40215(13-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente  

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 039   

Bogotá,  D. C., trece (13) de febrero de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO  

Decide  la  Sala  acerca de la posibilidad de  admitir  la  demanda de casación presentada por el apoderado de HERNÁN GAL-VES  VALDERRAMA  y  RICARDO  JOSÉ  RAMOS  JARAMILLO  contra  la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  la Sala Penal de Descongestión del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Buga, mediante la cual confirmó la pena de 90 meses  de  prisión  y  6.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes de multa que  les  impuso  a  las  referidas  personas  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  Adjunto  de  dicha  ciudad,  tras declararlos responsables por el  delito      de     concierto     para     delinquir  agravado.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Debido  a  diversas  labores  de investigación adelantadas por las  autoridades  competentes,  la Fiscalía General de la Nación dispuso vincular a  varias   personas   señaladas   de   pertenecer  a  una  organización  criminal  dedicada  al  narcotráfico,  así  como   a   la   ejecución   de  homicidios  relacionados      con      esas      actividades,  realizadas  durante  los  años 2004 y 2005, bajo las  órdenes    de    Diego    León    Montoya    Sánchez,    alias   ‘Don         Diego’.   

Entre     los     capturados  por tales motivos se hallaban HERNÁN  GALVES     VALDERRAMA,     alias    ‘Brayan’,  y  RICARDO  JOSÉ  RAMOS JARAMILLO, alias ‘Richard’.   

2.  A raíz de lo  anterior,   la  Fiscalía  sindicó    a    los  aprehendidos   mediante  indagatoria.   Una  vez  concluida  la  instrucción,  calificó  el  mérito  del  sumario, acusándolos por  la  conducta  punible  de  concierto  para  delinquir  agravado  prevista  en el artículo 340 inciso 2º de  la  Ley  599  de  2000,  actual  Código Penal, con la modificación que al tipo  básico introdujo el artículo 8 de la Ley 733 de 2002.   

Dicha  resolución  fue  proferida  el 29 de  noviembre  de  2009.  El  defensor  apeló  dicha  providencia, pero  el  4  de  abril  de  2007 renunció al  trámite            del            recurso1.   

3.  El  conocimiento  del  asunto fue asignado  al  Juzgado  Primero Penal  del  Circuito  Especializado de Buga. Pero debido a una medida de descongestión  adoptada  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior de la Judicatura  (acuerdo  6766 de 2010), el proceso fue asumido por el respectivo adjunto creado  para   el   efecto,   despacho  que  condenó  a  los  implicados  por  los  cargos  materia  de imputación  a  90 meses de prisión, así como de inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, y 6.500 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes de multa. Así mismo, les negó cualquier mecanismo  sustitutivo de ejecución de la pena privativa de la libertad.   

4.  Apelada  la  decisión    por    la  defensa,  la Sala Penal de  Des-congestión  del  Distrito Judicial de Buga (creada en virtud de otra medida  de  depuración  por  parte  del  Consejo Superior de la Judicatura –acuerdo  9023  de  2011)  la  confirmó  en  todos  los aspectos  objeto del debate.   

6.  Contra  el  fallo  de  segundo      grado,      interpuso      el  apoderado de HERNÁN GALVES  VALDERRAMA   y  RICARDO  JOSÉ  RA-MOS  JARAMILLO  el  recurso  extraordinario      de      casación.   

LA DEMANDA  

Propuso   el  recurrente  un único cargo,  consistente    en   la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial derivada de un error de hecho por  falso raciocinio en la apreciación de la prueba.   

Después  de  transcribir  apartes del fallo  impugnado,  adujo al respecto que el ad quem desconoció el principio lógico de  no  contradicción,  por cuanto Jhonier Andrés Ochoa  Rengifo  y  Luis Fernando Silva no reconocieron a los  procesados    en   la  diligencia  de  reconocimiento  fotográfico,  ni los señalaron de manera  concreta  como  partícipes en  las    distintas    etapas   del   concierto   para  delinquir. Concluyó, por  lo   tanto,   que   “material-mente   no   existe  motivación”2  en  la decisión de segundo  grado  o  que,  por  lo  menos,  “es  ambivalente,  deficiente,          equívoca”3.   

Adicionalmente,     afirmó  que incurrió en falsos raciocinios  y     en    falsos  juicios      de  existencia  al  momento  de  inferir  que  había un  acuerdo    de    voluntades    con    Diego     León     Montoya     Sánchez,    alias    ‘Don        Diego’,   así   como   al   deducir  la  responsabilidad    de    los    procesados   “por  transgresión   de   las   leyes   de   la   experiencia   y   su   ‘racionamiento  lógico’”4,  e  incluso  por suponer en  este  caso  la  concurrencia de los elementos de la conducta punible por la cual  fueron llamados a juicio.   

En   sustento  de  la  anterior  postura,  reseñó con detalle tanto los medios de prueba como  las  respectivas  valoraciones  de las dos instancias, para finalizar efectuando  su  propia  apreciación en procura de mostrar cómo debieron llegar a un estado  de  duda  probatoria y no  de        certeza        jurídica.   

En consecuencia, solicitó a la Corte casar  el   fallo   objeto  del  extraordinario  recurso  y  absolver  a  los  procesados  del  delito  atribuido  en  su  contra.   

CONSIDERACIONES  

1. La casación es un  recurso  extraordinario  que permite cuestionar, ante la máxima autoridad de la  justicia  ordinaria, la correspondencia de una sentencia de segundo grado con el  orden jurídico.   

Dicha  confrontación  repercutirá  si  se  descubre   en  el  fallo  un  error  de  juicio  o  de  trámite  jurídicamente  trascendente,  ya  sea  propuesto por el recurrente o advertido de oficio por la  Corte.  Una decisión ajustada a derecho, por el contrario, es aquella que logra  sobrevivir racionalmente a la crítica.   

La  crítica  será  irrelevante  si no logra  refutar  la  providencia,  es  decir,  si  no  demuestra,  bajo  los parámetros  jurisprudenciales,  que  riñe  en  aspectos  sustantivos  con  la Constitución  Política, la ley o los principios que las rigen.   

De  ahí  que  la  demanda de casación nunca  podrá  equipararse a un alegato de instancia, máxime cuando los artículos 212  y  213 de la Ley 600 de 2000 (Código de Procedimiento Penal aplicable para este  asunto)  exigen  una presentación lógica y adecuada a cada una de las causales  establecidas  en el artículo 207 ibídem, así como el desarrollo de los cargos  que  por  yerros  de  trámite  o de juicio haya propuesto el recurrente, con la  demostración    de    su    importancia    para   efectos   de   la   decisión  adoptada.   

2. En el caso objeto  de  estudio,  el  demandante  no propuso un error susceptible de ser abordado en  sede  de  casación, pues presentó un discurso en el cual lo único claro es su  inconfor-midad con el fallo proferido por el Tribunal.   

Veamos:  

2.1.  Cuando  el  demandante  propone  la  violación indirecta de la ley  sustancial  por  error de hecho en la valoración de  la   prueba,   la   Sala   ha   reiterado   que  su  configuración   sólo  puede  obedecer  a  tres  clases, a saber:   

Falso  juicio  de  existencia.   Se   presenta  cuando  el  juez  o  cuerpo  colegiado, al proferir el fallo  objeto del extraordinario recurso, omite por completo valorar el  contenido  material de un medio de prueba  que  hace  parte  de  la  actuación  (y  que, por lo tanto, fue  debidamente  incorporado  al  expediente)  o  también  cuando  le concede valor  probatorio  a  uno  que  jamás  fue  recaudado  y,  por consiguiente, supone su  existencia.   

Falso   juicio  de  identidad.  Ocurre cuando el juzgador, al emitir  el   fallo   impugnado,  distorsiona  o  tergiversa  el  contenido  fáctico  de  determinado  medio  de  prueba,  haciéndole  decir  lo que en realidad no dice,  bien   sea   porque   lee   de   manera  equivocada  su  texto, o  le  agrega  aspectos que no contiene,  u  omite  tener  en  cuenta  partes  relevantes  del  mismo.   

Falso raciocinio.  Se  constituye  cuando el  funcionario  valora  la  prueba  de manera íntegra,  pero   se   aleja   en   la   motivación   de   la  sentencia   de   los   postulados   de   la   sana  crítica,  es  decir, de una determinada  ley  científica,  principio  de  la  lógica o máxima de la experiencia.   

Cualquiera  de  estos  yerros  debe  ser  relevante.  Esto  significa  que  frente  a  la  valoración  en  conjunto  de  la  prueba  efectuada por el  Tribunal,  o  por  ambas instancias (según sea el  caso),  su  exclusión  tendrá  que conducir a adoptar una decisión distinta a  la impugnada.   

2.2. En este asunto,  el  defensor  de HERNÁN GALVES VAL-DERRAMA y RICARDO JOSÉ RAMOS JARAMILLO hizo  alusión  en  el  único  cargo  que  planteó  en el escrito de de-manda a unos  errores  que  de  manera  tradicional  constituyen  objeto  de debate en sede de  casación,   pero   que   en  ningún  evento  podrían  ser  considerados  como  tales.   

En   efecto,   al  momento  de  iniciar  la  sustentación  del reproche, el recurrente aseguró que el Tribunal incurrió en  un   error  de  hecho  por  falso  raciocinio  tras  desconocer  “el   postulado   de  la  lógica  de  no  contradicción”5.   

Dicha  aserción carece de fundamento alguno.  La  Corte  ha  señalado  que el principio lógico de no contradicción es aquel  que  se  predica  respecto  de  un tema y situación idénticos, de modo tal que  resulta   imposible  afirmar  que  un  mismo  objeto  sea  y  no  sea  de  forma  simultánea6.   

El profesional del derecho jamás se refirió  a  una  incoherencia  lógica  de  tal  raigambre.  Simplemente,  afirmó que se  advertían  inconsistencias  en  la  valoración  de  los testigos de cargo, por  cuanto  uno  no  señaló  a  los  procesados  “en la  diligencia          de          reconocimiento          fotográfico”7  y  el  otro  “hizo    dos   señalamien-tos,   tornándose   equívoco”8. Lo anterior de ninguna manera  se constituye en la transgresión de un principio de la lógica.   

Adicionalmente,  continuó  el  abogado  su  discurso  sin alguna conexión coherente con lo hasta ahora señalado, aduciendo  a  problemas  de  motivación en el fallo de segunda instancia. Si no se trataba  de  un  error  de  juicio o de mérito, sino uno de trámite, el cargo no podía  estar  fundado  en  el  falso  raciocinio,  ni  tampoco en un error de hecho por  valoración  de  la prueba. Un reclamo de tal tipo suele formularse y resolverse  por  la  vía  de  la  causal tercera de casación, esto es, que la sentencia de  segunda  instancia  habría  sido  dictada en un juicio viciado de nulidad. Y si  quería   aludir   a   una  motivación  sofística,  dicha  afirmación  no  le  solucionaba  nada,  porque  en  todo caso tenía la carga procesal de plantear y  demostrar  con  claridad,  más  allá  del  simple enunciado, el yerro fáctico  constitutivo de la irregularidad.   

Y, para finalizar, se refirió el demandante a  falsos  raciocinios por violación de la lógica y las reglas de la experiencia,  así  como  a  falsos  juicios  de  existencia  de  suposición.  Pero en vez de  explicar  las  razones  de  esas  aseveraciones  (es decir, en lugar indicar las  inferencias  del  Tribunal  en  las  cuales  se  aprecia  la  vulneración  a un  principio  lógico  o  a  una máxima empírica, o las concretas valoraciones de  medios  probatorios  que nunca fueron incorporados a la actuación procesal), lo  que   hizo   fue   plasmar   un   extenso  alegato9   en   el  que  señalaba  su  particular  visión  acerca  de  cómo  debieron  las  instancias  llegar  a  la  conclusión probatoria que a sus defendidos les interesaba.   

En  este orden de ideas, salta a la vista que  el  apoderado  de  HERNÁN GALVES VALDERRAMA y RICARDO JOSÉ RA-MOS JARAMILLO no  enunció  reproche  alguno  contra  el  fallo  proferido  por  el  Tribunal,  ni  desarrolló  en  forma coherente los fundamentos tanto fácticos como jurídicos  que apoyasen un reclamo atendible en sede de casación.   

En  consecuencia,  y  como  la  Sala  tampoco  advierte   violación  de  las  garantías  judiciales  de  los  procesados,  no  admitirá    la    demanda   contra   la   decisión   dictada   por   el   juez  plural.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTI-CIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada      por      el     apoderado  de  HERNÁN  GALVES  VALDERRAMA  y  RICARDO JOSÉ RAMOS  JARAMILLO    contra  el     fallo    de  segunda    instan-cia  proferido  por  la  Sala  Penal   de   Descongestión  del  Tribunal  Superior  del    Distrito   Judicial   de   Buga.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

                                                                                                            

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   GUSTAVO ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO           JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                     

      

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio 37 del cuaderno 42 de la actuación principal.   

2 Folio 147 del cuaderno del Tribunal.   

3  Ibídem.   

4  Ibídem.   

5 Folio 145 ibídem.   

6 Cf.  sentencia de 13 de febrero de 2008, radicación 21844, entre otras.   

7 Folio  145 del cuaderno del Tribunal.   

8  Ibídem.   

9 Cf. folios 149-164 ibídem.     

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