39802(31-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 403.   

Bogotá, D.C., treinta y uno de octubre de dos  mil doce.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado JUAN DE JESÚS  TRIANA  GÓMEZ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  el  27  de  junio  de  2012,  que confirmó  íntegramente  la  proferida el 5 de agosto de 2011 por el Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  Especializado, con funciones de conocimiento, de la misma ciudad,  que  condenó al mencionado procesado a las penas principales de 436  meses  de   prisión   y   multa   de  675  s.m.l.m.v.  y  a  las  accesorias   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas y la  privación  del derecho a la tenencia y porte de armas, ambas por 20 años, como  coautor  de los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado  y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Los primeros fueron relacionados así en  el fallo impugnado:   

“El 14 de septiembre de 2009, a eso de las  5:30  horas,  a  la  altura  de  la  finca El Resplandor, vereda Vara Santa, del  corregimiento  El  Centro de Barrancabermeja, el señor Hernando León Estévez,  vigilante  de  la  empresa Unión Temporal Colviseg Sepecol, quien se movilizaba  en  la motocicleta de placas IMD 63D a su sitio de trabajo, fue interceptado por  varios   sujetos   que   le   dispararon   y   causaron   la   muerte  de  forma  inmediata.   

“Las  labores investigativas establecieron  que  el  homicidio  fue  ordenado  por alias “Trincho”, comandante del grupo  criminal   los   “Rastrojos”,   ejecutado   por   alias  “Chamba”  y  el  “Paisita”  y  con  la  participación de JUAN DE JESÚS TRIANA GÓMEZ, quien  señaló  a  la  víctima  y  alojó  a  los  agresores en su hogar, les brindó  alimentación  e  información  precisa  respecto  de  la  ubicación  de  León  Estévez y el momento apropiado para darle muerte.”    

2. A petición de la  Fiscalía,  el  14  de mayo de 2010, ante el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal  de  Arauca  con  funciones de Control de Garantías, se evacuaron las audiencias  preliminares  de  legalización  de  la captura de JUAN DE JESÚS TRIANA GÓMEZ,  formulación  de  imputación  y  proferimiento  de  medida  de aseguramiento de  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario contra el mencionado, por  los  delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y tráfico  o porte de armas de fuego o municiones.   

El 11 de junio de 2010 la Fiscalía Séptima  Especializada  de  Bucaramanga  radicó escrito de acusación contra el detenido  JUAN  DE  JESÚS  TRIANA GÓMEZ, imputándole los delitos de homicidio agravado,  concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico  o  porte  de armas de fuego o  municiones,  cuya audiencia de formulación se llevó a cabo el 25 del mismo mes  y  año, ante el Juez Tercero Penal del Circuito Especializado, con funciones de  Conocimiento de Bucaramanga.   

3. Evacuadas las audiencias preparatoria y de  juicio  oral,  el Juzgado de conocimiento dictó fallo de primera instancia el 5  de  agosto  de  2011,  condenando  al procesado TRIANA GÓMEZ a las penas arriba  referenciadas,  como  coautor  responsable de los delitos de homicidio agravado,  concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico  o  porte  de armas de fuego o  municiones,   negándole   los   mecanismos   sustitutivos   de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

La    anterior  determinación  fue  impugnada  por la defensa del acusado, dando lugar al fallo  de  segunda  instancia  del  27  de  junio  de  2012,  en  el  que  se confirmó  íntegramente la decisión de primera instancia.   

          Contra  el  fallo  del  Tribunal,  el  defensor presentó demanda de  casación.    

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Cargo principal  

Al amparo de la causal primera del artículo  181  de la Ley 906 de 2004, el defensor de JUAN DE JESÚS TRIANA GÓMEZ acusa la  sentencia   de   ser  violatoria,  por  vía  directa,  de  la  ley  sustancial.   

En orden a sustentar el cargo, esgrime que la  Fiscalía  soportó  la  responsabilidad  del  procesado  en los reconocimientos  fotográficos  realizados  por  los  indiciados Arnulfo de Jesús Rojas Uchima y  Edwin Eliecer Flórez Tuberquía.   

No obstante, el artículo 252 de la Ley 906  de  2004,  establece que ese tipo de reconocimiento no exonera al reconocedor de  la  obligación  de  identificar  al  señalado en fila de personas, si éste es  aprehensión o se presenta voluntariamente.   

En  este  caso,  agrega, la orden de captura  librada  contra  TRIANA  GÓMEZ  se fundamentó en los bosquejos fotográficos y  las  actas  de  reconocimiento  fotográfico,  tomados a los testigos Arnulfo de  Jesús Rojas Uchima y Edwin Eliecer Flórez Tuberquía.   

Pero   como  TRIANA  GÓMEZ  se  presentó  voluntariamente  ante las autoridades policivas de la ciudad de Arauca, a partir  de  la  legalización  de  su  captura  se  imponía  a los reconocedores y a la  Fiscalía,  la  obligación  de cumplir con la exigencia normativa consagrada en  el  citado  artículo 252, lo que nunca se ejecutó, de donde deriva la falta de  aplicación de la norma llamada a regular el caso.   

Al desconocer la obligación consagrada en el  artículo  mencionado,  el  operador  de  justicia  incurrió  en un “error de  existencia”,   violando   el  principio  de  legalidad  y  el  debido  proceso  consagrado en el artículo 29 de la Carta Política.   

Señala que en el presente caso era necesario  ese  reconocimiento  si  en  cuenta  se  tiene  que los reconocedores dieron una  descripción  física  totalmente  distinta  a la que presenta el acusado TRIANA  GÓMEZ.   

La  norma  que  obliga  el  reconocimiento  posterior  en  fila  de personas, pretende evitar la injusticia de condenar a un  inocente,  máxime  cuando  la administración de justicia está afectada por la  presencia  de  testigos  falsos,  que  con intereses personales mienten ante los  jueces y tribunales.   

Como normas violadas cita los artículos 252  y   6   del   Código   de   Procedimiento   Penal  y  29  de  la  Constitución  Nacional.   

Pide,  en  consecuencia  que  se  case  la  sentencia.   

Cargo subsidiario  

Al amparo de la causal segunda del artículo  181  de  la Ley 906 de 2004, alega la falta de congruencia entre la acusación y  la  sentencia,  que vulnera la estructura del proceso y las garantías debidas a  la parte que representa.   

En orden a fundamentar el cargo, señala que  a  pesar de que al inicio del juicio oral la Fiscalía anunció que demostraría  que  el  procesado  JUAN  DE  JESÚS TRIANA GÓMEZ fue la persona que ordenó la  muerte  de  Hernando  León  Estévez,  para lo cual reunió a Arnulfo de Jesús  Rojas  Uchima  y  a  alias  “El  Paisa”, para que ejecutaran la orden, nunca  aportó la prueba demostrativa de esa afirmación.   

Por el contrario, en los fallos de instancia  se  afirma  que  JUAN  DE  JESÚS TRIANA GÓMEZ es “coautor” de la muerte de  Hernando  León  Estévez,  porque  señaló  la  víctima  a los sicarios y los  alojó  en  su hogar, en donde les proporcionó alimentos e información precisa  sobre  la  ubicación  de León Estévez, especialmente sobre el momento preciso  para darle muerte.   

Esa  manifestación  de coautoría, dice, se  distancia   de  lo  planteado  por  la  Fiscalía  en  la  acusación  y  en  la  formulación de la teoría del caso.   

Agrega  que  en  el proceso quedó claro que  JUAN  DE  JESÚS  TRIANA  GÓMEZ no es alias “Trincho”, pues éste personaje  fue  individualizado  en  el juicio oral como Fermín Aguilar Jerez. También se  estableció  que  el  procesado no es comandante ni tiene mando alguno dentro de  la  organización  delictiva  de “Los Rastrojos” como para haber ordenado la  muerte  de  alguien.  Tampoco  poder  convocatorio  para reunir a Rojas Uchima y  Flórez  Tuberquia,  quedando  desvirtuado el delito de concierto para delinquir  agravado.   

Como  antecedes  jurisprudenciales del error  denunciado  cita  las  sentencias  de  casación  del  28  de noviembre de 2007,  radicado  No.  27.518,  y  21 de marzo de 2007, radicado No. 25.862.     

Como normas violadas cita los artículos 6 y  448  del  Código de Procedimiento Penal, 29 y 31 de la Carta Política, 8 de la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos y 14 del Pacto Internacional de  Derechos Civiles y Políticos.   

Pide,  en  consecuencia,  que  se  case  la  sentencia por ser violatoria del debido proceso.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

         Pacífica  y  reiteradamente   ha  enseñado  la  Corte  que  la  demanda  de  casación  ha de  comportar  un  mínimo  rigor  lógico  jurídico  y  argumental,  porque,  entre otras razones, la    decisión    judicial   impugnada   arriba   a   esta  sede  con una doble connotación  de acierto y legalidad, presunción que sólo es posible  derruir  a  través  de  criterios  claros, lógicos,  coherentes  y  fundados,  derivados del compromiso de demostrar la violación en  la  cual  incurrió el fallador, suficiente para   desvirtuar  el contenido de verdad de la sentencia, en  el  entendido  que,  de  no haberse materializado el yerro, otra hubiese sido la  decisión  y  precisamente  así  se  ofrece  trascendente recurrir al mecanismo  extraordinario de impugnación.   

         En  el  presente  evento,  el  demandante  incurre  en  insuperables  deficiencias  de  postulación y argumentación de los reproches formulados, que  llevan   a  anticipar  su  inadmisión,  por  las  razones  que  se  expresan  a  continuación.   

          Cargo principal   

En  este  primer cargo el censor denuncia la  violación  directa  de  la  ley sustancial,  pero  se  equivoca  en  la  identificación  de la norma a la que  atribuye  esa  condición,  pues alega la falta de aplicación del artículo 252  del  Código de Procedimiento Penal de la Ley 906 de 2004, precepto de contenido  meramente  instrumental  y  no  sustancial,  ya  que  se  ocupa  de  regular  el  procedimiento  de  las diligencias de reconocimiento por medio de fotografías o  vídeos.   

En ese sentido, desconoce el libelista que la  jurisprudencia  de  la  Corte  ha  dicho  que  el carácter de norma sustancial,  independiente  de  la  codificación en la que se encuentren insertas, la tienen  aquellos preceptos que:   

“…estatuyen  una consecuencia jurídica  absoluta  “con  fin  en  sí  misma  y  no  como  medio de otra”1,  luego,  en  sentido  restringido  al  campo penal, serán, entonces, normas sustantivas, las  que  describen  las  conductas  punibles y les atribuyen la respectiva sanción,  las  relativas  a circunstancias que modifican de manera real los extremos de la  pena,  las  que  establecen  causales de ausencia de responsabilidad, motivos de  improseguibilidad  de  la  acción,  cesación  de procedimiento, prescripción,  etc…”2.   

Por  lo  tanto,  el  precepto  que  se  dice  vulnerado  en  forma  directa  no  tiene  la  condición de “sustancial”, en  cuanto  no  define una conducta delictiva o hace referencia a la punibilidad o a  la  responsabilidad,  sino  que  sólo  tiene  la  virtud de servir como medio o  instrumento    para    arribar    a    los    fines    de    las   disposiciones  sustantivas.   

Pero  así se obviara tal equívoco, tampoco  la  fundamentación  del  reproche  lleva  a  admitir  la demanda con miras a un  pronunciamiento de fondo.   

Ello  porque  como  pacíficamente  lo viene  reiterando  la  jurisprudencia,  cuando el censor alega la violación directa de  la  ley  sustancial,  está  en el deber de aceptar los hechos, las pruebas y la  valoración  que  de ellas se hizo en las instancias, y en tales circunstancias,  no  le  es  factible  discutir  cuestiones fácticas, pues la impugnación es de  estricto  orden  jurídico,  dirigida  a  evidenciar que no obstante la acertada  percepción  de  los hechos y la correcta valoración probatoria, los falladores  dejaron  de  aplicar,  o  aplicaron  indebidamente, o lo interpretaron de manera  errada, un determinado precepto.   

          Contrariando  la  anterior  lógica,  lo  aducido  por  el censor se  remite  a  la  inconformidad con la valoración de la prueba, al sostener que la  Fiscalía  omitió un reconocimiento en fila de personas, al cual, dice, estaban  obligados   los  testigos  que  identificaron  al  procesado  en  reconocimiento  fotográfico,  aseveración  que  evidencia  el  abandono  de  la vía de ataque  enunciada  -violación  directa-, para incursionar en predicados que se vinculan  mejor  con  una  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  vicios  de  formación y valoración probatoria.   

De  todas  maneras,  tampoco por esa vía es  posible  admitir  el  cargo,  porque  el censor no acredita la trascendencia del  pretendido  error  en  la  parte  dispositiva  del  fallo  con  compromiso de la  violación  de las garantías fundamentales de su representado, de manera que el  ataque  propuesto  se  queda  en  el  campo  de  los  enunciados  generales, sin  demostración ninguna.   

          Lo  anterior,  porque la jurisprudencia tiene determinado que en los  eventos  de violación indirecta por errores en la aducción o valoración de la  prueba,  una  vez  acreditado  el  yerro,  se  impone  al demandante el deber de  abordar  la  demostración de cómo excluyendo el error probatorio que acusa, se  modifica  tanto  el supuesto fáctico como la parte dispositiva de la sentencia,  labor  que  requiere  un  nuevo  análisis  del acervo probatorio, apreciando de  manera  conjunta  y  mancomunada  los  demás medios probatorios respecto de los  cuales no recae censura alguna.   

          En   este  caso,  el  censor  ni  siquiera  menciona  cuál  fue  el  fundamento  del  fallo  condenatorio, dejando sin acreditación la trascendencia  del pretendido error.   

          Por  lo  demás,  la  Sala  ha  verificado  que el presupuesto de la  condena  contra  TRIANA GÓMEZ no fue el reconocimiento fotográfico que esgrime  el  censor,  sino que se sustenta en prueba testimonial ampliamente analizada en  la  sentencia impugnada, análisis que era necesario abordar en cualquier ataque  al fallo por errores en la valoración probatoria.    

          En  fin,  la  ambigüedad  en  la vía que escogió el libelista, se  traduce   en  una  completa  inobservancia  de  los  parámetros  que  rigen  la  fundamentación lógica de una causal de casación.   

          Cargo subsidiario   

          En  este  segundo  cargo,  el  censor alega el desconocimiento de la  estructura  del  proceso  y  de  las  garantías  de  su defendido, por falta de  congruencia  entre  la  acusación  y la sentencia, porque en la acusación y la  presentación  de  su teoría del caso, la Fiscalía precisó que JUAN DE JESÚS  TRIANA  GÓMEZ fue quien ordenó la muerte de Hernando León Estévez, ejecutada  por  los alias “Chamba” y “El Paisa”, a quienes previamente reunió para  impartirles  las  instrucciones  pertinentes,  circunstancias  fácticas  que no  coinciden  con  lo  que  se  declaró  probado  en  los  fallos, porque allí se  condenó  a  TRIANA  GÓMEZ como coautor del homicidio de León Estévez, porque  fue  quien  señaló  a  los  sicarios  la  persona  de la víctima, después de  alojarlos  en  su  hogar,  brindándoles  alimentación  e  información precisa  respecto  de  la  ubicación  de  la  misma  y  el  momento apropiado para darle  muerte.   

          En  orden  a verificar la corrección material del cargo, observa la  Sala  que  el  censor  parte  de  un  supuesto  falso,  pues los hechos facticos  consignados  en  la  acusación, coinciden exactamente con los que se declararon  probados en la sentencia impugnada.   

          En   efecto,   en   el  escrito  de  acusación,  al  concretar  las  circunstancias  del hecho, después de referirse a la muerte violenta del señor  Hernando León Estévez, la Fiscalía afirma que:   

“Adelantada    la    correspondiente  indagación,  se  allegó  dentro  de la misma el “TESTIMONIO” de ARNULFO DE  JESÚS  ROJAS  UCHIMA,  quien  asegura de manera clara y precisa, que la persona  que  ordenó  la  muerte  de  HERNANDO  LEÓN ESTÉVEZ, fue alias “TRINCHO”;  quien  los  reunió,  a  ARNULFO  DE  JESÚS  ROJAS UCHIMA, al “PAISITA” y a  “CHAMBA”  y  le  dio  la  orden  a ARNULFO DE JESÚS ROJAS UCHIMA de que él  tenía  que señalar al vigilante para que le hagan la vuelta, esto es, matarlo,  quienes  efectivamente  cumplieron  la orden el pasado 14 de septiembre en horas  de  la mañana. Asimismo señala ARNULFO DE JESÚS ROJAS UCHIMA en su testimonio  a  alias “TRINCHO” como el Comandante de los Rastrojos. De otra parte afirma  que  el  13  de  septiembre  de  2009,  es  decir, un día antes de la muerte de  HERNANDO  LEÓN  ESTÉVEZ,  fueron “CHAMBA” y el “PAISITA” a la finca de  “JUAN  TRIANA”, la cual queda en la vereda Vara Santa del cincuenta pa (sic)  dentro,  cerca  de  donde  mataron  al  vigilante, y “CHAMBA” le preguntó a  “JUAN  TRIANA”  que  si  lo  había visto en el día, y “JUAN TRIANA” le  contestó  que  no;  que  el  vigilante  estaba trabajando y que ya casi soltaba  turno,  y  que  cogía  turno  a las 5:00 am. Y cuando estaban hablando pasó el  vigilante  y  “JUAN  TRIANA”  se  los mostró, diciendo allá va, y después  procedieron a planear la ejecución como efectivamente lo hicieron.   

“Igualmente  obra  el  interrogatorio  de  indiciado  rendido  por el mismo ARNULFO DE JESÚS ROJAS UCHIMA quien manifestó  que  “JUAN  TRIANA” le dijo que él, es decir, ROJAS UCHIMA, debía salir de  la  finca donde trabajaba con “JUAN TRIANA”, quien después de la ejecución  del   occiso,   lo   saco  en  moto  por  una  trocha  a  un  sitio  llamado  el  palmar.”   

         

                   Igualmente,  se  hace  mención  al  reconocimiento  que  hizo Rojas Uchima sobre JUAN DE JESÚS TRIANA  como  colaborador de alias “Trincho” y quien un día antes del homicidio del  vigilante dio posada en su casa a los ejecutores materiales.   

          Unas  y  otras  razones,  llevaron a la Fiscalía a acusar a JUAN DE  JESÚS  TRIANA  GÓMEZ  como  coautor  de  homicidio  agravado  en  concurso con  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones y concierto para  delinquir agravado.   

          Por su parte, en la sentencia se declaró probado que:   

“El aporte funcional al hecho punible por  parte  del procesado consistió en facilitar el terreno para la consumación del  homicidio,  prestó  alojamiento  y  suministró  alimentación a los homicidas,  aprovechando  que  su  minufundio  estaba  situado  cerca  a  la morada de León  Estévez  y  que  el  camino  que  este  recorría  para  dirigirse  al  trabajo  necesariamente  lindaba con el predio, por lo que, desde el punto de vista de la  eficiencia  para  ejecutar  el  punible,  era  inmejorable  la contribución del  procesado con el propósito criminal que se quería alcanzar.   

“Uno  de  los instrumentos empleados para  cometer   el  delito,  además  del  arma  de  fuego  tipo  revólver,  fue  una  motocicleta  que  conforme  a  la  versión de alias Chamba le entregó alias El  Ruso  para  “darle  moral”  a  que  cometiera el ilícito, velocípedo marca  Discovery,  roja  con  negro,  cuya propietaria al parecer era una cuñada de un  tal alias El Tío.   

“(…)  

“Entonces,  el  aporte  del procesado fue  más  allá  del  simple  hospedaje  y alimentación a los agresores, prestó su  predio  para  aparcar la motocicleta que horas después serviría para perseguir  a  la  víctima  y  extinguir  su  vida,  por  lo que la relación con el crimen  emanada  de  su  avenencia  con las órdenes de alias Trincho, el conocimiento y  propósito  criminal  compartido  con  lo  autores  materiales  del  hecho  y su  defectiva   colaboración   para   la   comisión   del  punible.”     

          Ahora  bien,  es  cierto,  como  lo  alega  el  recurrente,  que  al  presentar  su  teoría  del  caso,  el  Fiscal  se  equivocó  al indicar que el  procesado  JUAN  DE  JESÚS  TRIANA GÓMEZ era alias “Trincho”, quien dio la  orden  de ejecutar a Hernando León Estévez, para lo cual habría reunido a los  alias  “Chamba”  y  el  “Paisita”,  circunstancias  que  ciertamente  no  coinciden  con  los supuestos fácticos planteados en la acusación, en donde se  dejó  claro  que  la intervención del procesado TRIANA GÓMEZ fue a título de  coautoría,  dada  su  participación  con  los ejecutores materiales en el plan  para acabar con la vida de León Estévez.   

          Pero  ese  error  no tiene las consecuencias procesales que pretende  el   censor,   porque   como   él   mismo  lo  admite  y  se  verifica  en  las  trascripciones   efectuadas,  el  supuesto  fáctico probado en el juicio y  declarado  como  tal  en la sentencia, coincide exactamente con lo delimitado en  la acusación, por lo que no existe incongruencia alguna.   

Ello porque el principio de congruencia en el  sistema  acusatorio  de la Ley 906 de 2004,  se predica entre la acusación  y  el  fallo,  y no de lo argumentado en la formulación de la  teoría del  caso  al  inicio  del  juicio  oral.  Al  respecto,  el  artículo  448  de  esa  normatividad  procesal,  preceptúa  que “el acusado no  podrá  ser  declarado  culpable  por hechos que no consten en la acusación, ni  por   delitos   por  los  cuales  no  se  haya  solicitado  condena”,  lo  cual  supone que es en la acusación en donde debe precisarse  el aspecto fáctico de la conducta punible por la que se procede.   

      

          Por  lo  tanto,  ante la inexistencia del error demandado, se impone  el rechazo de la demanda.   

         

Casación oficiosa  

         

          Advierte  la  Sala que en el proceso de dosificación de la sanción  accesoria  de  prohibición  para  la  tenencia  y  porte  de armas de fuego, la  primera  instancia pudo incurrir en yerro violatorio del principio de legalidad,  no  avistado  por el Tribunal, razón por la cual habrá de intervenir de oficio  para subsanarlo, una vez cobre ejecutoria este auto   

          Cuestión final.   

          Habida  cuenta  que  contra  la decisión de inadmitir la demanda de  casación  procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  186  de  la  Ley  906 de 2004, impera precisar que como dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a seguir para que se aplique el referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de seguirse para  su  aplicación3, como sigue:   

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decidido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  -siempre   que  el  recurso  no  hubiera  sido  interpuesto  por  el  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente o el Magistrado que no haya participado en  los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

         b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  hayan  salvado  voto  en  cuanto a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

         

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

Primero.      Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado JUAN DE JESÚS  TRIANA GÓMEZ, por las razones expresadas.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004, es facultad de éste demandante elevar  petición de insistencia.   

Segundo. En firme  la  decisión,  de  nuevo pase el asunto al despacho del Magistrado Ponente para  los fines señalados en la parte motiva.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA DEL R. GONZÁLEZ MUÑOZ                            GUSTAVO    ENRIQUE   MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Calderón  Botero,  Fabio. “Casación y revisión en  materia    penal”.    Ediciones   Librería   del  Profesional, 1985. Pág. 72.   

2 Auto  del 24 de octubre de 2007, radicado No. 21.815   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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