SP1054-2014(40114)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N° 031  

SP1054-2014  

Bogotá, D. C., seis (6) de febrero de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS:  

Procede  la  Corte  a  emitir  la  sentencia  correspondiente  dentro del juicio de revisión solicitado por ALIRIO VILLAMIZAR  AFANADOR,  contra la sentencia proferida por esta Corporación el 10 de julio de  2010,  mediante  la  cual fue condenado a 117 meses de prisión al ser declarado  responsable de la comisión del delito de concusión.   

LOS     HECHOS    Y    LA    ACTUACIÓN  PROCESAL:   

La  situación  fáctica  que  es  objeto  de  demanda la definió la Corte, en la sentencia demandada, así:   

2. El 4 de agosto de 2006 en el edificio del  Congreso   de   la   República,   el  senador  ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR  y  la  doctora  LUZ YANETH ROJAS  PORTILLA,  para  entonces  notaria  de  El  Playón-Santander, acordaron que él  “la  haría nombrar” notaria de primera categoría, a cambio de lo cual ella  le  entregaría  mensualmente el 50 % de los ingresos notariales; como garantía  de  cumplimiento, ella y su marido firmaron y entregaron al senador una letra de  cambio con valor en blanco.   

3. En efecto, mediante Decreto 3459 del 3 de  octubre  de  2006,  el  gobierno nacional creó la Notaría Once del Círculo de  Bucaramanga-Santander,   y   por   recomendación   del   senador   ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR, a través de  ese  mismo acto administrativo, suscrito por el Presidente de la República y el  Ministro  del  Interior  y  de Justicia, nombró en interinidad a la doctora LUZ  YANETH  ROJAS  PORTILLA,  quien  el  3  de noviembre de 2006 tomó posesión del  cargo.   

4.   La  Notaría  Once  del  Círculo  de  Bucaramanga-Santander  empezó  a  funcionar  en  noviembre  de 2006 y mes a mes  desde  entonces,  hasta julio de 2009, a pesar de lo gravoso que le resultó, la  doctora  LUZ  YANETH  ROJAS  PORTILLA  entregó la suma acordada a la esposa del  senador    ALIRIO   VILLAMIZAR   AFANADOR,  presionada  por  la amenaza latente de que se hiciera efectivo el  citado título valor.   

De  la  misma  forma, la Corte compendió la  actuación procesal en aquel proceso de la siguiente manera:   

6.  Este proceso se desprendió del radicado  32.128,  que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia adelanta por denuncia  que  formuló  el  doctor  MANUEL  GUILLERMO CUELLO BAUTE, ex superintendente de  Notariado  y Registro, por “presuntas prebendas dadas por el Gobierno Nacional  a  los  congresistas  por  votar  a  favor  del  Proyecto de Acto Legislativo de  Reelección  de  Presidente  de  la República por un periodo” (Fl. 3 c.o. No.  1);  tomó su propio rumbo a partir de declaración sobre un puntual evento, que  presentó  la  doctora  LUZ  YANETH ROJAS PORTILLA, Notaria Once del Círculo de  Bucaramanga-Santander.     

7.   El  31 de agosto de 2009, la Corte  Suprema  de  Justicia  abrió investigación criminal en contra del por entonces  senador    ALIRIO   VILLAMIZAR   AFANADOR  y  ordenó  su  captura, la cual se produjo el 2 de septiembre del  mismo  año  (Fls.  87  y  103  ib).  El día siguiente fue vinculado al proceso  mediante  indagatoria  y  luego, el día 9 del mismo mes, afectado con medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva intramural, “como presunto autor del  delito  de  concusión,  previsto  en  el artículo 404 de la Ley 599 de 2000”  (Fl. 220 ib).   

8.  El 20 de noviembre de 2009 la Corte  cerró  la  investigación  y luego, el 18 de diciembre del mismo año, decidió  “ACUSAR  en  calidad  de  autor  del  delito  de  concusión,  previsto  en el  artículo  404  de  la  Ley  599  de 2000, al senador ALIRIO VILLAMIZAR AFANADOR  …”  (Fls.  244  c.o.  No.  3  y  168  c.o. No. 4). El 22 de enero de 2010 se  declaró  “desierta  la  sustentación  del  recurso  ordinario de reposición  interpuesto  por  la  defensa”,  contra  el auto que calificó la instrucción  (Fl. 193 ib).   

9.  En  firme  la  acusación, el expediente  permaneció  en la Secretaría de la Corte, durante el tiempo y para los efectos  previstos  en  el artículo 400 de la Ley 600 de 2000 (Fl. 198 c.o. No. 4). El 9  de  marzo  de  2010  tuvo lugar la audiencia preparatoria y la de juzgamiento se  desarrolló  en  sesiones  de  18 de mayo, 10 y 21 de junio siguientes (Fls. 76,  95, 247 y 253 c. o. No 9)   

Culminó entonces, la actuación referenciada  con  la  sentencia  del  8  de julio de 2010, mediante la cual, el señor ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR,  fue  declarado  responsable de la comisión del delito de  concusión  y  condenado  a  la  pena  de 117 meses de prisión, multa de 87.495  salarios  legales  mensuales y 95 meses de interdicción de derechos y funciones  públicas.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

1.  El  día 9 de octubre de 2012, el señor  ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR,  incoo  acción  de  revisión  contra el fallo de  única instancia proferido en su contra por la Corte Suprema.   

2.  La  Corte,  a través de una sala mixta,  integrada   por   magistrados   titulares  y  conjueces,  luego  de  admitir  el  impedimento   de   algunos   de   los   magistrados1,    admitió    la   demanda  presentada   por   el  señor  VILLAMIZAR  AFANADOR2.   

En  el  curso  del  proceso  de revisión se  abrió       el       juicio      a      prueba3, se dispuso la practica de las  mismas,   atendiendo   además   las   solicitudes   hechas   por   los  sujetos  procesales4;   finalmente,   se  dispuso  correr  traslado  a  fin  de  que  se  presentasen     las    alegaciones    de    rigor5.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

La  demanda  se funda en la causal sexta del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000: Cuando mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado favorablemente el criterio  jurídico que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria.”   

Sostiene  el demandante, que en la sentencia  condenatoria  emitida  contra  el señor VILLAMIZAR AFANADOR, al imponer la pena  por  el  delito  de  concusión  que  se  le  dedujo, la Corte tuvo en cuenta el  incremento  punitivo derivado del mandato contenido en el artículo 14 de la Ley  890  de  2004.  Esto es, aumentó los extremos punitivos en una tercera parte el  mínimo  y  en  la  mitad  el máximo, de esta manera la pena a imponer oscilaba  entre 80 y 144 meses.   

No obstante, con posterioridad, mediante los  pronunciamientos  emitidos  en  los  radicados  32764, 27408 y 27339, en los que  también  se  juzgó  a  exmiembros  del  Congreso  de  la  República, la Corte  consideró  que  los  incrementos  punitivos  previstos  en  la Ley 890, no eran  aplicables  a  quienes,  como los parlamentarios, eran procesados bajo los ritos  de la Ley 600 de 2000.   

Producida  la  variación  jurisprudencial  favorable   al   procesado,  solicita  el  demandante  se  redosifique  la  pena  ajustándola  a  los  extremos  señalados  en  la  norma  del Código Penal que  consagra  el  delito  de  concusión,  sin  el  incremento  de  que trata la ley  890.   

ALEGACIONES     DE     LOS     SUJETOS  PROCESALES:   

El    Ministerio    Público6    y   el  Demandante7  coinciden  en  sus  alegaciones  finales en que, efectivamente, se  produjo  una  modificación en la línea jurisprudencial que configura la causal  prevista  en  el  artículo 220-6 de la Ley 600, por lo que solicitan se declare  fundada  la  misma  y  se  proceda a redosificar la pena impuesta, excluyendo el  incremento derivado de la aplicación de la Ley 890 de 2004.   

CONSIDERACIONES:  

1. La Corte es competente para conocer de la  presente  acción  de  revisión,  de acuerdo con lo preceptuado en el artículo  75-2 de la Ley 600 de 2000 (art. 32 ley 906 de 2004).   

2.   Acerca  de  la  revisión.  Como se ha entendido de manera pacífica, la acción de revisión  corresponde  a  un  mecanismo  excepcional,  en virtud del cual se ataca la cosa  juzgada,  cuando  quiera  que  la  sentencia  condenatoria  o absolutoria, o las  providencias  de  preclusión  o  cesación  de  procedimiento que se encuentran  ejecutoriadas,  contengan  o  amparen  situaciones  injustas. La cosa juzgada no  puede  ser  obstáculo para la búsqueda de la verdad, especialmente, de aquella  verdad  que  concuerda  con  la  justicia.  De  manera  pues  que  la acción de  revisión,  esto  es, el proceso que se desarrolla con fundamento en ella, tiene  por  finalidad  tratar  de encontrar o realizar ese equilibrio verdad-justicia y  poner  fin  a  situaciones  que repugnan al orden jurídico, insostenibles en un  Estado Social de Derecho.   

         3.   La   causal   invocada.     La     demanda     postulada   por   el   señor   ALIRIO   VILLAMIZAR,  se   funda  en  la  causal  6       del       artículo  220 de la  Ley  600 de 2000,  en  virtud  de  la  cual, procede la  revisión  cuando, mediante  pronunciamiento  judicial, la Corte haya cambiado   favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para  sustentar   una   sentencia  condenatoria.   

         En  este  caso,  se  tutela el valor justicia, a través    de    la    variación    de   la  jurisprudencia.  Se ampara  la  igualdad  y  la equidad  (donde  hay  una misma situación de hecho, debe haber  la   misma   situación  de  derecho).  La   causal  pretende  que  el  juzgador  reconozca    que   una   interpretación  dada, pudo  estar  errada  y  que  por  tanto  debe  variar,   o   que,  las  circunstancias  fácticas    han   variado   y   se   impone   otra  hermenéutica que debe ser  aplicada  a  casos  juzgados  con  fundamento  en  la interpretación     que     se     varía.   

         En  el  sub judice, tal como lo advierte  el  demandante, no se cuestiona la responsabilidad, ni  la  legitimidad  de  la deducción de responsabilidad,  sino la cantidad de la pena  impuesta.  Esta  situación  pareciera  no estar comprendida en la preceptiva de la  norma   aplicable   invocada,   la   cual   hace   referencia   expresa   a   la  variación   de   los  criterios  que  sirvieron  de  fundamento a la sentencia condenatoria.   

No   obstante,   nada   se  opone  a  que  una    interpretación  extensiva   de   la   norma   lleve   a  comprender  que  las  consideraciones  que  se  tienen  en  cuenta  para  imponer una condena,  también afectan la pena que se deduce en su cantidad  y entidad de la misma.   

También, como lo  reclama  el  apoderado  del  demandante,  es  válido  suponer    en    aplicación   del   principio   de  favorabilidad,  que resulta  aplicable  al  caso  la  norma  de  la  ley  906,  que  en  su artículo  192-7,  establece  expresamente  que la variación  jurisprudencial  favorable  de que se  trata, comprende o afecta  la responsabilidad y la punibilidad.   

En    consecuencia,   es   claro   que  procede  la  revisión de  acuerdo   con  la  causal  que  se  analiza,  cuando  la   jurisprudencia  ha  revisado          aquellos          criterios          que          determinaron  el reconocimiento de una  agravante,  el  no  reconocimiento de una   atenuante,  la  denegación  de  un  derecho   y  esa  nueva  interpretación  jurisprudencial  deviene  en beneficio de quien fue gravado con  base  en  la  ya superada  jurisprudencia8.   

4.  El  caso  concreto.  Conforme   es  fácil  entenderlo,  la  demanda  de revisión de que se ocupa esta sentencia,  no        se       dirige       a       controvertir       la       responsabilidad  que  le fue deducida al señor ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR,  sino que ella pretende derruir cierta cantidad de la pena  que  le  fue impuesta, en  tanto,  se produjo una variación jurisprudencial que  dejó     sin     sustento    aquellas       consideraciones       que  sirvieron     de  base  a la imposición de  la pena.   

Se   demanda   el   reconocimiento   del  derecho     otrora  desconocido   con   fundamento  en  unas            consideraciones  jurisprudenciales que la  Corte recogió.   

5. Tanto en el  fallo    que    es    objeto   de   cuestionamiento,   mediante   el   cual   se  declaró  responsable  a  VILLAMIZAR     AFANADOR,     como    en    otros9,    la   Corte   consideró   que   a  los  delitos  cometidos  por  congresistas,  con  posterioridad a la vigencia de la Ley 906 de  2004,  les  era  aplicable el incremento punitivo previsto en la Ley    890    del   mismo   año,   para  entonces,  se  consideró  así:   

155.  Para  el  efecto  de  cuantificar  la  represión,  se  tiene  en  cuenta que el doctor ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR es responsable y por consecuencia  condenado  por  el  delito de concusión, previsto en el artículo 404 de la Ley  599  de 2000, que originalmente tiene prevista pena de prisión que va de 6 a 10  años,  o lo que es igual de 72 a 120 meses, multa de 50 a 100 salarios mínimos  legales  mensuales,  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas de 5 a 8 años, es decir, de 60 a 96 meses.   

156.  Por  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004, vigente desde el primero de enero de 2005,  los  citados  topes  punitivos  se aumentan, el mínimo en la tercera parte y el  máximo  en  la  mitad, de donde se obtiene que la prisión oscilará entre 96 y  180  meses,  la  multa  entre  66,66  y 150 salarios mínimos legales mensuales,  mientras  la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  irá de 80 a 144 meses.      

Tal      consideración       fue       recogida       por      la      Corporación,  para considerar,  que  a  tales  supuestos no les era  aplicable    el    aludido   incremento   punitivo,  así,  en  sentencia del  18  de  enero de 2012 se  razonó:   

La  conducta  imputada y por la que ahora se  declaran  responsables  los  procesados  Gil Castillo y  Riaño  Castillo en calidad de autores, es la descrita  en  el  Libro  2º,  Título  XII,  artículo  340 inciso 2º del Código Penal,  modificado  por  el  artículo  8º de la Ley 733 de 2002, al haberse concertado  para  promover  un grupo armado al margen de la ley, que prevé una sanción de6  a  12  años  de  prisión  [de  72  a  144  meses] y multa entre 2.000 y 20.000  salarios mínimos legales mensuales.   

En atención a que la Fiscalía General de la  Nación  circunscribió  al  proceso  de adecuación típica de la acusación el  aumento  punitivo descrito en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, que si bien  no  explicó,  se  infiere  del  hecho  de  que  las  conductas atribuidas a los  procesados  se iniciaron en vigencia de la ley 600 de 2000 y permanecieron en el  tiempo  hasta la entrada en vigor de la ley 906 de 2004, la Sala se ve precisada  a  abordar  nuevamente  el  asunto,  en  orden a determinar la pena a aplicar, a  través   de   una   solución   hermenéutica   coherente   con   la   doctrina  jurisprudencial sobre el tema que concita la atención.   

En  efecto,  al quedar enmarcados los hechos  jurídicamente  relevantes  dentro  del  interregno  2002-2006, atribuidos a los  congresistas aforados, cierto  es     que     los     mismos     hicieron     tránsito     en     vigencia        y       vigor    de    los   dos   sistemas   de  enjuiciamiento  criminal  mixto  y con tendencia acusatoria, que por mandato del  artículo  533  de  la  Ley  600  de  2000,  se vienen tramitando bajo su propia  ritualidad10,  sin perjuicio de los casos en que es posible la aplicación de la  ley   favorable   en   el   discurrir  de  la  coexistencia  de  ambos  sistemas  procesales.   

A  medida  que  se  han  venido  presentando  cuestionamientos  en  torno a la aplicabilidad del artículo 14 de la ley 890 de  2004,  la  Corte  se ha mantenido, por vía de la casación, en una misma línea  jurisprudencial    frente    a    justiciables    no  aforados,  consistente en respetar la regla general de  aplicación  de  la  ley  penal  en el tiempo y en el espacio, esto es, a hechos  acaecidos  durante  su  vigencia,  en  aquellos distritos judiciales en donde se  hubiese  implementado  el  sistema  de  juzgamiento  criminal  acusatorio y, por  virtud   del  poder  de  configuración  legislativa,  única  y  exclusivamente  respecto  de  conductas  punibles  cometidas  en  vigencia  de  la  ley  906  de  2004.11   

Significa ello que el legislador estableció  un  régimen diferencial, en el que el aumento general de penas de la ley 890 de  2004,  no  aplica  a los procesos tramitados bajo los lineamientos de la ley 600  de 2000, so pena de transgredir el principio de legalidad.   

No  obstante  lo anterior, en los eventos en  que  la  Sala  se ha pronunciado sobre el aumento punitivo de la ley 890 de 2004  respecto   de   aforados  Constitucionales,  cuando  los  hechos a ellos atribuidos han transitado por los dos  esquemas         procesales        vigentes,12  se ha apartado del criterio  consolidado  y  unánime, mediante una interpretación orientada a desconocer la  estrecha  relación  entre  las  leyes  890 y 906 de 2004 y considerar viable la  aplicación  de  la ley procesal de efectos sustanciales [890 de 2004], a hechos  tramitados    por    la    ley    600   de   2000,   bajo   el   “principio  de igualdad”, aduciendo que no  existe  ningún  elemento  diferenciador  en  su aplicación, por tratarse de un  aumento  general  de penas que cobija a cualquier conducta delictiva que se haya  cometido  durante  su  vigencia,  esto es, a partir del 1º de enero de 2005 sin  importar  el  sistema procesal, como que tampoco la condición foral del acusado  impide  la  quiebra  de la regla general de aplicación de la ley en el tiempo y  en              el              espacio13.   

Tales decisiones conllevan ni más ni menos a  la  ruptura  de  una  línea  de  pensamiento  que  el  máximo  organismo de la  jurisdicción  ordinaria,  en su función unificadora de la jurisprudencia se ve  obligada  a  recoger  en esta oportunidad, reafirmando el criterio de que la ley  890  de  2004 tiene una causa común y está ligada en su origen y discurrir con  la  ley  906  de 2004, por manera que el incremento punitivo de su artículo 14,  sólo  se justifica en cuanto se trate de un sistema procesal premial que prevé  instituciones  propias  como  el  principio de oportunidad, negociaciones,   preacuerdos y las reducciones de penas por allanamiento a cargos.   

Desde  esta  perspectiva,  el incremento del  quantum  punitivo  previsto  en el artículo 14 de la ley 890 de 2004, no aplica  al  trámite  especial  para aforados de la ley 600 de 2000, en cuanto desconoce  el  querer  y  voluntad  del  legislador  en  punto  a  la  distinción  de  dos  procedimientos   que   sólo  son  compatibles  cuando  medie  el  principio  de  favorabilidad,  sin  que  existan  en  esta  oportunidad  motivos poderosos para  variar  la doctrina jurisprudencial reiterada, sobre la imposibilidad de aplicar  el  sistema  general  de  agravación  punitiva  del  citado  precepto,  a casos  rituados  bajo  el imperio de la Ley 600 de 2000, sin importar la condición del  procesado.   

Esta  decisión  se  ratifica  en el radicado 27408 de la misma fecha,  en   el   radicado   27339   donde  por  auto  del  30  de  mayo  de  2012, la  Corte,    en    cumplimiento   de   una  tutela  (Radicación SU-195     de    2012),    redosificó     la    pena   impuesta  a  la  ex  Congresista  condenada,  excluyendo el incremento que se le había  deducido al aplicarse la Ley 890.   

Se    constata    así   la   variación  jurisprudencial  que ha realizado la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de   Justicia.   Este  cambio,  sin  duda,  tiene  efectos  favorables  para  el  demandante,  en  lo  que  a la punibilidad que le fuera impuesta en la sentencia  demandada  concierne. Así las cosas, nada se opone a declarar fundada la causal  propuesta,  en  tanto  como  lo  señala  la  norma,  se  ha producido un cambio  jurisprudencial  benéfico  para la situación del demandante, de manera que, se  impone así reconocerlo.   

En  consonancia con lo concluido, de acuerdo  con  lo  demandado  por  el  accionante  y el agente del Ministerio Público, se  declarará  fundada  la causal invocada, y se procederá en la forma indicada en  el  artículo  227  de la Ley 600 de 200 (art. 196 de  la   Ley   906   de   2004),   cuyo   tenor  es  el  siguiente:   

“Revisión de  la  sentencia. Si la Sala encuentra fundada la causal  invocada, procederá de la siguiente forma:   

1.  Declarará  sin  valor  la  sentencia  motivo  de  la  acción  y  dictará  la providencia que corresponda,  cuando se trate de prescripción de  la     acción     penal,     de     ilegitimidad     del     querellante  o  caducidad de la querella, o cualquier otro evento  generador  de  extinción de la acción penal y en el  evento  que la causal aludida sea el cambio favorable  del   criterio   jurídico   de   sentencia   emanada  de  la  Corte.”   

       Corresponde    entonces,   en   sede  de  revisión,  proceder  a  redosificar  la  pena  impuesta,   excluyendo   el   incremento   punitivo  derivado      del  artículo  14  de la Ley  890 de 2004.   

6.   La    redosificación  punitiva   debe   hacerse   a   partir  de  la  pena  señalada      en      el      artículo  404 de  la  Ley  599 de 2000, que establece una de prisión que va de 6 a 10 años, o lo  que  es  igual  de  72  a 120 meses, multa de 50 a 100 salarios mínimos legales  mensuales,   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  de  5  a  8  años,  es  decir, de 60 a 96 meses. Excluyendo, como ha  quedado definido la aplicación del artículo 14 de la ley 890.   

Los  extremos  punitivos oscilan entre 72 y  120  meses.  Los  cuatro  cuartos,  a  su  vez  han de oscilar entre 72 y 84, el  primero,   hasta   96   el  segundo,  hasta  108  el  tercero  y  hasta  120  el  cuarto.   

La  pena  de  multa fluctúa entre 50 y 100  salarios  mínimos  legales  mensuales.  Dividida  en cuartos la multa oscilará  entre  50 y 62.5 salarios, hasta 75 salarios el segundo cuarto, el tercero hasta  87.5 salarios y el último hasta los cien salarios mínimos.   

En el caso de la pena de inhabilitación, la  cual  oscila  entre  los  60 y 96 meses, los cuartos fluctúan entre 60 y 69, el  primero,  69 y 1 día hasta 78 el segundo, 78 y 1 día hasta 87, el tercero y de  esta guarismo a 96 el último cuarto.   

La   Corte   mantendrá  los  parámetros  considerados  para  tasar la pena en la sentencia objeto de revisión, de manera  que,  “Como  no se contempló en los cargos ninguna  suerte  de  agravantes  genéricos,  y  en  cambio  sí se evidencia el de menor  punición  estipulado  en  el  artículo  58-1  del  Código  Penal, esto es, la  carencia  de  antecedentes  penales  del  acusado,  los  primeros  cuartos de la  prisión,  la  multa  y  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  funciones  públicas,   …   se  erigen  como  ámbitos  de  movilidad;  y  dentro  de  ellos se impondrán   máximas  sanciones  que  para  el  caso  permite  la ley del Estado.”   

En  ese  mismo orden de ideas, se mantienen  inalterables las motivaciones que dan lugar a la tasación:   

159. Lo anterior sobre la base de considerar  que  la gravedad de la conducta juzgada se torna acentuada en su mayor potencia,  porque  significó  el  apoderamiento  de  una  notaría  durante varios años a  través  de  influencias  ante  el más alto nivel del gobierno nacional, por un  senador  de  la  República;  lo que causó el mayor menoscabo a los valores que  nutren  al  Estado,  en  aspectos  tan  sensible a su legitimidad, como lo es la  probidad  y  honradez del Congreso de la República, amén de los organismos que  dan  cuenta de la fe pública; la intensidad del dolo se verificó sostenida, en  punto  que  se  actualizó  cada  mes,  al  tiempo de hacerse al producido de la  notaría;  aunada  la  necesidad  de  pena  a  propósito de sus finalidades, de  prevención  general  y  especial,  reinserción  social,  protección  y  justa  retribución.   

       De   acuerdo   con   lo  anterior,  la  redosificación    se   fijará   en   el    guarismo    máximo  de  cada  primer  cuarto,  para las penas de prisión,  de  multa y de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  quedando     así:  Prisión   en   84   meses,   multa   en  62.5  salarios  mínimos  legales  mensuales  y la pena de  inhabilitación    de    derechos    y   funciones  públicas  se  fijará en  69 meses.   

7. Finalmente,  y  en  relación con los  memoriales   presentados   por   el  accionante  y  su  apoderado,  debe  precisarse  que la Corte, en esta  sede   de   la   acción   de  revisión,   no   entrará  a  dilucidar  los  aspectos  concernientes  a  la concesión  de  libertad  condicional,  dado  que los mismos corresponden a  situaciones  que deben ser resueltas ante el juez natural del proceso penal, mas  no   del   proceso  que  deriva  de  la  acción  de  revisión,  para el caso,  el  Juez de Ejecución de  Penas   y   Medidas   de   Seguridad   en  primera  instancia  y  la  misma Corte en segundo grado. Es el  juez   de  Ejecución  de  Penas,  quien  posee  los  elementos  de  juicio  necesarios  para  valorar dichas situaciones que devienen  justamente,   de   la  ejecución   de   la  sanción     y    su    vigilancia,    tales  como,    el    tiempo   cumplido   físicamente,   la  redención  por  trabajo o estudio, comportamiento en el centro carcelario,  cumplimiento   de   las   obligaciones  derivadas  de  la  ejecución  de  la  pena, necesidad de continuar  el     tratamiento     penitenciario, etc.   

En  mérito de  lo   expuesto,   la   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  administrando    justicia    en    nombre   de   la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1. DECLARAR FUNDADA  la  causal  de  revisión  presentada  como  sustento  de la demanda incoada por  ALIRIO VILLAMIZAR AFANADOR.   

2.  MODIFICAR  el   monto   de   las  penas    principales  impuestas   a   ALIRIO  VILLAMIZAR  AFANADOR, en la sentencia del 8 de julio  de  2010,  conforme se ha  considerado    en    la    parte    motiva,    para  redosificarlas      y      fijarlas             definitivamente,   de   la  siguiente  manera:  Prisión  en 84  meses,  multa  en  62.5  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes y la  inhabilitación    de    derechos    y   funciones  públicas en 69 meses.   

Dénse  los  avisos  a que haya lugar, particularmente     al    Juzgado    Tercero    de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá.   

Devuélvanse  las    diligencias       al      despacho      de      origen.   

Contra    esta   decisión         no        procede recurso alguno.   

Notifíquese y  Cúmplase   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

Magistrado  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

YESID REYES ALVARADO  

Conjuez  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

Conjuez  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Auto  18 de febrero 2013 (f. 152)   

2  Auto 19 de febrero 2013 (f. 160)   

3  Auto 19 marzo 2013 (f. 165)   

4  Auto 2 de julio 2013 (f. 200)   

5  Auto 22  de julio 2013 (f. 2 C.2)   

6 F. 20  C. 2   

7 F. 6  C. 2.   

8 En el  mismo sentido Revisión del 11 de julio de 2013 radicación 40208.   

9  Radicación  27339  del  17-06  de  2009, además las radicaciones 29267, 29389,  27703.   

10  Aforados  Constitucionales  de  que  trata  el  numeral  3°  del  artículo 235  Superior.   

11  Sala  de  Casación  Penal.  Sala de Casación Penal. Radicación 26065, 32.108,  25.667,  24.890, 24.986, 31.439, 33.754, 36.343, 37.313, 33.545,25.632 del 27 de  enero de 2010 y 33.545 del 1º de junio de 2011.   

12Interlocutorios  del  17  de septiembre de 2008 dentro del radicado  27.339   y   27   de   abril   y   18  de  mayo  del  año  en  curso,  radicado  27.198.   

13  Ibíd     

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