40069(28-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

     FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

Aprobado  acta Nº  436   

Bogotá,  D.C.,  veintiocho de noviembre de dos mil doce (2012).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Wilson  Manuel Sánchez Mauren, contra la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Cúcuta, el 6 de agosto de 2012,  mediante  la  cual  confirmó  la  proferida  por  el  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Ocaña,  el 26 de abril del mismo año, que lo condenó como autor  de   la   conducta   punible   de   actos   sexuales   con  menor  de  14  años  agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  Tribunal de la siguiente manera:   

“Se  conocieron  a través de la denuncia  presentada  por  la  madre  de  la  menor  víctima, quien para la época de los  hechos  contaba  con  6  años de edad. Para los primeros días del mes de abril  (2010),  la  niña  decidió  contarle a su mama lo que estaba sucediendo con su  papa,  donde  le manifestaba que su progenitor realizaba actos libidinosos en su  cuerpo  y  en sus parte vaginales, so pretexto de regalarle una bicicleta, actos  que  consistían  en  restregarle  el miembro viril por la vagina hasta el punto  que  brotaba  liquido  viscoso por su miembro y le frotaba aceite Johnson en sus  partes íntimas.”   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General   de   la  Nación,  el  2  de  julio  de  2010,  presentó  escrito  de  acusación,    contra   Wilson  Manuel  Sánchez  Mauren,  por el delito de actos sexuales con menor de  14 años agravado.   

3.  El  expediente pasó al Juzgado Segundo  Penal   del   Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Ocaña  (Norte  de  Santander),   que  el  26  de  abril  de  2012, dictó sentencia de primera  instancia,  en  la  que  condenó  a  Sánchez Mauren  a     la  pena  principal  de 160 meses de prisión y a las accesorias de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de la patria potestad por el mismo lapso de  la  privativa  de  la  libertad, como autor de la conducta de actos sexuales con  menor de 14 años agravado.   

4.  Apelado el fallo por los defensores, el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta, el 6 de agosto de 2012, al resolver el recurso,  lo confirmó.   

Contra la anterior decisión, el profesional  del  derecho  que vela por los intereses del procesado  interpuso recurso de casación.   

S  Í  N  T  E  S  I  S   D E L   L I B E L O    

         El  defensor  con  base  en  la  causal  tercera de casación,  según  la  sistemática  reglada  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  presenta dos cargos contra el fallo, así:   

Primer cargo  

Acusa  al  sentenciador  de  haber  violado  indirectamente   la  ley  sustancial,  por  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de la prueba, al persistir en la aplicación de la  Ley  906  de  2004,  cuando  los  hechos  ocurrieron  con  anterioridad  al año  2008.   

Acota  que  en  el  Distrito  Judicial  de  Cúcuta,  la  citada  ley  se  aplicó  a  partir  del  1°  de  enero  de 2008,  estructurándose  entonces  un error de hecho por falso juicio de existencia por  suposición de la prueba.   

Sostiene  que  aunque  en  el  escrito  de  acusación  no  se expresa con la claridad la fecha de ocurrencia de los hechos,  éstos  se cometieron entre los años 2006 y 2007, cuando la menor contaba con 6  años de edad.   

Anota que el ente investigador adujo para la  aplicación  de la mencionada Ley 906, que en la noticia criminis se indicó que  el  último  acto  sexual  abusivo  había  ocurrido  en el año 2010, apegado a  prueba inexistente.   

Después   de  transcribir  el  acontecer  fáctico  y de aseverar que si la menor nació el 4 de junio de 2001, entonces a  la  fecha  de  los  hechos  tendría  5  o  6 años, razón por la cual la norma  procesal  aplicable  era la que regía en ese instante procesal, “más  aún,  un  hecho  ubicado  en  este tiempo, es imposible, por  cuanto  quedó  probado en el juicio oral y público, que desde el año 2008, el  procesado  Wilson  Manuel  Sánchez Mauren está en la Cárcel Modelo de Ocaña,  obviamente por otro delito”.   

Comenta que el Tribunal de no haber supuesto  la  prueba,  la decisión habría sido la declaratoria de nulidad, por cuanto se  afectaron las formas propias del juicio.   

   Segundo  cargo   

Acusa  al  sentenciador  de  haber  violado  indirectamente   la  ley  sustancial,  por  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  los  medios  de  convicción,  “con  un  falso  juicio de hecho en la contemplación material de la  prueba  y  en  su  valoración  frente a los postulados de la sana crítica, por  falso raciocinio”.   

Transcribe   apartes   del  fallo  y  los  artículos  380 y 404 de la Ley 906 de 2004, para seguidamente manifestar que al  juzgador  le resultó suficiente y creíbles los testimonios de la menor y de su  progenitora,  en  orden  a  proferir  fallo  de carácter condenatorio, dado que  sólo  se  tomó  la  parte  que  culpaba  a  su  defendido, dejando de lado las  contradicciones e incoherencias de esas versiones.   

A reglón seguido, aduce que “ni  siquiera  se hizo confrontación holística de esos testimonios  en  aras  de  purificarlos  de errores, contradicciones y discrepancias y, mucho  menos,  se  cotejó con los demás medios probatorios, testimonios arrimados por  la defensa y del mismo procesado”.   

Después  de  enunciar  algunos  aspectos  relevantes  que  en  su sentir, avasallaron los componentes de la sana crítica,  como  fueron las narraciones de los hechos realizadas por la menor, el temor que  decía  tener  la  víctima  a su progenitor y la declaración de la madre de la  niña,  sostiene  que  no  se  puede  dar crédito a unos testimonios que no son  uniformes,    firmes   y   lógicos   sino   contradictorios,   incoherentes   y  sospechosos.   

Igualmente afirma  que no se valoraron  ni  se  apreciaron  las  declaraciones  de Héctor Alfonso Peña y Carlos Acosta  Vega.   

Comenta  que se vulneraron las reglas de la  ciencia  forense, en la medida en que en el examen genital se estableció que la  menor tenía un himen anular íntegro.   

Reitera que de haberse valorado la prueba en  su      integridad,       no     se     habría     proferido     sentencia  condenatoria.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia recurrida y en su lugar, absolver a su defendido.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         

La   casación   en   la   Ley   906   de  2004   

De   tiempo   atrás   la   Corte   tiene  establecido1,   en   criterio  que  en  esta  ocasión  se  reitera,  que  esta  impugnación  no  ha  sido  concebida  como  un  instrumento que dé cabida a la  continuación  del  debate  surgido  por  razón  del  proceso, pues el mismo se  entiende  culminado, sino que por el contrario, corresponde a una sede única en  la  que  se  parte del supuesto que el juicio ha terminado con la emisión de la  sentencia  de  segunda  instancia,  y  que  ésta  no solamente es acertada sino  ajustada  en  un  todo al ordenamiento jurídico, cuya desvirtuación compete al  demandante.   

Los   intervinientes   en  la  actuación  judicial,  sólo pueden lograr dicho propósito a través de la presentación de  una  demanda  escrita,  en  la  que  se  identifique  la sentencia recurrida, se  acredite  la legitimidad y el interés para recurrir, se expresen con claridad y  precisión  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  la pretensión, y se  demuestre  la  objetiva  configuración  de  uno  o  varios  de  los  motivos de  casación    taxativamente   previstos   por   el   Código   de   Procedimiento  Penal.   

En el libelo debe demostrarse así mismo, la  necesaria  intervención  de  la  Corte para cumplir, en el caso concreto, uno o  más  de  los  fines  inherentes  al recurso extraordinario, los cuales aparecen  previstos  en  el  artículo  180  de la Ley 906 de 2004. De ninguna otra manera  podrían  ser  entendidas las expresiones contenidas en los artículos 181 y 183  ejusdem,  según  las  cuales, la casación resulta procedente contra sentencias  de  segunda  instancia,  “cuando afectan derechos o  garantías  fundamentales”,  y que en la demanda se  deben    señalar    “de    manera    precisa   y  concisa”,    las   causales   invocadas   y   sus  fundamentos.   

La  Corte  insiste  en  indicar  que  en el  sistema  procesal  reglado  en  la  Ley  906 de 2004, no se exonera al censor de  cumplir  con  unos  mínimos  requisitos  de  forma  y contenido que le permitan  superar  el  necesario  juicio  de  admisibilidad que por ley compete realizar a  esta  Corporación,  con  claro  desarrollo  en  el artículo 184 del mencionado  estatuto,  que  la  faculta para no admitir al trámite aquellas demandas en las  cuales  se  establezca  que  el  impugnante  carece  de interés, o cuando no se  señala  el  motivo  de  casación  en  que  apoya la pretensión desquiciatoria  contra  el  fallo  de  segunda  instancia,  o  se  dejan  de desarrollar clara y  precisamente  los  cargos  que  a su amparo pretendió formular, “o  cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso”.   

Entre    los   mencionados   requisitos  establecidos  en  el  original artículo 183 de la Ley 906 de 2004, esto es, con  anterioridad  a  la modificación introducida por el artículo 98 de la Ley 1395  de    20102,  se destaca que al actor corresponde interponer el recurso dentro  de  la  oportunidad legalmente prevista, es decir, dentro del término común de  los  60  días  siguientes a la última notificación de la sentencia de segunda  instancia,  y la carga de acreditar la existencia de interés, en orden a acudir  en sede extraordinaria.   

Al  demandante igualmente compete señalar,  además,   con   absoluta  precisión,  la  causal  o  causales  que  apoyan  su  pretensión;  enunciar,  desarrollar y sustentar de manera clara el reproche que  a  su  amparo  pretenda  proponer  y  demostrar con la nitidez requerida, que la  intervención  de  la  Corte  en  el  asunto  particular, resulta necesaria para  cumplir  alguna  de las varias finalidades previstas para el recurso, tales como  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de  las garantías de los  intervinientes  en  el  proceso,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a  éstos, o la unificación de la jurisprudencia.   

En   dicho   sentido   la   Sala   tiene  establecido:   

“La   debida  sustentación  del  cargo  propuesto  implica  para  el  censor,  entre  otras exigencias, desarrollarlo en  forma  completa,  conforme  al  principio de sustentación suficiente, de suerte  que  la demanda se baste a sí misma para lograr la infirmación total o parcial  de  la  sentencia,  según  el  caso,  y  hacerlo  de manera clara y precisa, en  términos  tales  que  el  alcance de la impugnación surja nítido, para que el  juez   de   casación   pueda   dar   a   los   reproches   planteados  adecuada  respuesta.   

“También   es  exigencia  indeclinable  demostrar  que la intervención de la Corte es necesaria para la realización de  los  fines  de  la  casación,  lo  cual  significa  que  la demanda, además de  hallarse  adecuadamente  presentada y debidamente sustentada (idoneidad formal),  debe  ser fundada (idoneidad sustancial), es decir, estar razonablemente llamada  a   propiciar   la   infirmación   total  o  parcial  de  la  sentencia,  o  un  pronunciamiento unificador de la Corte sobre el tema debatido.   

“A   esta  conclusión  se  llega  tras  consultar  el  contenido del artículo 184 ejusdem, donde se incluye como causal  de  no selección de la demanda de casación, el que se advierta fundadamente de  su  contexto  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  propias  del  recurso,  es  decir,  que  no  sea  necesario para materializar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los agravios inferidos a éstos (artículo  180)”3.   

En todo caso, la adecuada sustentación del  recurso,   sin   la   cual  no  es  posible  acceder  a  éste,  “exige  que  el  demandante  demuestre  que  el juzgador cometió un  error  al  tomar  la decisión, bien de juicio (in iudicando) o de actividad (in  procedendo),  para  cuyo efecto no basta afirmar que una determinada infracción  se   cometió,   sino  que  es  necesario  precisar  en  qué  consistió,  qué  repercusiones   o   implicaciones   tuvo   en   la   decisión  recurrida,  qué  consecuencias  desfavorables  se  derivaron  de ella para la parte impugnante, y  por  qué  la intervención de la Corte es necesaria para el cumplimiento de los  fines   del   recurso”4.     

         

Presupuestos   de   lógica   y   debida  fundamentación de la infracción indirecta de la ley material   

         

         

En  esta  modalidad  de  vulneración de la  norma,  se acepta que el error del  juzgador ocurrió de manera mediata, es  decir,  en  la  elaboración  del  juicio  de  hecho  derivado  de errores en la  apreciación  de  la  prueba, falencia que se ve reflejada en la aplicación del  derecho.    

En   el  plano  de  la  postulación,  al  casacionista  compete  enseñar  a  la  Corte  en qué consistió el error en la  valoración  de  los  medios  de  convicción,  es  decir,  si fue de hecho o de  derecho  y  el  falso  juicio  que  lo determinó, esto es, si es de existencia,  identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

Y   por   último,  evidenciar  cómo  el  mencionado  vicio,  incidió  en la aplicación del derecho, en la medida en que  se  seleccionó  una  norma  que  no  era  la llamada a gobernar el asunto o, se  excluyó  otra  que  sí  resolvía todos los extremos de la relación jurídico  procesal.   

Calificación de la demanda  

         De  entrada  la  Sala advierte que los dos cargos postulados por la  defensa  contra  el fallo del Tribunal, no reúnen los presupuestos de lógica y  debida fundamentación para su admisibilidad. Veamos:   

         En    lo    atinente   a   la   primera  censura  que el actor soporta en el argumento, según  el  cual, los hechos ocurrieron en vigencia de la Ley 600 de 2000, por lo que el  trámite  debió  cumplirse  conforme  a lo reglado por esta ley, se infiere que  equivocó  la  vía del ataque, en tanto que de existir esa irregularidad,   el  vicio sería in procedendo y no in iudicando, puesto que el diligenciamiento  se  gobernó  en  una ley procesal que no regía para ese momento, yerro que, en  principio,  se erige en una transgresión del debido proceso, razón por la cual  debía   apoyar  el  reproche  bajo  los  supuestos  de  la  causal  segunda  de  casación.   

         Además  de  lo  anterior,  tampoco  demostró  la existencia de un  particular  perjuicio  en  relación con el vicio que denuncia, es decir, que de  haberse  gestionado  el  expediente  conforme  a  los  derroteros del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000, el fallo habría sido favorable a sus intereses,  máxime  cuando los dos procedimientos contemplados, tanto en la Ley 600 de 2000  como  en  la  Ley  906  de  2004,  se  ajustan a los cánones constitucionales y  respetan    los    derechos    y    garantías    de   los   intervinientes   al  proceso.   

         De  otro  lado,  igualmente no le asiste razón al casacionista, en  la  medida  en que ese particular cuestionamiento fue objeto de discusión en la  instancia,  advirtiéndose que de acuerdo con los cargos atribuidos al procesado  en  el  escrito  de  acusación,  el  Tribunal  dedujo  que el supuesto fáctico  jurídicamente  relevante  acaeció  en  los  primeros días del mes de abril de  2010,  fecha en que ya estaba rigiendo en esa zona del país la Ley 906 de 2004,  al  punto  que los actos de investigación se gobernaron bajo esta normatividad,  resultando  por  ende  equivocada la afirmación del casacionista acerca de este  tópico.   

         En  esa  media,  la  Corporación observa que el cargo carece de la  correspondiente  demostración,  situación  que  impone,  como  se anunció, su  inadmisión,  máxime  cuando  la  Corte  no  puede  complementar al demandante,  conforme   al   postulado   de   limitación   que   rige  a  esta  impugnación  extraordinaria.   

         En     lo     atiente    al    segundo  reproche  que  el actor presenta por los senderos del  error  de  hecho  por  falso raciocinio, se colige fácilmente que desconoce los  presupuestos  de  lógica  y debida fundamentación, en tanto pretende que se le  reste  credibilidad a las versiones de la víctima y progenitora, con argumentos  personales que no demuestran la existencia del vicio invocado.   

        En  efecto,  recuérdese  que  cuando  la censura se intenta por la  vía  del error de hecho por falso raciocinio, al actor compete indicar cuál el  principio  de  la ciencia, la ley de la lógica y/o la máxima de la experiencia  quebrantada,  de  qué  manera  lo  fue  y  su  puntual  incidencia con la parte  dispositiva    de    la    sentencia    recurrida,    evento    que   aquí   no  ocurrió.   

        Así,   resulta   desafortunado   que   el   casacionista  base  su  inconformidad  en  indicar  que  los  citados  testimonios son contradictorios e  incoherentes,  sin  que  señale  la  regla de la sana crítica avasallada en el  acto de apreciación probatoria.   

        Ahora,   es verdad que el censor cuestiona que al estimarse el  examen  médico  legal  que  dio  cuenta  que la víctima tenía un himen anular  íntegro,  se  desconoció  una  regla  de  la  ciencia forense; sin embargo, el  discurso  que  presenta  como fundamento no pone de relieve la existencia de ese  yerro,  por cuanto se limita a presentar personales opiniones acerca del mérito  de   los  elementos  de  conocimiento  allegados  al  juicio  oral,  público  y  concentrado.  Además,  valga  reiterar  que  el  procesado fue condenado por el  punible de actos sexuales  con menor de 14 años.   

        De   otro   lado,   apartándose  de  su  enunciado  el  demandante  incursiona  por  los senderos del error de hecho por falso juicio existencia por  omisión,  habida  cuenta  que  en  su  criterio,  las versiones juramentadas de  Héctor  Alfonso  Peña  y  Carlos  Acosta Vega no fueron objeto de valoración;  empero,  como  una  constante,  tampoco demostró la trascendencia del yerro, en  cuanto  a  que  de  haber sido objeto de apreciación, la sentencia habría sido  favorable al procesado.   

En  tales condiciones, la Sala inadmitirá  la demanda.   

Resta  señalar  que no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

El mecanismo de la insistencia  

Al  amparo del artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  cuando  la Corte decida no darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos5:   

“(ii)  La  insistencia sólo puede ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

        “(iii)  La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público, a través de sus delegados para la casación penal, o ante  alguno  de  los Magistrados integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo  decida el demandante.   

        (iv)  La  solicitud  respectiva  puede tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

(v) Es potestativo del Magistrado disidente  o  del  Delegado  del  Ministerio Público ante quien se formula la insistencia,  optar  por  someter  el asunto a consideración de la Sala o no presentarlo para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al peticionario. Así  mismo,  cualquiera  de  ellos  puede invocar la insistencia directamente ante la  Sala de manera oficiosa.   

(vi)  El  auto  a  través  del cual no se  admite  la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra la cual se formuló el recurso, con la  consecuente  imposibilidad  de  invocar  la  prescripción  de la acción penal,  efectos  que  no se alteran con la petición de insistencia, ni con su trámite,  a no ser que ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con tal propósito, teniendo en cuenta que  la   decisión   a   través  de   la   cual   no   se   admitió   la   demanda   está  contenida  en  un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,   esto   es   “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o  cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes”,  se establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

        En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

        1.      INADMITIR   la  demanda de casación presentada por  el    defensor    de    Wilson    Manuel   Sánchez  Mauren.   

2.  De conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

         

         

        Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                           GUSTAVO  E.  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                        JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                     

JAVIER     DE    JESÚS    ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

         

                                                        

    

1 Cfr.  auto de casación del 5 de diciembre de 2007. Rad. 28653.   

2 Ley  1395  de 2010. Art. 98. “El artículo 183 de la Ley 906 de 2004 quedará así:   

“Artículo  183. Oportunidad.  El  recurso  se interpondrá ante el Tribunal dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  última  notificación y en un término posterior  común  de  treinta (30) días se presentará la demanda que de manera precisa y  concisa señale las causales invocadas y sus fundamentos.   

Si  no  se  presenta  demanda  dentro  del  término  señalado  se declara desierto el recurso, mediante auto que admite el  recurso de reposición”.   

3 Cfr.  por   todos,    auto   de   casación   de   9   de  junio  de  2008.  Rad.  29019.   

4 Cfr.  Auto casación de 26 de septiembre de 2007. Rad. 28053.   

5 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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