AP1600-2015(43505)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP1600-2015  

Radicación n° 43505  

(Aprobado  Acta No.  110)   

Bogotá  D.C.,  veinticinco  (25)            de marzo de  dos mil quince (2015)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  CARLOS  ANDRÉS  PÉREZ  TORRES  y ROLANDO TAFUR GARCÍA, contra la sentencia de  diciembre  11  de  2013  del  Tribunal  Superior de Valledupar, mediante la cual  confirmó  el  fallo  de  julio  31 de ese año dictado por el Juzgado Penal del  Circuito  de  Chiriguaná,  que  los  condenó a prisión de quince (15) años y  nueve  (9) meses, como autores responsable del delito de fabricación, tráfico,  porte de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.   

HECHOS  

El  6  de  abril de 2013, antes del mediodía,  en  el  sitio  Trocha  Siria,  unidades  de  la Policía Nacional adscritas a la  Estación  de  Chiriguaná,  que  adelantaban  un  procedimiento  de  requisa  e  identificación  de  personas,  sorprendieron  a  CARLOS ANDRÉS PÉREZ TORRES y  ROLANDO  TAFUR  GARCIA,  quienes  se  movilizaban  en una moto Honda, color azul  oscuro,  portando  sin  salvo  conducto,  el primero, en su pretina un revólver  Smith    &    Wesson    calibre   38,    y   el   segundo,   dentro   de   una   mochila   también    un    revólver    calibre  38    largo    de    la   misma   marca.   

ANTECEDENTES  

El 7 de              abril       de       2013   en   audiencia   preliminar   ante  el   Juez   Promiscuo  Municipal  de  Pailitas,  fue  legalizada  la captura de  PÉREZ  TORRES  Y  TAFUR GARCIA; el Fiscal Seccional 22 les formuló imputación  por  el  delito de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego, accesorios,  partes      o      municiones      –artículo  365  del  Código  Penal-,  y  solicitó  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, la que les fue  impuesta en centro carcelario.   

Los  indiciados luego de la formulación de  la imputación, se allanaron a los cargos.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se  postulan  dos  (2)  cargos.   

1.  Al amparo de la causal 1ª del artículo  181  de la Ley 906 de 2004, el recurrente denuncia la violación indirecta de la  ley    por   “exclusión   evidente”  del  artículo  365  del  Código  Penal,  vulneración del debido  proceso probatorio y de legalidad del delito.   

El  casacionista  formula tres interrogantes  relacionados  con  la  estructuración del delito de porte de armas de fuego, la  prueba  del  permiso  para  portarlas  y  a quién le corresponde la carga de la  prueba.   

Expresa   que   no  existe  ningún  medio  probatorio  del  cual  pueda  inferirse,  que los acusados carecían del permiso  para  portar las armas que llevaban, pues el allanamiento a cargos no liberaba a  la  Fiscalía  de demostrar tal hecho, en razón a que la manifestación hecha a  los  uniformados al momento de la requisa, en el sentido de que no tenían salvo  conducto, no constituye prueba.   

Con  apoyo  en  distintas decisiones de esta  Corte,  pone  en  duda  la  tipicidad  de la conducta, en cuyo caso se impone la  declaratoria de nulidad.   

2. Invoca la causal 2ª del artículo 181 de  la  Ley  906  de  2004  como  cargo  “subsidiario o  excluyente”,  por  afectación  de  las  garantías  fundamentales  de  presunción  de  inocencia  e  in  dubio pro reo derivadas de  “errores  de  hecho  por falso juicio de existencia  por suposición de medio probatorio”.   

El impugnante luego de referirse con apoyo en  doctrina  y jurisprudencia a la presunción de inocencia, considera infundada la  sentencia  y  reprocha  al  Tribunal  no  haber  hecho un esfuerzo argumentativo  suficiente para declarar la “certeza probatoria”.   

Insiste debe haber prueba de la inexistencia  del  salvo  conducto  y  critica  que  los falladores den por demostrado que los  acusados  carecían  del  permiso  para  portar  las  armas,  a  partir  de  una  deficiente  motivación,  mientras  que la regla de la experiencia construida en  el fallo, carece de generalidad y universalidad.   

Así,  ante  la ausencia de prueba ha debido  reconocerse  la  duda  a favor de PÉREZ TORRES y TAFUR GARCIA, por lo cual pide  su absolución en esta sede.   

CONSIDERACIONES  

Dado  que  los  acusados  se allanaron en la  audiencia  preliminar  al  cargo  formulado en la imputación, de acuerdo con lo  señalado  en  el  artículo 182 de la ley 906 de 2004, carecen de interés para  acudir en casación.   

1.  El  artículo 293 de la ley 906 de 2004,  dispone  que  el  allanamiento  a  cargos  o  el acuerdo son vinculantes para la  fiscalía  y  el  imputado,  de  modo  que  el  juez  una  vez  determina que es  voluntario,  libre  y  espontáneo,  debe  aceptarlo,  sin  que a partir de este  momento  sea posible la retractación de alguno de los intervinientes, salvo que  lo aceptado o acordado desconozca las garantías fundamentales.   

Debido al principio de irretractabilidad que  los  rige,  las  partes  se  encuentran  inhabilitadas  para  revocar, reformar,  modificar  o desconocer sus términos; permitirlo sería afectar la buena fe, la  lealtad  procesal,  la  seguridad jurídica y la pronta y eficaz administración  de   justicia,   fines   del   sistema   acusatorio1.   

En   esas   circunstancias,   el   recurso  extraordinario   busca    desconocer   el  allanamiento  a  cargos  de  los  procesados  en  la  audiencia  de formulación de la imputación, propósito que  contradice el mandato legal arriba mencionado.   

El  casacionista olvida que los imputados al  aceptar    los    cargos,   renuncian   entre   otros   derechos,   al   de   no  autoincriminación,  a  un  juicio público, oral, contradictorio, concentrado e  imparcial,  con  inmediación  de las pruebas y sin dilaciones injustificadas, a  cambio de una rebaja de la pena a imponer.   

Ahora  bien,  al  postular  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  sin  la  técnica  casacional,  por  errores  probatorios  originados  en  la  ausencia  de  prueba  que  certifique  que  los  allanados  carecían  de permiso para portar armas de fuego de defensa personal,  ignora  que  esta  clase  de  vicio  no es posible proponer, porque al haber los  imputados  renunciado  al juicio oral, en sentido jurídico no puede hablarse de  prueba    sobre    la    cual    se    predique    la   existencia   del   vicio  denunciado.   

Además, resulta contradictorio que al amparo  de  la  causal primera que contempla la violación directa de la ley sustancial,  la   cual  corresponde  a  un  juicio  en  derecho  por  falta  de  aplicación,  interpretación  errónea  o  aplicación  indebida  de  la  norma  de  derecho,  proponga errores probatorios que riñen con su naturaleza.   

2. Aun cuando el demandante aduce en el cargo  segundo,  la  violación  de  las  garantías  relativas  a  la  presunción  de  inocencia  y  de  in  dubio pro reo, a continuación señala que la sentencia se  encuentra  construida  “sobre  errores de hecho por  falso  juicio  de  existencia por suposición de medio probatorio”.   

En  este  sentido,  la  inconformidad  del  libelista  sigue  siendo  de  índole  probatoria, que como se ha advertido hace  evidente  su  falta de interés, porque la pretensión en el fondo es desconocer  el allanamiento a cargos.   

Es por eso, que luego de referirse con apoyo  en  doctrina y jurisprudencia a la presunción de inocencia y su vínculo con el  principio  de  in  dubio  pro  reo  advierte  que  la  sentencia es “manifiestamente  infundada”, debido a  que  la  Fiscalía “no aportó pruebas alusivas a la  comisión  de la conducta” y el Tribunal “no  dedicó  esfuerzo  argumentativo suficiente y necesario para  declarar la certeza probatoria”.   

En ese sentido, sin precisar ni concretar la  acusación,  cuestiona  la  motivación  de  la sentencia cuando advierte que la  “de  primer  grado,  [es]  confirmada  sin adición  argumentativa  por el Tribunal”, problema que ninguna  relación  guarda  con  la  valoración  probatoria,  que  es  el  objeto  de su  disenso.   

Además  atribuye  a  los  juzgadores  hacer  deducciones  equivocadas,  construir  reglas  de  la  experiencia,  o  acudir  a  falacias  argumentativas,  que  no  enseñan  la  violación  de  garantías que  ameritara dar trámite a este reparo.   

Y  finalmente  vuelve a insistir, en que los  juzgadores  han debido advertir la ausencia de prueba y declarar la duda a favor  de  los  procesados,  con  lo  que su discurso no se aparta del tema probatorio,  respecto  del  cual  carece  de  todo  interés en razón al allanamiento de los  imputados.   

Y en relación con el desconocimiento del in  dubio  pro  reo,  es  pertinente  recordar  que  cuando en casación se alega la  violación  de dicho principio su formulación requiere un desarrollo de acuerdo  con  lo  postulado:  si lo denunciado es que  el fallador en la motivación  de  la  sentencia  reconoce  la  duda pero en la resolutiva condena, corresponde  acudir  a  la  causal  primera  por  falta  de aplicación de la norma llamada a  regular el caso, esto es, el artículo 7 de la ley 906 de 2004.   

Si el Tribunal lo que hace es suponer certeza  cuando  en  realidad  no  se  cuenta con el conocimiento más allá de toda duda  para  condenar,  como  el  problema  es  probatorio  ha  de  ser  propuesto  con  fundamento  en  la  causal  tercera,  por  error  de  hecho en cualquiera de sus  modalidades.   

Y si bien habla de la existencia de un falso  juicio  de existencia por suposición de prueba, que tampoco desarrolla conforme  con  la  técnica exigida para dicha clase de reparo, lo cierto es que riñe con  el  interés  para  acudir  a la casación, en tanto que el motivo aducido en el  cargo  dos  no  demuestra la violación de la garantía fundamental enunciada en  él.   

Dada  la inadmisibilidad de la retractación  de  la  aceptación  de  cargos,  y sin que los reparos propuestos en la demanda  tengan  relación  directa  con  la  afectación  de las garantías procesales y  fundamentales  de  los  imputados  o  con  temas  respecto de los cuales pudiera  asistirles  algún  interés, por ejemplo inconformidad en la cuantificación de  la  pena  o que la sentencia desborda los límites y alcances del allanamiento o  del acuerdo,  la demanda será inadmitida.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir    la    demanda   de    casación  de  origen  y  procedencia  anotada  presentada  por   el   defensor  contractual  de CARLOS ANDRÉS PÉREZ TORRES y ROLANDO TAFUR  GARCÍA.   

Contra   esta  determinación  procede el  mecanismo  de  insistencia contemplado en el  inciso  segundo  del artículo 184 de  la ley 906 de 2004.   

Cópiese,  notifíquese  y devuélvase  al       Tribunal       de      origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Casación julio 8 de 2009, radicación 31280     

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