AP051-2014(38718)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 11  

AP051-2014  

Bogotá, D.C., veintidós (22) de enero de dos  mil catorce (2014)   

ASUNTO  

La  Sala  se  pronuncia  en  relación con el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el apoderado de JUAN ALBERTO CHARRIA  MARTÍNEZ,  solicitado en extradición por el gobierno de los Estados Unidos, en  contra  del  auto del 12 de septiembre de 2012 por medio del cual se negaron por  improcedentes las pruebas solicitadas.   

ANTECEDENTES  

Mediante Nota Diplomática número 2954 del 22  de  diciembre  de  2011, el Gobierno de los Estados Unidos de América a través  de  su  Embajada  en  nuestro  país,  solicitó  al  de  Colombia la detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  JUÁN ALBERTO CHARRIA  MARTÍNEZ,  requerido  para  comparecer a juicio por delitos federales de lavado  de  dinero,  según  la  acusación  número  09-20941-CR-LENARD emitida el 6 de  noviembre  de 2009 por la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur de Florida.   

La Fiscalía General de la Nación ordenó la  captura  con  fines  de  extradición  de  CHARRIA  MARTÍNEZ,  la  cual se hizo  efectiva el 25  de enero de 2012.   

Perfeccionado  el  expediente  mediante  la  formalización  de  la  petición  de  extradición  por  parte  del Gobierno de  Estados  Unidos  y  allegado el concepto del Ministerio de Relaciones Exteriores  en  torno  a  la  normatividad aplicable al caso, se remitió la actuación a la  Sala  de  Casación  Penal  con  la  finalidad que emita el respectivo concepto.   

Una vez garantizada la asistencia profesional  del   solicitado   en   extradición,   se  corrió  traslado  en  orden  a  los  requerimientos  probatorios,  término que tanto el representante del Ministerio  Público  como  el  defensor,   utilizaron para solicitar se allegaran a la  actuación algunos elementos de juicio.   

El 12 de septiembre de 2012, la Sala decidió  negar  por  improcedentes  las pruebas solicitadas por el defensor del requerido  en  extradición  y  por  la  Procuraduría  Segunda  Delegada para la Casación  Penal, determinación impugnada por el defensor.   

ARGUMENTOS DEL RECURSO  

Solicita  el  libelista  se  revoque  dicha  determinación  y en su lugar se ordene allegar a la actuación los elementos de  juicio  solicitados,  por cuanto, contrario a lo aducido en la  providencia  impugnada,  en  el presente asunto se suministró la información necesaria para  acreditar   la   necesidad,   pertinencia   y   conducencia   de   las   pruebas  invocadas.   

Así, en torno a la prueba relacionada con el  ejercicio   previo  de  la  jurisdicción  por  la  existencia  en  Colombia  de  investigación  en  contra del solicitado en extradición por los mismos hechos,  reiteró       el      argumento      según      el      cual      “…la Dirección Nacional de Fiscalías  mediante  comunicación  DNF  03914 del lunes 20 de febrero de 2012, informó en  relación  con  solicitudes  elevadas  por  capturados con fines de extradición  relacionadas  con  el  asunto  de  la  referencia,  que en la Fiscalía 23 de la  Unidad  Nacional para la Extinción del Derecho de Dominio y contra el Lavado de  Activos     se     adelanta    por    esos    hechos    la    indagación    No.  110016000096200700021…”.   

Sostuvo  que al interior de dicho trámite se  adelantaron  actuaciones  judiciales destinadas a autorizar e impartir legalidad  a   actividades   investigativas,   labores   que   involucran   no   sólo   la  interceptación  de  comunicaciones  de  JUAN  ALBERTO  CHARRIA  MARTÍNEZ, sino  también la realización de una operación de agencia encubierta.   

Pone  de  presente  que  por su iniciativa se  informó  a  la  Corte  la  existencia  de  las actividades de investigación en  cuestión,  por  lo  cual  solicita  se  reconsidere el análisis realizado y en  consecuencia    se    revoque    la    negativa    a    decretar    la    prueba  solicitada.   

Respecto   de   los   elementos  de  juicio  relacionados  con  la  validez formal de la documentación presentada y el lugar  de  comisión  de  la  conducta,  no  comparte  los argumentos de la providencia  impugnada,   en   razón   a   que  “…la   exigencia   normativa  se  relaciona  específicamente  con  la  obligación  para  el Estado requirente de designar con exactitud los actos, los  lugares     y     las    fechas    en    que    fueron    realizados…”.   

Afirma que acorde con la imputación fáctica  en  contra de su representado, se concluye que los hechos ocurrieron en Colombia  y    por    consiguiente    se    trata   de   un   aspecto   que   “…debe  ser  reconsiderado a efecto de  permitir   mediante  la  práctica  probatoria,  el  ejercicio  del  Derecho  de  defensa…”.  Concluye que  las   pruebas   solicitadas  guardan  conducencia,  necesidad  y  pertinente  en  relación con este aspecto.   

En  torno  a  las pruebas relacionadas con la  plena  identidad  del  solicitado,  expresa  que se trata de una carga legal que  corresponde  a  la  Corte  para  fundamentar  su  concepto,  motivo  por el cual  considera  que  no  es  procedente aceptar que la información sobre el nombre y  número  de  cédula  del solicitado sea suficiente para satisfacer la exigencia  en mención.   

Considera el recurrente que la plena identidad  del  requerido  impone  un  proceso  investigativo  que  habilita  un  escenario  probatorio  y  defensivo que no puede limitarse a conocer el nombre y el número  de  identificación  de la persona, y por consiguiente, se trata de “…establecer  si  efectivamente  es el  ciudadano  JUAN ALBERTO CHARRIA MARTÍNEZ el responsable de abrir esas cuentas y  administrar  el recibo de fondos en Colombia para permitirles acceso a los otros  acusados     a    los    ingresos    lavados    del    narcotráfico…”,  sin la intención de adelantar un  juicio  o  debate  probatorio  de  manera  anticipada,  como  se  asegura  en la  providencia impugnada.   

Solicita  en  consecuencia,  se  revoque  la  providencia  impugnada,  y en su lugar se practiquen la totalidad de las pruebas  solicitadas.   

CONSIDERACIONES  

1.            Como es sabido, el recurso de reposición  tiene  por  finalidad  que  el  mismo  funcionario que profirió la decisión la  revise  a  efecto  de  descubrir las deficiencias en que pudo haber incurrido al  momento  de  su  expedición y de esta manera poder corregirla, bien mediante su  revocatoria, aclaración, adición o reforma.   

En  tales  condiciones,  la  pretensión  del  recurrente  no puede limitarse simplemente a solicitar que se reexamine el punto  materia  de  controversia, sin aportar mayores y mejores elementos de juicio con  los    cuales    rebatir    la    posición    adoptada    en    el    proveído  cuestionado.   

2.            En  el presente caso, además de repetir  los  argumentos  expuestos  en  su  escrito inicial, nada hace el recurrente por  refutar  a  través de una disertación dialéctica los argumentos contenidos en  la  providencia  impugnada  para  poner  en  evidencia  la necesidad de un nuevo  examen   del  tema,  en  el  objetivo  de  reparar  la  eventual  sinrazón  del  pronunciamiento censurado.   

Surge  así patente que en lugar de acreditar  como  estaba  obligado el recurrente la presencia de algún error, su escrito se  queda  en  una simple declaración de propósitos de demostrarlo, con lo cual no  se  proclama yerro alguno en la decisión, sino únicamente la inconformidad por  la forma en que se realizó dicho análisis.   

El artículo 139 del Código de Procedimiento  Penal,  normatividad  aplicable al presente trámite en atención a lo expresado  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, señala a los jueces el deber de  rechazar    de    plano    los    “…actos   que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos…”, mientras el  artículo  359 del mismo estatuto atribuye la facultad  de  excluir,  rechazar  o inadmitir “…los   medios   de   prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en  este código, resulten inadmisibles, impertinentes, inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran prueba…”.   

3.            A  su  vez,  acorde  con lo señalado de  manera  reiterada  por  la  Sala,  es claro que la viabilidad de la práctica de  pruebas  en el trámite de extradición está determinada por el concepto que le  corresponde  emitir,  el  cual,  según lo preceptuado en el artículo 502 de la  normatividad      en     mención,     se     fundamenta     en     “…la    validez    formal    de   la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos…”.   

De igual manera es necesario establecer si los  hechos  imputados  fueron  cometidos en el exterior y en fecha no anterior al 17  de  diciembre de 1997; que no se trate de un delito político; que el solicitado  se  encuentre  en  el país o se presuma estarlo; que la demanda de extradición  se  haga  por la vía diplomática y en casos excepcionales por la consular o de  Gobierno  a  Gobierno;  que  se  adjunte  copia  auténtica de las disposiciones  foráneas  penales  aplicables  al  caso  (artículo  495 ídem) y finalmente de  conformidad  con  el  artículo 29 de la Constitución, constatar que en nuestro  país  no  se  haya ejercido jurisdicción (non bis in  ídem)  sobre  el  hecho  que  sustenta  el  pedido de  extradición1.   

Corresponde  al  peticionario  indicar  con  claridad  los  hechos  y  circunstancias  que pretende demostrar con las pruebas  cuya  incorporación o práctica solicita y el nexo que guardan con los aspectos  sobre los cuales se ocupa el concepto.   

De  allí que, de conformidad con lo previsto  en  los artículos 139, 359 y 375 Ley 906 de 2004, aquellas pruebas destinadas a  verificar cuestiones extrañas, son impertinentes.   

4.             En   relación   con  las  actividades  investigativas  adelantadas  por  la  Fiscalía  General  de  la Nación por los  mismos  hechos  que  motivan  la petición de extradición, en el auto impugnado  claramente   se   explicó   que   no   existe   vulneración  del  non  bis  in  ídem,  en razón a que los  documentos  allegados  dan  cuenta  de  una  indagación  preliminar, pero no se  acredita  la  existencia  de  un  proceso  formal, además que ni siquiera se ha  formulado  en contra de CHARRIA MARTÍNEZ imputación por cargos similares a los  registrados en la acusación aportada por Estados Unidos.   

Implica lo anterior que no se ha suministrado  información  que tienda a demostrar que el ciudadano solicitado en extradición  ha  sido  investigado,  absuelto  o  condenado mediante sentencia por los mismos  hechos  que es pedido en extradición por el Gobierno Estadounidense, motivo por  el  cual  la  determinación  adoptada mantiene total vigencia en la actualidad,  máxime  cuando  la Fiscalía mantiene la facultad de  abstenerse  de formular imputación y, en su lugar, habilitar el ejercicio de la  persecución penal por parte de la autoridad extranjera.   

5.            Respecto de la petición relacionada con  la  validez  formal  de  la  documentación,  como se anunció en la providencia  impugnada,  ninguna  prueba  es  necesario practicar en orden a obtener claridad  acerca  del  lugar  de  ejecución  de  las  acciones  atribuidas a JUAN ALBERTO  CHARRIA  MARTÍNEZ,  pues  los  documentos aportados cuentan con la información  necesaria  para, en la oportunidad procesal pertinente, adoptar la decisión que  corresponda  en  torno a la exigencia relativa a que los hechos imputados fueron  cometidos en el exterior.   

En  tales  condiciones,  se  evidencia que la  acusación  formal no se ofrece incompleta, por lo cual en modo alguno afecta la  validez formal de la documentación   

De otra parte, si la intención del libelista  es  la de cuestionar la acción que se le imputa a CHARRIA MARTÍNEZ como parece  desprenderse  de  sus  argumentos,  según  reiteradamente  lo  ha  sostenido la  jurisprudencia  de  la  Sala,  el  trámite  de  extradición que le corresponde  cumplir  en  manera alguna implica asumir funciones juzgadoras o de conocimiento  del  asunto,  y  por  consiguiente  no  es  la competente para ocuparse de temas  relacionados  con  la  situación  jurídica del solicitado, pues eso incumbe de  manera privativa al juez natural del requerido.   

6. En lo relativo a las peticiones encaminadas  a  que  se  acredite  la  plena  identidad  del  solicitado,  para  el  caso  la  información  suministrada  por  el  País  requirente  respecto  al  nombre del  solicitado  y  su  cédula  de  ciudadanía,  datos  que obran en el expediente,  satisfacen  a  plenitud  los requisitos para adoptar decisión en torno al tema,  aspecto  que  se  analizará  en  el  momento  de pronunciarse de fondo sobre la  solicitud  de  extradición,  como  es  de  rigor,  debido a que se trata de una  materia  que,  de acuerdo con el ordenamiento jurídico vigente, sólo es viable  dilucidar  mediante  el  concepto  que  ha  de  rendir esta Corporación ante el  Gobierno.   

Así  las  cosas,  al  no concurrir argumento  alguno  para  atender favorablemente la petición de revocatoria de la decisión  impugnada, el proveído no se repondrá.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO  REPONER  el  auto del 12 de septiembre de  2012  por  medio  del cual se negaron por improcedentes las pruebas solicitadas,  conforme    a    las    motivaciones    plasmadas   en   el   cuerpo   de   este  proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase,  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                           FERNANDO             A.             CASTRO  CABALLERO                                

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER                               MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ MUÑOZ                    

                                                                                                                                         

GUSTAVO   E.   MALO   FERNÁNDEZ                                                                           EYDER  PATIÑO CABRERA   

                                                                                                                      IMPEDIDO   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia   Yolanda   Nova  García   

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al  resolver  la solicitud probatoria de la  defensa   dentro   del  trámite  de  extradición  del  ciudadano  JUAN    ALBERTO    CHARRIA   MARTÍNEZ,  requerido  por  el  Gobierno de los Estados Unidos, la Sala señaló como uno de  los  aspectos  a  corroborar  por la Corporación el relativo al ejercicio de la  jurisdicción   nacional   sobre   el   hecho   que  sustenta  la  petición  de  extradición.   

En razón de lo anterior considero necesario  enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no corresponde  a  la  Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto de la cosa juzgada por cuanto con ello  excede la competencia que le ha sido atribuida legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura2.   

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales  presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia  ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que  se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Corte   Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,   Concepto del  19  de  febrero  de  2009,  radicación  30.374, y auto del 22 de julio de 2009,  radicación 31.824.   

2 Cfr.  Providencias  del  28  de  febrero  de  2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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