AP3476-2014(41013)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP3476-2014  

Radicación No.: 41.013  

Acta No.195  

Bogotá D.C.,  veinticinco (25) de junio  de dos mil catorce (2014).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de  revisión  instaurada a nombre del condenado WILLIAM EDUARDO CHAPARRO MALDONADO,  contra  la  sentencia  proferida el por el Juzgado Quince Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de  Bogotá,  13 de mayo de 2011, confirmada por la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad el 29 de junio  del  mismo  año,  por  cuyo  medio  el  demandante  quedó  condenado a la pena  principal  de  18  años  de  prisión e inhabilitación de derechos y funciones  públicas  y  la  pérdida de la patria potestad, tutela o curaduría que ejerza  sobre  los  hijos  menores  de edad, por el mismo término de la pena principal,  como autor del delito de homicidio preterintencional agravado.   

ANTECEDENTES  DEL  CASO  

         En  la  decisión de segunda instancia se  consignaron así:   

«En horas de la  noche  de  14  de diciembre de 2008, en el barrio San Pablo localidad de Bosa de  esta  ciudad,  WILLIAM  EDUARDO CHAPARRO MALDONADO golpeó, varía1s veces, a su  compañera  permanente MARÍA SULMA VERGARA GONZÁLEZ en el tórax y el abdomen,  lo  que  le  ocasionó  choque séptico de origen pulmonar y, el 17 de diciembre  siguiente, la muerte, cuando era atendida en el Hospital Militar»   

ACTUACIÓN  PROCESAL  

El 18 de agosto de 2009 ante el Juez 54 Penal  Municipal  con  funciones  de  Control  de Garantías de Bogotá, se realizó la  audiencia  de  formulación de imputación en contra de WILLIAM EDUARDO CHAPARRO  MALDONADO,   en   ella,   la   Fiscalía  le  imputó  el  delito  de  homicidio  preterintencional     agravado     –  numeral  1º  del  artículo  104  y  105  de  la  Ley 599 de 2000  –.  No  hubo solicitud de  medida de aseguramiento.   

          El  2  de  diciembre de 2009 se realizó la audiencia de acusación,  en  cuyo  desarrollo  la Fiscalía insistió en el delito imputado al procesado.   

La fase del juicio fue adelantada por el Juez  Quince  Penal  de  Bogotá,  funcionario  que  una  vez  surtido el debate oral,  profirió  fallo  el  13  de mayo de 2011, por medio del cual condenó a WILLIAM  EDUARDO     CHAPARRO     MALDONADO,    a  la  pena  arriba señalada, como autor penalmente responsable del  delito  de homicidio preterintencional agravado (numeral 1º del artículo 104 y  105 de la Ley 599 de 2000).   

Impugnada  esta decisión por la           defensa              técnica,   fue   confirmada   en   su  integridad      por      el      Tribunal      Superior      de     Bogotá    mediante    sentencia   del  29   de   noviembre      de     2011,     la    cual    se    encuentra  ejecutoriada.   

LA      DEMANDA     DE   REVISIÓN   

         i.  Invocando  la causal del numeral 3º  del  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, el defensor del condenado WILLIAM  EDUARDO CHAPARRO MALDONADO aduce  el  surgimiento  de un hecho  o  prueba  no  conocida al  tiempo de los debates, que establece la inocencia de su defendido.   

         Como tal prueba, allega el documento   denominado   “Estudio   médico   legal  y    criminalístico    de    un   presunto   homicidio”,  el  cual  realizó el doctor  CÉSAR MANUEL CARRILLO MARTÍNEZ,  después     de     analizar     las     historias  clínicas,  necropsia de la  señora  MARÍA  SULMA  VERGARA  GONZÁLEZ,  como las  intervenciones  en  el  juicio  del galeno    HÉCTOR  GÓMEZ   MONTERO,  funcionario  del  Instituto  de  Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses.      Las     siguientes     son    las    conclusiones      del      documento:   

         1.   La   señora   MARÍA   SULMA   VERGARA  GONZÁLEZ             presentaba   antecedentes   y  factores  de  riesgo  como  son:  el  tabaquismo   pesado,   alcoholismo  crónico,  desnutrición,  falla  hepática,  dentadura  en  mal  estado  y  desaseo  en  sus  uñas,  que  predispusieron  la  aparición  de  una  neumonía  masiva  y choque séptico de origen pulmonar, lo  cual determinó su fallecimiento.   

         2.   Los   traumas   contusos   presentes   en  tórax,  abdomen  y  extremidades    de    la    occisa,    no        presentaba        evidencias        de       “infección  sobre  agregada”. Tampoco  tenían  la  idoneidad  de  producir  la  muerte  por  politraumatismos.   

         ii.  Considera  el  defensor  de  WILLIAM EDUARDO CHAPARRO MALDONADO,  que  la  prueba  aportada  demuestra  de  manera  irrefutable  que la causa del deceso de la señora MARÍA  SULMA  VERGARA GONZÁLEZ, no  fueron    los    golpes    o    los    traumas    a    nivel   torácico  que  le propinó WILLIAM  EDUARDO   CHAPARRO   MALDONADO   a   la   víctima,  especto     que    no    discute,    sino  el  cuadro  de neumonía, el cual  derivó  en  una  sepsis general, razón por la cual,  su    muerte    era  inevitable.   

        En      consecuencia,     al     no  existir  una  relación  causal,  directa  e  inmediata  entre  las  lesiones  a  nivel torácico   causadas   a  la  víctima  y  su  deceso,  solicita  se  emita  un fallo rescindente y se ordene la libertad provisional de su defendido.   

CONSIDERACIONES  

1. La Corte Suprema de Justicia es competente  para  conocer  de  la  acción  propuesta, de conformidad con el numeral 2° del  artículo  32  de  la  Ley  906  de  2004, por dirigirse la acción de revisión  contra  una  sentencia  dictada en segunda instancia por un Tribunal Superior de  Distrito Judicial la cual hizo tránsito a cosa juzgada.   

         2.  El  legislador instituyó la acción  de  revisión como el  mecanismo idóneo para enmendar la sentencia injusta  ante  su  disconformidad entre la verdad procesal señalada en la decisión y el  acontecer fáctico objeto de juzgamiento.   

Es por lo tanto, una excepción al principio  de  cosa  juzgada  que ampara toda sentencia ejecutoriada, con lo cual, se busca  garantizar  los  fines  propios  de un Estado social de derecho como el nuestro,  tendiente    a    garantizar    un   orden   social   justo   para   todos   sus  coasociados.   

          Pese  a  lo expuesto, es imperioso recordar que la acción revisión  no  puede  tornarse  en  un  recurso, o en un medio para generar un nuevo debate  probatorio, porque con ello  se tergiversa su finalidad.   

          Por  lo  anterior,  la  demanda no sólo  debe  someterse  a  las  taxativas  causales  que  para su prosperidad indica el  artículo  192  del  Código  de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004), sino que  además  requiere  del  aporte  de  elementos  de  juicio  serios,  procedentes,  idóneos  y con suficiente grado de credibilidad y trascendencia para conducir a  la rectificación del error que se le atribuye a la sentencia.   

        3. Del caso concreto.   

        El  actor  acude  a  la causal 3ª del  artículo  mencionado  en  precedencia, alusiva  al surgimiento de hechos nuevos o pruebas no conocidas al  tiempo   de   los   debates   que  establezcan  la  inocencia  del  condenado  o  su inimputabilidad.   

        Frente  a  la  causal  tercera,  ha dicho la Sala que corresponde al  actor  demostrar  no  sólo  el  surgimiento  de  los hechos nuevos o pruebas de  similar  naturaleza,  que  apunten  a  acreditar la inocencia del condenado o su  inimputabilidad,  sino,  lo más importante, que el fallador no tuvo oportunidad  de  pronunciarse  sobre  ellos  y  que de haber sido conocidos o haber ingresado  oportunamente   al   expediente,   la   solución   del   asunto   hubiera  sido  sustancialmente distinta y opuesta a la adoptada.   

        No  obstante  lo  expuesto,    al   cotejar   la   demanda   de  revisión y el contenido de los fallos de instancia,  se   observa   que   el  planteamiento  propuesto  por el demandante fue objeto de análisis y discusión  en  las  instancias,  lo  que  de  bulto  entra a contradecir su formulación al  interior  de la causal tercera, pues nada tiene de novedad lo ahora expuesto, en  relación   con   lo   que   fue   objeto   y   centro   del   superado   debate  probatorio.   

En  efecto, es evidente, que el deceso de la  víctima  estaba  relacionado  con  la  enfermedad  pulmonar  que  padecía, esa  circunstancia  jamás  se  puso  en  tela  de  juicio  en  el  proceso.  Veamos:   

3.1. Los alegatos conclusivos del defensor de  WILLIAM EDUARDO CHAPARRO MALDONADO, se plasmaron así en el fallo:   

«Finalmente,  intervino  el  señor  Defensor quien señaló que del desarrollo del juicio, se  puede  llegar  a concluir unos hechos ciertos, que efectivamente para el día 17  de  diciembre  de  2008,  en  el  hospital  militar  se  produjo el deceso de la  ciudadana  MARÍA SULMA VERGARA aspecto corroborado por el testimonio del galeno  HÉCTOR  GÓMEZ  MONTERO  lo  que demuestra la materialidad del hecho, en cuanto  que  nos  ilustró  con  respecto  a  cuáles  son las causas cuando se sufre el  choque  séptico  y  aquí  lo  dijo  que  era por causa de consumo habitual del  cigarrillo,  alcohol  y  posible desnutrición, pero adicional a esto manifestó  este  profesional de la medicina que cuando realizó la necropsia encontró algo  que  la  causó curiosidad como fue el peso de los pulmones y su característica  exterior  e  interior  no  eran  las  normales  al  punto  tal que efectivamente  manifestó  que el peso de era de 700 gr. y el de la accisa señora MARÍA SULMA  pesaba  más  de 2.000 gr., lo que significa que esta  ciudadana  venía  padeciendo  de  esta  choque  séptico que fue la causa de la  muerte  y  que  se aceleró efectivamente por unos golpes, hasta ahí la defensa  no    tiene   ningún   reparo   porque   es   un   hecho   cierto»   (Subraya la Sala)   

3.2  El  a-quo  en las consideraciones de la  decisión, indicó:   

«Según   se  demostró  a  través  del  testimonio  del  médico legista del Instituto de Medicina Legal, doctor HÉCTOR  GÓMEZ  MONTERO y del protocolo de necropsia, admitido como prueba, que la causa  de  la  muerte  de  la  señora  MARÍA SULMA VERGARA GONZÁLEZ se presentó por  politraumatismo,  es  decir,  varios  golpes  en  tórax y abdomen y, si bien se  habló  como  mecanismo  de  muerte:  choque séptico  –  sepsis  de  origen  pulmonar  y  que a pesar de ser una fumadora y bebedora de licor, ello no fue la  causa  de  la muerte pero si contribuyó a acelerarla en menos de 72 hora y, fue  enfático  en  señalar  que  de  no  haber  recibido  esa golpiza no se hubiese  producido su deceso» (Subraya la Sala)   

          4.  Así  las  cosas,  el  hecho  que  se  procura  acreditar con la  pretendida  prueba  nueva no tienen ese carácter de novedoso que le atribuye el  demandante,  pues  la enfermedad pulmonar que derivó en el choque séptico, fue  un  aspecto ampliamente debatida en el proceso. Además, la Sala ha dicho que la  presentación  de  pruebas  más o menos pertinentes  que  soportan  una  posición contraria a la del juzgador, no pasa de constituir  un  insustancial  intento  por  revivir  debates  ya  clausurados, en discusión  ad  infinitum que olvida  tomar   en  consideración  el  efecto  benéfico  del  principio  de  seguridad  jurídica.   

         

          En  realidad,  lo  que  el  demandante  busca en este caso es que se  vuelva  a  debatir  acerca  de lo ya decidido definitivamente en las instancias,  vana  aspiración  porque como ya se expuso, los hechos aquí alegados no fueron  ajenos al proceso.   

          En  tales  condiciones,  como  nada  se  acredita  sobre  la  causal  invocada, se impone el rechazo de la demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de revisión presentada a nombre del condenado WILLIAM EDUARDO CHAPARRO  MALDONADO.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

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