AP2419-2014(41793)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                      

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP2419-2014  

Radicación 41793  

Aprobado acta número 136  

Bogotá,  D.C.,  ocho  (8) de mayo de dos mil  catorce (2014)   

Sería   del   caso   que   la   Sala   se  pronunciara  acerca  de la  posibilidad  de  admitir la demanda de casación presentada por el representante  de  la  parte civil en cabeza de Elida Hoyos Anaya, si  no  fuera  porque advierte que, después de proferido el fallo de segundo grado,  se  configuró  el  fenómeno  extintivo de la prescripción de la acción penal  por     la     conducta     punible    de    estafa  agravada,  en  razón  de la cual los procesados OMAR  OVIDIO    HERNÁNDEZ    GRACIANO,    JESÚS    HERNANDO    BONILLA   GUZMÁN   y  ÓSCAR     FEDERICO  GRACIANO   BORJA   fueron  absueltos  en ambas instancias.   

          I. ANTECEDENTES   

1. Por medio de la  escritura  pública 1752 de 29 de mayo de 1997, Elida Hoyos Anaya suscribió con  el  abogado JESÚS HERNANDO BONILLA GUZMÁN, en la Notaría Segunda del Círculo  de  Cartagena,  un  contrato  de  venta  con  pacto de retroventa sobre la finca  ‘Piénsalo  Bien’,  localizada  en  Planeta     Rica     (Córdoba)     y     avaluada     en     $1.104’000.000.   

La idea de las partes era dar el inmueble en  garantía   a  cambio  de  $150’000.000,   suma   que   le   fue   entregada  a  Elida  Hoyos  Anaya  como  pago.    El   plazo   para  recobrarlo  era  de  90  días  contados  a  partir  de  la  celebración  del  negocio.   

A      la      postre, el abogado, mediante escritura 3240 de  9  de  octubre  de 1998, vendió el predio       por       $170’000.000   a  ÓSCAR  FEDERICO GRACIANO BORJA, en representación de  OMAR    OVIDIO    HERNÁNDEZ   GRACIANO.   

2.  Presentada  denuncia  por  parte  de  Elida  Hoyos  Anaya el 23 de enero de 2002   (aduciendo,   entre   otras   cosas,  que  jamás  recibió  los  $150’000.000  y  que  el  abogado  siempre  la  evadió  cuando  pretendía  recuperar  el  inmueble),  la  Fiscalía  47  Seccional  ordenó  la  apertura  del  proceso,  practicó  varias  pruebas  y,  una  vez  cerrada  la  investigación,  calificó  el mérito del sumario contra OMAR OVIDIO HERNÁNDEZ GRACIANO, JESÚS  HERNANDO  BONILLA  GUZMÁN  y  ÓSCAR  FEDERICO  GRACIANO BORJA por el delito de  estafa          agravada         previsto  en  los  artículos  246 y 267  numeral  1  («[s]obre  una  cosa  cuyo  valor  fuere  superior  a  cien -100- salarios mínimos») de la Ley  599  de 2000, actual Código Penal, en aplicación del principio de la ley penal  más favorable.   

Recurrida la resolución por los defensores,  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal, en decisión  de  11  de  abril  de  2007, la confirmó     (folio     195,     cuaderno     principal     II).   

3.  Correspondió  la  etapa  siguiente  al  Juzgado  Segundo Penal del  Circuito  de  Cartagena, despacho que el 3 de marzo de  2011  absolvió  a  los  procesados  de  los hechos y  cargos materia de imputación.   

4.  El    fallo   fue   apelado  por  el  representante de la parte civil en cabeza de Elida Hoyos  Anaya.   Como  asimismo  se  hallaba  pendiente  por  resolver  la impugnación de uno de los procesados contra el auto de 17 de junio  de  2009, mediante el cual el a quo negó revocar la providencia que admitió la  demanda  de  constitución de parte civil, el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cartagena,  en  decisiones  mayoritarias de  14   de   marzo   de   2012,  resolvió  (i)  revocar el interlocutorio y rechazar  la   demanda   de   constitución  de  parte  y  (ii)  declarar   improcedente   la  apelación  contra  la  sentencia   de   primera   instancia   por   ausencia   de   legitimación   del  recurrente.   

5. Una  Sala de Decisión de Tutelas de la Corte, en fallo  de  24  de julio de 2012, amparó los  derechos  fundamentales  de  debido  proceso  y  acceso  a la administración de  justicia  a nombre de Elida Hoyos Anaya, para lo cual  dejó  «sin  efecto las providencias de fecha 14 de  marzo  de  2012»  (folio  134,  c.  del  Tribunal)  y  ordenó  al  ad  quem  «que  asuma  nuevamente  el  asunto para desatar la  alzada   respecto  del  fallo  absolutorio»  (folio  134).   

6. A raíz de lo  anterior,  el  28 de septiembre de 2012,   el   representante   de   la   parte   civil  recusó  a  los  magistrados  de la Sala de  Decisión   Penal  del  Tribunal  que  adoptaron  la  postura  de  14  de  marzo  de  2012. El cuerpo  colegiado,  en decisiones de 11  de    octubre   y   13   de   diciembre     de     ese    mismo   año,   declaró   infundadas  las  recusaciones.   

7.          Posteriormente,  el  Tribunal, en fallo  de   4  de  febrero  de  2013,   confirmó   la  sentencia absolutoria de primer grado.   

Según   el   ad   quem,   «el  presente  asunto  es  netamente  civil  y  no  llega  a los campos del derecho penal»  (folio  203,  cuaderno  del  Tribunal).  Uno  de los  magistrados salvó el voto.   

8.  Agotado el  trámite  de notificación de la decisión de segundo grado, y presentado por el  apoderado  de  la  parte  civil  el  recurso  extraordinario  de  casación, las  diligencias fueron repartidas a la Corte el 19 de julio de 2013.   

Finalmente,  por compensación, el proceso  fue enviado al despacho del ponente el 27 de enero de 2014.   

II.          CONSIDERACIONES   

1.  Según  el  artículo  83  de  la  Ley  599 de 2000, Código Penal vigente, la acción penal  prescribe  «en un tiempo igual al máximo de la pena  fijada    en    la    ley,    […]   pero  en  ningún  caso  será  inferior  a  cinco  (5)  años  ni  excederá de veinte (20)».   

Así  mismo,  el artículo 86 del estatuto  sustantivo   señala   que   dicho   término   «se  interrumpe   con   la   resolución  acusatoria  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada», caso en el cual éste «comenzará  a  correr  de nuevo por un tiempo igual a la mitad del  señalado  en  el artículo 83». Sin embargo, añade  el  precepto,  tal  lapso  «no podrá ser inferior a  cinco      (5)     años     ni     superior     a     diez     (10)»1.   

Por  otra  parte,  el  inciso  final  del  artículo  108  de  la Ley 600 de 2000, Código de Procedimiento Penal aplicable  para   este  asunto,  establece  que  «[c]uando  la  recusación  propuesta  por  el sindicado o su defensor se declare infundada, no  correrá  la  prescripción  de la acción entre el momento de la petición y la  decisión correspondiente».   

Igualmente, ha dicho la Corte que, desde la  perspectiva  de  la casación, cuando el término prescriptivo se agota luego de  proferido    el    fallo    objeto   del   recurso   extraordinario,  «es  deber del funcionario judicial  de  segunda  instancia,  o de la Corte si el fenómeno se produce en el trámite  del  recurso  de  casación,  declarar extinguida la acción en el momento en el  cual  se  cumpla […], ya  sea  de  oficio  o a petición de parte» (CSJ SP, 30  jun. 2014, rad. 18368):   

Cuando  la prescripción opera después de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  se  debe  decretar  directamente y cesar  procedimiento  con  independencia del contenido de la  demanda  (se prescinde del juicio de admisibilidad) por haberse dictado el fallo  en  forma  válida,  en  cuanto se hallaba vigente la facultad sancionatoria del  Estado    [CSJ   SP,  21   ag.   2013,  rad.  40587]   

Por último, ha  precisado  la  Sala  que,  pese a operar  en  casación  el  fenómeno  de  la  prescripción,  el  fallo  absolutorio  prevalecerá  sobre  aquélla, en la medida en que no sea objeto de  debate la referida decisión de absolver. En efecto:   

[S]i surge a modo de ejemplo una situación  favorable  para  el  procesado,  verbigracia  la  posibilidad  de  acceder  a la  cesación  del  procedimiento  por  prescripción de la acción, y la opción de  dar   completo   valor  material  a  las  decisiones  absolutorias  de  primera y segunda instancia, la absolución se impone sobre la  prescripción  siempre  que  la responsabilidad del acusado no se debata en sede  de  casación  [CSJ  SP,  21   ag.   2013,  rad.  40587].   

2.   En  el  presente  asunto,  OMAR  OVIDIO  HERNÁNDEZ  GRACIANO,  JESÚS  HERNANDO BONILLA  GUZMÁN     y     ÓSCAR     FEDERICO     GRACIANO     BORJA     fueron        absueltos  en  las  instancias  del  delito  de  estafa  agravada  (por la  cuantía),  conforme a lo previsto en los artículos 246 y 267 numeral 1º de la  Ley  599  de  2000,  en  atención del principio de la ley penal más favorable.  Esta  circunstancia  los  expuso  a  una  sanción punitiva máxima de doce (12)  años de prisión.   

Lo anterior implicaba que, para la etapa de  instrucción,      el     lapso     prescriptivo  ascendía  a doce (12) años. Y, para la  fase  del  juicio,  éste  no  podía  ser  superior  a los seis  (6).   

Los  hechos de este caso tuvieron lugar el  29  de mayo de 1997, fecha en la cual Elida Hoyos Anaya le enajenó el predio de  su  propiedad  al  abogado  JESÚS HERNANDO BONILLA GUZMÁN. El pliego de cargos  quedó  en firme menos de diez (10) años después, el 11 de abril de 2007, día  en   el   cual   fue   suscrita   la   resolución   de  acusación  de  segunda  instancia.   

A  partir  de  esa  fecha  (11 de abril de  2007),  se  produjo  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  lo que implicaba la configuración de  un  nuevo  lapso  para la  prescripción  que  no  podía  exceder  de  los  seis  (6) años  y que, por consiguiente, culminaba el  11 de abril de 2013.   

Las   diligencias,   sin   embargo,  llegaron  a la Corte el 19 de  julio  de  2013,  esto es, después de que operara la  extinción  por  prescripción de la acción debido a  la conducta punible imputada.   

Ahora   bien,  es  cierto  que,  por  un  lado,  el  demandante,  en  pretérita  oportunidad,  recusó  a  los  magistrados de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de  Cartagena  que  decidieron revocar la providencia que admitió la demanda de  constitución  de  parte  civil  y  que,  por  tanto, consideraban que aquél no  tenía  legitimación para actuar. Dicha recusación fue declarada infundada por  el cuerpo colegiado.   

Lo  anterior,  sin  embargo, no constituye  motivo  alguno  para  considerar  suspendida la actuación procesal a efectos de  contabilizar  el  término  de  prescripción,  por  cuanto  el inciso final del  artículo  108  del  Código de Procedimiento Penal es muy claro al precisar que  ésta    únicamente    opera   cuando   la   recusación   sea   «propuesta    por    el   sindicado   o   su   defensor».   

Pero aun en el  evento   de   que  se  interpretara  esta  norma  de manera extensiva, en el entendido de que debería ser  aplicada  en  condiciones  de  igualdad  para  todos  los sujetos procesales que  recusasen   al   funcionario   judicial   (y,  de  esta  forma, equiparar los  derechos  del  procesado  con  los  de  la víctima),  dicha  circunstancia  sería  irrelevante  para  efectos  de  la  decisión  por  adoptar,  puesto  que  la  recusación  la  presentó  la  parte  civil  el 8 de  septiembre  de  2012  (folio  94,  c.  T.)  y  ésta  terminó  de  ser resuelta  desfavorablemente  el 13 de diciembre siguiente (folio 238). Es decir, que sólo  se  podría  considerar  una  suspensión  de la actuación procesal de tres (3)  meses  y  cinco  (5) días. Ello implicaría que la acción penal prescribió no  el  11 de abril de 2013, sino el 16 julio de ese mismo año. Y el proceso llegó  a la Sala el 19 de julio siguiente (folio 3, c. de la Corte).   

Por  otro lado, también es cierto que los  procesados    fueron  absueltos  por  ambas  instancias de los hechos y cargos imputados. Sin embargo,  no  podrá  prevalecer en este asunto dicha decisión  sobre  el  fenómeno  extintivo  de  la  acción  penal,  porque  la pretensión  principal  de la demanda de casación interpuesta por la parte civil consiste en  cuestionar  esa  ausencia de responsabilidad penal declarada por los jueces (cf.  folios  261-295,  c.  T.).  En  otras  palabras,  puso  en  tela  de  juicio  la  absolución.   

3.    En  consecuencia,  la  Sala  declarará  prescrita la acción penal por el delito de  estafa  agravada  por el  cual  fueron  juzgados  OMAR OVIDIO HERNÁNDEZ GRACIANO, JESÚS HERNANDO BONILLA  GUZMÁN y ÓSCAR FEDERICO GRACIANO BORJA.   

Así    mismo,    conforme    a    lo  dispuesto   en   el   artículo   98   de   la  Ley  599  de  2000 (declarado exequible mediante el fallo  de  la  Corte  Constitucional  CC  C-570/2003),  y  en  atención  de una línea  jurisprudencial   reiterada  de  la  Sala  (cf.,  al  respecto,  CSJ  SP,  23 ag. 2005, rad. 23718, CSJ SP,  20  mar.  2013, rad. 40567, CSJ SP, 21 ag.  2013,  rad.  40587,  CSJ  SP,  21  oct. 2013, rad. 38433, entre  muchas    otras),   la   acción   civil   ejercida  en      esta      actuación      también   será  declarada  prescrita  respecto  de  quienes  se discute acerca de su responsabilidad penal.   

Además,   ordenará  la  cesación  del  procedimiento  contra  las  referidas personas y dispondrá que por conducto del  juez a quo se profieran las comunicaciones a que haya lugar.   

III.  DECISIÓN   

En mérito de lo  expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero.        Declarar  prescritas  las  acciones  penal y civil por la conducta  punible     de     estafa    agravada  atribuida  a  OMAR  OVIDIO  HERNÁNDEZ GRACIANO, JESÚS HERNANDO  BONILLA GUZMÁN y ÓSCAR FEDERICO GRACIANO BORJA.   

Segundo.  Como  consecuencia  de  lo anterior, ordenar la cesación del procedimiento adelantado  contra esas personas.   

Tercero.        Disponer  que  por  conducto  del  juez  de  primera  instancia se  profieran  las  comunicaciones  y  cancelaciones a que haya lugar a raíz de las  decisiones adoptadas.   

Contra    esta    providencia,    procede    el    recurso    de   reposición.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Magistrado   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

GUILLERMO   ANGULO  GONZÁLEZ   

Conjuez  

RICARDO POSADA MAYA  

Conjuez  

JUAN CARLOS PRÍAS BERNAL  

Conjuez  

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Lo anterior, en la medida en que la conducta no haya contado con  la  realización  o  participación  de un servidor público en ejercicio de sus  funciones,  de  su  cargo  o  con  ocasión  de ellos, pues, en esos eventos, el  término  prescriptivo  una  vez  producida la interrupción oscilará, para los  asuntos  que  rigen  bajo  el sistema de la Ley 600 de 2000, de seis (6) años y  ocho  (8) meses a trece (13) años y cuatro (4) meses. Cf., al respecto, CSJ AP,  21 oct. 2013, rad. 39611.     

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