39083(19-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No. 189  

Bogotá,  D.C.,  diecinueve (19) de junio de  dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Atendiendo lo dispuesto en el artículo 500  de  la  Ley 906 de 2004, modificado por el parágrafo 1º del artículo 70 de la  Ley  1453  de 2011, y por solicitud del requerido, coadyuvado por su apoderada y  por  la  representante  del  Ministerio  Público,  para  que  se de el trámite  simplificado,  procede  la  Sala  a  emitir  concepto  acerca de la solicitud de  extradición  del  ciudadano  venezolano  ÁNGEL ANTONIO SANABRIA JAIMES, pedida  por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.   

ANTECEDENTES  

1.   Mediante  oficio  No.  DVC-3000  del  18  de  mayo  de  2012, el Viceministro de Política  Criminal  y Justicia Restaurativa (e) comunicó que el Gobierno de la República  Bolivariana  de  Venezuela, a través de su embajada en Colombia, mediante Notas  Verbales  000457 y 000458 del 24 de febrero de 2012 y “24 de agosto de 2011”  (sic)   aclaradas  con  las Notas Verbales 000500 y 000502 del 29  de  febrero  y  1º  de   marzo  de  2012,  respectivamente,  solicitó  la  detención  preventiva con fines de extradición del ciudadano venezolano ÁNGEL  ANTONIO           SANABRIA           JAIMES1.   

2. Indicó que esa  petición  se  fundamentó  en  que  éste  es requerido por el Juzgado Sexto de  Primera  Instancia en funciones de control del Circuito Judicial Penal del Área  Metropolitana   de  Caracas,  por  la  presunta  comisión  de  los  delitos  de  “legitimación  de  capitales  y  asociación  para  delinquir”.   

3. El Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio No.DIAJI/GCE No.0684 del 6 de marzo de  2012,  remitió  la  Nota  Verbal  Protocolo/II.2.C6.E3 No.00505 del 1º de  marzo  de 2012, por medio de la cual la Embajada de la República Bolivariana de  Venezuela  formalizó  el  pedido  de  extradición  de  ÁNGEL ANTONIO SANABRIA  JAIMES, adjuntando copia de la documentación que lo sustenta.   

Así  mismo, señaló que de conformidad con  lo  dispuesto  en el Código de Procedimiento Penal, los instrumentos aplicables  para   el  presente  caso  son  el  “Acuerdo  sobre  extradición”,  suscrito el 18 de julio de 1911 y la  “Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico    ilícito   de   Estupefacientes   y   Sustancias   Sicotrópicas”,  suscrita el 20 de diciembre de 1988.   

4.   El  Director  de  Asuntos  Internacionales  de  la Fiscalía  General  de  la  Nación,  con oficio DAI 20121700024311 del 9 de abril de 2012,  informó  al  Director  de  Asuntos Jurídicos Internacionales del Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  que  los  documentos  que  sustentan  la  solicitud  no  llegaron  completos,  razón  por  la  cual se requirió el envío de los folios  faltantes.   

5.   Allegados  los  referidos  documentos, envió a la Corte las  diligencias   remitidas   por   la  representación  diplomática  del  Gobierno  requirente,  “teniendo en  cuenta  que  se  encuentran  reunidos  los  documentos  que  exige  el  Convenio  aplicable         al        caso”.   

6.    En  atención  a  dicha  solicitud,  la  Fiscalía  General  de la Nación, mediante  resolución   de  1º  de  marzo  de  2012  ordenó  la  captura  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  venezolano  ÁNGEL  ANTONIO SANABRIA JAIMES, quien  había  sido  capturado con fundamento en una circular roja de INTERPOL el 22 de  febrero del mismo año.   

7.   Posesionados  los  defensores  de  los requeridos y antes de  escindir  el  trámite,  se ordenó correr traslado a las partes por el término  de  diez  (10)  días, para que los intervinientes se pronunciaran acerca de las  pruebas  que  estimaran  conducentes,  término  dentro  del  cual, el requerido  ÁNGEL  ANTONIO  SANABRIA  JAIMES,  con  la  coadyuvancia  de  su  defensora  de  confianza   allegaron   memorial,   en   el   que   manifiesta:  “renuncio  al procedimiento previsto en el artículo 500 del CP.P. y  por  lo  tanto  solicito  a  la Honorable Corporación se sirva  expedir de  plano  el  correspondiente concepto, atendiendo los criterios de la extradición  simplificada..”.   

8.   Con este  propósito,    se   corrió  traslado  al  Ministerio  Público,  para  que  manifestara  si  coadyuvaba  tal  solicitud, despacho que una vez verificando el  cumplimiento  de las garantías fundamentales a favor desolicitado, señaló que  la  manifestación  de  ÁNGEL ANTONIO SANABRIA JAIMES de acogerse a trámite de  extradición  simplificada  previsto  en  el artículo 70 de la Ley 1453 de 2011  coadyuvada  por  su  abogada,  gozan  de  la  presunción  de  autenticidad  contenida  en el artículo 252 del  Código  de  Procedimiento  Civil  y  son  suficientes  para  que ese ministerio  concluya  que  el solicitado declaró su voluntad de manera libre, espontánea y  voluntaria,   sin   apremio   o   vicio   del   consentimiento  y  se  encuentra  suficientemente  informado  acerca  de  las  consecuencias  de  la  renuncia  al  trámite   ordinario  previsto  en  el  art.500  del  C.P.P.  por  parte  de  su  defensor.   

Señala   además   que  con  base  en  la  documentación     allegada,     especialmente     en    el    mandamiento    de  prisión,  se  concluye que  las  conductas  por  las  cuales  es reclamado ÁNGEL ANTONIO SANABRIA JAIMES no  tienen  la  connotación  de  delitos  políticos, pues se le imputan cargos por  malversación  de caudales públicos, los que también están contemplados en la  legislación   colombiana,   en   los   artículo   397   de   la   Ley  599  de  2000.   

Considera  la  representante  del Ministerio  Público  que  se  cumplen  los  requisitos  constitucionales  y  legales  en el  trámite  de  extradición  simplificada  previsto  en el artículo 70 de la Ley  1453  de  2011,  por lo tanto coadyuva la correspondiente petición a fin de que  la Sala de Casación Penal emita el respectivo concepto de plano.   

Documentos  aportados  con  la solicitud de  extradición   

i) Copia certificada de la sentencia No. 445  dictada  el  15  de noviembre de 2011 emitida por la Sala de Casación Penal del  Tribunal  Supremo  de  Justicia  de  la República Bolivariana de Venezuela, por  cuyo   medio  declaró  procedente  la  solicitud  de  extradición  activa  del  ciudadano venezolano ÁNGEL ANTONIO SANABRIA JAIMES.   

ii)  Copia  certificada  del expediente No.  6C-13832-09  seguido  en  el  Juzgado  Sexto de Primera Instancia en Función de  Control  del Área Metropolitana de Caracas en contra de ÁNGEL ANTONIO SANABRIA  JAIMES y otras personas por  los    punibles    de    legitimación   de   capitales   y   asociación   para  delinquir.     

iii)  Copia  certificada  de  la  orden  de  aprehensión  No.  010-09  del  4  de  junio de 2009 emitida en contra de ÁNGEL  ANTONIO  SANABRIA  JAIMES,  por el Juzgado Sexto de Primera Instancia en Función  de Control del Área Metropolitana de Caracas.   

iv)  Oficio  No.  1969-2011  del  13  de octubre de 2011, mediante el cual el Fiscal General de la  República  Bolivariana  de  Venezuela   conceptúa  ante   la Sala de  Casación     Penal     del    Tribunal    Supremo    de    Justicia,  declarando  procedente la solicitud de  extradición     del     ciudadano     venezolano     en    mención.   

v) Normas relativas a la prescripción de la  acción  penal  relevantes  para  el  presente  caso,  así  como  aquellas  que  describen  las  conductas  por  las  cuales  es  pedido en extradición SANABRIA  JAIMES,   publicadas  en  la  Gaceta  Oficial  No.5789  del  26  de  octubre  de  2005.   

vi)  Autenticación  de  la  firma  de  la  secretaria  de  la  Sala  de  Casación  Penal del Tribunal Supremo de Justicia,  quien  suscribe  las  actuaciones,  la  cual  es  legalizada  por el Registrador  Principal  del  Distrito  Capital,  Departamento  de Legalizaciones, Mauro José  Pérez  Flórez,  y  ésta  a  su  vez  autenticada  por el Director General del  Servicio   Autónomo   de   Registros   y   Notarías   el   24  de  febrero  de  2012.   

vii)  Además  allegaron  a  la  solicitud,  fotocopia  de  la  tarjeta de preparación de la cédula de ciudadanía expedida  por  las  autoridades  colombianas a ÁNGEL ANTONIO SANABRIA JAIMES, copia de la  orden  de  captura  con  fines  de extradición y el informe dando cuenta de las  circunstancias en que se hizo efectiva la misma.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  A pesar de  que  en este evento se elevó petición de trámite simplificado, la competencia  de  la Corte dentro del trámite permanece incólume, es decir, está enfocada a  expresar  un  concepto  acerca  de  la procedencia de entregar o no a la persona  solicitada por un país extranjero.   

De conformidad con  el   artículo  35  de  la  Constitución            Política,  modificado por el 1º  del  Acto  Legislativo No. 01 de 1997, la extradición  se solicitará, concederá  u ofrecerá de acuerdo con los tratados  públicos y, en su defecto, con la ley.   

Acerca  de  la  extradición  simplificada   

El  artículo  70  de  la Ley 1453 del 24 de  junio  de  2011  dispuso que el  artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  tendría  un  quinto  inciso  cuyo  contenido  es  del  siguiente tenor:   

“Parágrafo    1º.    Extradición  Simplificada.  La  persona  requerida en extradición, con la coadyuvancia de su  defensor   y   del   Ministerio   Público  podrá  renunciar  al  procedimiento  previsto    en este artículo y solicitar a la Sala de Casación Penal  de  la Corte Suprema de Justicia de plano el correspondiente concepto, a lo cual  procederá  dentro  de  los  veinte  (20)  días  siguientes  si  se cumplen los  presupuestos para hacerlo.   

“Parágrafo 2º. Esta misma facultad opera  respecto   al   trámite   de   extradición   previsto   en   la   Ley  600  de  2000”.   

En  el evento bajo examen, la Sala encuentra  reunidas  las  exigencias establecidas en dicha norma para conceptuar acerca del  requerimiento  impetrado  por  el  Gobierno  de  Venezuela  en  relación con el  ciudadano venezolano ÁNGEL ANTONIO SANABRIA JAIMES.   

En  efecto,  la  solicitud  radicada  por el  requerido  en  vigencia de dicha preceptiva y coadyuvada por la defensa y por la  Procuradora  Tercera Delegada para la Casación Penal, quien, además, encontró  reunidas   las   exigencias   del  ordenamiento  procesal  penal  nacional  para  conceptuar  positivamente  al requerimiento, reúne los presupuestos para emitir  concepto  bajo  el  rito del trámite simplificado, por lo que a ello procede la  Corte, previo el siguiente análisis:   

2.  En   este   orden,   en   el   caso   bajo   examen,   conforme  lo  precisó     el     Ministerio    de    Relaciones  Exteriores,  el instrumento  aplicable      es      el     “Acuerdo     sobre  Extradición”,  suscrito  en Caracas, el 18 de julio  de  1911  y  la  “Convención de las Naciones Unidas  contra    el    Tráfico    Ilícito    de    Estupefacientes    y    Sustancias  Sicotrópicas”, adoptada en Viena el 20 de diciembre  de 1988.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a la Corte debe ceñirse a las condiciones de las precitadas normativas,  aprobadas  en  nuestro  país  mediante  las  Leyes  26  de  1913  y 67 de 1993,  respectivamente.   

El artículo I del  Acuerdo          sobre         Extradición,  también      conocido      como     Acuerdo       Bolivariano       sobre       Extradición,    celebrado   entre   la  República  de  Colombia y varios países americanos, entre ellos,  la      República  Bolivariana    de   Venezuela,   prevé   que   cada   uno   de   los  Estados  signatarios:   

“…convienen en  entregarse  mutuamente,  de  acuerdo  con  lo  que se  estipula  en  este  Acuerdo,  los individuos que procesados o condenados por las  autoridades  judiciales de cada uno cualquiera de los Estados contratantes, como  autores,   cómplices  o  encubridores  de  alguno  o  algunos    de    los  crímenes    o    delitos   especificados   en   el  artículo  2,  dentro  de la jurisdicción  de una de las partes contratantes, busquen asilo o se encuentren  dentro  del  territorio  de  una  de  ellas. Para que la extradición  se efectúe es preciso que las pruebas  de         la  infracción sean tales, que las leyes del lugar donde  se    encuentren    el    prófugo   o   enjuiciado  justificaría su detención  o  sometimiento a juicio, si la comisión, tentativa o  frustración   del   crimen   o  delito  se  hubiese  verificado         en        él”.   

Por   su   parte,   el   artículo   IV   indica  que  “no     se    acordará     la    extradición”  por  delitos  políticos  y el canon V  preceptúa    que    tampoco    se    convendrá la  extradición  en  los  siguientes  casos:   

“a)  Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado  no  excede  de  seis  meses de  privación de libertad el  máximum    de    la    pena    aplicable   a   la  participación que se imputa a la persona reclamada,  en   el   hecho   por   el   cual   se   solicita   la   extradición.   

b) Cuando según  las  leyes  del  Estado  al  cual  se  dirige la solicitud, hubiere prescrito la  acción  o  la pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)     Si    el    individuo    cuya  extradición se solicita ha sido ya juzgado y puesto  en  libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos imputados han sido objeto de  una amnistía o de un indulto”.   

A   su   vez,   el   artículo  VI  dispone  que la solicitud de  extradición               “deberá  hacerse      precisamente     por     la     vía  diplomática”  y  el  canon  VIII  regula lo concerniente a los requisitos de la solicitud y al efecto  señala:   

“La solicitud  de  extradición  deberá  estar    acompañada   de   la   sentencia   condenatoria   si  el  prófugo  hubiese   sido   juzgado  y  condenado;  o  del  auto  de  detención     dictado    por    el    Tribunal    competente,    con    la  designación  exacta  del  delito  o  crimen  que lo  motivaren,  y  de  la  fecha  de  su  perpetración,  así   como   de  las  declaraciones  u  otras pruebas en virtud de las cuales  se  hubiere  dictado  dicho  auto,  en  caso  de que el fugitivo sólo estuviere procesado.   

Estos documentos se presentarán  originales  o  en  copia, debidamente autenticada, y a ellos se  agregará   una   copia   del   texto   de  la  ley  aplicable  al  caso,  y  en  cuanto sea posible, las  señas de la persona reclamada.   

La extradición  de  los prófugos, en virtud de las estipulaciones de  este  Tratado,  se verificará de conformidad con las  leyes  de  extradición del Estado al cual se haga la  demanda.   

En ningún caso  tendrá    efecto    la    extradición  si  el  hecho  similar no es punible por la ley de la  Nación  requerida”.   

De  esta manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar  en  punto  de emitir concepto acerca  de   la   solicitud   de   extradición  presentada  por la República   Bolivariana  de  Venezuela  en  relación          con          ÁNGEL  ANTONIO      SANABRIA     JAIMES     son los siguientes:   

(i)  Que  el  pedido se haya formulado por  vía   diplomática  y  esté  acompañado,  en  el caso de personas procesadas, de  copia  auténtica  del auto de detención  emanado  de  juez competente con la  designación  exacta  del  delito que lo motiva y su  fecha  de perpetración, de las declaraciones u otras  pruebas   en   virtud   de  las  cuales  se  hubiere  dictado,  así   como   las  señas  de  la  persona  reclamada  y  de  las  normas sobre prescripción;   

(ii)  Que  las  pruebas  consideradas  por  la  autoridad  judicial  del  Estado requirente para  dictar   el   auto  de  detención  o  la  sentencia  condenatoria   también  puedan   justificar   similares   medidas,   si  la  comisión  del  punible  se  hubiese  verificado  en  él;   

(iii) Que el hecho por el cual se solicita  tenga  carácter delictivo y una pena mínima    superior    a    seis   meses   de   privación   de   la   libertad   en  el  país  requirente  y  en  el  requerido  (principio de doble  incriminación);   

(iv)    Que    no    esté    prescrita   la   acción   o   la  pena,    conforme   a   las   leyes   del   Estado  requerido;   

(v)  Que  el individuo no haya cumplido su  condena   o   haya   sido   amnistiado   o   indultado  en  el  país    donde   hubiere   cometido   la  conducta;   

(vi)  Que  no  se  trate  de  un  delito  político     o     conexo    a    él.   

Todos  estos  elementos  convergen  en  el  expediente, como se señala a continuación:   

    

1. Validez    formal    de   la  documentación     

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo    V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando  copia auténtica del auto de  detención  emanado  de  juez  competente,  con  la  designación  exacta  del  delito  que lo motiva, su  fecha  de  perpetración,  las declaraciones u otras  pruebas  en  virtud  de  las  cuales  se  hubiere  dictado, las señas  de  la  persona  reclamada  y  las  normas sobre prescripción.   

Siendo     ello     así,  la Corte constata el cumplimiento de  tal  exigencia  toda  vez que la solicitud fue presentada por la vía  diplomática, esto es, fue radicada  por  conducto  de la Embajada de la República   Bolivariana  de  Venezuela  en  Colombia ante el Ministerio de Relaciones Exteriores.   

La petición fue  acompañada  de  copia  certificada  de  la  orden  de  aprehensión   No.   010-09   del   4  de  junio  de  2009, emitida en contra de  ÁNGEL  ANTONIO  SANABRIA  JAIMES, dictada por el Juez  Sexto  de  Primera  Instancia  en  Función de Control del Circuito Judicial del  Área  Metropolitana de Caracas. La providencia que dispuso la emisión de dicha  orden   contiene  la  relación  de  los  hechos  imputados,   los  delitos  atribuidos,  la época de realización, así como los  datos   personales   que  permiten  identificar  al  reclamado.   

De igual forma, se  aportaron  transcripciones  de las leyes aplicables y  de   las   relativas   a   la  prescripción  de  la  acción y de la pena.   

Esta pieza procesal, pilar del requerimiento  según    el   Acuerdo  Bolivariano     sobre     Extradición, fue aportada en copia autenticada y  apostillada  por  el  Estado requirente, con lo cual se satisface el presupuesto  analizado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el reclamado responde al  nombre   de   ÁNGEL  ANTONIO  SANABRIA  JAIMES,  identificado  con  cédula  de  ciudadanía  colombiana  No.  5.481.927   y cédula de identidad venezolana  No.  V-9.146.254,  nacido  el  15  de  julio  de 1961, hijo de Jesús Sanabria y  Carmen   Jaimes,  datos  que  coinciden  con  los  suministrados  por  éste  al  notificársele  de  la  orden  de  captura  y bajo los cuales ha actuado en este  trámite  sin  que  se  haya formulado ningún cuestionamiento en relación a la  misma.  Por ende, también  se cumple este requisito.   

3.     Principio    de    la    doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al reclamado como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En  tal  sentido,  el  artículo  I  del  Acuerdo      sobre      Extradición  prevé  la  entrega  en  los  eventos  en  que  el  solicitado        ha        sido  procesado2  o  condenado  por un hecho de connotación delictual tanto en el  Estado  requirente  como  en  el  requerido,  sancionado  con  privación  de la  libertad superior a seis meses.   

Los          hechos  imputados  por las autoridades  venezolanas     a     ÁNGEL    ANTONIO    SANABRIA  JAIMES,    son    los  siguientes:   

“En fecha 8  de   marzo  de  2008,  funcionarios  de  la  Tercera  Compañía  del  Destacamento  de  Fronteras  No.32  del   Comando   Regional   No.3   de   la   Guardia  Nacional  Bolivariana de Venezuela, acantonada en El  Batey,    Municipio    Sucre    del    estado    de   Zulia,   constituidos   en  comisión,   se   apersonaron   en   la   Hacienda  Las   Trincheras,   en   el   Sector  Las  Veritas,  Vía  Boscán, ubicada en  la   referida  entidad  regional,  donde se desarrollaba actividad ganadera,  y  al  llegar  a  la  entrada  de las mismas avistaron a un grupo de personas, a  quienes  se  les  dio  la  voz de alto, haciendo caso omiso y emprendiendo veloz  carrera    hacia    el   interior   del   inmueble,  iniciándose     una     persecución     que     culminó    con    la  detención  de  éstas,  incluyendo     su  propietario,     al    ser    identificado   a   través   del  Sistema  de  Información              Policial  (SIPOL),  arrojó  que  se encontraba solicitado  por  organismos  internacionales, siendo objeto de   una  difusión  roja  expedida  a  petición    de   las   autoridades   colombianas,  atribuyéndole  dirigir una organización  delictiva conocida como “El cartel  de  la Guajira” dedicada  al   tráfico   de   drogas,   entre  otros  hechos  punibles.”   

“Así   las  cosas,  fue  iniciada  la  correspondiente       investigación  por  parte  del  Ministerio Público  venezolano,  el  cual  a  través  de  las distintas  actuaciones  practicadas  pudo  constatar  que  los  ciudadanos (…)        y        ÁNGEL  ANTONIO  SANABRIA JAIMES, forman  parte    de   la   aludida   agrupación  criminal, participando como personas  interpuestas    del    mencionado   cabecilla,   en   la   ejecución    de    acciones    dirigidas   a   la   colocación  y  manejo  de capitales producto del  narcotráfico   en  el  territorio   venezolano,   evidenciándose  que  los  mismos  adquirieron  en  Venezuela  bienes  muebles e  inmuebles  y  constituyeron  empresas, en su mayoría  dedicadas   a   la   compra  y  venta  de  fincas  agropecuarias,  movilización    de   ganado   a   gran   escala,   al   igual   que,   a   la  producción  de  ganancias derivadas de la actividad  comercial  desarrollada  por  éstas,  con  la finalidad de ocultar o disimular el origen ilícito  de  los  referidos  capitales, al  figurar   como  titulares  de  múltiples  transacciones  económicas  reales  o ficticias, que  tenían     como  objeto   principal   disfrazar  la  auténtica     naturaleza    de    sus  actividades,   para  desvincular  el  dinero  obtenido     de     su     verdadera    naturaleza  jurídica.”   

Con   fundamento   en   esos   hechos,  el  Juzgado  Sexto de Primera Instancia en Función de  Control       del      Área      Metropolitana      de      Caracas,  el 4 de junio de 2009 emitió orden de  aprehensión   en   contra   de   ÁNGEL   ANTONIO  SANABRIA  JAIMES,  por  encontrarse presuntamente incurso  en  los  delitos  de  “legitimación de capitales y  asociación  ilícita  para  delinquir”,  cargos que  encuentran  adecuación  típica  en  los  artículos  4 y 6 de la Ley Orgánica  contra la Delincuencia Organizada venezolana.   

El  supuesto  fáctico  referido  en  la  decisión       judicial       de       las       autoridades       extranjeras    también   constituye  actividad  punible  en  Colombia y se actualiza en el  artículo  340,  inciso  segundo del Código      Penal,     modificado     por     los     artículos        8°  de  la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, del  concierto para delinquir agravado,  que  contempla  sanción privativa de la libertad de  ocho    (8)    a    dieciocho    (18)    años   de  prisión  y  multa  de  dos  mil setecientos (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

También  encuentra  equivalencia  en  el  punible    de    lavado   de   activos  del  canon  323  del  Código  Penal,  modificado  por  los  artículos  17  y  42 de las Leyes 1121 de 2006 y 1453 de 2011, respectivamente,  cuya  pena  está  entre  los  diez  (10) y los treinta (30) años de prisión y  multa  de seiscientos cincuenta (650) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales         mensuales        vigentes.    

Se          concluye,  entonces,  que  la conducta  delictiva   atribuida   a    ÁNGEL    ANTONIO   SANABRIA   JAIMES  en      la     República     Bolivariana     de  Venezuela,   está  tipificada  penalmente  en  nuestro  país y sancionada con pena privativa de la  libertad  que  supera  ampliamente el término de seis meses, razón por la cual  se  llena este requisito  contenido   en   el   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición.            Además,   se   trata  de  un  delito  enlistado  en  la  “Convención  de  las  Naciones  Unidas   contra   el   Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas”,    preceptiva    aplicable    al  caso.   

4. Equivalencia de la providencia dictada en  el exterior   

Esta exigencia igualmente se constata en el  caso particular, conforme se procede a precisar.   

El          artículo  I  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre    Extradición  prevé:   

“…para  que    la   extradición   se   efectúe   es   preciso   que  las  pruebas  de  la  infracción  sean  tales,  que  las  leyes del  lugar  donde  se  encuentre  el prófugo o enjuiciado  justificaría      su      detención   o   sometimiento   a   juicio,   si   la  comisión,  tentativa o frustración del crimen  o  delito  se  hubiese  verificado en él”.   

A  su  vez,  el  artículo  VIII  del mismo  dispone:   

“La  solicitud  de  extradición deberá  estar  acompañada… del auto de detención dictado por el Tribunal competente,  con  la  designación  exacta de delito o crimen que la motivaren, y de la fecha  de  su  perpetración,  así como las declaraciones u otras pruebas en virtud de  las  cuales  se  hubiere  dictado dicho auto, [en] caso de que el fugitivo sólo  estuviere procesado…”.   

Por  su parte, la Ley 906 de 2004 establece  en  los artículos 306 (modificado por el artículo 59 de la Ley 1453 de 2011) y  308, lo siguiente:   

“Artículo 306. Solicitud de imposición  de  medida de aseguramiento. El fiscal solicitará al  juez  de  control  de  garantías  imponer medida de aseguramiento, indicando la  persona,  el  delito, los elementos de conocimiento necesarios para sustentar la  medida  y  su  urgencia,  los cuales se evaluarán en audiencia permitiendo a la  defensa la controversia pertinente”.   

“Artículo 308. Requisitos. El  juez  de  control  de garantías, a petición del Fiscal General de la Nación o  de  su  delegado,  decretará la medida de aseguramiento cuando de los elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  recogidos  y  asegurados o de la  información  obtenidos  legalmente,  se  pueda  inferir  razonablemente  que el  imputado  puede  ser  autor  o  partícipe  de  la  conducta  delictiva  que  se  investiga,   siempre   y   cuando   se   cumpla   alguno   de   los   siguientes  requisitos:   

“1.  Que  la medida de aseguramiento se  muestre  como necesaria para evitar que el imputado obstruya el debido ejercicio  de la justicia.   

“2.  Que  el  imputado  constituye  un  peligro para la seguridad de la sociedad o de la víctima.   

“3. Que resulte probable que el imputado  no comparecerá al proceso o que no cumplirá la sentencia”.   

Confrontados los documentos aportados por el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana de Venezuela, se observa que se cuenta  con  información  legalmente  obtenida,  la versión de testigos y experticias,  a  partir  de  las  cuales se dedujo la necesidad de  imponer    prisión   preventiva   a   ÁNGEL  ANTONIO    SANABRIA    JAIMES,    para  garantizar  su  presencia  en  el  proceso ante los indicios  que  lo relacionan con  la comisión  de  los  punibles  de  concierto  para  delinquir  y  lavado de  activos,  de donde, se tiene que se cumple a cabalidad  con  la  exigencia  prevista  en  el  artículo  I  del  Acuerdo  Bolivariano de  Extradición.   

Así  mismo,  se  adjuntó  por el Gobierno  requirente,  a  través  de  su  Embajada, la orden de aprehensión No.  010-09  del  4  de  junio  de 2009 emitida en contra de ÁNGEL  ANTONIO      SANABRIA     JAIMES,     por  el  Juzgado  Sexto de Primera Instancia en Función de Control  del   Área   Metropolitana  de  Caracas,  pronunciamiento  en  el  que  se  precisa el nombre del citado, el  hecho  imputado,  el  delito  y  las  normas  que  lo  describen,  así como los  fundamentos respectivos.   

En  esa  medida,  es claro que el requisito  previsto  en  el  artículo  VIII  del Acuerdo Bolivariano de Extradición, como  todos   los   demás   que  exige  este  Tratado,  se  cumplen  en  el  presente  caso.   

5.   Prescripción   de  la  acción y de la pena   

De   acuerdo  con  el  literal  b)  del  artículo  V  del Acuerdo  Bolivariano     sobre     Extradición,   el  Estado  requerido  no  estará  obligado        a        concederla:   

“b)  Cuando  según  las  leyes  del  Estado al cual se dirige la  solicitud,  hubiere  prescrito la acción o la pena a  que estaba sujeto el enjuiciado o condenado”.   

La   anterior  exigencia  impone  a  la  Corte    examinar   la   configuración    de   esa   categoría   jurídica  en  Colombia,  con  la  salvedad   que   sólo   se   revisará     la    prescripción    de    la  acción  por  cuanto  el  requerimiento  tiene  como  propósito  obtener  la  entrega  del requerido para  procesarlo,    no    existiendo    aún   sentencia  condenatoria.   

De  acuerdo al  artículo   83   del  Código  Penal  Nacional,  ésta     prescribe    “…en  un  tiempo  igual  al máximo de la  pena   fijada   en   la  ley,  si  fuere  privativa  de  la  libertad,  pero  en  ningún   caso   será  inferior  a  cinco  años,  ni excederá     de     veinte…”.   

Siendo     ello    así,        no       ha       prescrito       la       acción         según  las  normas colombianas,   por   cuanto   desde   la   fecha  de  la  comisión   de   los  hechos  (año   2008)  no  ha transcurrido un  lapso    superior   a   dieciocho   (18)  años  para  el  caso del concierto  para   delinquir   y   de   veinte   (20)   en  relación  con  el  lavado  de  activos,  periodo máximo  fijado  en  la ley para el fenecimiento de la acción  (aunque  la  pena máxima  de  este  punible es de 30  años).   

6.  Naturaleza    jurídica    de    los    hechos   fundantes   de   la  solicitud   

El artículo IV  del       Acuerdo       Bolivariano       sobre  Extradición  proscribe  la   extradición   de  personas  acusadas  de  delitos políticos y conexos,  prohibición   que   para  este  evento,      no      aplica,  por  cuanto  el  delito  objeto del  requerimiento   no  ostenta  tal  connotación,  por  tratarse  de una infracción penal ordinaria o delito  común.   

Las  restantes  limitantes,   relativas   al  cumplimiento  de  la  condena  u  otorgamiento  de  amnistía   o   indulto   en   el  país  del  delito,  no  se  configuran,  pues  no  se  deducen  de la  documentación     aportada     ni    han    sido  reseñadas  por  el país  requirente,     por    el    requerido   o   por   su  defensa.   

         

Además,  es  necesario  precisar  que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición,    quien    ostenta    “doble    nacionalidad”, no vaya a ser condenado a pena de  muerte,  ni  juzgado  por  hechos  diversos a los que  motivaron  la  solicitud, ni sometido a desaparición  forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, como  tampoco  a  la sanción de destierro, cadena perpetua  o   confiscación,   conforme   lo  establecen  los  artículos  11,  12  y  34 de la Carta Política.   

También debe  condicionar  la  entrega  del  solicitado a que se le respeten, como a cualquier  otro   nacional  en  las  mismas  condiciones,  todas  las  garantías  debidas  en razón de su calidad de  justiciable,  en  particular  a:  tener  acceso  a  un  proceso  público  sin  dilaciones injustificadas,  se   presuma   su   inocencia,   estar   asistido   por   un   intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él  o por el Estado, se le conceda el tiempo y los medios adecuados  para   preparar  la  defensa,  pueda  presentar  pruebas  y  controvertir  las  que  se  alleguen  en  su  contra,   su   situación  de  privación  de  la  libertad  se desarrolle en condiciones dignas y la pena  tenga  la finalidad esencial de reforma y adaptación  social.   

Lo  anterior,  de  conformidad  con  lo  dispuesto   en   los  artículos  9,  10  y 11  de   la   Declaración  Universal   de   Derechos   Humanos,   5,   7   y    8    de   la   Convención  Americana  de Derechos Humanos y 9,  10,  14  y  15  del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Además, la Corte  estima  oportuno  señalar  al Gobierno Nacional, en  orden  a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que proceda a imponer al Estado requirente la obligación   de   facilitar   los  medios  necesarios  para  garantizar  su  repatriación  en  condiciones de dignidad y respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de llegar  a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado    no    culpable,    o   su   situación  jurídica   resuelta   definitivamente   de  manera  semejante  en  el  país  solicitante,  incluso, con  posterioridad  a  su  liberación  una vez cumpla la  pena     allí     impuesta     por     sentencia  condenatoria originada en  las      imputaciones      que      motivan      la      extradición.   

De    otra    parte,    también   le   corresponde  condicionar  la  entrega  a  que  el  país reclamante, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre la materia, ofrezca  posibilidades   racionales  y  reales  para  que  el  requerido  pueda  tener  contacto  regular  con  sus  familiares más     cercanos,     considerando    que    el    artículo  42 de la Constitución  Política  de  1991  reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad, garantiza su protección y reconoce  su     honra,     dignidad     e     intimidad,  lo  cual se refuerza con el  amparo  que a ese núcleo  también   prodigan  la  Convención  Americana de  Derechos   Humanos   y   el   Pacto   Internacional   de   Derechos   Civiles  y  Políticos      en     sus     artículos 17 y 23, respectivamente.   

Adicionalmente,    es   del   resorte  del  Gobierno  Nacional  exigir  al país  reclamante que, en caso de un fallo de condena, tenga en cuenta  el  tiempo  de privación de la libertad cumplido por  ÁNGEL  ANTONIO  SANABRIA  JAIMES   con  ocasión      de      este      trámite, en el evento de que sea capturado.   

Se  advierte,  además, que en razón de lo  dispuesto  en el numeral 2° del artículo 189 de la Constitución Política, es  del  resorte del Presidente de la República, en su condición de jefe de Estado  y   supremo   director   de   la   política   exterior   y  de  las  relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a la concesión de la extradición, quien a su vez debe determinar  las consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

En razón a las anteriores consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición     del     ciudadano    venezolano        ÁNGEL       ANTONIO       SANABRIA  JAIMES,    requerida  al Gobierno de Colombia por  el  de  Venezuela, para que  sea  procesado por el concurso de conductas punibles de concierto para delinquir  y  lavado  de activos relacionadas en la orden de aprehensión del 4 de junio de  2009  dictada  por  el  Juzgado  Sexto  de Primera Instancia en Función de  Control del Área Metropolitana de Caracas.   

Comuníquese   por   Secretaría      de      la     Sala     esta  determinación    al    requerido    ÁNGEL  ANTONIO   SANABRIA   JAIMES,   a   su   defensa,  a  la  Procuraduría Tercera  Delegada     para     la     Casación  Penal  y  a  la Fiscalía  General  de  la  Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente   al   Ministerio   del  Interior  y  de  Justicia  para lo de  su competencia.   

          JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                    FERNANDO    ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Mediante  auto  de  18  de enero de 2013, el despacho  ordenó  escindir  el trámite respecto de SANABRIA JAIMES, por cuanto el mismo,  con  la  coadyuvancia  de  su  defensora  se acogió al trámite de extradición  simplificada  previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004, modificado por  el  parágrafo  1º.  del  artículo  70  de la Ley 1453 de 2011 y continuar por  separado   el   trámite   de  extradición  solicitada  de  BENJAMÍN  SANDOVAL  MALDONADO  y JUAN CARLOS CONTRERAS.   

2  Evento  en  el  cual  debe  haberse  proferido  auto  de detención, conforme al  artículo      VIII     del     Acuerdo     sobre  Extradición.     

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