44435(21-08-14)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado ponente  

Radicación n° 44435  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de agosto de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

Con fundamento en lo dispuesto en el artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  el suscrito Magistrado a resolver la  impugnación  interpuesta contra la providencia del pasado 16 de abril proferida  por  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de Medellín, por medio de la cual  negó  por  improcedente  la  acción  de habeas corpus  promovida   mediante   apoderado   por   EDILSON  ARTURO  GUERRA  PÉREZ,  quien se  encuentra  recluido  en  el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y  Mediana  Seguridad  de  Itagüí a disposición de la Fiscalía 58 Especializada  de Pereira, con ocasión del proceso radicado 1370702.   

ANTECEDENTES  

1.  En cumplimiento de la pena de 8 años de  prisión   impuesta   por   el   Tribunal   Superior  de  Pereira,  EDILSON   ARTURO   GUERRA   PÉREZ  estuvo  privado  de la libertad desde el 27 de abril de 2007 por la comisión del delito  de  extorsión  en grado de tentativa; sanción que fue vigilada y ejecutada por  el   Juzgado   6°   de   Ejecución   de   Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Medellín.   

Dicho estrado judicial mediante auto de 30 de  julio  de  2014  le  otorgó la libertad por pena cumplida, por lo que libró la  respectiva boleta de excarcelamiento.   

2. Notificada la decisión al Establecimiento  Penitenciario  de  Alta  y  Mediana Seguridad de Itagüí, el Director del lugar  dejó  al accionante a disposición de la Fiscalía 58 Especializada de Pereira,  por virtud de la orden de captura emitida en la misma data.   

3. Dicho despacho adelanta investigación por  los  delitos  de  desaparición  forzada,  desplazamiento  forzado  y  homicidio  agravado     contra     EDILSON    ARTURO    GUERRA  PÉREZ,  trámite  al  interior  del  cual  ordenó su  captura  el  30  de  julio  de 2014 con el fin de vincularlo al proceso mediante  indagatoria, que se realizó el 4 de agosto pasado.   

Se  encuentra  pendiente  de  resolver  la  situación jurídica al procesado.    

4.  La Fiscalía 42 de la Unidad Nacional de  Fiscalías  para  la Justicia y la Paz tiene a cargo los asuntos regidos bajo la  égida  de  la  Ley  975  de  2005,  específicamente  los  relacionados con los  desmovilizados  de  los  Frentes  Nordeste  Antioqueño,  Bajo  Cauca, Magdalena  Medio, Héroes y Mártires de Guática y Cacique Pipintá.   

5.  EDILSON ARTURO  GUERRA  PÉREZ  se  encuentra postulado al interior de  tales  diligencias,  pero  en  la  actualidad  no  se  ha  hecho  imputación ni  solicitado  imposición  de  medida  de  aseguramiento por incumplimiento de los  compromisos  adquiridos  al  momento  de la desmovilización, según informó la  Fiscalía en mención.   

         

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

          Luego  de  hacer alusión a las decisiones referidas en precedencia,  considera  el  memorialista  que  la  forma  en  que procedieron la Fiscalía 58  Especializada  de  Pereira  y  el  Director  del  centro  penitenciario donde se  encuentra  recluido  el  actor,  soslayan  el  contenido  de la Ley 975 de 2005,  modificada  por  la  Ley  1592  de  2012, en la medida en que los hechos por los  cuales  se  emitió  la  “sorpresiva”  orden  de captura, corresponden a los mismos que fueron confesados  dentro  del  marco  de  la  ley  de Justicia y Paz ante la Fiscalía 42 de dicha  unidad;  sucesos  que a su vez, “una vez versionados  eran  obligación  de la fiscalías (sic) 42  de  la  Unidad  de  Justicia  y  Paz,  imputar  y  solicitar la  respectiva  medida  de aseguramiento ante la Magistrado de la Sala de Justicia y  Paz  del  honorable Tribunal Superior de Medellín (…) diligencia que no se ha  realizado”.   

          De  la  misma  manera,  predica, al impedir la libertad del actor se  desconoce  lo  dispuesto en el artículo 19 del Decreto 3011 de 2013, relativo a  la  suspensión  de  investigaciones  y  procesos  penales  en  curso por hechos  cometidos  por  el  postulado  durante y con ocasión de su pertenencia al grupo  armado organizado al margen de la ley.   

          Concluye,  en síntesis, que la Fiscalía 58 Especializada no tenía  competencia  para  proferir  orden  de  captura en contra del actor, en tanto el  Director  del  centro  penitenciario  tampoco  podía, lícitamente, mantener en  privación de la libertad al prenombrado.   

          Con  base en lo expuesto, invoca el contenido del artículo 30 de la  Constitución  Política  y reclama el otorgamiento inmediato de la libertad del  actor.   

         

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  decidió,  mediante  providencia  del  pasado  5  de agosto negar por  improcedente   la   referida   solicitud   de   habeas  corpus, al considerar que: (i) no se puede soslayar la  naturaleza  excepcional  de  la  acción  promovida, por tanto no resulta viable  ejercerla  para  remplazar  o sustituir los mecanismos ordinarios de protección  que  suministra  el  ordenamiento  jurídico  y  (ii) no se advierte una vía de  hecho  en  la  decisión  judicial  que  interfiere  en el derecho a la libertad  personal;  conclusión  a  la  que arribó luego de estudiar la normatividad que  regula  lo concerniente a la justicia transicional, básicamente al advertir que  no  existe  un  imperativo  que  niegue  la competencia de la justicia ordinaria  –    Fiscalía    58  Especializada   –  para  conocer  y  tramitar  las investigaciones penales que se adelantan en contra del  actor.   

Con  todo,  destacó que la orden de captura  emitida  por  la  Fiscalía en cita posee respaldo legal en la premisa normativa  contenida en el artículo 336 de la Ley 600 de 2000.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El  opugnador,  luego  de  aludir nuevamente al Decreto 3011 de 2013  sostuvo  que  “desacierta  el  a  quo  al acoger los  informes  de  las autoridades judiciales, fundamentalmente el de la fiscal 42 de  la  Unidad  Nacional  de  Justicia  y  Paz, quien señala que el postulado será  excluido   (en   el   futuro)   por   haber   sido   condenado  posterior  a  la  desmovilización,  con  base en lo dispuesto por el artículo 5° de la Ley 1592  de 2012 (…)”.   

          Seguidamente,  sostuvo, por virtud del principio de favorabilidad no  puede  aplicarse  una  ley  retroactiva  que  perjudica los intereses del actor.  Finalmente,  mencionó  que  la  actuación  de la Fiscalía 58 Especializada de  Pereira   soslaya   el   principio   del  non  bis  in  ídem.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

Corresponde  al  Magistrado que aquí provee  desatar  la  impugnación  interpuesta  contra  la providencia del 5° de agosto  último,  conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo es un juez plural el recurso lo debe  sustanciar   y   decidir   uno  de  los  magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

Inicialmente,  cabe  advertir  que el habeas  corpus  procede,  según  lo  establecido  en  el  artículo 1º de la precitada  legislación,  en  dos  situaciones; en primer lugar, cuando la privación de la  libertad  se produce con violación de las garantías constitucionales o legales  y, en segundo término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos  medulares  de  la  acción se orientan a señalar que el actor tiene  derecho  a  su  libertad por cuanto así lo ordenó el Juzgado 6° de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Medellín, sin que fuera dable dejarlo a  disposición  de  otra autoridad que investiga los mismos delitos por los cuales  se postuló dentro del marco de la Ley 975 de 2005.   

Sobre   el   particular   es   necesario  seña   lar,  en  primer término, que este procedimiento especial no  corresponde  a un recurso, sino a una acción, y como tal, su ejercicio acontece  por fuera del diligenciamiento penal.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  es  de  índole  extrasistémico,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su condigno amparo, pues de lo contrario se convertiría en un medio  para  violentar  el  debido proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo  cual  se  quebrantaría  el  principio  de  independencia  y  autonomía  de los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha  efectuado  las  siguientes  consideraciones  (CSJ  AHP  19 Dic. 2006.  Radicado 26699):   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provenga   de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su  propia negación”. (CSJ SP 2 may. 2003, Radicado  14752;   CSJ   SP   10   jun.   2003,   Radicado   17576)   (Subrayas  fuera  de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados         con         “observancia   de   la  plenitud  de  las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  del  actor de acudir a la acción de habeas  corpus  en procura de conseguir su  libertad,  pues  la  alegada violación del derecho a la libertad personal tiene  su  génesis  dentro  del diligenciamiento, de tal suerte que es al interior del  mismo  donde debe elevar la solicitud orientada a superar su confinamiento y, en  caso  de  que  lo  decidido no se encuentre conforme a sus intereses, tendrá la  posibilidad de ejercer los recursos pertinentes.   

          En  efecto,  de  conformidad con lo dispuesto en el artículo 336 de  la  ley  600  de 2000, la Fiscalía 58 Especializada emitió orden de captura el  31  de  julio  pasado  con  el  fin  de que el prenombrado fuese vinculado a las  diligencias  mediante  indagatoria,  lo  cual no significa cosa diversa a que la  privación  de  la  libertad que en la actualidad soporta el actor, tiene origen  en  una  orden emitida en forma legal por autoridad competente. En ese orden, se  insiste,  es  en  su  interior  donde  el  actor  debe  solicitar  la  libertad.   

          De  otro  lado,  como emerge claro que el accionante no tiene medida  de  aseguramiento  por cuenta de las diligencias de justicia y paz, es decir, no  es  por virtud de tal proceso por el cual se encuentra actualmente privado de la  libertad,  ninguna  consideración debe hacerse en relación con la normatividad  de  la  justicia  transicional,  pues  se  reitera, no es en ese asunto donde se  ordenó  el  confinamiento  y,  así  las  cosas, resulta del todo desafortunado  invocarla en esta acción con miras a obtener la libertad.   

Es  palmario que una decisión diversa sobre  el  particular  en  el  curso  de  este  trámite, comportaría una intromisión  indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto del  principio  de  independencia  judicial,  pues en este evento, basta saber que la  privación  de  la  libertad  del  actor  se  fundamenta  en una decisión   emitida  por funcionario competente, con las formalidades legales, para advertir  su legitimidad.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de  la  cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  negó  por  improcedente  el  amparo  de  habeas corpus  presentado mediante apoderado por EDILSON  ARTURO  GUERRA  PÉREZ, de conformidad con las razones  expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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