AP1599-2015(43505)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP1599-2015  

Radicación n° 43528  

(Aprobado  Acta No.  110)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de marzo de dos  mil quince (2015).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  ABEL  ANDRÉS  PÉREZ  CARVAJAL, contra la sentencia de diciembre 19 de 2013 del  Tribunal  Superior de Ibagué, mediante la cual confirmó el fallo de abril 5 de  ese  año  dictado por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la misma ciudad,  que  lo  condenó  a  prisión  de  noventa y ocho (98) meses, como autor de los  delitos de concusión y prevaricato por omisión.   

HECHOS  

El 21 de octubre  de  2009,  ABEL  ANDRÉS PÉREZ CARVAJAL, agente de la  Policía  Nacional,  quien prestaba servicio de vigilancia en el barrio Yuldaima  de  Ibagué,  procedió  a inmovilizar una motocicleta marca  Biwis, porque  al     requerir     su  documentación  encontró  que carecía del SOAT. Este  hecho  fue  comunicado  por  su  conductor  a  José  Alexander     Granada    Gallón,    alias    “El  Tigre”           o           “Mono”, quien entró en contacto con  Jaime    Andrés   Ángel   Gutiérrez,  uniformado  que  hacía  parte de su banda criminal, el  que  intermedió con su compañero para que a cambio de la suma  de $40.000, entregara el rodante a la persona que lo conducía.   

ANTECEDENTES  

El  8          de         agosto   de  2010      en      audiencia      preliminar      ante      el Juez Quinto  Penal       Municipal       de      Ibagué  con  función  de  control de garantías, fue legalizada la  captura  de  ABEL ANDRÉS PÉREZ CARVAJAL;  el  Fiscal  24  Seccional   URI   le  formuló                 imputación        por               los           delitos      de     concusión  y prevaricato por omisión –artículos              404,  414   del  Código  Penal-  y  solicitó  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva, la cual le fue impuesta en su domicilio.   

El 10  de septiembre  del   citado   año,  la  Fiscalía  radicó  el  escrito  de  acusación  y  ante  el  Juez  Segundo   Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad, formuló acusación por los delitos imputados.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se  proponen  dos  (2)  cargos.   

1.  Al amparo de la causal 1ª del artículo  181  de  la ley 906 de 2004, el recurrente aduce la violación directa de la ley  sustancial por falta de aplicación.   

El  casacionista señala que a partir del 27  de  diciembre  de  2012  entró  en  vigencia  el  Acto  legislativo 02, el cual  rediseñó  el  fuero  militar,  al  prever  que  los  delitos cometidos por los  miembros  de  la fuerza pública en servicio activo y en relación con el mismo,  son de conocimiento de las Cortes marciales o Tribunales militares.   

Expresa  que  si  bien es cierto, el Consejo  Superior  de  la  Judicatura  el  8 de febrero de 2011 asignó la competencia de  este  asunto a la justicia ordinaria, debe darse aplicación a lo previsto en el  Acto  Legislativo  02,  esto  es, que previa nulidad de todo lo actuado hasta la  formulación  de  la  imputación,  se  ordene  la  libertad  del  acusado  y la  actuación sea remitida a la jurisdicción penal militar.   

2.  Con  sustento  en  la  causal  3ª  del  artículo  181  de  la  ley  906  de  2004, alega que la sentencia desconoce las  reglas   de   valoración   de  las  pruebas  aducidas  y  aportadas  al  juicio  oral.   

Manifiesta  que la sentencia se apoya en las  versiones  rendidas  en  el  juicio  oral  por José Alexander Granada Gallón y  Jaime  Andrés  Ángel Gutiérrez, sin tener en cuenta las del patrullero Miguel  Oswaldo  Torres  Bocanegra  y  su compañero que se encontraba de servicio en el  CAI   del   barrio   Yuldaima,  las  cuales  resume;  luego  se  refiere  a  las  interceptaciones  telefónicas  y  señala  que junto con sus transliteraciones,  son  documentos  de  acuerdo  con lo previsto en el artículo 424 del Código de  Procedimiento Penal.   

Agrega que los testimonios de Granada Gallón  y   Ángel  Gutiérrez,  como  la  prueba  documental  citada,  no  reúnen  los  requisitos  de los artículos 7 y 381 de la Ley 906 de 2004, para que se hubiera  proferido  condena  contra  el  acusado,  y  por  el  contrario, emerge una duda  probatoria que debía resolverse a favor del procesado.   

CONSIDERACIONES  

En  materia de casación, se tiene dicho que  el  interés  también  se  vincula con la identidad temática, la cual es de su  esencia y guarda estrecha relación con su naturaleza.   

En ese sentido, el contenido de la apelación  legitima  a  quien  acude  a  la impugnación extraordinaria; la demanda en este  caso  debe  corresponder  a  la  inconformidad  manifestada  en  él,  porque al  consentir  la  decisión  de  primera  instancia  en  los aspectos que no fueron  motivo   de  controversia  el  perjuicio  es  inexistente,  los  cuales  al  ser  propuestos   en   casación   no   guardan   afinidad   con   el  objeto  de  la  alzada.   

De  ese  modo,  la falta de identidad de las  pretensiones  del  recurso  de  apelación  con  las de la demanda, imposibilita  atribuir  un  error  respecto  de  un  tema  que  no  fue  ni  ha sido motivo de  discusión     en     la     segunda    instancia1.   

Sobre   el   tema,  la  Sala  tiene  dicho  que   

“En  sede  extraordinaria,  una  de  las  manifestaciones    de    tal    interés    se   plasma   en   el   principio  de identidad temática,  de  acuerdo  con  el  cual  el  marco  teórico  en el que se desarrolla el discurso  contentivo  de  la  inconformidad  debe  haber  sido  expuesto previamente en el  recurso  de  apelación, ya que no podría predicarse error en los razonamientos  del   sentenciador  de  segundo  grado  respecto  de  asuntos  que  no  tuvo  la  oportunidad de examinar”   

En   esas  circunstancias,  la  Corte  se  encuentra  impedida para adoptar decisiones de la órbita funcional del ad quem,  a  menos  que  en  virtud  de  alguna irregularidad violatoria de las garantías  fundamentales  se encontrara habilitada para pronunciarse de fondo, en tanto que  dicho  principio  no  impide  la  formulación  en esta sede de nulidades que no  fueron propuestas a las instancias.   

En  la   sustentación   del   recurso   de  apelación  contra  la sentencia de primera instancia,  el    impugnante    insistió    en   controvertir   la  competencia  de  la  jurisdicción  ordinaria  para   conocer  de  este  asunto,  que  le    había    sido  atribuida el 8   de   febrero   de  2011   por   la   Sala   Jurisdiccional  Disciplinaria    del    Consejo    Superior    de    la   Judicatura.   

En  dicha  oportunidad,  el  actor ninguna  mención  hizo  al  Acto  Legislativo 02 del 27 de diciembre de 2012, distinta a  una  nota  en  pie  de  página,  a  pesar que el escrito de sustentación de la  apelación  lo  presentara  el  12  de abril de 2013, es decir en vigencia de la  citada reforma constitucional.   

Ahora,  como  un  supuesto  de  violación  directa   de   la   ley   sustancial  por  falta  de  aplicación,     el  casacionista   señala   que   el   mencionado   Acto  Legislativo  “rediseñó    el    denominado   fuero   militar”,  que  en  su  opinión  obligaba a trasladar los procesos que no  cumplieran  con  los  supuestos de competencia, entre ellos éste, a la justicia  penal militar.   

El  tema  del alcance de la nueva reforma  constitucional      no      fue     puesto  a  consideración del Tribunal,  razón  por  la  cual  en  la  sentencia  al  decidir  la  impugnación  no hace  referencia     alguna     al    mismo,   de  modo  que  resulta  inadecuado  afirmar  que  dejó  de aplicar una norma que con su reforma nunca fue discutida  en las instancias.   

En  esas  circunstancias  el  “rediseño”  del  fuero militar es  una  materia  nueva,  respecto  de  la  cual  se  reitera el Tribunal no tuvo la  oportunidad  de  pronunciarse,  así  el  casacionista  advierta contrariando el  principio  de  corrección  material,  que  está  habilitado  para  plantear  el  problema en esta sede por  haberlo propuesto al ad quem.   

Siendo  así,  es  inevitable  admitir  la  carencia  de  interés  en  la  formulación  del  reparo por falta de identidad  temática,  sin  que  su  admisión  obligue  a  un pronunciamiento de fondo, en  razón  a que ningún error puede atribuirse al Tribunal frente a una materia no  sometida a su consideración.   

Por  lo  demás, no es un motivo vinculado  con  los  aspectos  formales  de la demanda, para que conforme al inciso 3º del  artículo  181  de  la  ley 906 de 2004, la Sala supere sus defectos y decida de  fondo  teniendo  en  cuenta  los  fines  de la casación, la fundamentación del  reparo,  la  posición  del  impugnante  en  el  proceso  y  la  índole  de  la  controversia, sino de legitimación según lo visto en precedencia.   

2.  El  cargo  incumple  los presupuestos de  técnica,  en  razón  a  que se desarrolla sin la observancia de los requisitos  formales  y  materiales  previstos  en los artículos 183 y 184 inciso 2º de la  ley 906 de 2004.   

El  casacionista  falta  a  la  claridad  y  precisión  al  señalar  los  fundamentos de la causal invocada, ya que si bien  alude  al desconocimiento de las reglas de valoración probatoria, no identifica  la clase de error, sus modalidades y especies dentro de éstas.   

Olvida   que   los   errores   probatorios  denunciables  en  esta  sede  son  dos:  error  de hecho y error de derecho. Del  primero,  hacen  parte  los  falsos  juicios  de  existencia,  identidad y falso  raciocinio;   y   del   segundo,   los   falsos   juicios   de  legalidad  y  de  convicción.   

Además  de omitir indicar si se trata de un  error  de  hecho  o  de  derecho,  tampoco  señala  ninguna de sus modalidades,  razones  por las cuales su desarrollo no guarda relación alguna con la técnica  exigida  cuando  se postula uno de ellos, sino que responde a un alegato más de  instancia,  a  través  del  cual, pretende cuestionar la valoración probatoria  del fallador, inadmisible en casación.   

Por  eso después de referirse al alcance de  los  artículos  7  y 381 de la Ley 906 de 2004, y advertir que el Tribunal hizo  énfasis  en  los testimonios de José Alexander Granada Gallón y Jaime Andrés  Ángel  Gutiérrez,  sin  tener  en cuenta los de los patrulleros Miguel Oswaldo  Torres  y Óscar Iván Moreno, procede a hacer un resumen de la versión de cada  uno de ellos, sin enseñar error alguno.   

A  continuación,  el  recurrente  cita  las  interceptaciones   telefónicas  y  apoyado  en  su  transliteración,  adelanta  juicios  de  valor  para  discutir  las  afirmaciones hechas en la sentencia con  fundamento  en  ellas,  y concluir que en el juicio oral no existe prueba alguna  de  comunicación personal o telefónica entre el acusado con Ángel Gutiérrez,  en  cuyo  caso,  en  lugar  de  evidenciar  algún  vicio  de juicio atacable en  casación,   adelanta   una   crítica   a   la   valoración   probatoria   del  juzgador.   

Por esa vía, desconoce la doble presunción  de  acierto  y  legalidad  de  la  sentencia,  al igual que la prevalencia de la  valoración  probatoria  del juez sobre la de los intervinientes, mientras no se  aparte   de   las   reglas   de   la   sana   crítica   o   de  la  persuasión  racional.   

La  afirmación del casacionista, de acuerdo  con   la   cual,   los  testimonios  de  Granada  Gallón  y  Ángel  Gutiérrez  “no reúnen los requisitos exigidos por los arts. 7  y  381  del  Código  de  Procedimiento Penal”, y por  tanto,  no  podían  ser  sustento de la condena del acusado, no deja de ser una  simple opinión suya, sin trascendencia en esta sede.   

Del mismo modo lo es su aseveración, según  la  cual,  “de la prueba documental de un parte y de  la  prueba  testimonial de la otra” no se obtienen el  convencimiento  ni el conocimiento exigidos por los citados artículos, sobre la  existencia del hecho y de la responsabilidad del acusado.   

Ahora bien, su tangencial exigencia para que  la  prueba testimonial y documental en este asunto, sea apreciada de acuerdo con  las  reglas  de la sana crítica, tampoco dice nada, ni su conclusión acerca de  la  existencia  de  una  inadecuada  o  deficiente  valoración probatoria, y el  surgimiento  en  razón  de  ella,  de una duda que debe ser resuelta a favor de  PÉREZ CARVAJAL.   

En  ese sentido, el reparo es una alegación  más,  en la que sin enseñarse ninguna clase de error, el recurrente muestra su  desacuerdo con la valoración probatoria del ad quem.   

Dadas  la falta de interés para postular el  cargo  primero,  y  las  falencias observadas en la proposición del segundo, la  Sala  inadmitirá  la demanda sin considerar necesaria su intervención oficiosa  en  este  asunto  con  fundamento  en  el  inciso  3º del artículo 184, por no  vislumbrar    la   afectación   de   derechos   y   las   garantías   de   los  intervinientes.   

Contra esta determinación se hace legalmente  viable  el  mecanismo  de insistencia previsto en el artículo 184 de la ley 906  de  2004,  cuyo  trámite ha sido señalado en el auto de diciembre 12 de 2.005,  con radicación 24322.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir    la    demanda   de    casación  de  origen  y  procedencia  anotada  presentada  por   el  defensor contractual de ABEL ANDRÉS PÉREZ CARVAJAL.   

Contra  esta  determinación procede el  mecanismo  de insistencia contemplado en el  inciso segundo del artículo 184 de  la ley 906 de 2004.   

Cópiese,  notifíquese y devuélvase  al       Tribunal       de      origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 CSJ  AP, 18 Abr 2012, rad. 36608; CSJ AP, 17 Oct 2012, rad. 33145.   

    

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