39802(28-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta No. 436.  

Bogotá, D.C., veintiocho de noviembre de dos  mil doce.   

V I S T O S  

Habiéndose   surtido   el   mecanismo  de  insistencia  sin  que  hubiese  prosperado  el  mismo,  se  pronuncia  la  Corte  oficiosamente  sobre  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por la Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Bucaramanga (Santander) el 27 de junio de 2012,  por  medio de la cual confirmó la emitida el 5 de agosto de 2011 por el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito Especializado con funciones de conocimiento de esa  ciudad,  en la cual se condenó a JUAN DE JESÚS TRIANA GÓMEZ, como coautor del  concurso  de  conductas punibles de homicidio agravado,  concierto   para  delinquir  agravado  y  fabricación,    tráfico    y   porte   de   armas   de   fuego   o  municiones,  a  la  penas  principales de 436 meses de  prisión  y el equivalente a 675 salarios mínimos legales mensuales vigentes de  multa,  y  a  las  sanciones  accesorias de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas y privación del derecho a la tenencia y porte  de arma, ambas por el término de 20 años.   

H E C H O S  

En  el  auto  inadmisorio  de  la demanda de  casación,    la    Corte    prohijó    el    siguiente    resumen    de    los  acontecimientos:   

“El 14 de septiembre de 2009, a eso de las  5:30  horas,  a  la  altura  de  la  finca El Resplandor, vereda Vara Santa, del  corregimiento  El  Centro de Barrancabermeja, el señor Hernando León Estévez,  vigilante  de  la  empresa Unión Temporal Colviseg Sepecol, quien se movilizaba  en  la motocicleta de placas IMD 63D a su sitio de trabajo, fue interceptado por  varios   sujetos   que   le   dispararon   y   causaron   la   muerte  de  forma  inmediata.   

Las labores investigativas establecieron que  el  homicidio  fue  ordenado por alias ‘Trincho’,  comandante  del  grupo  criminal  los  ‘Rastrojos’,  ejecutado      por      alias      ‘Chamba’  y el  ‘Paisita’  y  con  la participación de JUAN DE  JESÚS  TRIANA  GÓMEZ, quien señaló a la víctima y alojó a los agresores en  su  hogar,  les  brindó  alimentación  e  información  precisa respecto de la  ubicación   de   León   Estévez   y   el   momento   apropiado   para   darle  muerte”.   

DECURSO PROCESAL  

En  diligencias preliminares llevadas a cabo  el  14  de mayo de 2010 ante el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal con función  de  control  de  garantías de Arauca, se legalizó la captura de JUAN DE JESÚS  TRIANA  GÓMEZ,  se  le  formuló  imputación  por  los  delitos de  homicidio  agravado, concierto para delinquir agravado  y fabricación, tráfico y porte de armas  de                 fuego                 o                municiones            –cargos    que    no  aceptó-,  y  se  le aplicó  medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   en  establecimiento  carcelario.   

Presentado por el ente instructor el escrito  de  acusación  el  11  de junio de ese año, en el cual ratificó los ilícitos  antes  mencionados, la etapa del juicio fue asumida por el Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  Especializado  con  funciones  de  conocimiento  de  esta ciudad,  despacho  que  luego  de  realizar las audiencias de formulación de acusación,  preparatoria  y juicio oral, dictó sentencia el 5 de agosto de 2011, declarando  la  responsabilidad  penal  del procesado TRIANA GÓMEZ en el concurso delictual  contenido en el pliego acusatorio.   

Consecuente   con  su  determinación,  el  A  quo  le  impuso las penas  principales  y  accesorias relacionadas en la parte inicial de este proveído, y  le  negó  los  beneficios  sustitutivos  de  la  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

Apelada dicha providencia por el defensor del  enjuiciado,  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Bucaramanga la confirmó  íntegramente  mediante fallo del 27 de junio de 2012, el cual fue oportunamente  recurrido en casación por parte del mismo sujeto procesal.   

Con  providencia  del  31  de  octubre  del  corriente  año,  la  Sala  inadmitió la demanda de casación, pero al detectar  una  posible  irregularidad  sustancial en el proceso de dosificación de una de  las  penas  accesorias,  presuntamente  violatoria  del  principio de legalidad,  dispuso  que  una  vez  tal  decisión cobrara ejecutoria, el asunto regresara a  estudio para hacer el debido pronunciamiento.   

Finalmente,  con  auto  del  pasado  15  de  noviembre  uno  de  los  Magistrados que integran la Sala y que no suscribió el  referido   pronunciamiento,   despachó   desfavorablemente   la   petición  de  insistencia elevada por la defensa.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En la referida decisión del 31 de octubre de  2012,  la  Corte  encontró  necesario  verificar si hubo menoscabo a las formas  propias  del  juicio y las garantías que le asisten al procesado JUAN DE JESÚS  TRIANA  GÓMEZ,  porque  en el proceso de dosificación punitiva, se desconoció  el principio de legalidad.   

En  efecto,  del  recuento  objetivo  de  la  actuación   procesal   advierte   la  Sala  la  concurrencia  de  irregularidad  generadora  de  clara violación a garantías fundamentales del acusado, cual es  la  legalidad  de la pena accesoria de la privación del derecho a la tenencia y  porte  de  arma,  que  activa la facultad oficiosa de la Corte para controlar la  legalidad y constitucionalidad de la sentencia.   

Ello  porque  en  la  sentencia condenatoria  proferida  por el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado con funciones  de  conocimiento  de  Bucaramanga,  confirmada  por  la  Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  la  misma ciudad, se impuso al mencionado  dicha  pena  accesoria  por el término de 20 años, lo cual desborda el límite  máximo previsto en la ley para esta sanción.   

La    norma    aplicable    en    este  evento  es el artículo 51  de  la  Ley  599  de  2000,  alusivo a la “duración     de     las     penas     privativas    de    otros  derechos”,  cuyo    inciso    6°  señala que:   

“La  privación  del  derecho  a  la  tenencia  y  porte de arma de uno  (1) a quince (15) años”.   

Lo      anterior      permite  concluir  que, por disposición  del  legislador,  la pena máxima para la  pena  accesoria  de  la privación del  derecho a la tenencia y porte de armas, es de 15 años   

Bajo   este  entendimiento,  es   claro   que   los   falladores   se  equivocaron   al   condenar   al   procesado   TRIANA  GÓMEZ a dicha sanción por  el         término        indicado,            pues,  ese tiempo  supera  el  tope  máximo  fijado para la   pena   en  comento  en  el    ya    citado    inciso   6º  del  artículo 51 del Código Penal.   

En   ese  contexto,  cuando  el  superior  jerárquico  advierte  que  se  impuso  una  pena  inexistente,  o  una  de  las  prohibidas  constitucionalmente, o se dejó de aplicar la legalmente prevista, o  se  tasó  por  fuera  de  los  límites previstos en la ley, se encuentra en la  obligación  constitucional  de  adecuar  el  fallo a la normatividad existente;  deber  que  ha  de  cumplir  el juez de segunda instancia y con mayor celo el de  casación,  por  cuanto  una  de  sus finalidades fundamentales es garantizar la  legalidad del proceso.   

La competencia que  la  Constitución  le  otorga a los jueces de la República, insiste            la           Sala1,  sólo  les  permite  obrar  dentro  del  marco  del  derecho, y no puede sustituirlo arbitrariamente por sus  propias   concepciones.   La   igualdad  en  la  aplicación  de  la  ley  está  íntimamente  ligada  a  la seguridad jurídica que descansa en la existencia de  un  ordenamiento  universal  y  objetivo,  que con idéntica intensidad obliga a  todos, autoridades y ciudadanos.   

El  principio de legalidad obliga al juez a  aferrarse  estrictamente  a la norma legal (sea constitución o ley), so pena de  que  si  lo  desconoce,  su conducta sea una clara rebeldía contra el Estado de  Derecho.   

Cuando el juez impone una pena que no está  establecida   en  la  ley  (en  cuanto  a  sus  límites  mínimos  y  máximos,  naturaleza,  etc.),  desconoce  de  entrada  el  Estado de Derecho y la esencial  función  del  legislador,  entrando  a  suplirlo  con  la  sentencia, generando  anarquía  y causando la quiebra del orden establecido. Ese juez que así actúa  se   aparta   del  Estado  de  Derecho,  se  convierte  en  legislador  y  juez,  y    emite   decisiones  que  jamás  podrán estar  ajustadas al principio de legalidad.   

En  un  escenario  semejante  se vendría a  legitimar  toda  decisión producto de una conducta ilegal del juez de instancia  y   si   ello  fuese  posible,  se  avasallaría  el  Estado  de  Derecho  y  el  reconocimiento  de  la  legitimidad establecida en los tratados internacionales,  especialmente     de    aquellos    que    hacen    parte    del    bloque    de  constitucionalidad.   

Por  lo  tanto,  la  Sala casará oficiosa y  parcialmente  el fallo de segundo grado y, en consecuencia, disminuirá a quince  (15)  años la pena accesoria de la privación del derecho a la tenencia y porte  de arma, impuesta al aquí condenado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

R E S U E L V E  

1. CASAR de oficio y  parcialmente  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal  Superior  de Bucaramanga el 27 de junio de 2012, confirmatoria de la emitida por  el   Juzgado   Tercero   Penal  del  Circuito  Especializado  con  funciones  de  conocimiento  de  esa  ciudad  el 5 de agosto de 2011, en el sentido de fijar en  quince  (15)  años  la pena accesoria de privación del derecho a la tenencia y  porte  de  arma  impuesta  al  procesado JUAN DE JESÚS TRIANA GÓMEZ, condenado  como    coautor   del   concurso   de   conductas   punibles   de   homicidio  agravado,  concierto  para delinquir agravado  y fabricación, tráfico y porte de armas  de fuego o municiones.   

2.  En lo demás se  mantiene el fallo incólume.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSE  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Sentencias  del  3  de  diciembre  de  2009 y 13 de junio y 8 de agosto de 2012,  Radicados Nos. 30.446, 38,969 y 39.330, respectivamente.     

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