40390(24-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 124  

Bogotá, D. C., abril veinticuatro (24) de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO:  

La Sala resuelve acerca de los requisitos de  crítica    lógica    y    suficiente    demostración   de   la   demanda   de   casación   presentada  por  el  defensor de la procesada María Rubelia García  de   Restrepo1   contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  confirmatoria  de  la  dictada  por el Juzgado Penal del Circuito de  Salamina,  que  la  condenó  como  autora de la conducta punible de omisión de  agente retenedor o recaudador.   

HECHOS       Y    ACTUACIÓN   PROCESAL   RELEVANTE:   

Los  primeros  fueron  declarados  por  el  a  quo  en  los  siguientes  términos:   

“La  señora  María Rubiela (sic)  García de Restrepo, en calidad de  comerciante  del  municipio de Aranzazu (Caldas), fungía como agente retenedora  y  recaudadora  del  impuesto  sobre  las  ventas  (IVA),  de  acuerdo  con  las  actividades   económicas   inscritas  en  el  formulario  del  Registro  Único  Tributario  (RUT),  desde  febrero de 1998, teniendo la obligación de consignar  las  sumas  recaudadas  por  tal  concepto  dentro  de los plazos fijados por el  Gobierno Nacional.   

La  citada  dama  no  consignó los dineros  recaudados  por concepto de IVA en los periodos bimensuales 3, 4, 5 y 6 de 2008,  1,  2,  3,  y  6  de  2009  y  1,  2 y 4 de 2010, cuya totalidad, incluyendo los  intereses,  ascendió  a  la  suma  de  $29.687.0002.   

Después  de haber transcurrido el término  de  dos  (2) meses, contados a partir de la fecha del vencimiento del plazo para  declarar  y  consignar  los  valores  establecidos en las declaraciones privadas  para  los  precitados  periodos,  la  División  de  Cobranzas  de la Dirección  Seccional  de  la  DIAN  en  Caldas  dio  cumplimiento  al procedimiento previo,  remitiendo   el   oficio  persuasivo  penalizable,  a  fin  de  requerirla  como  responsable   del  impuesto  sobre  las  ventas  para  que  efectuara  el  pago,  solicitara compensación o pidiera facilidades para el pago.   

Una  vez surtido el procedimiento anterior,  sin  que  la  señora García de Restrepo hiciera algún tipo de manifestación,  la  División  de  Gestión  de  Recaudo  y  Cobranzas  de la DIAN informó a la  Fiscalía lo ocurrido a fin de dar trámite a la denuncia penal.”   

Con  fundamento  en  lo  anterior,  el  9 de  febrero  de  2011,  ante el Juzgado Promiscuo Municipal de Aranzazu (Caldas), la  Fiscalía  le  formuló  imputación  a  María Rubelia García de Restrepo como  autora  del  delito  de  omisión  de  agente retenedor o recaudador; la cual no  aceptó.   

El 31 de marzo de 2011, ante el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Salamina,  se acusó a la incriminada por la conducta punible  por la que se le formuló imputación.   

Tramitado  el juicio oral, el 7 de septiembre  de  2011  se  condenó  a  la  enjuiciada a las penas principales de 48 meses de  prisión  y  multa  de  $33.810.000, así como a la accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la  sanción  privativa de la libertad, al hallarla autora del delito de omisión de  agente  retenedor  o  recaudador, a quien se le negó la suspensión condicional  de  la  ejecución  de  la pena, concediéndosele el mecanismo sustitutivo de la  prisión domiciliaria.   

Impugnada  la  sentencia  por  la defensa, el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  el  16 de agosto de 2012, la confirmó en su  integridad.   

Con  auto  del  28  de  noviembre de 2012, el  ad  quem negó la extinción  de  la  acción penal por pago, por cuanto no se habían cancelado los intereses  del impuesto a las ventas no consignado.   

Finalmente,  contra  el fallo condenatorio la  defensa presentó recurso de casación.   

LA   DEMANDA:  

Una  vez  el  actor  aduce  que  el  recurso  invocado  persigue  la  protección  de las garantías de la procesada y hace un  recuento  de  los  antecedentes  legislativos  del  delito por el cual ésta fue  acusada,  formula  una  sola  censura,  cuyos  argumentos  se  sintetizan  de la  siguiente manera.   

Al  amparo de la causal tercera de casación  prevista  en  el  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004, el censor acusa la  sentencia  de  violar  de  forma  indirecta la ley sustancial, a consecuencia de  haber  incurrido en error de derecho por falso juicio de convicción al apreciar  la  prueba,  en particular al asignarle al paz salvo que expide la Dirección de  Impuestos   y   Aduanas   Nacionales  —DIAN—,   un  valor  que  la  ley  no le asigna, lo cual condujo a inaplicar el artículo 82-6  del  Código  Penal,  en  concordancia  con  el  parágrafo  del  artículo  402  ibídem.   

Señala que como el Tribunal, para atender a  lo  preceptuado  en  el  parágrafo del artículo 402 del Código Penal, exigió  que  el  pago  del  impuesto  a  las  ventas  recaudado  por  la  inculpada y no  consignado,  se acreditara por medio de la certificación o paz y salvo expedido  por  la  DIAN con el fin de extinguir la acción penal, ignoró que otros medios  de  conocimiento por igual demuestran tal supuesto, como por ejemplo los recibos  de consignación de las sumas adeudas al fisco.   

En  esa  medida,  afirma que el ad  quem tarifó la prueba por cuyo medio  se  comprueba  el pago con el propósito de extinguir la acción penal frente al  delito  de  omisión  de  agente  retenedor  o  recaudador, pues le dio un valor  probatorio a la certificación de la DIAN que la ley no le otorga.   

En  aras de demostrar la trascendencia de la  censura,     cita     criterio    de    autoridad3,  hace referencia a los medios  de  conocimiento  que,  a  su  juicio,  en la Ley 906 de 2004, tienen una tarifa  probatoria  negativa  y  señala  la  manera como en la ley en cita se regula lo  relativo  a  la  apreciación  probatoria, tras lo cual concluye que el Tribunal  “le  dio  un valor tarifado aun medio de prueba que  no  lo  tiene  y en esa medida condicionó la aplicación de la extinción de la  acción  a  la  aportación  de  un  solo medio de acreditación, excluyendo los  demás   medios   que   pudieran   afirmar   los   mismo   hechos”.   

Así las cosas, solicita casar la sentencia,  extinguir  la acción penal por pago y decretar la cesación del procedimiento a  favor de la acusada.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   SALA:   

I.      Cuestión    Previa:   

Como  quiera  que a lo largo de la sentencia  impugnada  e  igualmente  en  la de primer grado, se alude a la procesada con el  nombre  de  María  Rubiela  García   Restrepo,   cuando   en   realidad   se   llama   María  Rubelia  García  Restrepo,  en  la parte  resolutiva     de     esta     providencia     se     hará    la    aclaración  correspondiente.   

En  efecto,  la  actuación  se  encarga  de  evidenciar  que  el  nombre  correcto  de la inculpada es María Rubelia García  Restrepo,  así  se  puede  constatar  tanto  en la audiencia de formulación de  imputación4,   como   en   la   de   formulación   de   acusación5, pero también  en   la  tarjeta  de  preparación  de  su  cédula6  con  la  cual se acreditó su  identidad  en el juicio oral e, igualmente, en los documentos provenientes de la  DIAN y en los suscritos por la citada durante el proceso.   

Por  tanto,  si bien en las diligencias obra  copia  de  la cédula de ciudadanía de la procesada7  en  donde  se  indica que sus  nombres    son    “María   Rubiela”,  en  el  mismo  documento  se  observa  que  su titular firma como  “Rubelia García de R.”,  de  donde  se  sigue  que  en dicha cédula se presenta una inconsistencia en el  segundo  nombre  de  la  aquí  acusada,  no  obstante, los documentos restantes  correctamente aluden al nombre de la enjuiciada.   

Así  las  cosas,  no  hay  duda  de  que la  procesada  se  llama  María Rubelia García Restrepo, razón por la cual, en la  parte    resolutiva    de    esta    decisión,    se   hará   la   aclaración  respectiva.   

II.     Sobre    el   recurso   de   casación   en   la  Ley  904   de  2004:   

Inicialmente  resulta necesario señalar que  con  la  expedición  de  la  ley  en  cita se buscó resaltar la naturaleza del  recurso  de  casación  como un instrumento de control constitucional y legal de  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por  los Tribunales, cuando  quiera  que  en  ellas se advierta la efectiva vulneración de las garantías de  las   partes   e   intervinientes,  conforme  lo  preceptúa  el  artículo  180  ibídem,  donde en concreto  se prevé:   

“Finalidad.   El  recurso  pretende  la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación de la jurisprudencia.”   

Así mismo, en la sentencia C-590 de 2005, la  Corte  Constitucional  resaltó  la  mayor  amplitud  que  tiene  el  recurso de  casación  en el sistema acusatorio, en cuanto abiertamente se prevé como medio  protector   de   las   garantías   fundamentales,   pues  sobre  el  particular  subrayó:   

“…la   afectación   de   derechos  o  garantías  fundamentales  se  convierte  en  la  razón  de  ser  del juicio de  constitucionalidad  y  legalidad  que, a la manera de recurso extraordinario, se  formula  contra  la  sentencia.  O  lo  que  es  lo  mismo,  lo  que legitima la  interposición  de  una  demanda  de  casación  es la emisión de una sentencia  penal  de  segunda  instancia  en  la que se han vulnerado derechos o garantías  fundamentales.   Precisamente,   por   ello   se   ha  presentado  también  una  reformulación   de  las  causales  de  casación,  pues  éstas,  en  la  nueva  normatividad,  sólo  constituyen supuestos específicos de afectación de tales  garantías o derechos…”   

Ahora,  en  la  Ley  906 de 2004 también se  precisó  que el ámbito normativo respecto del cual se ejerce el control de las  sentencias  de  los  jueces,  incluye  tanto las infracciones a la ley como a la  Carta  Política  y  a  los  preceptos  constitutivos  del  denominado bloque de  constitucionalidad.   

En este sentido, como lo advirtiera la Corte  Constitucional  en  el fallo atrás referenciado, si bien no puede afirmarse que  el  parámetro  de  control recién mencionado no se observara en los anteriores  regímenes  de la casación, es claro que la expresa configuración legal de ese  ámbito  normativo  evidencia  el  propósito  que  ha  tenido  el legislador de  adecuar  el  instituto  de manera más directa a referentes constitucionales, lo  cual   resulta   comprensible   en  la  dinámica  moderna  de  las  democracias  organizadas con fundamento en una Carta Política.   

Por   tanto,   es  evidente  que  para  el  cumplimiento  de esos fines constitucionales, el llamado sistema acusatorio oral  recogido  en  la  Ley 906 de 2004 dotó a la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de Justicia de una serie de facultades realmente especiales, como lo es  aquella   consagrada   en   el   artículo   184,   es  decir,  la  potestad  de  “superar los defectos de la demanda para decidir de  fondo” en las condiciones indicadas en él, esto es,  atendiendo  a  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición  del  demandante  dentro  del  proceso  e  índole  de la controversia  planteada;  y la referida en  el   artículo   191,   valga   decir,   la   de   emitir   un   “fallo        anticipado”        en  aquellos  eventos en los que  la  Sala  mayoritaria  lo  estime  necesario  por  razones  de interés general,  dejando  de  lado  los turnos a efectos de convocar a audiencia de sustentación  para luego proferir la respectiva decisión de fondo.   

Dentro de ese nuevo contexto normativo, ha de  aceptarse  que  la  inadmisión de una demanda por parte de la Sala de Casación  Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  debe  basarse  en  tres  aspectos  esenciales:  en  primer término, si el actor carece de interés para acceder al  recurso;  en  segundo  lugar,  cuando  se  trata  de  una  demanda  infundada,  es decir, que a través de su  argumentación   no   se   evidencie   una  efectiva  violación  de  garantías  fundamentales;  y,  por  último,  cuando  de  su inicial estudio se descarte la  posibilidad   de  desarrollar  en  la  sentencia  alguno  de  los  fines  de  la  casación.   

En efecto, el inciso 2º del artículo 184 de  la  Ley  906  de  2004,  autoriza  a  la  Corte  para  no  seleccionar,  en auto  debidamente  motivado,  aquellos  libelos que se encuentren en cualquiera de las  siguientes condiciones:   

“…si  el demandante carece de interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no desarrolla los cargos de sustentación o  cuando  de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo para  cumplir algunas de las finalidades del recurso.”   

De  allí  que  bajo  la óptica del sistema  acusatorio  penal, el escrito que contenga el recurso de casación tampoco puede  ser  de  libre  elaboración,  en  cuanto mediante su postulación el recurrente  convoca  a  la  Corte  a  la revisión del fallo de segunda instancia en orden a  verificar  si  fue proferido o no conforme al bloque de constitucionalidad, a la  Carta Política y a la ley.   

Por  tanto,  sin  perjuicio  de  la facultad  oficiosa  de  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para  prescindir   de  los  defectos  formales  de  una  demanda  cuando  advierta  la  violación  de  garantías de los sujetos procesales o de los intervinientes, de  manera  general,  frente  a las condiciones mínimas de admisibilidad, se pueden  deducir las siguientes:   

1.  Acreditación  efectiva  del agravio a los derechos o garantías fundamentales producido con la  sentencia demandada.   

2.   Señalamiento  de  la  causal  de  casación,  a  través de la cual se ponga en  evidencia   aquella   afectación,   con  la  consiguiente  observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentativos  y  de  postulación  propios  del motivo  casacional alegado.   

3.   Determinación  de  la  necesidad del fallo de casación para alcanzar alguna de  las  finalidades  señaladas para el recurso, de acuerdo con lo consagrado en el  artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

Efectuadas  las  anteriores  precisiones, se  agota   el   examen   de   los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  demostración    frente    a    la    demanda    de  casación  presentada por el  defensor de la procesada María Rubelia García de Restrepo.   

III.       Sobre    la   demanda   en   concreto:   

Como quiera que en el único cargo postulado  por  el impugnante, se denuncia la violación indirecta de la ley sustancial con  fundamento  en  que  el Tribunal habría incurrido en error de derecho por falso  juicio  de  convicción por cuanto exigió, para demostrar que la incriminada en  efecto  había  pagado  el  impuesto  a  las  ventas que recaudó y no consignó  (periodos  bimensuales  3,  4, 5 y 6 de 2008, 1, 2, 3, y 6 de 2009 y 1, 2 y 4 de  2010,  incluidos los respectivos intereses), que allegara el certificado o paz y  salvo  de  la DIAN, de esto se sigue que el demandante confunde el yerro alegado  con  la  necesidad  de  contar  con  la  prueba que demuestre sin hesitación la  cancelación  de  la  obligación  que  se  tiene  en  punto  de  unos impuestos  recibidos y no consignados a su dueño, es decir, al Estado.   

En efecto, en el caso de la especie no es que  se  haya  tarifado una prueba en particular como lo entiende el impugnante, sino  que       se       consideró       que       la       prueba       “conducente”,  esto  es,  aquella con  idoneidad  para  demostrar el supuesto de hecho que en este caso interesa, o sea  el   pago  del  impuesto  a  las  ventas  recaudado  y  los  intereses,  surgía  precisamente  de  la  DIAN,  en  tanto  es  de  obviedad  concluir  que allí se  conservan  los  registros  sobre el particular, pero además, que en tal entidad  se  está  en mejor disposición de precisar los intereses moratorios en orden a  consolidar  la  cifra  que  reúna  este  rubro  y  el  valor  del  impuesto  no  consignado,  pues  el parágrafo del artículo 402 del Código Penal exige, para  la  extinción de la acción penal, la cancelación de ambos conceptos, en tanto  dispone:   

“El  agente  retenedor  o  autorretenedor,  responsable  del  impuesto  a  las  ventas  o  el  recaudador  de  tasas  o contribuciones públicas, que  extinga   la   obligación   tributaria  por  pago  o  compensación   de   las   sumas   adeudadas,   según   el  caso,  junto  con sus correspondientes intereses  previstos  en el Estatuto Tributario, y normas legales respectivas, se  hará  beneficiario  de  resolución  inhibitoria,      preclusión      de     investigación,     o     cesación  de procedimiento dentro del proceso penal que se hubiera  iniciado   por  tal  motivo,  sin  perjuicio  de  las  sanciones   administrativas   a  que  haya  lugar.”  (subrayas fuera de texto)   

En  esa medida, en la decisión que menciona  el    libelista    para   respaldar   su   postura8,    la    cual    fragmenta  convenientemente,  se  observa  que  finalmente  nada distinto se concluye, pues  allí razonó esta Corporación:   

“El impugnante  asevera  que  el  Tribunal  incurre  en  un error de derecho por falso juicio de  convicción,  en tanto, exige, dentro del presupuesto  de  tarifa  legal,  que  el  pago  de  las acreencias  tributarias   se   demuestre   únicamente  con  una  certificación  emanada  de la DIAN, pasando por alto  que   para   el   mismo   efecto   se   allegaron   copias   de   consignaciones  bancarias.   

Sobre   el  particular  debe  partir  por  señalar    la   Corte   que,   en   efecto,  dentro  de  nuestro  sistema  legal  opera  el  principio de  libertad  probatoria,  por  oposición  al  de tarifa  legal,  motivo  por  el  cual,  en  la  generalidad  de  los  casos,  un hecho o  circunstancia   trascendente  para  el  proceso  puede  demostrarse  por  varias  vías,    sin  que  se  constituya  en camisa de fuerza alguna en particular,  aunque,  desde  luego,  dependiendo  del objeto concreto, unos medios pueden ser  más efectivos que otros.   

(…)  

El   Tribunal  se  negó  a  decretar  la  extinción  pedida,  pero  no,  como aduce el recurrente, porque estimase que el  hecho  soporte —pago total  de  la  duda con el fisco—  debía  ser  demostrado  a través de un determinado medio suasorio, sino por la  potísima  razón  que  advirtió  insuficientes  para  ese efecto el número de  recibos  aportados,  ya  que  no verificaban cumplida la obligación respecto de  todos los períodos por los cuales se acusó al procesado.   

(…)  

Precisamente, por virtud de que lo allegado  en   punto  de  recibos  de  pago,  resultaba  insuficiente  para  verificar  el  cumplimiento  total  de la obligación, en  determinación para la que solo bastaba  contrastar  el  número de periodos adeudados, con los  pagados,    el    Tribunal   echó   de   menos   la  certificación  de  la  DIAN,  en  la  cual  pudiese  explicarse    el    desfase    o    se    advirtiese    de   alguna   forma   de  conciliación       que       facultó pasar por alto esos períodos impagos.   

No es, entonces, que se estuviese exigiendo  determinado  medio  exclusivo, en seguimiento de la tarifa probatoria denunciada  por  el  recurrente,  sino  que  esos medios suasorios aportados no alcanzaban a  demostrar  el  hecho o circunstancia que habilitaba la  solicitud  de  extinción  de  la  acción penal.   

Por lo demás, es  necesario  advertir que la sola lectura del parágrafo  del   artículo   402  del  C.P.,  permite  observar  cómo  la  extinción de la  acción  penal que allí se  faculta,  obliga no sólo el  pago   de   todos   los   períodos  adeudados,  sino  también  de  los  intereses  tributarios  y  legales  causados hasta ese momento.   

En  razón  de  ello,  las  más  de  las veces, si no todas, se hace  menester  acudir  a la certificación de la DIAN, pues  es  esa  la  entidad que puede determinar si lo pagado  efectivamente    comporta    el    monto    total   de   los   períodos    adeudados    y    sus   intereses   tributarios”.   

Amén de lo anterior, se evidencia que en el  sub  judice  el  demandante  escasamente  deja  formulado  el cargo, por cuanto omite demostrar que en efecto  la  prueba  legal  y  oportunamente  allegada  al juicio oral, demostraba que la  inculpada  pagó  el  impuesto  a  las  ventas  que había recaudado y dejado de  consignar  a  la DIAN, así como los intereses, pues solamente hace referencia a  los  recibos  de  consignación de las sumas adeudadas al fisco, sin precisar el  monto   de   la   obligación   y   menos   demostrar  que  se  canceló  en  su  integridad.   

De  allí que el Tribunal, incluso luego de  dictar  la  sentencia  de  segundo  grado, negó la petición que en ese sentido  elevó la defensa.   

Así las cosas, como en realidad la censura  no  pone  de  presente  la  existencia  de  un yerro de apreciación como el que  denuncia,  pero  además,  tampoco  es  desarrollada  en  orden  a  comprobar su  trascendencia, se impone inadmitir la demanda.   

De otro lado, es preciso mencionar que no se  observa  que  con  ocasión  del  fallo  impugnado  o  dentro  de la actuación,  efectivamente  se  hayan  violado  los derechos o las garantías de las partes o  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga superar los defectos  del  libelo  en orden a decidir de fondo, según lo preceptúa el inciso 3° del  artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Finalmente,  cabe  mencionar  que contra la  decisión  de inadmitir la demanda de casación únicamente procede el mecanismo  de  insistencia  previsto  en  el  inciso 2º del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  en  los términos señalados por esta Sala en auto del 12 de diciembre de  2005, proferido dentro de la radicación No. 24322.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   ACLARAR    que  el nombre correcto de la procesada es María Rubelia García de  Restrepo y no María Rubiela García de Restrepo.   

2.   INADMITIR   la  demanda de casación presentada por el  defensor de la procesada María Rubelia García de Restrepo.   

3.   ADVERTIR  que de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, es viable la  interposición  del  mecanismo  de  insistencia en los términos referidos en la  parte final de esta determinación.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En la  parte  considerativa  de  esta determinación se aclarará que este es el nombre  correcto    de    la    acusada    y    no    el    de    María    Rubiela  García  de  Restrepo  como  se  indica en el fallo impugnado.   

2  Según  el  corte  realizado  el  24  de  septiembre  de 2010. Ver folio 144 del  cuaderno principal.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 16 de septiembre de  2009, radicación No. 32061.   

4  Registro de la audiencia del 9 de febrero de 2011, minuto 4:50.   

5  Registro de la audiencia del 31 de marzo de 2011, minuto 7:26.   

6 Folio  129 del cuaderno principal.   

7 Folio  21 ídem   

8 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 16 de septiembre de  2009, radicación No. 32061.     

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