39909(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá, D.C., nueve (9) de octubre de dos mil  trece (2013)   

ASUNTO  

Decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por la defensora de Claudia Liliana Ramírez  León  contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el 6 de  julio  de  2012,  confirmatoria de la emitida por el Juzgado Dieciocho Penal del  Circuito,  que  la  condenó a la pena principal de 48 meses de prisión y multa  de  $34’457.422.5  por  el  delito   de   peculado   por   apropiación,  en  la  modalidad  de  continuado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN BÁSICA  

Los  hechos  son  sintetizados  en  el  fallo  impugnado, así:   

“Funcionarios de la oficina de contabilidad  de  la  Dirección  de  Sanidad  de la Policía Nacional, mientras realizaban la  conciliación   bancaria   de   la  cuenta  corriente  No.20011467-6,  Banco  de  Occidente,  del  Fondo  Cuenta  Salud Policía Nacional, encontraron una partida  por  valor  de $16’500.000,  destinada  el  30  de  junio  de  2010  a  la cuenta de ahorros No. 180170076641  –Bancolombia-, a nombre de  la  Cooperativa  Nacional  Liliana  L. –NIT.52395328-.   Después   de   verificar  el  historial  de  pagos  realizados  a la mencionada cuenta, advirtieron que éstos ascendían a un total  de   $68’914.845,  pues  venían siendo realizados desde el 28 de agosto de 2009.   

La  titular  de aquella cuenta era la señora  Claudia  Liliana  Ramírez  León, quien se desempeñaba como técnico operativo  10  desde  el  1°  de  junio de 2007 en la tesorería de la mencionada entidad,  cuyas  funciones  eran,  entre  otras,  elaborar archivos planos para el pago de  aportes  por  planilla  y  consolidar  el  archivo  de  pagos  a  cooperativas y  descuentos  de nómina a funcionarios. En desarrollo de las mismas y con base en  la   información  contenida  en  la  planilla  de  las  órdenes  de  pago  por  incapacidades  de  servidores  públicos, en lugar de reintegrar esos dineros al  presupuesto  de la Dirección de Sanidad en el rubro de nómina, los giraba a la  cuenta de la cooperativa que se encontraba a su nombre.   

Tales  sumas correspondían, concretamente, a  aportes  y cotizaciones provenientes del Ministerio de Hacienda, destinados para  el   pago   de  obligaciones  de  la  Dirección  de  Sanidad  por  concepto  de  prestaciones   de   servicios   de   salud   de   los   policías   y   de   sus  familias.   

Por  estos  hechos,  Claudia Liliana Ramírez  León  fue  denunciada  por  funcionarios  de  la  Dirección  de  Sanidad de la  Policía Nacional y posteriormente judicializada”.   

En  audiencia  preliminar  adelantada ante el  Juzgado  63  Penal  Municipal  con  funciones  de control de garantías el 15 de  marzo  de  2011,  la  Fiscalía  46  Seccional formuló imputación en contra de  Ramírez  León  y  medida  de  aseguramiento  por  el  delito  de  peculado por  apropiación. La imputada aceptó los cargos.   

Una  vez aportado escrito de acusación con  aceptación   de   cargos,   se   cumplió  la  audiencia  de  allanamiento  con  “propuesta  de pago por el 50% del valor total de lo  apropiado,    además    de   sus   prestaciones   sociales   y   un   vehículo  automotor”,  por  parte de la imputada, allegando al  efecto      la     liquidación     de     cesantías     por     $7’651.698.98.,   así   como   carta  de  autorización para enajenar un vehículo spark modelo 2011.   

Sobre esta base se profirieron las sentencias  de    primera    y    segunda    instancia,   en   los   términos   previamente  reseñados.   

DEMANDA  

Afirma  la  demandante  violación  de  una  garantía  procesal  fundamental,   bajo  el  entendido  que  en  favor  de  Ramírez León debían aplicarse varios beneficios.   

Así, sostiene que las sentencias concedieron  a  la imputada una rebaja del 25% por haber realizado un reintegro parcial de lo  apropiado  y  una  disminución  del  50% por allanamiento de cargos, fijando la  pena en 48 meses de prisión.   

No  obstante que se admitió el pago de cerca  de  siete  millones  de  pesos, no sucedió lo propio con el valor cercano a los  veinte  millones  de pesos equivalente al vehículo automotor que ella depositó  con   el   mismo   fin   indemnizatorio  y  con  lo  cual  habría  “resarcido  en  más  del  50%  del monto total de los dineros por  ella  utilizados”,  pero  a  pesar  de tenerlo en su  poder   la   Dirección  de  Sanidad  de  la  Policía  Nacional,  ordenaron  su  devolución  sin  aceptarlo  para resarcir  y se optó por recibir el valor  del       seguro       por      $62’023.361.   

Enuncia al final de esta sustentación que el  ataque  es por violación directa de una norma sustancial, derivada de quebranto  al  debido proceso por ser la sentencia injusta, razón suficiente para reclamar  se  case el fallo y aminore la pena aceptando la indemnización en los términos  indicados.   

CONSIDERACIONES  

1.  Advertido  que  la  sentencia  objeto  de  casación  en este caso es la resultante de un allanamiento a la imputación por  parte  de  la  inculpada,  esto  impone recordar las restricciones inherentes en  estos  casos en materia del interés para recurrir ante la Corte (art. 184 de la  Ley  906 de 2004), esto es, bajo el conocido entendido que el intéres jurídico  configura  un presupuesto para el legítimo ejercicio  de  la  impugnación  como  condición        procesal        del        sujeto       habilitado,  indispensable  en  el  propósito  de  controvertir  válidamente una decisión judicial en las oportunidades y por las  razones  previamente  señaladas  en  la  ley  y  que  restringe    los   recursos   ordinarios   como   el  extraordinario   de   casación,   siendo  por  ello  imperativo   observar   en   primer   término   su  concurrencia  y  constatar,  de  una parte, que por su origen y presupuesto sólo puede servir al cometido de  reparar  un  perjuicio  o  agravio  que  se  le  haya ocasionado al inconforme y  complementariamente   que  el  objeto  del  reparo  no  esté excluido como  motivo   de  ataque,  toda  vez que no es aceptable una  expresión    de    inconformidad    que    implique  retractación (art.293 ibídem).   

2. En este sentido la demandante no ha puesto  en  tela  de  juicio  la  responsabilidad  de  su  representada, como tampoco el  contradictorio  casacional  comporta  un  criterio  disidente  sobre  la entidad  delictiva  materia  de  imputación,  circunscribiéndose  la  impugnación a la  sanción  impuesta, bajo el entendido que la procesada debió merecer una rebaja  punitiva   mayor   por  razón  de  haber  estado  dispuesta  a  indemnizar  los  perjuicios, lo cual en principio la haría viable.   

3.  Bajo  este  marco,  derivado  del  propio  planteamiento  casacional,  es  también  necesario  entonces  evocar que con la  entrada  a  regir  de  la  Ley  906  de  2.004  en ningún momento el recurso de  casación   perdió   sus   características   que  lo  hacen  un  mecanismo  de  impugnación  extraordinario,  si  bien  concebido  como  un  medio  de  control  constitucional  protector  de  los derechos contemplados en la Carta Política y  los  tratados  de  derechos  humanos,  continúa  siendo  un medio de oposición  reglado  y  para  el  cual  se  han  previsto  serios y lógicos presupuestos de  postulación,  sin  que  pueda  entenderse  absolutamente  liberado  de aquellos  requisitos  ante  cuya  falencia  surge inadmisible o, en todo caso, inepto para  desvirtuar  los  principios  de acierto y legalidad que respaldan las sentencias  judiciales.   

4. En este sentido, el único reproche aducido  entraña  una  postura  incierta pues afirma violación de garantías procesales  fundamentales,  pero  se encamina por violación directa de la ley, aspecto este  último  que tampoco logra materializar una concreta y definida violación de la  ley  en  alguno  de los sentidos de aplicación indebida, falta de aplicación o  interpretación errónea que teóricamente la admiten.   

Como sea, el propio planteamiento del reproche  suministra  motivos suficientes para evidenciar la ineptitud formal que entraña  el  cargo  y  sus  fundamentos  como  para  justificar  una  decisión de fondo.   

5.  El  monto de lo apropiado por la imputada  fue  de  $68’914.845 y pese  reconocer  que  ésta  entregó  como  pago  de  esta  suma  sus  cesantías por  $7’651.698.98  y  dejó en  depósito  un  vehículo  cuyo  valor  estimó en veinte millones (que nunca fue  admitido  como  parte  de  pago),  argumentó  la  censora que debió recibir un  descuento  punitivo  derivado del “reintegro” en el máximo del 50% previsto  en  el  art.  401 del C.P. y no del 25% cuando el “reintegro fuere parcial”;  de  Perogrullo  la  absoluta  falta  de sustento del reparo que se cimenta sobre  razones  sin capacidad de demostrar el fundamento del cargo, puesto en evidencia  por  la  propia  demandante  que  en  ningún  momento la imputada reintegró lo  apropiado  y  apenas estuvo en su teórico propósito hacerlo sin que se hubiera  materializado.   

Evidente,  pues,  la  falta  de idoneidad  del  libelo,  todo  lo  cual  conduce a su desestimación.   

6. Finalmente, contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por la apoderada de Claudia Liliana Ramírez León.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                         FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                                                      MARÍA      DEL      ROSARIO      GONZÁLEZ  MUÑOZ                              

GUSTAVO   E.  MALO  FERNÁNDEZ                                                LUIS   GUILLERMO  SALAZAR  OTERO    

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria  

    

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