40968(08-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

   SALA DE CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta Nº 103.   

Bogotá,  D.C.,  ocho (8) de abril de dos mil  trece (2013).   

V I S T O S  

Decide  la  Corte  de  plano  la solicitud de  cambio  de  radicación  que  dentro  del  proceso  seguido   en  contra de  JARINSON  MORENO  PALACIOS,  por  el delito de fabricación, tráfico y porte de  armas  de fuego o municiones, presentó uno de los Magistrados de la Sala Única  del Tribunal Superior de Quibdó.   

ANTECEDENTES    Y   FUNDAMENTOS   DE   LA  PETICIÓN   

-El  día  14 de julio de 2012, a eso de las  tres  de  la  tarde  se  practicó  diligencia  de  allanamiento y registro a la  vivienda  ocupada  por  JARINSON  MORENO PALACIOS y su compañera, ubicada en el  barrio  María  Auxiliadora del municipio de Bahía Solano (Chocó), hallándose  en  curso  de  la  misma  un  revólver  Taurus,  calibre .38, con serie externa  JG326564  e interna 7551, y una pistola Pietro Beretta, calibre 9 mm, sin serie,  armas  para  las  cuales  no  contaba  con  permiso  de  tenencia o porte MORENO  PALACIOS,   razón   por   la   cual   fue   capturado  este  e  incautados  los  elementos.   

-El  10  de  agosto  de 2012, fue presentado  escrito  de  acusación  ante el Juzgado Único Promiscuo del Circuito de Bahía  Solano,   oficina   judicial   que  realizó  la  correspondiente  audiencia  de  formulación de acusación el 7 de septiembre de 2012.   

-En  esa  diligencia la defensa solicitó la  nulidad  de  lo  actuado,  que  es  negada  por  el  juez.  Ello motivó la  interposición  del  recurso de apelación, sustentado allí mismo. De inmediato  se  dispuso  enviar  la carpeta al Tribunal Superior de Quibdó, para desatar la  impugnación.   

-Empero, repartido el asunto a la Sala Única  del  Tribunal  de  Quibdó,  con fecha del 9 de noviembre de 2012, el Magistrado  Ponente,  Dr.  John  Jairo  Ortiz Alzate, manifestó su impedimento para conocer  del  trámite, toda vez que en ocasión anterior falló un hábeas corpus que se  fundamentaba  en  los mismos hechos objeto de debate en el recurso de apelación  pendiente de definición.   

En  auto  del  15  de noviembre de 2012, los  otros   dos   miembros  de  la  Sala  Única  aceptaron  el  impedimento  de  su  compañero.   

-Pese a lo anotado, esos mismos Magistrados,  Dres.  Juan  Carlos  Socha Mazo y Luz Edith Díaz Urrutia, en escrito presentado  conjuntamente  el  15  de  noviembre de 2012, se dijeron también impedidos para  conocer  de  la apelación, dado que en ocasión anterior habían manifestado su  opinión  sobre  el  mismo  tema  objeto  de  la impugnación, cuando en segunda  instancia  resolvieron  una  acción  de  tutela incoada por el procesado MORENO  PALACIOS.   

Como  consecuencia  de  esa manifestación y  dado  que  la  Sala se desintegra por completo, se dispuso sortear conjueces que  definan si se acepta o no el impedimento.   

-El  15  de  enero de 2013, se designó como  conjueces  a  los  Doctores  Josefa  Córdoba Palacios y Rafael Enrique Figueroa  Lozano.  El  segundo  fue  posesionado  el  23 de enero de 2013; la primera, sin  embargo,  manifestó  a través de oficio presentado el 23 de enero de 2013, que  no  aceptaba  la  designación  y  renunciaba  a  la calidad de conjuez debido a  dificultades de salud.   

-En certificación secretarial expedida el 28  de  enero  de  2013,  se  hace constar que nadie se inscribió a la convocatoria  realizada  por el Tribunal para la designación de conjueces, motivo por el cual  no  se  cuenta con profesionales calificados para resolver el impedimento de los  Magistrados.   

-Por  último,  en  escrito  enviado  a esta  Corporación  por  el  Magistrado  John  Jairo  Ortiz  Alzate, solicita éste el  cambio de radicación del proceso.   

A  efectos  de  sustentar  su  solicitud  el  funcionario  recapitula  lo  ocurrido  con  el  recurso  de  apelación, ante la  imposibilidad  de  designar  conjueces  que conozcan del impedimento conjunto de  los   Magistrados,   para   de  allí  concluir  que  se  están  afectando  las  garantías   procesales  de  las  partes, en particular, las referidas a la  celeridad  y  el  derecho  de  acceso a la justicia, toda vez que el imputado se  encuentra privado de la libertad.   

Añade el solicitante que esas circunstancias  particulares  de  no  contar  con  conjueces  pueden conducir a que se afecte la  imparcialidad   de   la  administración  de  justicia,  pues,  los  Magistrados  “podrían   verse  obligados  a  no  manifestar  su  impedimento  con el fin de evitar estas situaciones”,  o  sería  necesario  designar  siempre  a los únicos conjueces de la lista, en  lugar de efectuar un sorteo.    

C O N S I D E R A C I O N E S  

Es necesario precisar, al inicio, como tiene  dicho  la  jurisprudencia  de  la  Corte,  respecto del asunto examinado, que la  figura  del  cambio  de  radicación representa objetiva excepción al principio  general  en  virtud  del cual el funcionario judicial competente para conocer de  un  determinado  trámite  penal,  es  aquel con asiento en el lugar en donde se  perpetró     el     hecho           -competencia     territorial-,    en    cuanto    autoriza    el    cambio  de radicación de un proceso cuando  en  razón  de  circunstancias sobrevinientes puedan resultar afectados el orden  público,  la  imparcialidad  o independencia de la administración de justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del juzgamiento, y la seguridad del  procesado o su integridad personal.   

También   se   ha   precisado   que  esas  circunstancias  deben  operar externas al trámite mismo del asunto, vale decir,  si  se trata de variar no solo de funcionario, sino del territorio en el cual se  adelante  el juzgamiento, indispensablemente el hecho o hechos generadores deben  incidir en ese amplio marco geográfico.   

Por  ello,  la  norma  claramente  parte por  reseñar:   “El   cambio   de   radicación  podrá  disponerse  excepcionalmente  cuando en el territorio donde se esté adelantando  la  actuación  procesal  existan  circunstancias  que  puedan  afectar el orden  público….”.   

Es  obvio que se cambia de territorio porque  en  la zona específica no es posible conjurar los factores o circunstancias que  de  tan  profunda  manera  afectan  el  orden  público,  la  imparcialidad,  la  independencia  o, en fin, todos esos mínimos requeridos para que el juzgamiento  discurra adecuado.   

De  forma  contraria,  si  los  factores  en  cuestión  apenas  irradian personas o el ámbito de juzgamiento, asoma evidente  que  no  es posible acudir a la figura en examen, porque demanda de otro tipo de  remedios.   

Ello,  remitido  a  lo que aquí se examina,  permite  señalar  sin dubitación que carece por completo de soporte fáctico y  jurídico  lo  solicitado  por  el  Magistrado de la Sala Única del Tribunal de  Quibdó,  dado  que  la circunstancia por él definida como antecedente para que  eventualmente  se comprometan la independencia e imparcialidad judiciales, opera  intrínseca  al  proceso  penal  que  allí  se  adelanta  en  sede  de  segunda  instancia,  sin  ningún tipo de vínculo con la región geográfica que permita  verificar como adecuada solución la del cambio de radicación.   

Observa  la Corte, sí, que la preocupación  del  Magistrado  asoma  legítima,  pues,  dada  la condición de Sala Única de  Tribunal  que  asume  esa  Corporación,  siempre  será  posible  verificar  la  existencia  de  muchos  casos  en  los  cuales deba operar el impedimento; y si,  además,  no  existe  un  número suficiente de conjueces, al extremo que apenas  figuran  hoy  registrados  dos  y  uno  de  ellos  renunció, el asunto se torna  bastante  complicado,  al  punto  de  generar,  como  sucede  con el trámite en  examen,  la  absoluta  parálisis  del  proceso  con  lo  que de injusticia ello  comporta.   

Empero,  la  solución  no  puede  ser  tan  imaginativa  como  pretende  el  funcionario, simplemente porque la naturaleza y  efectos  del  instituto  de  cambio de radicación se apartan ostensiblemente de  esos hechos antecedentes.   

El  debate  deriva,  si se quiere, a un tema  meramente  administrativo  que  compete  resolver  al  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  ente  encargado de dotar de la necesaria infraestructura y personal  calificado   a   la   justicia   para   que   pueda   cumplir  con  su  cometido  básico.   

A ese efecto, es posible, dada la situación  especial  que  se  presenta,  acudir  por  analogía,  respecto  de funcionarios  colegiados,  a  lo establecido para los jueces singulares por  el artículo  44 de la Ley 906 de 2004, que así reza:   

“Competencia   excepcional.  Cuando  en  el lugar en que debiera adelantarse la actuación no  haya  juez,  o  el  juez  único  o  todos  los  jueces  disponibles se hallaren  impedidos,  las  Salas  administrativas del Consejo Superior de la Judicatura, o  los  consejos  seccionales, según su competencia, podrán a petición de parte,  y  para  preservar  los  principios de concentración, eficacia, menor costo del  servicio  de  justicia e inmediación, ordenar el traslado temporal del juez que  razonablemente   se  considere  el  más  próximo,  así  sea de diferente  municipio  circuito  o  distrito,  para atender esas diligencias o el desarrollo  del  proceso. La designación deberá recaer en funcionario de igual categoría,  cuya  competencia  se  entiende  válidamente  prorrogada.  La  Sala penal de la  Corte,  así  como  los  funcionarios  interesados  en  el  asunto, deberán ser  informados de inmediato de esa decisión”.   

Independientemente  de  que  esta  sea  la  solución  u  otra  similar,  es  lo  cierto que la norma citada advierte que el  problema   de   falta   de   funcionarios  por  impedimentos  es  de  naturaleza  administrativa    y   compete   solucionarlo   al   Consejo   Superior   de   la  Judicatura.   

Por lo demás, la definición de que se puede  comprometer  la  imparcialidad  de  la  justicia no opera actual, sino meramente  especulativa,  razón  suficiente  para  inadmitir  la  solicitud, si ella fuese  pertinente,  pues,  de ninguna manera la decisión de traslado puede sujetarse a  que  eventualmente  los  Magistrados  decidan  no declararse impedidos cuando la  causal se presente, para obviar la falta de conjueces.   

Sobra   decir   que   si  ello  ocurriese,  perfectamente  el  asunto  se  soluciona  bajo  la  égida  de  la  recusación,  escenario  natural,  junto  con  el instituto de los impedimentos, para discutir  este  tipo de tópicos, que corresponden al fuero interno del funcionario y no a  especiales condiciones de la zona geográfica donde este actúa.   

Así las cosas, como se hace evidente que no  se  presentan  las circunstancias materiales y jurídicas establecidas en la ley  para   obligar   el   cambio   de   radicación   del  proceso,  se  negará  el  mismo.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          NEGAR  el cambio  de   radicación   solicitado  en  virtud  del  presente  asunto,  conforme  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Cópiese y devuélvase a  su lugar de origen. Cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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