AP6423-2014(44489)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP6423-2014-2014  

Radicación 44489  

Aprobado en acta número 349  

Bogotá  D.C., veintidós (22) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  apropiada  argumentación  de  la  demanda de  casación  presentada  por  la  defensa  de  GUILLERMO JAVIER HIDALGO MARTÍNEZ,  contra  la  sentencia  de  22  de  abril  de  2014  mediante la cual el Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de Pasto (Nariño) confirmó la emitida por el  Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito del mismo Distrito Judicial, que lo condenó  como  coautor  del  delito  de  violación del régimen  legal   o   constitucional  de  inhabilidades  e  incompatibilidades.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El  aspecto  fáctico fue presentado por el juzgador de primer grado así:   

«GUILLERMO   HIDALGO   MARTÍNEZ,  en  su  condición  de  Gerente  de la compañía de seguros la PREVISORA S.A., sucursal  Pasto,  celebró  el  1  de  marzo  de  2003 un contrato de arrendamiento con el  señor  JAVIER  MORALES  ARCOS,  cuyo  objeto  es  (sic)  obtener en arriendo un  inmueble  del  citado  señor  donde  funcionarían  las  bodegas de la entidad,  generándose,  el  mismo  día,  un  cambio  en  la modalidad de contratación y  expidiéndose   una   orden   de   servicios   a   favor   del   mismo   MORALES  ARCOS.   

El hecho es que el inmueble donde están las  bodegas  es arrendado por LUIS ALBERTO VILLAREAL ERASO, siendo coarrendatario el  gerente  GUILLERMO  HIDALGO  MARTÍNEZ,  generándose entonces una violación al  régimen  de  inhabilidades  en  la  contratación,  pues  en  ésta  participan  funcionarios  públicos  que  tienen  un derecho real sobre el bien.».   

2.  En razón del  precitado    acontecer    fáctico    y    ante    la   denuncia   presentada  por  MARIO  RAMÍREZ  MARÍN,  Gerente  de Control Disciplinario de la Compañía de Seguros La Previsora S.A.,  la   Fiscalía  General  de  la  Nación  a  través de su Delegado 17 Seccional  de  la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de San Juan de Pasto  (Nariño),  el  13  de julio de 20051,      dispuso     la     apertura    formal    del   proceso   y  ordenó la vinculación mediante indagatoria de JAVIER  GUILLERMO   HIDALGO   MARTÍNEZ   y   LUIS  ALBERTO  VILLAREAL  y,  concluida  la etapa de investigación, el  5   de   marzo  de  2007  calificó  el  mérito    del    sumario   profiriendo  resolución  de  acusación en su contra, como  autores del delito de violación      del      régimen      de      inhabilidades      e  incompatibilidades,            conforme  lo  previsto  en  el  artículo  408  del  Código  Penal2.   

Esta  resolución quedó ejecutoriada el 11  de  mayo de 20073.   

3.  Correspondió  el  conocimiento de la causa al Juzgado Cuarto Penal del Circuito de San Juan de  Pasto  (Nariño),  despacho que el 23 de enero de 2013,  condenó     a     GUILLERMO     JAVIER     HIDALGO    MARTÍNEZ    a  48  meses  de  prisión y multa de 50  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  así  como  a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  periodo  igual  al  de  la  principal, como autor del  delito  de  violación del régimen de inhabilidades e  incompatibilidades.   Le   negó   la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  pero  le  concedió la    prisión    domiciliaria,    artículo    38    del    Código  Penal4.   

Frente  a  LUIS  ALBERTO  VILLAREAL  ERAZO,  mediante  auto  de 4 de agosto de 2011, el juez a quo, declaró la extinción de  la  acción  penal  por  muerte,  en  consecuencia,  decretó  la  cesación  de  procedimiento   y  el  archivo  del  diligenciamiento  a  su  favor.5   

         4.   Inconforme   la  defensa  interpuso  recurso  de  apelación,  y  el  Tribunal Superior de Distrito Judicial de Pasto  Nariño,  el  22 de abril de 2014 confirmó la condena, con la modificación que  la  pena  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por 5 años que se impone como principal y no como accesoria.   

5. Contra el fallo  de    segundo    grado,    el    apoderado    de    GUILLERMO   JAVIER   HIDALGO  MARTÍNEZ      interpuso      el     recurso extraordinario de casación.   

DEMANDA  

Al  amparo  del  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera de casación  (numeral  1º  del  artículo  207  de la Ley 600 de 2000), propuso el  censor  un único cargo, consistente  en  la violación indirecta de la ley sustancial derivada de un error de derecho  en  la  valoración  de  la  prueba,  que  llevó  a  la  falta  de  aplicación  de     los         artículos     29    de    la    Constitución  Política, 232, 234, 235 de  la  Ley  600  de 2000 y 276 de la Ley 906 de 2004. Sustentó el reproche con los  siguientes argumentos:   

La documentación  anexa  que recoge los resultados de la auditoría como  de  la  investigación  disciplinaria  que  se  adelantó  contra los implicados  no    tiene      valor      probatorio      que  sustente  la  resolución  acusatoria  ni  la  condena,  es ilegal al no cumplir  con  presupuestos  constitucionales  y  legales  como  inmediatez,      inmediación,      publicidad,      entre     otros.   

El acervo probatorio fue recolectado por un  ente   diferente   al   ente   instructor,   el   que  adelantó    investigación    disciplinaria,    con  “fórmulas de juicio”  diferentes  a  la  jurisdicción  penal,  sin  facultad para decidir y sancionar  penalmente,  por  tanto, la fiscalía ni el  juez  han  debido  autorizarlos  y  valorarlos como pruebas.   

Los  medios  que  fundamentaron  la  condena  fueron   indebidamente   aportados   e   incorporados,  no  existiendo  sustento  probatorio  para  que  subsista el fallo impugnado, en consecuencia, solicita se  case   el   de   segunda   instancia   y  en  su  lugar  se  profiera  sentencia  absolutoria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  error  de  derecho  por  falso juicio de  legalidad  a  través  de  la  casación pretende hacer efectivo el principio de  legalidad  de  la  prueba,  con  fundamento  en  el  cual  se  garantiza que las  providencias  judiciales  estén soportadas en medios de convicción obtenidos y  aportados  al proceso según los parámetros fijados en el ordenamiento procesal  penal.   

Se   incurre   en   el   yerro  cuando  el  fallador  (i)  otorga valor a  una  prueba  que  no  cumple con los ritos legales exigidos para su formación o  aducción    al    proceso,   o   (ii)   niega  valor  a la que fue allegada con el lleno de los presupuestos  necesarios para ese efecto.   

En el primer evento el censor tiene la carga  tanto  de  identificar  el  elemento  probatorio  que  tacha de ilegal, como las  normas  legales  o  constitucionales que por resultar desatendidas determinan su  ilegalidad  y, además, demostrar que ello efectivamente ocurrió. En la segunda  hipótesis  debe  comprobar la legalidad de la prueba desechada por el juzgador.   

Implica lo anterior demostrar que al omitirse  valorar  la  prueba  que  se  dice  ilegal,  los  restantes  elementos de juicio  conducen  a  conclusiones sustancialmente diversas de las contenidas en el fallo  impugnado,  o,  dicho  de  otra manera, que sin la incorporación y apreciación  del  medio  de  prueba  que el casacionista estima ilegal, la determinación por  adoptar sería distinta de la inicialmente dictada.   

En este caso, el profesional del derecho, no  demostró un yerro de tal índole.   

Discute  la  legalidad  de la documentación  proveniente  del  proceso disciplinario y auditoría que se adelantó contra los  acusados  por la PREVISORA S.A, toda vez que -en su criterio- no fue incorporada  legalmente  al  proceso,  pues  provenía  de  una  jurisdicción diferente a la  penal.   

Sin   embargo,   olvidó  identificar  las  formalidades  establecidas  por  el legislador para incorporar al proceso penal,  disciplinario  o  fiscal  una  prueba,  y  menos explicó cómo en esta ocasión  aquellas  fueron  inobservadas  por  los  funcionarios judiciales al provenir de  otra jurisdicción.   

Tampoco justificó por qué la validez de los  referidos  documentos debe regirse por reglas de la prueba trasladada diferentes  a  las  aplicadas por el ad quem, menos se ocupó el censor de establecer que en  este  caso  se  hubiese  pretermitido ritos que condujeran a la ilegalidad en su  proceso de decreto, aducción o valoración.   

Es  decir, no se estableció alguna concreta  transgresión,  con datos tanto verificables como refutables, del debido proceso  probatorio.  Se  limitó  el  demandante  a  plasmar en el escrito aseveraciones  generales  y  abstractas como, por ejemplo, que las pruebas fueron indebidamente  aportadas  e  incorporadas  al  proceso por pertenecer a otro diligenciamiento o  que   no   cumplieron   con   los   presupuestos   de   inmediatez,  publicidad,  contradicción,  sin  explicar por qué se vulneraban tales principios. Además,  no  señaló  qué elementos de juicio conducían a conclusiones diversas de las  contenidas en el fallo impugnado.   

Se  trata,  indiscutiblemente,  de  pruebas  trasladadas  desde  actuaciones  administrativas,  legalmente practicadas, al no  demostrarse   que  dentro  de  este  último  proceso  se  omitieron  ritos  que  condujeran   a   su  ilegalidad,  todo  lo  contrario,  cumplen  los  requisitos  establecidos   en   el   artículo   239  de  la  Ley  600  de  20006, para acceder  a  su valoración, pues fueron remitidas por el Gerente de Control Disciplinario  de  la  PREVISORA  S.A. a la jurisdicción penal en cumplimiento de lo dispuesto  en  el artículo 27 de la citada normatividad, relativo a la obligación de todo  servidor  público de denunciar a la autoridad competente los hechos punibles de  cuya      comisión      tenga      conocimiento7.   

Lo  anterior  para  significar que en manera  alguna  puede  considerarse  como  ilegal,  como  ya  lo ha indicado la Sala, el  estricto  cumplimiento del deber Constitucional y legal de poner en conocimiento  de  la  autoridad  competente un hecho que puede ser punible y deba investigarse  de  oficio,  suministrando  toda  la  información y las pruebas que se tuvieren  para  que  ésta  decida conforme a sus obligaciones8.   

No  está de más precisar que los medios de  prueba   que   se   tachan  de  ilegales,  se  allegaron  en  copia  auténtica,  autenticidad  que  se adquiere, según lo tiene establecido la jurisprudencia de  esta   Corporación  «cuando  es  autorizada  por  el  funcionario  donde  se  encuentra  el  documento genuino o copia autenticada del  mismo;  cuando  una  tal  condición  es  certificada  por  Notario;  cuando  es  compulsada  o  cotejada en inspección judicial; y, cuando la parte contra quien  se  aduce  en  el  proceso  penal  no rechaza su contenido antes de la audiencia  pública»9.   

Así  mismo,  de  conformidad  con decantada  jurisprudencia        de       esta       Sala10,  lo  que corresponde valorar  en  el  caso  de  pruebas  trasladadas  no  es  el  proceso  de formación en la  actuación  de  origen  sino  el rito de su traslado y la posibilidad de que una  vez  sea  incorporada  al  trámite  penal,  los sujetos procesales hayan tenido  oportunidad   de   conocerla   y  correlativamente  de  ejercer  el  derecho  de  contradicción,  aspectos  todos  sobre  los  que,  según queda visto, el actor  elude cualquier reparo.   

Es      evidente      -así  lo reconoció el censor-,  que  desde  el mismo momento en que la  Fiscalía  las  incorporó  al  proceso   a  través  de  la resolución de  apertura  de  la  investigación,  fueron conocidas por él y es más durante la  diligencia   de  indagatoria  se  debatieron  las  mismas  con  los  respectivos  interrogantes  que se le hicieron al acusado sobre el particular, por ende, tuvo  la  opción de cuestionarlas y pedir, incluso, su nulidad, es más, este ha sido  su  argumento  central  para solicitar la absolución del procesado en todas las  instancias,  que  dichas  pruebas  no pueden ser valoradas por ilegales, pero se  insiste, sin demostrar el porqué de tal afirmación.   

Tanto es así que no se denuncia que luego de  la  incorporación  al  proceso  de  la  prueba  trasladada  se le haya impedido  conocerla  y controvertirla como para hacer nugatorio el ejercicio del derecho a  la  defensa;  por  consiguiente,  si  el  procesado  y  su  defensor  durante la  actuación  tuvieron  acceso a ella y gozaron de la oportunidad de debatirla, es  claro  que  dichos  medios de persuasión cumplieron los presupuestos de validez  que le son inherentes.   

De  otra parte, este es un caso rituado bajo  el  procedimiento  de  la  Ley  600  de  2000,  en  el  que rige el principio de  permanencia  de  la  prueba,  por  tanto,  no puede el recurrente estructurar la  ilegalidad  en  principios  del  sistema penal acusatorio -Ley 906 de 2004-, sin  demostrar    su    viabilidad    en    este    proceso,    por    ejemplo,    la  inmediación.   

Se  advierte  además  que  en  el  cargo se  realizó   una  indebida  mixtura  al  denunciarse  la  aparente  violación  de  garantías,   con  el  argumento  consistente  en  que  «la  investigación  corrió  sin que se cumpliera el  principio   de   que   se  debe  investigar  igualmente  lo  favorable  como  lo  desfavorable»,  como  si  ahora procurara reclamar la  nulidad  del  proceso,  restando toda identidad a la censura y desconociendo los  principios  de  claridad,  precisión y autonomía, pues quien acude a la causal  primera, parte de la vigencia y validez del trámite.   

          Así  las  cosas,  se  inadmitirá  la  demanda,  al  no superar las  exigencias  de  técnica  que  la  ley  y  la  jurisprudencia  demandan en estos  casos.   

Finalmente la Sala ha revisado íntegramente  la  actuación  y  no encuentra causales de nulidad ni flagrantes violaciones de  derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  no  puede penetrar al fondo del  asunto oficiosamente.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE           SUPREMA          DE          JUS-TICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR  la  demanda    de    casación    interpuesta    por    la    defensa   GUILLERMO  JAVIER  HIDALGO MARTÍNEZ, por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

1 Fls.  7-8 cuaderno de la actuación principal.   

2  Fls.58-72 ibídem   

3 Fls.  194-196 ibídem   

4 Fls.  188-220   

5 Fl.  164-167   

6  Prueba  Trasladada.  Las pruebas practicadas válidamente en una actuación  judicial  o  administrativa dentro o fuera del país, podrán trasladarse a otra  en  copia  auténtica y serán apreciadas de acuerdo con las reglas previstas en  este código.   

7  La Previsora S.A. es una sociedad de economía mixta  del  orden  nacional,  sometida  al  régimen  de  las  empresas  industriales y  comerciales   del   Estado.   Cuenta  con  personería  jurídica  y  autonomía  administrativa,  está vinculada al Ministerio de Hacienda y Crédito Público y  es   vigilada   por   la  Superintendencia  Financiera  de  Colombia.   

8   CSJ SP, 16 mar. 2006, Rad. 23654.   

9 CSJ  SP,  8  jul.  2004,  27  jun.  2007  y  2 dic. 2008, Rads. 19634, 26884 y 29091,  respectivamente.   

10  CSJ SP, 29 jul. 1998, Rad. 10827.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *