41648(21-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 269.   

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de agosto de dos  mil trece (2013).   

V I S T O S  

Vencido  el  respectivo término de traslado,  dentro     del    presente    trámite    de    extradición    del    ciudadano  neerlandés  BRYAN LEROY ARCHIBALD JOHNSON,  requerido  por  el Gobierno del Reino Unido de los Países Bajos,  le  corresponde  a  la  Corte pronunciarse sobre la solicitud de pruebas elevada  por el defensor.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  El Gobierno del  Reino  Unido  de  los  Países  Bajos,  por conducto de su embajada en Colombia,  mediante  nota  verbal  BOGNL/2013/287  del  25  de abril de 2013, solicitó del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia la detención provisional, con  fines  de extradición, del ciudadano neerlandés BRYAN  LEROY   ARCHIBALD  JOHNSON,  quien  es  requerido  por  la   Fiscalía  Nacional  de Róterdam, para comparecer en juicio, toda vez  que  en  su  contra  se  emitió  acusación  por  los  delitos  de  tráfico de  estupefacientes, concierto para delinquir y lavado de activos.   

“Ser   coautor  de  haber  importado  al  territorio  del  Reino  de  los  Países Bajos aproximadamente 451 kilogramos de  clorhidrato  de  cocaína, hecho cometido en o alrededor del 19 de junio de 2010  en Rotterdam, al menos en los Países Bajos;   

Participar  de  una  organización criminal  dedicada  a  la  comisión  de  delitos,  a  saber, el tráfico internacional de  sustancias  estupefacientes y el lavado de activos, desde el mes de noviembre de  2008  hasta  el  día  de  la  fecha,  en  Ámsterdam,  al  menos en los Países  Bajos.”   

2. El señor Fiscal  General  de la Nación, mediante resolución del 26 de abril de 2013, ordenó la  captura  de  BRYAN LEROY ARCHIBALD JOHNSON.   

La orden de captura con fines de extradición  se  le  notificó a JOHNSON en  la  misma  fecha en la sala de retenidos de la DIJÍN, en Bogotá D.C., lugar en  donde  permanecía  recluido  desde el 22 de abril del presente año, porque fue  aprehendido  en  el  aeropuerto  El Dorado de esta ciudad en cumplimiento de una  notificación roja de INTERPOL.   

3.     La  representación  diplomática  de  los  Países Bajos formalizó la petición de  extradición     de     BRYAN    LEROY    ARCHIBALD  JOHNSON, con las notas BOGNL/2013/404 y BOGNL/2013/437  del 11 y del 18 de junio de 2013, respectivamente.   

4.  El  Ministerio de Relaciones Exteriores,  anotando      que      se      encuentra      vigente     la     “…Convención  de Naciones Unidas contra  el  tráfico  ilícito  de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, suscrita  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988”, y explicando  que  si  bien  “…el  artículo  6,  numerales 4 y  51  del          precitado          instrumento         internacional…”,  prevén  lo  relativo  a  la  extradición,  es  procedente  obrar  de conformidad con el  ordenamiento   procesal   colombiano   y  remitió las mencionadas notas verbales  y  los  documentos  anexos  al  de  Justicia y del Derecho, entidad que a su vez  envió  tal  documentación  a  esta  Corte,  donde  se dispuso que el requerido  designara un apoderado que lo representara dentro de la actuación.   

5.  Después  de  algunos   trámites   relacionados   con   la   designación  de  defensor  para  BRYAN     LEROY    ARCHIBALD    JOHNSON,  se  corrió  el traslado dispuesto para que los intervinientes se  pronunciaran sobre las pruebas que estimaran conducentes.   

6. El representante  del    Ministerio   Público   no   presentó   ninguna   pretensión   en   ese  sentido.   

7.  Dentro  del  término  legal,  el  defensor  designado  por  el  requerido  en  extradición,  presentó la solicitud de pruebas:   

7.1. Considera que  no  obran  en  el expediente la totalidad de los documentos a los que se refiere  el  artículo  495  del  Código  de Procedimiento Penal, pues, echa de menos la  copia   auténtica   de   las   disposiciones   penales  aplicables  al  caso  y  “…aunque  estas fueron transcritas…”, pide que se alleguen.   

7.2. Con el fin de  que  se  le  respeten  a  su defendido los derechos al debido proceso y defensa,  reclama  que  se  anexe  al expediente el acta correspondiente a la audiencia de  legalización  de  la  captura de BRYAN LEROY ARCHIBALD  JOHNSON,  celebrada  ante  un  Juez  con  funciones de  control  de  garantías,  de  conformidad con lo que ordena el artículo 297 del  Código de Procedimiento Penal.   

7.3. Señala que en  atención   a   que   el   país   requirente   ha   suspendido  “…la  orden  de  captura por 90 días”,  pide  que  se  oficie  a “…los países Bajos (sic)  dentro  del  expediente  2011/63463…” con el fin de  que   “…se   defina   exactamente  cuál  es  la  situación   de   libertad   o   aprehensión   de   mi   cliente…”   

En  sustento de su petición, transcribe los  que  dicen  ser los documentos oficiales que le envió el defensor del requerido  en  extradición  desde  el  Reino Unidos de los Países Bajos, en los que se da  cuenta de esa situación.   

Y,    concluye    que    “Si  ello  fuere cierto, mi cliente recobraría su libertad a fin de  poder   viajar   más   rápidamente  a  Holanda  y  así  poder  solucionar  su  problema.”   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Reiteradamente  ha sostenido la Corte que el  objeto  del  concepto que debe rendir dentro de la fase judicial del trámite de  extradición  está  delimitado  por los elementos a que se refiere el artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004  y,  en  razón  de ello, las pruebas que pueden  solicitarse  y  practicarse  serán las que conduzcan y resulten necesarias para  establecer  esos  aspectos,  es  decir,  la  validez formal de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  y  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos, cuando  fuere el caso.   

1.  Dentro  de las  solicitudes  probatorias,  el  defensor  invoca  que  se ordene allegar la copia  autentica  de  las  disposiciones  penales aplicables al caso, sin sustentar por  qué  en  el asunto que reclama el concepto de la Corte es necesario que así se  haga.   

Ninguna  referencia  hace  acerca de que los  documentos  aportados  por  el  Reino  de  los Países Bajos o la traducción de  éstos  al castellano, contengan algún tipo de yerro, falencia o agregado ajeno  al  texto original, aspecto que colmaría las exigencias sobre la pertinencia de  su solicitud.   

Se  advierte  que  las  normas  sustantivas  aparecen  en  documento  autentico  en  el  idioma  oficial  (fol.  54  y 139) y  traducidas  –conforme  se  certifica   con   el  sello  inserto  en  cada  uno  de  los  folios–  ((fol.  94,  95,  178 y 179), por la  traductora  juramentada Luisa María Hooft;  sin  que  se requiera de mayor oficialidad en la traducción o de  una  superior  condición  técnica,  que  la ley tampoco contempla, entre otras  cosas,    porque    la    reproducción    en   nuestro   idioma   se   entiende  informal.   

Ha  sido  clara la jurisprudencia de la Sala  sobre  el  particular, al consignar que “…en   el  evento  en  que  los  anexos  vengan  vertidos  al  castellano  por el país  requirente,  la  Corte  no  tiene  competencia  para  cuestionar dicho trámite,  pudiendo  disponer  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia, la  traducción  sólo  de  aquellas  piezas  procesales  que  no estén vertidas al  castellano,  siendo  ese  el  sentido  y  alcance  que viene proporcionando a la  expresión  “si  fuere  el  caso”  , contenida en el artículo 551 del C. de  P.P.  –hoy reproducida en  el   inciso  final  del  artículo  495  de  la  Ley  906  de  2004,  añade  la  Sala–.”2   

La prueba, además, resulta inconducente toda  vez  que  el  inciso  final del artículo 495 del Código de Procedimiento Penal  únicamente  exige  que  la  traducción,  cuando  sea  necesaria,  se  haga  al  castellano,  sin  señalar  otro  trámite  especial  o  adicional,  ni que deba  realizarla determinada entidad. Al respecto ha dicho la Corte:   

“Las  pruebas  atinentes  a  verificar el  procedimiento  seguido  para  realizar  la traducción del inglés al castellano  del  “afidivid”  y  de  los  demás  documentos  que  sirven de soporte a la  petición  de  extradición  por  un  perito oficial designado en desarrollo del  presente  trámite  ha  sostenido  la  Corte  que  son pruebas irrelevantes para  cuestionar  la  validez  formal  de la documentación aportada, ya que según el  inciso   final  del  artículo  513  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  traducción  de  la  documentación solo exige que se haga al idioma castellano,  es  decir,  que  no  impone  ninguna  exigencia en cuanto a las formalidades que  deben  cumplirse  ni  a  que  la  traducción  provenga  de  un  funcionario del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, basta, entonces, que la traducción haya  sido  realizada  al  idioma  castellano  por  una  persona reconocida como   traductor                 oficial.”3   

En  consecuencia, si en gracia de discusión  se  admitiera  que  la  traducción  de  los  documentos  al castellano debe ser  auténtica,  como lo supone  el   peticionario,  es  evidente  que  confunde  ese  término  con  el  vocablo  oficial, en tanto el primero  hace   alusión   a   las   expresiones  de  personas  conocidas  o,  al  menos,  identificables,  mientras  que  la  segunda  se  refiere  a  lo  público,  a lo  estatal.   

El artículo 425 del Código de Procedimiento  Penal  de 2004 señala que salvo prueba en contrario, se tendrá como auténtico  el  documento  cuando  se  tiene  conocimiento cierto sobre la persona que lo ha  elaborado,  manuscrito,  mecanografiado, impreso, firmado o producido por algún  otro  procedimiento  y,  en  este  caso,  el  texto  que contiene la traducción  –se   itera–  fue  elaborado  por  la  traductora  juramentada     Luisa    María    Hooft.   

2.  La  solicitud  relacionada  con  allegar el acta extendida por el Juez con funciones de control  de  garantías,  con  la  que  se  demuestre  la celebración de la audiencia de  legalización  de  la  captura,  a  partir  de la cual se pretende sustentar una  supuesta  omisión  que  afectaría  los derechos al debido proceso y defensa de  BRYAN     LEROY    ARCHIBALD    JOHNSON,   es absolutamente impertinente, si se tiene en cuenta que la  Corte  Constitucional, al declarar la exequibilidad de los artículos 506, 509 y  511  de la Ley 906 de 2004, claramente señaló que la aprehensión con fines de  extradición   difiere  ostensiblemente  de  las  demás  que  autoriza  nuestra  legislación procesal penal.   

Así   lo   explicó   ampliamente   esa  Corporación:   

“7.1. En cuanto  al  derecho  a  la  igualdad,  considera  la  Sala  que las normas impugnadas no  vulneran  las previsiones del artículo 13 superior, por cuanto la captura de la  persona  solicitada  en  extradición difiere sustancialmente de la aprehensión  que  se adelanta respecto de quien es sorprendido en flagrancia (C.Po. art. 32),  como  también de la captura excepcional que puede disponer la Fiscalía General  de  la  Nación (Ley 906 de 2004, art. 300), pues en estos casos, por mandato de  la  Constitución  Política  y de la Ley, la persona debe ser conducida ante un  juez  que  resolverá sobre la legalidad de la aprehensión o captura, según el  caso.   

Tampoco   es   comparable   el   trámite  administrativo  al  que está sometida la persona requerida en extradición, con  el  procedimiento  previsto  en  el  artículo  250,  numeral  1º  de  la Carta  Política,  por  cuanto  éste  es  aplicable  respecto  de  medidas  necesarias  que    aseguren    el   comparecimiento  de  los imputados al proceso penal, la  conservación  de  la  prueba  y  la  protección  de la comunidad, considerando  la  existencia  de un proceso regulado por el derecho  penal interno, mas no por reglas de derecho penal internacional.   

Sobre  esta  materia  la  Corte4    tuvo  oportunidad de explicar:   

“En  el  caso  de personas solicitadas en  extradición  por delitos cometidos en otro Estado, es claro que al ser juzgadas  por  fuera  de  Colombia  y  ser  requeridas  por  una autoridad extranjera para  proseguir  su  juzgamiento  o  para  ejecutar  la  condena,  estarán  sometidas  también  a  procedimientos diferentes a los aplicables a quienes han delinquido  en  nuestro  territorio,  lo  cual  no  vulnera  en  modo alguno el derecho a la  igualdad  ni  constituye discriminación, por tratarse de situaciones jurídicas  no equiparables”.   

Mientras   las   normas   impugnadas  son  desarrollo  del  artículo  35  de  la  Constitución  Política que trata de la  extradición,  el  artículo  250, numeral 1º del mismo estatuto hace parte del  régimen  de  la  libertad y desarrolla la garantía de la reserva judicial para  que  toda  limitación  a  este derecho solamente pueda ser impuesta por un juez  (C. Po. Art.28).   

Por tanto, las previsiones de los artículos  506,  509 y 511 de la Ley 906 de 2004, no son susceptibles de análisis bajo los  parámetros  del  artículo 250, numeral 1º de la Carta Política, toda vez que  éste  precepto  no  vincula  las relaciones de Colombia con los demás Estados,  mientras  que  las normas demandadas, a pesar de su carácter supletorio ante la  ausencia  de  tratados  internacionales, imponen deberes jurídicos para nuestro  país,   particularmente   los   derivados  del  principio  de  respeto  por  la  soberanía,  equidad,  reciprocidad  y  conveniencia nacional, como también los  vinculados  con  la  solidaridad,  colaboración,  buena  fe  y confianza mutua,  considerados  como  pilares  para  la  cooperación  internacional en materia de  lucha contra la criminalidad.   

7.2.  La Sala considera que el principio de  legalidad   de  las  actuaciones  públicas  (C.  Po.  Art. 6º), tampoco está  siendo  desconocido  con  las normas demandadas; por el contrario, los artículo  506,  509 y 511 de la Ley 906 de 2004, establecen la manera de hacer efectiva la  captura  de  quien ha sido solicitado en extradición, esto con el propósito de  honrar  los  compromisos  internacionales  contraídos por Colombia para que, en  esta  misma  medida,  los  demás  integrantes  de  la  comunidad  internacional  atiendan   las   peticiones   de  extradición  formuladas  por  nuestro  país,  resultando  así  aplicado el principio de reciprocidad propio de las relaciones  entre Estados.   

7.3. En cuanto a la presunta violación del  derecho  al  debido  proceso  (C.  Po.  Art.  29), vinculado directamente con el  principio  de  legalidad  en  cuanto  significa límite para el ejercicio de las  potestades  públicas,  considera  la  Sala que las normas demandadas regulan el  trámite  administrativo  de  extradición;  es  decir, antes que transgredir la  norma  superior  citada contribuye a desarrollarla, precisando el rol del Fiscal  General  de  la  Nación  en  cuanto  a  la captura de la persona solicitada. Es  decir,  en  relación  con  este  cargo  la Corte no encuentra que los preceptos  demandados   violen   lo   establecido   en   el   artículo   29  del  Estatuto  Superior.   

7.4.  Contrario  a  lo  que  considera  el  demandante,  la  persona  capturada  con fines de extradición dispone de varios  mecanismos  de  defensa  previstos  en  la  Constitución Política y en la Ley;  así,  según  el  artículo  510  del  código de procedimiento penal, desde el  momento  en  que  se inicie el trámite de extradición tiene derecho a designar  un  defensor,  si  no  lo  hace le será nombrado uno de oficio; conforme con el  artículo  500 del mismo código, recibido el expediente por la Corte Suprema de  Justicia,  se  dará  traslado  a  la  persona  requerida o a su defensor por el  término  de  diez  (10)  días,  para  que soliciten las pruebas que consideren  necesarias;  según  el  artículo  511  del  mismo  estatuto,  será  puesta en  libertad  incondicional  si  dentro  de  los  sesenta (60) días siguientes a la  fecha  de  su  captura  no  se hubiere formalizado la petición de extradición,  como  también  si  transcurrido  el término de treinta (30) días desde cuando  fuere  puesta  a  disposición  del  Estado  requirente,  este no procedió a su  traslado.   

De  otra parte, si la persona considera que  la  privación  de  libertad  o  la prolongación de la misma no cumplen con los  requisitos  establecidos  en  el  ordenamiento  jurídico,  podrá  valerse  del  derecho-acción  de  habeas  corpus (C. Po. Art. 30); ante la eventual amenaza o  vulneración  de  sus derechos fundamentales podrá ejercer la acción de tutela  (C.  Po.  Art. 86) y, finalmente, contra el acto administrativo proferido por el  Presidente  de  la  República  autorizando  la  extradición, podrá ejercer la  acción  de  nulidad  con  restablecimiento  del  derecho  (código  contencioso  administrativo, Art. 85).   

7.5.  Para  la  Sala, las normas demandadas  desarrollan  el  artículo  35  de  la  Constitución Política, hacen parte del  estatuto  de  la  libertad  individual de la persona solicitada en extradición,  establecen  el  campo  de  actuación  de  algunas  de las autoridades públicas  encargadas   del   trámite   respectivo,   regulan   parte   del  procedimiento  administrativo  al  cabo  del  cual  se  resolverá  sobre  la procedencia de la  extradición,  respetan  adecuadamente la soberanía del Estado requirente y, en  general,  permiten  al Estado colombiano cumplir eficazmente con los compromisos  contraídos   en   materia  de  cooperación  y  lucha  contra  la  criminalidad  transnacional.”5   

3.  Finalmente,  no  es  cierto que el país  requirente  hubiese  suspendido por 90 días la orden de captura que pesa contra  BRYAN     LEROY    ARCHIBALD    JOHNSON,  pues  con la nota verbal BOGNL/2013/565, del 16 de julio de 2013,  procedente  de  la  Embajada  del  Reino  de los Países Bajos y remitida a esta  Corporación  por  la Jefe de Asuntos Internacionales del Ministerio de Justicia  y  del  Derecho, se allegaron oficialmente los documentos que contienen la nueva  orden de encarcelamiento del requerido en extradición.   

En efecto, en consideración a que la primera  de  las  órdenes  se  había  expedido sin contar con la presencia del defensor  de   BRYAN   LEROY   ARCHIBALD   JOHNSON,  la Corte de Apelación de La Haya, en providencia del 11 de julio  de    2013,    decretó    su   nulidad   y   expidió   otra:   “Anula  la decisión apelada. Da orden de la prisión preventiva por  el periodo de 90 días.”   

Ahora  bien, si el abogado tiene en su poder  un  documento  que  no  ha  sido  oficialmente allegado al trámite, del cual se  desprenda  que  su asistido tiene derecho a la libertad, bien puede presentar la  solicitud  pertinente ante el Fiscal General de la Nación, autoridad competente  para  definir  ese aspecto de conformidad con lo que disponen los artículos 509  y 511 de la Ley 906 del 2004.   

Es  que,  la intervención de la Corte en el  trámite  de  extradición  opera  exclusivamente  para  efectos  de  rendir  el  concepto  consagrado  en  la  ley, sin que pueda señalarse que ello la habilita  para  referirse a la libertad del requerido, pues éste se encuentra a cargo del  Fiscal  General de la Nación, funcionario que en seguimiento de lo ordenado por  la  Ley  906  de  2004,  dispuso  su  captura y ante quien, como se deduce de lo  consagrado  en  el  artículo  511  de la citada normatividad, deben hacerse las  solicitudes  de  éste  tenor.  Así,  incluso,  lo  ha  dicho la Corte en otras  oportunidades6.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Primero:              NO  ACCEDER a la práctica de las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  de BRYAN LEROY  ARCHIBALD JOHNSON.   

Segundo:  En  firme  esta  providencia,  córrase en secretaría  traslado  por  el  término  de  cinco  (5) días a los intervinientes, para que  presenten alegatos.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1         “ARTÍCULO 6o. EXTRADICIÓN.   

(…)  4.  Las  Partes  que no supediten la  extradición  a  la  existencia de un tratado reconocerán los delitos a los que  se   aplica   el   presente   artículo   como   casos   de  extradición  entre  ellas.   

5.  La  extradición  estará  sujeta a las  condiciones  previstas  por  la  legislación  de  la  Parte requerida o por los  tratados  de extradición aplicables, incluidos los motivos por los que la Parte  requerida      puede      denegar     la     extradición.     (…)”   

2 Auto  del 23 de noviembre de 2000, radicado 16706.   

3 Ver  autos  radicaciones  20288  del  18 de marzo de 2003 y 21500 del 4 de febrero de  2004, entre otros.   

4 Corte  Constitucional, Sentencia C-700 de 2000.   

5 Corte  Constitucional. Sentencia C-243/09.   

6 Entre  otros, Auto del 13 de junio de 2006, radicado 25217.     

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