda  logrando  así su identificación como OMAR ALIRIO SILVA RIVEROS, comprobándose  ello aún en los registros auditivos:   

«en  primer lugar el ID 8578031 producido  el  20  de febrero de 2012 a las 6:59:29 de la tarde, cuando SILVA RIVEROS llama  a  MARITZA  y le pide el favor que se comunique con la policía porque lo están  parando  dos  tipos,  uno de los cuales le exhibió su carné como miembro de la  DIJIN y corresponde al nombre de MELQUIS DANIEL GARCIA.   

Y  más  adelante,  en  el  ID  8578082,  producido  a  las  7:13:43 de la noche, del mismo día, el abonado interceptado,  cuya  titular  es la señora MARITZA recibe una llamada del teléfono 3152290704  del  cual  se  estableció  su  usuario  por asignación de CODENSA es el señor  SILVA  RIVEROS,  MARITZA  pregunta  qué  sucedió y OMAR ALIRIO le responde que  luego  de salir de su casa, a dos cuadras, se le atravesaron dos motocicletas en  la  esquina  del  semáforo  y  exhibiéndole  un  arma  lo hicieron orillar, le  solicitaron   sus   documentos   de  identificación  de  él  y  del  vehículo  indicándole que buscaban un vehículo similar al suyo».   

De  esta  manera  el  defensor  no  logra  desarticular  el  alcance demostrativo otorgado a los elementos de convicción a  fin  de denotar que imperaba el grado de conocimiento vacilante impeditivo de la  certeza para condenar.   

Como       se    concluye    que     el   libelo   no   será   admitido,  es  necesario  señalar  que  no  se  observa  con ocasión del fallo  impugnado  o  dentro de la actuación violación de derechos o garantías de las  partes,  tampoco  se  ve  la  necesidad  de superar los defectos del libelo para  decidir  de fondo, según lo dispone el inciso 3º del  artículo 184 de la  Ley   906   de   2004   que   ameritaran   la   intervención   oficiosa  de  la  Corte.   

Contra  la  decisión de no admisión de la  demanda  de casación procede el mecanismo de insistencia de conformidad con las  previsiones del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de  OMAR  ALIRIO  SILVA  RIVEROS por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición  de insistencia en los términos precisados por la Sala en la presente  decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *