42539(06-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 369  

Bogotá,  D.C.,  seis (6) de noviembre de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala  en  relación con el  impedimento  manifestado  por el Juez Único Penal del Circuito Especializado de  Cartagena  con  fundamento  en  el  artículo  56, numeral 5°, de la Ley 906 de  2004   para  continuar  con  el trámite del juicio seguido contra FRANKLIN  CABARCAS  CABARCAS,  EDER  ANTONIO  VENERA  SEGURA, JUAN CARLOS CABARCAS TRUCO y  JORGE   ARMANDO   TORRES  GUTIERREZ  por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  fabricación,  tráfico  o  porte  de  armas de fuego y concierto para delinquir  agravado, el cual no fue aceptado por su homologo de Barranquilla.   

ANTECEDENTES  

A las 5:20 de la tarde del 4 de septiembre de  2012,  el  abogado  Raúl Castilla Cuesta fue asesinado de seis impactos de arma  de  fuego  en  la  sede  de  su  oficina  ubicada en el tercer piso del edificio  Salomón Ganen de la ciudad de Cartagena.   

Adelantadas  las correspondientes diligencias  de  investigación,  se  logró  establecer  que  los  autores del crimen fueron  FRANKLIN  CABARCAS  CABARCAS,  EDER  ANTONIO VENERA SEGURA, JUAN CARLOS CABARCAS  TRUCO    y    JORGE    ARMANDO   TORRES   GUTIERREZ,   a   quienes   se   logró  capturar.   

Posteriormente,  ante  el  Juez Segundo Penal  Municipal  con  funciones  de control de garantías, se realizó la audiencia de  legalización  de  la  captura, imputación de cargos y solicitud de imposición  de  medida  de aseguramiento, oportunidad en que se afectó a los indiciados con  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva en establecimiento  carcelario  por  los  delitos  de  homicidio  agravado, fabricación, tráfico o  porte de armas de fuego y concierto para delinquir agravado.   

En la oportunidad procesal correspondiente se  presentó  escrito  de  acusación,  cuyo  conocimiento correspondió al Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cartagena,  funcionario  que se  declaró  impedido  para  avocar el conocimiento del asunto con fundamento en la  causal  prevista  en  el  numeral  5°  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004.   

En  apoyo de su manifestación, argumenta que  en   su  condición  de  Juez  Promiscuo  Municipal  de  Villanueva  (Bolívar),  adelantó  procesos  civiles  donde  actuaba  como  demandado  FRANKLIN CABARCAS  CABARCAS,  quien con ocasión de algunas decisiones que afectaban sus intereses,  instauró  ante  el Consejo Seccional de la Judicatura queja disciplinaria en su  contra,  la  cual  fue  archivada  una  vez  se presentaron los correspondientes  descargos.   

Afirma  que la causal de impedimento invocada  se  deriva  “…del lenguaje  soez,  difamatorio  y  totalmente alejado de la verdad que perturbaron el ánimo  del   suscrito,  y  dan  cuenta  de  la  animadversión  que  existe  entre  las  partes…”,  motivo por el  cual  remitió  la actuación al Juez Único Penal del Circuito Especializado de  Barranquilla, por ser el más cercano.   

Una  vez  la  actuación  en  el  mencionado  despacho  judicial,  no  aceptó el impedimento manifestado, en cuanto, desde el  punto  de  vista  subjetivo,  el  Juez  Especializado  de Cartagena “…no  confiesa  con  su pluma al menos  enemistad  leve  o  moderada,  únicamente  atisba  un  ánimo perturbado que ni  siquiera   califica   en   rango  grave,  como  para  inferir  que  su  cándido  trastocamiento  anímico  tenga  obnubilado  su  juicio  imparcial  respecto del  procesado            FRANKLIN            CABARCAS           CABARCAS…”.   

Sostiene  además  que  desde  el  contexto  procesal  o  “…perspectiva  objetiva  se  advierte  que  la  denuncia disciplinaria infructuosa no llegó al  menos    a    cargos    formulados…”,   eventualidad   que  en  su  opinión  impide  derivar  un  ánimo  vindicativo,   revanchista   o   de   desquite   del  funcionario  de  Cartagena  “…de quien es verificable  su        ponderación,        ecuanimidad        y       estoicismo…”   

Luego de transcribir diversos pronunciamiento  de  la  Corte  Suprema en torno al alcance de la causal de impedimento invocada,  expresa    que    no    es    verosímil   que   el   funcionario   “…guarde  un odio visceral o enemistad  grave  o  enceguecedora  contra el procesado FRANKLIN CABARCAS CABARCAS, máxime  tratándose  de  un  funcionario  que  exterioriza  por escrito apenas naturales  molestias  sentidas  por  la  denuncia  injusta  de  la  que  fue sujeto, apenas  trastocadotas   de  su  ánimo  imperturbable  en  éste  proceso….”   

Agrega que no corresponde a la realidad que en  el  Distrito  Judicial  de  Cartagena no existan más Jueces Especializados, por  cuanto  el  Acuerdo  9991 del 26 de septiembre de 2013, prorrogó la vigencia de  un    Juzgado    Especializado   de   Descongestión   que   está   funcionando  normalmente.   

Con fundamento en tales argumentos, no aceptó  la  manifestación  de  impedimento  y  dispuso  remitir  el  expediente  a esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES  

1.            De  conformidad con lo preceptuado en el  artículo  57  de  la  Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 82 de la Ley  1395   de  2010,  corresponde  a  la  Sala  pronunciarse  en  relación  con  el  impedimento  propuesto dentro de una actuación que se rige por los lineamientos  del   sistema  penal  acusatorio,  cuando  la  discusión  involucra  jueces  de  diferente          distrito         judicial1   

,  como  acontece  en esta oportunidad en que  están  comprometidos  juzgados  pertenecientes  a  los  distritos judiciales de  Cartagena y Barranquilla.   

2.             Inicialmente  aclara  la  Sala  que  el  argumento  aducido  por el Juez Penal del Circuito Especializado de Barranquilla  consistente  en que el funcionario de la misma categoría del impedido del lugar  más   cercano,   lo   es   el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Descongestión  en  Cartagena,  no se ajusta a la realidad, pues si bien la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior de la Judicatura mediante Acuerdo número  PSAA  13-  9962 del 31 de julio de 2013 dispuso la creación de un Juzgado Penal  de  Circuito Especializado de Descongestión en Cartagena, no se puede perder de  vista  que  la  función  de  los  despachos  judiciales  de  descongestión  se  encuentra  establecida  en el respectivo Acuerdo, limitada a proferir decisiones  de  fondo  con  la  finalidad  de  disminuir  la  carga  laboral  del  Juzgado a  descongestionar.   

En  tales  condiciones, ninguna incertidumbre  existe  en  torno  a  que escapa al ámbito de acción del mencionado Juzgado de  Descongestión  el adelantamiento de trámites como el que corresponde asumir en  esta oportunidad.   

   

3.            Ahora bien, en cuanto se relaciona con la  causal  invocada  por  el  Juez  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cartagena  para  declararse  impedido  para  conocer  del asunto, se trata de la  prevista  en  el  numeral  5°  del  artículo  56  de  la Ley 906 de 2004, cuyo  contenido  es  el  siguiente: “…que exista amistad  íntima  o  enemistad  grave entre alguna de las partes, denunciante, víctima o  perjudicado         y         el         funcionario        judicial…”.   

Es  bien  sabido  que  el  fenómeno  de  los  impedimentos  se  rige  por  los  criterios de taxatividad y excepcionalidad, en  cuanto  ésta  como  cualquier otra circunstancia sometida a decisión del Juez,  sea  individual  o corporativo, ha de estar subordinada en un todo al imperio de  la ley.   

De  igual  manera, tiene establecido la Corte  que  las  causales de impedimento previstas por el legislador en el artículo 56  de  la ley 906 de 2004, tienen como finalidad hacer efectivo y real el postulado  de   imparcialidad  en  la  actividad  jurisdiccional,  en  cuanto  permiten  al  funcionario  judicial  separarse del conocimiento de un caso determinado, cuando  lo  considere necesario para garantizar de esta manera  a  las  partes,  terceros y demás intervinientes, transparencia en la decisión  del asunto.   

Igualmente,  dicha  manifestación debe estar  soportada  dentro de los cauces del postulado de la buena fe que rige para todos  los  sujetos  procesales  y para el funcionario judicial, pues este instituto no  debe  servir  para entorpecer o dilatar el transcurso normal del proceso penal o  para sustraerse, indebidamente, a la obligación de decidir.   

Por  lo  anterior,  corresponde  al  juzgador  cuando  pretende  declararse  impedido  señalar las circunstancias específicas  que  afectan  el  principio  de  imparcialidad  y  cómo  ello incide en el caso  concreto,  para  establecer  de esta forma si efectivamente concurre o no alguna  eventualidad  que  ponga  en tela de juicio la independencia o imparcialidad del  juez unipersonal o colegiado.   

El  examen  relativo  a  la procedencia de la  casual  de  impedimento invocada ha contado con determinada laxitud, en razón a  la  naturaleza  subjetiva  de su eventual estructuración. Sin embargo, se exige  que  el  funcionario  exponga  con  claridad  los fundamentos del sentimiento de  transparencia  y  seguridad que quiere transmitir a las partes y a la comunidad,  con  la finalidad que no se confunda con un simple acto de cortesía, sino de la  real  concurrencia de circunstancias que pongan en entredicho la imparcialidad e  independencia de quien ha de presidir el juicio.   

Respecto  del  sustento  que  debe  tener  la  manifestación  de  impedimento  invocada con fundamento en la causal señalada,  se ha expresado la Sala en los siguientes términos:   

“…Estas   razones  corresponden  a  una  apreciación  de  carácter  subjetivo, ante la cual resulta imposible de exigir  una  determinada  ponderación para tenerla como cierta, ya que está referida a  aspectos  que  tienen que ver exclusivamente con el fuero interno de la persona,  es  una  apreciación  eminentemente  subjetiva, por lo tanto, su reconocimiento  sólo  requerirá  la  expresión  clara  por parte del funcionario judicial que  tornen  admisible  su  manifestación  dando  así seguridad a las partes y a la  comunidad  de  la  transparencia  de  la decisión de quien se declara impedido,  pues  no  se  trata  de expresar la existencia de actos de cortesía o disgusto,  sino   el  señalamiento  de  circunstancias  bajo  las  cuales  el  ánimo  del  funcionario   se   vería   perturbado   y   no  podría  decidir  con  absoluta  independencia    o   imparcialidad…”.2   

En  tales  condiciones, para que sea factible  reconocer  la  causal  de impedimento con fundamento en el concepto de enemistad  grave,   resulta  indispensable  que  la  actuación  cuente  con  elementos  de  valoración   objetiva   suficientes   para   afirmar  su  existencia,  por  ser  indicativos  de  un  mutuo  y recíproco sentimiento de aversión, de ostensible  repudio  entre  el  funcionario  judicial  y  una  cualquiera  de las partes que  intervienen en el proceso.   

Significa lo anterior que la enemistad no solo  debe  ser  grave,  sino  además  recíproca.  Por consiguiente, no es cualquier  antipatía  o  prevención  lo  que  la configura, sino aquella eventualidad que  cuente  con entidad suficiente para ocasionar que el funcionario judicial pierda  la     serenidad     e     imparcialidad     que     requiere    para    decidir  correctamente.   

En el presente asunto concluye la Sala que no  se  satisfacen  dichos  requerimientos,  pues  si  bien  es  posible  que exista  diferencia,  resquemor  o  antipatía  frente  a  personas que por razón de las  labores  o  de  las  relaciones  cotidianas presenten una queja disciplinaria en  contra  del  funcionario  o actúen de manera irrespetuosa, ello por si sólo no  implica  que  dicho comportamiento indecoroso pueda generar una enemistad grave,  máxime  en eventos como el presente en que la queja disciplinaria fue archivada  sin que se formularan cargos en contra del funcionario.   

Lo  anterior  en  razón  a  que,  como lo ha  expresado  la  Sala  en  anteriores  oportunidades,  la  misión  de administrar  justicia  exige  del  funcionario  elevadas  condiciones  humanas que permiten a  quien  las  posee  mantener  su  imparcialidad,  rectitud  y ánimo sosegado, no  obstante  las múltiples contingencias que suelen presentarse cuando de resolver  conflictos de intereses se trata.   

Admitir que eventualidades como las reseñadas  constituyen  causal para que el Juez sea separado del conocimiento de un asunto,  implicaría  autorizar  a  los  sujetos procesales para lograr ese cometido cada  vez  que no están conformes con las decisiones de los funcionarios judiciales o  cuando         simplemente         los         consideran        “incómodos” frente a la consecución de  sus  pretensiones,  lo cual sin duda obstaculizaría la tramitación y decisión  de las controversias judiciales.   

En tales condiciones, se declarará infundado  el  impedimento  manifestado  por  el  Juez  Penal del Circuito Especializado de  Cartagena.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.             DECLARAR   infundado   el  impedimento  manifestado  por  el  Juez Único Penal del Circuito Especializado de Cartagena,  doctor  Omar  Jesús  Cabarcas  Flórez,  para  seguir conociendo de la presente  actuación.   

2.             REMITIR  la  actuación  al  mencionado  despacho judicial, para lo de su cargo.   

3.             ENVIAR copia de la presente decisión al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla  con funciones de  conocimiento, para su información.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                         FERNANDO   A.   CASTRO  CABALLERO                                

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                                                          MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                    

GUSTAVO   E.  MALO  FERNÁNDEZ                                                                                                                     EYDER  PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Auto   del   7   de   marzo   de   2011,   radicado  35951   

2 Corte  Suprema  de  Justicia. Sala de Casación Penal. Auto de 28 de mayo de 2008. Rad.  29738.     

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