AP6612-2014(44677)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP6612-2014  

Radicación n° 44677  

(Aprobado  Acta n°  360)   

Bogotá  D.C.,  veintiocho (28) de octubre de  dos mil catorce (2014)   

ASUNTO  

Se  ocupa  la Sala de resolver el recurso de  apelación     interpuesto     por    La   Fiscalía   Quince   Especializada  Delegada   ante   la   Unidad   Nacional  de  Justicia  Transicional,   contra   la  decisión  adoptada  en  el  curso  de  la  audiencia  celebrada  el  8    de   septiembre    de    2014   por     un     Magistrado  con  Funciones de Control de Garantías  de  la  Sala  de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de Medellín,   mediante   la   cual  accedió  a   la   solicitud   de  sustitución  de la medida de aseguramiento privativa  de  la  libertad elevada por el postulado Francisco         Antonio        Galeano        Montaño,  al  igual  que  dispuso  compulsar copias de lo actuado al Juzgado de Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de   Seguridad  informándole  sobre  dicha  determinación y que  por     tanto     deberá     proceder     a    la  suspensión  condicional  de la ejecución  de  las  penas  impuestas  en  los  procesos  en  los que ya fue  condenado   el   peticionario   para   que   pueda   obtener   efectivamente  su  libertad.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

Con  ocasión  del  proceso  de  diálogo,  negociación  y  firma  de  acuerdos  con  las  Autodefensas  Unidas de Colombia  declarado  abierto por el Gobierno Nacional mediante resolución 091 de 2004, la  Presidencia  de la República, mediante Resolución número 158 del 1º de julio  de  2005,  reconoció  a Daniel Alberto Mejía Ángel como miembro representante  del  Bloque  Héroes  de  Granada,  para  efectos  de  la  coordinación  de las  desmovilizaciones acordadas.   

A  su  vez, por medio de resolución número  164  de 2005, se creó como zona de ubicación temporal para la concentración y  desmovilización   de  los  miembros  del  Bloque  Héroes  de  Granada  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  la  finca  La Mariana, ubicada en el paraje  “Palo  Negro”,  corregimiento  de  Cristales,  del  municipio  de  San Roque  (Antioquia),  lugar  en  que  el  1º  de  agosto  de  2005  se  materializó la  desmovilización   de   Francisco   Antonio  Galeano  Montaño,  junto  con otros  integrantes del mencionado grupo.   

El  18 de abril de 2006 el desmovilizado fue  privado  de  su  libertad  por  cuenta del Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Medellín,  para  descontar  pena  de prisión por los delitos de Concierto para  Delinquir y Homicidio.   

El citado expresó ante el Comisionado de Paz  del  Gobierno  su  voluntad de ser postulado al procedimiento especial de la ley  975  de  2005,  manifestación  ratificada  posteriormente  ante  la  Unidad  de  Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación.   

El  acto  de  postulación  de  Francisco         Antonio        Galeano        Montaño  al trámite  de   la   Ley   975   de   2005,   se   formalizó   mediante   oficio   número  OFI09-4638-DJT-0330  del  20  de  febrero  de  2009,  suscrito  por  el entonces  Ministro del Interior y de Justicia.   

Iniciado  el trámite correspondiente, se le  escuchó  en  diligencia  de  versión  libre,  luego  de lo cual, el 30 y 31 de  agosto  de 2011, se impuso en su contra medida de aseguramiento, mientras que el  8   de   octubre   de  2012  se  verificó  la  diligencia  de  formulación  de  cargos.   

El  23  de  abril  de  2014,  aquel solicitó  ante  el  Magistrado  con  Funciones  de  Control  de  Garantías  de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Medellín la  sustitución  de medida de aseguramiento privativa de  la  libertad, bajo los términos del artículo   19   de   la  Ley  1592  de  2012,  que  agregó   el   artículo   18  a  la  Ley  975  de  2005, por considerar que  concurren  todos  los requisitos para su concesión, pues con posterioridad a su  desmovilización  ha  permanecido  más de ocho (8) años privado de su libertad  en  un  establecimiento  carcelario  sujeto  a las directrices y al ordenamiento  previsto por el INPEC para los centros de reclusión.   

El   8   de  septiembre  de 2014, se dio  inicio       a      la      audiencia      preliminar      convocada,   durante   la   cual   el   defensor  elevó  su  petición y la  sustentó.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

Escuchados   los   planteamientos  de  la  Fiscalía,  de  los representantes de víctimas  y  del Ministerio Público, en la  misma  fecha  el  Magistrado  con  Funciones  de Control de Garantías   de  Justicia  y  Paz  de  Medellín  accedió  a  la  solicitud de sustitución  de la medida  de  aseguramiento privativa de la libertad elevada por el postulado Francisco         Antonio        Galeano        Montaño, al igual que dispuso compulsar copias  de  lo  actuado  al  Juzgado  de Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad  informándole  sobre  dicha  determinación  y  que  por  tanto  deberá  proceder  a la suspensión  condicional  de  la  ejecución de las  penas  impuestas  en  los  procesos  en los que ya fue condenado el peticionario  para que pueda obtener efectivamente su libertad.   

Consideró  el  Magistrado  con funciones de  Control     de     Garantías,     que     Galeano  Montaño  satisfacía  la  totalidad  de  las  exigencias  normativamente  impuestas para tener acceso a la  sustitución  de  la  medida  privativa  de  la  libertad por una diferente, por  cuanto  han  transcurrido  los  ocho  años  de  su  privación  de la libertad,  contados  desde  el momento en que fue aprehendido, esto es desde el 18 de abril  de  2006,  y  no desde su postulación, criterio que en su sentir es el que debe  imperar,  en cuanto pese a los pronunciamiento emitidos en sentido contrario por  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  tal  es  la manera en que se debe interpretar  artículo  19  de  la Ley  1592  de  2012,  que  agregó  el  artículo   18   a   la   Ley   975  de  2005,  en  armonía  con  lo  dispuesto  en el artículo 38  del  Decreto  Reglamentario  3011  de  26  de  diciembre de 2013, sentido en que  igualmente  debe  interpretarse  el  planteamiento  de  la  Corte Constitucional  expuesto  en  la  sentencia  de  constitucionalidad  C-015  del  23  de enero de  2014.   

EL RECURSO DE APELACIÓN  

La  representante de la Fiscalía General de  la  Nación impugnó la mencionada determinación, por considerar que si bien la  situación  del  peticionario  se  adecua  a  los presupuestos del artículo 38,  numeral  1º,  del  Decreto  3011  de  2013,  lo  cierto es que conforme con las  decisiones  emitidas  por  la  Corte  Suprema de Justicia, el momento a tener en  cuenta  para  contabilizar el término de ocho (8) años para hacerse acreedor a  la  sustitución  de la medida de aseguramiento, es a partir de la postulación,  interpretación  que  se  desprende  igualmente  de  lo  decidido  por  la Corte  Constitucional  en  la sentencia C-015 del 23 de enero de 2014, requisito que no  se  satisface  en  esta  oportunidad,  toda  vez  que  Galeano   Montaño   fue  postulado   por   el  Gobierno  Nacional  el  20  de  febrero  de  2009,  y  por  consiguiente,  a  la  fecha no han transcurrido los ocho (8) años de privación  de la libertad que exige la norma.   

Solicitó   en  consecuencia,  revocar  la  determinación impugnada.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  es  competente  para resolver este  asunto   de  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 26 de la Ley 975  de   2005,    modificado   por   el   artículo   27  de  la  Ley  1592  de  2012.   

El   problema   jurídico   sometido   a  consideración   de   la   Sala,  se  concreta  en  establecer  si  Francisco        Antonio        Galeano        Montaño,  quien se  desmovilizó  de manera colectiva el 1º de agosto de 2005 y fuera privado de su  libertad  el  18  de abril de 2006, tiene derecho a la sustitución de la medida  de  aseguramiento  impuesta  dentro  del proceso de Justicia y Paz, para el cual  fue postulado por el Gobierno Nacional el 20 de febrero de 2009.   

El  examen  del  asunto  en cuestión impone  recordar  que  la  Ley  de  Justicia  y  Paz  busca  facilitar  los  procesos de  reincorporación  a la vida civil de los miembros de grupos armados al margen de  la  ley, garantizando a las víctimas los derechos a la verdad, la justicia y la  reparación.   

En desarrollo de esos objetivos, el artículo  10º  de  la  Ley  975  de  2005,  estableció  quiénes  pueden  aspirar  a ser  beneficiarios  de  la  pena  alternativa  contemplada  en el artículo 29 de ese  proceso:   

«Requisitos  de  elegibilidad  para  la  desmovilización  colectiva.  Podrán acceder a  los  beneficios  que  establece  la presente ley los miembros de un grupo armado  organizado  al  margen de la ley que hayan sido o puedan ser imputados, acusados  o  condenados  como  autores  o partícipes de hechos delictivos  cometidos  durante  y  con  ocasión  de la pertenencia a esos grupos, cuando no puedan ser  beneficiarios  de  algunos de los mecanismos establecidos en la Ley 782 de 2002,  siempre  que  se  encuentren  en  el  listado que el  Gobierno  Nacional  remita  a  la  Fiscalía  General  de la Nación    y   reúnan,   además,   las   siguientes   condiciones:…»  (Último destacado no original).   

A  su  vez,  el  artículo  11ibídem   fijó   los  presupuestos  de  elegibilidad para los desmovilizados individualmente:   

Los   miembros  de  los  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la ley que se hayan desmovilizado individualmente y  que  contribuyan  a  la  consecución  de la paz nacional, podrán acceder a los  beneficios  que  establece  la  presente ley, siempre que reúnan los siguientes  requisitos:   

(…)  

Podrán acceder a los beneficios previstos  en  esta  Ley,  las  personas  cuyos  nombres e identidades presente el Gobierno  Nacional    ante    la   Fiscalía   General   de   la   Nación.   (Resaltado nuestro).   

Conforme  con lo anterior, la norma señaló  la    postulación,   como  presupuesto  general  para  que  los  miembros  de grupos armados organizados al  margen  de  la ley, desmovilizados colectiva o individualmente, puedan acceder a  los beneficios de la justicia transicional.   

En  relación con los beneficios a que puede  aspirar  el  postulado,  se tiene que la Ley 975 de 2005 no previó inicialmente  ningún  mecanismo  en  virtud del cual pudiera obtener la libertad antes de que  en  su  contra  se emitiera la sentencia condenatoria; y sólo se contemplaba en  su favor, en el artículo 19, la pena alternativa.   

Posteriormente, ante la evidente demora en  el  curso  de  las  investigaciones  sin  que hubiese culminado con sentencia el  trámite  judicial  diseñado  para los postulados, la Ley 1592 expedida el 3 de  diciembre  de  2012  introdujo  profundos  cambios  a  la  Ley  975  de  2005, y  específicamente  en  cuanto  se  relaciona  con  la situación jurídica de las  personas  sometidas  a  su régimen, se incluyó a través del artículo 18 A la  posibilidad  de  sustituir  la  medida de aseguramiento privativa de la libertad  por  una  distinta,  prerrogativa  que,  tal  y  como lo dispone expresamente el  precepto     en    mención,    va    dirigida    al  postulado     que     cumpla    con    determinadas  exigencias.   

De  la  simple lectura del tenor literal del  artículo  19 de la Ley 975 de 2005, se aprecia que el beneficio de sustitución  de  la detención preventiva, creado para facilitar la aplicación y continuidad  de  los  procesos  en  los que se juzgan y sancionan todos los hechos delictivos  cometidos  durante  y  con ocasión de la pertenencia al grupo armado organizado  al  margen  de  la  ley,  impone  la verificación del acto de postulación para  todos  los  efectos  relacionados  con  el  cumplimiento  de las exigencias para  acceder  al  mismo,  pues  única  y  exclusivamente  a  partir de dicho hito se  adquiere  la  expectativa  en  torno  a  la  concesión  de  cualquier beneficio  previsto en la Ley.   

El   desmovilizado   tiene   una   simple  expectativa,  a  la  espera  de cumplir adecuadamente con las exigencias legales  para  obtener  su admisión en el proceso especial de justicia transicional, por  lo  cual  no  puede  entenderse que sólo la desmovilización e ingreso a centro  carcelario,  al margen de la postulación, otorgue derechos al miembro del grupo  armado al margen de la ley.   

Es  por  ello  que,  cuando  se  asume  la  posibilidad  de  obtener  la  sustitución  de  la  medida,  ello necesariamente  atiende  a  la  condición  particular  del  beneficiado,  en  cuanto,  de forma  abstracta  se  asume  que  accedería  a  la pena alternativa y que el tiempo de  detención efectiva cubre el máximo establecido para la misma.   

Aunque  la  pena  alternativa es de distinta  naturaleza  a  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento, ésta es una  especie  de valoración previa del tiempo que los postulados han estado privados  de  la  libertad para favorecerlos con dicha medida anticipadamente, pero quedan  atados  al  proceso,  dentro del cual muy posiblemente serían condenados con un  pronóstico  favorable  a  ser beneficiados con la pena alternativa.     

Así las cosas, es claro que la postulación  es  indispensable  no solo para acceder a la pena alternativa y consecuentemente  para  obtener  la  posibilidad  de  la  libertad  a  prueba,  sino  también  se  consideró  de  forma específica para efectos de obtener la sustitución de las  medidas  de  aseguramiento, conforme expresamente lo establece el inciso 1º del  artículo    18A,    en   cuanto,   se   refiere   al  “postulado”.   

Para  mayor  claridad,  se  tiene  que  la  mencionada disposición, indica lo siguiente:   

“ARTÍCULO  19.  La  Ley  975  de  2005  tendrá un nuevo  artículo                         18A del siguiente tenor:   

Artículo 18A. Sustitución de la medida de  aseguramiento   y   deber   de  los  postulados  de  continuar  en  el  proceso.  El  postulado  que  se haya desmovilizado estando en  libertad  podrá  solicitar  ante  el  magistrado  con  funciones  de control de  garantías  una  audiencia  de  sustitución  de  la  medida de aseguramiento de  detención   preventiva   en   establecimiento  carcelario  por  una  medida  de  aseguramiento  no  privativa  de  la  libertad,  sujeta  al  cumplimiento  de lo  establecido  en  el presente artículo y a las demás condiciones que establezca  la  autoridad  judicial  competente  para garantizar su comparecencia al proceso  del  que  trata  la  presente  ley.  El  magistrado  con funciones de control de  garantías  podrá  conceder la sustitución de la medida de aseguramiento en un  término  no  mayor  a  veinte  (20)  días  contados  a partir de la respectiva  solicitud,    cuando   el   postulado   haya   cumplido   con   los   siguientes  requisitos:   

1. Haber permanecido como mínimo ocho (8)  años   en   un   establecimiento   de   reclusión   con   posterioridad  a  su  desmovilización,   por   delitos   cometidos  durante  y  con  ocasión  de  su  pertenencia  al grupo armado organizado al margen de la ley. Este término será  contado  a  partir de la reclusión en un establecimiento sujeto integralmente a  las normas jurídicas sobre control penitenciario;   

2. Haber participado en las actividades de  resocialización  disponibles,  si  estas  fueren  ofrecidas  por  el  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario  (Inpec)  y haber obtenido certificado de  buena conducta;   

3.  Haber  participado  y  contribuido  al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz;   

4.   Haber  entregado  los  bienes  para  contribuir  a  la reparación integral de las víctimas, si a ello hubiere lugar  de conformidad con lo dispuesto en la presente ley;   

5.  No haber cometido delitos dolosos, con  posterioridad a la desmovilización.   

Para verificar los anteriores requisitos el  magistrado  tendrá  en  cuenta  la  información  aportada  por  el postulado y  provista   por   las  autoridades  competentes…”   

Dentro  del  proceso  especial de Justicia y  Paz,  no es suficiente con que el desmovilizado libre y voluntariamente solicite  su  postulación  al  trámite, sino que corresponde al Gobierno Nacional, luego  de  estudiar el cumplimiento de las exigencias legales, incluirlo en la lista de  los elegibles al procedimiento y beneficios establecidos allí.   

Ese  acto  fundamental  de  vinculación  al  trámite  de justicia transicional es, por lo anotado, hito fundamental no sólo  para  aspirar  a  obtener  sus  beneficios  sustanciales,  en  lo  que a la pena  alternativa  respecta,  sino  en  el cometido de acceder a la sustitución de la  medida  de  aseguramiento,  en lo que atiende al momento a partir del cual deben  contabilizarse los 8 años que así lo facultan.   

Es  claro,  porque  así  expresamente  lo  consagra  la  ley,  que  en  tratándose  de  quienes se hallaban privados de la  libertad  al tiempo de la desmovilización, la postulación aparece expresamente  como    límite    inicial    de   contabilización   del   término   de   ocho  años.   

La  discusión  se plantea, en consecuencia,  para los casos en que el desmovilizado se hallaba en libertad.   

El  examen  del  tópico  debe partir por la  interpretación  sistemática  de  La  Ley 975 de 2005, la modificatoria 1592 de  2012  y  el Decreto Reglamentario 3011 de 2013, cuya conjunción permite deducir  que  en el proceso de Justicia y Paz la desmovilización e incluso el ingreso al  establecimiento  carcelario,  no  son punto de partida suficiente para estimarse  vinculado   al  trámite  o  acceder  a  los  beneficios  del  mismo,  pues,  la  postulación  ha  sido  siempre el norte de determinación procesal y sustancial  para  temas  tales  como  la  pena  alternativa,  la  libertad   vigilada   o,   desde  la  vigencia  de  la  Ley  1592  de  2012,  la  sustitución      de      la      medida      de  aseguramiento.   

Se  tiene,  entonces,  que para acceder a la  sustitución  de  la  detención  preventiva,  el  primer requisito que se ha de  satisfacer    consiste    en    que   el   postulado   haya   “…permanecido  como  mínimo ocho (8) años en un establecimiento de  reclusión  con  posterioridad  a  su  desmovilización,  por  delitos cometidos  durante  y  con  ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado al margen  de la ley…”.   

A  efectos  de  determinar el momento en que  empieza  a  contabilizarse  el  lapso de privación de la libertad de ocho años  señalado  en  la  norma, si bien con fundamento en lo preceptuado en el Decreto  Reglamentario  3011 de 26 de diciembre de 2013 se venía haciendo énfasis en la  distinción  prevista  en  el  artículo 38 de dicha normatividad respecto a los  eventos  en  que  la  persona  se  haya  desmovilizado hallándose en libertad o  cuando   se  encontraba  privada  de  ella,  al  igual  que  si  se  trataba  de  desmovilizado   individual   o   colectivo,   resulta   incuestionable  que  con  posterioridad  al  pronunciamiento  emitido por la Corte Constitucional mediante  sentencia  C-015  de  2014,  la  mencionada  distinción resulta indiferente, en  cuanto,  tal  como  lo  sentenció  el  Alto  Tribunal,  en todos los eventos el  término  en  cuestión  empieza  a  descontarse  desde  su  postulación por el  Gobierno  Nacional a la Ley de Justicia y Paz, en la medida en que éste último  acto  constituye  condición  esencial para ingresar a la justicia transicional,  pues  sin él, así se haya producido la desmovilización, no hay posibilidad de  acceder a dicha jurisdicción.   

Para  mejor comprensión del asunto, resulta  pertinente  transcribir  los apartes pertinentes de la Sentencia C-015 del 23 de  enero  de 2014, al declarar exequible el parágrafo del artículo 18 A de la Ley  1592,  pronunciamiento  que  en  manera alguna puede pasar desapercibido por los  operadores judiciales:   

“…4.5.7.  En  el  caso  sub examine se  cuestiona  de  manera  específica  el  hito  temporal a partir del cual se debe  contar  los  ocho  años  de  reclusión  en  el  establecimiento carcelario. Se  argumenta  en  la  demanda que para este cálculo debe tenerse en cuenta todo el  tiempo  que  la  persona  haya pasado recluida en un establecimiento carcelario.  Este  argumento  es  inadmisible  en  tanto y en cuanto pasa por alto uno de los  elementos  comunes  anotados,  el  de  haber  sido miembro de un grupo armado al  margen  de  la ley que se ha desmovilizado. Y es que si no hay desmovilización,  no  existe fundamento fáctico para aplicar la Ley 975 de 2005 y, por ende, para  solicitar  la  audiencia prevista en el artículo 18 A de esta ley, agregado por  el  artículo  19  de la Ley 1592 de 2012. El tiempo que una persona haya pasado  recluida  en  un  establecimiento  carcelario  antes  de la desmovilización, es  irrelevante  para  efectos de la Ley 975 de 2005. Y lo es, porque obedecía a la  aplicación  de  la  ley  ordinaria  y  no  implicaba nada distinto a lo que las  demás  personas,  fuesen  o  no  miembros  de  tales grupos, experimentaban. En  ningún  evento es posible, pues, que el hito temporal en comento sea anterior a  la fecha de la desmovilización.   

4.5.8.  De manera deliberada se omitió en  su  momento  aludir  a  un  tercer  elemento  común  de  los supuestos de hecho  comparados,  que  es  determinante  para  este caso. En las primeras líneas del  primer  inciso  del  artículo  19  de  la Ley 1592 de 2012, se precisa que para  poder  solicitar  la  sustitución  de  la  aludida  medida de aseguramiento, es  menester  que  la persona, además de haberse desmovilizado, haya sido postulada  para  acceder  a  los  beneficios  de  la  Ley  975  de 2005. Este es el sentido  unívoco  de  la  norma  al  decir:  “El  postulado  que se haya desmovilizado  estando  en libertad (…)”. Con esta precisión normativa, es evidente que en  ningún  caso  los  ocho  años  de permanencia en un establecimiento carcelario  pueden  contarse  antes de que la persona haya sido postulada para acceder a los  beneficios  de  la Ley 975 de 2005. En el caso de las personas postuladas que se  desmovilicen  estando  en  libertad,  este  término  se  cuenta  a partir de su  posterior  reclusión  en establecimiento carcelario. En el caso de las personas  postuladas  cuyo  grupo  se  desmovilice, y estén en ese momento privadas de su  libertad,  este  término se cuenta a partir de su postulación. No es, pues, la  mera  circunstancia  de  estar  recluido  en  un  establecimiento  carcelario la  determinante  para  fijar  el  hito  temporal,  sino  que,  por el contrario, lo  verdaderamente  relevante  es la confluencia de esta circunstancia con las de la  postulación y la desmovilización.   

4.5.9.  El  que en el caso de las personas  que  se  encontraban libres el término comience a partir de su reclusión en el  establecimiento  carcelario,  previa  su  postulación  y  desmovilización,  es  apenas  una  consecuencia  lógica  de  su  anterior estado de libertad, pues no  sería  posible  contar  ningún tiempo anterior por sustracción de materia. En  el  caso de las personas que estaban recluidas en el establecimiento carcelario,  sin  haber  sido  postuladas  y  sin  haberse  desmovilizado  el  grupo  al  que  pertenecían,  no habría ningún fundamento para aplicarles la Ley 975 de 2005,  de  la  cual hace parte la norma demandada, hasta que tanto no sean postuladas y  se  desmovilice  dicho  grupo.  La  secuencia  lógica  en  el primer evento es:  postulación  y  desmovilización previas, reclusión posterior, mientras que en  el  segundo  evento  es:  reclusión  previa,  postulación  y  desmovilización  posterior.  Y  es  que  en  el  primer  evento  la reclusión es posterior en el  tiempo,  en  tanto  resulta  ser  una  consecuencia  de  la postulación y de la  desmovilización,  porque  la  persona  se  somete  a la justicia estando libre;  mientras  que  en  el  segundo evento la reclusión es anterior en el tiempo, en  tanto  resulta  ser  una  consecuencia de la acción de la justicia, que obró a  pesar  de  la  voluntad  de  la  persona  e  incluso en contra de ella y que, en  realidad, la sometió…”.   

La  anterior interpretación efectuada por  la  Corte  Constitucional, con la que la Sala se muestra de acuerdo, contrario a  lo  planteado  por  el  Magistrado  de Control de Garantías, no desestimula las  desmovilizaciones   de   quienes  se  encuentran  en  libertad,  por  cuanto  al  establecerse  criterios  jurisprudenciales  claros  y respetuosos del derecho de  igualdad  para unos y otros, ello apenas puede conducir  a  que  las  personas en proceso o con intención de acceder a los beneficios de  la  Ley 975 de 2005, una vez conocidas las reglas del juego, concurran con plena  seguridad  jurídica  y conociendo suficientemente sus deberes y derechos.    

No sobra recordar que ya con anterioridad la  Sala   de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  entre  otros  pronunciamientos,  en auto del 5 de junio de 2013, radicado 41215, había tenido  oportunidad    de    exponer   dicha   interpretación,   oportunidad   en   que  expresó:   

“…El lapso  de  ocho  años  de  privación  de  la  libertad  para  que  dentro del proceso  transicional  el  postulado  tenga  derecho  a  la  sustitución de la medida de  aseguramiento   impuesta,   no  debe  ser  subsiguiente  a  la  desmovilización  individual,  sino  a  partir  del  momento  que  éste hecho adquiere relevancia  jurídica  en  el  proceso  transicional,  esto  es, cuando el Gobierno Nacional  postula  al  desmovilizado  a  ser beneficiario de la pena alternativa de la Ley  975  de  2005,  porque  considera entregó información que, en la medida de sus  posibilidades   de   cooperación,   contribuyó   al   desmantelamiento  de  la  organización  armada  ilegal  a  la  cual  perteneció,  tal como lo dispone el  parágrafo   2°   del  artículo  5°  del  Decreto  3391  de  2006…”.   

En  razón  de  lo  anterior, las distintas  eventualidades  a  que hace referencia el artículo 38 del Decreto Reglamentario  3011  de  26  de  diciembre  de  2013,  en  la actualidad resultan inaplicables,  aspecto  que  también  había  analizado  con  anterioridad la Sala, al exponer  que:   

“…Lo anterior  aun  considerando  las  precisiones  del  artículo 38 del Decreto Reglamentario  3011  del  26 de diciembre de 2013, por cuanto en ellas se recogen los criterios  jurisprudenciales   decantados   en   torno   al   artículo   18  A1,  sin  que  resulte  viable  pregonar  su  favorabilidad  respecto de la ley que reglamenta,  como  lo aduce el impugnante, pues ello constituye un contrasentido en la medida  que  ese  tipo  de decretos no pueden alterar o modificar el contenido de la ley  reglamentada.   

Los decretos reglamentarios, establecidos  en  el  artículo  189-11  Superior,  carecen  de  fuerza de ley por tratarse de  simples   actos   administrativos   sujetos   al  control  de  la  jurisdicción  contencioso  administrativa,  en  la medida que con ellos el Ejecutivo ejerce la  potestad  reglamentaria  de  las  leyes  para  su  cabal  ejecución  (C-979  13  noviembre 2002).   

En  consecuencia,  la  hermenéutica  del  numeral  2 del artículo 38 ibídem que se ajusta al contenido del artículo 18A  de  la  Ley  975  de  2005  y  a  la interpretación de la Corte Constitucional,  implica  que  el  decreto reglamentario no establece nuevas hipótesis fácticas  sobre  la  forma  como debe contarse el término de 8 años para la sustitución  de  la  medida de aseguramiento: simplemente dilucida cómo debe determinarse el  tiempo  de  reclusión en una de las hipótesis fácticas de la desmovilización  colectiva.  Por  ende,  no  se  refiere  a  la  dejación  de armas de carácter  individual,   la   cual   está   regulada   en   el   inciso  5  de  la  citada  preceptiva…”.  (CSJ.  SP.  Auto  del  30  de  Abr.  De 2014. Rad. N°  43383).   

En  tales  condiciones  como  las normas de  inferior  categoría  no  pueden  alterar  o  modificar  el  contenido de la ley  reglamentada,  es  claro  que  los  numerales 1 a 3 del artículo 38 del decreto  comentado,  no  pueden  establecer  nuevas  hipótesis  fácticas  alejadas  del  requisito    básico    de   postulación,  reclamado como presupuesto ineludible por las Leyes 975 de 2005 y  1592  de  2012,  para  acceder  a  la sustitución de la medida de aseguramiento  privativa de la libertad.   

Ninguna incertidumbre se presenta, entonces,  respecto   a   que   independientemente  de  la  forma  en  que  se  produjo  la  desmovilización,  esto  es  si individual o colectiva, en libertad o privado de  ella,  lo cierto es que el lapso de ocho (8) años en todos los evento se cuenta  a  partir  de  la  postulación, momento a partir del cual se accede a todos los  beneficios de la Ley de Justicia y Paz.   

En  consecuencia,  para  poder solicitar la  sustitución  de  la  aludida medida de aseguramiento, resulta indispensable que  la   persona,   además   de   haberse  desmovilizado,  haya  sido  postulada para acceder a los beneficios de  la Ley 975 de 2005.   

Así  las  cosas, en cuanto a la situación  específica    de    Francisco   Antonio   Galeano  Montaño,  se  tiene  que  su  postulación por el Gobierno Nacional para ser  beneficiario  de  la  pena  alternativa  se produjo el el 20 de febrero de 2009,  momento  a partir del cual adquirió la expectativa de obtener los beneficios de  la  Ley  de Justicia y Paz, por manera que ese es el hito a partir del cual debe  contarse  el  término  de  8  años  para  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva de que trata el artículo 18 A de la Ley  1592 de 2012.   

En   consecuencia,   es   claro   que  el  desmovilizado     Galeano     Montaño  no satisface la exigencia fundamental  contenida  en  dicha  preceptiva  para  obtener  la sustitución de la medida de  aseguramiento  privativa de la libertad, en cuanto desde el acto de postulación  a  la fecha no han transcurridos los ocho (8) años exigidos, motivo por el cual  se impone revocar el pronunciamiento impugnado.   

La  ausencia del requisito temporal, releva  por ahora a la Sala de hacer otras consideraciones.   

En  mérito a lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.                         REVOCAR  la  decisión  impugnada     y,     en    consecuencia,    dejar  incólume  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva en establecimiento carcelario impuesta  al    postulado    Francisco    Antonio    Galeano  Montaño, de acuerdo a los  argumentos expuestos en precedencia.   

         2.                         Conforme     a     lo    anterior,   líbrese   la  orden  de  captura  correspondiente.   

3.                        Contra   esta   providencia   no   procede   recurso   alguno.   

Esta decisión  se     notificará     en    estrados.   

Cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

Radicado No. 44677  

Con el respeto que profeso por las opiniones y  el  criterio  de  la mayoría, procedo a consignar las razones que me llevaron a  salvar  mi voto en el auto de segunda instancia emitido el 28 de octubre de 2014  por  la  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, a través del  cual  dispuso  revocar  la decisión proferida el 8 de septiembre del mismo año  por  el  Magistrado  de  Control  de  Garantías  de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de Medellín, por cuyo medio concedió la sustitución de la medida de  aseguramiento  solicitada por FRANCISCO ANTONIO GALEANO  MONTAÑO.   

1. La decisión adoptada por la Sala, acogió  el  criterio  según el cual, para la sustitución de  la  media  de  aseguramiento  de la persona postulada a los beneficios de la Ley  975  de  2005, el termino de los 8 años de reclusión señalado en el artículo  18A  ídem,  se  cuenta  a  partir  de su postulación, al margen de si éste se  desmovilizó  estando  en  libertad  o  privado  de  ella o si lo hizo de manera  individual o colectiva.   

2. Pues bien, el punto de disenso con la Corte  se  centra  en  la forma de contabilizar el lapso de los ocho años, por cuanto,  como  viene de verse, dispuso que el inicio del término coincide con el momento  de      la      postulación     cuando     se     trate     de     desmovilizaciones  de  personas  estando  en  libertad;  criterio,  en  mi  opinión,  injustificadamente  diferente  a lo  expresamente  señalado  en la Ley 975 de 2005 (artículo 18A, adicionado por el  19 de la Ley 1592 de 2012).   

3.  Al  respecto  cabe  precisar,  que la ley  precitada  en  su  versión  inicial  no  consagró  la  posibilidad  de  que el  desmovilizado  sometido  a  su  trámite  obtuviera  la  libertad,  sino  por el  otorgamiento   de   la   pena   alternativa   o   el  cumplimiento  de  la  pena  principal.   

Sin  embargo,  como pasados los ocho años de  vigencia  de  dicha normativa, por diferentes razones no se logró que todos los  desmovilizados  estuvieran  condenados  por  los delitos que confesaron, se hizo  necesario  prever  la  sustitución  de la medida de  aseguramiento,  para  cuya  concesión  el  Legislador  fijó  varios  requisitos,  entre  los  cuales  se  cuenta el haber estado  ocho  años  privado  de  la  libertad  en  un  centro  de  reclusión  sujeto  a  las  normas  jurídicas  sobre  control disciplinario.   

El  artículo  18A de la Ley 975 de 2005, que  regula   el   caso,   para  iniciar  el  cómputo  del  término  en  cuestión,  establece  como  criterio  la  comprobación  de  si  el  postulado  realizó  su  desmovilización   estando  en  libertad    o   privado   de   ella,  pues de otra manera no se explica por qué, el numeral primero de  dicho  canon,  al  ocuparse  de la determinación del lapso de los ocho años de  quien  dejó  las armas estando en libertad,  dispone  que  el mismo será contado a  partir  de  la  reclusión en un establecimiento sujeto  integralmente  a las normas jurídicas sobre control disciplinario, mientras que  respecto   de   aquellos   que   lo  hicieron  estando  privados     de     la  misma,    el    plazo    se    cuenta   desde  la postulación. Dice el artículo  18A:   

“El postulado que se haya desmovilizado  estando   en   libertad  podrá   solicitar   (…)  una  audiencia  de  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en establecimiento carcelario por una  medida  de  aseguramiento  no  privativa de la libertad (…). El magistrado con  funciones  de control de garantías podrá conceder la sustitución de la medida  de  aseguramiento  (…)  cuando  el  postulado haya cumplido con los siguientes  requisitos:   

“1.  Haber  permanecido  como mínimo ocho (8) años en un establecimiento de reclusión con  posterioridad   a   su  desmovilización,  por  delitos cometidos durante y con ocasión de su pertenencia  al  grupo armado organizado al margen de la ley. Este  término    será    contado    a    partir    de    la    reclusión    en   un  establecimiento  sujeto  integralmente  a las normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario.  (Resaltado  fuera de texto).   

Por  su  parte,  el  parágrafo  del  mismo  artículo  establece  que  en  los casos en los que el postulado “haya  estado  privado de la libertad al  momento  de  la  desmovilización  del  grupo  al  que  perteneció, el término  previsto  como  requisito  en  el  numeral  1  del  inciso  primero del presente  artículo    será   contado   a   partir   de   su  postulación  a  los  beneficios  que  establece  la  presente     ley”.     (Resaltado     fuera    de  texto).   

4.  Adicionalmente, para fijar el alcance del  texto  legal  precitado,  frente  a  las  diferentes  situaciones  que se pueden  presentar        -vinculadas       con       su  aplicación-,  el  ejecutivo, en ejercicio de su poder  reglamentario  expidió  el  Decreto 3011 de 2013, en cuyo artículo 38 dispuso:   

“Términos  para  la sustitución de la  medida  de  aseguramiento.  El magistrado con funciones de control de garantías  podrá  conceder  la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento,  una  vez  solicitada  por  el postulado, cuando éste haya cumplido todos los requisitos a  los  que  se  refiere el artículo 18 A de la Ley 975 de 2005.  El término  de  ocho  (8) años al que se refiere el numeral 1 y parágrafo del artículo 18  A, será contado así:   

1. Para quienes  se    desmovilizaron  después  del  25  de  julio  de  2005,  e  ingresaron  con  posterioridad  a un  establecimiento  de reclusión sujeto integralmente a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  por  delitos  cometidos  durante  y  con  ocasión de su pertenencia al grupo armado organizado al margen  de  la  ley,  el  término  de  ocho (8) años será  contado   a   partir   de   su   ingreso   a  dicho  establecimiento.   

2. Para quienes  se  desmovilizaron  antes  del  25  de  julio  de  2005,  y  hayan ingresado con  posterioridad  a  su  desmovilización  pero  con anterioridad a esta fecha a un  establecimiento  de reclusión sujeto integralmente a  las  normas  jurídicas  sobre  control  penitenciario,  por  delitos  cometidos  durante  y  con  ocasión  de su pertenencia al grupo organizado al margen de la  ley,  el  término  de  ocho (8) años será contado  a  partir  del  25  de  julio  de  2005.   

3. Para quienes  se  desmovilizaron  antes  del  25  de  julio  de  2005,  y  hayan ingresado con  posterioridad  a  esta  fecha  a  un  establecimiento  de reclusión  sujeto  íntegramente  a  las  normas  jurídicas  sobre control  penitenciario,  por  delitos  cometidos durante y con ocasión de su pertenencia  al  grupo  armado  organizado al margen de la ley, el  término  de ocho (8) años será contado a partir de  su ingreso a dicho establecimiento.   

4.  Para  los  postulados   que   al   momento  de  la  desmovilización  colectiva  del  grupo  armado  al  margen  de  la  ley al que pertenecían,  se  encontraban  privados  de   la   libertad   en   un   establecimiento   de  reclusión   sujeto   integralmente  a  las  normas  jurídicas  sobre  control penitenciario, tanto aquellos que fueron incluidos en  listas   de   desmovilizaciones   colectivas   como  los  que  no,  el   término   de  ocho  (8)  años  será  contado  a        partir        de        su       postulación.   

5.  Para  los  postulados   que   se   desmovilizaron   individualmente   estando  privados   de   la   libertad  en  un  establecimiento  de  reclusión  sujeto  integralmente  a  las normas jurídicas  sobre  control penitenciario, por delitos cometidos durante y con ocasión de su  pertenencia  al  grupo  armado  organizado  al  margen  de  la ley, el  término  de  ocho  (8)  años  de  reclusión  será  contado  a    partir    de    su   postulación.”  (Resaltado  y  subrayado  fuera de  texto).   

Lo  expuesto  permite observar que el decreto  precitado,   respetó   plenamente   el   artículo  legal  reglamentado,  pues,  ciertamente,  este sí contiene la diferenciación sobre el momento a partir del  cual  se  debe  contar  el  término de los 8 años de quienes se desmovilizaron  estando en libertad o privados de la misma.   

Más aún, en la decisión proferida por esta  Corporación,  AP 1836-2014, radicación 43178 del 9 de abril del presente año,  al   explicarse   el   alcance   de   cada   uno   de   dichos   numerales,   se  indicó:   

“El primer numeral del artículo 38 del  Decreto  3011  de  2013,  está  orientado  a  regular  la situación de quienes  dejaron  las  armas estando en libertad, bajo la expectativa del cumplimiento de  la  Ley  975 de 2005, mientras que los numerales segundo y tercero, se ocupan de  aquellas  personas  que  se desmovilizaron en cumplimiento de las conversaciones  que  se  adelantaban  en Santafé de Ralito, sin que aún se hubiera expedido la  ley que para entonces ya se discutía.    

Por  su  parte,  los numerales 4º y 5º,  regulan  la forma de contabilizar el tiempo de reclusión necesario para acceder  a  la  sustitución  de  la medida de aseguramiento privativa de la libertad por  otra  diferente, de aquellos que se desmovilizaron estando privados de ella; sin  que  la norma diferencie que la causa de su reclusión lo fuera una dejación de  armas  producida  al  amparo  de la Ley 418 de 1997 -o las leyes que prorrogaron  sus   efectos-,   o   la   aprehensión   en  cumplimiento  de  las  labores  de  investigación      y      juzgamiento      propios      de     los     órganos  competentes.”   

No   obstante   este   pronunciamiento   es  desconocido  en  el  asunto  de la referencia, imponiendo el parámetro del cual  disiento,  el  que,  además  de  advertirse  en  contradicción  con el texto y  espíritu  de  la  Ley  975  de 2005 en los específicos términos del artículo  18A,  puede  erigirse  en  un  obstáculo a la política pública orientada a la  reincorporación    de  miembros  de  grupos  armados  organizados  ilegales, particularmente de quienes  estando  en  libertad  deciden  dejar  las  armas,  pues  pese  a su voluntad de  desmovilizarse  y estar dispuestos a satisfacer todas las exigencias legales, se  verían   compelidos  a  permanecer  privados  de  la  libertad  por  un  tiempo  indefinido,  que  al margen de cuánto sea, no contará para acumular el máximo  de  8  años  de  encarcelamiento  -periodo  al cual  aspiran   no   exceder   legítimamente,   con   base   en  la  ley-.  Esta  inseguridad  jurídica causada por la interpretación de la  Corte,  estimula al individuo a no acogerse al llamado a desmovilizarse, emitido  por   el   Gobierno   nacional   a  través  de  todos  los  medios  masivos  de  comunicación.    

5. De otra parte, la mayoría para imponer su  criterio,  inaplicó el artículo 38 del Decreto 3011 de 2013, no obstante haber  sido  válidamente expedido por el Gobierno nacional en ejercicio de su potestad  reglamentaria,  sin  haber  primero  demostrado  su  inconstitucionalidad,  sino  acudiendo   acríticamente  a  la  sentencia  C-015  de  2014,  cuya  estructura  argumentativa se puede ver en el siguiente cuadro.   

SENTENCIA C-015 DE 2014  

Formalización de la cadena argumentativa de la  Corte Constitucional  

“PROBLEMA JURÍDICO CONSTITUCIONAL”  

“Corresponde  establecer  si  el parágrafo del artículo 19 de la  Ley  1592  de 2012, que agrega el artículo 18A a la Ley 975 de 2005, al regular  el  cálculo  de  ocho años de permanencia en un establecimiento de reclusión,  para  las  personas  que  ya  estaban  privadas  de  su  libertad  al momento de  desmovilizarse  el  grupo  al  cual  pertenecían,  a  partir de su postulación  ¿vulnera  el  derecho  a  la  igualdad,  previsto  en  el  artículo  13  de la  Constitución,  al  no  tener  en  cuenta  el tiempo de reclusión anterior a su  postulación,  cuando  para los demás miembros del grupo sí se tiene en cuenta  todo  el  tiempo  de  su  permanencia  en  un  establecimiento de reclusión con  posterioridad a su desmovilización?”  

SÍMBOLOS             

PROPOSICIONES  

Q             

El  parágrafo  del  artículo  18A adicionado por el artículo 19 de la Ley 1592 de  2012,  (el  cual señala que “en los casos en los que  el    postulado   haya   estado   privado   de   la  libertad al momento de la desmovilización del grupo  al  que  perteneció,  el  término  previsto como requisito en el numeral 1 del  inciso  primero  del presente artículo será contado a partir de su  postulación  a  los  beneficios que  establece  la  presente  ley”),  no quebranta el  derecho   a   la   igualdad   ante   la   ley   (Art.  13  de  la  Constitución  Política).  

P             

“[D]icho  parágrafo  no incurre en la  discriminación   que  se  señala  en  la  demanda”  (según la cual, el término para la sustitución de  la  medida de aseguramiento, para quienes se desmovilizaron estando privados  de  la  libertad, se cuenta a  partir     de     la     postulación,   mientras   que   para  quienes  se  desmovilizan  estando     en     libertad,     se  cuenta   “a  partir  de  la   reclusión  en  un  establecimiento  sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas sobre control  penitenciario”).  

A             

“[E]n   ningún   caso   los  ocho  años  de  permanencia  en  un  establecimiento  carcelario  pueden  contarse  antes de que la persona haya sido  postulada para acceder a  los beneficios de la Ley 975 de 2005”.  

B             

Si  bien a los postulados que se desmovilizan estando en libertad,  el  término  se  cuenta a partir de su reclusión, esto tiene lugar después de  su  postulación.  (Expresamente  dijo  la  Corte  Constitucional,  la secuencia  lógica  es  “postulación  y  desmovilización  previas,  reclusión posterior”;  En  el  caso de las personas postuladas que se desmovilicen estando en libertad,  este  término  se  cuenta  a  partir de su posterior  reclusión    en    establecimiento   carcelario”;  “[e]l  que  en  el  caso  de  las  personas  que  se  encontraban  libres  el término comience a partir de  su  reclusión  en  el  establecimiento  carcelario,  previa  su  postulación y  desmovilización,   es  apenas  una  consecuencia  lógica de su anterior estado de libertad,  pues  no  sería  posible  contar  ningún  tiempo anterior por  sustracción       de      materia”).  

C             

“Este  es  el  sentido  unívoco  de  la norma (sic) al decir: ‘El  postulado que se haya desmovilizado estando en libertad (…)’.  

Q             

CONCLUSIÓN  PRINCIPAL  

   

   

P entonces Q             

Premisa mayor (PM) 4              

P             

Premisa menor  (Pm) 4  

Conclusión        intermedia 3   

   

A entonces  P             

PM3              

A             

Pm3  

Conclusión intermedia 2   

   

B entonces  A             

PM2              

B             

Pm2  

Conclusión intermedia 1   

   

C entonces B             

PM1              

C    

                     

Como se observa, la Corte Constitucional en la  providencia    mencionada,    se    ocupó   exclusivamente   de   analizar   la  constitucionalidad  del  parágrafo  del  artículo 18A de la Ley 975 de 2005, y  concluyó    que    el   trato   diferenciado   allí   contenido   -consistente   en   contar  el  término  de  los  ocho  años  de  detención   desde  la  postulación  para  quienes  se  desmovilizaron  estando  privados  de  la  libertad,  es  decir,  de manera distinta de la dispuesta para  quienes  lo  hicieron estando libres-, respeta la Carta  Política (Q).   

Ahora, si bien a esa conclusión arribó bajo  la  creencia  de  que  la  reclusión  de  quienes  se  desmovilizan  estando en  libertad,  tiene  lugar después de su postulación, en tanto fue reiterativa al  señalar:  (i)  que  “en  el  caso de las personas  postuladas  que  se  desmovilicen estando en libertad, este término se cuenta a  partir  de  su  posterior  reclusión  en establecimiento carcelario”;  (ii)  “el  que  en  el  caso  de las  personas  que  se  encontraban  libres  el  término  comience  a  partir  de su  reclusión   en   el   establecimiento  carcelario,  previa  su  postulación  y  desmovilización,  es  apenas  una consecuencia lógica de su anterior estado de  libertad,   pues   no   sería   posible  contar  ningún  tiempo  anterior  por  sustracción  de  materia”;  y  (iii)  la  secuencia  lógica  es “postulación y desmovilización previas,  reclusión       posterior”       (B);  esto no  significa  de  ninguna  manera,  que  la Corte Constitucional hubiese sentado la  tesis  según  la  cual:  la  reclusión  previa  a  la postulación de quien se  desmoviliza  estando  en  libertad  para  acceder a los beneficios de justicia y  paz,  no  debe ser considerada, por cuanto realmente ni siquiera contempló esta  hipótesis:  que  la  privación  de  la libertad realmente no es posterior sino  anterior.   

De otra parte, si bien la Corte Constitucional  indicó  que  “en  ningún  caso los ocho años de  permanencia  en  un  establecimiento  carcelario pueden contarse antes de que la  persona     haya     sido    postulada  para  acceder a los beneficios de la Ley 975 de 2005”             (A),  no  se puede perder de vista que esta  (conclusión  intermedia  2)  la  infirió,  precisamente, por considerar que el  primer  acto  de  cara  a  que  una persona acceda a los beneficios de la Ley de  Justicia  y  Paz es el de la postulación  y  la  reclusión ulterior (B)  (Pm 2). En este sentido, de haber advertido que el primer acto es  realmente  el  de  la desmovilización, la reclusión  el  segundo y la postulación el último, como ocurrió  en  el  presente  caso,  su disertación bajo el mismo razonamiento, seguramente  hubiese  sido  otro:  que “en ningún caso los ocho  años  de  permanencia en un establecimiento carcelario pueden contarse antes de  que    la   persona   haya   sido   –desmovilizada-    (…)”.   

Al  respecto,  la Corte Suprema de Justica no  puede  omitir,  por ejemplo, que incluso los desmovilizados colectivamente, solo  después  que  agoten  el trámite previsto en el artículo 3º del Decreto 4760  de  2005,  podrían  ser  postulados. De hecho, a la Sala han llegado múltiples  providencias   en  cuyos  hechos  se  tiene  claro  que  sólo  después  de  la  desmovilización    colectiva   es   que   se   produce   la   postulación   de  aquéllos.  Para sólo citar unos ejemplos:   

    

* Del  “Grupo  Bananero”  de  las  AUC  se  desmovilizaron 447 personas el 25 de noviembre de  2004  y  su  postulación  sólo  se concretó el 15 de julio de 2009, según se  relata  en  AP  1091-2014 Radicado 43024 de 5 de marzo de 2014, con ponencia del  doctor Luis Guillermo Salazar Otero.     

    

* Así  mismo,  el  “Bloque  Córdoba”  se desmovilizó el 18 de enero de 2005 y sus integrantes  sólo  fueron  postulados por el Gobierno Nacional el 17 de octubre de 2007, tal  como  se  indica  en  AP  758-2014  Radicado 41137 de 19 de febrero de 2014, con  ponencia del doctor Eyder Patiño Cabrera.     

-De  igual  forma, 209 personas del llamado  “Bloque  Pacífico”  de “los Héroes del Chocó” se desmovilizaron el 25  de  agosto  de  2005  y  fueron  postuladas sólo hasta el 15 de agosto de 2006,  según  se  lee  en  AP501-2014  Radicado  42686  de  12 de febrero de 2014, con  ponencia del doctor Gustavo Enrique Malo Fernández.    

Mírese  como, ni siquiera los desmovilizados  colectivamente,  aspirantes  a  la  indulgencia  punitiva  que  ofrece la Ley de  justicia  y paz, se hallan postulados desde su dejación de armas y sometimiento  a  la  justicia,  sino  que  deben esperar el acto formal de postulación que le  compete   al   Gobierno   nacional,  acto  que  la  Corte  Constitucional  cree,  equivocadamente,   tener  ocurrencia  antes  de  la  reclusión  de  quienes  se  desmovilizan estando en libertad.   

Adicionalmente, en el fallo atrás mencionado,  la  corporación  precitada no hizo condicionamientos interpretativos de ninguna  naturaleza,  con  fundamento  en  el  cual  la  Sala  de Casación Penal pudiera  justificar  el  dar  un  trato  igual  a  dos  situaciones claramente diferentes  establecidas  en  la  ley.  Pues evidentemente no es lo mismo que una persona se  desmovilice  después  de  que  el  Estado lo somete a reclusión por la acción  efectiva  tanto de sus autoridades administrativas como de las judiciales, a que  lo  haga estando en libertad, precisamente por el llamado del Gobierno nacional,  con la promesa de una pena máxima alternativa de 8 años.   

Si  al desmovilizado se le cuenta el término  para  la  sustitución de la medida de aseguramiento a partir de su postulación,  en  el  primer  caso  se  respeta  el  Ordenamiento,  pues, además de que así lo prevé específicamente  la  ley, el tiempo que hubiese permanecido privado de la libertad anteriormente,  no  es  sino  la  consecuencia de haber sido sometido por la justicia ordinaria.  Mientras   que   en  el  segundo  evento,  en  mi  opinión,  se  desatiende  la  inteligencia  de  la  norma, por cuanto, además de que el texto legal dice otra  cosa,  -que  el  término  de  los  8 años, “será  contado   a   partir  de  la  reclusión        en        un        establecimiento”        –no  desde la postulación-,    la  detención  de  la  persona no es consecuencia de la efectividad de los órganos  represivos  del  Estado,  sino  de  su  voluntaria desmovilización motivada, se  reitera,  por  el  llamado  del  Gobierno,  con  el  ofrecimiento  de  una  pena  alternativa  máxima  de  8  años;  promesa  que genera en el desmovilizado, la  expectativa  legítima  de  acceder  a  la  misma,  con  el  cumplimiento de las  exigencias  legales,  particularmente  las relacionadas con la clarificación de  la verdad y la reparación de las víctimas.    

En  este sentido, la Sala, en la decisión de  la  cual  me  aparto,  no  consignó  ningún argumento que realmente justifique  modificar               –restrictivamente-  la  significación objetiva y razonable contenida  en  el  numeral primero del artículo 18 A de la Ley 975 de 2005, consistente en  que  el  descuento de los 8 años de privación de libertad del postulado que se  desmovilizó  estando  libre,  se  cuentan  a  partir  de  su  reclusión  en un  establecimiento  sujeto  integralmente  a  las  normas  jurídicas sobre control  penitenciario.   

6. Finalmente, cabe precisar que, ciertamente,  para  acceder a la jurisdicción de justicia y paz o  sus  beneficios, el desmovilizado debe tener la calidad de postulado,   y   si  bien  a  partir  de  esta  afirmación  se  infiere  que  la  sustitución de la medida de aseguramiento sólo  es  procedente  respecto  de  personas  postuladas, de  aquella   proposición,   en   mi   sentir,   no   se   sigue  que  el  término  de  los  8  años  debe  contarse  a  partir  de  la  postulación  para  quienes  se  desmovilizaron estando en libertad,  (al  hacerlo  la  Sala,  incurrió  en  la  falacia  de  atinencia  denominado     “ignoratio    elenchi”2);  máxime cuando, como quedó  explicado,     respecto     de    quienes    se    desmovilizaron    hallándose  libres:   

a). La ley exige algo diferente para acceder a  la    sustitución    de    la    medida    de    aseguramiento:    “haber permanecido como mínimo ocho  (8)   años   en  un  establecimiento  de  reclusión  con  posterioridad  a  su  desmovilización”  –no de su postulación-;   

b).  La  ley señala que el término de los 8  años,  “será contado a partir de la reclusión  en  un  establecimiento”  –no  a  partir  de  la  postulación- y;   

c).  La  Sala  no  demostró que estas reglas  fueran inconstitucionales.   

Así las cosas, considerando que FRANCISCO   ANTONIO  GALEANO  MONTAÑO  se  desmovilizó        colectiva        y        voluntariamente       –estando  libre- del Bloque Héroes de  Granada  de  las A.U.C., el 1º de agosto de 2005; fue privado de la libertad el  18  de abril de 2006; y tiene la calidad de postulado a partir del 20 de febrero  de  2009, por lo cual puede acceder a beneficios de justicia y paz; es claro que  para  el 8 de septiembre de 2014, fecha en la cual se llevó a cabo la audiencia  de  sustitución  de  la  medida de aseguramiento, ya contaba con los 8 años de  reclusión  exigidos  por  la  ley;  por lo cual debió confirmarse la decisión  impugnada.   

Con toda atención,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

    

1 De  la   Ley   975  de  2005,  adicionado  por  el  canon  19  de  la  Ley  1592  de  2012.   

2  “[S]e  comete  cuando  un  argumento (para  acceder  a los beneficios de justicia y paz el desmovilizado  debe  tener  la  calidad  de  postulado) que permite  establecer  una  conclusión  en  particular  (que la  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  sólo es procedente respecto de  personas   postuladas),  se  dirige  a  probar  una  conclusión  diferente (el término de los 8 años de  reclusión   debe   contarse  a  partir  de  la  postulación  para  quienes  se  desmovilizaron   estando   en   libertad)”.  COPI,  Inrving  M.,  Y  COHEN,  Carl;  Introducción  a  la  Lógica Jurídica; Limusa,  Noriega Editores; México; 2007; página 141.     

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