41312(20-05-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado Acta No. 155-  

Bogotá  D.C.  veinte (20) de mayo de dos mil  trece (2013)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Pronunciarse  sobre  la recusación formulada  por   la  procesada  Cielo  Pérez  Muñoz   contra  los  doctores  Orlando  Clavijo  Torrado,   Eva   Lucia   Vaneas   Plata  y  Juvenal  Valero  Bencardino  Conjueces integrantes de una de las Salas  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Cúcuta, para conocer del recurso  de  apelación  que  interpusiera  el  apoderado  de  la  parte  civil contra la  sentencia  condenatoria  del  18  de  enero de 2013 proferida por el Juzgado 6°  Penal Municipal de la misma ciudad.   

HECHOS  

La  procesada,  aprovechando  el  cargo  de  vendedora   en  la  empresa  Distribuidores  Comerciales  SAS  DICOM  SAS,  cuyo  representante  legal  es  el  señor  Manuel Guillermo  Cabrera  González,  el 23 de mayo de 2011 se apoderó  de  $56.873.371  producto de las ventas obtenidas en los días 21 y 22 del mismo  mes y año.   

Justificó  el  hecho a través de un escrito  enviado   al   señor   Cabrera  González  en  el cual le informaba que se apropió de los dineros como parte  de  la liquidación a la que tenía derecho por los 7 años laborados con ellos,  advirtiéndole  que se abstuviera de denunciarla porque de lo contrario pondría  en  conocimiento  a  las  autoridades judiciales las pruebas que demostraban que  había pagado vacunas a grupos al margen de la ley.    

Comprobado el desfalco por la Jefe de Cartera  de la empresa, se procedió a denunciar el hecho ante la Fiscalía.   

    

                 ACTUACIÓN PROCESAL  RELEVANTE   

1.  El 18 de noviembre de 2011, fue capturada  Cielo    Pérez   Muñoz,  sindicada   por  cometer  delitos  de  extorsión  agravada,  hurto  agravado  y  calumnia.   

2.   El  19  siguiente  se  realizaron  las  audiencias  de legalización de captura, formulación de imputación y solicitud  de medida de aseguramiento.   

3. El 30 de enero de 2012, ante el Juzgado 6°  Penal  Municipal  de  Cúcuta  se  adelantó  la audiencia de formulación de la  acusación  y  el  20 de junio de esa anualidad, ese despacho profirió el fallo  condenatorio  contra  la  acusada por el punible de hurto agravado y absolutorio  por  los  delitos  de extorsión agravada y calumnia, el cual fue apelado por el  apoderado de la parte civil y el Ministerio Público.   

4.  Remitidas las diligencias a la Sala Penal  del    Tribunal    Superior    de    Cúcuta,   los   Magistrados   Edgar  Manuel Caicedo Barrera, Juan Carlos Conde Serrano     y     José     Rafael    Labrador  Buitrago,  se  declararon  impedidos para resolver los  recursos  de alzada, por cuanto el apoderado de la defensa los había denunciado  disciplinariamente,  actuación  en la que se les formuló pliego de cargos, por  lo  que  estiman  que se encuentran inmersos en la causal prevista en el numeral  11  del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, razón por la cual se integró la  respectiva   Sala   de   Conjueces   quienes   acogieron  la  petición  de  los  togados.   

5.  Mediante  providencia del 27 de agosto de  2012,  la nueva Sala, al resolver las apelaciones, optó por decretar la nulidad  de  la  actuación seguida contra la procesada desde la audiencia de anuncio del  sentido del fallo por incongruencia.   

Lo  anterior,  por  cuanto  inicialmente  la  Fiscalía  perfiló  su  acusación  para  lograr una condena por los delitos de  hurto  agravado,  extorsión  agravada y calumnia, pero en audiencia de alegatos  consideró  que  en  lugar  de  extorsión  había  constreñimiento ilegal. Sin  embargo,  el juez de conocimiento desde el anuncio del sentido del fallo indicó  que  condenaría  por  el  hurto  agravado  y absolvería por la extorsión y la  calumnia,  sin  pronunciarse  sobre  la  petición  de condena por el punible de  constreñimiento ilegal.   

6.  Subsanado  lo anterior, el 18 de enero de  2013,  el  Juzgado  6°  Penal  Municipal  de  Cúcuta  condenó  a Cielo  Pérez Muñoz a 48 meses de prisión  por  el  delito  de hurto agravado y la absolvió por los punibles de extorsión  agravada y calumnia.   

Rechazó  la  variación  de  calificación  jurídica  de  extorsión  por  constreñimiento  ilegal,  con fundamento en los  parámetros  establecidos por la Sala de Casación Penal en sentencia 38.256 del  21  de  marzo  de  2012,  en  el  sentido  que los delitos no comparten el mismo  género,  ni  si  quiera  el  mismo bien jurídico tutelado por el legislador y,  además, la procesada no fue acusada por ese punible.   

En esta ocasión, el fallo fue apelado por la  parte civil.   

7.  No  obstante,  mediante escrito del 12 de  abril  de  los  corrientes,  la  condenada  solicitó  a la Sala de Conjueces de  Decisión  Penal  declararse  impedida  para  conocer del recurso de apelación,  conforme  a  la causal prevista en el numeral 6° del artículo 56 de la Ley 906  de  2004,  consistente  en  haber  participado dentro del proceso, decretando la  nulidad  antes referida. Seguidamente indicó que en el evento de no ser acogida  su petición proponía la respectiva recusación.   

8.  A través de auto del 24 de abril pasado,  los   Conjueces  Orlando  Clavijo  Torrado,  Eva  Lucia  Vanegas  Plata y  Juvenal  Valero  Bencardino,  manifestaron  su  intención  de  no  declararse  impedidos  para  conocer  del asunto y, en consecuencia, ordenaron remitir las diligencias a esta  Corporación para lo pertinente.     

CONSIDERACIONES  

1. Corresponde a la Sala pronunciarse sobre la  recusación  formulada  por  la  procesada Cielo Pérez  Muñoz  contra los Conjueces integrantes de la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Cúcuta, acorde a lo prescrito en el  artículo 58 A de la Ley 906 de 2004.   

2.   En   anteriores  oportunidades  se  ha  expresado1,   que   la  independencia  e  imparcialidad  de  los  funcionarios  judiciales  es un mandato constitucional definido en los artículos 228 y 230 de  la   Carta  Política,  cuyo  desarrollo  se  materializa  en  las  causales  de  impedimento   y   recusación   taxativamente  contempladas  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  en  orden  a  salvaguardar el derecho al debido  proceso  y  la  recta  administración  de  justicia,  a  través  de decisiones  ecuánimes,  autónomas y objetivas. Dicha garantía constitucional, a la luz de  la  legislación  que  regula  el  sistema  penal  acusatorio,  comporta para el  juzgador  una mayor exigencia en cuanto a la libertad de un conocimiento previo,  a la hora de examinar la responsabilidad del procesado.   

3.     La     procesada    Pérez   Muñoz   invoca   la  causal  de  recusación  prevista  en  el  numeral  6°  del  artículo  56  del  Código de  Procedimiento   Penal   (Ley   906  de  2004),  cuyo  texto  dice:  “Que  el  funcionario  haya dictado la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata, o hubiere  participado    dentro    del    proceso…”   (Se  resaltó).   

Con el objeto de acreditar la materialidad de  dicha  causal,  alega  la  peticionaria que los Conjueces recusados participaron   dentro   del   proceso  al  declarar   la   nulidad   de   la   sentencia   condenatoria   emitida   en   su  contra.   

4.  Sobre el mencionado motivo de recusación  la  jurisprudencia  de la Sala ha sido insistente en precisar que, en principio,  el  pronunciamiento  emitido  dentro  del  mismo  proceso  no  es  idóneo  para  comprometer     el    criterio    y    la    imparcialidad    del    funcionario  judicial,2  a  no  ser  que  a  través de aquél hubiese anticipado conceptos  (juicios  de  valor)  sobre aquellos aspectos puntuales que luego le corresponde  decidir.3     

En otros términos, no se trata que el primer  pronunciamiento  emitido  por  la  Corporación de instancia en ejercicio de sus  funciones,  automáticamente  le  genere  impedimento para conocer más adelante  del mismo proceso, como fallador de segundo grado.    

Al  respecto la jurisprudencia de la Corte ha  dicho:   

“Similar  argumentación  cabe  exponer  frente  a la participación dentro del proceso de  que  trata  la  causal 6ª, máxime que en su respecto no puede desligarse de la  hipótesis  alusiva  a  la  actividad  o  intervención  del  funcionario que se  declara  impedido  en  el  proferimiento de la decisión que se pretenda revisar  obviamente  en  instancia diferente, pues es obvio que no se refiere a cualquier  participación  como  parece entenderlo equivocadamente el funcionario que ahora  pretende  separarse  del  conocimiento  del asunto, sino de aquella que habiendo  tenido  alguna  incidencia  en la decisión ésta sea objeto de revisión, luego  no  se  trata  de  que  su  facultad  para  intervenir dentro de una determinada  instancia  se  convierta  en  óbice  por  sí misma para actuar en otra o en la  misma,  a no ser que su participación en una de ellas haya sido de tal magnitud  que  en  efecto  incida  en  su  imparcialidad  o que haya sido el que dictó la  decisión que se pretende revisar en sede diferente.   

Así,  sí  el  Magistrado  intervino  como  ponente  en  la  primera  oportunidad  que este proceso arribó al Tribunal para  efectos   de  resolver  una  apelación,  tal  circunstancia  no  puede  generar  impedimento  de  ninguna clase toda vez que la propia facultad que le ha dado la  ley  para  asumir  el  conocimiento  del  asunto  no  puede  tenerse como causal  impeditiva  para  conocerlo  con  posterioridad en la misma instancia, así haya  emitido  su  opinión sobre el tema a debatir pues en tal evento no habría sido  una de índole extraprocesal.   

Tampoco, por lo mismo, puede tenerse aquella  intervención  en la segunda instancia como obstáculo para que en la misma sede  vuelva  a  conocer  del asunto y mucho menos puede afirmarse que intervino en la  adopción   de   la  decisión  que  ahora  se  pretende  revisar  por  vía  de  apelación”.4   

5.  Vistos los presupuestos anteriores acerca  de  las  circunstancias  en que al funcionario judicial le está dado conocer en  más  de  una  oportunidad  un  determinado  proceso, cabe concluir que, en este  asunto,  el  hecho  de  que  los conjueces recusados, al conocer los recursos de  apelación  contra el fallo de primer grado, hayan declarado con anterioridad la  nulidad  del  mismo, no les impide ahora resolver la alzada una vez corregido el  yerro  advertido,  máxime  cuando  en  la  decisión invalidante los togados no  realizaron  juicios de valor en relación con la tipicidad, antijuridicidad o la  responsabilidad  penal,  que  conlleve  a  concluir que su criterio se encuentra  comprometido,  pues  simplemente  se  limitaron  en  advertir  una anomalía que  precisaba   ser   aclarada  por  el  juez  de  conocimiento  como  efectivamente  aconteció.   

En  los siguientes términos se pronunció la  Sala recusada:   

“Por consiguiente, habiéndose referido el  juez  de  conocimiento  desde  el anuncio del sentido del fallo a los delitos de  extorsión  agravada,  hurto  agravado  y  calumnia, y dictar absolución por la  extorsión  y la calumnia y solo condenar por hurto agravado, sin resolver sobre  el  injusto  solicitado para condenar de (sic) constreñimiento ilegal según la  variación  de la calificación jurídica que hizo la fiscalía, es evidente que  la  sentencia  no guarda la congruencia de que habla el precepto 448 del código  de procedimiento penal.   

Surge, sin duda, una nulidad por violación  al            debido           proceso.”5.   

Así  las  cosas,  concluye  la  Sala  que la  decisión  anterior,  emitida  en  ejercicio de la competencia funcional que les  está  legalmente  atribuida,  no  conlleva  a  la  separación  de  los  jueces  colegiados del conocimiento del proceso.   

Lo     anterior,     por   cuanto     “ello     entrañaría   el   absurdo   de   que  la  facultad que la ley otorga  al  juez  para  cumplir  su  actividad  judicial  a  la  vez  lo inhabilita para  intervenir  en  otros  asuntos  de su competencia, procedimiento  que   ni   la   ley   autoriza   ni   la   lógica   justifica”,   además   de  que  la  tesis  planteada  por  la  procesada  conduciría a otra situación igualmente absurda,  pues   bastaría   provocar  el  pronunciamiento  de  la  segunda  instancia  en  repetidas    oportunidades,    con    motivo    de   la  apelación    contra    decisiones    adoptadas    por   el   juez   de   conocimiento   en  la  audiencia   de   formulación   de  cargos,  o  bien  en   la   preparatoria   del  juicio,  para  generar  así  el  impedimento  conjunto  de  toda  la  Sala, y aún de los conjueces que eventualmente pudieran  tomar   parte   en  las  decisiones,  para  resolver  la  apelación  contra  el  fallo6.       

Así,  entonces,  las  anteriores razones son  suficientes  para  que  la  Corte concluya en la improsperidad de la recusación  formulada   por   la  procesada  Cielo  Pérez  Muñoz  en  contra  de  los  Conjueces de la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cúcuta, quienes deben conocer del recurso de  apelación      contra      el     fallo     de     primer     grado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.   DECLARAR  INFUNDADA      la     recusación     planteada  por  la procesada   Cielo   Pérez   Muñoz  en     contra     de     los  doctores   Orlando   Clavijo   Torrado,   Eva  Lucia  Vaneas  Plata  y Juvenal Valero  Bencardino    Conjueces  integrantes   de   la   Sala   de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,    para    conocer    y    resolver    la  apelación    contra   la   sentencia   de   primer  grado.   

2.  Contra  esta  decisión     no     procede    ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

            

   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

     

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ             

   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO             

JAVIER DE  JESÚS ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

         

    

1 Cfr,  entre otros, impedimento 28042 del 8 de agosto de 2007.   

2  Radicación  19300, sentencia del 7 de mayo de 2002, reiterada en auto del 20 de  abril de 2005, radicación 23542.   

3  A  través  de  auto  del  13  de  julio  de  2005, radicación No. 23878, la Corte  admitió  que  en algunos casos puede ser necesario apartar del conocimiento del  caso  al  funcionario  judicial  que  ha  emitido  un pronunciamiento dentro del  mismo:  “si  el  servidor   judicial,  en el desempeño de sus funciones,  anticipa  conceptos sobre aspectos puntuales del asunto, por fuera de los marcos  propios  de  su competencia, o con exceso de ellas, que comprometen su criterio,  como  cuando ordena copias para investigar penalmente una determinada conducta y  en  la  motivación  hace  pronunciamientos  concretos  sobre  la  calificación  jurídica  o  el  compromiso  penal  del  implicado, resulta sensato y razonable  declarar  su  separación  del conocimiento del asunto, con el fin de garantizar  el  principio  de  imparcialidad  en  su  definición,  y  evitar  que se genere  desconfianza  en  los sujetos procesales y en la comunidad en general (Cfr. Auto  de 29 de noviembre de 2000, Rad.17843)”.   

4  Radicación 23374, auto del 16 de marzo de 2005,   

5 Folio  49 cuaderno original.   

6 Rd.  32.591 del 30 de septiembre de 2009.     

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