AP3499-2015(45341)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP3499-2015  

Radicación n° 45341  

(Aprobado  Acta n°  212)   

Bogotá D.C., diecisiete (17) de junio de dos  mil quince (2015).   

ASUNTO  

Se   ocupa   la   Sala   de   resolver   el   recurso   de  apelación  interpuesto   por   el  defensor  de  José  Fernando  Gómez  Sánchez contra la  decisión  adoptada  en  el  curso  de  la  audiencia  celebrada  el  6  de  febrero del año en curso por un  Magistrado  con  Funciones de Control de Garantías de  la  Sala de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, mediante la cual  negó la sustitución de la  medida   de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad  elevada  en  favor  del  postulado.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

De la información obrante en el expediente,  se   ha   podido   establecer  que  José    Fernando   Gómez   Sánchez            solicitó,  por  intermedio  de  su  defensor, la sustitución de la  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva por otra no privativa de la  libertad  con  fundamento  en el artículo 18A de la Ley 975 de 2005, adicionado  por  la Ley 1592 de 2012, al considerar satisfechas las exigencias contenidas en  dicho  precepto,  en  tanto su defendido se desmovilizó el 31 de enero de 2006,  permaneció  en  la  zona  de  ubicación  temporal hasta el 12 de diciembre del  mismo  año, fecha en que fue  trasladado  al  establecimiento  penitenciario  de  Tierra Alta y a partir de la  cual  empieza  a  contarse  el  lapso  de privación de la libertad en un centro  sometido  a  las  normas  jurídicas  sobre  control penitenciario, es decir que  lleva más de 8 años privado de su libertad.   

Agrega       que      Gómez          Sánchez  fue  postulado  el 15 de agosto de 2006, que el establecimiento  de Tierra Alta fue creado mediante Resolución 8237  del  17  de  noviembre de 2006, y en consecuencia al momento de ser trasladado a  dicho sitio ya estaba sujeto a las normas penitenciarias.   

Explica que si bien el establecimiento sólo  certifica  la comparecencia del postulado desde el 22 de marzo de 2007, solicita  tener  en  cuenta  el  tiempo de privación de libertad a partir de diciembre de  2006,  acorde  con  certificación expedida por el Alto Comisionado para la Paz.  Argumenta   que  el  tiempo  que  lleva  privado  de  su  libertad  Gómez          Sánchez,  ha  sido  con  posterioridad  a  su postulación.   

Así  mismo,  manifestó  que su asistido ha  participado  en  actividades  de  resocialización  ofrecidas  por  el  INPEC  y  contribuido  con  el  esclarecimiento de la verdad en las diligencias judiciales  del  proceso  de  Justicia y Paz, en curso de las cuales ha confesado los hechos  por los que ha sido imputado.   

Destaca      que      Gómez          Sánchez    no    ofreció   bienes  pero sí denunció algunos, y sostiene que no se ha iniciado  proceso  de posible exclusión, lo cual evidencia que no ha cometido delitos con  posterioridad  a  su  desmovilización, cumpliendo de esa forma el compromiso de  no repetición de delitos.   

Finalmente,  en lo que se refiere a la buena  conducta,  aduce  que ese aspecto fue certificado por la autoridad penitenciaria  y carcelaria.   

Solicita  además  la  suspensión  de  las  condenas  que  se  deben  dar  en  la  justicia ordinaria y pide que se tenga en  cuenta el proyecto de vida realizado por su representado.   

Por  estimar cumplidas todas las exigencias,  depreca   la   sustitución  de  la  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario por una medida no restrictiva de la libertad.   

Intervención   del  representante  de  la  Fiscalía.   

Expone   que  atendiendo  a  la  fecha  de  postulación  y  reclusión,  el  postulado cumple con el requisito objetivo, en  cuanto  lleva  más  de  ocho  años  privado  de  la libertad. De igual manera,  encuentra  acreditado  el  segundo  requisito  establecido  en  el  ordenamiento  jurídico,  toda  vez  que  allegó  las  certificaciones sobre buena conducta y  respecto  a  su  participación en actividades de resocialización ofrecidas por  el INPEC.   

Afirma  que  la exigencia relativa a haber  participado   y   contribuido  con  el  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales  del  proceso  de  justicia y paz, también se encuentra  satisfecho, según certificación expedida por la Fiscalía.   

En  torno  a  la  obligación  de entrega de  bienes  para  contribuir a la reparación integral de las víctimas, expresa que  se  encuentra debidamente acreditado que el postulado no es titular de bienes de  tipo  lícito  o  ilícito y que el Bloque Central Bolívar entregó unos bienes  conocidos como reserva estratégica.   

De  igual  manera,  no  aparece información  relativa  a que el postulado hubiere cometido delitos dolosos, con posterioridad  a la desmovilización.   

Concluye  que por encontrarse satisfechas la  totalidad  de  las  exigencias  previstas en el artículo 18A de la 975 de 2005,  considera  que  el postulado se hace merecedor a la sustitución de la medida de  aseguramiento.   

Representante     del     Ministerio  Público   

Aduce  que  no  es  procedente  acceder a la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento, en cuanto no se allegó por parte  del  postulado  o  su  defensor,  la  constancia  sobre  buena  conducta  en  el  establecimiento  carcelario  correspondiente al lapso comprendido entre Junio de  2014  a  octubre  o  noviembre  de  2014, y del 12 de diciembre de 2006 al 14 de  octubre de 2007.   

Representante De Víctimas  

Solicita  se  niegue  la  sustitución de la  medida  de  aseguramiento,  debido  a  que  no se cumple la exigencia relativa a  acreditar  la  buena  conducta  del  postulado  al  interior del establecimiento  carcelario,  toda  vez que no aparece la correspondiente certificación relativa  al  periodo comprendido entre enero y octubre de 2007, y de julio a diciembre de  2014.    

Agrega que no obstante estar en presencia de  graves   violaciones   a   los  derechos  humanos  y  al  derecho  internacional  humanitario,  el  postulado  durante  todo  el  tiempo  que estuvo privado de su  libertad,  únicamente ha asistido a un curso de tres meses de derechos humanos,  por  lo  cual considera que no se ha presentado una verdadera resocialización a  partir     de     la     cual     se     pueda    suponer    que    José     Fernando    Gómez       Sánchez      realmente  aprendió lo que es el respeto a la dignidad humana, a la  población  infantil y a la mujer. En atención a lo anterior, solicita negar la  petición de sustitución de la medida de aseguramiento.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

Escuchados   los   planteamientos  de  la  Fiscalía,  del Ministerio  Público  y del   representante   de   víctimas,    el    Magistrado    con    Funciones   de   Control   de  Garantías   de   Justicia   y   Paz   negó   la  solicitud   de   sustitución   de   la   medida  de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad elevada por el postulado José     Fernando    Gómez Sánchez.   

Consideró  el  funcionario  que  la  prueba  documental  allegada  por  la  autoridad  competente,  esto  es por el Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario,  indica  que  el  postulado se encuentra  recluido  en  establecimiento  carcelario  sometido  integralmente  a las normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  desde  el 22 de marzo de 2007, y por  consiguiente  al  momento  de  adoptar  la  decisión no cumple con la exigencia  relativa al lapso mínimo de privación de la libertad.   

Resalta  que  para los fines indicados no se  puede  catalogar como autoridad competente al Alto Comisionado para la Paz, y en  consecuencia  ningún  efecto  práctico  tiene  la constancia emitida por éste  acerca  de la reclusión desde diciembre de 2006. Adujo que tampoco se allegaron  las  certificaciones  de  conducta  correspondientes al período de diciembre de  2006 a febrero de 2007.   

Concluyó que al no satisfacerse la totalidad  de  las  exigencias normativamente impuestas para tener acceso a la sustitución  de  la  medida  privativa  de  la libertad por una diferente, la pretensión del  postulado y su defensor debía despacharse desfavorablemente.   

EL RECURSO DE APELACIÓN  

El   defensor   impugnó   la   mencionada  determinación  mediante  el recurso de reposición como principal y en subsidio  apelación,  por  considerar  que  la  ausencia  de  certificación  de conducta  correspondiente  a  algunos  períodos  específicos, obedeció a los cambios de  sitios de reclusión.   

Sostiene que los yerros de la administración  no  pueden  trasladarse a los postulados, ni dejar de conceder los beneficios en  razón  a  dichas  falencias.  Por  tal  motivo, considera que la certificación  expedida  por el Alto Comisionado para la Paz debe ser tenida en cuenta, pues de  lo  contrario  no  se  explica qué hacía una persona que no está capturada ni  tenía  medida  de  aseguramiento,  privada de la libertad en un establecimiento  carcelario.   

Aduce  que  precisamente por ello aportó la  constancia  relativa  a  la  creación  del Establecimiento Carcelario de Tierra  Alta,  y  es  de  suponerse  que  durante  su permanencia en ese lugar, estaba a  órdenes   y   bajo   el   régimen   del  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario.   

Agrega  que el hecho de haber participado el  postulado  únicamente en un curso de tres meses sobre derechos humanos, obedece  exclusivamente  a  que  fue  el  único  que  ha  ofrecido el Instituto Nacional  Penitenciario y Carcelario.   

Solicitó   en  consecuencia,  revocar  la  determinación impugnada.   

Negada  la  reposición  por  el Juzgador de  primer grado, fue concedida la alzada interpuesta como subsidiaria.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  es  competente  para resolver este  asunto  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 26 de la Ley 975 de  2005,  modificado  por  el  artículo  27  de  la  Ley 1592 de 2012.   

El   problema   jurídico   sometido   a  consideración   de   la   Sala,  se  concreta  en  establecer  si  José     Fernando    Gómez  Sánchez,  quien  se  desmovilizó  hallándose  en libertad el 31 de enero de 2006 y quien  fuera  privado  de su libertad desde el 12 de diciembre de 2006, tiene derecho a  la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento impuesta dentro del proceso de  Justicia   y   Paz,  para  el  cual  fue  postulado  por  el  Gobierno  Nacional  el    15    de    agosto    de    2006.   

El  examen  del  asunto  en cuestión impone  recordar  que  la  Ley  de  Justicia  y  Paz  busca  facilitar  los  procesos de  reincorporación  a la vida civil de los miembros de grupos armados al margen de  la  ley, garantizando a las víctimas los derechos a la verdad, la justicia y la  reparación.   

En desarrollo de esos objetivos, el artículo  10º  de  la  Ley  975  de  2005,  estableció  quiénes  pueden  aspirar  a ser  beneficiarios  de  la  pena  alternativa  contemplada  en el artículo 29 de ese  proceso:   

«Requisitos   de  elegibilidad  para  la  desmovilización  colectiva.   Podrán acceder a  los  beneficios  que  establece  la presente ley los miembros de un grupo armado  organizado  al  margen de la ley que hayan sido o puedan ser imputados, acusados  o  condenados  como  autores  o partícipes de hechos delictivos  cometidos  durante  y  con  ocasión  de la pertenencia a esos grupos, cuando no puedan ser  beneficiarios  de  algunos de los mecanismos establecidos en la Ley 782 de 2002,  siempre  que  se  encuentren  en  el  listado  que el  Gobierno  Nacional  remita  a  la  Fiscalía  General  de la Nación  y reúnan, además, las siguientes condiciones:…» (Último destacado no original).   

A  su  vez,  el  artículo  11ibídem   fijó   los   presupuestos  de  elegibilidad para los desmovilizados individualmente:   

Los   miembros   de  los  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la ley que se hayan desmovilizado individualmente y  que  contribuyan  a  la  consecución  de la paz nacional, podrán acceder a los  beneficios  que  establece  la  presente ley, siempre que reúnan los siguientes  requisitos:   

(…)  

Podrán  acceder a los beneficios previstos  en  esta  Ley,  las  personas  cuyos  nombres e identidades presente el Gobierno  Nacional    ante    la   Fiscalía   General   de   la   Nación.   (Resalta la Sala).   

Conforme  con lo anterior, la norma señaló  la    postulación   como  presupuesto  general  para  que  los  miembros  de grupos armados organizados al  margen  de  la ley, desmovilizados colectiva o individualmente, puedan acceder a  los beneficios de la justicia transicional.   

En  relación con los beneficios a que puede  aspirar  el  postulado,  se tiene que la Ley 975 de 2005 no previó inicialmente  ningún  mecanismo  en  virtud del cual pudiera obtener la libertad antes de que  en  su  contra  se emitiera la sentencia condenatoria; y sólo se contemplaba en  su favor, en el artículo 19, la pena alternativa.   

Posteriormente, ante la evidente demora en  el  curso  de  las  investigaciones  sin  que hubiese culminado con sentencia el  trámite  judicial  diseñado  para los postulados, la Ley 1592 expedida el 3 de  diciembre  de  2012  introdujo  profundos  cambios  a  la  Ley  975  de  2005, y  específicamente  en  cuanto  se  relaciona  con  la situación jurídica de las  personas  sometidas  a  su  régimen, se incluyó a través del artículo 18A la  posibilidad  de  sustituir  la  medida de aseguramiento privativa de la libertad  por  una  distinta,  prerrogativa  que,  tal  y  como lo dispone expresamente el  precepto     en    mención,    va    dirigida    al  postulado     que     cumpla    con    determinadas  exigencias.   

De  la  simple lectura del tenor literal del  artículo  19 de la Ley 975 de 2005, se aprecia que el beneficio de sustitución  de  la detención preventiva, creado para facilitar la aplicación y continuidad  de  los  procesos  en  los que se juzgan y sancionan todos los hechos delictivos  cometidos  durante  y  con ocasión de la pertenencia al grupo armado organizado  al  margen  de  la  ley,  impone  la verificación del acto de postulación para  todos  los  efectos  relacionados  con  el  cumplimiento  de las exigencias para  acceder  al  mismo,  pues  única  y  exclusivamente  a  partir de dicho hito se  adquiere  la  expectativa  en  torno  a  la  concesión  de  cualquier beneficio  previsto en la Ley.   

El   desmovilizado   tiene   una   simple  expectativa,  a  la  espera  de cumplir adecuadamente con las exigencias legales  para  obtener  su admisión en el proceso especial de justicia transicional, por  lo  cual  no  puede  entenderse que sólo la desmovilización e ingreso a centro  carcelario,  al margen de la postulación, otorgue derechos al miembro del grupo  armado al margen de la ley.   

Es  por  ello  que,  cuando  se  asume  la  posibilidad  de  obtener  la  sustitución  de  la  medida,  ello necesariamente  atiende  a  la  condición  particular  del  beneficiado,  en  cuanto,  de forma  abstracta  se  asume  que  accedería  a  la pena alternativa y que el tiempo de  detención efectiva cubre el máximo establecido para la misma.   

Aunque  la  pena  alternativa es de distinta  naturaleza  a  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento, ésta es una  especie  de valoración previa del tiempo que los postulados han estado privados  de  la  libertad para favorecerlos con dicha medida anticipadamente, pero quedan  atados  al  proceso,  dentro del cual muy posiblemente serían condenados con un  pronóstico  favorable  a  ser beneficiados con la pena alternativa.     

Así las cosas, es claro que la postulación  es  indispensable no sólo para acceder a la pena alternativa y consecuentemente  para  obtener  la  posibilidad  de  la  libertad  a  prueba,  sino  también  se  consideró  de  forma específica para efectos de obtener la sustitución de las  medidas  de  aseguramiento, conforme expresamente lo establece el inciso 1º del  artículo    18A,    en   cuanto,   se   refiere   al  “postulado”.   

Para  mayor  claridad,  se  tiene  que  la  mencionada disposición, indica lo siguiente:   

Artículo 18A. Sustitución de la medida de  aseguramiento   y   deber   de  los  postulados  de  continuar  en  el  proceso.  El  postulado  que  se  haya desmovilizado estando en  libertad  podrá  solicitar  ante  el  magistrado  con  funciones  de control de  garantías  una  audiencia  de  sustitución  de  la  medida de aseguramiento de  detención   preventiva   en   establecimiento  carcelario  por  una  medida  de  aseguramiento  no  privativa  de  la  libertad,  sujeta  al  cumplimiento  de lo  establecido  en  el presente artículo y a las demás condiciones que establezca  la  autoridad  judicial  competente  para garantizar su comparecencia al proceso  del  que  trata  la  presente  ley.  El  magistrado  con funciones de control de  garantías  podrá  conceder la sustitución de la medida de aseguramiento en un  término  no  mayor  a  veinte  (20)  días  contados  a partir de la respectiva  solicitud,    cuando   el   postulado   haya   cumplido   con   los   siguientes  requisitos:   

1. Haber permanecido como mínimo ocho (8)  años   en   un   establecimiento   de   reclusión   con   posterioridad  a  su  desmovilización,   por   delitos   cometidos  durante  y  con  ocasión  de  su  pertenencia  al grupo armado organizado al margen de la ley. Este término será  contado  a  partir de la reclusión en un establecimiento sujeto integralmente a  las normas jurídicas sobre control penitenciario;   

2. Haber participado en las actividades de  resocialización  disponibles,  si  estas  fueren  ofrecidas  por  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario  (Inpec)  y haber obtenido certificado de  buena conducta;   

3.  Haber  participado  y  contribuido  al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz;   

4.   Haber  entregado  los  bienes  para  contribuir  a  la reparación integral de las víctimas, si a ello hubiere lugar  de conformidad con lo dispuesto en la presente ley;   

5.  No haber cometido delitos dolosos, con  posterioridad a la desmovilización.   

Para verificar los anteriores requisitos el  magistrado  tendrá  en  cuenta  la  información  aportada  por  el postulado y  provista por las autoridades competentes…”   

Dentro  del  proceso especial de Justicia y  Paz,  no es suficiente con que el desmovilizado libre y voluntariamente solicite  su  postulación  al  trámite, sino que corresponde al Gobierno Nacional, luego  de  estudiar el cumplimiento de las exigencias legales, incluirlo en la lista de  los elegibles al procedimiento y beneficios establecidos allí.   

Ese  acto  fundamental  de  vinculación al  trámite  de justicia transicional es, por lo anotado, hito fundamental no sólo  para  aspirar  a  obtener  sus  beneficios  sustanciales,  en  lo  que a la pena  alternativa  respecta,  sino  en  el cometido de acceder a la sustitución de la  medida  de  aseguramiento,  en lo que atiende al momento a partir del cual deben  contabilizarse los 8 años que así lo facultan.   

En  esta oportunidad, el Juzgador de primer  grado  negó  la  solicitud  del  defensor,  argumentando  para el efecto que el  postulado     Gómez  Sánchez  incumple  con  las  siguientes  exigencias  normativas:   

     

i. No  ha  permanecido  privado  de  la  libertad como mínimo ocho (8)  años,  en  un  establecimiento  de reclusión sujeto integralmente a las normas  jurídicas sobre control penitenciario;     

     

i. No   allegó  los  certificados  de  buena  conducta  expedidos  por  funcionario  competente,  respecto  a la totalidad del tiempo que ha permanecido  privado de su libertad;     

A  tales  eventualidades  se  concretó  la  impugnación   del   defensor,   en   cuanto   considera   que  la  ausencia  de  certificación  de  conducta  correspondiente  a algunos períodos específicos,  obedeció  a los cambios de sitios de reclusión, y aduce que la expedida por el  Alto  Comisionado  para  la  Paz  respecto al lapso de privación de la libertad  desde  diciembre  de  2006 en el establecimiento carcelario de Tierra Alta, debe  ser tenida en cuenta.   

En  torno  a dichos temas, de antemano debe  señalar  la  Corte que para acceder a ese beneficio, es necesario que concurran  todos  y cada uno de los requisitos que consagra el citado artículo 18A, motivo  por  el  cual  incumbe  al peticionario demostrar que cumple con la totalidad de  las  exigencias  en  mención,  conforme  lo  ordena  la  citada  norma  y lo ha  precisado          esta         Corporación1,  aspecto  del que se ocupará  la Sala a continuación.   

Se  tiene,  entonces, que para acceder a la  sustitución  de  la  detención  preventiva,  el  primer requisito que se ha de  satisfacer    consiste    en    que   el   postulado   haya   “…permanecido  como  mínimo  ocho (8) años en un establecimiento de  reclusión  con  posterioridad  a  su  desmovilización,  por  delitos cometidos  durante  y  con  ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado al margen  de la ley…”.   

A  efectos  de determinar el momento en que  empieza  a  contabilizarse  el  lapso de privación de la libertad de ocho años  señalado  en la norma, han sido reiterativos los pronunciamientos de la Sala en  orden  a  indicar que dicho término empieza a descontarse desde la postulación  por  el  Gobierno Nacional a la Ley de Justicia y Paz, en la medida en que éste  último  acto  constituye  condición  esencial  para  ingresar  a  la  justicia  transicional,  pues  sin él, así se haya producido la desmovilización, no hay  posibilidad de acceder a dicha jurisdicción.   

En  consecuencia,  para  poder solicitar la  sustitución  de  la  aludida medida de aseguramiento, resulta indispensable que  la   persona,   además   de   haberse  desmovilizado,  haya  sido  postulada para acceder a los beneficios de  la Ley 975 de 2005.   

De  otra  parte,  exige  la normatividad en  mención  que la privación de la libertad por lapso de ocho (8) años, comienza  a  correr  “…a  partir  de  la  reclusión  en un  establecimiento  sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas sobre control  penitenciario…”.   

Tal  exigencia  se  entendería cumplida en  esos  términos,  de no ser porque el mismo defensor, al sustentar el recurso de  apelación,  en  lugar  de demostrar su cumplimiento, desvirtuó su concurrencia  al no allegar la certificación correspondiente.   

Lo  anterior por cuanto las certificaciones  allegadas    por    el    INPEC,   indican   que   el   postulado   José     Fernando    Gómez   Sánchez  estuvo  recluido  en  el  establecimiento  penitenciario de mediana seguridad y carcelario de Tierra Alta,  desde  el  22  de  marzo  de  2007  hasta el 27 de abril de 2008, y que  su  conducta  fue  calificada  como excelente, lo cual  permite  concluir que con anterioridad a dicho lapso no estuvo  recluido  en  un  establecimiento  sujeto  integralmente a las normas jurídicas  sobre  control  penitenciario,  siendo  éste  un  predicado  que  condiciona la  exigencia     temporal     prevista     en    el    artículo    18A–1°   de   la   Ley   975   de  2005.   

Así  las  cosas,  se  tiene que si bien la  postulación   de   José  Fernando  Gómez  Sánchez  por   parte   del   Gobierno   Nacional  se  produjo  desde  el  15  de  agosto  de  2006,  su  ingreso a un  establecimiento  sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas   sobre   control  penitenciario  únicamente  se  produjo  desde  el  22    de    marzo   de  2007.   

La  exigencia  en mención en manera alguna  puede  suplirse  con  la constancia expedida por el Alto Comisionado para la Paz  allegada  por  el defensor, toda vez que la entidad competente para el efecto es  el  Instituto  Nacional Penitenciario y Carcelario, máxime cuando el mencionado  documento     hace     referencia     exclusivamente    a    que    José     Fernando    Gómez  Sánchez  fue  trasladado  el 12 de diciembre de 2006 al establecimiento carcelario Tierra  Alta.   

Argumenta  el  defensor  que no era posible  obtener  las  certificaciones anteriores al 22 de marzo de 2006, pero no tuvo en  cuenta  que  el postulado tiene la carga de demostrar la concurrencia de todas y  cada  una de las exigencias que debe cumplir y en esa función, le correspondía  probar  que  en el establecimiento de Tierra Alta no se llevaba ninguna clase de  control,  al  punto  que  impidiera  emitir  las  constancias  correspondientes.   

Lo  anterior con mayor razón, cuando no se  cuenta  con  certeza  sobre  la fecha en que empezó a operar el Establecimiento  Carcelario  de  Tierra  Alta,  en tanto la única información suministrada hace  referencia  a  que  fue creado mediante Resolución No. 8237 del 17 de noviembre  de  2006 del INPEC, pero allí no se indica desde que fecha empieza a funcionar,  y menos aún, a partir de cuando quedó bajo control del INPEC.   

En   consecuencia,   es   claro   que  el  desmovilizado    José  Fernando         Gómez        Sánchez   no   satisface   la   exigencia  fundamental  contenida  en  dicha  preceptiva para obtener la sustitución de la  medida  de  aseguramiento  privativa  de la libertad, en cuanto desde el acto de  postulación  a  la  fecha  de  emisión  de  la  providencia  impugnada, no han  transcurridos los ocho (8) años exigidos.   

A  la  anterior situación, suficiente para  negar  la  pretensión  del peticionario, ha de sumarse que tampoco satisface el  peticionario  la  exigencia prevista en el numeral 2 del artículo 18A de la Ley  975  de  2005,  consistente  en  “…haber obtenido  certificado  de  buena  conducta…”, toda vez que no  allegó  la certificación sobre la conducta del postulado en el establecimiento  carcelario  durante  los  meses  de  diciembre  de 2006, y de enero a febrero de  2007,  eventualidad  que  igualmente torna en improcedente la sustitución de la  medida de aseguramiento.   

Lo anterior por cuanto, como lo ha expresado  la  Sala en reiteradas oportunidades, la norma se refiere a la buena conducta en  general,  y por consiguiente debe allegarse las correspondientes certificaciones  de  la  totalidad  del  tiempo  que  estuvo  privado  de  la libertad, ya que la  disposición no hace referencia a un comportamiento parcial.   

La  ausencia  de los mencionados requisitos  (temporal  y  de  buena  conducta),  releva  por  ahora a la Sala de hacer otras  consideraciones.   

Así  las  cosas,  ante  la evidencia de no  haber  cumplido  el  postulado con la exigencia de haber permanecido recluido en  un  establecimiento  sujeto  integralmente a las normas jurídicas sobre control  penitenciario  por  lapso  mínimo  de  ocho  (8) años, y la ausencia de prueba  irrefutable  de  la  buena  conducta  durante  todo  el  periodo  de reclusión,  concluye  la  Sala  que  el  pronunciamiento  impugnado  se debe confirmar en su  integridad.   

En  mérito a lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.                         CONFIRMAR la decisión  impugnada    mediante    la    cual   un  Magistrado  con  Funciones  de Control de Garantías  de  la  Sala  de Justicia y Paz del  Tribunal   Superior  de  Bogotá,  negó  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento    privativa    de   la   libertad   que   afecta   al   postulado  José  Fernando  Gómez  Sánchez,  conforme  a los  argumentos expuestos en precedencia.   

          2.                         Contra    esta  providencia no procede recurso alguno.   

Esta decisión  se     notificará    en    estrados.   

Cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Radicado No. 45341  

Con el respeto que profeso por las opiniones y  el  criterio  de  la mayoría, procedo a consignar las razones que me llevaron a  aclarar  mi  voto en el auto de segunda instancia emitido el 17 de junio de 2015  por  la  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, a través del  cual  dispuso  confirmar  la  decisión proferida el 6 de febrero del mismo año  por  el  Magistrado  de  Control  de  Garantías  de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  por  cuyo  medio denegó la sustitución de la medida de  aseguramiento  solicitada  por  JOSÉ  FERNANDO GÓMEZ  SÁNCHEZ.   

Si  bien  estoy  de  acuerdo con la decisión  adoptada  por  la  Sala,  en  cuanto  el  postulado no permaneció privado de la  libertad  durante  8  años  en un establecimiento de  reclusión   sujeto   integralmente   a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  por  lo cual no satisfizo la totalidad  de  las  exigencias  contenidas  en  el artículo 18A de la Ley 975 de 2005 para  acceder  a  la  sustitución  de la medida de aseguramiento, debo aclarar que no  comparto dos proposiciones de la providencia, según las cuales:   

i)  La  postulación  llevada a cabo por el  “Gobierno  Nacional” es  “hito  fundamental  (…)  en  lo  que  atiende  al  momento  a  partir  del  cual  deben  contabilizarse los 8 años” de  privación  de  libertad  para  acceder  a la sustitución de la  medida de aseguramiento; y   

ii) El peticionario además no satisfizo la  exigencia          de          “‘haber  obtenido  certificación  de  buena  conducta…’, toda  vez   que   no   allegó  la  certificación  sobre  la  conducta  (…)  en  el  establecimiento  carcelario durante los meses de diciembre de 2006 y de enero de  2007”.    

1.  Respecto  de  la  primera afirmación, el  punto   de  disenso  con  la  Corte  se  centra  en  que  si  bien  el  término  de 8 años de reclusión en un establecimiento sujeto  integralmente  a las normas jurídicas sobre control penitenciario, debe  contarse  a  partir  de  la  postulación para los miembros de  organizaciones  armadas  que  se desmovilizaron estando privados de la libertad,  no   ocurre  lo  mismo  respecto  de  aquellos  que  se  desmovilizaron  estando  libres.   

Para demostrar esta afirmación reiteraré lo  indicado  por  el  suscrito  en  diferentes oportunidades, por ejemplo frente al  auto  proferido  por  la  Sala  mayoritaria  el  28 de octubre de 2014, radicado  número 44677:     

<<3.  El artículo 18A de la Ley 975  de  2005,  que  regula  el  caso,  para  iniciar  el  cómputo  del  término en  cuestión,   establece   como  criterio  la  comprobación  de  si el postulado realizó su desmovilización  estando  en  libertad  o  privado de ella, pues de otra manera no se explica por  qué,  el  numeral  primero de dicho canon, al ocuparse de la determinación del  lapso   de   los   ocho   años   de   quien   dejó   las   armas  estando  en  libertad,  dispone  que  el  mismo    será    contado    a    partir   de   la  reclusión en un establecimiento sujeto integralmente  a  las  normas  jurídicas sobre control disciplinario, mientras que respecto de  aquellos  que lo hicieron estando privados  de la misma,  el  plazo se cuenta desde la postulación. Dice el artículo 18A:   

<<“El  postulado   que  se  haya  desmovilizado  estando  en  libertad  podrá  solicitar  (…)  una  audiencia de  sustitución   de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  por  una medida de aseguramiento no privativa de la  libertad  (…).  El  magistrado  con  funciones de control de garantías podrá  conceder  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  (…)  cuando  el  postulado haya cumplido con los siguientes requisitos:   

<<“1.       Haber   permanecido   como   mínimo   ocho   (8)   años   en  un  establecimiento    de   reclusión   con   posterioridad   a   su   desmovilización, por delitos cometidos  durante  y  con  ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado al margen  de  la  ley.  Este término será contado a partir de  la   reclusión   en   un   establecimiento   sujeto  integralmente  a las normas jurídicas sobre control penitenciario. (Resaltado fuera de texto).   

<<Por  su  parte,  el parágrafo del  mismo   artículo   establece   que  en  los  casos  en  los  que  el  postulado  “haya  estado   privado  de  la  libertad  al  momento  de la desmovilización del grupo al que perteneció,  el  término  previsto  como  requisito  en  el numeral 1 del inciso primero del  presente  artículo  será  contado  a  partir  de su  postulación  a  los  beneficios  que  establece  la  presente     ley”.     (Resaltado    fuera    de  texto).   

<<4.  Adicionalmente,  para fijar el  alcance  del  texto  legal precitado, frente a las diferentes situaciones que se  pueden     presentar     -vinculadas     con    su  aplicación-,  el ejecutivo, en ejercicio de su poder  reglamentario  expidió  el  Decreto 3011 de 2013, en cuyo artículo 38 dispuso:   

<<“Términos  para  la  sustitución de la medida de aseguramiento.  El  magistrado  con  funciones  de  control  de  garantías  podrá  conceder la  sustitución   de  la  medida  de  aseguramiento,  una  vez  solicitada  por  el  postulado,  cuando éste haya cumplido todos los requisitos a los que se refiere  el  artículo 18 A de la Ley 975 de 2005.  El término de ocho (8) años al  que  se  refiere  el  numeral  1  y parágrafo del artículo 18 A, será contado  así:   

<<1.  Para       quienes       se       desmovilizaron  después  del  25  de  julio   de  2005,  e  ingresaron  con  posterioridad  a  un  establecimiento  de  reclusión   sujeto   integralmente   a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  por  delitos cometidos durante y con  ocasión  de  su  pertenencia  al  grupo  armado organizado al margen de la ley,  el   término  de  ocho  (8)  años  será  contado  a     partir    de    su    ingreso    a    dicho  establecimiento.   

<<2. Para quienes se desmovilizaron antes  del   25   de   julio  de  2005,  y  hayan  ingresado  con  posterioridad  a  su  desmovilización  pero  con  anterioridad  a  esta fecha a un establecimiento de  reclusión   sujeto   integralmente   a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  por  delitos cometidos durante y con  ocasión   de   su  pertenencia  al  grupo  organizado  al  margen  de  la  ley,  el   término  de  ocho  (8)  años  será  contado  a  partir  del  25  de  julio  de  2005.   

<<3.  Para quienes se desmovilizaron antes del 25 de julio  de  2005,  y hayan ingresado con posterioridad a esta fecha a un establecimiento  de  reclusión  sujeto  íntegramente  a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  por  delitos cometidos durante y con  ocasión  de  su  pertenencia  al  grupo  armado organizado al margen de la ley,  el   término  de  ocho  (8)  años  será  contado  a     partir    de    su    ingreso    a    dicho  establecimiento.   

<<4.  Para   los   postulados   que   al  momento  de  la  desmovilización  colectiva del grupo armado al margen  de  la  ley  al  que  pertenecían,  se  encontraban  privados  de  la libertad  en   un   establecimiento   de   reclusión   sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  tanto  aquellos  que  fueron  incluidos  en listas de desmovilizaciones colectivas como  los  que  no,  el  término  de ocho (8) años será  contado  a  partir  de  su  postulación.   

<<5.  Para   los   postulados   que   se   desmovilizaron  individualmente    estando    privados    de    la  libertad  en  un establecimiento de reclusión sujeto  integralmente  a  las normas jurídicas sobre control penitenciario, por delitos  cometidos  durante  y  con ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado  al  margen  de  la ley, el término de ocho (8) años  de   reclusión   será   contado  a  partir  de  su  postulación.” (Resaltado  y subrayado fuera de texto).   

<<Lo  expuesto  permite  observar  que  el  decreto  precitado, respetó plenamente el  artículo   legal   reglamentado,   pues,  ciertamente,  este  sí  contiene  la  diferenciación  sobre  el  momento a partir del cual se debe contar el término  de  <<los  8 años de  quienes   se  desmovilizaron  estando  en  libertad  o  privados  de  la  misma.   

<<Más   aún,   en  la  decisión  proferida  por esta Corporación, AP 1836-2014, radicación 43178 del 9 de abril  del  presente año, al explicarse el alcance de cada uno de dichos numerales, se  indicó:   

<<“El  primer  numeral  del  artículo  38  del Decreto 3011 de 2013, está orientado a  regular  la situación de quienes dejaron las armas estando en libertad, bajo la  expectativa  del  cumplimiento de la Ley 975 de 2005, mientras que los numerales  segundo  y  tercero,  se  ocupan  de  aquellas personas que se desmovilizaron en  cumplimiento  de  las  conversaciones  que se adelantaban en Santafé de Ralito,  sin   que   aún   se   hubiera   expedido  la  ley  que  para  entonces  ya  se  discutía.    

<<Por  su  parte,  los  numerales  4º y 5º, regulan la forma de contabilizar el tiempo de  reclusión   necesario   para   acceder  a  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  privativa  de  la libertad por otra diferente, de aquellos que se  desmovilizaron  estando  privados  de  ella;  sin que la norma diferencie que la  causa  de  su  reclusión lo fuera una dejación de armas producida al amparo de  la  Ley 418 de 1997 -o las leyes que prorrogaron sus efectos-, o la aprehensión  en  cumplimiento  de  las labores de investigación y juzgamiento propios de los  órganos competentes.”   

<<No  obstante  este  pronunciamiento  es  desconocido  en el asunto de la referencia,  imponiendo  el  parámetro  del  cual disiento, el que, además de advertirse en  contradicción  con  el  texto  y  espíritu  de  la  Ley  975  de  2005  en los  específicos  términos  del artículo 18A, puede erigirse en un obstáculo a la  política  pública  orientada  a la reincorporación  de  miembros  de grupos armados organizados ilegales,  particularmente  de  quienes  estando  en libertad deciden dejar las armas, pues  pese  a  su voluntad de desmovilizarse y estar dispuestos a satisfacer todas las  exigencias  legales,  se verían compelidos a permanecer privados de la libertad  por  un  tiempo  indefinido,  que  al  margen  de  cuánto sea, no contará para  acumular    el    máximo   de   8   años   de   encarcelamiento   -periodo  al cual aspiran no exceder legítimamente, con base en la  ley-.  Esta  inseguridad  jurídica  causada  por  la  interpretación  de  la  Corte, estimula al individuo a no acogerse al llamado a  desmovilizarse,  emitido  por el Gobierno nacional a través de todos los medios  masivos de comunicación.    

<<5. De otra  parte,  la  mayoría  para  imponer  su  criterio, inaplicó el artículo 38 del  Decreto  3011  de  2013,  no  obstante  haber  sido válidamente expedido por el  Gobierno  nacional  en ejercicio de su potestad reglamentaria, sin haber primero  demostrado   su   inconstitucionalidad,   sino  acudiendo  acríticamente  a  la  sentencia  C-015  de  2014,  cuya  estructura  argumentativa  se puede ver en el  siguiente cuadro.   

SENTENCIA C-015 DE 2014  

Formalización de la cadena argumentativa de la  Corte Constitucional  

“PROBLEMA JURÍDICO CONSTITUCIONAL”  

“Corresponde  establecer  si  el parágrafo del artículo 19 de la  Ley  1592  de 2012, que agrega el artículo 18A a la Ley 975 de 2005, al regular  el  cálculo  de  ocho años de permanencia en un establecimiento de reclusión,  para  las  personas  que  ya  estaban  privadas  de  su  libertad  al momento de  desmovilizarse  el  grupo  al  cual  pertenecían,  a  partir de su postulación  ¿vulnera  el  derecho  a  la  igualdad,  previsto  en  el  artículo  13  de la  Constitución,  al  no  tener  en  cuenta  el tiempo de reclusión anterior a su  postulación,  cuando  para los demás miembros del grupo sí se tiene en cuenta  todo  el  tiempo  de  su  permanencia  en  un  establecimiento de reclusión con  posterioridad a su desmovilización?”  

SÍMBOLOS             

PROPOSICIONES  

Q             

El  parágrafo  del  artículo  18A adicionado por el artículo 19 de la Ley 1592 de  2012,  (el  cual señala que “en los casos en los que  el    postulado   haya   estado   privado   de   la  libertad al momento de la desmovilización del grupo  al  que  perteneció,  el  término  previsto como requisito en el numeral 1 del  inciso  primero  del presente artículo será contado a partir de su  postulación  a  los  beneficios que  establece  la  presente  ley”),  no quebranta el  derecho   a   la   igualdad   ante   la   ley   (Art.  13  de  la  Constitución  Política).  

P             

“[D]icho  parágrafo  no incurre en la  discriminación   que  se  señala  en  la  demanda”  (según la cual, el término para la sustitución de  la  medida de aseguramiento, para quienes se desmovilizaron estando privados  de  la  libertad, se cuenta a  partir     de     la     postulación,   mientras   que   para  quienes  se  desmovilizan  estando     en     libertad,     se  cuenta   “a  partir  de  la   reclusión  en  un  establecimiento  sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas sobre control  penitenciario”).  

A             

“[E]n   ningún   caso   los  ocho  años  de  permanencia  en  un  establecimiento  carcelario  pueden  contarse  antes de que la persona haya sido  postulada para acceder a  los beneficios de la Ley 975 de 2005”.  

B             

Si  bien a los postulados que se desmovilizan estando en libertad,  el  término  se  cuenta a partir de su reclusión, esto tiene lugar después de  su  postulación.  (Expresamente  dijo  la  Corte  Constitucional,  la secuencia  lógica  es  “postulación  y  desmovilización  previas,  reclusión posterior”;  En  el  caso de las personas postuladas que se desmovilicen estando en libertad,  este  término  se  cuenta  a  partir de su posterior  reclusión    en    establecimiento   carcelario”;  “[e]l  que  en  el  caso  de  las  personas  que  se  encontraban  libres  el término comience a partir de  su  reclusión  en  el  establecimiento  carcelario,  previa  su  postulación y  desmovilización,   es  apenas  una  consecuencia  lógica de su anterior estado de libertad,  pues  no  sería  posible  contar  ningún  tiempo anterior por  sustracción       de      materia”).  

C             

“Este  es  el  sentido  unívoco  de  la norma (sic) al decir: ‘El  postulado que se haya desmovilizado estando en libertad (…)’.  

Q             

CONCLUSIÓN  PRINCIPAL  

   

   

P entonces Q             

Premisa mayor (PM) 4              

P             

Premisa menor  (Pm) 4  

Conclusión        intermedia 3   

   

A entonces  P             

PM3              

A             

Pm3  

Conclusión intermedia 2   

   

B entonces  A             

PM2              

B             

Pm2  

Conclusión intermedia 1   

   

C entonces B             

PM1              

C    

                     

<<Como   se   observa,   la  Corte  Constitucional  en  la  providencia  mencionada,  se  ocupó  exclusivamente  de  analizar  la  constitucionalidad  del parágrafo del artículo 18A de la Ley 975  de  2005,  y  concluyó  que  el trato diferenciado allí contenido -consistente  en contar el término de los ocho años de detención  desde  la  postulación  para  quienes  se desmovilizaron estando privados de la  libertad,  es decir, de manera distinta de la dispuesta para quienes lo hicieron  estando   libres-,   respeta   la   Carta  Política  (Q).   

<<Ahora,  si  bien a esa conclusión  arribó  bajo  la  creencia  de  que  la  reclusión  de quienes se desmovilizan  estando  en  libertad,  tiene  lugar  después  de su postulación, en tanto fue  reiterativa  al señalar: (i) que “en el caso de las  personas  postuladas  que  se desmovilicen estando en libertad, este término se  cuenta    a    partir    de   su   posterior   reclusión   en   establecimiento  carcelario”;  (ii)  “el que  en  el  caso  de  las  personas que se encontraban libres el término comience a  partir   de   su   reclusión   en  el  establecimiento  carcelario,  previa  su  postulación  y  desmovilización,  es  apenas  una  consecuencia  lógica de su  anterior  estado  de  libertad,  pues  no  sería  posible contar ningún tiempo  anterior  por  sustracción  de  materia”;  y  (iii)  la  secuencia  lógica  es  “postulación  y  desmovilización  previas, reclusión posterior” (B);  esto  no  significa  de  ninguna  manera,  que  la Corte Constitucional hubiese sentado la  tesis  según  la  cual:  la  reclusión  previa  a  la postulación de quien se  desmoviliza  estando  en  libertad  para  acceder a los beneficios de justicia y  paz,  no  debe ser considerada, por cuanto realmente ni siquiera contempló esta  hipótesis:  que  la  privación  de  la libertad realmente no es posterior sino  anterior.   

<<De  otra  parte,  si bien la Corte  Constitucional  indicó  que  “en  ningún caso los  ocho  años  de  permanencia  en  un  establecimiento carcelario pueden contarse  antes      de      que      la      persona      haya      sido     postulada para acceder a los beneficios  de    la    Ley   975   de   2005”   (A), no se puede perder de vista que esta  (conclusión  intermedia  2)  la  infirió,  precisamente, por considerar que el  primer  acto  de  cara  a  que  una persona acceda a los beneficios de la Ley de  Justicia  y  Paz es el de la postulación y la reclusión ulterior (B)  (Pm  2).  En  este sentido, de haber  advertido  que  el  primer  acto  es  realmente  el  de  la desmovilización, la  reclusión  el  segundo  y  la  postulación  el  último,  como  ocurrió en el  presente  caso,  su disertación bajo el mismo razonamiento, seguramente hubiese  sido  otro:  que  “en ningún caso los ocho años de  permanencia  en  un  establecimiento  carcelario pueden contarse antes de que la  persona      haya      sido      –desmovilizada-    (…)”.   

Al respecto, la Corte Suprema de Justica no  puede      omitir,      por      ejemplo,      que      incluso     –muchos  de-  los   desmovilizados  colectivamente,  solo  después  que  agoten  el  trámite  previsto  en el artículo 3º del Decreto 4760 de 2005, podrían ser postulados.  De  hecho,  a  la  Sala  han  llegado múltiples providencias en cuyos hechos se  tiene  claro  que  sólo  después  de  la  desmovilización colectiva es que se  produce    la    postulación    de    aquéllos.    Para   sólo   citar   unos  ejemplos:   

<<-Del  “Grupo  Bananero”  de  las  AUC  se  desmovilizaron  447  personas  el 25 de  noviembre  de  2004 y su postulación sólo se concretó el 15 de julio de 2009,  según  se  relata  en  AP  1091-2014  Radicado 43024 de 5 de marzo de 2014, con  ponencia del doctor Luis Guillermo Salazar Otero.   

<<-Así  mismo,  el  “Bloque  Córdoba”  se desmovilizó el 18 de enero de 2005 y sus  integrantes  sólo  fueron  postulados por el Gobierno Nacional el 17 de octubre  de  2007,  tal  como se indica en AP 758-2014 Radicado 41137 de 19 de febrero de  2014, con ponencia del doctor Eyder Patiño Cabrera.   

<<-De  igual forma, 209 personas del  llamado   “Bloque   Pacífico”   de   “los   Héroes   del   Chocó”  se  desmovilizaron  el 25 de agosto de 2005 y fueron postuladas sólo hasta el 15 de  agosto  de  2006, según se lee en AP501-2014 Radicado 42686 de 12 de febrero de  2014,   con   ponencia   del   doctor  Gustavo  Enrique  Malo  Fernández.    

<<Mírese  como,  ni  siquiera  los  desmovilizados  colectivamente,  aspirantes a la indulgencia punitiva que ofrece  la  Ley  de  justicia  y paz, se hallan postulados desde su dejación de armas y  sometimiento   a  la  justicia,  sino  que  deben  esperar  el  acto  formal  de  postulación   que   le   compete  al  Gobierno  nacional,  acto  que  la  Corte  Constitucional  cree,  equivocadamente,  tener ocurrencia antes de la reclusión  de quienes se desmovilizan estando en libertad.   

<<Adicionalmente, en el fallo atrás  mencionado,  la corporación precitada no hizo condicionamientos interpretativos  de  ninguna  naturaleza,  con  fundamento  en el cual la Sala de Casación Penal  pudiera   justificar  el  dar  un  trato  igual  a  dos  situaciones  claramente  diferentes  establecidas  en  la  ley. Pues evidentemente no es lo mismo que una  persona  se  desmovilice después de que el Estado lo somete a reclusión por la  acción   efectiva   tanto  de  sus  autoridades  administrativas  como  de  las  judiciales,  a  que lo haga estando en libertad, precisamente por el llamado del  Gobierno  nacional,  con  la promesa de una pena máxima alternativa de 8 años.   

<<Si al desmovilizado se le cuenta el  término  para  la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento a partir de su  postulación, en el primer  caso   se  respeta  el  Ordenamiento,  pues,  además  de  que  así  lo  prevé  específicamente  la  ley,  el  tiempo  que  hubiese  permanecido  privado de la  libertad  anteriormente,  no  es sino la consecuencia de haber sido sometido por  la  justicia  ordinaria.  Mientras  que en el segundo evento, en mi opinión, se  desatiende  la  inteligencia  de  la  norma, por cuanto, además de que el texto  legal   dice   otra   cosa,   -que  el  término  de  los  8  años,     “será    contado    a    partir    de    la    reclusión   en  un  establecimiento”  –no    desde    la  postulación-,     la  detención  de  la  persona no es consecuencia de la efectividad de los órganos  represivos  del  Estado,  sino  de  su  voluntaria desmovilización motivada, se  reitera,  por  el  llamado  del  Gobierno,  con  el  ofrecimiento  de  una  pena  alternativa  máxima  de  8  años;  promesa  que genera en el desmovilizado, la  expectativa  legítima  de  acceder  a  la  misma,  con  el  cumplimiento de las  exigencias  legales,  particularmente  las relacionadas con la clarificación de  la verdad y la reparación de las víctimas.    

<<En  este  sentido,  la Sala, en la  decisión  de  la  cual  me aparto, no consignó ningún argumento que realmente  justifique       modificar       –restrictivamente-  la significación objetiva y razonable contenida  en  el  numeral primero del artículo 18 A de la Ley 975 de 2005, consistente en  que  el  descuento de los 8 años de privación de libertad del postulado que se  desmovilizó  estando  libre,  se  cuentan  a  partir  de  su  reclusión  en un  establecimiento  sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas sobre control  penitenciario.   

<<6.  Finalmente, cabe precisar que,  ciertamente,  para  acceder  a  la  jurisdicción de  justicia  y  paz  o  sus  beneficios,  el desmovilizado debe tener la calidad de  postulado,  y si bien a partir de esta afirmación se  infiere   que   la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  sólo  es  procedente respecto de personas postuladas,   de  aquella  proposición,  en  mi  sentir,  no  se  sigue  que  el término de los 8 años debe contarse a partir de  la  postulación para quienes se desmovilizaron estando en libertad,  (al  hacerlo  la  Sala,  incurrió  en  la  falacia  de atinencia  denominado       “ignoratio       elenchi”2); máxime cuando, como quedó  explicado,     respecto     de    quienes    se    desmovilizaron    hallándose  libres:   

<<a).  La  ley  exige algo diferente  para  acceder  a  la  sustitución  de  la medida de aseguramiento: “haber   permanecido   como   mínimo   ocho   (8)  años  en  un  establecimiento    de   reclusión   con   posterioridad   a   su   desmovilización”     –no de su postulación-;   

<<b). La ley señala que el término  de  los  8  años,  “será  contado  a partir de la  reclusión    en    un  establecimiento”  –no a  partir de la postulación- y;   

<<c). La Sala no demostró que estas  reglas fueran inconstitucionales.>>   

2.  En  relación  con  la  afirmación de la  providencia   según  la  cual:  el  peticionario  no  satisfizo    la    exigencia    de   “‘haber  obtenido  certificación  de  buena  conducta…’, toda  vez  que  no  allegó  la  certificación  sobre  la  conducta   (…)   en   el  establecimiento  carcelario  durante  los  meses  de  diciembre   de   2006  y  de  enero  a  febrero  de  2007”3;  disiento  de  la  misma, por  cuanto  resulta  desmedido  que  se  reproche  al  postulado  no  haber allegado  constancia  respecto de meses que preceden al día en el que el INPEC dio cuenta  de  su  reclusión  -22  de  marzo  de  2007,  pues  el  mismo  auto  fue  claro  señalar:   

(i)          “(…)   la  entidad  competente  para  el  efecto  –certificar   la  conducta-  es    el    Instituto    Nacional    Penitenciario   y   Carcelario  (…)”.   

(ii)  “(…)  las   certificaciones   allegadas   por  el  INPEC,  indican  que  el  postulado  JOSÉ    FERNANDO    GÓMEZ   SÁNCHEZ  estuvo  recluido  en el establecimiento penitenciario de mediana  seguridad  y carcelario de Tierra Alta desde el 22 de  marzo  de  2007 hasta el 27 de abril de 2008, y que su  conducta fue calificada como excelente, (…).   

“Así  las  cosas,  se  tiene  que (…)  su  ingreso a un establecimiento sujeto integralmente  a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario únicamente se produjo  desde   el   22   de   marzo   de  2007”4.         –Resaltado   y   subrayado   fuera  de  texto-.   

En otras palabras, si el postulado estuvo bajo  la  vigilancia  del  INPEC a partir del 22 de marzo de 2007 ¿Cómo esta entidad  podría certificar sobre su conducta de meses anteriores?   

Con toda atención,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha ut supra.  

    

1 CSJ  AP,  12 Nov. 2014, Rad. 44854; CSJ AP, 30 Abr. 2014, Rad. 43379; CSJ AP, 12 Feb.  2014, Rad. 42313; CSJ AP, 14 Feb. 2013, Rad. 40508.   

2  “[S]e  comete  cuando  un  argumento (para  acceder  a los beneficios de justicia y paz el desmovilizado  debe  tener  la  calidad  de  postulado) que permite  establecer  una  conclusión  en  particular  (que la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  sólo es procedente respecto de  personas   postuladas),  se  dirige  a  probar  una  conclusión  diferente (el término de los 8 años de  reclusión   debe   contarse  a  partir  de  la  postulación  para  quienes  se  desmovilizaron   estando   en   libertad)”.  COPI,  Inrving  M.,  Y  COHEN,  Carl;  Introducción  a  la  Lógica Jurídica; Limusa,  Noriega Editores; México; 2007; página 141.   

3  Resaltado y subrayado fuera de texto.   

4  Folio 17.     

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