41233(03-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 208  

Bogotá D.C., julio tres (3) de dos mil trece  (2013).   

                               

VISTOS  

Procede  la Sala a constatar el cumplimiento  de  las  exigencias  de  lógica  y  suficiente  acreditación dispuestas por el  legislador  respecto  del  libelo de casación presentado por el apoderado de la  parte  civil  contra  el  fallo  de segundo grado dictado por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de  Espinal  el  13  de  diciembre de 2012, por cuyo medio  confirmó   la   sentencia   absolutoria  proferida  en  favor  de  ALEXANDER  GONZÁLEZ  VERA el 14 de julio  de  2010  por el Juzgado Primero Penal Municipal de esa ciudad, en relación con  el delito de lesiones personales culposas.   

HECHOS  

          Según  se  consigna  en la denuncia, en la madrugada del 1 de julio  de  2006,  a  la  altura  de la carrera 5 con calle 13 del municipio de Espinal,  colisionaron  el  vehículo  Chevrolet  corsa  de  placas  BIS077  conducido por  ALEXANDER  GONZÁLEZ  VERA y  la  motocicleta  Suzuki  OQN55  piloteada  por  Manuel  Fernando  Feria  Barrero,  resultando lesionado el  motociclista   respecto  de  quien  el  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal  dictaminó  incapacidad  definitiva  de  35  días  y  como  secuelas deformidad  física  en el rostro de carácter permanente, deformidad física transitoria en  el  cuerpo,  perturbación funcional transitoria en el órgano de la fonación y  en el órgano de la masticación.     

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  fundamento  en  la  denuncia  formulada  por   Manuel   Fernando   Feria  Barrero1,   previa  indagación    preliminar,    la   Fiscalía   abrió   instrucción2  en contra de  ALEXANDER GONZÁLEZ VERA por  el  delito  de  lesiones  personales  culposas,  en  cuyo desarrollo lo vinculó  mediante                 indagatoria3;    clausurada    la    fase  instructiva,     el     sumario    fue    calificado    con    resolución    de  acusación4,  determinación  confirmada el 8 de septiembre de 2008  por  la  Unidad  de Fiscalías Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de Ibagué ante la impugnación del apoderado de la  parte civil.   

         

La  fase  de juzgamiento le correspondió al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  Espinal  que  el  18  de febrero de 2009  adelantó  la  audiencia  preparatoria  y  el  30 de marzo siguiente realizó el  debate  público.  Finalmente,  el  14  de  julio  de  2010 emitió sentencia de  carácter absolutorio en favor del procesado.   

Impugnado   el   fallo   del  a  quo por el apoderado de la parte civil,  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito del citado municipio, el 13 de diciembre  de  2012,  lo  confirmó,  siendo  instaurada y allegada en tiempo la respectiva  demanda de casación por la parte referida.   

EL LIBELO  

Al  amparo de la causal primera de casación  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, por la vía excepcional, el recurrente  formula     un    único  cargo,  conforme  al  cual  “propone  como  cargo principal el de la violación  de  una  norma  de derecho sustancial por error de derecho en la apreciación de  la   prueba   declaración   del   señor  CARLOS  ANDRÉS  JIMÉNEZ”.    

Como  fundamento  del  mismo  señala que el  fallo  confutado  contiene  un  error de derecho en la apreciación de la prueba  testimonial  de  Carlos  Andrés Jiménez, en tanto se le  debió  otorgar  credibilidad  por cuanto se encontraban reunidos los requisitos  del  delito,  esto  es,  la  tipicidad, antijuridicidad y la culpabilidad, Así,  señala,   el  testigo  presenció  los  hechos  e  identificó  a  ALEXANDER  GONZÁLEZ  VERA como conductor  del vehículo que ocasionó el accidente.   

Por  lo  anterior, considera infringidos los  artículos  20 y 255-3 de la Ley 600 de 2000 que imponen investigar lo favorable  y   los   cánones   7   y   232  ibídem  y 29 de la Constitución Nacional relativos al derecho de defensa.  Ello  porque se omitió la investigación integral de lo sucedido en desmedro de  las  víctimas,  quienes  deben  ser protegidas por el Estado, máxime cuando se  concreta  un error de derecho en la apreciación de la prueba.      

Con  apoyo  en  lo  anterior,  pide casar la  sentencia  y,  en  su lugar, dictar fallo de carácter condenatorio en contra de  ALEXANDER  GONZÁLEZ  VERA.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          Para  empezar  resulta  oportuno  indicar  que  como  la  demanda de  casación  presentada por el apoderado de la parte civil persigue la revocatoria  del  fallo  absolutorio,  la  normatividad  aplicable  para determinar la vía a  través  de  la  cual  se  invoca  el  recurso de casación es la prevista en el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000, pues evidentemente se discute un aspecto  de     carácter     penal     y     no     civil5 .   

Así  mismo,  es  preciso  señalar que este  asunto   debe   tramitarse   por  el  sendero  de  la  casación  excepcional  o  discrecional,   según  se  infiere  del  contenido  de  la  Ley  600  de  2000,  normatividad  aplicable  en  el  evento  examinado, por cuanto se procede por un  delito  de  lesiones  personales culposas de competencia en segunda instancia de  los  jueces  penales  del circuito con pena mínima imponible inferior a 8 años  de prisión.   

En  efecto,  el inciso 1º del artículo 205  ibídem  consagra  que  el  recurso  de  casación  es  viable  contra  las sentencias proferidas en segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal  Penal  Militar,  cuando  se proceda por “delitos que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad cuyo máximo exceda de ocho  años”.   

A  su vez, el inciso 3º del mismo artículo  dispone  que  cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no  es  proferido  por  los  mencionados  tribunales  o el delito por el cual se procede tiene pena privativa  de      la      libertad      inferior      al      mencionado      quantum  o  la sanción no es restrictiva  de  la  libertad, se concede a la Corte la facultad de admitir discrecionalmente  la   demanda  de  casación  “cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley”.   

En el caso examinado el libelista escogió en  forma  adecuada  la vía de ataque del fallo de segundo grado, al indicar que la  demanda  se hacía al amparo de la casación discrecional. Con todo, no cumplió  con  la  carga  argumentativa propia de esa especie casacional, pues, acorde con  lo  puntualizado  por  la  Sala,  la  censura  debe  expresar,  con  claridad  y  precisión,  el  motivo  dentro  de  aquellos  contemplados en el inciso 3º del  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000  por el cual resulta indispensable la  intervención  de  la Corte, en virtud de la naturaleza eminentemente rogada del  referido medio de impugnación.   

En ese orden, al actor le asiste la carga de  persuadir  a  la  Corporación  sobre  la  utilidad del pronunciamiento de fondo  frente   a   la  jurisprudencia  de  la  Sala  o  para  salvaguardar  garantías  fundamentales  de las partes o intervinientes procesales, pues sólo después de  verificar  esa exigencia se ocupará del aspecto formal de la demanda, es decir,  que  cumpla con los requisitos de lógica y debida fundamentación acorde con lo  estipulado en el artículo 212 de la Ley 600 de 2000.   

Así  las  cosas,  si  lo  perseguido por el  censor  es  el desarrollo de la jurisprudencia de la Corte, ha de demostrar, con  claridad  y  precisión, la necesidad de proveer un pronunciamiento con criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial, ya sea para unificar  posturas  conceptuales encontradas o con el fin de actualizar la doctrina o para  abordar  un  tópico  aún no tratado, con el deber de indicar de qué manera la  decisión  solicitada  tiene  la utilidad de brindar solución al asunto y, a su  vez, servir de guía a la actividad judicial.   

Ahora,  si  el  propósito  es  salvaguardar  derechos  fundamentales,  el  actor  está  obligado  a  comprobar, con la misma  claridad  y precisión, la violación de garantías e indicar las normas que las  recogen  y  protegen,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo impugnado,  circunstancias  que deben aflorar con la sola referencia descriptiva hecha en la  sustentación.   

Entonces,  visto el contenido de la demanda,  es  evidente  que  el impugnante ignora por completo esa carga procesal, lo cual  constituye  motivo  suficiente  para  inadmitirla, pues deja a la Sala sin saber  los  motivos  por  los  que  procede  el medio de impugnación extraordinario de  manera   excepcional,  esto  es,  si  lo  pretendido  es  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la protección de las garantías fundamentales y, de ser así,  cuál de ellas.   

Cabe  anotar que el silencio del actor sobre  el  particular  no  se  ve  superado al observar el contenido de la demanda, por  cuanto  de ella no es posible inferir alguno de los dos motivos que habilitan la  casación discrecional.   

De  otra parte, agréguese que a la falta de  expresiones  orientadas  a suministrar la motivación exigida cuando se acude al  recurso  de casación por la vía discrecional, se suma el incumplimiento de los  mínimos  requisitos de lógica y adecuada fundamentación en la formulación de  la  demanda,  pues,  sin  ningún  rigor,  el  casacionista  la  sustenta con un  discurso  de libre composición, ignorando el carácter extraordinario del medio  de impugnación al cual acude.   

Por tanto, además de no persuadir a la Sala  acerca  de  la  procedencia  del  recurso  de casación por la vía excepcional,  soslaya  el  contenido  del  inciso 3º del artículo 205 de la Ley 600 de 2000,  donde  se  prevé  que  el  libelo  debe reunir “los  demás requisitos exigidos por la ley”.   

En  tal  virtud,  se  observa  que la causal  elegida  por  el  actor fue “la causal Primera (1ª)  de  casación  prevista  en  el  artículo 207 de la ley 600 de 2000”,  sin  especificar si se refiere al cuerpo primero o al segundo,  esto  es,  si  se  trata  de  una  violación  directa  o  indirecta  de  la ley  sustancial.   

No  obstante, suponiendo que hace alusión a  la  violación indirecta de la ley en tanto funda el cargo en un “error  de  derecho  en la apreciación de la prueba de declaración  del  señor  CARLOS  ANDRÉS  JIMÉNEZ”, lo cierto es  que   no   cumple  con  los  presupuestos  para  la  correcta  formulación  del  reproche.    

En  efecto,  precísese  que dicha casual se  configura   por   la   incorrecta   apreciación  probatoria,  derivada  de  los  denominados  errores  de  hecho y de derecho. Los primeros se originan en falsos  juicios  de  existencia,  falsos  juicios de identidad y falsos raciocinios; los  segundos,    por   su   parte,   en   falsos   juicios   de   legalidad   y   de  convicción.   

Así,  obsérvese  cómo  el  libelista  no  precisa  la  especie del error en la apreciación probatoria que afecta el fallo  confutado  y,  menos  aún,  desarrolla  alguno  en  particular,  limitándose a  cuestionar  que  no  se  le  haya  otorgado credibilidad al testigo Carlos  Andrés  Jiménez, con el cual, en  su opinión, se demostraban los aspectos del delito.   

En tal virtud, es evidente que la intención  de  la  censura  se  reduce  a utilizar el recurso de extraordinario como excusa  para  expresar  su  disenso frente a la determinación absolutoria proferida por  los  falladores  de primero y segundo grado, como si se tratara de una instancia  adicional,  situación que impone inadmitir la demanda en tanto pretermite todos  los  presupuestos que deben acompañar un libelo casacional, presentándose como  un  simple  escrito  de  libre  factura  sin  la  capacidad  de alterar la doble  presunción   de   acierto   y   legalidad   que   acompaña   a   la  sentencia  confutada.   

Finalmente,   es   oportuno  señalar  que  examinada  la  actuación  y  la  providencia  impugnada,  la  Sala  no advierte  violación  de derechos o garantías a los sujetos procesales, como para que tal  circunstancia  imponga  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa conferida por el  legislador en punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  de  casación interpuesta por el apoderado de  la  parte civil, por las razones expuestas en la parte  motiva de este auto.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                     GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                       JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  La  noticia criminal fue radicada el 14 de julio de 2006.   

2  La  apertura de instrucción se concretó el 8 de agosto de 2006.   

3  La  indagatoria se realizó el 28 de agosto de 2006.   

4 El 25  de julio de 2007 se calificó el mérito del sumario.   

5    Cfr.  Sentencia del 15 de diciembre de 2000. Radicado  No 13693.     

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