39995(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 454  

Bogotá  D.C., diciembre diez (10) de dos mil  doce (2012)   

VISTOS  

De  acuerdo con lo dispuesto en el artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, acomete la Sala el examen de admisibilidad de la  demanda   de   casación  presentada  por  el  apoderado  de  la  COMPAÑÍA  DE  TRANSPORTES   EXPRESO   FLORIDA   LTDA,   reconocida   como  tercero  civilmente  responsable,  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Buga  el 19 de julio de 2012, confirmatoria en lo sustancial de la  dictada  el  7 de marzo del mismo año por el Juzgado Primero Penal del Circuito  con  funciones de conocimiento de Palmira, por cuyo medio lo condenó como autor  penalmente   responsable   del  delito  de  homicidio  culposo  en  Manuel  Irua  Tapie. En punto del pago de  los   perjuicios  se  declararon  responsables  solidariamente  el  sentenciado,  Fanny    Duque    Botero  propietaria del vehículo y la citada empresa transportadora.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento  fueron  adecuadamente  sintetizados en la sentencia de segunda  instancia en los siguientes términos:   

“El 8 de abril de  2007,  aproximadamente  a  las  18:55  horas,  cuando el señor ABSALÓN ESCOBAR  PERNÍA  conducía  el  bus de placas VKJ 443 en sentido Candelaria –   Florida,   invadió   el   carril  contrario  al  que le correspondía y colisionó con una bicicleta conducida por  el  señor  JOSÉ  MANUEL  IRUA  TAPIEA, quien como consecuencia de las lesiones  sufridas        falleció        en        forma        instantánea”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 9 de marzo de 2009  en   el  Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías    de    Candelaria,    la    Fiscalía    imputó   a   ABSALÓN  ESCOBAR la comisión del delito  de homicidio culposo, a la cual no se allanó.   

          El  31  de  los  mismos mes y año la Fiscalía presentó escrito de  acusación,  y  el  27  de  mayo  de  2009  se  llevó a cabo la correspondiente  audiencia,  en  cuyo desarrollo el ente acusador insistió en el cargo formulado  en la audiencia de imputación.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de Palmira,  despacho  que  una  vez surtido el debate público profirió fallo el 7 de marzo  de  2012,  por  medio  del  cual  condenó  a ABSALÓN  ESCOBAR  a  la  pena  principal  de treinta y dos (32)  meses  de  prisión  y  multa por 26.66 salarios mínimos legales mensuales, y a  las  accesorias  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa de libertad y a la  privación  del  derecho  a  conducir  vehículos por tres (3) años, como autor  penalmente  responsable  del  delito  por el cual fue acusado, concediéndole la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

          En   la   misma  providencia  lo  condenó  a  pagar  la  respectiva  indemnización   [$123.525.567   por  perjuicios  materiales  y  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  por  perjuicios morales] en forma solidaria con Fanny  Duque Botero, propietaria del bus y  la Empresa EXPRESO FLORIDA LTDA.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa  y  el  apoderado  de las  víctimas,  el  Tribunal  Superior de Buga la confirmó mediante providencia del  19  de  julio  de 2012, en la cual resolvió que “la  indemnización   de   perjuicios   impuesta  por  el  a  quo  se  reduce  en  el  10%”.   

Contra   la   decisión  del  ad  quem el apoderado de la COMPAÑÍA DE  TRANSPORTES  EXPRESO  FLORIDA LTDA interpuso recurso extraordinario de casación  y allegó en tiempo el respectivo libelo.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal tercera de casación  establecida  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurrente afirma que  se  cometieron yerros en la apreciación de los medios de convicción, en cuanto  “existen  un  sin  número  (sic)  de pruebas que quedaron debidamente demostrados  (sic)  dentro  de  la etapa  probatoria  las  cuales  no  se  pueden  desconocer porque tal como lo indica el  artículo  187  del  C.P.P.  todas las pruebas deben ser apreciadas en conjunto,  situación   que  no  se  realizo  (sic)  de  manera precisa, dejando de lado situaciones tan relevantes como  fueron  las  características exactas del espacio de vía en donde se generó el  siniestro”.   

          Asevera  que  la  infracción  del  deber  de cuidado fue totalmente  desplegada  por  el ciclista, quien conducía sin casco y sin señales luminosas  que   permitieran  verlo,  además  de  encontrarse  en  estado  de  embriaguez,  contraviniendo    los   artículos   55   y   95   del   Código   Nacional   de  Tránsito.   

          Afirma  que el procesado no conducía a exceso de velocidad, pues la  huella  que  aparece  en  el  Informe de Tránsito no aparece en el asfalto sino  sobre  la  hierba, de modo que se trató de una huella de arrastre en un terreno  blando por la lluvia.   

          A  partir  de  lo  expuesto  el impugnante solicita la casación del  fallo,  para  en  su  lugar dictar sentencia absolutoria a favor de ABSALÓN ESCOBAR PERNÍA.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene  sentado la Colegiatura que si bien la  Ley  906  de  2004  no distingue entre recurso de casación por la vía común y  por  la  discrecional  en cuanto se marginó la exigencia de la cantidad de pena  máxima  del  delito para acceder a dicha impugnación, es claro que corresponde  al  resorte  del  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del recurso y demostrar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la citada legislación adjetiva.   

         Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las  censuras  el  acatamiento de las  exigencias    de    lógica    y    pertinente  demostración   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por   la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  la  presentación  de  los  libelos dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia  en  la postulación y demostración de los cargos propuestos, en cuanto resulten  inteligibles,  esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Sala en su  función  reglada  de  orden  constitucional  y legal, develar o desentrañar el  sentido   de   confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en casación.   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  184  de la mencionada  normatividad  procesal  se inadmitirá el libelo “si  el   demandante   carece   de   interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no desarrolla los cargos de  sustentación  o  cuando  de su contexto se advierta que no se precisa del fallo  para  cumplir algunas de las finalidades del recurso”  (subrayas fuera de texto).   

En  el  asunto examinado se puede establecer  que  el  recurrente  carece  de  interés,  pues de tiempo atrás ha definido la  jurisprudencia  que  el  ejercicio  de los mecanismos de impugnación tiene como  presupuesto   ineludible  la  existencia  de  interés  jurídico  (legitimatio   ad   caussam).  Este  surge  cuando  la  providencia  es de alguna manera desfavorable al sujeto procesal que  la  impugna,  y se pierde, cuando el interesado demuestra conformidad con lo que  en ella se decide.   

En punto del interés jurídico con ocasión  de   la   impugnación  extraordinaria,  es  menester  que  el  demandante  haya  reprochado  el fallo de primera instancia y que exista identidad temática entre  las   pretensiones  de  la  alzada  y  las  de  la  demanda  de  casación,  con  independencia  de  que  sus  fundamentos  y  motivos  sean  diversos1, excepto si su  situación  procesal   es  desmejorada   con  la  decisión de segunda  instancia  en  virtud  de la impugnación de otro de los sujetos que intervienen  en  el  proceso,  o  se  reclaman  nulidades  o  el amparo o restablecimiento de  garantías fundamentales.   

Además, debe constatarse que la invocación  de  la causal encaminada a obtener la invalidación de lo actuado no corresponda  en  verdad a un pretexto para cuestionar el fallo de primer grado sin debatir un  tal planteamiento en segunda instancia.   

          En  el  caso  de  la  especie  se  puede  verificar que el fallo del  a  quo fue impugnado por la  defensa  y  el  representante  de  las  víctimas,  de modo que el apoderado del  tercero  civilmente responsable no puede ahora intentar habilitarse en casación  respecto  de  una  providencia  con  la  cual  se  mostró  conforme  en  primer  grado.   

Según lo expuesto  corresponde    a    la  Corporación  inadmitir la  demanda   de   acuerdo   con   la   preceptiva   del  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, dado    que    el   recurrente   carece   de   interés.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos  o  garantías,  como para adoptar la decisión de superar los defectos  de  la demanda y decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º del artículo  184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional   presentado   por   el  apoderado  de  la  COMPAÑÍA   DE  TRANSPORTES  EXPRESO  FLORIDA  LTDA,  reconocida  como  tercero  civilmente  responsable,  por  las  razones  expuestas  en  las  consideraciones  precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de  2004,  es  facultad  de  la demandante  elevar petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                   JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Providencias  del  14  de  diciembre  de 1999. Rad. 12.343, 29 de enero de 2001.  Rad.  12.723,  17  de  julio  de  2002.  Rad. 15.175 y 16 de julio de 2002. Rad.  15.488, 25 de junio de 2008. Rad. 29.748, entre muchas  otras.     

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