40804(28-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                GUSTAVO     ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 63.   

          Bogotá, D.C., veintiocho de febrero de dos mil trece.   

VISTOS  

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, define la Corte la competencia para conocer  del  recurso  de  queja interpuesto contra la decisión proferida por el Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Neiva el 31 de enero de 2013, que  negó  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el defensor de la condenada  YÉLICA  LILIANA  SUAZA  CONDE  contra el proveído del 20 de diciembre de 2012,  que  se  abstuvo  de  pronunciarse  sobre  los  beneficios  sustitutivos  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria,  solicitados por la defensa.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.  El  Juzgado  Primero Penal Municipal con  funciones  de  conocimiento  de  Neiva,  mediante  sentencia  proferida  el 2 de  febrero  de  2010, condenó a YÉLICA LILIANA SUAZA CONDE a la pena principal de  32  meses  de  prisión  y  a las accesorias de rigor, como autora del delito de  lesiones  personales  dolosas,  concediéndole  la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

La   sentencia  fue  revisada  en  segunda  instancia  por  el  Tribunal Superior de Medellín, que la revocó parcialmente,  para  en  su lugar negar la suspensión condicional de la ejecución de la pena,  por  contrariar el numeral 4º del artículo 199 del Código de la Infancia y la  Adolescencia.   

2.  La  ejecución de la pena se encuentra a  cargo  del  Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de  Neiva,  despacho  que  en  proveído  del  3  de  diciembre  de  2012 negó a la  sentenciada   las   solicitudes   de  rebaja  de  pena  por  indemnización;  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

3.  En  escrito  allegado por el defensor de  SUAZA  CONDE,  solicita  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena  por   haberse  indemnizado  a  la  víctima  y,  subsidiariamente,  la  prisión  domiciliaria.    

4.  En auto del 20 del diciembre de 2012, el  Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Neiva, se  abstiene  de  pronunciarse sobre la nueva solicitud de la defensa, aduciendo, en  esencia,  que  el punto ya fue estudiado en el proveído del 3 de los mismos mes  y   año,  sin  que  hayan  sobrevenido  circunstancias  nuevas  que  deban  ser  examinadas.   

6.  Contra la anterior determinación, en el  acto  de  notificación  personal, la condenada interpuso recurso de apelación.   

Por  su parte, el defensor interpuso recurso  de  queja,  aduciendo  que como tal decisión era de sustanciación, contra esta  no procedía recurso de apelación.   

5.  El  9  de  enero  de  2013, por falta de  sustentación  se  declaró desierto el recurso de apelación interpuesto contra  el auto del 20 de diciembre de 2012.   

7.  En proveído del 31 de enero de 2013, el  Juzgado  Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Neiva, dispuso  reponer   la   anterior   determinación,   para  en  su  lugar  “NEGAR  el  recurso  de apelación interpuesto contra el auto del 20  de  diciembre de 2012”, ordenando, igualmente, que se  diera  trámite  al  recurso  de  queja,  remitiendo  las  copias pertinentes al  Tribunal Superior de Neiva.   

8.  La  Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de Neiva, en auto del 21 de febrero del año en curso, señaló que el  llamado  a  pronunciarse  sobre  el  recurso de queja era el Juez que emitió la  sentencia  a  través  de  la  cual  se  condenó a YÉLICA LILIANA SUAZA CONDE,  porque  el  trámite  está  relacionado con un mecanismo sustitutivo de la pena  privativa  de  la libertad, cuya segunda instancia le corresponde resolver a esa  autoridad, como lo dispone el artículo 478 de la Ley 906 de 2004.   

Dispuso,   por  consiguiente,  remitir  la  actuación   a  esta  Corporación  para  que  defina  la  competencia  en  este  asunto.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         De   conformidad  con  los artículos 32.4 y 54 de la  Ley  906  del  2004 a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  le  corresponde  definir  la  competencia  cuando  quiera que la postulación de  quien  declara  no  serlo,  proviene  de  un  tribunal superior, regla aplicable  cuando  de  la  ejecución  de  la  pena  se trata, porque si en esta fase no se  previeron  lineamientos  especiales,  resultan  de  buen recibo los establecidos  genéricamente.   

Para  resolver el debate planteado, parte la  Sala  de  señalar  que  la aparente contradicción que en principio se observó  entre  el artículo 34.6 de la Ley 906 de 2004, que determina que los tribunales  conocen  del  recurso  de apelación interpuesto contra decisiones de los jueces  de  ejecución  de  penas,  y  el 478 ibídem, que adjudica la misma competencia  funcional  al  juez que profirió la sentencia en primera o única instancia, ya  fue  ampliamente  dilucidada  por  la  Sala,  que  ha  prohijado  la aplicación  sistemática  de ambas disposiciones, atendiendo la naturaleza de las decisiones  que son objeto de impugnación.   

Así, el artículo 478, especial y posterior,  resulta  aplicable  cuando  se trate de providencias relacionadas exclusivamente  con  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad y la  rehabilitación,  cuya  apelación  debe ser resuelta por el juez que emitió el  fallo.  Por  lo mismo, tratándose de otro tipo de autos, se aplica el artículo  34.6,  que  le  otorga  competencia  al  Tribunal  para  decidir los recursos de  apelación  contra  las  decisiones  proferidas  por  el  juez  de ejecución de  penas.   

En este caso, es evidente que la competencia  para  resolver  el  recurso  de  queja  radica  en cabeza del Juez Primero Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  Neiva, autoridad que condenó a  YÉLICA  LILIANA  SUAZA CONDE, pues, el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad adoptó una decisión que se relaciona con dos mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad, a saber, la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, decisión  contra  la cual se interpuso el recurso de apelación que fue negado en auto del  31   de   enero   de   2013,   motivando   el  recurso  de  queja  pendiente  de  dilucidar.   

En efecto, el artículo 478 de la Ley 906 de  2004,  expresamente  señala que “las decisiones que  adopte  el  juez  de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación con  mecanismos   sustitutivos   de   la   pena   privativa   de  la  libertad  y  la  rehabilitación,  son apelables ante el juez que profirió la condena en primera  o única instancia”.   

En anterior oportunidad, la Corte1  precisó que  el  precepto  transcrito  no  reñía  con  lo establecido en el numeral 6° del  artículo  34  Ibidem,  el  cual señala que las Salas Penales de los Tribunales  Superiores   de   Distrito  Judicial  conocen  “del  recurso   de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  de  ejecución  de  penas”,   en   tanto   que,   la   “controversia  se  dirime  por  el  principio  de especialidad de la  norma  procesal,  a la que auxilia el criterio del precepto posterior, porque el  artículo  478  ejusdem  que  se  revisa hace parte del Libro IV, que desarrolla  única    y   específicamente   la   temática   de   la   ejecución   de   la  sentencia.   

“Adicionalmente –  se  dijo  también-,  la  norma examinada en concreto  escinde  de  la  multiplicidad  de  materias  de  las  que conocen los jueces de  ejecución      de      penas      –redención  de  penas, acumulación jurídica de penas, aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la condena, entre otros  –  aquellas  que deciden  sobre  los  mecanismos sustitutivos privativos de la libertad; lo que devela que  por  excepción  y  especialidad,  estos temas son del conocimiento del juez que  profirió la condena”.   

Ahora bien, los mecanismos sustitutivos de la  pena  de  prisión  son  los  previstos  en el capítulo tercero del título IV,  artículos  63  y  siguientes, de la parte general del Código Penal, pero igual  connotación  tiene  el  reglado en el artículo 38, subrogado por el inciso 2º  de    la   Ley   1142   del   2007   –prisión  domiciliaria-,  como  lo estableció la Corte en el citado  precedente, punto frente al cual se dijo:   

“No obstante,  como  lo recuerda el Tribunal, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  a  partir de la sentencia del 26 de junio de 2008 proferido dentro del  radicado  22453,  varió  el  anterior  criterio,  en tanto que advirtió que la  “prisión  domiciliaria  está  concebida  en  la  Ley  599  de  2000  como un  mecanismo  sustitutivo  de la prisión, tal como lo regula el artículo 38 de la  reseñada       legislación,       incluyéndose       allí       –como  se vio- una serie de exigencias  de  carácter  objetivo  (como  el quantum de pena prevista para el delito) como  subjetivo  (referidas  –  por   ejemplo-  al  análisis  del  desempeño  personal,  social,  laboral  que  fundadamente  permitan  deducir  que no se colocará en peligro a la comunidad),  condiciones   unas  y  otras  que  dado  su  carácter  de  concurrente  han  de  comprobarse por el eventual beneficiario del instituto en mención.   

“Pero a la par con la anterior figura, la  Ley  750  de  2002 y específicamente lo previsto por el artículo 1, añadió a  aquella  forma  de ejecutar una pena otra especie de prisión domiciliaria, esta  vez  con  un  destinatario  específico:  la  mujer  (y/o  el  hombre) cabeza de  familia,  siempre  y  cuando  se  cumplan  también  los requisitos allí mismos  señalados,  entre  los  cuales  cabe  destacar  la inexistencia de antecedentes  penales  y  el  que  el  delito no esté excluido de tal beneficio, así como la  valoración  de factores personales, laborales, sociales que permitan determinar  que  el condenado no podrá en peligro a la comunidad o entre otros- a los hijos  menores”.   

En  tales condiciones,  necesariamente  la   pacífica  jurisprudencia  que  había  sentado  la  Sala  respecto  de  la  definiciones  de  competencia  consistente  en  que  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  por  razón  de  la  negativa  de  conocer  la prisión  domiciliaria,  lo  conocía  el funcionario de segunda instancia de quien dictó  el  fallo de primera, puesto que dicho instituto no era un mecanismo sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  tiene  que recogerse por las razones  expuestas en precedencia”.   

Por tales razones, el conocimiento del asunto  se   le   asignará   al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento de Neiva.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

         DECLARAR  que el conocimiento para conocer  del  recurso de queja contra la decisión que negó el  de  apelación  contra  el  auto  del  20  de  diciembre de 2012, corresponde al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento de Neiva.   

          Envíese   lo  actuado  a  esa  oficina  judicial,  para  lo  de  su  competencia.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA     DEL     R.     GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del 2 de diciembre de 2008, Radicado 30.763.     

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