39942(10-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                            LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

                            Aprobado Acta No. 106   

Bogotá, D. C., diez (10) de abril de dos mil  trece (2013).   

ASUNTO  

Decide  la  Sala  acerca de la posibilidad de  admitir  la demanda de casación presentada por el defensor de ANTENOR DE JESÚS  GÓMEZ  TIRADO  contra  el  fallo de segunda instancia proferido por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cali, mediante el cual confirmó la pena de  40  meses  de  prisión  y  280  salarios mínimos legales mensuales vigentes de  multa  que  le impuso a la referida persona el Juzgado Noveno Penal del Circuito  de  la  referida  ciudad  como  autor  responsable  de  la  conducta  punible de  estafa.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Guillermo   Forero   Perea   se   hizo   amigo   de   ANTENOR   DE   JESÚS   GÓMEZ   TIRADO,  su  vecino  en  el conjunto  residencial  Valle  de la Ferreira de Cali. Por tal razón, se creó un clima de  confianza  entre  ambos  que  llevó  al primero a invertir en la compraventa de  electrodomésticos,    negocio   al   cual   estaba  dedicado el segundo.   

En  el 2001, ANTENOR DE JESÚS GÓMEZ TIRADO  le  propu-so  a Guillermo Forero Perea participar en la adquisición  de  unos  automotores  que  iban  a ser  rematados   en  Cartagena  a  precios  muy  bajos.  Para convencerlo, le mostró  documentos  con  el  logotipo  de  la  DIAN  en los cuales aparecían reseñados  algunos  carros.  Debido a  ello,     Forero    Perea    se    decidió    por  aportar     la     suma     de     $46’500.000,    que   le   entregó   a  GÓMEZ  TIRADO después del mes de agosto de ese año.   

Pasado   un   tiempo   sin   que  le fueran entregados los vehículos,  Guillermo  Forero  Perea  viajó  a Cartagena, en donde constató que la DIAN no  había  efectuado remates de automóviles  durante la temporada. Al llegar a Cali,  le  reclamó  a  ANTENOR  DE  JESÚS GÓMEZ TIRADO la  devolución  del  dinero,  pero  éste  se fue con su  familia del barrio. De ahí  que   Forero   Perea  presentó  denuncia ante las autoridades.   

2. Por     lo     anterior,    la  Unidad  de  Fiscalías  Delegadas  ante los Jueces  Penales    del    Circuito    de   Cali  ordenó  la  apertura  formal  del  proceso  y vinculó  a  ANTENOR  DE  JESÚS  GÓMEZ TIRA-DO mediante declaratoria de  persona  ausente.  Agotada la instrucción, calificó  el  mérito  del  sumario el 11 de febrero     de     2008,     acusándolo  por  el  delito de estafa,    según   lo   previsto   en  el   artículo   246  de  la Ley 599 de 2000, actual Código Penal.   

3.           Ejecutoriado     el     pliego     de  cargos  el  12  de mayo de  20081,  la  etapa  siguiente le correspondió  al       Juzgado  Noveno  Penal del Circuito  de   Cali,  despacho  que  por  los  hechos y cargos  objeto  de  imputación condenó al procesado a 40 meses de prisión,   así   como   40  meses  de inhabilitación para el ejercicio de  dere-chos    y    funciones   públicas,  y  a  280  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa.                  Igualmente,  lo   condenó  al  pago  de  perjuicios     y  le   negó   cualquier   mecanismo  sustitutivo  de  ejecución    de    la    pena   privativa   de   la   libertad,   debido  a  antecedentes  penales  en su  contra  por  comportamientos  similares al que fue materia de juicio.   

4.  Apelada  la  decisión    por   la  defensa,   el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cali  la  confirmó  en  los  aspectos que  fueron tema de debate.   

5. Contra  el  fallo  de segundo   grado,   interpuso   el  defensor  de  ANTENOR  DE  JESÚS  GÓMEZ  TIRADO         el        recurso      extraordi-nario  de  casación.   

LA DEMANDA  

1. Propuso     el     recurrente    dos  reproches: uno, al amparo  de  la  causal  primera  del  artículo 181   de  la  Ley  906  de  2004  (sic),  por  violación  directa  de   la   ley  sustancial;  y  el  otro,  con  fundamento  en  la causal segunda de la norma en cita, por  afectación   del  debido  proceso.  Los sustentó así:   

1.1. Primer      cargo.     Este    asunto    se    trató   del  incumplimiento   de   una   obligación  civil.  En  virtud  de un contrato de  “cuentas     en     participación”   de   que   trata   el   artículo   507   del   Código   de  Co-mercio,   Guillermo  Forero  Perea  le  entregó  al  procesado  una  suma  de dinero para operaciones  mercantiles  que a la postre no resultaron efectivas. El denunciante, regido por  el  principio de autonomía de la voluntad y libre contratación, tenía derecho  a  pedirle  a  ANTENOR DE JESÚS GÓMEZ TIRADO rendición de cuentas,    según    el    mismo    estatuto   de   comercio.   El   Tribunal,   por   lo  tanto,  estructuró  el  delito  de  estafa sobre supuestos y  de   manera   abiertamente   equivocada.   

1.2.  Segundo  cargo.  La acción penal  no  estuvo  ceñida a sus  presupuestos.  Se  desconoció  el  principio  de  legalidad, porque  el conflicto denunciado no constituye  delito   y   su  solución  era  de  la  órbita  de  competencia     de     la    justicia civil.   

2. En  consecuencia,  solicitó a la Corte  casar  la  sentencia del  Tribunal  para,  en  su  lugar,  absolver  a  ANTENOR  DE  JESÚS  GÓMEZ TIRADO  de  los cargos         formulados.   

CONSIDERACIONES  

1. De conformidad con  lo  señalado  en el inciso 1º del artículo 205 de la Ley 600 de 2000 (Código  de  Procedimiento  Penal  aplicable al presente asunto), la casación procede de  manera  regular contra las sentencias de segunda instancia que sean emitidas por  los  Tribunales Superiores de los distritos judicia-les del país, así como por  el  Tribunal  Penal  Militar, y que a su vez correspondan a procesos adelantados  por  delitos  con pena privativa de la libertad cuyo máximo señalado en la ley  exceda de los ocho años de prisión.   

Si  la decisión de segundo grado proviene de  un  juzgado de circuito, o si el tope legal de la pena de prisión es ocho años  o  menos,  la casación sólo será viable de manera excepcional o discrecional.  Es  decir,  en  la  medida en que la Corte lo estime necesario para respetar las  garantías  de  quienes  intervienen  en  la  actuación  o  para desarrollar la  jurisprudencia,   tal   como   lo   consagra   el   inciso  final  de  la  norma  señalada.   

En  esos  eventos, la Sala tiene dicho que al  demandante  le  asiste  la  carga de presentar en forma racional y coherente las  razones  por  las  cuales  esta Corporación debería conocer de un asunto en el  cual  no  concurrieron  los presupuestos de la casación común, bien sea porque  el  pronunciamiento  resulta  necesario para el progreso de la jurisprudencia, o  bien porque hubo vulneración de garantías fundamentales.   

Pero,  adicionalmente,  la  demanda tiene que  elaborarse   con   el   debido  acatamiento  de  los  requisitos  formales  establecidos  por  la  ley  y la  jurisprudencia.  Esto  es,  respetándose  los  paráme-tros  de  formulación y  sustentación  de  los  cargos  previstos  en  el  artículo  207  del  estatuto  procesal,  que  por  obvias razones deben ser consonantes con los argumentos por  los   cuales   el   recurrente   fundó  la  solicitud  a  través  de  la  vía  discrecional.   

De  ahí  que la demanda de casación nunca  podrá  equipararse a un alegato de instancia, máxime cuando los artículos 212  y   213   de   la   Ley   600  de  2000  exigen  una  presentación lógica y  adecuada  de cada una de las causales establecidas en  el      artículo      207      del     referido  ordenamiento,  así como el desarrollo de los cargos  que  por  los  yerros  de  trámite      (in  procedendo)     o  de  juicio (in        iudicando)  haya  propuesto  el  recurrente,  con  la  demostración  de  su  trascendencia    para    efectos    de la decisión adoptada.   

2. En este asunto, la  pena  del delito de estafa por  el  cual  fue  emitida  la  decisión de condena contra ANTENOR DE JESÚS GÓMEZ  TIRADO  se estipula en un máximo de ocho años de prisión (artículo 246 de la  Ley   599  de  2000).  Por  consiguiente,  el  demandante  tenía  el  deber  de  circunscribirse  a  las  obligaciones  propias  de la casación discrecional, de  acuerdo con lo analizado en precedencia.   

El  profesional  del derecho, sin embargo, no  hizo  alusión  en su escrito al cumplimiento de esta carga procesal. Y, como si  lo  anterior  fuese  poco,  planteó  dos  reproches  que  de  ninguna manera se  compadecen  con  las  causales  de procedencia previstas en el artículo 207 del  estatuto adjetivo.   

En  efecto, el recurrente no sólo invocó en  el  planteamiento  de  los  cargos  normas que no están previstas en el sistema  mixto  de  la Ley 600 de 2000 (aunque sí en el proceso acusatorio de la Ley 906  de  2004),  sino  que,  lo  más  importante, en ninguno de ellos construyó una  crítica  racional que pudiera dirigirse contra la decisión confirmatoria de la  segunda instancia.   

La  postura  del demandante, en cualquiera de  las  causales a las que aludió, se redujo a una simple afirmación (dado que ni  siquiera  la soportó en los datos objetivos que brindaba el proceso), según la  cual  el  caso materia de estudio obedeció al incumplimiento de una obligación  contractual  prevista  en  el  Código  de  Comercio  y  que,  por eso mismo, su  conocimiento   jamás   debió   asumirlo   la   jurisdicción  penal,  sino  la  civil.   

Dicha  posición es insostenible. La Sala, al  respecto,  ha  seña-lado  de manera pacífica y reiterada que todas las fuentes  de   obligaciones   legales  (como  los  contratos  de  índole  mercantil)  son  susceptibles,  para  su  consumación,  de  mentiras,  ardides  y  engaños  que  podrían  ajustarse  a  la  configuración  típica  de  la  conducta punible de  estafa:   

“[…]   el  negocio   jurídico   creador   de   obligaciones,  como  manifestación  de  la  declaración    de    la    voluntad    en   que   una   persona   (deudor)  se  compromete a realizar una  conducta   en   pro  de  otra  (acreedor)  a  cambio  de  una  contraprestación, puede ser utilizado como  instrumento  quimérico para estafar en aras de obtener un provecho ilícito con  la  creación  previa  de  circunstan-cias  especiales  inexistentes que son las  motivadoras    de    la   disposición   onerosa   del   contratante”2.   

Y, en este caso, las instancias fueron claras  al  concluir  que  ANTENOR  DE  JESÚS GÓMEZ TIRADO engañó a Guillermo Forero  Perea  para defraudarlo patrimonialmente, razón por la cual la existencia de un  contrato  civil  entre  las partes, así fuera cierta, de ningún modo eximiría  al  procesado  de la responsabilidad penal que le era atribuible. En palabras de  la segunda instancia:   

“[…]  si se  aceptara  que lo que se llevó a cabo entre ANTENOR DE JESÚS y Guillermo Forero  fue     un     contrato     de     ‘cuentas                de               participación’,  como lo quiera hacer aparecer el  togado  de  la  defensa,  ha  de  recordarse  que  este tipo de negociaciones se  caracteriza  porque  el negocio se ejecuta por uno de ellos, GÓMEZ TIRADO, como  comerciante  gestor,  bajo  su  crédito  personal, con la obligación de rendir  cuentas  a  Guillermo  Forero, como comerciante inactivo, para luego dividir las  ganancias,  pero  esto  no  fue propiamente lo que aconteció, porque ANTENOR DE  JESÚS,  luego  de  hacer  creer  que  los  vehículos  saldrían  a  nombre del  ofendido,  recibió  el  dinero,  le indicó que no había necesidad de viajar a  Cartagena  porque  unos  contactos  que  tenía  dispuestos  para  ello  se  los  entregarían  en  la  ciudad  de  Cali y, después de unos días, simplemente se  marchó  del  lugar,  sin  volver  a  contactarse  con  su  víctima”3.   

Obsérvese que el defensor jamás debatió en  el  escrito  de  demanda,  en  forma explícita o tácita, ni el anterior ni los  otros  argumentos  de orden fáctico o jurídico que emplearon las instancias en  sus  respectivas providencias de fondo. La falta de fundamentos en los reproches  es, por lo tanto, más que incuestionable.   

3. En consecuencia, y  como  la  Sala, al revisar el expediente, ninguna vulneración de las garantías  judiciales  del  procesado  encuentra,  no  admitirá la demanda contra el fallo  dictado    por    el    juez    plural   ni   hará   pronunciamiento   oficioso  alguno.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTI-CIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada   por  el  defensor   de   ANTENOR   DE  JESÚS  GÓMEZ  TIRADO  contra       el  fallo  de  segunda  instancia  emitido  por  el        Tribunal        Superior        de        Cali.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

                                                                                                            

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   GUSTAVO ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cf.  reverso  del  folio  289  del  cuaderno  I  de la actuación  principal.   

2  Sentencia  de  30  de noviembre de 2006, radicación 21902. En el  mismo  sentido,  fallo  de  12  de  septiembre de 2012, radicación 36824, entre  muchos otros.   

3    Folios    451    del    cuaderno    II    de    la   actuación  principal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *