AP4505-2014(44154)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP4505-2014  

Radicación Nº 44.154  

Aprobado acta Nº 254  

Bogotá,  D. C., cinco (05) de agosto de dos  mil catorce (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del 19 de mayo de 2014,  una  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá declaró a los  señores    John   Fredy   Rubio   Sierra,    alias   “Mono   Miguel”,  Norbey  Ortiz  Bermúdez,  alias  “Rosita  o  Urabá”,   Óscar  Tabares  Pérez,  alias  “Frutiño,  Iván  Paternina o  Juancho”,  José  Adalbert  Upegui       Cruz,      alias      “Osama”,           Yoneider    Valderrama   Chacón,   alias  “Andrés”,  Chovis   José   Toral   Garcés,   alias  “Montería”, Edgar     González    Mendoza,    alias  “Machete”,  Giovanni    Andrés    Arroyave,   alias  “El  Calvo o Empanada”, y  Hernán  Darío Perea Moreno,  alias    “El   Chino”,  penalmente  responsables  de  un concurso de delitos de concierto para delinquir  agravado,  homicidio  en persona protegida, homicidio agravado, secuestro simple  agravado,  tortura  en persona protegida, desplazamiento forzado, destrucción y  apropiación   de   bienes   protegidos,  actos  de  barbarie  y  violación  de  habitación ajena.   

A    Tabares  Pérez,  a  quien  solo  se  le imputó la conducta de  concierto,  le  impuso  90  meses  de prisión, a Perea  Moreno,  que fue condenado por el mismo delito y el de  hurto  calificado  agravado,  le fijó 175 meses de prisión y, a los restantes,  les  señaló  480  meses. Respecto de todos ordenó la acumulación de diversos  procesos  seguidos por la jurisdicción común, quedando las penas, en todos los  casos, en el máximo legal permitido, 480 meses.   

Impuso  a  los acusados, de manera solidaria  con  los  demás  ex  integrantes  del  grupo  armado  ilegal, la obligación de  indemnizar a las víctimas por los perjuicios causados.   

En aplicación de los lineamientos de la Ley  975  del  2005 les suspendió la ejecución de aquellas sanciones, les impuso la  pena  alternativa  de  8  años  de  prisión,  les ordenó suscribir diligencia  comprometiéndose   a  su  re-socialización  mediante  el  trabajo,  estudio  o  enseñanza  y  a promover actividades orientadas a la desmovilización del grupo  armado ilegal.   

Tales  personas  fueron  postuladas  por  el  Gobierno  Nacional  para  efectos  de  su investigación, juzgamiento, condena y  reconocimiento  de  beneficios,  en  los  términos señalados en la Ley 975 del  2005,  en  su  condición de desmovilizados del denominando Bloque Tolima de las  Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.   

El abogado Luis Fernando Tamayo Niño, en su  propio  nombre  y  en el de varias víctimas, los apoderados de otras víctimas,  el  delegado  de la Fiscalía y los defensores de Rubio  Sierra,      Tabares  Pérez,      Upegui  Cruz,       Toral  Garcés,      Ortiz  Bermúdez    y    Perea  Moreno apelaron la decisión.   

La  Sala  debería  pronunciarse  sobre esas  impugnaciones,  pero  no  lo  hará,  por  cuanto observa que se ha incurrido en  causal de nulidad que debe ser decretada.   

ANTECEDENTES  

1.  Luego  de  que  el  Gobierno  Nacional  postulara  a  las  personas  referidas  para  que  sobre  ellas se adelantara el  denominado  “proceso  de  justicia y paz”  previsto  en la Ley 975 del 2005,  en audiencias del 21 al  23,  28 y 29 de marzo de 2012 la Fiscalía formuló imputación de cargos contra  las personas señaladas por diversos comportamientos.   

2.  Del 14 al 22 de mayo de 2013 se llevó a  cabo la audiencia de control formal y material de cargos   

3.  El  5  de  agosto  siguiente  se dispuso  adelantar  el  incidente  de  identificación de las afectaciones causadas a las  víctimas.   

4.  Luego  fue  proferida  la  sentencia  ya  reseñada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Sala declarará  la  nulidad  de la sentencia del Tribunal para que, en  su  lugar,  se  tramite  el  incidente  de reparación  integral  previsto en la Ley 975 del 2005. Las razones  son las que siguen:   

1.  El  pasado 30 de abril (CSJ AP2226-2014,  rad.  43.237),  la  Corte  se pronunció respecto de la fuerza vinculante de los  comunicados  de  la  Corte  Constitucional,  de  la  inexequibilidad  de algunas  disposiciones  de  la  Ley  1592 del 2012 declarada mediante sentencia C-180 del  2014  y sobre la forma de adecuar los trámites a ese tipo de decisiones. Con la  salvedad  de  que  en la actualidad ya se conoce el texto de ese fallo (para ese  entonces  solo  existía  el  comunicado  de  la  Corte  Constitucional), en esa  ocasión   la   Sala   de   Casación   Penal   expuso   lo  siguiente  que  hoy  reitera:   

«(a) La Sala se abstendrá de pronunciarse  sobre  el  pedido de que se aplique la excepción de inconstitucionalidad de las  disposiciones  de la Ley 1592 del 2012 que negaban al Tribunal de Justicia y Paz  la    posibilidad    de    cuantificar    los    perjuicios   causados   a   las  víctimas.   

Lo  anterior por cuanto mediante comunicado  de  prensa  numero  10 del 27 de marzo de 2014, la Corte Constitucional anunció  que, en fallo C-180 de esa fecha, resolvió:   

«Declarar INEXEQUIBLES     las     expresiones  “las  cuales en ningún caso serán tasadas”, del  inciso  cuarto  del  artículo  23  de  la  Ley  1592  de  2012  y  el  apartado  “y   remitirá   el   expediente   a   la   Unidad  Administrativa   Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  y/o  a  la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución  de  Tierras  Despojadas  para  la  inclusión  de las víctimas en los registros  correspondientes   para   acceder  de  manera  preferente  a  los  programas  de  reparación  integral  y  de restitución de tierras de que trata la Ley 1448 de  2011  a los que haya lugar” del inciso quinto del artículo 23, como también,  el inciso segundo del artículo 24 de la Ley 1592 de 2012».   

La  decisión  se  apoyó en argumentos que  coinciden  con   los  de  los  recurrentes,  esto  es,  que  en respeto del  principio  de juez natural es propio de la función del juez penal (en este caso  el  Tribunal de Justicia y Paz) que se pronuncie sobre los perjuicios causados a  las víctimas, lo cual incluye su tasación.   

De  ese  comunicado  de  prensa derivan dos  cuestiones  por  dilucidar:  (I) si el mismo, obliga, a pesar de la inexistencia  de   sentencia   física   y,   (II)   su   incidencia   dentro   del   trámite  adelantado.   

I.  Por lo primero, la Corte Constitucional  se  ha  pronunciado  respecto de que las decisiones de exequibilidad rigen desde  el  día  siguiente  al  momento  en  que  se  dan a conocer en el comunicado de  prensa, el cual coincide con la fecha de su adopción.   

En la sentencia C-355 del 10 de mayo de 2006  esa  Corporación,  al  responder una inquietud de un demandante respecto de que  la  emisión de un comunicado de prensa comportaba que la sentencia como tal era  inexistente y, por tanto, no obligaba, razonó así:   

“Mediante  escrito…  el  ciudadano…  afirma  que  las  demandas  no debieron admitirse, por existir pleito pendiente,  porque  al   proferirse  el auto admisorio el 16 de Diciembre de 2005 no se  conocía  la  sentencia  inhibitoria  dictada  el  7  de Diciembre de 2005 en el  proceso  de  constitucionalidad  adelantado   contra  el mismo Art. 122 del  Código  Penal  por  la  misma  ciudadana…  y  que,  por no existir ni haberse  notificado  una  sentencia,  dicho  proceso  no había terminado. Señala que en  dicha  fecha  sólo se conocía un comunicado de prensa sobre la adopción de la  decisión, que no puede sustituir a la sentencia…   

Por  esta  razón,  no  es  procedente  la  consideración  de  la supuesta existencia de pleito pendiente como  motivo  de nulidad de este  proceso.   

Adicionalmente, si ello fuera procedente, no  existiría  fundamento  para declarar la nulidad planteada, ya que es ostensible  que  al  dictarse  el  auto  admisorio  de  las  demandas  acumuladas,  el 16 de  Diciembre  de  2005,  esta corporación ya  había proferido las sentencias  inhibitorias  C-1299  de  2005 y C- 1300 de 2005, el 7 de Diciembre de ese año,  en   los   procesos   de  constitucionalidad  a  que  se  refieren  los  citados  intervinientes,  lo  que  significa  que  su  afirmación  no  corresponde  a la  realidad.   

En  el  mismo sentido, esta corporación ha  expuesto  en forma reiterada que  cuando en una sentencia no se ha modulado  el  alcance  del  fallo,  los  efectos  jurídicos se producen a partir del día  siguiente  a  la  fecha  en  que  la  Corte ejerció, en el caso específico, la  jurisdicción  de  que  está  investida, esto es, a partir del día siguiente a  aquél  en  que  tomó  la  decisión de exequibilidad o inexequibilidad, y no a  partir  de  la  fecha en que se suscribe el texto que a ella corresponde o de su  notificación          o          ejecutoria1”.   

II.  En  cuanto  a  la  incidencia  de  la  decisión  constitucional  sobre  el  trámite,  debe  decirse  que  mientras el  Tribunal  no  hubiese  modulado  los  efectos  de  la  inexequibilidad, recobran  vigencia  las normas derogadas (CSJ, auto del 29 de septiembre de 2003, radicado  20.153).  Así, además, se lee expresamente en el comunicado de prensa en donde  la  Corte  Constitucional  aludió a la necesidad de que el Tribunal adelante en  su  totalidad  el  incidente  de reparación integral previsto en la Ley 975 del  2005,  esto  es,  que  las  disposiciones  sobre  la  materia  vuelven  a  tener  aplicabilidad.   

La  vigencia  de  las normas derogadas debe  cumplirse  hacia  el futuro, esto es, desde cuando surte efectos la sentencia de  que  se  trata.  En  el  evento  analizado  ello  sucedió antes de que el fallo  impugnado  cobrase  vigencia, lo cual, en principio, llamaría a la declaratoria  de  nulidad  para que se adelantase el incidente de reparación y, cuantificados  los  perjuicios  de  las  víctimas  reconocidas,  se  emitiera la sentencia que  integrara lo allí decidido.   

No obstante, debe decirse que lo actuado con  antelación  a  la  decisión  adoptada  por  la  Corte  Constitucional no puede  considerarse   como   violatorio   del   debido   proceso,   en   cuanto  la  no  cuantificación  de los daños causados obedeció a la aplicación de la ley que  por  entonces  se  presumía  conforme  con  los mandatos superiores y estaba en  vigor,  razones  por  las  cuales no parece contar con soporte una invalidación  del trámite.   

Agréguese  que  la  nulidad  como sanción  extrema  solamente  tiene cabida cuando el ordenamiento jurídico no brinde otra  forma menos perjudicial para reparar el agravio.   

Y  sucede  que,  en virtud del principio de  integración,  el  Código  de Procedimiento Penal de la Ley 906 del 2004 ofrece  una  solución  que  resulta  aplicable  en  este  caso.  En efecto, el estatuto  procesal  habilita  que,  encontrándose  en  firme  la sentencia que declara la  responsabilidad    penal,    se    adelante    el   incidente   de   reparación  integral.   

De tal manera que en casos como el presente,  en  los  cuales se agotó el procedimiento y se emitió el fallo sin cuantificar  los  daños  de  las  víctimas  reconocidas,  antes  del  proferimiento  de  la  sentencia  constitucional,  el  Tribunal puede acudir a aplicar las reglas de la  Ley  906  del  2004  relacionadas  con el incidente de reparación integral y la  decisión con que culmine será integrada al fallo penal.   

En   los  eventos  en  donde  no  hubiere  finalizado  el  incidente  de identificación de víctimas y de las afectaciones  causadas  y/o  no  se hubiere proferido sentencia, el Tribunal habrá de adecuar  el  procedimiento  según los lineamientos del fallo C-180 del 27 de marzo, esto  es,  dar  cabida  a  las  normas  originales  de  la  Ley  975 del 2005 sobre el  incidente de reparación integral».   

2.  Bajo los mismos parámetros, desde el 20  de  mayo  de  2014  rigen  los  alcances  de  la  sentencia  C-286  de  la Corte  Constitucional,  toda vez que en aquella fecha se hizo público el comunicado 19  que argumentó y resolvió lo siguiente:   

«2.  Decisión   

Primero.- Declarar  ESTARSE  A LO RESUELTO a la  sentencia  C-180  de 2014 en cuanto decidió declarar inexequibles la expresión  “las  cuales  en  ningún caso serán tasadas” del inciso 4 del artículo 23  de  la  Ley  1592 DE 2012 y el apartado “y remitirá el expediente a la Unidad  Administrativa   Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  y/o  a  la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución  de  Tierras  Despojadas  para  la  inclusión  de las víctimas en los registros  correspondientes   para   acceder  de  manera  preferente  a  los  programas  de  reparación  integral  y  de restitución de tierras de que trata la Ley 1448 de  2011  a los que haya lugar” del inciso quinto del artículo 23, como también,  el inciso segundo del artículo 24 de la ley 1592 de 2012.   

Segundo.- Declarar  INEXEQUIBLES los artículos  23,  24,  25  de  la  Ley  1592  de 2012, la expresión “y contra el fallo del  incidente  de  identificación  de  las afectaciones causadas” contenida en el  inciso  3º del artículo 27 de la misma normativa, y los artículos 33, 40 y 41  de la Ley 1592 de 2012.   

3. Síntesis de los Fundamentos  

La   Corte   empezó  por  constatar  la  configuración  del  fenómeno  de  cosa  juzgada constitucional respecto de las  expresiones  declaradas inexequibles por esta Corporación mediante la Sentencia  C-180  de  2012 “las cuales en ningún caso serán tasadas” del inciso 4 del  artículo  23  de la Ley 1592 de 2012, y el segmento normativo “y remitirá el  expediente  a  la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación  Integral  a las Víctimas y/o a la Unidad Administrativa Especial de Gestión de  Restitución  de  Tierras  Despojadas para la inclusión de las víctimas en los  registros  correspondientes para acceder de manera preferente a los programas de  reparación  integral  y  de restitución de tierras de que trata la Ley 1448 de  2011  a  los  que  haya lugar” contenido en el inciso quinto del artículo 23,  como  también,  en  el  inciso segundo del artículo 24 de la Ley 1592 de 2012,  evidenciando  que  se presenta identidad de contenidos normativos demandados, ya  que  en esta oportunidad se demanda la totalidad de los artículos 23 y 24 de la  Ley 1592 de 2012.   

La  Corporación  estimó  que  en  esta  oportunidad  debía  determinar si la Ley 1592 de 2012 en sus artículos 23, 24,  27  parcial,  33  y 40 “Por medio de la cual se introducen modificaciones a la  Ley  975  de  2005”,  en  los  cuales se regula de manera integral el tema del  incidente  de  identificación  de  las  afectaciones  causadas  a las víctimas  resulta  violatoria  de los artículos 29 y 229 de la CP, al igual que de normas  del  bloque  de  constitucionalidad,  al implicar una violación del acceso a la  administración  de  justicia,  de  un  recurso  judicial  efectivo y del debido  proceso  para  lograr  la  garantía  del  derecho  fundamental  de  reparación  integral   de  las  víctimas,  en  razón  a  que  sustituye  el  incidente  de  reparación  integral  por  la  vía  judicial  penal,  tal y como se encontraba  consagrado  en  la  Ley  975  de  2005,  por  un incidente de identificación de  afectaciones  que  se  homologa  con la reparación integral a las víctimas por  vía administrativa.   

Luego  de referirse a las características  de  la  justicia  transicional  y a los límites a la libertad de configuración  del  Legislador  en regímenes transicionales de justicia y paz por parte de los  derechos  de las víctimas a la reparación integral en conexidad con el derecho  a  la  justicia,  en sus componentes de acceso a la administración de justicia,  de   un  recurso  judicial  efectivo  –art.      229-     y     de     debido     proceso     –art.    29-;    de    analizar   la  diferenciación  sustancial  entre  las  vías  judiciales  y administrativas de  reparación  integral;  de  referirse a la naturaleza y alcance del incidente de  reparación  previsto  en la Ley 975 de 2005 y los desarrollos jurisprudenciales  sobre  este incidente de reparación integral como recurso judicial efectivo; de  establecer   el   alcance   normativo   del   incidente  de  identificación  de  afectaciones  previsto  en  la  Ley 1592 de 2012 y de determinar la necesidad de  realizar  integración  normativa  con  los artículos 25 y 41 de la Ley 1592 de  2012,  la  Corte concluyó que los artículos 23, 24, 25, 27 (parcial), 33, 40 y  41  de  la  Ley  1592  de  2012  vulneran  el derecho fundamental de acceso a la  administración  de  justicia  y  a  un  recurso  judicial efectivo –art. 229- para lograr una reparación  integral,  e  igualmente  resultan violatorios de los artículos 2, 8 y 25 de la  Convención  Americana  de  los  Derechos  Humanos  y  el  art.  2.3  del  Pacto  Internacional    de    Derechos    Civiles    y   Políticos   del   bloque   de  constitucionalidad.   

Lo  anterior, por cuanto las disposiciones  demandadas  y aquellas con las cuales se realizó integración normativa derogan  o  suprimen  totalmente el incidente de reparación integral a las víctimas por  la   vía  judicial  penal  del  régimen  de  transición  de  justicia  y  paz  contemplado  en  la  Ley  975  de  2005, creando en su reemplazo un incidente de  identificación  de  afectaciones  que  se fusiona con los mecanismos de la vía  administrativa  de  reparación  integral  consagrada en la Ley 1448 de 2011, lo  cual  restringe  desproporcionadamente  el derecho de las víctimas a contar con  un  recurso  judicial  efectivo para obtener la reparación integral por la vía  judicial  en  el  proceso  especial  de  justicia y paz, remitiéndola a la vía  administrativa  de  reparación,  o  a  la  vía  civil, lo que en últimas hace  nugatoria la reparación integral en sede judicial.   

En este sentido, la Sala evidenció que las  normas  demandadas  de  la  Ley  1592  de  2012,  al  sustituir  o reemplazar el  incidente  de  reparación  integral  por la vía penal de justicia transicional  consagrada  en  la  Ley  975  de  2005  por  el  incidente de identificación de  afectaciones  regulado  por  la  Ley  1592  de  2012,  que  se  homologa con los  mecanismos  de  reparación  integral  por  la vía administrativa, excedió los  límites  competenciales  impuestos al legislador para regular los regímenes de  justicia  transicional por parte de los derechos fundamentales de las víctimas,  en  este  caso  a  la  reparación  integral  en  conexidad  con el derecho a la  justicia  en  su aspecto del derecho a un recurso judicial efectivo, de acceso a  la  administración  de  justicia  y  debido  proceso  de  conformidad  con  los  artículos  250,  229  y  29  CP,  así  como  los  artículos  2,  8 y 25 de la  Convención  Americana  de  los  Derechos  Humanos  y  el  art.  2.3  del  Pacto  Internacional    de    Derechos    Civiles    y   Políticos   del   bloque   de  constitucionalidad,  que  consagran el derecho de acceso a la administración de  justicia  y  a  un recurso judicial efectivo y al debido proceso para obtener la  reparación judicial integral.   

Igualmente,  la  Sala  concluyó  que  las  normas  demandadas  son  inconstitucionales  por  cuanto  homologan,  fusionan y  reemplazan  la vía penal de reparación integral del régimen de transición de  Justicia  y  Paz  con  la vía administrativa de reparación integral, diluyendo  las   cruciales  diferencias  que  existen  entre  ambas  vías,  y  de  contera  desconocen  con  ello  los  derechos de las víctimas a recurrir tanto a la vía  judicial  como  a  la  vía  administrativa,  sin  que  estas  vías  deban  ser  excluyentes, sino por el contrario complementarias y articuladas.   

En  armonía con lo anterior, el Tribunal,  al  adelantar un juicio de ponderación, de proporcionalidad o de razonabilidad,  demostró  que  la  medida  adoptada  por  el legislador carece de una finalidad  legitima  desde  el  punto  de  vista constitucional; no es necesaria en sentido  estricto,  ni idónea, ni adecuada para solucionar los problemas encontrados por  el  legislador  respecto  del incidente de reparación integral consagrado en la  Ley  975 de 2005; y no es proporcional en sentido estricto, puesto que afecta de  manera  grave  y  desproporcionada  el  derecho a la reparación integral y a un  recurso  efectivo  para  la  obtención  de la misma por parte de las víctimas.   

Finalmente, la Corte analizó la necesidad  de  aplicar la figura de la reincorporación de normas derogadas al ordenamiento  jurídico   interno   o   reviviscencia   de   disposiciones  derogadas  por  la  declaratoria  de  inexequibilidad  de  las  normas  que  las  han sustituido, de  conformidad  con los requisitos exigidos por la jurisprudencia de esta Corte. En  punto  a  este  tema, encontró necesaria la reincorporación del artículo 23 y  24  de  la ley 975 de 2005 que regula el incidente de reparación integral, así  como  de  los  artículos 7 (derecho a la verdad), 8 (derecho a la reparación),  42  (deber  general  de  reparar), 43 (orden de reparación en la sentencia), 45  (solicitud  de  reparación), 47 (rehabilitación), 48 (medidas de satisfacción  y  garantías  de  no  repetición),  y 49 (programas de reparación colectiva),  todos de la Ley 975 de 2005.   

En  relación  con  esta  declaratoria  de  inexequibilidad  de  las normas demandadas y aquellas con las cuales se realizó  integración   normativa,   así   como   respecto   de  la  reincorporación  o  reviviscencia  de  las  normas  derogadas  de  la Ley 975 de 2005 que regulan el  incidente   de   reparación  integral,  esta  Corporación  precisó  que  esta  decisión  no  afecta  en  ningún sentido las disposiciones, planes, programas,  mecanismos,  elementos,  componentes,  estrategias  y  diferentes  medidas de la  reparación  integral  por  vía  administrativa  y  la  restitución de tierras  consagradas  en  la  Ley 1448 de 2011, y por tanto no desestructura la política  pública de reparación integral a las víctimas».   

3.  En el presente caso podría pensarse en  una  solución idéntica a la propuesta en el antecedente de esta Sala (radicado  43.237),  esto  es,  que  ejecutoriada  la  sentencia  penal  se implementase el  incidente de reparación integral reglado en al Ley 906 del 2004.   

Esa  hipótesis  no resulta de buen recibo,  por  cuanto,  de  una  parte,  el  presente  asunto se resolvió luego de que se  conociera  el  fallo  C-180 y la Corte Suprema de Justicia expresó que en tales  supuestos   el   Tribunal   debía   adecuar   el  procedimiento  a  los  nuevos  lineamientos,  y,  de  otra,  que  al  aplicar  en su integridad el incidente de  identificación  de  las  afectaciones causadas, el a quo señaló los montos de  las  indemnizaciones,  luego  esta  determinación  no  puede  coexistir  con el  resultado  del  original  incidente  de  reparación  integral de la Ley 975 del  2005.   

4.  La  Corte aprovecha la oportunidad para  sugerir  al  Tribunal  que  en  la  posterior  decisión que ponga fin al asunto  estudie  los  argumentos  de  las  partes  e  intervinientes  que  acudieron  en  apelación  y,  de  encontrar acertados sus reclamos, implemente los correctivos  necesarios en aras de evitar mayores dilaciones.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE  

Declarar   la   nulidad   de  la  sentencia  del 19 de mayo de 2014, proferida por la Sala de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, para que reponga la actuación  en  los  términos  relacionados  en  la  parte  motiva.  Las  pruebas allegadas  conservan plena validez.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Sobre  el  tema  pueden  consultarse las Sentencias C-973 de 2004, T-832 de 2003, C-327  de 2003 y C-551 de 2003, entre otras.     

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