AP284-2014(40186)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

EYDER PATIÑO PABRERA  

AP284-2014  

APROBADO ACTA No. 18-  

          Bogotá,  D.  C.,  veintinueve (29) de enero de dos mil catorce  (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  decide si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Luis  Fernando  Giraldo  Giraldo, contra la  sentencia  dictada  el  16  de  agosto  de  2012  por la Sala Penal del Tribunal  Superior de Montería.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          1.  Fueron  relatados  por  el  Tribunal  Superior, así1  

“De conformidad con la información que se  extrae  de los audios, ocurrieron el 11 de diciembre de 2010, cuando a las 12:50  de  la  madrugada  fue  retenido  por  uniformados de la Policía de Cereté, el  señor  Luis  Fernando Giraldo Giraldo, toda vez que fueron informados que en la  urbanización  Rincón  del  Bosque  ubicada  en  el  sector conocido como “El  asilo”,  en  inmediaciones  del  barrio  La  Palma  de  esa municipalidad, dos  moradores  de  la  urbanización  mencionada,  señores JAVIER MARÍN VÁSQUEZ y  LUIS  FERNANDO  GIRALDO,  al  parecer,  en  estado  de embriaguez, iniciaron una  discusión  que paso luego a los golpes, y durante su desarrollo, el señor LUIS  GIRALDO  esgrimió  un  arma  de fuego que fue encontrada después tirada en los  jardines  del  complejo habitacional: esta noticia fue comunicada a la Estación  de   Policía   Nacional  donde  se  dio  la  orden  respectiva  que  causó  el  desplazamiento  de  los  policiales  al  sitio  de  los  hechos,  lugar donde se  practicaron   las   diligencias  de  rigor,  y  fue  capturado  el  señor  LUIS  GIRALDO”.   

          2.   La fiscalía, previo a disponer la libertad del capturado,  el  11 de mayo de 2011, ante el Juez 2 Promiscuo Municipal de Cereté (Córdoba)  imputó  a  Luis Fernando Giraldo Giraldo cargos  como  autor de la conducta de fabricación, tráfico y porte  de armas de fuego, prevista en el artículo 365 del Código Penal.  

          3.  El 1 de junio del mismo año el ente acusador radicó escrito de  acusación        por        esa       conducta2  y  el  5  de julio siguiente,  ante  el  Juez  Penal  del Circuito de Cereté, se llevó a cabo la audiencia de  acusación3.  

          4.  Mediante  sentencia del 21 de febrero de 2012, el Juez absolvió  a  Giraldo  Giraldo  de  los  cargos                   formulados4.  

          5.  Apelada  la  decisión  por la fiscalía, el 13 de agosto de ese  año  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Montería, revocó la decisión en  su  integridad  y  declaró  a  Luis  Fernando Giraldo  Giraldo  autor  penalmente  responsable de la conducta  punible  de  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones. Le  impuso  48  meses de prisión y de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones públicas y  le concedió la prisión domiciliaria5.   

LA DEMANDA  

          El    defensor    formula    un   único  cargo, que desarrolla así:   

          1.  Causal  primera,  violación  directa de la ley sustancial o del  bloque  de  constitucionalidad,  por  falta  de  aplicación  del  principio  de  presunción  de  inocencia,  consagrado en los artículos 29 de la Constitución  Política,  7  de  la  Ley 906 de 2004, 14-2 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles   y   Políticos,  8  y  9  de  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos.   

          2.  Indica  que  la  sentencia  del  Tribunal  se  fundamentó en la  presunción  de  autoría  y  responsabilidad  en  contra  de lo debido, que era  aplicar    el    principio    de    presunción    de   inocencia   “porque  es que la duda sobre la responsabilidad no es la certeza  sobre  la  inocencia  como  lo  pretende  el Ad quem6”.   

          3.  Hace  un  análisis  de  los  testimonios  de los agentes Javier  Gutiérrez  Vásquez  y  Luis Alberto Silva Medina, en su condición de testigos  de  cargo,  para  inferir  que  existen  contradicciones  en  sus  versiones  en  relación  con  la  captura  y el tipo de arma incautada, por cuanto, el primero  dice  que el acusado al momento de la misma la tenía consigo, sin embargo, Luis  Alberto  Silva  Medina  al  ser  interrogado por la defensa sostuvo “que al parecer el capturado tenía un  arma  de  fuego7”.   

          Adicional  a  ello,  el mismo testigo Gutiérrez Vásquez afirma que  se  trata de una pistola 9 m.m., sin embargo, en el informe de policía FPJ-3 se  indica   que   se   trata   de   una  “Cormwell               7658”,  entonces,  “[e]stá mintiendo el agente GUTIERREZ o  MIENTE  EL  INFORME   FPJ 3 (POLICIA JUDICIAL)?9”,  pues  conforme con el sentido común o reglas de la experiencia un miembro de la  Policía Nacional debe identificar con facilidad un arma de fuego.   

          4.  Lo  propio,  acontece  con  la  versión  del  vigilante  de  la  urbanización  Lumbo Miguel Jiménez Ortiz, quien refiere en uno de sus apartes,  que  el arma encontrada era del acusado, aun cuando acepta que no se la observó  en  las  manos  del  acusado  Giraldo  Giraldo.   La  defensa  se  pregunta  “porque (sic) sabe que el  arma    encontrada    era    del    señor    LUIS10”.   

          5. Considera, por tanto, que “las múltiples contradicciones de los  testigos  de  cargo,  crean  una  gran  duda  con  relación  al lugar donde fue  encontrada  el  arma,  qué tipo de arma fue encontrada, en qué lugar estaba el  arma,  en  poder  de  quien  (sic)  estaba  el  arma11”,  luego,  se  debe  aplicar la duda al no existir conocimiento más  allá de toda duda para condenar.   

          Precisa,  que  de  no  haber  sido  por  el yerro del tribunal al no  observar  la  duda,  el sentido del fallo hubiese sido confirmar la absolución.   

          Solicita    se    case    el    fallo    y   se   cambie   por   uno  absolutorio.   

CONSIDERACIONES  

La       Sala       inadmitirá  la  demanda  presentada  por  cuanto   no   reúne   los  requerimientos   mínimos   de  claridad,  concreción  y  debida  sustentación  exigidos  por  la  normatividad  legal, y la lógica del error planteado para su  estudio   de   fondo,  no  satisface  los  presupuestos  básicos  de  idoneidad  sustancial  necesarios para la realización de los fines del recurso, precisados  en  el  artículo  184  del  Código de Procedimiento Penal. Las razones son las  siguientes:   

          1.  En  el  único  cargo  se  postula  violación directa de la ley  sustancial   por   falta   de   aplicación   del   principio  del  in  dubio pro reo, sin embargo y en contra  de  las exigencias debidas, su desarrollo y demostración radican, como viene de  verse,  única  y  exclusivamente, en apartarse de la estimación probatoria que  hizo  el  tribunal,  al inferir el censor que la única conclusión posible, por  virtud  de  la  aplicación  de  la  duda, era la ajeneidad del sindicado con el  hallazgo del arma.   

2.  La  causal  de  casación prevista en el  numeral  primero  del  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, recoge lo que la  doctrina   casacional   denomina   violación   directa  de  la  ley  o  errores  iuris  in  iudicando, que se  presenta  cuando el juzgador determina correctamente los hechos pero se equivoca  al  declarar  el  derecho, porque (i) deja de aplicar al caso la norma correcta,  (ii)  aplica un precepto que no corresponde, o (iii) selecciona adecuadamente el  canon  pero  al  aplicarlo  le otorga un significado jurídico que no tiene o le  asigna unos efectos que no causa.   

De  aquí surgen los sentidos o conceptos de  la  violación,  denominados,  en  su  orden,  falta de aplicación, aplicación  indebida  e  interpretación  errónea,  que  se  clasifican,  a  su  vez, en de  selección  y  de  hermenéutica,  según  la equivocación se ubique en las dos  primeras   hipótesis   o  en  la  última,  todos  de  carácter  esencialmente  jurídico,  pues  el  error, como ya se indicó, no se ubica en los hechos ni en  la  apreciación  de  la  prueba,  sino  en la aplicación o interpretación del  derecho.   

Es por ello, que constituye regla forzosa de  técnica  en la fundamentación de una censura de esta naturaleza, que el censor  señale  con  precisión  la  norma sustancial del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o legal que ha sido violada; indique el sentido o concepto de la  vulneración,  y  por  sobre  todo no discuta la declaración que los juzgadores  hicieron  del  aspecto fáctico probado, ni sus conclusiones probatorias, porque  si   lo   hace,   el  planteamiento  del  cargo  y  su  demostración  debe  ser  distinto.   

          3.  El  demandante plantea que los jueces desconocieron el postulado  del   in  dubio  pro  reo,  derecho  que  tiene  toda  persona  a  no ser considerada culpable mientras no haya sido declarada culpable  mediante   decisión   judicial  en  firme,  y  también  como  la  garantía  a  no  sufrir  una  condena si el Estado no ha logrado  establecer su culpabilidad más allá de toda duda razonable.   

La Corte tiene dicho, que su inobservancia en  la  segunda  hipótesis,  es  decir,  como garantía de no soportar una sanción  penal  mientras  no  se haya logrado establecer su responsabilidad más allá de  toda  duda,  que  es  la  que  postula  el  demandante,  se  puede presentar por  violación  directa  de  la  ley sustancial, cuando quiera que en los fallos, de  manera  clara,  los  jueces  hubiesen  reconocido  que  lo  actuado  arrojaba la  existencia  de  dudas insalvables, olvidando aplicar la consecuencia que surgía  de  ello,  cual  sería  absolver  resolviendo  tal  incertidumbre  a  favor del  acusado,  luego,  en  principio,  nada se opondría a que el censor la encausara  por esta senda.   

O, por violación indirecta, demostrando que  a  través  de  errores  de hecho o de derecho en la estimación de las pruebas,  los  jueces  dejaron  de  reconocer  ese  estado  de dubitación. A nada de esto  acudió el impugnante.   

4.  Como el casacionista plantea el cargo al  amparo  de  la  causal  primera, esto presuponía sustentar el ataque en razones  puramente  jurídicas,  condiciones  que el libelo no cumple, pues a lo largo de  toda  su  argumentación  sustentatoria  es concurrente la crítica abierta a la  apreciación  que  el  fallo  de  segunda  instancia  le otorgó a los medios de  prueba.   

Además  de  esto,  implicaba  probar que la  sentencia  contenía un contrasentido jurídico, en cuanto que los juzgadores, a  pesar  de  haber  aceptado  que  no  existía  prueba  de la responsabilidad del  procesado  en  los  hechos,  más  allá  de  toda  duda,  lo habían condenado,  situación  que no es la que surge de su contenido, como claramente se establece  de los siguientes apartes de la decisión de segundo grado:    

“Con las pruebas  recaudadas  en  el  proceso  entonces  se  logró  demostrar,  a  juicio de esta  Corporación,  que  existió  un arma, que el Sr. GIRALDO GIRALDO tenía el arma  de  fuego,  que la usó para amedrentar al señor JAVIER MARIN, la cual carecía  de  la  autorización  correspondiente  para  portarla  o tenerla, de la cual se  despojó  tirándola  cuando  la Policía lo seguía12”.   

          

Entonces,  el juzgador de segunda instancia,  contrario   al   entendimiento   del   censor,   consideró   que   “existe prueba para erigir un fallo de  condena  en  su  contra,  conforme  a  las  atestaciones  de  los policiales que  hicieron  la  captura,  y  las  declaraciones  del  señor JAVIER MARIN, y LUMBO  MIGUEL  JIMENEZ ORTIZ, las que fueron ofrecidas en el juicio oral público y las  que   siendo   valoradas  conforme  a  la  sana  crítica,  se  tornan  en  unas  declaraciones  perfectamente  válidas  y  creíbles13”,  discernimiento  que  repele  el  ataque por vía de la violación  directa, senda escogida por el demandante.   

5.  Por ello, la oposición a los argumentos  de  la  sentencia  de  segunda  instancia ha debido presentarse, por la vía del  falso  raciocinio,  con  la  mención  concreta  de la prueba mal apreciada y el  postulado  de  la  sana  crítica  (ley de la ciencia, principio de la lógica o  máxima  de  la experiencia) desconocido, su existencia y la acreditación de su  trascendencia, labor que el casacionista no cumple.   

          En  esas  condiciones,  a más de lo ya dicho, el libelo infringe el  postulado  que prohíbe que dentro de un mismo  reproche se formulen cargos  contradictorios, que fue lo realizado por el demandante.   

          6.  El  recurrente  no  cumplió con los requisitos de forma y fondo  exigidos  en  casación,  por  cuanto  se  limitó  a  presentar  su  personal y  subjetiva  inteligencia  sobre  el  alcance  que  ha  debido darse a las pruebas  allegadas,  en especial, a las de descargo, con el anhelo de que la Corte cumpla  como  una  tercera instancia, que no lo es, y haga prevalecer sus posturas sobre  las  de  los  jueces,  olvidando  que las de estos llegan precedidas de la doble  presunción  de  acierto y legalidad, que solo puede ser refutada a partir de la  indicación y demostración de precisos errores.   

          El  casacionista  olvidó  que  la  estructura  básica  del  debido  proceso  se  agota  en la segunda instancia y que, por ende, únicamente en esas  dos  fases  le  es  permitido presentar escritos de libre elaboración, en tanto  que  a  la  casación,  por  constituir una sede extraordinaria, es necesario se  demuestre  que  las  sentencias  incurrieron  en errores precisos, que deben ser  verificados,  no  a  partir  de  discursos  libres, sino desde la argumentación  debida que de tiempo atrás exigen la ley y la jurisprudencia.   

          7.  Como  ya  se  había  anunciado, la Corte inadmitirá la demanda  porque,  además  de lo dicho, no observa que dentro de lo actuado surja patente  una  lesión a las garantías fundamentales que le imponga el deber de actuar de  oficio.   

8. Al amparo del artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  cuando  la Corte decida no darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la  insistencia,  en  los términos que, en ausencia de disposición  legal,  han sido definidos por la Sala desde el Auto del 12 de diciembre de 2005  (radicado 24.322).   

          Por  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada.   

         Conforme   al   inciso   2º   del  artículo  184  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004, procede la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

José Leonidas Bustos Martínez  

José Luis  Barceló Camacho             

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier            

   

María     del    Rosario    González  Muñoz  

Gustavo Enrique Malo Fernández            

   

Eyder Patiño Cabrera  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios 135 y 136 cuaderno 1.   

2 Cfr.  folio 8.   

3 Cfr.  folio 28 íb.   

4 Cfr.  folios 90-100 íb.   

5 Cfr.  folios 135-156 íb.   

6 Cfr.  folio 175 íb.   

7  Ïb.   

8  Ib.   

9  Ib.   

10 Cfr.  folio 176 íb.   

12 Cfr. folio 150 íb.   

13  Ib.     

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