40490(13-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 039  

Bogotá, D. C., trece (13) de febrero de dos  mil trece (2013).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  petición  de extradición de  la    ciudadana   colombiana   Fany   Esperanza   Gil  Vivas,  elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos  de América.   

SOLICITUD     Y  ANTECEDENTES   

1.  El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, a través de su  Embajada  en  Colombia,  mediante  Nota  Verbal  No.  2359  del  4 de octubre de  2012,   solicitó la detención provisional con fines de extradición de la  ciudadana     colombiana    Fany    Esperanza    Gil  Vivas.  Enterada  de  lo  anterior,  el  señor Fiscal  General  de  la  Nación, mediante resolución del 25 de octubre del mismo año,  dispuso  la captura de la mencionada, la cual se hizo efectiva el 9 de noviembre  siguiente  por  parte  de  personal  del  Cuerpo  Técnico de Investigaciones de  la  Fiscalía General de la Nación.   

2.  Cumplido  lo  anterior,  la  autoridad  reclamante,  por  conducto  diplomático y a través de Nota Verbal número 2946  del  3  de  enero de 2013, solicitó formalmente la extradición de la ciudadana  colombiana   Fany   Esperanza  Gil  Vivas.   

3.  El Coordinador del Grupo Interno de  Trabajo  de Conceptos de la Dirección de Asuntos Jurídicos Internacionales del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en  oficio  DIAJI/GCE No. 0039 del 4 de  enero  del  año  en  curso,  dirigido  al  Viceministro de Política Criminal y  Justicia  Restaurativa del Ministerio de Justicia y del Derecho, manifestó que,  por  no  existir  convenio  aplicable  al  caso,  es  procedente obrar según lo  dispuesto en el ordenamiento procesal penal colombiano.   

4.  A su turno, mediante comunicación del 9  de  enero  de 2013, el Ministerio de Justicia y del Derecho, luego de considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación  relacionada con la  solicitud  de  extradición,  con el fin de que la Sala de Casación Penal emita  el respectivo concepto.   

5.  El  despacho  del  Magistrado Ponente, a  través  de  auto del 25 de enero de 2013, reconoció personería para actuar al  defensor   de   confianza,    designado   por  la  ciudadana  reclamada  en  extradición, garantizándole así su derecho a la defensa.   

6.  Mediante  comunicaciones  del 22 y 23 de  enero  de  2013,  respectivamente,  Fany Esperanza Gil  Vivas  y  su  apoderado se acogieron al trámite de la  extradición  simplificada de  que  trata  el  artículo  70  de la Ley 1453 de 2011. Por lo anterior, el 25 de  enero  del  mismo año, el despacho del Magistrado Ponente corrió traslado a la  Procuraduría  Segunda Delegada para la Casación Penal, la cual, tras practicar  visita  a  la  reclamada en su lugar de reclusión y elaborar la correspondiente  acta  de  verificación  de  garantías fundamentales, conceptuó el 31 de enero  siguiente  que  la  voluntad  de aquella para someterse al trámite especial fue  libre, espontánea, voluntaria e informada.   

Así  mismo, el representante del Ministerio  Público  señaló  que  se  cumplen  los  presupuestos  del  artículo 35 de la  Constitución  Política  para  acceder  al  pedido  del país requirente, en la  medida  en  que  el  delito  por  el  que es solicitada la nacional Fany  Esperanza  Gil Vivas fue cometido con  posterioridad  al  Acto Legislativo No. 01 de 1997, encuentra correspondencia en  los  artículos  323 y 340 del Código Penal y no existe duda acerca de la plena  identidad de la persona sujeta a este procedimiento.   

7.  Los  hechos  objeto  de  la  acusación  formulada   en   contra   de  la  ciudadana  reclamada  en  extradición  fueron  sintetizados  en  las  notas verbales reseñadas en precedencia, de la siguiente  manera:   

“Desde  el 28 de junio de 2007 hasta el 18  de  abril  de 2008, Carlos Eduardo Leyton Sinisterra, Fany Esperanza Gil Vivas y  otros  participaron en actividades de lavado de dinero mediante la transferencia  de  cientos  de  miles de dólares de los Estados Unidos derivados de utilidades  provenientes  de  la  venta  de narcóticos, desde los Estados Unidos o México,  hacia  Colombia.  Leyton  Sinisterra,  Gil  Vivas  y  otros  utilizaron  cuentas  bancarias  de  los  Estados  Unidos,  una  empresa  en  el  estado de Florida, y  registros  falsos  de  negocios,  para  obtener permiso del gobierno de Colombia  para  recibir  dólares  de  los  Estados Unidos en una cuenta de una empresa de  corretaje  de  valores  de  Colombia. Leyton Sinisterra y Gil Vivas desconocían  que  la  cuenta  bancaria  de  los  Estados  Unidos  y  la  entidad empresarial,  Ingeniería  Logística, Inc. (Logistical Engineering, Inc.), fueron creadas por  y  bajo  el  control  de  la  oficina  del  Servicio Interno de Impuestos de los  Estados  Unidos  (United  States Internal Revenue Service). Al obtener de manera  fraudulenta   la  autorización  necesaria  del  gobierno  de  Colombia,  Leyton  Sinisterra,  Gil  Vivas  y otros abrieron una cuenta en una empresa de corretaje  de  valores  de  Colombia  para  recibir y convertir los dólares de los Estados  Unidos   en  pesos  colombianos.  Leyton  Sinisterra  y  Gil  Vivas  presentaron  contratos  de  servicios  y  facturas ficticias para obras falsas de ingeniería  para   así   ocultar   la   verdadera   naturaleza   de  los  fondos  obtenidos  ilícitamente.  La  evidencia  en  este  caso  consiste  en registros bancarios,  registros  de  transferencia  electrónica  de la Reserva Federal de los Estados  Unidos,   comunicaciones   electrónicas   (e-mail),   registros   de  negocios,  transcripciones  de conversaciones telefónicas grabadas legalmente, grabaciones  de  audio  y  video  de  reuniones  y  reportes  de  entrevistas  a  informantes  confidenciales  y  otros  testigos  con  conocimiento  relevante  a la actividad  delictiva  en  este  caso.  Además,  un  informante  confidencial, quien tenía  negociaciones  directas  con  Leyton  Sinisterra  y  Gil  Vivas, ha suministrado  información de su esquema de lavado de dinero.   

“Todas  las acciones adelantadas  por  la  acusada  en este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre  de 1997”.   

8. La documentación remitida por el Gobierno  de  los  Estados Unidos de América que sustenta la solicitud de extradición de  la    ciudadana   colombiana   Fany   Esperanza   Gil  Vivas, es la siguiente:   

8.1.   Copia   de  la  acusación  número  12-20091-CR-KING,  dictada  el  10  de febrero de 2012 por la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida, por medio de la cual se le  acusa de los siguientes cargos:   

“Cargo  Uno:  Concierto para, a sabiendas,  realizar  transacciones  financieras  afectando  el  comercio  interestatal y el  comercio  internacional,  involucrando  las  utilidades  provenientes  de alguna  forma  de  actividad  ilícita,  con  el  conocimiento  de que las transacciones  estaban  diseñadas, en todo o en parte, para ocultar y disfrazar la naturaleza,  ubicación,  origen,  propiedad  y  control  de  las  utilidades de la actividad  ilícita  especificada,  es  decir,  el delito de la importación, la compra, la  venta   y  de  otra  manera,  la  negociación  de  sustancias  controladas,  en  violación  del Título 18, Sección 1956(a)(l)(B)(i) del Código de los Estados  Unidos,  todo  en violación del Título 18, Sección 1956(h) del Código de los  Estados Unidos;   

“Cargos  Dos  al  Cuatro  y Cargos Seis al  Ocho:  Realizar una transacción financiera afectando el comercio interestatal e  internacional,   involucrando   las  utilidades  provenientes  de  la  actividad  ilícita  especificada,  es  decir,  el delito de la importación, la compra, la  venta  y  de otra manera, la negociación de sustancias controladas, a sabiendas  de  que  dicha  transacción  involucró  las  utilidades  provenientes de dicha  actividad  ilícita  especificada,  y  que  la transacción estaba diseñada, en  todo  o  en  parte,  para ocultar la naturaleza, ubicación, origen, propiedad y  control  de  las  utilidades de dicha actividad ilícita especificada, y ayuda y  facilitación   de  dicho  delito,  en  violación  del  Título  18,  Secciones  1956(a)(1)(B)(i) y 2 del Código de los Estados Unidos”.   

8.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas de Frank H. Tamen, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos,  y  de  Kurt  Evan  Hartwell,  investigador  financiero  del  Servicio  de Rentas  Internas,   IRS,  las  cuales  fundamentan  la  acusación  contra  Fany Esperanza Gil Vivas.   

8.3.   El  Gobierno extranjero adjuntó  copia  del  texto  de  las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos de  América  que  se afirman fueron  infringidas por la ciudadana reclamada, y  que  se  encontraban  vigentes   para  la  época  de  la ocurrencia de los  hechos.    

8.4.  El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  aportó   copia   del   Informe   de  Consulta  de  la  Dirección  Nacional  de  Identificación  de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil, en el que  aparecen   los   datos   de  identificación  de  Fany  Esperanza  Gil  Vivas,  entre  ellos, el número de su  cédula de ciudadanía.   

8.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  arresto  contra  Fany Esperanza Gil  Vivas,  suscrita por  el  Secretario  del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito Sur de la Florida.    

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

1.  Acotación previa   

Con  fundamento  en  los  artículos   35   de   la   Carta  Política,  modificado     por     el    Acto    Legislativo    01    de    1997,  y  18  de  la  Ley  599  de  2000, la  extradición   se   puede  conceder  u  ofrecer  de  acuerdo  con  los      tratados     públicos   y,   en   su  defecto,  con  la  ley.   

Es  necesario  destacar  que la Ley 1453 de  2011,      artículo     70,     parágrafo     1º,    dispuso    que    el  artículo  500  del Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 906 de 2004), tendrá un  quinto  inciso  cuyo contenido es del siguiente tenor:   

“Parágrafo        1º.  Extradición Simplificada. La persona  requerida  en  extradición, con la coadyuvancia de su  defensor  y del Ministerio Público podrá   renunciar   al   procedimiento   previsto     en  este  artículo    y    solicitar    a    la    Sala   de  Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   de  plano  el  correspondiente  concepto,  a  lo  cual  procederá  dentro de los veinte (20) días    siguientes    si    se    cumplen   los   presupuestos   para  hacerlo.   

“Parágrafo        2º.   Esta   misma   facultad   opera  respecto  al  trámite   de  extradición  previsto en la Ley 600 de 2000”.   

Ahora   bien,   como   quedó   relacionado   en   el   acápite  de  antecedentes,     la  solicitada  Fany  Esperanza  Gil  Vivas y  su  defensor expresaron al unísono su  deseo  de  acogerse  al  trámite referido en la norma  reseñada,   conforme   al   cual,  en  aras  de  abreviar  la  actuación  y en  beneficio    del    sometido    al    trámite   de  extradición  que  no se opone a su entrega, se trata  de  eliminar el traslado para solicitud y práctica de  pruebas,  siempre  que  su interés sea apoyado por el  Ministerio    Público,    de   modo   que  la  Corte proceda directamente a la  emisión  del  respectivo  concepto,  dentro  de  un  término relativamente corto.   

En el caso que ocupa la atención   de   la   Sala,   comoquiera  que  se  cumplen  los  requisitos  señalados en el parágrafo  1º  del artículo 70 de la  Ley  1453  de  2011, se procede, entonces,  a estudiar la viabilidad de acceder a  la petición del Estado reclamante.   

2. Consideraciones  para el caso concreto   

El  artículo  502  de  la  Ley  906 de 2004  estatuye  que  el  concepto  que  emite  la  Sala  de Casación Penal debe estar  orientado  a  establecer,  entre  otros  presupuestos,  la  validez formal de la  documentación  presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad  de  la  solicitada,  el  principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  con  la resolución de acusación y,  cuando  fuere el caso, el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos,  según  así  lo  exigen  los  artículos  490,  493,  495  y  502  del estatuto  mencionado,  regulación  a la cual se acude, toda vez que los hechos ocurrieron  bajo   su   vigencia,  concretamente  entre   junio  de  2007  y  abril  de  2008.   

2.1.  La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Fany  Esperanza Gil Vivas, cumple con las  exigencias  legales contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal (Ley 906  de  2004)  y   Civil  para   tenerla   como  apta  para fundar el  respectivo concepto.   

No  hay  duda  que dentro de los documentos,  allegados  por  vía  diplomática y debidamente traducidos y autenticados, como  así  lo  hace  constar el Ministerio de Justicia y del Derecho en comunicación  del  9 de enero de 2013, obra la copia de la acusación número 12-20091-CR-KING  dictada  el  10  de febrero de 2012 por la Corte Distrital de los Estados Unidos  para el Distrito Sur de Florida.   

De  igual  manera,  el  Gobierno  reclamante  allegó  el contenido de las normas del Código de los Estados Unidos aplicables  al  caso,  así: Título 18 del Código de los Estados Unidos, Secciones 2   (penas),  982  (penas),  1956 (lavado de recursos monetarios) y 3282 (delitos no  capitales).   

Así  mismo,  consta  que  la documentación  anexa  incluye  la orden de arresto expedida por la autoridad judicial del país  reclamante   en   contra   de   Fany   Esperanza  Gil  Vivas,  tal  como  así  se  relacionó  en  acápite  anterior.    

A   su   vez,   obran   las   declaraciones  juradas del Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos  que  suscribe  la  acusación  proferida por la Corte Distrital para el Distrito  Sur  de  Florida  y  del Investigador Financiero del Servicio de Rentas Internas  (IRS),  las  cuales respaldan dicho instrumento, cuyo contenido y traducción al  español,  junto  con  el  resto  de la documentación que las acompaña, fueron  certificados   por   la   Directora   Asociada   de   la   Oficina   de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos de América.   

La  rúbrica  y  el  cargo de aquella fueron  avalados  por  el  Procurador  de  ese  país quien, según aparece documentado,  ordenó  que se estampara en el aludido certificado el sello del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos; por otra parte, la firma de este funcionario  fue  validada por la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, señora Hillary  Rodham  Clinton,  a  través  del Funcionario Auxiliar de Autenticaciones, quien  suscribió   y   fijó   el  sello  del  Departamento  de  Estado  al  documento  anterior.    

Los   instrumentos   enunciados   fueron  autenticados  por  la  Cónsul de Colombia en Washington D. C., cuya firma, a su  vez,   fue   certificada   por   el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.   

De   esta   manera,  se  cumplió  con  lo  establecido  por el artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, modificado  por  el  1°,  numeral  118,  del  D.  E. 2282 de 1989 que dice: “Los   documentos   públicos   otorgados  en  país  extranjero  por  funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente  diplomático de la República, y en  su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, lo  cual hace presumir que se  otorgaron  conforme a la ley del respectivo país. La firma del cónsul o agente  diplomático   se  abonará  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por  el  cónsul  colombiano”, disposición aplicable  al  caso en virtud del principio de integración previsto en los artículos 25 y  495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Además  de  lo  anterior,  el Ministerio de  Justicia   y  del  Derecho,  en  el  ya  citado  comunicado,  corrobora  que  la  documentación  allegada  fue  debidamente traducida y legalizada, al tiempo que  “se  encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos    en    la    normatividad    procesal   penal   aplicable”.   

Por  lo  tanto,  en  consideración a que la  solicitud  de  extradición de Fany Esperanza Gil Vivas  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición  y  trámite  de  los  documentos  que  la soportan, así como en su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para servir de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la exigencia  legal en estudio.   

2.2.  La   identificación    plena    de   la    solicitada   en   extradición   

No   hay   duda   de   que   la  ciudadana  colombiana  cuya  entrega en  extradición  reclama el Gobierno de los Estados Unidos es la misma que se halla  privada  de  la libertad con ocasión de este trámite, por razón del pedido de  detención  provisional efectuado por el país requirente en la Nota Verbal 2359  del  4  de  octubre  de  2012,  y  la correspondiente resolución emitida por el  Fiscal General de la Nación.   

La conclusión precedente es el resultado de  constatar  que  el  Gobierno de los Estados Unidos de America remitió copia del  Informe  de  Consulta  de  la  Dirección  Nacional  de  Identificación  de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  en  el cual aparecen los datos de  identificación     de     Fany    Esperanza    Gil  Vivas,  entre  ellos,  su  fecha  de  nacimiento (5 de  octubre   de   1965)   y   número  de  su  cédula  de  ciudadanía  colombiana  (51.798.366),  los  cuales coinciden con los suministrados en las notas verbales  remitidas al Gobierno Nacional.   

Finalmente,   la  señora  privada  de  la  libertad,  con  ocasión de la solicitud de detención formulada por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos de America, se identificó con el número de cédula de  ciudadanía  indicado  en  las  notas  verbales,  mientras  que su identidad fue  confirmada  por  personal  con  funciones  de  policía  judicial  del CTI de la  Fiscalía General de la Nación.   

Así  las  cosas,  el  presupuesto  de  la  identidad de la ciudadana reclamada en extradición se satisface.   

2.3.   El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad, cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años.   

Según     la    acusación    número  12-20091-CR-KING,  dictada  el  10  de febrero de 2012 por la Corte Distrital de  los   Estados   Unidos   para   el  Distrito  Sur  de  Florida,  a  Fany    Esperanza   Gil   Vivas   se   le  acusa  de haberse concertado  para  realizar  transacciones  financieras  afectando el comercio interestatal e  internacional  involucrando las utilidades provenientes de actividades ilícitas  y  realizar  transacciones  financieras  afectando  el comercio interestatales e  internacional    con    las    utilidades   provenientes   de   actividades  ilícitas.    

En esas condiciones, la Sala advierte que el  comportamiento  que  motiva el pedido de extradición, conforme a los hechos que  se  imputan  en los cargos uno  de  la  acusación  mencionada  y  las  normas  allegadas, encuentra adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal  en  la  conducta  punible  de concierto    para   delinquir   agravado,  consagrada  en  el  artículo  340, inciso segundo, de la Ley 599 de 2000 (norma  modificada  por  los  artículos  8  y  19  de  las  Leyes 733 de 2002 y 1121 de  2006).   

Mientras   que   los   cargos  dos  al cuatro y  seis  al ocho encuentran adecuación típica en nuestro  sistema   penal   en   el   delito   de   lavado   de  activos,  consagrado en el artículo 323 de la Ley 599  de  2000  (norma  modificada  por  el  artículo  17  de  la  Ley 1121 de 2006).   

Cabe enfatizar que las conductas punibles de  concierto  para  delinquir  agravado  y  lavado de activos no configuran delitos  políticos,  fueron  cometidas  en  el  lapso  comprendido entre junio de 2007 y  abril  de  2008,  esto es, con posterioridad al Acto Legislativo No. 1 del 17 de  diciembre  de  1997,  y   contemplan  pena  privativa  de  la libertad cuyo  mínimo  supera  ampliamente los cuatro años que exige el artículo 493-1 de la  Ley  906  de  2004,  tal como se desprende con claridad de la cita de las normas  correspondientes.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación normativa y punitiva.   

2.4.         Equivalencia       de       la      providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, la Corte advierte que no existe  dificultad   alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la  equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004, el cual exige “que por  lo  menos  se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación o su  equivalente”.   

La Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito Sur de Florida acusó a Fany Esperanza Gil  Vivas   por   las   conductas   punibles   señaladas  anteriormente,  mediante  acto procesal (la acusación número 12-20091-CR-KING,  dictada  el  10  de  febrero  de 2012) que en nuestra legislación equivale a la  acusación,   como   emerge   de  las  siguientes  similitudes  que  las  tornan  equivalentes:  a)  se  trata  de  un  pliego  concreto de cargos en contra de la  acusada  para  que  se  defienda  de ellos en el juicio; b) una vez formulada se  inicia  el  juicio  oral  que finaliza con el respectivo fallo de mérito; c) en  ella  se señalan los hechos, con especificación de las circunstancias de   tiempo,  modo  y  lugar  en  que  ocurrieron y la calificación jurídica de las  conductas,     con     indicación    de    las    disposiciones    sustanciales  aplicables.   

Ahora  bien,  para  entender la naturaleza y  contenido       de       esa      pieza      acusatoria      o      indictment resulta pertinente señalar que  constituye  el mecanismo para formular la acusación dentro del sistema procesal  estadounidense  en el nivel federal. El Gran Jurado, en ese escenario, se reúne  por  convocatoria que le hace el tribunal respectivo -de Distrito- y su función  es  determinar  si  en  un  caso criminal existe o no causa probable para acusar  (probable  cause).   La  causa  probable  es,  entonces,  el soporte razonable que permite conjeturar que  una persona ha cometido un crimen.   

Como  puede  observarse, es bien disímil la  forma  de  introducir  la  acusación  en  el  sistema federal acusatorio de los  Estados  Unidos de América si se le compara con la manera en que ello ocurre en  el  procedimiento  penal  colombiano,  ya sea que se trate del esquema de la Ley  600  de  2000  o  de  la  Ley  906  de  2004.  Por  lo  tanto,  el contenido del  indictment del proceso de los  Estados  Unidos  difiere  del  de  la  acusación  nacional en cualquiera de las  modalidades procesales actualmente en vigencia.   

Sin  embargo,  como  se anotó, eso no obsta  para  sostener que el mencionado indictment  equivale  a nuestra resolución de acusación, pues, básicamente,  marca  el  comienzo  del  juicio en donde el acusado puede ejercer a plenitud la  defensa,  sin dejar de mencionar que en esa acusación se plasma la conducta por  la  cual  es  llamado  a  responder,  la  época  de  su ejecución y las normas  infringidas.   

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante que la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Resulta  pertinente  poner  de  presente al  Gobierno  Nacional  que,  en  caso  de  conceder la extradición de Fany   Esperanza   Gil   Vivas,  se  debe  condicionar  su  entrega  de  modo tal que no sea juzgada por hechos distintos a  los  que  originaron  la reclamación, ni sometida a tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 494 de la Ley 906 de 2004.   

Así   mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con  sus   políticas   internas   sobre  la  materia,  le  ofrezca  a  la  requerida  posibilidades  racionales y reales para que pueda tener contacto regular con sus  familiares  más  cercanos, considerando que el artículo 42 de la Constitución  Política  de  1991  reconoce a la familia como núcleo esencial de la sociedad,  garantiza  su  protección  y  resalta  su  honra,  dignidad e intimidad, amparo  fundamental  que  se  refuerza  con  la  protección  que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  Concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos  de  América y Colombia, en ausencia de un  instrumento  internacional  que  la regule, se rige por las normas contenidas en  la  Constitución  Política  (artículo  35)  y  en el Código de Procedimiento  Penal  (artículos 490 y siguientes de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional  debe  formular  las  exigencias  que  estime  convenientes  en orden a que en el  Estado  reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías inherentes a  la  persona,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental  y en el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos  (artículo  93  de la Constitución, Declaración Universal de Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de protección a esas  garantías  que  para  todas  las  autoridades públicas emana del artículo 2°  ibidem.   

De  la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el señor Presidente de la República como Jefe de Estado, para  que  efectúe  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determine  las  consecuencias que se  derivarían  de  su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de lo señalado en el  ordinal 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

Así  mismo,  en  caso  de que Fany  Esperanza  Gil  Vivas  sea absuelta,  sobreseída  o,  por  cualquier  otra  vía  legal, declarada no culpable de los  cargos  que  dieron  origen  a  su  extradición  y,  en consecuencia, dejada en  libertad,  el  Estado  reclamante  -en el evento en que la ciudadana extraditada  desee  regresar al país- deberá asumir sus gastos de transporte y manutención  de  acuerdo  con  su  dignidad  humana  (artículos 1° y 93 de la Constitución  Política).   

Por  último,  se  le pide al Ejecutivo que  recomiende  al Estado requirente que, en el evento de que la nacional colombiana  sea  objeto  de  una  decisión  condenatoria  dentro  del proceso por el que es  reclamada  en  extradición, tenga en cuenta como parte de la pena el tiempo que  haya   podido   estar  privada  de  la  libertad  con  motivo  del  trámite  de  extradición.   

CONCLUSIÓN  

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos  formales  contemplados  en los artículos 493, 495 y 502 del Código  de  Procedimiento  Penal  se  satisfacen  a  cabalidad,  tal  como así mismo lo  concluyó   el   agente   del   Ministerio   Público,   la  Corte  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a la solicitud  de  extradición  elevada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América,  respecto   de   la   colombiana  Fany  Esperanza  Gil  Vivas, en cuanto se refiere a los cargos anteriormente  señalados,  formulados en la acusación número 12-20091-CR-KING, dictada el 10  de  febrero  de  2012  por  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el  Distrito Sur de Florida.   

Comuníquese  esta  determinación  a  la  requerida   Fany   Esperanza   Gil  Vivas,  a  su defensor, al Ministerio Público y al señor Fiscal General  de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de ley.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                              FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ    GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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