11827jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 11827  

CORTE       SUPREMA      DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL.  

Magistrado Ponente  

Dr.  JORGE E.   CORDOBA  POVEDA.   

Aprobado acta N° 117  

Santafé de Bogotá, D.C., once (11) de julio  de dos mil (2000).   

VISTOS.  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la casación  interpuesta  por  el  defensor  del  procesado  ULISES  HURTADO  DIAZ  contra  la  sentencia  del  13 de   diciembre  de  1.995,  proferida  por  el  Tribunal   Superior  de Quibdó,  confirmatoria   de  la expedida por el Juzgado Penal del Circuito de Bahía  Solano,  mediante  la  cual  se le condenó a la pena  de  30 años de  prisión  por  el  delito  de homicidio descrito en el artículo 323 del Código  penal,  modificado  por  el 29 de la ley 40 de 1.993, según hechos acaecidos el  26  de  diciembre  de  1.994, en el corregimiento del Valle, comprensión de esa  municipalidad,     donde     figura     como     occiso    Jorge    Segura   Bermúdez.   

Desde ya se manifiesta que  se  dará  aplicación  al  artículo  226  A del Código de Procedimiento Penal  (10° de la ley 553 de 2000).   

LA DEMANDA DE CASACIÓN.  

Bajo  el  amparo  de  la  causal   tercera  de  casación,  de  que  trata el artículo 220 – 3   del   Código de Procedimiento Penal, el libelista presenta un único cargo  contra  la  sentencia,  al  considerar  que  el fallo fue proferido en un juicio  viciado  de  nulidad,   toda  vez  que  al  procesado  no lo asistió en su  indagatoria,  que  tuvo lugar el 28 de diciembre de 1.994, un defensor técnico,  orfandad  defensiva  que  aún  persistía  cuando le fue resuelta la situación  jurídica, el 3 de enero de 1995.   

Complementariamente  advierte  que  por  lo  anterior  los  interesados  no  se  enteraron  de  la  práctica de las primeras  pruebas,  con  lo que se vulneró el principio de contradicción y se afectó el  derecho de defensa.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

El  Procurador  Primero Delegado  en lo  Penal  impetra de la Sala no casar el fallo impugnado, argumentando  que no  se  presentó  ninguna  irregularidad,  toda  vez  que  aunque  es cierto que el  procesado  fue  asistido  en la indagatoria por un ciudadano honorable, también  lo  es  que  para   ese  entonces  se encontraba vigente  el artículo  148   de la normatividad adjetiva  penal, que lo autorizaba, cuando no  había  abogado  titulado  que lo asistiera, con la única limitante de no   ser servidor público.   

Finalmente  hace  notar,  que  la  pregonada  restricción  al  derecho  de contradicción alegada con relación a las pruebas  inicialmente  practicadas  por  la  Fiscalía, cuando el reo aún no contaba con  defensor  técnico,  no  comporta  la  entidad  lesiva  expuesta y  no  probada por el  demandante.   

CONSIDERACIONES DE  LA CORTE.  

1.  A partir de la vigencia del artículo 10  de  la  ley  553 de 2.000, que reformó la casación es procedente dar respuesta  inmediata,  siempre  y  cuando sobre el tema jurídico sobre el cual versa   el  cargo  o  los  cargos  propuestos en la demanda ya se hubiere pronunciado la  Sala    en  forma  unánime  y  de  igual  manera  no  considere  necesario  reexaminar el punto.   

2. Con relación al tema jurídico planteado,  de  manera unánime y pacífica ha afirmado que cuando el cargo de defensor para  la  indagatoria  del  procesado, cuando no se pudo contar con la presencia de un  abogado  titulado,  se  confió a un ciudadano honorable, antes de ser declarado  inexequible,  mediante  sentencia  C-049  del  8  de febrero de 1996 de la Corte  Constitucional,   el   inciso   primero   del   artículo  148  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  no  hay nulidad, pues la actuación  se sujetó a la  ley  vigente  y  la  declaratoria  de inconstitucionalidad sólo produce efectos  hacia el futuro.   

Como antecedentes jurisprudenciales se pueden  citar  los  fallos  calendados  el  26  de  junio de 1.996. M.P. Ricardo Calvete  Rangel;  el  6  de  mayo  de  1.998.  M.P.  Nilson  Pinilla Pinilla;  el 20  de   enero de 1.999 M.P. Carlos Eduardo Mejía Escobar ; y el 28 de octubre  de 1.999 M.P. Alvaro Orlando Pérez Pinzón.   

3.  También  se  ha  sostenido que la falta  ocasional  de  defensor  no  comporta  desconocimiento de esta garantía, cuando  éste  pudo  ejercer  oportunamente los actos defensivos que pudieron haber sido  llevados  a  cabo  durante  el tiempo en que el procesado careció de asistencia  profesional,  pues  ningún  sentido  tendría  invalidar un proceso para que la  defensa  vuelva  a  tener  una  oportunidad  que  ya  tuvo  (ver,  entre  otras,  casación,  mayo  27/99,  M. P. Dr. Ricardo Calvete Rangel; casación 11838 mayo  25/2000,  M. P. Dr. Alvaro O. Pérez Pinzón; casación 10547 junio 15 de 1999 y  casación  11555  agosto  11  de  1999,  M.  P.  Dr.  Fernando  Arboleda Ripoll;  casación  10088  del  11  de  diciembre  de  1998,  M. P. Dr. Jorge E. Córdoba  Poveda;  casación  12302  de  abril  5  de  2000,  M.P.  Dr.  Jorge E. Córdoba  Poveda).   

4.-    Como   el   señor   ULISES  HURTADO  DIAZ   rindió   indagatoria    en    las    condiciones   anotadas,    el   28  de  diciembre de 1.994 – f 16/17  C.  1  -,  dicha actuación se sujetó a la ley vigente y, por lo tanto, sin que  la  asistencia  por  un  ciudadano  honorable sea generadora de ninguna nulidad,  pues  en  el  lugar  (Bahía Solano), sólo ejercía un abogado que no estaba en  ese momento.   

Así  mismo, si durante algún tiempo, desde  la  recepción de la indagatoria (diciembre 28/94) hasta el 28 de marzo de 1995,  en  que  se  le designó una defensora pública, no contó con defensor letrado,  que  estuviera  pendiente de la práctica de las primeras pruebas, esa falta fue  oportunamente  suplida por esa profesional del derecho, que contó con el tiempo  suficiente,  antes  de  la  clausura  de  la  instrucción, para efectivizar tal  garantía,   pues   ese   acto   procesal   tuvo   lugar   el  11  de  abril  de  1995.   

En  las condiciones precedentes, el cargo no  prospera.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre   de   la    República   de   Colombia   y   por  autoridad  de  la  ley.   

RESUELVE:  

NO  CASAR  la  sentencia impugnada.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.    

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                             JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE                   JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                           CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                  NILSON E. PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *