AP7412-2014(44490)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP7412-2014  

Radicación Nº 44490  

Aprobado mediante Acta No. 420  

         

Bogotá D.C., tres (3) de diciembre de dos mil  catorce (2014).   

La  Sala  resuelve  acerca  de los requisitos  formales  y  debida fundamentación de la demanda de revisión presentada por el  sentenciado  GENARO  JOSÉ  PRIETO PRIETO a  través  de  apoderada,  contra  la  sentencia  proferida el 8 de  octubre  de  2007  por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Cundinamarca,  que  confirmó  la  emitida el 18 de diciembre de 2006 por el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Gacheta, que lo condenó a 40 años de prisión  como  determinador  de  homicidio  agravado  en  concurso homogéneo y homicidio  agravado tentado.   

ANTECEDENTES  

1.  El  juzgador de  segunda instancia los sintetizó de la siguiente manera:   

«El 27 de febrero de 2003, aproximadamente a  las  8:  00  de  la  noche, en el municipio de Junín (Cundinamarca), vereda San  Pedro,  sector los manzanos, varias personas prevalidas de armas corto punzantes  (cuchillos),  ingresaron  de  manera  violenta  a  la  casa de habitación de la  familia  BELTRÁN RODRÍGUEZ y  después  de  amordazar y amarrar a sus ocupantes, procedieron a degollarlos, no  sin  antes  indicar que venían por el dinero recibido por concepto de alimentos  y   que   además   hacían  esto  para  que  no  siguieran  cobrando  la  cuota  mensual.   

A  consecuencia  de las heridas infringidas,  fallecieron  ANGELINO  BELTRÁN RODRÍGUEZ  (abuelo),  MARÍA  DEL CARMEN RODRÍGUEZ  BELTRÁN  (ABUELA),  CLAUDIA  ROCÍO   MANCERA   NIETO   (nieta)   y   JUAN        CARLOS        PRIETO        BELTRÁN        (nieto); mientras  que   MARÍA   DEL  CARMEN  BELTRÁN  (hija),  sobrevivió  gracias a la atención médica especializada que  le  prestaron  en el Hospital al cual fue trasladada por miembros de la Policía  Nacional.   

Posteriormente se determinó que GENARO  JOSÉ  PRIETO  PRIETO, había sido  condenado  a  reconocer  la  paternidad  a  JUAN CARLOS  PRIETO   BELTRÁN  y  además  a  pagar  las  mesadas  alimentarias   adeudadas,   las  cuales  había  conciliado  con  la  demandante  MARÍA  DEL  CARMEN BELTRÁN,  en  cinco  millones de pesos ($5.000.000.oo) que cancelaría en varios contados,  una  de  las  cuales  había  entregado  días  antes  del suceso; a más de ser  obligado   a   pagar   una   cuota   mensual   a   favor   del  hijo  reconocido  judicialmente.».   

2. En razón de los  precitados  hechos,  el 18 de diciembre de 2006 el Juzgado Penal del Circuito de  Gacheta  (Cundinamarca)  condenó  a  GENARO  JOSÉ PRIETO PRIETO, a 40 años de  prisión,  como  determinador de las conductas punibles de homicidio agravado en  concurso  homogéneo  cometidas en las personas de ANGELINO BELTRÁN RODRÍGUEZ,  MARÍA  DEL  CARMÉN  RODRÍGUEZ  DE BELTRÁN, CLAUDIA ROCÍO MANCERA BELTRÁN y  JUAN  CARLOS  PRIETO  BELTRÁN  y  homicidio  agravado  tentado  acaecido  en la  humanidad  de  MARÍA  DEL  CARMÉN  BELTRÁN  RODRÍGUEZ,  así  como a la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por un periodo de 20 años, negándole los mecanismos sustitutivos de  la pena.   

3.  Decisión  confirmada  por  una Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca el  8   de  octubre  de  2007  al  resolver  el recurso de apelación interpuesto por  la defensa de PRIETO PRIETO.   

4.   Contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  el  defensor del citado sentenciado interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  que fue inadmitido por la Sala el 19 de  agosto de 2008.   

5. Los Magistrados  doctores  JOSÉ  LEÓNIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ  y  MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ,  manifestaron  su  impedimento  para  conocer del presente trámite, por  haber      suscrito     el     auto     anterior1,  el  cual  se  admitió en la  misma fecha de esta providencia.   

LA DEMANDA  

Con fundamento en la causal 3ª    de   revisión   prevista   en   el  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, la defensa de  GENARO    JOSÉ    PRIETO    PRIETO,   solicita    la    revisión   del   fallo  de  segunda  instancia  emitido  por  el  Tribunal  fundamentando su solicitud en que:   

«Para los años 2001, 2002, 2003 y 2004, en  la     Región     del    Guavio    –Cundinamarca-,    las    autodefensas   campesinas   del   Casanare,  pertenecientes  al  Bloque  de MARTÍN LLANOS, un hijo de HÉCTOR BUITRAGO, cuyo  comandante  militar  era  el  señor  JAIRO  ESPEJO  RIVERA,  quien se encuentra  recluido  en  el  complejo  penitenciario Metropolitano de Bogotá “COMEB” a  quien  por  circunstancias propias de la prisión tuvo la oportunidad de conocer  PRIETO  PRIETO; en principio le hablo de la región, del secuestro del candidato  de  Junín  –Cundinamarca-  para  ese entonces señor JULIO ENRIQUE GOMEZ, llegando a la masacre ocurrida el  27  de febrero de 2003.  Al hacer el comentario porque hechos se encontraba  privado  de  la  libertad  el  señor  ESPEJO RIVERA, comento que él tenía que  aclarar,  los  secuestros,  desapariciones  y homicidios ocurridos en la región  del  Guavio,  porque  él  como  jefe militar de la zona, conocía perfectamente  todos    y    cada    uno    de   los   hechos   que   para   ese   momento   se  presentaron.».   

Con  base  en  lo  anterior  y  trayendo  a  colación  declaraciones extra juicio rendidas por los ciudadanos MIGUEL ENRIQUE  RODRÍGUEZ  LÉON, ROSALBA ENRIQUETA BELTÁN DE GÓMEZ y JOSÉ VICENTE GONZÁLEZ  ACERO,  quienes declararon que en efecto el jefe militar de las autodefensas que  operaban  en la zona del Guavio era el señor JAIRO ESPEJO RIVERA, organización  delincuencial  que  cometía  toda  clase  de  fechorías  e  inculpaban a gente  inocente  que  no  simpatizaba  con  ellos,  solicita hacer comparecer al citado  comandante    «con   el  propósito  que  deponga  sobre  todo  lo  que  sabe en su condición de Ex Jefe  Militar  de  las autodefensas campesinas del Casanare AUCC, que cubrían la zona  del       Guavio»,  específicamente  «sobre  todo  lo  que  sabe  de los  luctuosos  hechos  ocurridos  el  27  de febrero de 2003, en el sitio denominado  “los  manzanos”,  de  la  vereda  San  Pedro, jurisdicción del Municipio de  Junín,    donde    resultaron    muertos   en   forma   violente   –con  arma  corto  punzante-  Argelino  Beltrán  Rodríguez,  María  del Carmen Rodríguez de Beltrán, Claudia Rocío  Mancera  Beltrán, Juan Carlos Prieto Beltrán y se atentó contra la vida de la  señora  MARIA  DEL  CARMEN  BELTRÁN  RODRÍGUEZ.»,  pues así se reafirmara que PRIETO PRIETO no tuvo nada  que  ver  con  los  hechos  por los cuales fue condenado, máxime si se tiene en  cuenta  las  conjeturas e inconsistencias que se presentaron en el testimonio de  MARIA DEL CARMÉN BELTRÁN RODRÍGUEZ.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  numeral  2º del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, la Corte es competente para  conocer  de  la demanda de revisión presentada por GENARO JOSÉ PRIETO PRIETO a  través  de  apoderada, como quiera que se promueve contra sentencia dictada por  Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

          Desde   ya  se  anuncia  que  la  demanda  no  reúne  los  mínimos  requerimientos legalmente establecidos para su admisión.   

          Acorde   con  el  actual  modelo  de  enjuiciamiento  criminal,  las  causales  de  revisión consagradas en el artículo 192 de la Ley 906 de 2004 no  son  aplicables  a  los  procesos que se adelantaron y culminaron en vigencia de  los  anteriores  estatutos  procedimentales, sino a las actuaciones iniciadas en  vigencia  de  dicha  normativa.  Así lo advirtió la Sala en pasada oportunidad  (CSJ AP, 02 dic. 2008, rad. 29594):   

«Sobre  este  puntual  tema  debe  advertirse  que los motivos descritos en la Ley 906 de 2004  para  la  procedencia de la acción de revisión rigen para procesos adelantados  bajo  esa  normativa, no para aquellos que finalizaron a la luz de ordenamientos  procesales  anteriores,  dada  la variación de procedimiento y la diferencia de  algunos  institutos  tal como lo tiene establecido esta Corporación, por tanto,  el  estatuto  procesal  penal aplicable para este caso es el regulado por la Ley  600  del  año  2000  que rigió para el trámite y fallo de esta actuación, no  obstante   que   la   causal  invocada  tiene  idéntico  tratamiento  en  ambas  regulaciones   como   se  indicará  más adelante.».   

Así    surge   evidente   la   primera  inconsistencia,  por  cuanto el libelista no se apoyó en las causales previstas  en  el  Código  de Procedimiento Penal del año 2000, normativa bajo la cual se  tramitó     el     proceso     penal     contra     su     asistido.   

Sin      embargo,      aunque  la  pretensión se postule en el  marco  de  la  Ley 906, cuyos motivos son similares a los contemplados en la Ley  600,  la  posibilidad  de  remover  los  efectos  de  cosa  juzgada no se logra acreditar.   

Como  se ha sostenido de forma reiterada por  esta  Sala,  la  acción  de  revisión  es  un  mecanismo judicial especial que  constituye  una  excepción al principio de la cosa juzgada, en tanto que por su  intermedio  se  busca  dejar sin efectos la intangibilidad de la declaración de  justicia  contenida en una sentencia ejecutoriada, cuando quiera que se acredite  la  configuración  de  cualquiera  de  las  causales  previstas para ello en el  artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

De  allí que el legislador haya establecido  no  sólo  causales taxativas para su procedencia, sino requisitos de forma y de  fondo  en  la  demanda que resultan indispensables para poder pronunciarse sobre  su  admisión  y  disponer el trámite correspondiente, pues se constituye en el  primer    examen    a   realizar   de   conformidad   con   el   artículo   223  ibídem.   

Entre  los  requisitos  exigidos  para  la  admisión  de  la  acción  se  encuentran algunos de carácter general, comunes  para  todos  los  casos,  y  otros  de  carácter específico, solo exigibles en  razón  de  la  naturaleza  de  la  causal  invocada.   En  el grupo de los  primeros,  según  el  artículo  222 de la Ley 600 de 2000, se matriculan el de  presentación  del  escrito de demanda, la acreditación de la titularidad y del  interés  para  actuar,  el  poder para hacerlo, la aportación de copias de las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  proferidas en la actuación cuya  revisión  se  demanda,  y  la  constancia  de  ejecutoria del fallo2.   

En   el   segundo   grupo   se   inscriben  las  pruebas  que  deben  ser  aportadas  para   acreditar   los  hechos  básicos  de  la  causal  formulada,  verbigracia,  las pruebas ex  novo  en  el  caso  de  la causal tercera;  las  decisiones  judiciales  en  las  que  se  establezca  que  la  sentencia  objeto  de  revisión  fue  determinada por la conducta delictiva del  juez  o  de  un tercero, en el supuesto de la causal cuarta; o las decisiones de  la  Corte Suprema en las cuales haya adoptado un criterio jurídico distinto del  que   sirvió  para  fundamentar  el  fallo,  en  la  hipótesis  de  la  causal  sexta.   

          Ahora,  en relación con el entendimiento que se debe tener frente a  la  causal  tercera  del  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, el libelista debe  presentar  un  discurso  jurídico  coherente  junto con los anexos pertinentes,  donde  evidencie que posterior a la sentencia de condena surgieron hechos nuevos  o   pruebas   no   conocidas   al   tiempo   de  los  debates,  las cuales tienen la capacidad de generar un  grado  significativo  de persuasión permitiendo advertir que el condenado puede  ser   inocente   o   actuó   en   condiciones  de  inimputabilidad.3   

          La  demanda no consiste en un alegato de libre importe, que contenga  una   exposición   desordenada   de  la  situación  fáctica  o  procesal,  ni  apreciaciones   subjetivas   del  defensor  acerca  del  debate  probatorio,  ya  fenecido.   

          Por  el  contrario,  el  recurrente  esta  compelido  a  seleccionar  cuidadosamente  la  causal,  presentarla en forma clara y precisa, y sustentarla  con  argumentos  serios  y  de  gran  poder  suasorio,  para  lograr con ello la  remoción de la cosa juzgada.   

La  Sala,  en  pacífica  jurisprudencia, ha  insistido  en los elementos que deben concurrir para la correcta comprensión de  la causal tercera:   

«El   hecho  nuevo,  como  lo  ha  sostenido  la  Sala  de  manera  reiterada,     “…es     aquel     acaecimiento     fáctico     vinculado    al    delito  que  fue  objeto  de  la  investigación procesal, pero que no se  conoció  en  ninguna  de  las etapas de la actuación judicial de manera que no  pudo  ser  controvertido;  no se trata, pues, de  algo  que  haya  ocurrido  después  de  la  sentencia,  pero  ni  siquiera  con  posterioridad  al  delito  que  se  le  imputó al procesado y por el cual se le  condenó,  sino  de  suceso ligado al hecho punible materia de la investigación  del  que,  sin  embargo,  no  tuvo conocimiento el juzgador en el desarrollo del  itinerario    procesal    porque    no   penetró   al   expediente.»   

«Prueba  nueva    es,    en    cambio,   aquel   mecanismo  probatorio  (documental,  pericial,  testimonial) que por  cualquier  causa no se incorporó al proceso, pero cuyo  aporte  ex  novo tiene tal valor que podría modificar sustancialmente el juicio  positivo  de  responsabilidad   penal  que  se  concretó en la condena del  procesado.    Dicha   prueba  puede  versar  sobre  evento  hasta  entonces  desconocido  (se  demuestra  que  fue  otro  el  autor del delito) o sobre hecho  conocido  ya  en  el  proceso  (muerte  de la víctima, cuando la prueba ex novo  demuestra  que  el  agente  actuó  en  legítima defensa), por manera que puede  haber  prueba nueva sobre hecho nuevo o respecto de variantes sustanciales de un  hecho  procesalmente  conocido  que  conduzca a la inocencia o irresponsabilidad  del procesado.».   

«No  se  dará, desde luego, esta causal de  revisión,  cuando  el  demandante  se limita a enfocar de otra manera hechos ya  debatidos  en  el  juicio  o pruebas ya aportadas y examinadas en su oportunidad  por   el   juzgador,   pues   en  tales  casos  lo  nuevo  no  es  ni  el  hecho  naturalísticamente  considerado,  ni la prueba en su estructura jurídica, sino  tal  vez el criterio con que ahora los examina el demandante, y no es eso lo que  la    ley    ha   elevado   a   la   categoría   excepcional   de   causal   de  revisión»4   

.  

          En         síntesis,         el        término        «nuevo»  de la causal en cita, sea en el  entendido   de  «hecho»  o  «prueba»,  no  significa  que  su  acaecimiento  sea  posterior a la conducta  juzgada,  la  «novedad» se  refiere  al  apenas  conocimiento  actual  que  de  ellas  se tiene dentro de la  acción  de  revisión,  pero  que  estuvieron  presentes en el momento, lugar y  circunstancias  en que ocurrió el delito, sin que se hayan podido debatir en el  proceso tramitado en aquel entonces, por diversas razones.   

Así entonces, no basta el aporte de prueba o  hecho  nuevo no conocido al tiempo del proceso, sino que debe ser de tal entidad  que  tenga  suficiente  aptitud  para  derruir  las conclusiones del fallo, bien  porque  conducen  fundadamente  a demostrar que el sentenciado es inocente en la  diversa  acepción  de  no autor, realizador inculpable del hecho o al amparo de  causal  de  justificación,  o porque con igual contundencia, esos mismos medios  probatorios, permiten afirmar su inimputabilidad.   

         De  otra  parte,  la  Sala  ha instado a  tener      presente      que      esta      causal     de     revisión    no   se   estableció   para  revivir  el  debate  de  las  hipótesis  fácticas      o      jurídicas   que   se  plantearon  en  las  instancias,   ni   tiene   por   finalidad   continuar  debates  ya  clausurados  por  los  efectos  de  la  cosa  juzgada5,  sino la de  permitir   un   cuestionamiento   serio   y  respaldado  probatoriamente,  a  la  declaración  de  justicia  con   que   se   culminó  definitivamente la controversia procesal.   

         Por      esta      razón,  como  presupuesto de admisibilidad de  la  demanda  de  revisión  fundamentada  en  la  causal  tercera,  resulta  indispensable que los medios de  conocimiento   allegados   tengan   la   capacidad   de  demoler  los  supuestos  fácticos vencedores en el  juicio  y,  por ende, el carácter del fallo objeto de  la acción.   

En  el  presente  caso, la acción se dirige  contra  una  sentencia  de  carácter  condenatorio  y  en  apoyo  de  la causal  planteada  se  aducen  como  pruebas  nuevas,  con  las  que  la actora pretende  demostrar  la  inocencia de PRIETO PRIETO, el testimonio de JAIRO ESPEJO RIVERA,  de  quien  informa  conoce  las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se  presentó  la  masacre ocurrida el 27 de febrero de 2003, así como sus autores,  no  obstante,  la  apoderada  se  limita  simplemente  a  enunciarlo, situación  respecto de la cual ha precisado la Corte:   

«Esto indica claramente que para tramitar la  acción  de  revisión  no  son  suficientes  las  afirmaciones  o  anuncios que  contenga  el  escrito, sino que es indispensable que se  presenten    las    pruebas    que    justifiquen    la   iniciación   de   ese  procedimiento.  Como es obvio, los elementos de juicio  que  se  deben  allegar depende de la causal escogida de modo que si se trata de  la  tercera,  es  decir,  cuando después de la sentencia condenatoria aparezcan  hechos  nuevos  o  pruebas  no  conocidas al tiempo de los debates, es  necesario  que  se  anexen dichas pruebas para que el libelo sea  admisible»6.   

Las  anteriores  consideraciones  imponen la  inadmisión  del  libelo  petitorio,  en  tanto  surge  evidente la ausencia del  testimonio  enunciado,  que  no acompaña al escrito de demanda, donde se itera,  solo  fue  mencionado  por la abogada, desconociendo la obligación de allegarla  en  las  condiciones  indicadas,  a  fin  que  justifique  con  toda seriedad la  iniciación de este procedimiento.   

Y es que el aporte de tal declaración, así  hubiese  sido extra juicio, permitiría a la Corte vislumbrar la contundencia de  los  hechos  puestos  a  su  consideración con miras a determinar la injusticia  cometida y de contera la necesidad de admitir la demanda.   

Al  desconocerse  su  contenido, no se puede  valorar  la  novedad  ni trascendencia exigida para la prosperidad de la causal,  pues  se  ignora,  en  concreto,  qué se establece con dicho medio, por qué es  novedoso  y  de  qué  manera  su  apreciación  tiene  entidad  suficiente para  modificar  el  fallo  en  sentido  sustancialmente  distinto y opuesto al que se  persigue     derruir.     Quedándose,  por  virtud  de  la  mera  enunciación  que  de él se hace en la  demanda,  en  simples  afirmaciones hechas por el accionante, insuficientes para  satisfacer los requisitos formales de su demanda.   

          Por  otra  parte,  no  puede acogerse la pretensión expuesta por la  apoderada  en  su  demanda,  consistente  en  que  la  Corte  recaude los medios  probatorios con los que pretende acreditar la causal que alega.   

          Tal  exigencia  traslada  a  esta  Colegiatura el deber que tiene la  actora  de señalar la pertinencia y conducencia de la prueba que aduce en orden  a  demostrar  la  inocencia  o  inimputabilidad  del procesado, desconociendo en  forma ostensible el carácter rogado de la acción que demanda.   

          Dígase  finalmente, que como el demandante no allegó los elementos  cognoscitivos  que  en  términos  de  la  normativa y la jurisprudencia citadas  deben  acompañar  la  demanda,  resulta  inane  cualquier  ejercicio conceptual  orientado  a  determinar  si  se  trata  o  no  de  pruebas  con  la  novedad  y  trascendencia  que exige la causal invocada, máxime que las declaraciones extra  juicio  lo  único  que  señalan  es que JOSÉ ESPEJO RIVERA, era un reconocido  paramilitar de la zona del Guavio.   

         Se  insiste,  la  demanda debe desarrollar la tarea de confrontar el  contenido  de  lo  que  según  su  parecer  constituyen  medios de conocimiento  novedosos,   con  los  supuestos  fácticos  y  jurídicos  que  sustentaron  la  decisión  que  le  resultó  adversa a su poderdante y cuya remoción persigue,  circunstancias  que  en  el  presente caso no se presentan, con lo cual es claro  que  no  fundamentó la causal que invoca, y al no hacerlo dejó su propuesta en  el  solo  enunciado, en cuanto no le dio desarrollo ni demostración, labor a la  que  se  encontraba  obligada  si  lo  que  pretendía  era  remover los efectos  consustanciales  a  la  obligatoriedad de la sentencia que hizo tránsito a cosa  juzgada.   

         Si   la   Corte   optara   por   dar  cabida  en  este  caso  a  la  acción       de  revisión,  pese  a  los  ostensibles    desaciertos    que    la   demanda   ostenta,   no   lograría  otra  cosa  que  desconocer  la  garantía  de  la  cosa  juzgada y desquiciar el andamiaje jurídico  sobre  el  que  se sustenta el  instituto      de     la     revisión,  dando  lugar  a  que baste con afirmar con el propósito    de   alcanzar   beneficios  punitivos,  que  otras  personas  han  reconocido su  participación  en  los  delitos  por  los que fue condenado el procesado para restar los efectos de cosa  juzgada al fallo de segunda instancia.   

        Como  quiera entonces, que el libelo no se aviene a las exigencias  mínimas  normativamente  previstas,      no      cabe      más        alternativa       que  inadmitirlo.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  No  admitir la  demanda  de  revisión  presentada  por  GENARO JOSÉ PRIETO PRIETO a través de  apoderada, conforme lo expuesto.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

IMPEDIDO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

IMPEDIDA  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 No se  hizo  necesario  sortear  Conjueces porque se mantiene el quórum necesario para  decidir.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia,  auto  de  6  de  julio  de  2005,  radicado 23838, entre  otros.   

3  En  este sentido, auto de 9/12/2009, rad. 32653   

4 CSJ  SR, 18 feb. 1998.   

5 Cfr.  CSJ AP, 6 jul. 2010 Rad. 31506   

6 CSJ,  SR, 14 feb. 1998, Rad. 11375     

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