39651(15-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

               MAGISTRADO PONENTE   

                                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

       Aprobado   acta  N°304   

Bogotá,  D.C.,  quince (15) de agosto de dos  mil doce (2012).   

VISTOS  

La  Sala  resuelve el impedimento manifestado  por  el  doctor Francisco Antonio Pascuales Hernández, magistrado integrante de  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Cartagena,  para  integrar la Sala de Decisión que llevará a cabo la audiencia  pública  de  juzgamiento  dentro  del  proceso que se adelanta contra GUILLERMO  SILVA  CARABALLO,  por  el delito de prevaricato por acción, bajo el sistema de  la Ley 600 de 2000.   

ANTECEDENTES  

          1.  La presente investigación previa se inició por la denuncia que  presentara  el  día  30 de diciembre de 2005 el señor Kalebt del Cristo Burgos  Pasco,  en  contra  del  doctor  GUILLERMO  SILVA  CARABALLO,  por los presuntos  delitos  de  falsedad  ideológica  en  documento  público  y  prevaricato  por  omisión,  acontecidos  con  su  actuar  como  Fiscal 35 Seccional de Cartagena,  dentro  de  proceso  que  adelantaba en contra del aquí denunciante y por haber  proferido  en  su contra resolución de fecha 14 de febrero de 2000, mediante la  cual  al  resolver  su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento de  detención  preventiva,  sin  excarcelación,  el  fiscal  SILVA  CARABALLO hizo  “una   falsa   y   superficial  motivación”,  al  “realizar  un  falso  examen  de  las  pruebas allegadas a la investigación y  trastocando  o  falseando  el  dicho  de  los  testigos  y su propia percepción  respecto  de  las características morfológicas” del  aquí denunciante.   

          2.  Las diligencias correspondieron en reparto a la Fiscalía Quinta  Delegada  ante el Tribunal Superior de Cartagena, despacho que el 30 de enero de  2006, abrió  indagación preliminar en contra del denunciado.   

          3.  Se  admitió  demanda  de  constitución de parte civil el 12 de  julio   de  2006.   Posteriormente,  al  haber  prosperado  la  recusación  planteada  contra el entonces instructor, asumió el trámite de las diligencias  la   Fiscalía   Tercera   Delegada   ante    el   Tribunal   Superior   de  Cartagena.   

          4.  El  9  de  enero  de  2009  la  mencionada delegada precluyó la  investigación  a favor del doctor GUILLERMO SILVA CARABALLO, por los delitos de  prevaricato   por  acción  y prevaricato por omisión, al haber operado el  fenómeno  de  la  prescripción y ordenó continuar la investigación sólo por  el delito de falsedad ideológica en documento público.   

          Dicha  decisión  fue  apelada por el apoderado de la parte civil de  la  cual  conoció  la  Unidad  Delegada  ante la Corte Suprema de Justicia, que  mediante  proveído  de  24 de abril de 2009 resolvió confirmar parcialmente la  resolución  objeto  de  alzada que precluyó por prescripción la acción penal  correspondiente   al   delito   de   prevaricato   por  omisión  y  la  revocó  parcialmente,  en  cuanto consideró que debe continuar la investigación por el  delito de prevaricato por acción.   

          5.  El  18 de noviembre siguiente la mencionada Fiscalía, resolvió  la  situación  jurídica  a  GUILLERMO  SILVA  CARABALLO  profiriendo medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  presunto  autor  del  delito de  prevaricato  por  acción,  la  cual  no  se hizo efectiva la considerar el ente  instructor, que el acusado no es un peligro para la sociedad.   

          Contra   la   anterior  decisión  fue  interpuesto  el  recurso  de  reposición   el   cual   mediante   proveído  de  2  de  febrero  de  2010  no  prosperó   

          6.  El  30 de abril siguiente, la Fiscalía Tercera Delegada ante el  Tribunal  de  Cartagena  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  del  GUILLERMO  SILVA  CARABALLO  como  presunto  autor  responsable  del  delito  de  prevaricato  por  acción  y  precluyó por el delito de falsedad ideológica en  documento.   

MOTIVO DEL IMPEDIMENTO  

Pendiente  la  realización  de la audiencia  pública  de  juzgamiento  dentro  del  sumario que se adelanta contra GUILLERMO  SILVA  CARABALLO,  el Magistrado Francisco Antonio Pascuales,  a través de  auto  de  4  de julio  de  2012, manifestó   su impedimento  para  continuar  con  el  trámite del proceso, con fundamento  en  la  causal   2ª  del  artículo  99 de la Ley  600 de 2000 aduciendo que:  “dado  que  mi  cónyuge,  Dra.  Martha Turizo, fue  acreedora  del  señor GUILLERMO SILVA CARABALLO, y en contra del mismo, inició  proceso   ejecutivo   para   el  cobro  de  dicha  obligación”,  esta    circunstancia    es    la   razón   de   separación   del  conocimiento.   

Mediante  providencia  del  pasado  13  de  julio,   la   Sala  Dual compuesta por los magistrados restantes,  no  aceptó  la  manifestación  de  impedimento  realizada  por  el  magistrado  Pascuales  Hernández,  al  considerar  que  fue  la doctora Martha Turizo quien  fungió  como acreedora del procesado GUILLERMO SILVA CARABALLO, y de acuerdo al  principio  de taxatividad de las causales de impedimento, no se evidencia que la  situación  fáctica  planteada  encuadre  en  la  señalada  causal, razón por  la     cual   dispuso   remitir   la   actuación   a   esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                     

1. De conformidad con el artículo 103 de la  Ley   600  de  2000,  la  Corte  es competente para resolver el impedimento  planteado,  por  tratarse  de  una  manifestación  hecha  por un Magistrado que  integra  una  Sala  de  Decisión  Penal  de  un  Tribunal  Superior de Distrito  Judicial.   

2.  La  consagración  de  las  causales  de  impedimento  y  recusación  se fundamentan en una misma razón jurídica que no  es  otra  distinta a la de garantizar, dentro de un Estado Social y Democrático  de  Derecho,  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  un conflicto  jurídico,  sea  indiferente a cualquier interés distinto al de administrar una  recta  justicia  y  que  por  lo  tanto,  su imparcialidad y ponderación, no se  encuentran perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Para tal propósito, es menester recordar, en  primer  lugar,  que la jurisprudencia de esta Corporación ha señalado en forma  pacífica  y  reiterada  que  el  ejercicio  de  la declaración de impedimento,  constituye  un  mecanismo  dirigido  a  proteger  la  imparcialidad  de  quienes  administran  justicia;  de  ahí  que  no  pueda estar sujeto al capricho de los  funcionarios  judiciales, quienes se encuentran atados de manera inevitable a la  taxatividad de sus causales,  lo  que  significa  que  nadie puede acudir a la analogía ni a la extensión de  los  motivos  expresamente  señalados  por  la  ley,  en  aras  de sustentar su  procedencia1.    

La  jurisprudencia  de la Corte2, en relación  con el tema que ocupa la atención de la Sala, ha señalado:    

“En  desarrollo  del  principio de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales, la  legislación  procesal  ha  previsto  una  serie de causales de orden objetivo y  subjetivo  en  las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias  de cada juicio.   

         

“Empero,  como  a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras,  las circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la decisión, compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial3”.   

El    numeral    2º    del  artículo  99   de  la  Ley  600  de 2000,  consagra como causal   de  impedimento:   

“Que        el    funcionario   judicial  sea  acreedor   o deudor   de alguno  de   los sujetos procesales,  del denunciante o del perjudicado,   de  su  cónyuge   o  compañero permanente,  o algún pariente dentro  del  cuarto   grado  de  consanguinidad,   segundo de  afinidad o  primero civil”.   

3. En el presente asunto, el doctor Francisco  Antonio  Pascuales  Hernández,  Magistrado  del Tribunal Superior de Cartagena,  manifestó   su   impedimento  con  fundamento   en  la   causal   2ª   del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, aduciendo que su cónyuge fue  acreedora  del  señor  GUILLERMO SILVA CARABALLO, y en contra del mismo inició  proceso ejecutivo para el cobro de dicha obligación.   

De  acuerdo a este planteamiento, si bien es  cierto,  cuando  se  acude a esta causal como fundamento jurídico que de vía a  la  separación  del  conocimiento  de  un  proceso,  no es indispensable que el  funcionario  aporte  prueba testimonial o documentación que apoye su solicitud,  basta  que  en  la  declaración respectiva se haga una exposición concreta del  asunto  que ilustre de manera suficiente al funcionario que deba resolver acerca  del impedimento.   

Así   entonces,   no  se  observa  en  la  manifestación  de  impedimento  del Magistrado Francisco Antonio Pascuales, las  razones  por  las  que  la  acreencia  de  su  cónyuge con el procesado, pueden  afectar su imparcialidad en este asunto.   

Esta   Corporación, en relación   con   la   mencionada  causal  de  impedimento  ha  sostenido:   

De    manera    reiterada4  la  Sala ha  dicho  que  “la  causal  contemplada  en  el numeral 2º del artículo 103 del  Código  de  Procedimiento  Penal (que corresponde hoy al artículo 99 de la Ley  600  de  2000,  se anota), tiene, como todas las que allí figuran, un contenido  de    carácter   personalísimo   que   busca   prevenir   cualquier   eventual  comprometimiento  de  la  imparcialidad  del Funcionario Judicial, por amistad o  enemistad,  por  simpatía  o  aversión,  hacia  cualesquiera  de  los  sujetos  procesales   involucrados  como  causa  o  consecuencia  del  proceso  que  debe  fallar”.5   

Y  agregó: “Pero así como la ley supone  la  existencia de una relación personal (en todo el sentido de la palabra) para  la  separación  del conocimiento del asunto, excluye como causal de impedimento  las  relaciones  de  carácter  general  que  cualquier persona puede establecer  dentro   del   natural  roce  social  que  alguien  tiene,  pues  obviamente  el  Funcionario  antes  que  Juez  es  un  miembro más de la comunidad en la que se  desempeña”6.   

Así las cosas, es evidente que la causal de  impedimento  manifestada  por el doctor Francisco Antonio Pascuales,  no se  configura,  pues  a  pesar  de  que  el magistrado es el cónyuge de quien fuera  acreedora  de GUILLERMO SILVA CARABALLO, la norma descrita tiene un contenido de  carácter  personalísimo  que en este asunto no se aplica; de manera inevitable  se   debe   ceñir   a   la   taxatividad  de  sus  causales,  lo  que  significa que nadie puede acudir a la  analogía  ni a la extensión de los motivos expresamente señalados por la ley,  en aras de sustentar su procedencia.   

De tal manera que, al  no estructurarse  el  supuesto  del  evento  previsto   en  el   numeral   2º  del  artículo  99  de   la Ley  600 de 2000, se impone para  la Sala,  declarar  infundado  el  impedimento  que, al no haber sido aceptado por la Sala  Dual  del  Tribunal  Superior  de  Cartagena,  motivó  la intervención de esta  Corporación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.              DECLARAR  INFUNDADO   el  impedimento  manifestado     por     el     magistrado     Francisco     Antonio    Pascuales  Hernández     para  integrar  la  Sala  de  Decisión  que  llevará a cabo la audiencia pública de  juzgamiento  dentro  del  presente  asunto,  por  las  razones consignadas en la  anterior motivación.   

2.       Devolver  la  actuación  al Tribunal Superior de Cartagena para que  integre   la   Sala  de  decisión  que  deba  continuar  con  el  trámite  del  proceso.   

3.      Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

CÚMPLASE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              LUIS   GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                                                      

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  de 29 de febrero de 2008, radicación 29189, entre otros.   

2 Auto  de 16 de marzo de 2005, radicación 23374.   

3 Auto  de 19 de octubre de 2006, radicación N° 26.246.   

4 Cfr.,  entre  otros,  los autos del 7 de abril de 1995, radicado 10.162; 22 de abril de  1998, radicado 13.852 y 23 de abril de 1998, radicado 13.987.   

5 Auto  del 16 de diciembre de 1996, radicado 12.561.   

6  Auto     de   26    de   noviembre    de   2002,    radicado  22207.     

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