AP6399-2014(40901)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  Ponente   

AP6399-2014  

Radicación N° 40901  

(Aprobado Acta Nº 349)  

Bogotá, D.C., veintidós (22) de octubre de  dos mil catorce (2014)   

MOTIVO DE LA DECISION  

La  Sala  decide si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Víctor  Augusto  Mosquera Tigreros, contra  la  sentencia  dictada  el 1 de noviembre de 2012 por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Valledupar,  que  confirmó  la  emitida el 28 de agosto del mismo  año,  a  cargo  del Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de la misma  ciudad,   que   condenó  al  procesado  como  autor  del  delito  de  tráfico,  fabricación y porte de estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.    El  Ad  quem adoptó la cuestión  fáctica  plasmada  en  el fallo de primera instancia1:   

«Se  conoce  que el día 25 de febrero del  año  en  curso, a la altura del kilómetro 6 de la vía que de Bosconia conduce  a  Valledupar  miembros  de  la  Policía Judicial de Cartagena interceptaron un  furgón  de  color  blanco  marca  Chevrolet de placas NVS-125, sus ocupantes se  identificaron  como  soldados del Ejército Nacional portando un uniforme.   Al  inspeccionar  el  vehículo  en  la parte trasera transportaba una remesa de  víveres,  ubicando  16  bultos  de  lona sintética en forma rectangular que al  destaparlos  contenían unos paquetes tipo panela con una sustancia pulverulenta  de  color  blanco  que  al  realizarle  la  prueba de identificación preliminar  homologada  PIPH arrojó positivo para cocaína y sus derivados con un peso neto  de 493,154.46 gramos».   

2.    En  diligencia  de  audiencia  preliminar  celebrada  el  27  de febrero de 2012, el  Juzgado  Octavo  Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías de  Cartagena  impartió  legalidad  a la captura, formuló imputación en contra de  Víctor   Augusto   Mosquera   Tigreros  y  otros,  por  el  delito  de  tráfico,  fabricación  y  porte de  estupefacientes,               agravado2   y   le   impuso  medida  de  aseguramiento de detención preventiva en centro carcelario.   

3.  El 6 de agosto  siguiente,  la  fiscalía  presentó  acta  de preacuerdo en los términos de la  imputación  con la única variación consistente en excluir la circunstancia de  agravación  prevista  en  el  artículo  384-3  del  Código  Penal de 2000. La  audiencia  de  verificación de preacuerdo, individualización de pena y lectura  de   sentencia   contra   Víctor   Augusto  Mosquera  Tigreros tuvo lugar el 28 de agosto de ese mismo año,  ante  el  Juez  Único  Penal del Circuito Especializado de Valledupar, quien le  impuso  pena  de  ciento ochenta (180) meses de prisión y, por el mismo tiempo,  las  accesorias  de  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas,  como autor de la conducta punible objeto del preacuerdo. Así mismo,  le  negó  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria3.   

4.  El  Tribunal  Superior  de Valledupar, al conocer del recurso de apelación interpuesto por el  defensor  del  procesado,  confirmó la decisión del A  quo4.   

LA DEMANDA  

Cargo único.  

    

1. Con apoyo en la causal segunda del  artículo  181  del  Código de Procedimiento Penal de 2004, el impugnante acusa  la  sentencia  de segunda instancia de nulidad por lesión del debido proceso en  su estructura, con repercusión en el derecho de defensa.     

Para   demostrarlo,   tras   enfatizar  la  diferencia  existente  entre  preacordar con el órgano acusador y verificar por  el  funcionario  judicial  de  conocimiento,  el  yerro  lo  hace  consistir  en  que5  «al juez en la respectiva audiencia no se le corrió  traslado    de    los    elementos    materiales    probatorios   y   evidencias  físicas   que   tenía  la  fiscalía» (subraya hace parte del texto).   

Situación  que  advirtió  en la respectiva  audiencia,  de  ahí,  la  protección  que  demanda  frente a la presunción de  inocencia,  toda  vez  que  el juzgador está en la obligación de verificar los  elementos de convicción.   

    

1. Agrega que  el  Tribunal  hace gala de una confusión evidente, como es la de considerar que  el  allanamiento  a  cargos  o  preacuerdos  conlleva  la  renuncia  a todas las  garantías, concepción equívoca.     

En  este  asunto,  se  imponía  declarar la  nulidad  por  violación  del  debido  proceso,  al  desconocerse «a   quién   se   hizo  la  incautación  de  la  droga6».   

    

1. Una vez  menciona  el mandato contenido en el artículo 29 de la Constitución Política,  exalta  que  las formas propias del juicio constituyen una garantía que permite  determinar  «en  qué  momento  la  conducta  de los  jueces   o   de   la  administración  se  convierte  en  ilegítima7».     

Por  lo  anotado,  solicita se case el fallo  impugnado.   

CONSIDERACIONES  

          1.   Previo  a  examinar  el único cargo presentado por el  impugnante   en   contra   de   la   sentencia  objeto  de  censura,  conviene precisar que la jurisprudencia  de  la  Sala  ha  señalado  que la admisión de una demanda de casación, en el  contexto  de  la Ley 906 de 2004, está sometida al cumplimiento de determinados  requisitos  formales  orientados  a  demostrar  el  acaecimiento  de ostensibles  errores  judiciales  que  ameriten  la  intervención  de la Corte, porque no se  trata  de  un  espacio  procesal  semejante  al  de  las instancias, que permita  prolongar un debate ampliamente superado.   

Para  ese cometido, se debe comprobar que el  fallo  es  indispensable  para  el  cumplimiento  de  alguna  de las finalidades  consagradas   en   el   artículo   180   de   la  citada  normativa8,     con  observancia  de  los  presupuestos  de  lógica y de argumentación inherentes a  cada  causal,  cuyo  desarrollo  impone  el  respeto  a  las reglas que rigen la  impugnación extraordinaria.   

          2.  A  lo  dicho, se agrega, en razón del  preacuerdo   libre,   voluntario  y  completamente  informado  suscrito  por  el  procesado  con la fiscalía, que en virtud del  principio  de  irretractabilidad que acompaña los instrumentos  de  justicia  premial  establecidos  en  la  Ley  906 de 2004, la posibilidad de  acudir  a  la  impugnación,  aun  dentro  del  mecanismo  extraordinario  de la  casación, se restringe.   

Empero,  esa  expresa  limitación  no tiene  cabida cuando se alega violación de garantías.     

3. Para empezar, la  Sala  destaca, que contrario a las exigencias debidas, el libelo se contrae a un  alegato  de instancia en el que el demandante repudia el acuerdo celebrado entre  el  acusado  y  el  fiscal,  y  así,  amparado  en la especulación propicia la  nulidad  de  la actuación y por contera la retractación de los cargos, postura  del todo inadmisible en esta sede.   

Escuchado  el  registro  que  contiene  la  audiencia  de verificación del preacuerdo, individualización de pena y lectura  de  sentencia,  celebrada  el  28  de agosto de 2012, tras la verbalización del  escrito  por parte del representante de al Fiscalía General de la Nación en el  que  anuncia  expresamente «entre ellos, la evidencia  demostrativa    del    objeto    material    del    ilícito   y   su   presunta  responsabilidad9»,  y,  una  vez  informa  los  derechos  previstos  en  el artículo 8º del Código de Procedimiento Penal, a instancias  del    señor    juez,   Víctor   Augusto   Mosquera  Tigreros  se ratifica del convenio en forma voluntaria  y  libre  de  todo  apremio,  con  el pleno conocimiento que el único beneficio  otorgado  por  el  ente acusador era la eliminación de la agravante10.   

El  trámite  así  impartido  no  se exhibe  desconocedor  de  las  garantías fundamentales del procesado, siendo claro para  la  Corte  que, sin exponer razones serias y fundadas para retomar la temática,  el  casacionista  no  solo desatiende las manifestaciones voluntarias expresadas  por  él  y  su  defendido  en  la  fase  de  la  actuación  que ahora pretende  desvirtuar,  sino  que  veladamente, muestra su discrepancia con los juicios del  Tribunal    a    través    de   los   cuales   rechazó   idéntica   propuesta  invalidatoria.   Esto  dijo el Ad quem11:   

«Por tanto no es de recibo que la defensa a  estas  alturas  pretenda  cuestionar los elementos de convicción obrantes en la  actuación  cuando  bien  tuvo  la  oportunidad  procesal  para hacerlo, o en su  defecto  no  debió  avalar  que  su  patrocinado  aceptara  los  cargos  a  él  endilgados,  es  más  que  claro  que  si la defensa avaló la misma era porque  conocía  como ya se ha dicho que existían suficientes elementos de convicción  para   probar   la   responsabilidad   del   procesado   y   cuales  (sic)  eran  estos».   

El  censor  desatiende  que,  por razón del  preacuerdo  al que se sometió el enjuiciado, éste renunció al axioma superior  de  no  autoincriminación  y,  por  ende,  a  gozar de un juicio oral público,  concentrado,  rodeado  de  las  garantías  de  inmediación,  contradicción  e  imparcialidad   en   el   que  pudiera  ejercer  a  plenitud  el  ejercicio  que  reclama.   

En  ese  orden,  una  vez  avalado  el pacto  contentivo  de  la  manifestación  de  asunción  de  responsabilidad penal, el  procesado  declinó  a  cualquier otra oportunidad para debatir los hechos y los  soportes  probatorios  que  pudieran  servir  de  base  a la acusación del ente  acusador,  que  es  en últimas a lo que se contrae la tesis del togado amparado  en una inexistente formalidad.   

    

1. A la Sala,  se  le  ofrece  oportuno  aclarar  y  sin que lo dicho pueda entenderse como una  respuesta  de  fondo, (sino con la única finalidad de  responder    de   manera   íntegra   el   planteamiento   efectuado),  que  contrario  al entendimiento del libelista, por parte alguna  el  mandato  contenido  en el artículo 293 de la Ley 906 de 2004, instituyó en  la  audiencia  de  verificación  del  preacuerdo,  individualización de pena y  lectura  de  sentencia,  el  traslado  a  las partes de los elementos materiales  probatorios y evidencia física en poder de la Fiscalía.     

Sostener lo contrario, a voces de la demanda,  sería  tanto  como  habilitar  un  espacio  probatorio  que  le es ajeno a esta  audiencia,  ello,  conllevaría  a desnaturalizar los mecanismos de terminación  anticipada,  como  que,  insiste  la  Sala,  la asunción de responsabilidad por  parte  del  acusado  y  por  ello la considerable reducción de la pena conlleva  justamente la renuncia al juicio oral público y concentrado.   

Lo  dicho no obsta para que la fiscalía los  ponga  a  disposición  del  juez  de conocimiento y por esa vía sean objeto de  valoración  y  soporte  del fallo.  Esto dijo el juez de primera instancia  frente          a          los         mismos12:   

«Acorde con el anterior marco normativo se  tiene  que  la materialidad de la conducta endilgada al imputado se acredita con  el  informe  ejecutivo  de  la funcionaria de Policía Judicial de Cartagena que  revela  la  prueba  de  identificación  preliminar  homologada  realizada  a la  sustancia   incautada,   el   cual  dio  resultado  positivo  para  COCAINA  y  sus  derivados  y  al pesaje  arrojó  un  peso  neto  de 493.154.46 gramos, los cuales superan ampliamente la  cantidad  máxima  establecida  en  el  numeral  3 del artículo 384 del código  (sic) penal (sic)».   

         Entonces,  si  la  inquietud  del  libelista  apuntaba  a que fueran  sustento  del  fallo, es situación plenamente satisfecha, lo que torna inane su  reclamo.   El  abogado  soslaya  —insiste     la     Sala—  que  los  preacuerdos  constituyen  un  acto  consensuado entre la  fiscalía  y  el imputado o acusado, y que aquellos, junto con el allanamiento a  cargos,  implican,  de  suyo,  renunciar  a un juicio público con amplio debate  probatorio que es en últimas el clamor del casacionista.   

    

1. Por manera  que,  la  propuesta  del  recurrente  no  refleja  nada distinto a la intención  inequívoca   de   obtener   la   invalidación  de  la  actuación  en  abierta  contradicción  con  el  principio  de no retractación previsto en el artículo  293  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  conforme  al  cual “[s]i  el  imputado,  por  iniciativa  propia  o  por acuerdo con la  Fiscalía  acepta  la  imputación,  se  entenderá que lo actuado es suficiente  como  acusación  (…).  Examinado  por  el  juez de  conocimiento  el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo,  procederá   a   aceptarlo   sin  que  a  partir  de  entonces  sea  posible  la  retractación   de   alguno   de  los  intervinientes  (…)”.  (Subrayas  fuera  del texto original).     

Lo  único  que  devela  su  tesis  es  el  desacuerdo  con  la verdad declarada en el fallo, en pleno desconocimiento de la  naturaleza  y  finalidades  de  la  casación  como mecanismo para quebrantar la  doble  presunción  que cobija la decisión impugnada, previo el cumplimiento de  las   exigencias   formales  y  sustanciales,  cuyo  acatamiento  no  puede  ser  ignorado.   

    

1. De todo lo  anterior   se  concluye  que  no  es  procedente  admitir  la  demanda  para  un  pronunciamiento  de  fondo,  máxime que no se constatan causales ostensibles de  nulidad, ni flagrantes violaciones de derechos fundamentales.     

De  otro  lado,  la  Corte  no  considera  necesario  intervenir  oficiosamente  para efectos de examinar la posibilidad de  aplicar  por favorabilidad la Ley 1709 de 2014, respecto de los subrogados de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y prisión domiciliaria  negados  por  las  instancias,  pues,  precisamente, el artículo 32 de la nueva  normatividad,  que  modifica  el artículo 68-A de la Ley 599 de 2000 y se halla  inescindiblemente  ligado  a  los requisitos establecidos en los artículos 38 y  63  ibídem,  advierte que estos beneficios no pueden otorgarse, entre otros, en  «delitos   relacionados   con   el   tráfico   de  estupefacientes y otras infracciones».   

          Cuestión final.   

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición  legal,  han  sido  definidas  por  esta  Corporación  desde  el  auto del 12 de  diciembre de 2005 (radicado 24.322).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.     INADMITIR    la  demanda  de casación presentada por el defensor de Víctor         Augusto         Mosquera        Tigreros.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. folio 30 cuaderno.   

2 Fls  5-6 íd.   

3 Fls.  82-87 cuaderno.   

4 Fls  29-39 íd.   

5 Fl.  24 ib.   

6 Cfr.  folio 12 carpeta.   

7 Cfr.  folio 14 ib.   

8  La  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación de la jurisprudencia.   

9  Record 11:45.   

10  Récord 11:05 a 11:53.   

11  Cfr. folio 38 del cuaderno.   

12  Cfr. folio 84 cuaderno.     

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