41499(14-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No.  

          Bogotá D.C.,   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensa  del doctor LUIS ENRIQUE  MONSALVE  MEJÍA  contra  la determinación del 27 de  mayo  de  2013 proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, por  cuyo medio resolvió las postulaciones probatorias de las partes.   

HECHOS  

Según  el escrito de acusación, el doctor  LUIS    ENRIQUE   MONSALVE   MEJÍA,   fiscal  especializado  asignado  a la Fiscalía Cuarta de la Unidad  Nacional  contra  el  Terrorismo,  el  6 de mayo de 2010 habría incurrido en el  delito  de  prevaricato  por  acción  al  revocar las medidas de asuramiento de  prisión  preventiva  proferidas  en contra de diecisiete personas vinculadas al  proceso  penal No. 67895 por los delitos de concierto para delinquir, terrorismo  y rebelión.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  30  de  julio  de  2012 la Fiscalía 67  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  imputó  cargos  al  doctor LUIS  ENRIQUE  MONSALVE  MEJÍA  por  el  delito  de  prevaricato  por  acción  ante  el  Juzgado  29 Penal Municipal con  función de Control de Garantías de Bogotá.   

El 27 de agosto siguiente radicó escrito de  acusación  ante el Tribunal Superior de esta ciudad y el 19 de marzo de 2013 se  llevó  a  cabo la audiencia correspondiente; el 8 de mayo se adelantó la vista  preparatoria  y  el  27  del  mismo  mes,  el  a  quo  resolvió   las  postulaciones  probatorias  de  las  partes,  siendo  interpuesto  por  la defensa recurso de apelación en relación  con   la   negativa   de   incorporar  algunos  documentos  por  ella  incoados.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

El  Tribunal  ordenó  la  aducción  en el  juicio  de  la totalidad de medios de convicción solicitados por la Fiscalía y  de  la  mayoría  de  los  postulados  por  la defensa al hallarlos pertinentes,  conducentes y útiles atendiendo el tema de prueba del proceso.   

Sin embargo, negó el decreto probatorio de  los siguientes documentos:   

a)  Resoluciones del 7 de mayo y 6 de julio  de  2010,  porque la argumentación fue genérica, no se indicó la relación de  las  mismas  con  la  teoría  del caso ni se señaló su pertinencia y utilidad  “ni  que  contuviera el criterio jurídico a que ha  hecho referencia el abogado”.   

b)  Resolución  del  18  de  mayo  de 2010  “porque no se especificó ni se vislumbra cómo esa  clase  de  providencia  contribuiría  para  el  entendimiento  del  contexto  o  conocimiento   “omnicomprensivo”   de   la   decisión  del  6  de  mayo  de  2010”.    

c)  Oficio  del  24  de abril de 2012 de la  Fiscalía  58  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Bogotá, “pues  el  defensor no señaló de qué manera en dicho documento se  “plasma”  el  criterio jurídico de LUIS ENRIQUE MONSALVE MEJÍA conforme su  teoría   del  caso”.        

d)  Oficio  260  del  21  de  julio de 2011  contentivo  del  informe  de trabajo del procesado como fiscal en Puerto Berrío  (Antioquia)  y  las  calificaciones de desempeño laboral correspondientes a los  años  2011,  2012  y 2013, pues “no son pertinentes  porque  el  primero  hace  alusión  al  reporte  de  funciones y actividades en  ejercicio  de cargo diferente para la época en que ocurrieron los hechos en que  se  funda  la  acusación”, situación que también  predica de las evaluaciones citadas.    

LA IMPUGNACIÓN  

          La   defensa  del  doctor  LUIS  ENRIQUE  MONSALVE   MEJÍA   insiste  en  el  recaudo  de  los  siguientes  medios  probatorios  porque en su opinión sí guardan relación con  los hechos materia de investigación:   

          Las  Resoluciones del 7 de mayo y 6 de julio de 2010, proferidas en  el  proceso  No. 67895, por cuyo medio se revocaron las órdenes de captura y se  decretaron   pruebas,   respectivamente,  explican  el  criterio  jurídico  del  doctor MONSALVE, resultando  necesarias para analizar su actuar funcional.   

La  determinación  del 18 de mayo de 2010,  proferida  en  proceso  diferente  al  cuestionado,  refleja  que  la  posición  jurídica  del  investigado  era  contraria a la anquilosada, refractaria y anti  garantista  visión  de  su  antecesor,  por  manera  que el doctor MONSALVE  MEJÍA  tuvo que reorganizar el  caótico  despacho  que  recibió  y  corregir  las  decisiones adoptadas.    

El  oficio  260  del  21  de julio de 2011,  agrega,  resulta importante porque muestra cómo no hay solución de continuidad  en   la  forma  en  que  el  doctor  MONSALVE  MEJÍA  abordaba  los  asuntos  en  los  diferentes despachos  judiciales  a  su  cargo. Así, tanto en la Fiscalía 4 de la Unidad Nacional de  Terrorismo  como  en la de Puerto Berrío, inició su gestión con un control de  legalidad   a   todas   las  actuaciones  con  el  fin  de  enderezar  despachos  anárquicos,  al  punto  que debió tramitar 910 procesos en 12 meses y formular  133  imputaciones.  En  suma,  afirma,  dichos  documentos permiten demostrar la  postura  jurídica  del  acusado y el control de legalidad que solía efectuar a  las actuaciones a su cargo.   

   

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

1.  La  Fiscalía  pide  ratificar  la  decisión  impugnada  en tanto las razones expresadas en el  recurso  no  fueron  otorgadas  al  momento de realizar la solicitud probatoria,  resultando extemporáneas.   

En punto de la Resolución del 7 de mayo de  2010  destaca cómo no se indicó la razón por la cual esa decisión muestra el  criterio  jurídico  del  funcionario,  máxime  cuando  en ella se revocan unas  ordenes  de  captura por ausencia de identificación de los destinatarios de las  mismas,  en lo cual no observa una postura particular sino el cumplimiento de la  ley.   

Respecto  de la decisión del 18 de mayo de  2010  recalca  la  inclusión  de  argumentos no expuestos al hacer la petición  probatoria;  así  mismo,  subraya  que  el  objeto  del proceso no es juzgar al  fiscal  que  antecedió  al procesado sino establecer si la decisión de revocar  las  medidas  de  aseguramiento  en  el  proceso  No.  67895  es manifiestamente  contraria a la ley.   

En  cuanto al oficio 260 del 21 de julio de  2011,  destaca  que  corresponde  a  hechos  posteriores  a  la época en que se  emitió  la  decisión  cuestionada  y  no  prueba ninguna postura jurídica por  cuanto  sólo  contiene números, esto es, la cantidad de procesos  a cargo  del investigado y la cifra de determinaciones proferidas.   

2.  El Ministerio  Público  solicita mantener la decisión en relación  con  la  Resolución  del  18 de mayo de 2010 y el oficio 260 del 21 de julio de  2011    porque    no    plasman    ningún   punto   de   vista   de   carácter  jurídico.   

En sentido contrario, las Resoluciones del 7  de   mayo   y   6   de  julio  de  2010  podrían  contener una posición jurídica, aspecto importante para  la  teoría del caso de la defensa. Por ello pide revocar parcialmente y ordenar  su aducción.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente  para resolver el  recurso   de  apelación  impetrado  por  la  defensa  del  doctor  LUIS  ENRIQUE  MONSALVE  MEJÍA contra la  providencia  dictada el 27 de mayo de 2013, de conformidad con lo establecido en  el  numeral  3º  del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, por cuanto versa sobre  un   auto   proferido   en   primera  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   

En   orden   a  definir  la  impugnación  propuesta,  la  Sala  abordará el estudio de dos temáticas: i) La conducencia,  pertinencia y utilidad de las pruebas y, ii) Del caso concreto.   

     

i. Conducencia,  pertinencia  y utilidad de las pruebas solicitadas por  las partes     

Conforme  al artículo 357 de la Ley 906 de  2004,  en  la audiencia preparatoria,  “el juez  dará  la  palabra  a  la  fiscalía y luego a la defensa para que soliciten las  pruebas  que  requieran  para  sustentar  su  pretensión. El juez decretará la  práctica  de  las  pruebas solicitadas cuando ellas se refieran a los hechos de  la  acusación  que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y  admisibilidad  previstas  en  este  código”.    

A su turno, el canon 139 señala el deber de  rechazar    de   plano   los   “actos   que   sean  manifiestamente    inconducentes,    impertinentes    o   superfluos”,     mientras     que    el    artículo    359    ibídem    dispone    “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos   notorios   o  que  por  otro  motivo  no  requieran  prueba”.   

De  igual  manera,  el  artículo 375 de la  misma  ley  contiene  las pautas para determinar la pertinencia de las pruebas y  subraya   la   necesidad   de   que   las  mismas  se  refieran  “directa  o indirectamente a los hechos o circunstancias relativos a  la  comisión de la conducta”, condicionamientos que  se  deben  seguir al resolver las solicitudes probatorias incoadas en desarrollo  del proceso penal de tendencia acusatoria.   

  En tal sentido, recuérdese cómo la  Corporación     ha     decantado     que     la    prueba    es    conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para  forjar  certeza  en  el juzgador, lo cual presupone que el medio de  convicción    esté   autorizado   en   el   procedimiento;   es   pertinente  cuando  guarda  relación con  los   hechos,  objeto  y  fines  de  la  investigación  o  el  juzgamiento;  es  racional    cuando   es  realizable   dentro  de  los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

En  ese  orden,  la  parte  que  formula la  postulación  probatoria  ostenta  la  ineludible  carga procesal de indicar las  razones   que   orientan  la  solicitud  y,  específicamente,  los  motivos  de  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  del  medio de convicción que imponen su  decreto,  obligación  que  comporta  otorgar  argumentos  claros  y concretos a  efectos   de   garantizar   la   adecuada   comprensión   de  la  petición  y,  consecuentemente,  el  derecho  de  contradicción  de  la contraparte, quien al  conocer  los  fundamentos  de  la  petición  adquiere  elementos de juicio para  oponerse a su práctica, si así lo considera.     

Recuérdese  que  el sistema procesal penal  nacional,   de   tendencia   acusatoria,   se   caracteriza  por  su  naturaleza  adversarial,   conforme  al  cual  cada  parte  ostenta  potestad  investigativa  individual  para  demostrar,  con  sus  propios medios de prueba, la teoría del  caso  adoptada.  En  tal  sentido,  la  postulación  probatoria  constituye una  actividad  rogada,  en  cuya  ejecución  las  partes deben otorgar elementos de  juicio  al juzgador que evidencien la conducencia, pertinencia y utilidad de los  medios  de  convicción  frente  a  los  hechos  o circunstancias de la conducta  punible,  a  la  responsabilidad  penal  del  acusado  y  a la teoría del caso.   

ii)  Del caso concreto   

La   defensa  cuestiona  la  negativa  de  autorizar  la  aducción  como pruebas en el juicio de las Resoluciones del 7 de  mayo  y 6 de julio de 2010, proferidas dentro del proceso No. 67895, y del 18 de  mayo  de  igual año emitida en la actuación No. 66852, porque en su opinión y  contrario  a  lo  considerado por el a quo,  sí  reflejan  el  criterio  jurídico  de  corte garantista del  doctor   LUIS  ENRIQUE  MONSALVE  MEJÍA.   

Igual  censura  formula respecto del oficio  No.  260  del  21  de  julio  de  2011  contentivo  del  informe de gestión del  procesado  como  fiscal de Puerto Berrío, pues tal documento permite corroborar  la  visión  jurídica  y  el  control  de  legalidad  que solía realizar a los  procesos a su cargo.   

Pues  bien,  la  revisión  de  los  audios  correspondientes  le  permiten  a  la Sala establecer que en verdad, tal como lo  determinó  el  Tribunal,  la defensa, en la oportunidad procesal pertinente, no  suministró  sustentación  suficiente que permitiera determinar las razones por  las  cuales  resultaba  necesario ordenar el acopio de las citadas resoluciones.  Es  decir,  no  señaló  la  pertinencia, conducencia y utilidad de cada una de  ellas,   limitándose  a  fincar  dichos  presupuestos  en  que  “permiten  entender en conjunto la decisión cuestionada”1   y  porque  “muestra  el  patrón  de  pensamiento jurídico del doctor MONSALVE  que   se   plasma   en   todas   y   cada   una  de  sus  decisiones”2.    

De  esta  manera,  la  defensa entregó una  argumentación  genérica sin precisar porqué la Resolución del 7 de mayo, que  cancela  unas  ordenes  de  captura,  y  la del 6 de julio, que decreta pruebas,  permiten  entender la génesis de la decisión objeto de censura, máxime cuando  son posteriores a la emisión del proveído cuestionado.   

Tampoco explica por qué el auto de impulso  del  18 de mayo, proferido en proceso diferente al examinado, enseña el patrón  de  pensamiento  jurídico  del  funcionario,  pues esa clase de determinaciones  generalmente no comportan análisis complejos.   

Ante la referida falencia argumentativa, la  Colegiatura  a quo no tenía  otra  opción  que  denegar  el  recaudo  probatorio incoado en tanto constituye  carga  procesal  ineludible  de  las  partes indicar las razones que orientan la  solicitud  y  los  motivos  de  conducencia, pertinencia y utilidad del medio de  convicción  cuyo decreto se solicita, obligación que impone otorgar argumentos  claros  y  concretos con el propósito de garantizar la adecuada comprensión de  la  petición y, adicionalmente, el derecho de contradicción de la contraparte,  quien  a  partir  del  conocimiento  de  los fundamentos de la solicitud obtiene  elementos   de   juicio   para   oponerse   a  su  práctica,  si  lo  considera  procedente.    

En  cuanto al Oficio No. 260 de 21 de junio  de  2011,  relativo  a  la gestión del procesado como fiscal en Puerto Berrío,  denegado   por   el   Tribunal   a   quo   por   carecer   de  pertinencia,  la  Sala  debe  ratificar  tal  determinación  por  cuanto  la  argumentación  ofrecida  evidencia su falta de  relación con los hechos materia de juzgamiento.   

En  efecto,  al  solicitar  su  recaudo  el  abogado  adujo que refleja “un contexto del proceder  del    doctor    MONSALVE”    y   “permite     establecer    una    coherencia    de    su    proceder  funcional…porque  estos  documentos  prueban no la cantidad sino la calidad de  las   decisiones   y   coloca   en   exacta   perspectiva  quien  es  el  doctor  MONSALVE”3.   

Sin embargo, el aludido documento se refiere  a  la  gestión  desplegada  por  el  doctor  MONSALVE  MEJÍA  como  fiscal  en  el municipio antioqueño de  Puerto  Berrío,  realizada con posterioridad a su salida de la Fiscalía Cuarta  Especializada  donde emitió la decisión censurada, de suerte que no se refiere  al acontecer materia de investigación.   

Adicionalmente,  la  información  sobre la  labor  realizada  en  ese cargo y las estadistas de los años 2011, 2012 y 2013,  no  tienen  la posibilidad de indicar las circunstancias de tiempo, modo y lugar  en  que  se  emitió la Resolución del 6 de mayo de 2010 dentro del proceso No.  67895,  calificada  por  la  Fiscalía  como manifiestamente contraria a la ley.  Menos  aún  explican  el  criterio  jurídico del funcionario por tararse de un  listado  de  procesos  y  de  decisiones  sin  vínculo  alguno con el proveído  cuestionado.    

Tampoco  explica la defensa, y no se deduce  de  la  descripción  del documento, de qué manera el informe de gestión y las  estadísticas  pueden reflejar el criterio jurídico de un funcionario, como sin  mayor fundamento se pregona en la impugnación.   

De lo anterior se colige que los argumentos  esbozados  en  la  censura  no  lograron  desvirtuar  las  razones  del Tribunal  a   quo   para  negar  la  aducción  en  el  juicio de los documentos referidos,  razón  suficiente  para  confirmar el auto del 27 de  mayo de 2013, respecto de los motivos de inconformidad.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  providencia  del  Tribunal  Superior  de Bogotá proferida el 27 de mayo de 2013  respecto del tema materia de impugnación.   

Informar que contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.  Comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                            FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ     MUÑOZ                     GUSTAVO           ENRIQUE          MALO          FERNÁNDEZ                        

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO              JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

PARTES E INTERVINIENTES PROCESALES  

SEGUNDA INSTANCIA No. 41499  

Procesado:    Dr. LUIS ENRIQUE  MONSALVE MEJÍA   

                  (Fiscal Especializado)   

Defensor:             Dr. VÍCTOR ALONSO PÉREZ GÓMEZ   

                                   

Min.  Público:   Dra. RITA ELVIRA  PINEDA VILLAMIZAR   

                                           

Fiscal  ante  TS:  Dr.  JOSÉ  ELBERTH  VERA  ANGULO   

Tribunal Superior de Bogotá  

Dr.     MAX     ALEJANDRO     FLÓREZ  RODRÍGUEZ   

Dr.   JUAN   CARLOS   GARRIDO  BARRIENTOS   

Dr. DAGOBERTO HERNÁNDEZ PEÑA  

    

1 Cfr.  CD audiencia preparatoria, minuto 1:29:00.   

2 Cr.  CD audiencia preparatoria, minuto 1:32:20.   

3 Cfr.  CD audiencia preparatoria, minuto 1:37:00.     

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