40269(19-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

          Bogotá  D.C.,   diecinueve  (19)  de noviembre de dos mil doce  (2012).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia del pasado 3 de noviembre  proferida  por  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Armenia (Quindío),  mediante   la   cual   negó   por   improcedente  la  acción  de  habeas  corpus  promovida,  a  través  de  apoderado,   por   la   ciudadana   ELIZABETH  VÉLEZ  TORO,     a  quien  el Juzgado Primero Penal Municipal con Función de Control  de  Garantías  del mismo lugar le impuso medida de aseguramiento consistente en  detención  preventiva  por  el  delito  de  tráfico,  fabricación  y porte de  estupefacientes.   

ANTECEDENTES   

1.-      Estando     en     prisión  domiciliaria   ELIZABETH   VÉLEZ  TORO  para  cumplir la pena de 6 años y 6 meses de prisión que le impuso  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia por los delitos de  concierto  para  delinquir  y fabricación, tráfico y porte de estupefacientes,  según  sentencia del 3 de diciembre de 2009, el 30 de octubre del año en curso  fue  capturada  por conservar y portar cocaína en el inmueble donde cumplía la  condena.   

          2.-  El 31 siguiente ante el Juzgado Penal Municipal con Función de  Control  de  Garantías  se  realizó  audiencia  preliminar de legalización de  diligencia   de   allanamiento   y   registro  y  de  captura,  formulación  de  imputación,  e  imposición  de la medida de aseguramiento. Contra la decisión  de  legalidad  respecto  de  los  dos  primeros  asuntos  no  se propuso recurso  alguno.   

          3.-  En  desarrollo  de la audiencia, se  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva en establecimiento  carcelario;  determinación  contra  la cual el defensor de la procesada propuso  los  recursos  de  reposición  y apelación, resolviéndose el primero en forma  desfavorable  y  concediéndose  la  alzada,  la  cual  se  halla  pendiente  de  resolución.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  ACCIÓN   

            El  apoderado  de  ELIZABETH VÉLEZ TORO,  tras   referirse   a   los   antecedentes  procesales  reseñados,  aduce  que  la  decisión de ordenar la reclusión carcelaria de su  defendida  es  caprichosa y arbitraria, pues tras estar legalmente privada de la  libertad  en  su  domicilio  pasó  a  no estarlo en un centro carcelario y, por  ende,  se constituye en una vía de hecho que afecta sus derechos fundamentales.  Al  efecto  se  apoya  en  jurisprudencia  constitucional  que  trata  sobre  la  procedencia  de la acción de habeas corpus  contra  providencias  judiciales  cuando  se  incurre  en vías de  hecho,  y reitera los argumentos que presentó en el recurso propuesto contra la  decisión de imponerle medida de aseguramiento en forma intramural.   

          Califica  como  un defecto orgánico la determinación de revocar la  prisión  domiciliaria,  careciendo  el juez accionado de competencia para ello;  un  vicio  procedimental  por desconocer la regla o principio de la “prevalencia  de  las  penas  o medidas de la misma naturaleza con  relación  al  tiempo en que se adopten…”; material  o  sustantivo  al confundir con razones de poco peso los mecanismos sustitutivos  de  la  pena  de prisión; violación directa de la Constitución por desconocer  derechos  fundamentales  como los de libertad, dignidad humana, debido proceso e  igualdad.   

          Por  lo   anterior,  solicita  disponer  de  inmediato  el  restablecimiento  de  las  garantías  fundamentales  vulneradas,  en consecuencia, cesar los efectos de la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  recobrando  vigencia  la  prisión  sustitutiva  impuesta  por el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de Armenia.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal Superior de la  ciudad  en  mención  decidió  mediante  providencia del pasado 3 de noviembre,  negar  por improcedente la referida solicitud de habeas  corpus.  Consideró  que  la solicitud invocada por el  apoderado   de   ELIZABETH  VÉLEZ  TORO  no      corresponde      al      habeas  corpus  reparador,  ni al correctivo, sino a un debate  de  carácter  hermenéutico  legal que debe desatarse dentro del proceso penal,  pues  cuestiona  la interpretación que la Juez de Control de Garantías ha dado  a  las  normas  jurídicas  que  regulan  la  detención preventiva, frente a la  situación  fáctica  y  jurídica  en  que  se hallaba la procesada en prisión  domiciliaria.   

Señaló,  con apoyo en jurisprudencia de la  Sala  Penal  de  esta  Corte,  que la acción de habeas  corpus   no  puede  ser  utilizada  para  suplir  los  mecanismos  judiciales  ordinarios  de control de la aprehensión, ya que cuando  una  persona  ha sido capturada legalmente y se han tomado las decisiones por el  juez  natural  competente,  las  solicitudes  que surjan con posterioridad deben  definirse al interior del respectivo proceso.   

Por  lo  anterior,  recalcó  que  el  juez  constitucional  no puede intervenir en el trámite del proceso y menos aun en la  decisión que es objeto de revisión en segunda instancia.   

De otra parte, descartó la presencia de una  vía  de  hecho  por  hallarse  en  trámite  el recurso de apelación contra la  decisión  censurada.  Añadió  que varios despachos judiciales de ese circuito  están  prestando  continuamente  el servicio de administración de justicia sin  que  el  paro  judicial  haya  tenido  incidencia, coligiendo la inexistencia de  perjuicio irremediable alguno.   

LA IMPUGNACIÓN  

          La  aludida  determinación  fue  objeto  de  impugnación,  pero el  apoderado   de   ELIZABETH   VÉLEZ  TORO no expresó las razones de su inconformidad.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  suscrita  Magistrada  es competente para  conocer  en segunda instancia de la impugnación interpuesta contra la decisión  a  través  de  la  cual  se negó por improcedente la solicitud de habeas  corpus presentada, pues el numeral  2º  del  artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006  dispone:  “cuando  el superior jerárquico sea un juez plural, el recurso será  sustanciado  y  fallado  integralmente por uno de los magistrados integrantes de  la  Corporación,  sin requerir la aprobación de la sala o sección respectiva.  Cada   uno   de  los  integrantes  de  la  Corporación  se  tendrá  como  juez  individual”.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos    medulares   de   la   acción   constitucional   de   habeas  corpus  se orientan a señalar que  ELIZABETH  VÉLEZ  TORO tiene  derecho  a su libertad porque en su favor se concedido prisión domiciliaria por  parte  del  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia,  mediante  sentencia  condenatoria  del  3  de  diciembre  de  2009, en tanto no era viable  imponerle  medida  de  aseguramiento de detención preventiva en establecimiento  carcelario,  por  parte  del  Juzgado  Primero  Penal  Municipal con Función de  Control  de Garantías de la misma ciudad, dentro de la nueva investigación que  en  su  contra  se  adelanta  por el delito de tráfico, fabricación y porte de  estupefacientes.   

En  consecuencia,  la  decisión adoptada en  audiencia  preliminar  del  31  de  octubre  de  2012,  según  su  defensor, se  constituye en una vía de hecho.   

Sobre el particular es necesario señalar, en  primer  término,  que  este procedimiento especial no corresponde a un recurso,  sino   a  una  acción,  y  como  tal,  su  ejercicio  acontece  por  fuera  del  diligenciamiento.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  de índole extrasistémica, es decir, sólo procede cuando  intentados  los  mecanismos  ordinarios de protección de derechos fundamentales  reglados  por el legislador al interior de los trámites, no se ha conseguido su  condigno  amparo,  pues  de  lo  contrario  se  convertiría  en  un  medio para  violentar  el  debido  proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo cual  se   quebrantaría   el   principio   de   independencia  y  autonomía  de  los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha  efectuado  las siguientes consideraciones1.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse   dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse  dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al   contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  de  la  parte  actora  de  acudir a la acción de  habeas  corpus en procura de  conseguir    la    libertad   de   ELIZABETH   VÉLEZ  TORO,  cuando  lo  cierto es que contra la decisión a  través  de  la  cual  se  impuso  la medida de aseguramiento en establecimiento  carcelario,  en  audiencia  del  pasado  31  de  octubre,  se propuso recurso de  apelación, el cual se halla pendiente de resolución.   

         

Es  palmario,  entonces,  que  una decisión  diversa  sobre  el  particular  en  el  curso de este trámite, comportaría una  intromisión   indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto del principio de independencia judicial.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de   la   cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Armenia  negó  por  improcedente  el  amparo  de  habeas corpus   presentado   por   el  apoderado  de  la  ciudadana  ELIZABETH  VÉLEZ  TORO, de conformidad con  las razones expuestas en la anterior motivación.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

2  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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