AP4267-2015(44031)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado ponente  

AP4267-2015  

Radicación n° 44031  

(Aprobado Acta No.259)  

Bogotá D.C., veintinueve (29) de julio de dos  mil quince (2015).   

La  Sala se pronuncia respecto del recurso de  apelación  interpuesto  por  el  apoderado  de la presunta víctima  “Coosalud  EPS-S”,  en  contra de la  providencia  mediante  la  cual la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cartagena  decretó la preclusión de la investigación a favor de  los   indiciados  NOHORA  EUGENIA  GARCÍA   PACHECO   y  HÉCTOR IVÁN MATTAR GAITÁN,  Jueces  Segundo  y  Séptimo Civiles del Circuito de Cartagena, respectivamente,  investigados -en fase de indagación- por prevaricato por acción.   

ANTECEDENTES  

Descripción    fáctica    objeto    de  indagación.   

NOHORA    EUGENIA    GARCÍA   PACHECO   y  HÉCTOR  IVÁN MATTAR GAITÁN  en   calidad  de  jueces  civiles  del  circuito,  -en  procesos  ejecutivos  que  se adelantaron en contra de la Cooperativa de Salud y  Desarrollo  Integral,  “COOSALUD  EPS-S”,  en  los que se pretendió de esta  persona  jurídica,  el  pago  de los servicios de salud prestados por distintas  entidades-,  libaron  en el 2011 medidas cautelares de  embargo  de  los  recursos económicos que existieren o llegaren a existir en el  encargo  fiduciario  No.  40550500394-8 celebrado entre la mencionada EPS-S y la  Fiduciaria  Servitrust  GNB  Sudameris,  esto es, la cuenta maestra a la cual el  Estado giró los recursos del régimen subsidiado.   

Actuación.  

         

Con  el  argumento  de que dichos dineros son  inembargables,    el    apoderado    de   “COOSALUD  EPS-S”  denunció  a  los  funcionarios GARCÍA            PACHECO  y MATTAR  GAITÁN   por   el  posible  delito  de  prevaricato por acción.   

Sin embargo, el Fiscal Cuarto Delegado ante el  Tribunal  Superior de Cartagena solicitó la preclusión de la investigación en  audiencia   celebrada   el   10   de  marzo  de  2014,  por  considerar  que  el  comportamiento  objeto  de  indagación  es atípico, a lo cual accedió la Sala  Penal de la Corporación precitada el 21 de abril de 2014.   

Contra  este  auto  el  apoderado  de  quien  intervino como víctima, interpuso recurso de apelación.   

DECISIÓN APELADA  

Luego de revisar los elementos de convicción  allegados,  el  Tribunal  Superior  de  Cartagena  constató  que  los  procesos  adelantados  por  los Jueces Segundo y Séptimo Civiles del Circuito de la misma  ciudad,  corresponden a demandas ejecutivas, cuyos títulos base de cobro fueron  emitidos  con  ocasión  de los servicios de salud prestados a los afiliados del  sistema de seguridad social vinculados a COOSALUD EPS-S.   

Consideró que si bien existe el principio de  inembargabilidad  de  los  dineros  del  sector  salud  provenientes  del sistema  general   de   participaciones   en  el  régimen     subsidiado    (artículo  19  del  Decreto Extraordinario 111 de 1996 por el cual  se  compilan  las  Leyes  38  de  1989,  179  de 1994 y 225 de 1995 –Estatuto  Orgánico del presupuesto-;  artículos  18 y 91 de la Ley 715 de 2001; y artículo 21 del Decreto 28 de 2008  –por   el   cual   se  desarrolló  el Acto Legislativo 04 de 2007-), la Corte  Constitucional  ha  venido  construyendo  jurisprudencia  en la que consagra una  serie    de    excepciones,    a   partir   de   las   sentencias   C-732  de  2002, C-566 de 2003 y C-1154de  2008  entre  las  cuales está la ejecuciones de sumas adeudadas por concepto de  servicios   de   salud,   cuyo   embargo,   entonces,  en  estos  casos  sí  es  procedente.   

En  este  sentido,  concluyó  que  por  la  naturaleza  de  las  ejecuciones  que  atendieron  los  jueces  denunciados, los  embargos  decretados  están  ajustados  al  Ordenamiento  y  por  lo  mismo, la  conducta  es  “atípica  desde  el  punto  de  vista  objetivo y subjetivo”.   

Consecuencia   de  los  anteriores  motivos  decretó la preclusión de la investigación.   

LA APELACIÓN  

El  representante de la víctima solicitó la  revocatoria   de   la  decisión  atrás  mencionada,  por  cuanto  si  bien  la  jurisprudencia  constitucional  acogió  excepciones  a  la  regla general de la  “inembargabilidad” de los  recursos      del      sistema     general     de  participaciones,   entre   estas   en  los  casos  de  “obligaciones   (…)   correspondientes  al  mismo  régimen  o  la  prestación  del servicio”, a partir  del  Acto  Legislativo  04 del 2007 -el cual pretendió  fortalecer  la  destinación  de  estos  recursos  para  educación  salud, agua  potable    y    saneamiento    básico-,   la   Corte  Constitucional  profirió las sentencias C-1154 de 2008 y C-539 de 2010, con las  cuales  dio “un viraje” en  el  sentido  de  adoptar  como  única  excepción  al  referido  principio,  la  satisfacción         de         “obligaciones  laborales”.   

Indicó que el Tribunal sólo hizo mención a  “una  jurisprudencia  de  manera  específica  (…)  después  del 2007” –a la  C-1154  de  2008-  no  así  a  la  sentencia  C-539 de 2010 en la cual la Corte  Constitucional expuso lo mencionado en el párrafo anterior.   

Señaló     que     al    “interpretar  el  ordenamiento jurídico (…) es claro que lo que  quiso  el  Constituyente  fue  la  protección de estos recursos” destinados  a  “algo tan sagrado como es  la  salud  de  los  colombianos (…) máxime en este evento que COOSALUP es una  ESP-S  que  cobija  a  más  de  un  millón  de afiliados en todo el territorio  nacional    y    esas   decisiones   –de        embargo-       pusieron  en  riesgo el sistema de salud (…) pues (…) se estaban  afectando   los   recursos  que  posteriormente  iban  a  ser  destinados  a  la  prestación    de    esos    servicios   (…)”.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala es competente para resolver este  asunto  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 32-3 de la Ley 906 de  2004,  por  tratarse  de  la  apelación  contra  la  decisión  adoptada por un  Tribunal   Superior   de  Distrito  Judicial  en  el  curso  de  una  actuación  penal.   

2.  La  Constitución  Política  radicó  la  disposición  del  ejercicio  de  la  acción  penal  en  cabeza de la Fiscalía  General     de     la    Nación    –art.  250-, siendo por tanto el órgano encargado de calificar cuál  es  el  tipo  penal  que  se  adecúa  al  hecho  investigado y consecuentemente  formular  la  acusación,  así  como  establecer  los  asuntos  y  delitos  que  someterá  al  principio  de oportunidad, y determinar cuáles investigaciones o  indagaciones   se   subsumen   en  las  causales  de  preclusión,  entre  otras  actividades.   

El   instituto  de  la  preclusión  de  la  investigación  está consagrado en el artículo 331 de la Ley 906 de 2004 y las  causales      para     su     invocación     en     el     332     ídem, así:    

El    fiscal  solicitará la preclusión en los siguientes casos:   

1.  Imposibilidad  de iniciar o continuar el  ejercicio de la acción penal.   

2.  Existencia  de una causal que excluya la  responsabilidad, de acuerdo con el Código Penal.   

3.     Inexistencia     del     hecho  investigado.   

4.      Atipicidad     del     hecho  investigado.   

5. Ausencia de intervención del imputado en  el hecho investigado.   

6. Imposibilidad de desvirtuar la presunción  de inocencia.   

7. Vencimiento del término máximo previsto  en     el     inciso    segundo    del    artículo    294   de   este   código.   –Subrayado fuera de texto-.   

Respecto  de las mismas, esta Corporación ha  señalado1   

:  

“1.  De  acuerdo con el sistema acusatorio  colombiano  (artículos 250 de la Constitución Política y 200 de la Ley 906 de  2004),  corresponde  a  la  Fiscalía  General  de la Nación el ejercicio de la  acción  penal  y  realizar  la  indagación  e investigación de los hechos que  revistan  las  características  de  una  conducta  punible  que  lleguen  a  su  conocimiento,  siempre  y  cuando  medien  suficientes  motivos y circunstancias  fácticas  que  indiquen la posible existencia de la misma. Despojada, por regla  general   de   funciones   jurisdiccionales,   deberá   solicitar  al  juez  de  conocimiento  la  preclusión de la investigación cuando según lo dispuesto en  la ley no hubiere mérito para acusar.   

         

(…)  

La  preclusión  también se debe adoptar en  cualquier  etapa  del trámite una vez comprobada la existencia de cualquiera de  las  causales  de  extinción  de  la acción penal del artículo 77 del Código  Penal,  como  son:  muerte  del  imputado  o  acusado, prescripción, amnistía,  oblación, caducidad de la querella y desistimiento.   

Bajo  este  contexto,  la  preclusión de la  investigación  sólo  podrá  ser  decretada  por  el  juez  de  conocimiento a  petición  de  la  fiscalía de comprobarse alguna de las causales previstas por  el  artículo  332  del Código de Procedimiento Penal de 2004, y en tratándose  de   la   segunda,   a   las   que  se  refiere  el  artículo  32  del  Código  Penal.”   

Componente  objetivo  del  tipo  “prevaricato              por              acción”.   

El   artículo   413   del  Código  Penal,  señala:   

“El   servidor  público  que  profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en prisión (…)”   

El  presupuesto fáctico objetivo de la norma  transcrita,  -conducta   por   la   cual   se  adelantó  la  indagación  contra  NOHORA  EGENIA GARCÍA    PACHECO    y   HÉCTOR  IVÁN  MATTAR  GAITÁN,  Jueces  Segundo     y     Séptimo     Civiles     del     Circuito     de    Cartagena,  respectivamente-, como se ve, se encuentra constituido  por  tres  elementos, a saber: (i) un sujeto activo calificado, es decir, que se  trate  de  servidor público; (ii) que el mismo profiera resolución, dictamen o  concepto;  y  (iii)  que  alguno  de  estos pronunciamientos sea manifiestamente  contrario   a  la  ley,  esto  es,  no  basta  que  la  providencia  sea  ilegal  -por  razones  sustancial  (directa  o  indirecta), de  procedimiento  o de competencia- sino que la disparidad  del  acto  respecto  de  la comprensión de los textos o enunciados -contentivos  del  derecho  positivo  llamado a imperar- no admite justificación razonable alguna.   

Ciertamente  en  torno  a  la  contrariedad  manifiesta  de  una  decisión  con  la  ley,  la  Corte  Suprema de Justicia en  sentencia  proferida  el  13  de  agosto  de  2003,  radicado  193032  consideró:   

Esta     última     expresión,   constituye   un elemento normativo del tipo penal al cual la jurisprudencia  de  la  Corte  se  ha  referido  en  forma amplia para concluir, que para que la  actuación  pueda  ser  considerada como prevaricadora, debe ser “ostensible y  manifiestamente  ilegal,”  es  decir, “violentar  de  manera   inequívoca  el  texto  y  el sentido de la norma”3 , dependiendo  siempre de  su  grado  de complejidad, pues resulta comprensible que del grado de dificultad  para   la   interpretación  de  su  sentido  o  para  su  aplicación  dependerá   la   valoración  de  lo  manifiestamente  ilegal,  de  allí  que,  ciertamente,   no   puedan  ser  tenidas  como  prevaricadoras,  todas  aquellas  decisiones  que  se  tilden  de  desacertadas, cuando quiera que estén fundadas  “en  un concienzudo examen del material probatorio y en el análisis jurídico  de    las    normas    aplicables    al    caso”4.   

Se concluye, entonces, que para que el acto,  la  decisión  o  el  concepto  del  funcionario  público  sea  manifiestamente  contrario  a  la  ley, debe reflejar su oposición al mandato jurídico en forma  clara   y  abierta,  revelándose  objetivamente  que  es  producto  del  simple  capricho,  de  la mera arbitrariedad, como cuando se advierte por la carencia de  sustento  fáctico  y jurídico, el desconocimiento burdo y mal intencionado del  marco normativo.   

En  similar  sentido se pronunció la Sala en  sentencia  del  23  de  febrero  de 2006, Rad. 239015 al señalar:   

La  conceptualización  de  la contrariedad  manifiesta  de  la  resolución  con  la  ley  hace  relación  entonces  a  las  decisiones  que sin ninguna  reflexión  o  con  ellas  ofrecen  conclusiones  opuestas a lo que muestran las  pruebas  o  al derecho bajo el cual debe resolverse el  asunto,  de  tal  suerte  que el reconocimiento que se  haga  resulta  arbitrario  y  caprichoso  al  provenir  de  una deliberada y mal  intencionada  voluntad  del  servidor  público  por contravenir el ordenamiento  jurídico.  –Subrayado  y  resaltado fuera de texto-.   

En consecuencia, no  caben  en  ella  las simples diferencias de criterios respecto de un determinado  punto  de derecho, especialmente frente a materias que por su enorme complejidad  o  por  su misma ambigüedad admiten diversas interpretaciones u opiniones, pues  no  puede  ignorarse  que  en  el  universo  jurídico  suelen  ser  comunes las  discrepancias  aún  en temas que aparentemente no ofrecerían dificultad alguna  en    su    resolución.  –Resaltado   fuera   de  texto-.   

Como tampoco la disparidad o controversia en  la  apreciación  de  los  medios  de convicción puede ser erigida en motivo de  contrariedad,   mientras   su  valoración  no  desconozca  de  manera  grave  y  manifiesta  las  reglas  que nutren la sana crítica, pues no debe olvidarse que  la  persuasión  racional,  elemento  esencial  de ella, permite al juzgador una  libertad  relativa en esa labor, contraria e inexistente en un sistema de tarifa  legal.   

Sin embargo, riñen con la libertad relativa  la  apreciación  torcida  y parcializada de los medios probatorios, su falta de  valoración  o  la  omisión  de  los  oportuna  y legalmente incorporados a una  actuación,   en   consideración   a   que   por   su   importancia  probatoria  justificarían  o  acreditarían la decisión en uno u otro sentido a partir del  mérito    suasorio    que    se    les    diera    o    que    hubiera   podido  otorgárseles.   

Cuando se configura  la  conducta de prevaricato  por     acción    se  lesiona  el  bien  jurídico  de  la  administración  pública,  sintetizada en el  sometimiento  del  Estado  al  imperio  de  la ley en sus relaciones   interinstitucionales   y   con   los  particulares,  en  virtud  del cual, los asuntos de conocimiento de los servidores  públicos  deben  ser  resueltos  con  fundamento  en  el  derecho  que  lo rige,  para garantizar la vigencia  del  ordenamiento  y asegurar la convivencia pacífica  de los asociados.   

El  “principio             de            inembargabilidad”  de  los  recursos      del      sistema     general     de  participaciones   y  sus  excepciones.   

1.  En  garantía  de los derechos adquiridos  -de  acuerdo  con  las  leyes  civiles-  (artículo   58   de  la  Constitución  Política),  por   regla   general,  toda  obligación  personal  da  al  acreedor el derecho de perseguir su ejecución sobre todos los  bienes  raíces  o  muebles del deudor, sean presentes o futuros (artículo 2488  del Código Civil).   

2.  No  obstante  el  Ordenamiento  contiene  algunas  excepciones  tanto  de raigambre constitucional como legal en virtud de  lo  indicado  en  el  artículo  63  de  la  Carta  Política,  el cual señala:   

Los  bienes  de  uso  público,  los  parques naturales, las  tierras  comunales  de  grupos étnicos, las tierras de resguardo, el patrimonio  arqueológico  de  la  Nación y los demás bienes que  determine  la  ley, son inalienables, imprescriptibles  e               inembargables.              –Resaltado        fuera       de  texto-.   

Las  excepciones  de  origen  legal  a  la  prenda general de garantía  que  constituye los bienes del deudor como respaldo de sus obligaciones, son por  ejemplo  las  establecidas  en  los  artículos  1677 del Código Civil, 684 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  así como las contenidas en los artículos  19  del  Decreto Extraordinario 111 de 1996, 18 y 91 de  la   Ley   715   de   2001,   y   21   del   Decreto   28   de  2008.   

De  estos  últimos  se deriva el denominado  principio     de     inembargabilidad  de  los recursos del sistema general de  participaciones    con   destinación   específica  (educación,  salud,  agua  potable y saneamiento básico). Expresamente señala  la normativa citada:     

Decreto 111 de 1996.  

Artículo 19.  Reglamentado  por  el  Decreto  Nacional  1101  de  2007. Son   inembargables  las  rentas  incorporadas  en  el  presupuesto  general  de  la  Nación,  así  como  los  bienes  y  derechos     de     los     órganos     que    lo    conforman.    –Subrayado fuera de texto-   

No  obstante  la anterior inembargabilidad,  los  funcionarios  competentes  deberán adoptar las medidas conducentes al pago  de  las  sentencias  en contra de los órganos respectivos, dentro de los plazos  establecidos  para ello, y respetarán en su integridad los derechos reconocidos  a terceros en estas sentencias.   

Se  incluyen  en  esta  prohibición  las  cesiones  y  participaciones de que trata el capítulo 4º del título XII de la  Constitución Política.   

(…)  

Ley 715 de 2001.  

Artículo   18.  Administración  de  los  recursos.  Los  departamentos,  los  distritos  y  los  municipios  certificados  administrarán  los  recursos  del Sistema General de Participaciones en cuentas  especiales   e   independientes   de   los  demás  ingresos  de  las  entidades  territoriales.  Estos  dineros  no harán unidad de caja con las demás rentas y  recursos  de  la  entidad  territorial.  Estos  recursos,  del sector educativo,  no   podrán   ser   objeto  de  embargo,   pignoración,   titularización   o  cualquier  otra  clase  de  disposición financiera.   

Artículo  91. Prohibición de la unidad de  caja.  Los  recursos  del Sistema General de Participaciones no harán Unidad de  caja  con  los  demás  recursos  del  presupuesto  y su administración deberá  realizarse  en  cuentas  separadas de los recursos de la entidad y por sectores.  Igualmente,  por su destinación social constitucional, estos recursos no pueden  ser   sujetos   de   embargo,  titularización  u  otra  clase  de  disposición  financiera.   

Decreto 28 de 2008.  

Artículo 21.     Inembargabilidad.  Los  recursos  del Sistema General de Participaciones  son inembargables.   

Para   evitar  situaciones  derivadas  de  decisiones  judiciales  que  afecten  la continuidad, cobertura y calidad de los  servicios  financiados  con  cargo  a estos recursos, las medidas cautelares que  adopten  las  autoridades judiciales relacionadas con obligaciones laborales, se  harán   efectivas  sobre  ingresos  corrientes  de  libre  destinación  de  la  respectiva  entidad  territorial.  Para  cumplir  con  la decisión judicial, la  entidad  territorial  presupuestará  el  monto  del  recurso  a  comprometer  y  cancelará  el  respectivo  crédito  judicial en el transcurso de la vigencia o  vigencias fiscales subsiguientes.   

“(…)”.  

3.  Si  bien  el  Legislador  con  base en el  artículo  63  constitucional, como viene de verse, está facultado para expedir  por    razones    de    interés    general,    las   normas   de   inembargabilidad    del    patrimonio   que  constituye  el  Presupuesto  General de la Nación,  por  ejemplo:  para  garantizar  la efectividad de la  inversión  socia  de  los  recursos  que conforman el  sistema   general   de   participaciones;    este    “principio”  no  es  absoluto,  pues  de  advertirse  desproporcionado  en  relación  con  otros  fines  superiores  o  contrario  al  propósito  que  pretende  satisfacer  la  protección  de  los  bienes, resulta  inconstitucional la prohibición.   

Ciertamente  así  lo  consideró  la  Corte  Constitucional  en  sentencias  C-793  de  2002,  C-563  de  2003  y  C-1154  de  2008.   

Mediante  la  primera  de  las  providencias  mencionadas   fue   declarado   exequible  el  aparte  demandado  del  artículo  186   

de la Ley 715 de 2001, en el entendido de que  los  créditos  a  cargo  de las entidades territoriales por actividades propias  del  sector  educación,  bien sea que consten en sentencias o en otros títulos  legalmente  válidos, deben ser pagados mediante el procedimiento que señale la  ley  y  que  transcurrido  el término para que ellos sean exigibles, es posible  adelantar  su  ejecución  con  embargo  de  recursos del presupuesto, en primer  lugar  los destinados al pago de sentencias o conciliaciones, cuando se trate de  esta  clase  de  títulos,  y,  si  ellos  no  fueren  suficientes, sobre  los  recursos  de  la  participación  para  educación  del  sistema general de participaciones.   

En   la   segunda   sentencia  –la  C-563  de  2003-,  fue  declarada  exequible  la   expresión  “estos  recursos no  pueden   ser   sujetos  de  embargo”,  contenida   en   el   primer  inciso  del  artículo  917   

de  Ley 715 de 2001,  condicionado  a  que  los  créditos  a  cargo  de las entidades territoriales por actividades  propias  de  cada  uno  de  los  sectores a los que se destinan los recursos del  sistema   general   de   participaciones   (educativo,   salud   y   propósito   general),   bien  sea  que  consten   en  sentencias  o  en  otros  títulos  legalmente  válidos  que  contengan  una  obligación  clara, expresa y actualmente exigible que emane del  mismo  título, deben ser pagados mediante el procedimiento que señale la ley y  que  transcurrido  el  término  para  que  ellos  sean  exigibles,  es  posible  adelantar   la   ejecución  con  embargo,  en  primer  lugar,  de los recursos del presupuesto destinados al  pago  de  sentencias o conciliaciones, cuando se trate de esa clase de títulos,  y,  si ellos no fueren suficientes, de los recursos de  la  participación   respectiva,  sin  que puedan  verse     afectados     con    embargo    los    recursos    de    las    demás  participaciones.   

En  la  tercera decisión -C-1154 de 2008- la  Corte  Constitucional declaró exequible el artículo 21 del Decreto 28 de 2008,  en  el  entendido  de  que  el  pago  de  las obligaciones laborales reconocidas  mediante  sentencia debe efectuarse en el plazo máximo de dieciocho (18) meses,  contados  a  partir  de  la  ejecutoria  de  la  misma,  y  que  si los recursos  correspondientes   a  los  ingresos  corrientes  de  libre  destinación  de  la  respectiva  entidad  territorial  no son suficientes para el pago de las citadas  obligaciones,  deberá  acudirse  a  los  recursos de  destinación específica.   

Análisis del caso concreto  

1. La causal en la cual se basó la decisión  de  preclusión  en  la  providencia examinada, es la prevista en el numeral 4º  del  artículo 332 de la Ley 906 de 2004 -atipicidad         del        hecho        investigado-.   

El  Tribunal,  como  viene  de  verse, consideró que el actuar de los  jueces    indagados    no    fue   “manifiestamente  ilegal”,  toda  vez que no quebrantaron el principio  de  inembargabilidad de los  dineros  del  sector  salud  provenientes  del sistema  general   de   participaciones   en  el  régimen  subsidiado, por cuanto la Corte  Constitucional  en su jurisprudencia ha señalado excepciones a dicho parámetro  a  partir de las sentencias C-732 de 2002,  C-566  de 2003 y 1154 de 2008, entre las cuales está los  cobros  por los servicios de salud y,  precisamente,  los  procesos  adelantados  por  los  jueces  Segundo  y Séptimo  Civiles  de  la misma ciudad, corresponden a demandas ejecutivas, cuyos títulos  base  de  cobro fueron emitidos con ocasión de los servicios de salud prestados  a  los  afiliados  del  sistema  de  seguridad  social,  vinculados  a  COOSALUD  EPS-S.   

2. La apelación interpuesta por el apoderado  de  la  mencionada  EPS-S,  se  centró  en  que  la  Corte Constitucional en la  providencia  C-539  de  2010  señaló  como  única  excepción al principio   de  inembargabilidad  de  los  recursos      del      sistema     general     de  participaciones,  el  pago  de obligaciones laborales,  pues  con  el  Acto  Legislativo 04 del 2007, se modificaron varios aspectos del  mencionado  sistema  que  mostraban  mayor  preocupación  del Constituyente por  asegurar    el    destino    social   y   la   inversión   efectiva   de   esos  recursos.   

3. Obsérvese que en el presente asunto no se  discute  lo  indicado  por  el  Tribunal  en  el  sentido  de  que  los procesos  ejecutivos  en  los  que  se  profirieron  las  medidas  cautelares objeto de la  indagación,  tuvieron  lugar contra la Cooperativa de  Salud  y  Desarrollo Integral, “COOSALUD EPS-S, para  el  cobro  de  servicios  de  la misma naturaleza prestados por diferentes IPS a  afiliados del sistema de seguridad social vinculadas a dicha EPS-S.   

4. En este orden de ideas, consonante con la  apelación,  la Sala debe determinar si las decisiones de embargo proferidas por  los   indiciados   en  calidad  de  jueces  civiles  del  circuito  -en  el  curso  de  procesos ejecutivos promovidos para el cobro de  obligaciones  derivadas de servicios de salud prestados a afiliados vinculados a  COOSALUD  EPS-S–,  son manifiestamente contrarias al  ordenamiento  jurídico  por  quebrantar  el principio  de                    inembargabilidad  de  los  recursos  del  sistema   general   de   participaciones,  en  tanto, según propone el impugnante, las únicas excepciones  a  esta  prohibición  a  partir  del  Acto  Legislativo  04  de  2007,  son las  obligaciones  laborales  reconocidas  mediante sentencia, no así las originadas  en servicios de salud contratados por la EPS-S.   

5.  De  entrada  la  Sala  advierte  que  los  embargos      objeto      de      indagación      no      son      “manifiestamente     contrarios     a    la    ley”, por las razones siguientes:   

5.1. Si bien es cierto en la providencia C-539  de  2010  la  Corte  Constitucional  indicó  haber condicionado en la sentencia  C-1154  de  2008 la exequibilidad del artículo 21 del Decreto 028 de 2008 sólo  al  pago  de las obligaciones laborales reconocidas mediante sentencia, también  en  la  misma  dispuso  “estarse a lo resuelto en la  sentencia      C-1154     de     2008”8,   de   cuyo  contenido  no  se advierte que se hubiesen retirado las excepciones al principio  de     inembargabilidad    señaladas    en    las    sentencias    C-732  de  2002  y C-566 de 2003; todo lo  contrario, veamos:   

Destacó  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-1154 de 2008, que  la  jurisprudencia  para  entonces  había  dejado  claro  que  el  principio de  inembargabilidad  no  era  absoluto,  sino debía conciliarse con los demás valores, principios y derechos  reconocidos en la Carta Política.   

Explicó  que  “la  facultad  del Legislador también debe ejercerse dentro de los límites trazados  desde  la propia Constitución, como el reconocimiento de la dignidad humana, el  principio  de  efectividad de los derechos, el principio de seguridad jurídica,  el  derecho  a  la propiedad, el acceso a la justicia y la necesidad de asegurar  la  vigencia  de  un  orden  justo,  entre  otros”.   

Que    si    bien    la    “regla   general”   adoptada  por  el  legislador  era  la  “inembargabilidad”      de     los     recursos     públicos     del     presupuesto   general   de   la  nación,  recordó  que  la  jurisprudencia  fijó algunas excepciones para cumplir con el  deber   estatal   de   proteger  y  asegurar  la  efectividad  de  los  derechos  fundamentales de cada persona individualmente considerada.   

La primera de estas excepciones tenía que ver  con  la  necesidad  de satisfacer créditos u obligaciones de origen laboral con  miras   a   efectivizar   el   derecho   al  trabajo  en  condiciones  dignas  y  justas9;  la  segunda,  hacía relación a la importancia del oportuno pago  de  sentencias judiciales para garantizar la seguridad jurídica y el respeto de  los  derechos  reconocidos  en  dichas  providencias10;  y  la tercera excepción se  daba  en el caso en que existieran títulos emanados del Estado que reconocieran  una   obligación   clara,   expresa   y   exigible11.   

Siguiendo   esta   línea   argumentativa,  consideró  “que el principio de inembargabilidad de  recursos  del  SGP tampoco es  absoluto,   pues   debe   conciliarse  con  los  demás  derechos  y  principios  reconocidos  en  la  Constitución”; premisa a partir  de  la cual indicó que, “las reglas de excepción al  principio  de  inembargabilidad  del presupuesto eran aplicables respecto de los  recursos    del    SGP,  siempre y cuando las obligaciones reclamadas tuvieran  como  fuente  alguna  de  las  actividades  a  las cuales estaban destinados los  recursos    del   SGP   (educación,   salud,   agua   potable   y   saneamiento  básico)”.12  –Resaltado  y  subrayado  fuera de texto-.   

5.2.  De otra parte, ciertamente la sentencia  C-1154  de 2008, como lo indicó el apelante, señaló que el Acto Legislativo 4  de  2007  da  cuenta  de “una mayor preocupación del  Constituyente  por  asegurar  el destino social y la inversión efectiva de esos  recursos”, lo cual supone fortalecer el “principio  de inembargabilidad” de los  recursos del SGP.   

Sin embargo, aquella premisa también propende  por  la  conservación  de  alguna  de  sus  excepciones,  cual  es “cuando  las  obligaciones  reclamadas  tuvieran  como  fuente alguna de las actividades a las cuales estaban destinados  los   recursos   del   SGP   (educación,  salud,  agua  potable  y  saneamiento  básico)”;  pues  en esta hipótesis con la medida cautelar se garantiza el pago  efectivo  del  servicio  para el cual fueron dispuestos los recursos.   

Por  consiguiente,  resulta razonable que los  dineros    de    COOSALUD    EPS-S    -girados   del  SGP-,  puedan ser embargados cuando la medida cautelar  pretende  garantizar  el  pago de obligaciones contenidas en títulos ejecutivos  emitidos,  precisamente,  en  razón  de  los  servicios de idéntica naturaleza  prestados  a  los  afiliados  del  sistema  de  seguridad social vinculados a la  EPS-S,  máxime que el artículo 21 del Decreto 28 de 2008, hace referencia a la  inembargabilidad  de  los recursos del sistema general  de  participaciones que aún  hacen   parte   del   presupuesto   de  las  entidades  públicas,  no  cuando ya han sido entregados a las EPS. Obsérvese lo señalado  en el texto normativo:   

Artículo 21. Inembargabilidad. Los recursos  del Sistema General de Participaciones son inembargables.   

Para   evitar   situaciones  derivadas  de  decisiones  judiciales  que  afecten  la continuidad, cobertura y calidad de los  servicios  financiados  con  cargo  a estos recursos, las medidas cautelares que  adopten  las  autoridades judiciales relacionadas con obligaciones laborales, se  harán  efectivas  sobre ingresos corrientes de libre  destinación     de     la    respectiva    entidad  territorial.  Para cumplir con la decisión judicial,  la  entidad  territorial  presupuestará  el  monto  del recurso a comprometer y  cancelará  el  respectivo  crédito  judicial en el transcurso de la vigencia o  vigencias        fiscales        subsiguientes13.   

Lo  contrario  -es  decir,    entender    que    el    “principio   de  inembargabilidad”  cobija  los  recursos de salud ya  girados  por  el  Estado  a las EPS-S, para los casos de cobro mediante procesos  ejecutivos    contra    estas    entidades    por    servicios   de   la   misma  naturaleza-  no  se  observa  razonable,  porque si el  principio  de inembargabilidad de los recursos del SGP, como lo tiene reconocido  la  Corte Constitucional, es asegurar el destino social y la inversión efectiva  de  los mismos, sería desproporcionado por carencia de idoneidad, que frente al  incumplimiento  de las empresas promotoras  en  el  pago  de sus obligaciones contraídas con los prestadores   del   servicio   de  salud,  resulten  amparadas  por  el mencionado principio, pues implicaría favorecer la  ineficacia  y  el  colapso  del  sistema de seguridad  social   del   cual   hacen  parte  las  IPS  (artículo  155  de  la  Ley  100  de  1993), toda vez que se auspiciaría el no pago de los  servicios  sanitarios, con lo cual no llegarían los dineros de la salud a donde  fueron  destinados  por  el  Estado, al menos no oportunamente, en detrimento de  las    IPS  -públicas,  mixtas  o privadas-, cuya  viabilidad  financiera  depende  precisamente de que los pagos por los servicios  que prestan les sean diligentemente sufragados.   

En  este  orden de ideas, la Sala no advierte  manifiestamente  contario  al  Ordenamiento  los embargos objeto de indagación,  más aún se observan razonablemente ajustados a la Constitución.   

Esta  situación  satisface  la causal 4ª de  preclusión      -“atipicidad      del     hecho  investigado”-  del  artículo  332  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  como  en efecto lo determinó la Sala Penal del  Tribunal Superior de Cartagena en la providencia recurrida.    

Consecuencia  de lo anterior la decisión que  se impone es su confirmación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Confirmar  integralmente     la  decisión  apelada.   

Comuníquese y cúmplase.  

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1Auto  de  8  de  febrero  de  2008, radicado 28908, reiterado en AP 17 nov. 2010, rad.  35109;  AP  7 de noviembre de 2011, rad. 37613; AP 11 de diciembre de 2012, rad.  42043.   

2  Pronunciamiento  reiterado  en  SP  3 jul. 2013, rad.  40226   

3  Decisión del 24 de junio de 1986.   

4  Providencia del 24 de junio de 1986.   

5  Pronunciamiento  reiterado  por  la  Sala  en SP 28 feb. 2007, rad. 22185; SP 18  jun.  2008, rad. 29382; SP 22 ago. 2008, rad. 29913; SP 3 jun. 2009, rad. 31118;  SP  26 may. 2010, rad. 32363; SP 31 ago. 2012, rad. 35153; SP 10 abr. 2013, rad.  39456;  SP  26  feb.  2014, rad. 42775. SP 21 may. 2014, rad. 42275, entre otras  providencias.   

6  Artículo  18. Administración de los recursos. Los departamentos, los distritos  y  los  municipios  certificados administrarán los recursos del Sistema General  de  Participaciones  en  cuentas  especiales  e  independientes  de  los  demás  ingresos  de las entidades territoriales. Estos dineros no harán unidad de caja  con  las demás rentas y recursos de la entidad territorial. Estos recursos, del  sector   educativo,   no   podrán   ser  objeto  de  embargo,  pignoración,  titularización  o cualquier  otra   clase  de  disposición  financiera.  (Parte  subrayada  condicionalmente  exequible).   

7  Artículo  91.  Prohibición  de  la  Unidad  de  caja. Los recursos del Sistema  General  de Participaciones no harán Unidad de caja con los demás recursos del  presupuesto  y su administración deberá realizarse en cuentas separadas de los  recursos  de  la  entidad y por sectores. Igualmente, por su destinación social  constitucional,  estos recursos no pueden ser sujetos  de   embargo,   titularización   u  otra  clase  de  disposición     financiera.     .     (Parte     subrayada     condicionalmente  exequible).   

8  Resaltado fuera de texto.   

9  La  providencia  recordó  que  esta  excepción había sido establecida mediante la  Sentencia  C-546  de  1992,  criterio luego reiterado en las sentencias C-013 de  1993,  C-017  de  1993,  C-337  de  1993, C-103 de 1994, C-263 de 1994, T-025 de  1995,  T.262  de  1997,  C-354  de  1997, C-402 de 1997, T-531 de 1999, T-539 de  2002,  C-793  de  2002,  C-566  de  2003,  C-1064  de  2003  y  T-1195  de 2004.   

10  Recordó  que  así  había  sido  establecido por la Corte Constitucional en la  sentencia  C-354  de 1997, donde declaró la constitucionalidad condicionada del  artículo  19  del Decreto 111 de 1996 (inembargabilidad del Presupuesto General  de  la  Nación),  “bajo  el  entendido  de que los  créditos  a  cargo  del  Estado,  bien sea que consten en sentencias o en otros  títulos  legalmente  válidos,  deben ser pagados mediante el procedimiento que  indica  la norma acusada y que transcurridos 18 meses después de que ellos sean  exigibles,  es  posible  adelantar  ejecución,  con  embargo  de  recursos  del  presupuesto   -en   primer   lugar  los  destinados  al  pago  de  sentencias  o  conciliaciones,  cuando  se  trate de esta clase de títulos- y sobre los bienes  de  las  entidades u órganos respectivos”. Señaló  también   la   providencia   que   se   viene   reseñando,  que  esta  postura  jurisprudencial  también  fue  reiterada en las sentencias C-402 de 1997, T-531  de  1999,  T-539  de  2002,  C-793  de  2002  y  C-192  de  2005,  entre  otras.   

11  Indicó  que  esta excepción había sido establecida jurisprudencialmente en la  Sentencia   C-103  de  1994,  donde  la  Corte  declaró  la  constitucionalidad  condicionada  de varias normas del Código de Procedimiento Civil relativas a la  ejecución  contra  entidades  de  derecho  público  y  la inembargabilidad del  Presupuesto  General  de  la Nación. Agregó que esta posición jurisprudencial  había  sido  precisada  en  la  Sentencia  C-354  de  1997,  en donde se había  explicado  que  la excepción a la inembargabilidad, en caso de existir títulos  ejecutivos  emanados  del  Estado,  se explicaba “en  atención  a  criterios  de  igualdad  frente  a las obligaciones emanadas de un  fallo judicial”.    

12  Sobre   este   asunto,   la   sentencia   citó   la   providencia  C-793  de  2002,  donde  se  analizó el  artículo  18  de  la  Ley  715  de  2001, relativo a la inembargabilidad de los  recursos  del SGP destinados a la educación, norma que fue declarada exequible,  condicionada  a  que  se  entendiera  que  debía  proceder  el embargo en casos  excepcionales.  Así mismo citó la sentencia C-566 de  2003,  donde  la Corte examinó el artículo 91 de la  Ley  715  de 2001, según el cual los recursos del SGP no harían unidad de caja  con  los  demás recursos del presupuesto y serían inembargables, norma que fue  declarada  exequible,  condicionada  a  que  se entendiera que cabía el embargo  excepcional  para  garantizar obligaciones derivadas de actividades relacionadas  con  la  destinación  de  los  recursos del SGP (salud, educación, saneamiento  básico  y  agua  potable). No obstante, excluyó tal condición para el embargo  de recursos de propósito general.   

13  Resaltado y subrayado fuera de texto.     

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