39065(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No.382  

Bogotá,   D.   C.,   diecisiete   (17)  de  octubre  de dos mil doce (2012).   

VISTOS:  

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Buga,  mediante  sentencia  proferida  el  20  de  enero  de  2012,  absolvió a  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  exjuez  Primero  Laboral del Circuito de Buenaventura,  por  el  cargo  de  peculado  por  apropiación  que  le  imputara la Fiscalía,  respecto   de   los   hechos  aludidos  en  los  procesos  ordinarios  laborales  adelantados por José Lucas Castro Hurtado y Nicomedes Hurtado.   

Igualmente,  cesó  todo  procedimiento a su  favor  por  el  mismo delito, por prescripción de la acción penal, respecto de  la  conducta  generada dentro de los procesos laborales adelantados por Clímaco  Alomía  Valencia,  José  Heladio  Angulo  García,  Cristóbal  Alberto Gómez  Solís,  José  Orlando Rentería, José Gonzalo Riascos Torres y Gabriel Torres  Bazan.    

Contra  la  aludida sentencia, el agente del  Ministerio  Público  presentó  recurso  de apelación, el cual ahora procede a  resolver la Sala.   

HECHOS:  

Entre  los  años de 1992 y 1995, el acusado  HAROLD  GAMBOA VELÁSQUEZ, en  su  calidad  de  Funcionario  Judicial,  Juez  Primero  Laboral  del Circuito de  Buenaventura,  tramitó  ocho  (8)  procesos  ordinarios laborales adelantados a  través    de   apoderado   judicial   por   los   señores   Clímaco   Alomía  Valencia1,   José   Heladio   Angulo   García2,    José    Lucas    Castro  Hurtado3,   Cristóbal  Alberto  Gómez  Solís4, Nicomedes Hurtado5, José Orlando  Rentería6,    José   Gonzalo   Riasco   Torres7     y     Gabriel    Torres  Bazan8  condenando  a  la entidad estatal demandada Fondo de Pasivo Social  de    la    Empresa    Puertos    de   Colombia,   en   adelante,   FONCOLPUERTOS,  a  pagar  a  favor de los  extrabajadores  portuarios  una  serie de acreencias laborales e indemnizaciones  moratorias,    sobre    las   cuales,   según   la   acusación,   no   tenían  derecho.   

Sentencias   que   al   surtir   el  grado  jurisdiccional  de  consulta,  fueron revocadas en segunda instancia por la Sala  Laboral  de  Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá mediante proveídos  calendados  28  de junio, 31 de julio, 18 de junio, 30 de agosto, 28 de febrero,  15   de   julio,   5   de   septiembre   y   27   de  diciembre   de  2002,  respectivamente.   

Las  referidas revocatorias se fundamentaron  en  que  el  juez  colegiado en lo laboral encontró diversas irregularidades en  las   sentencias   de   primer   grado   emitidas   por   el  juez  GAMBOA   VELÁSQUEZ,   entre   ellas,  la  indebida  aplicación  de  la  Convención Colectiva de Trabajo, la condena más  allá  de  lo pedido por los demandantes y la ausencia de claridad, precisión y  consistencia  en  los  hechos  y  pretensiones  contenidos en las demandas. Como  consecuencia     de     lo     anterior,    se    absolvió    a    FONCOLPUERTOS   de   las   pretensiones  demandadas   por   los   antiguos   trabajadores   de   la  Empresa  Puertos  de  Colombia.   

Con  ocasión  de  esas  decisiones,  se dio  inicio  a  esta  actuación  procesal  penal,  con  el  objeto de establecer las  posibles  conductas  punibles  en  que  hubiera  podido  incurrir el funcionario  judicial  GAMBOA VELÁSQUEZ,  al  proferir  las  decisiones  de  condena  que  fueron halladas ilegales por su  superior jerárquico.   

ANTECEDENTES    PROCESALES:   

1.  Conocida  la  resolución emitida por el  Ministerio  de Protección Social respecto de la decisión proferida por la Sala  Laboral  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 31 de julio  de    20029,  la  Fiscalía 20 Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá, a  través  de  proveído  del  5  de  marzo  de  200610,  ordenó  la apertura formal  de   instrucción   en   contra   de   HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  como  presunto  autor  del  delito de prevaricato por acción en concurso con el de peculado por  apropiación,  a  efecto  de determinar las irregularidades en torno al trámite  judicial  adelantado  con  motivo  de  la  demanda  laboral instaurada por José  Heladio Angulo García, ex trabajador de Puertos de Colombia.   

2.  Mediante resolución del 15 de mayo  de  2006,  el  fiscal investigador dispuso acumular y tramitar conjuntamente las  investigaciones  originadas  en las sentencias proferidas dentro de los procesos  laborales  en  los  que  figuraron  como  demandantes Clímaco Alomía Valencia,  José  Heladio  Angulo  García,  José Lucas Castro Hurtado, Cristóbal Alberto  Gómez  Solís, Nicomedes Hurtado, José Orlando Rentería, José Gonzalo Riasco  Torres y Gabriel Torres Bazan.   

3.   Practicadas   algunas   pruebas,   el  funcionario  investigador,  mediante proveído del 27 de abril de 2007, vinculó  como  persona  ausente  a GAMBOA VELÁSQUEZ,   designándole  defensor  de  oficio11.    

4.  Seguidamente,  el  26 de julio del mismo  año,  le resolvió la situación jurídica provisional, afectándolo con medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  al  imputarle  la  comisión  del  concurso  de  conductas  punibles  de peculado por apropiación, agravado por la  cuantía,  al  tiempo  que  precluyó  a  su  favor  la  acción  penal  por los  eventuales  delitos  de  prevaricato  por  acción,  por  haber  sobrevenido  el  fenómeno jurídico de la prescripción de la acción penal.   

5.  El  cierre  de  la  investigación  fue  ordenado   a  través  de  proveído  del  11  de  octubre  de  200712  y el 30 de  enero  de  2008  HAROLD  GAMBOA VELÁSQUEZ  fue  acusado por el delito de peculado por apropiación a favor de  terceros,     en     concurso    homogéneo    y    sucesivo,    “atendido   en   la   providencia   que   definió   la   situación  jurídica”.   

6.  Ejecutoriado  el  vocatorio a juicio, el  conocimiento  del proceso lo asumió la Sala Penal del Tribunal Superior de Buga  el  21  de  julio de 2008. En audiencia preparatoria se difirió para el momento  de  emisión  de  la  sentencia  las solicitudes de cesación de procedimiento y  nulidad  de  la actuación, entre ellas la presentada por el Ministerio Público  en  cuanto  a  que  en  la  resolución de situación jurídica se omitió hacer  alusión   a   la   decisión   proferida   por   el   investigado  GAMBOA  VELÁSQUEZ en el proceso ordinario  laboral  promovido por José Orlando Rentería, reapareciendo dicha causa dentro  del  cuerpo  del proveído calificatorio del sumario13.     

7.  Realizada  la  audiencia  pública  de  juzgamiento  el  9  de agosto de 2011, se produjo fallo de carácter absolutorio  el  20  de  enero  de 2012, contra el que se interpuso recurso de apelación que  ahora debe resolverse,   

LA      SENTENCIA    IMPUGNADA:   

De  la  prescripción.  

El  Tribunal indicó que en la medida en que  dentro  del  proceso  promovido  por  el señor Cristóbal Alberto Gómez Solís  sólo  se acreditó el pago de $2.763.724.93 y $889.686 en virtud del oficio 104  del  10  de  febrero  de  1993,  época  en que los 50 salarios mínimos legales  vigentes  ascendían  a  la  suma  de  $  4.075.50014   

,  forzoso  era  concluir  que las conductas  constitutivas  de  peculado por apropiación en favor de terceros frente a estos  comportamientos  prescribieron  antes  de  que  se  emitiera  la  resolución de  acusación.   

Seguidamente,   advierte  el  a  quo  que la misma situación ocurre en  los  peculados  de  los  procesos  ordinarios  laborales propuestos por Clímaco  Alomía  Valencia,  José Heladio Angulo García, José Orlando Rentería, José  Gonzalo Torres Riascos y Gabriel Torres Bazan, al expresar:   

“…las  sumas  canceladas a favor de los  demandantes  por  FONCOLPUERTOS, en cumplimiento a las sentencias proferidas por  el  señor  GAMBOA VELÁSQUEZ, no superan el monto de los (50) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes para las fechas en que fueron efectivamente pagados  los  dineros  estatales-  año  de 1993, 1994 y 1996 respectivamente; y dado que  como  se  dejó dicho anteriormente, la resolución de acusación cobró firmeza  el  09 de abril de 2008 para todos y cada uno de los peculados, entre uno y otro  evento,  ya  se había superado el término máximo de prescripción en la etapa  investigativa,   establecido   en   10   años   de   prisión…”15.   

Los         procesos   restantes.   

En  criterio  de  la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Buga,  no  se reunieron los presupuestos exigidos por el artículo  232  de la Ley 600 de 2000 para condenar al doctor GAMBOA VELÁSQUEZ,  como  autor  del delito de peculado por  apropiación  a  favor  de  terceros  agravado  por  la  cuantía,  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  al proferir decisiones manifiestamente contrarias a la  ley,  dentro  de  los  procesos  laborales  seguidos a instancia de las demandas  presentadas  por José Lucas Castro Hurtado y Nicomedes  Hurtado,  pues  no  se  halló  prueba  del detrimento  patrimonial   que   presuntamente   sufrieron   los  bienes  estatales  ante  la  disponibilidad jurídica que tuvo de los mismos el exjuez acusado.   

En   palabras   de   la   Corporación  de  instancia:   

“…no  existe  dentro del sumario prueba  demostrativa  alguna  que   permita acreditar que las condenas ordenadas en  la  referida  sentencia  hayan sido efectivamente canceladas por FONCOLPUERTOS a  favor   de   los   actores   o   de  sus  apoderados  judiciales.”16     

LA   IMPUGNACIÓN:  

El delegado del Ministerio Público solicita  la  revocatoria  de  la  sentencia  absolutoria,  delimitando  el  objeto  de su  inconformidad con las siguientes palabras:    

“La Procuraduría comparte la decisión en  lo  que  respecta  a  los  cargos  relacionados con los procesos laborales donde  figuran  como  demandantes  los  señores CLÍMACO ALOMIA y JOSÉ HELADIO ANGULO  GARCÍA;  y  por tanto, el recurso se contrae a los demás cargos acumulados, en  donde  figuran  como  demandantes  los  señores:  JOSÉ GONZALO RIASCOS TORRES,  JOSÉ  LUCAS CASTRO HURTADO, JOSÉ ORLANDO RENTERÍA, CRISTÓBAL ALBERTO GÓMEZ,  NICOMEDES HURTADO y GABRIEL TORRES BAZÁN.”   

Sostiene  que los valores considerados en la  sentencia  de  condena  como  cuantía  de  los  peculados  por apropiación son  desacertados,  por  considerar “solamente el pago de  las  sumas  de  dinero  inmediatamente canceladas tras proferirse las sentencias  condenatorias    laborales”,   pasando  “por  alto  que  en  la parte resolutiva de las providencias se  ordenó      un      reajuste      –igualmente   ilegal-   de   las   pensiones   que   se  proyectaban  indefinidamente  en  el  tiempo con efectos hacia el futuro y que debían seguir  siendo   pagado  (sic)  por  FONCOLPUERTOS  de  manera periódica a las personas beneficiarias de la pensión  jubilación,  con  efectos desastrosos sobre el patrimonio público.”17   

En  ese mismo sentido, afirma el recurrente,  que  el  a quo no valoró las  certificaciones  expedidas por el Grupo Interno del Trabajo del Ministerio de la  Protección  Social,  a través de las cuales se demuestra la existencia de unos  pagos  que  comprenden  las  sumas  específicas  ordenadas en la sentencia y el  reajuste  pensional que se canceló de manera periódica a los extrabajadores de  Puertos  de  Colombia, como consecuencia directa de la modificación introducida  por razón del fallo del Juzgado Primero Laboral de Buenaventura.   

Seguidamente, subraya en los medios suasorios  “omitidos  de valoración probatoria”18 y las sumas  pagadas  mensualmente  de  más  a   José Lucas Castro Hurtado, Cristóbal  Alberto  Gómez  Solís,  Nicomedes  Hurtado,  José  Orlando  Rentería,  José  Gonzalo  Riascos  Torres, Gabriel Torres Bazan y a cada uno de sus beneficiarios  pensionales; para, seguidamente, deducir que:   

“Se  satisficieron…  los     requisitos     establecidos     para    la    configuración    de    la  infracción19…  se  puede  afirmar  enfáticamente que el procesado HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ sí  realizó  actos de apropiación, «actos de disposición como si fuera el dueño  del             bien            —uti  dominis—,  en  este  caso a favor de unos terceros»…”   

Cuestiona  la  razón  expuesta  por  la  Sala  Penal  como  fundamento de la absolución, arguyendo la  existencia  de  prueba  demostrativa  del cumplimiento parcial de las sentencias  emitidas  por  el  exjuez  Primero  Laboral del Circuito de Buenaventura, en las  siguientes palabras:   

“en  los  casos  específicos  donde figuran como  demandantes  laborales  los  señores  JOSÉ  LUCAS  CASTRO  HURTADO y NICOMEDES  HURTADO…  desde  nuestra perspectiva… se hicieron unos pagos mensuales a los  extrabajadores   de   Puertos   de   Colombia,   originados  en  las  decisiones  cuestionadas  del  iudicable,  que  por  el  transcurso  del  tiempo  vinieron a  consolidar   unas   sumas   significativas   de  dinero,  las  cuales  afectaron  ostensiblemente  el  erario público. Así quedó fehacientemente acreditado por  las  correspondientes  certificaciones  del  Ministerio de la Protección Social  —ya          referidas—,  las  cuales  por  cierto, nunca fueron objeto de cuestionamiento  alguno…  a  diferencia  de lo afirmado por la Sala Penal de Descongestión del  Tribunal  de  Buga, sí se cumplió parcialmente la sentencia, se hicieron pagos  significativos   de   recursos  públicos  de  manera  ilícita,  por  tanto  se  configuró      el      peculado     por     apropiación     a     favor     de  terceros…”20.   

De otra parte, resalta el  carácter  ilegal  de  las  apropiaciones  de  los  recursos  públicos, citando  apartes  de  las  decisiones proferidas por la Sala Laboral en las que se afirma  que  los  fallos  emitidos por el entonces Juez GAMBOA VELÁSQUEZ pretermitieron  los  requisitos  contemplados  en  el  artículo 25 del Código de Procedimiento  Laboral para la admisión de la demanda.    

Finalmente,  al concluir  demostrados  los  elementos  objetivo  y  subjetivo  de  la  responsabilidad del  acusado       GAMBOA  VELÁSQUEZ,   solicita  la  revocatoria  de  la  sentencia absolutoria proferida por el Tribunal Superior de  Buga  y  que  en su remplazo se profiera sentencia condenatoria por el delito de  peculado por apropiación.   

      

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE:   

1. Competencia  

A  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   le   corresponde  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto,  de  acuerdo  con  la  competencia que le asigna el numeral 3° del  artículo  75  de  la Ley 600 de 2000, toda vez que la acción penal es ejercida  contra  el  ex  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito de Buenaventura, quien fue  juzgado  en  primera instancia por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Buga por conductas realizadas en ejercicio de sus funciones.   

Conforme a lo estipulado en los artículos 31  de  la Constitución Política y 204 del estatuto procesal penal en mención, la  labor  de  la  Corte  se  contraerá a examinar los aspectos sobre los cuales se  expresa  inconformidad,  incluyendo,  como  lo autoriza esta última preceptiva,  los temas inescindiblemente vinculados al objeto de la censura.   

2.     Análisis     del     escrito  impugnatorio.   

La discusión que propone el recurrente está  limitada  a  determinar  cuál es el monto de la pena a aplicarse con fundamento  en  la  resolución  de  acusación,  en relación con la cantidad de dinero que  resultó  apropiada  por  particulares  como  consecuencia  de la condena que el  exjuez  GAMBOA  VELÁSQUEZ  profirió  a  favor  de  los  extrabajadores  y,  en  consecuencia,  cuál  es  el  momento  en  que  operaría la prescripción de la  acción penal.   

A efectos de delimitar el marco de análisis,  la  Sala  encuentra  oportuno  recordar  los  extremos  punitivos, condicionados  éstos  por  la  imputación  contenida  en  el llamamiento a juicio, el cual se  convierte  en  ley  del proceso, como ha sido reiteradamente reconocido por esta  Corporación.   

   

(i). La acusación.  

La  Fiscalía  General de la Nación, en la  convocatoria    a   juicio   refirió   la imputación fáctica, en los siguientes términos:   

“…1.  Encontramos el ordinario laboral  radicado  número  15698  en  el  que  fue  demandante,  actuando  a  través de  abogado,   JOSÉ  GONZALO  RIASCOS  TORRES,  en  cual  el  Juez Primero del  Circuito  de  Buenaventura  profirió  sentencia  fechada  18  de agosto de 1992  mediante  la  cual  condenó  al Fondo de Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia  a  pagar  dentro  de  los cinco días siguientes a la ejecutoria de la  providencia  los  reajustes que ordenan a la mesada pensional a partir del 20 de  marzo  de 1989, la cual quedó establecida en $26.648.20 mensuales desde el 8 de  agosto de 1979.   

Por  auto  del  3  de  septiembre  de 1992  ordenó  practicar  la liquidación de costas e incluir la suma de $442.717 como  agencias en derecho.   

2.   Dentro  del  proceso  numero  15665  adelantado  a  instancias  de  abogado por JOSÉ LUCAS CASTRO HURTADO dentro del  cual  se  profirió  sentencia el 3 de mayo 1993 en la cual se declaro que… la  pensión  reconocida  mediante  resolución 617 de julio 12 de 1983 es por valor  de  $71.763.74  M/te  y  para  el  año 1993 y en lo sucesivo tal pensión será  reajustada  de  acuerdo  a la ley 71 de 1988, teniendo en cuenta que a la fecha,  la  diferencia  de  la  pensión  debidamente  reajustada  asciende a la suma de  $417.408.59   mensuales.   Condenó   igualmente  a  Foncolpuertos  a  pagar  al  demandante  dentro  de  los  cinco  días  siguientes  a  la  ejecutoria  de  la  providencia  la  suma  de  $3.345.695  por  concepto  de  diferencia  pensional,  también  condenó  a  pagar  costas a favor del demandante y ordenó incluir la  suma de $953.523.oo como agencias en derecho en liquidación.   

3. El proceso con radicación número 15605  que  fuera adelantado por JOSÉ ORLANDO RENTERIA dentro del cual se declaró que  la  pensión  reconocida  mediante  resolución…  es  por  valor de $35.358.49  mensuales  y para el año 1994 y en lo sucesivo tal pensión será reajustada de  acuerdo  a  la Ley 71 de 1988 teniendo en cuenta que a la fecha la diferencia de  la   pensión   debidamente   reajustada   asciende  a  la  suma  de  $17.530.42  mensuales…  Condenó igualmente a la Empresa a pagar… la suma de $619.486.89  M/cte.  por  concepto  de  la  diferencia  de la pensión debidamente reajustada  desde  el  15  de  mayo de 1989 a la fecha de la providencia… Mediante auto de  fecha  31  de  enero  de  1994  se  ordena practicar la liquidación de costas e  incluir  la  suma  de  $176.533  M/te  en  que  se  consideran  las  agencias en  derecho…  El  10  de  febrero  se  libró  mandamiento  de  pago  a  favor del  demandante  por  la  suma  de  $640.523.40 y $176.583.oo… Por auto adiado 2 de  noviembre  de 1994 se dispone hacer entrega a la parte actora de los dineros que  existen en el proceso.   

4.  El  proceso numero 15614 adelantado…  por  CLÍMACO  ALOMIA  VALENCIA  dentro  del que se profirió sentencia el 13 de  septiembre  de  1995  declarando que la pensión reconocida mediante resolución  2481  de  julio 18 de 1984 es por valor de $40.682.92 M/te y para el año 1995 y  en  lo  sucesivo  tal  pensión será reajustada de acuerdo a la Ley 71 de 1988,  teniendo  en cuenta que a la fecha la pensión debidamente reajustada asciende a  la   suma   de  $58.643.40.  Igualmente  condenó  a  Foncolpuertos  a  pagar…  $3.056.581.28  por  la  diferencia  de  la  pensión…  e  incluir  la  suma de  $916.974,oo como agencias en derecho.   

5.  El proceso numero 15693 adelantado por  CRISTÓBAL  ALBERTO  GOMEZ  se  emitió  sentencia  con fecha 14 de octubre 1992  declarando  que  la  pensión  reconocida…  por  valor de $191.210.83… será  reajustada  de acuerdo a la Ley 71 de 1988… la pensión debidamente reajustada  asciende  a  la  suma  de $240.925.65 mensuales, para 1991 es $305.252.80 y para  1992  $387.671.06,  condenó  igualmente  a Foncolpuertos a pagar… $122.370.92  por reliquidación de cesantías.   

6. En el proceso número 15600 que aparece  como  demandante  JOSÉ  HELADIO ANGULO GARCIA donde se profirió sentencia el 7  de  febrero  de 1995 mediante la que declaro que la pensión reconocida mediante  resolución  28217  de  septiembre  18  de 1974 es por valor de $2.976.17 M/te y  para  el  año  1994  y  en  los sucesivo, tal pensión… asciende a la suma de  $70.118.87  mensuales…  Condenó  a  Foncolpuertos  a  pagar… $2.502.470 por  concepto  de  reajuste  de  pensión…  e  incluir  la suma de $713.203,oo como  agencias en derecho.   

7.  En el proceso número 15604 adelantado  por  NICOMEDES  HURTADO  se profirió sentencia el 26 de abril de 1993 resolvió  que  la  pensión  reconocida…  por valor de $34.507.39 M/te… en lo sucesivo  tal   pensión  será  reajustada…asciende  a  la   suma  de  $320.533.74  mensuales.   Igualmente   condenó   a  Foncolpuertos  a  pagar…  la  suma  de  $3.710.074.40 por concepto de reajuste…   

8.  El  proceso  número  15883  en el que  aparece  como  demandante  GABRIEL  TORRES  BAZAN  dentro  del cual se profirió  sentencia  el 25 de octubre de 1993 declarando que la pensión reconocida… por  valor  de $14.355.44 M/te… en lo sucesivo tal pensión será reajustada…a la  suma  de  $58.918.05  mensuales…Condenó igualmente a Foncolpuertos a pagar al  demandante…   la   suma   de   $2.114.080.63   por  concepto  de  reajuste  de  pensión…ordenando   incluir   $602.512,oo   como   agencias   en   derecho…   

En ese punto surge resaltar, para completar  la  descripción  de  los  hechos y las conductas endilgadas al señor Juez, que  las   aludidas   decisiones   se   proponen   diametralmente   opuestas   a   la  legalidad21…  se  encuentra  demostrado  documentalmente, que el incriminado  GAMBOA  VELÁSQUEZ, servidor público como se estableció con suficiencia, en el  ejercicio  de  su función jurisdiccional como Juez Primero Laboral del Circuito  de  Buenaventura  condenó  al  Fondo  Pasivo  Social  de Puertos de Colombia en  liquidación  FONCOLPUERTOS,  en  los procesos ordinarios laborales, a pagar las  sumas  de dinero ya especificadas, cuando en realidad, como se halla establecido  también  en  alto  grado  de  probabilidad,  las  decisiones  tomadas se oponen  flagrantemente  a  la  legalidad,  pero  además que por cuenta de las mismas se  ordenaron   y   dispusieron   pagos  que  se  concretan  entonces  en  indebidas  apropiaciones  a  favor  de  terceros,  y  en  detrimento  del  patrimonio de la  mencionada         entidad        estatal.”22   

Y en estricta correspondencia con los hechos  relatados  acusó  a  Harold Gamboa Velásquez, en su condición de Juez Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  como autor del delito de peculado por  apropiación a favor de terceros, tras advertir que:   

“…la valoración conjunta y ponderada,  atendiendo  criterios  informados  por  la  sana  crítica,  de  los  medios  de  convicción  recogidos en la instrucción, imponen concluir que está demostrada  en  alto grado de probabilidad de verdad, contrario a lo afirmado por la defensa  oficiosa,  tanto  la existencia de conducta punible, como la responsabilidad del  declarado  ausente  doctor HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ, no siendo otra la decisión  a  tomar que la de proferir RESOLUCIÓN DE ACUSACIÓN en su contra como presunto  autor   responsable   del  punible  de  Peculado  por  apropiación.”23    

ii)   De   la   prescripción   de   la  acción.   

Para la Sala, después de revisar el escrito  calificatorio,  y  de  acuerdo con lo que se ha transcrito en precedencia,   en  relación  con  el  monto  del  supuesto  peculado  originado  en la condena  proferida  por  el juez laboral a favor de los demandantes, le resulta claro que  sí  se  incluyeron los valores que ahora el recurrente pregona como el monto de  lo ilegalmente apropiado.   

En razón a lo anterior, al seleccionarse la  ley  aplicable  en  el  escrito  acusatorio,  en  cumplimiento  del principio de  favorabilidad,  se  consideró que la norma incriminatoria por cuya vulneración  se   enjuiciaría   a   GAMBOA  VELÁSQUEZ,  lo  era  el artículo 133 del Código Penal, modificado por el 19  de la Ley 190 de 1995, en los siguientes términos:   

“…necesario  precisar que en los casos  reseñados  en  precedencia,  si  bien  unos  fallos  de los procesos ordinarios  laborales  referenciados  se  produjeron  antes  de  la  entrada en vigencia del  mencionado   estatuto  anticorrupción,  todos  los  pagos  generados  por  esas  determinaciones     se     concretaron     cuando    el    mismo    ya    estaba  rigiendo.”24   

Así  las  cosas, esbozados los parámetros  trazados  en  la  acusación,  con  el  fin de resolver el recurso formulado, es  procedente  abordar el análisis del tópico planteado por el apelante, esto es,  el referente a la prescripción de la acción.   

Considera  el  Tribunal de Buga  que la cuantía está determinada por el  valor  de  lo  apropiado al momento de hacerse efectivas las condenas contenidas  en  los  proveídos  laborales  proferidos  por  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ en calidad  de  Juez  Primero  Laboral del Circuito de Buenaventura, resolviendo declarar la  cesación  de procedimiento por prescripción de la acción penal en seis (6) de  las  ocho  (8) investigaciones adelantadas en su contra, por no exceder el monto  de  50  salarios  mínimos  legales mensuales exigidos por la legislación penal  vigente para la época.   

En  cambio, para el apelante la cuantía de  lo  apropiado  debe abarcar todo aquello de lo que ilegalmente se apropiaron los  extrabajadores     de     FONCOLPUERTOS  valiéndose  de las sentencias que a su favor dictó el procesado,  porque  lo  contrario  implicaría  dejar  en  la  impunidad  la mayor parte del  comportamiento,  debido  a  que  no se cubriría la totalidad de lo despojado al  erario público.   

Relevante resulta estimar la cuantía de lo  apropiado,  por cuanto de ello depende establecer la norma aplicable al presente  caso,  ante  el tránsito de legislaciones penales sustantivas vigentes entre la  época  en  que  el  aquí  procesado  incurrió en las conductas punibles y hoy  (Decreto 100 de 1980, Ley 190 de 1995 y Ley 599 de 2000).   

De  acuerdo  con  lo  establecido  en  el  artículo  83  de  la  Ley  599 de 2000, durante la etapa del sumario la acción  penal  prescribe  en  un  término igual al máximo de la pena establecida en la  ley  para  la  infracción,  pero  en  ningún  caso en uno inferior a cinco (5)  años.  En  el ciclo de la causa tal lapso comienza a contarse de nuevo a partir  de  la  ejecutoria  de  la resolución acusatoria por un tiempo igual a la mitad  del  establecido para la fase de instrucción, sin que tampoco pueda ser menor a  cinco (5) años.   

Adicionalmente, de conformidad con la norma  en  cita,  cuando  la  conducta  punible  es  cometida  por servidor público en  ejercicio  de  sus  funciones,  el  tiempo mínimo de prescripción, tanto en la  etapa  de  la  instrucción  como  en  la  del  juzgamiento, se incrementa en la  tercera parte, es decir que será de 6 años y 8 meses.   

En  cuanto atañe al delito de peculado por  apropiación,  encuentra  la  Sala que el artículo 133 del Decreto 100 de 1980,  sancionaba  dichos  comportamientos con una pena de dos (2) a diez (10) años de  prisión  cuando  el  valor  de  lo  apropiado era inferior a los quinientos mil  pesos  ($500.000.oo),  y de cuatro (4) a quince (15) años cuando superaba dicho  monto.    

Posteriormente,  el  artículo 19 de la Ley  190  de  1995,  redujo  la  mencionada  punición de la mitad a las tres cuartas  partes,  cuando  el  valor  de  lo  apropiado no superaba los cincuenta salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

Actualmente,  el  Código  Penal  de  2000  dispone  una  pena de seis (6) a quince (15) años de privación de la libertad,  para  aquellos  eventos  en  que  el  valor  de  lo apropiado excede un valor de  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, y de cuatro (4) a  diez (10) años cuando es inferior a dicha cuantía.    

La  Sala,  entonces,  para  responder  a la  divergencia  de criterios atinentes a estimar la cuantía de lo apropiado con el  fin  de  concretar  si  ha  operado  o no el fenómeno de la prescripción en el  presente  caso, ha de observar la entidad de las pretensiones reconocidas en los  fallos  proferidos  por  el entonces Juez HAROLD   GAMBOA   VELÁSQUEZ,  a  fin  de  establecer  si trascienden en el tiempo en contra del patrimonio de FONCOLPUERTOS,  con  miras a establecer el  monto de lo apropiado en cada caso, por cuanto se tiene que:   

a)  A  través  de  la sentencia el 13 de septiembre de 199525, se ordenó  reajustar  la  pensión  de  jubilación  de  Clímaco  Alomía   Valencia,   condenándose   a  FONCOLPUERTOS  al  pago  de $3.056.581.00  por  concepto  de  la  pensión  reajustada,  la  cual  ascendió  a  la suma de  $58.643.4026.  El  pago  de  la  referida  decisión  se  hizo efectivo mediante  Resolución  No.1919  de  17  de  septiembre  de  1996  y  Nota Débito 11344 de  septiembre  30  de  1996, por  valor            de            $4.248.647.2827.  Revocado el referido fallo  por  la  Sala  Laboral  del  Tribunal  de  Bogotá  el  28  de junio de 2002, el  Ministerio    de    Protección    Social    estableció   que   “el   reajuste  ordenado  por  la  sentencia  proferida  en  primera  instancia…no     se    aplicó    en    nómina28…y   que   el   valor   a  recuperar   por   dineros   cancelados   de  más  es  $4.248.647.28.”29   

b)  Referente   al   proceso   laboral   instaurado   por   José  Heladio  Angulo  García,  el aquí  acusado,  mediante  fallo  del  7  de  febrero  de  1995,  dispuso  el  pago  de  $4.057.092.83 al reconocerle  diferentes        acreencias        laborales30.  Suma  cancelada  mediante  título  judicial  No.1505294  a  favor  de  su  apoderada.  Es de anotar que el  referido  fallo  fue revocado por la Sala de Descongestión Laboral del Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  31  de  julio  de  2002.  A  su vez, el Ministerio de  Protección   Social   determinó   que  como  consecuencia  de  esta  sentencia  “no        se  modificó   el   monto  de  la  pensión31”,  ordenando  recuperar  la  referida  suma,  por  haberse  cancelado  el  6  de  febrero  de  1996 a través de la “Nota  Débito     del     Banco    Ganadero”32.   

c)  A José Lucas  Castro  Hurtado,  por  concepto  de  la  diferencia de  pensión  reajustada, se le reconoció, mediante sentencia de mayo 3 de 1993, el  pago            de           $3.345.695.8033 por diferencia a la pensión  reajustada,  la  cual ascendió a $417.408.59. La Sala Laboral de Descongestión  del  Tribunal  Superior  de Bogotá revocó, el 18 de junio de 2002, el referido  proveído.  El Ministerio de Protección Social, mediante oficio GPSPC-ASNP 1209  del 18 de noviembre de 2004, determinó:   

“…el monto de la pensión, se  modificó como consecuencia del fallo  emitido  en  primera  instancia…  en  la  suma  de $102.570.12… El  valor  a  recuperar por diferencia de  mesadas    canceladas    de    más    por    nómina    es    de   $47.252.198.18…      Quinto:  Revisada  la  Hoja  de Vida del  pensionado  y  las  bases  de datos de los sistemas de información…y gestión  documental  de  pagos,  NO SE EVIDENCIÓ EL PAGO de la  sentencia  del  3  de mayo de 1993 en lo relacionado a la suma de $3.345.695.80,  por  diferencia  de  la  pensión  reajustada de acuerdo a la ley…”34   

d)   Cristóbal  Alberto  Gómez  Solis, a quien mediante sentencia del  14  de octubre de 1992, se ordenó reajustar la mesada pensional por $15.004.43,  sumado  a  $122.370.92  mensuales  por  concepto  de reliquidación de cesantía  definitiva   y   $676.738.20  por  reliquidación  de  anticipos.   Valores  cancelados   con   orden  de  pago  por  la  suma  de  $3.653.420,9335,  calendado  el  3  de  febrero  de  1993  de BANCOQUIA. Cabe advertir que la Sala Laboral de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá revocó, el 30 de agosto de  2002,  el  referido  proveído  al  desatar el grado jurisdiccional de consulta.  Así  mismo,  que  el  Ministerio  de  Protección  Social  estableció que como  consecuencia     de     esta     sentencia     “se  modificó    la    mesada    pensional”  y  se  pagó  “por  diferencia  de  mesadas  canceladas  de  mas  por nómina” la suma de  $6.585.010,4036,    ascendiendo    el    valor    a    recuperar   a   10.709.505.9037.   

e) En sentencia del 26 de abril de 1993, el  inculpado   condenó   a   FONCOLPUERTOS  al  pago  de  $320.533.74  mensuales,  por pensión reajustada que  reconoció  al  señor  Nicomedez  Hurtado.  Igualmente, dispuso el pago de $3.710.074.40 por la diferencia de  la  mesada  pensional  reajustada.  Decisión  revocada por la Sala Laboral  del  Tribunal  Superior de Bogotá el 28 de febrero de 2002. El  Ministerio  de  Protección  Social  afirmó que “el monto de la pensión se modificó por  la   providencia   de  primera  instancia…”  y  que  el  valor  a  recuperar  “por  diferencia  de mesadas canceladas de más por  nómina     es     de     $58.660.652.1638”. Empero  a   reglón   seguido   se  señala:    

“Séptimo: Revisada la Hoja de Vida del  Extrabajador  y  las  bases de datos de los sistemas de información (printer de  resoluciones,  nómina,  jurídico)  y gestión documental de pagos,  no se evidenció el pago  del  valor  registrado en el ordinal  primero  de  éste  informe y segundo de la sentencia revocada, sin embargo esta  coordinación  no  puede  certificar  con certeza que no se hubiese pagado dicho  valor,  por  cuanto  el  Ministerio  de  Transporte  detectó un faltante de 452  Resoluciones  expedidas  por  Foncolpuertos,  hecho  que  fue  denunciado  a  la  Fiscalía    General   de   la   Nación   en   su   oportunidad.”39   

f)  Mediante  sentencia  del 24 de enero de  1994,    el    aquí    acusado,    HAROLD    GAMBOA  VELÁSQUEZ,  en  calidad  de  Juez Primero Laboral del  Circuito   de   Buenaventura,   declaró   que   la   pensión  de  José   Orlando   Rentería,  extrabajador  portuario,    era    por    “$35.358,49    m/cte40”.   El  Fondo  de  Pasivo  Social   de   la  empresa  Puertos  de  Colombia  dando  cumplimiento  al  fallo  mencionado,  ordenó  reajustar  la  pensión  en  $17.530.55 m/cte y el pago de  $1.041.161.89,  por concepto de diferencia de pensión y agencias en derecho. El  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, Sala de Descongestión  Laboral,  por sentencia del 15 de julio de 2002, revocó la decisión precitada.  El  Área  de  Sistema  Nacional  de  Pagos del Grupo Interno de Trabajo para la  Gestión  del  Pasivo  Social  de  la empresa Puertos de Colombia, informó que:   

“efectuando el  desmonte  del  reajuste ordenado por el Juzgado de Primera instancia la cuantía  real  de  la  pensión corresponde a $2.234.608.68…por lo que en total se debe  reintegrar          $14.371.733.30.”41     

g)   José  Gonzalo  Riasco  Torres,  a  favor  de  quien mediante  sentencia  del  18  de agosto de 1992, se ordenó reajustar la mesada pensional.  Pago  que  se hizo efectivo mediante Resolución No. 11238 del 7 de diciembre de  1992.  Cabe advertir que la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior  de  Bogotá revocó, mediante sentencia del 5 de septiembre de 2002, el referido  proveído.  Así  mismo, que el Ministerio de Protección Social estableció que  como  consecuencia de esta sentencia,  se modificó la mesada pensional, en  consecuencia  ordenó reintegrar por diferencia de mesadas canceladas en nómina  la  suma  de $14.435.462.4642.   

h)   Respecto   del  señor  Gabriel  Torres  Bazan,  el  procesado  en  sentencia  emitida  el  25  de  octubre  de  1993, ordenó a FONCOLPUERTOS   reajustar  la  pensión  de  jubilación  en cuantía de $ 58.918.0543  y cancelar  $2.114.080.63   por  concepto  de  la  diferencia  de  la  pensión  reajustada.  Posteriormente,  mediante proveído del 14 de febrero de 1994 ordenó incluir en  la  liquidación  en  costas la suma de  $836.188.00, estimada por agencias  en   derecho   a   favor  de  la  parte  demandante44. Igualmente, mediante oficio  No.  546  del  6  de  abril  de  1994  ordenó  al  Gerente del Banco Popular de  Buenaventura  cancelar a favor del apoderado del extrabajador portuario títulos  judiciales      por      diferentes      valores45, los que sumados ascienden a  $3.966.203.00.  Es  preciso  indicar,  que  el  27 de diciembre de 2002, la Sala  Laboral  de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá revocó dicho fallo.   

Así mismo, se observa que el Ministerio de  Protección  Social  estableció  que  como  consecuencia  del  fallo de primera  instancia  “el  monto  de la pensión se reajustó46, al expresar:   

“no  se  evidencio       el       pago       de    la    suma    de   $2.114.080.6347…sin  embargo esta coordinación no puede certificar con certeza que  no  se  hubiese  pagado  dicho  valor,  por cuanto el  Ministerio  de Transporte detectó un faltante de 452 Resoluciones expedidas por  Foncolpuertos…la  Resolución  No.  0285  del  12  de  marzo  de  1997 ordenó  reajustar  la  mesada de $809.713.2 a $936.792.00, aplicando en nómina a partir  de          marzo          de          199748;        también  en  este  mes  se  le  pagó la suma de $4.116.893.00 por  concepto  de  diferencias  pensionales  causadas  hasta  el  28  de  febrero  de  1997…Mediante Memorando NO.1243 del 18 de noviembre  de  2004, el Área Sistema Nacional de Pagos realizó el estudio de la sentencia  del  25 de octubre de 1993 Juzgado Primero Laboral del Circuito de Buenaventura,  e  informo  al  Área  de  Pensiones la suma cancelada  hasta  Noviembre  de  2004,  por diferencia de mesadas  $25.268.158.29”49(Resaltado     por    fuera    del    texto    original).    

Evidente  resulta,  entonces,  del material  probatorio                 enunciado50,  que  los  proveídos  del  procesado     GAMBOA     VELÀSQUEZ    modificaron,        en        seis51  (6) de los ocho52  (8) casos,  las  futuras  mesadas  pensionales, siendo procedente concluir que sus conductas  punibles   generaron   efectos  patrimoniales  diferidos,  creando  “   un  estado  antijurídico  solo determinable con el paso del  tiempo53”.   

Lo anterior significa, que al proferir cada  una  de  las  sentencias  el  procesado  no  solo  dispuso  el pago del reajuste  pensional  con retroactividad al momento en que se reconocieron las jubilaciones  de  los  trabajadores,  sino  que tales cantidades se siguieran cancelando en lo  sucesivo,   de   forma   mensual;   excepto,   se  reitera,  los  casos  de  los  extrabajadores  Clímaco  Alomía  Valencia  y  José  Heladio Angulo García, a  quienes  no  se  les  modificó el monto de la pensión como consecuencia de las  sentencias   proferidas   el   13   de  septiembre  y  7  de  febrero  de  1995,  correspondientemente;  empero,  sí  obra  prueba en el acervo del pago de sumas  por  $4.248.647.28  y  $4.057.092.83,  valores cancelados mediante notas débito  calendadas  el  30 de septiembre y 6 de febrero de 1996, conforme lo detalló el  Grupo  Interno  de  Trabajo  para  la  Gestión  del Pasivo Social de la Empresa  Puertos de Colombia.   

De esta forma, aflora con claridad meridiana  de  los  elementos  suasorios  allegados,  que  si bien es cierto el titular del  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito de Buenaventura impartió órdenes para  que  se  pagaran  agencias de derecho a favor de los demandantes y se reajustara  la  pensión  de  jubilación con retroactividad al momento de su reconocimiento  por  valores  que  no  excedían  para  la  época  los  cincuenta (50) salarios  mínimos          legales          mensuales54;  también  lo  es,  que sus  decisiones  al  no  ser  apeladas,  ni tampoco remitidas al superior para que se  surtiera  el grado jurisdiccional de consulta, cobraron ejecutoria, de tal forma  que     los     fallos     comenzaron     a     pagarse     por     FONCOLPUERTOS,   quien  desembolsó  por  razón  de  los  mismos  las sumas de $47.252.198.1855,  $10.709.505.9056,  $58.660.652.1657,  $14.371.733.3058,   $14.435.462.4659            y   $25.268.158.2960.    

Razón  por  la  que  el  menoscabo  a  los  recursos  públicos  se  evidencia en la relación de los pagos que mensualmente  se  les hizo a Cristóbal Alberto Gómez Solis, Gabriel Bazan, Jose Lucas Castro  Hurtado,  Nicomedes  Hurtado,  José Gonzalo Riascos Torres y Orlando Rentería,  extrabajadores beneficiados con los ilícitos fallos judiciales.   

Debe  concluirse, entonces, que la cuantía  de  lo apropiado se establece por la totalidad de lo ilícitamente obtenido y no  con base en el primer pago.   

Fundamento de lo anteriormente expresado, es  la  atribución  al  procesado de la disponibilidad jurídica de los bienes, que  no  de  su  disponibilidad material, por lo que resultando imposible advertir un  desplazamiento   inmediato   del   bien,   necesario   es   verificar   que  esa  “facultad  legal  de  ordenar  a otros la entrega o  pago,  se  traduzca  en  el  cumplimiento  de  la decisión, que puede operar en  momento  más  o  menos  cercano  a su expedición, o diferirse en el tiempo, de  conformidad     con     la     naturaleza     de     lo     ordenado”61.   

Al  respecto,  la  doctrina  ha  precisado:   

“…el  empleado  oficial  que  comete peculado por el aspecto material ejecuta sobre el  bien  actos  de  dueño,  sin  serlo, y por el aspecto psíquico los realiza sin  ánimo   de   restituirlo  o  devolverlo62.   

En cuanto al tiempo realizado del punible,  lo  importante  es  que  los  actos ejecutivos de autor o de coautor se realicen  todo  o parte para el momento que como servidor público o particular que ejerce  funciones       públicas       —autor  por  asimilación—  ostenta  la especial relación de disponibilidad jurídica sobre  el  bien,  con  independencia  si  la  tentativa  se  acaba o la consumación se  produce   luego   de  dejar  el  cargo  o  la  función  pública”63.   

La  ejecución,  en consecuencia, no podía  hacerse  en  un  solo acto como parece entenderlo el Tribunal, sino mediante una  sucesión  de  actos  parciales finalísticamente orientados hacia la obtención  del  resultado  típico  regido  por  el mismo designio criminal; propósito que  consistió  en declarar de forma ilegal que el monto de la pensión reconocida a  favor  de los demandantes era inferior a la que se les liquidó en su momento y,  por  supuesto,  en  ordenar  que  el  reajuste  de esas mesadas se les pagara en  adelante,  periódicamente,  es decir, cada mes, lo que en efecto ocurrió hasta  cuando     las     sentencias     constitutivas     de     prevaricato    fueron  revocadas.   

Sobre    el    tópico    la    Corte  afirmó:   

“Lo  que interesa entonces es que en el  manejo  y  administración  de  los  bienes  públicos se involucra una compleja  actividad  en  donde  se  combinan  no sólo la disponibilidad material…   sino  la  jurídica…   Es  cierto  que  para  el  momento  en  que fueron  entregados  y  pagados la totalidad de los cheques representativos del valor del  auxilio,  el  sindicado  ya  no  ostentaba la calidad de servidor público, pues  tales  actos se cumplieron en los meses de enero y febrero de 1991. Este aspecto  no  desdibuja  la  autoría  que  le  fuera imputada en las instancias frente al  delito  de  peculado por apropiación, en la medida que la gestión del auxilio,  la  incorporación al presupuesto y la competencia del diputado de ser la única  persona  que  podía  señalar  a  los beneficiarios, la cumplió cuando fungía  como  Diputado y así con la finalidad de lograr la apropiación que previamente  se  había  propuesto,  obtuvo,  cuando ya no lo era, la entrega de los dineros,  actos  de  agotamiento  que en todo caso no se hubieran cumplido sin el trámite  anterior   realizado  en  virtud  de  su  carácter  de  servidor  público  que  intervenía  de  manera  específica  en la ordenación del gasto”64.   

Y   ratificando   este   planteamiento,  recientemente,  y  sobre  un caso similar respecto del mismo procesado, expresó  esta Sala:   

“…el  momento  de  comisión del hecho punible y sus implicaciones en la prescripción  de  la  acción  penal,  dependen  de  la  modalidad de la conducta en cada caso  concreto.  Si  se  trata  de  un  solo  acto, el período de prescripción de la  acción  penal  deberá  contabilizarse desde el momento de su realización y si  se  trata  de  una  sucesión de acciones, deberá serlo a partir de la última,  conforme lo prevé el artículo 84, inciso 2°, del Código Penal.   

Admitir que no forma parte de la cuantía  el  reajuste pensional pagado a partir de la ejecutoria de los fallos laborales,  equivaldría  a consentir que no hubo apoderamiento respecto de los recursos que  desembolsó   periódicamente   Foncolpuertos  con  posterioridad  al  pago  del  retroactivo,  pues, el ilícito apoderamiento únicamente recaería en las sumas  sobre  las  que,  representadas  en  títulos  judiciales,  tenía  disposición  material el acusado.   

Se  insiste,  al proferir cada una de las  sentencias   HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  dispuso  el  pago  de  incrementos  pensionales  a  favor  de  los  demandantes,  en las cuantías que el mismo acusado señaló; y ordenó que esas  cantidades  se  siguieran cancelando en adelante, lo cual permite determinar, de  una  vez,  que  la  cuantía de lo apropiado no puede fijarse por las cantidades  inicialmente  entregadas, sino por todos los valores que alcanzaron a cobrar los  ex  trabajadores  amparados  en  los fallos, es decir, autorizados por una orden  judicial.   Y,  se  relieva,  no  es  posible  escindir  ninguno  de  los  pagos  periódicos,   de   la   decisión   —acto    de    disposición    jurídica    único   atribuido   al  procesado— que conforma  la conducta punible por la cual se acusó al funcionario judicial.   

Si   se   dijera,   por  ello,  que  lo  ilícitamente  apropiado  corresponde  apenas  a  lo  que se pagó en calidad de  retroactivo  pensional, debería significarse, de un lado, que la disponibilidad  jurídica  sobre  los  bienes es fragmentada en el acusado, y del otro, que esos  otros  dineros  periódicamente pagados tienen fuente legal, o cuando menos, que  la  posibilidad de recuperación se halla en el limbo porque no obedecen al acto  delictuoso               examinado”65.   

Corolario de lo anteriormente expuesto, por  tratarse  de sumas de dinero actualmente determinadas, deberá tenerse en cuenta  que  la  cuantía  de  lo  apropiado  en  seis (6) de los ocho (8) casos que son  objeto  de  análisis,  superó los 50 salarios mínimos legales mensuales a los  que  se  refiere  la  atenuante  punitiva  consagrada  en  el inciso segundo del  artículo  19  de  la  Ley  190  de  1995; esto es, exceptuando los casos de los  extrabajadores  portuarios  Clímaco  Alomía  Valencia  y  José Heladio Angulo  García.   

Siendo  ello  así,  la acción penal no se  encuentra  prescrita  en  los  casos en los que figuraron como demandantes José  Lucas  Castro  Hurtado,  Cristóbal  Alberto  Gómez  Solís, Nicomedes Hurtado,  José  Orlando  Rentería,  José Gonzalo Riascos Torres y Gabriel Bazan Torres,  dado  que  no  transcurrió  el  lapso máximo previsto en esa preceptiva, si se  considera  la fecha de la apropiación de los recursos estatales como aquella en  la  que se efectuó el último pago al ex trabajador o, ante su fallecimiento, a  sus  sustitutos  o  beneficiarios,  que  oscila  entre los años 2002 a 2004, de  acuerdo  al  estudio  realizado  por  el  Ministerio de la Protección Social al  comportamiento  pensional  de  aquellos,  y  la  ejecutoria de la resolución de  acusación el 9 de abril de 2008.   

Con  mayor  razón cuando debe aplicarse el  incremento  punitivo  de  una  tercera parte previsto en el canon 83 del Código  Penal  para  los  delitos  cometidos por servidores públicos, con lo cual dicho  término  es  de  20  años;  excepto, se reitera, los casos de Clímaco Alomía  Valencia  y  José  Heladio  Angulo  García,  en  los  que dicho lapso es de 10  años.   

Como  consecuencia  de  la  determinación  adoptada,  se  procederá  a  declarar  la  prescripción  de  la  acción penal  derivada  de  los  delitos  de peculado por apropiación respecto de la conducta  generada  dentro  de  los  procesos  laborales  adelantados por Clímaco Alomía  Valencia  y  José  Heladio  Angulo  García. Así mismo, se impone verificar el  cumplimiento  de  los elementos objetivos y subjetivos del cargo de peculado por  apropiación  en  favor  de  terceros que le imputara al procesado la Fiscalía,  respecto   de   los   hechos  aludidos  en  los  procesos  ordinarios  laborales  adelantados  por  José  Lucas Castro Hurtado, Cristóbal Alberto Gómez Solís,  Nicomedes  Hurtado,  José  Orlando  Rentería,  José  Gonzalo Riascos Torres y  Gabriel Torres Bazan.   

3.   De  la  existencia de la conducta  punible y la responsabilidad del procesado.   

Necesario  es precisar que el tipo penal de  peculado  por  apropiación  en  favor  de terceros, en su elemento objetivo, es  considerado  un  delito  de  resultado,  eminentemente  doloso cuya descripción  típica tiene la siguiente estructura básica:   

a)  Tipo penal de  sujeto  activo  calificado,  para  cuya  comisión  se  requiere  la  calidad de  servidor público en el autor.   

Para  la  Sala no se discute en modo alguno  por  parte  de  los sujetos procesales, que el acusado HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ,  fungía  como  funcionario  judicial, esto es, Juez Primero Laboral del Circuito  de  Buenaventura,  para  la fecha en que en el referido Despacho se tramitaron y  fallaron  los  procesos  ordinarios  laborales  a favor de los demandantes José  Lucas  Castro  Hurtado,  Cristóbal  Alberto  Gómez  Solís, Nicomedes Hurtado,  José  Orlando Rentería, José Gonzalo Riascos Torres y Gabriel Torres Bazan; y  como  tal,  ostentaba  la  calidad  de   servidor  público, exigida por el  artículo 397 del Código Penal Colombiano.   

Obra  en  el  expediente, como prueba de la  exigida  cualificación  especial  del  sujeto activo de la acción, copia de su  hoja  de vida, de la que se extracta claramente que el 31 de mayo de 1991, tomó  posesión  como Juez Primero Laboral del Circuito de Buenaventura, cargo para el  que  fue  designado  en periodo de prueba mediante Acuerdo No. 10 del 4 de abril  del  mismo  año,  emanado del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali y  mediante  Acuerdo  039  del  8  de  octubre  de  1991, la citada Corporación lo  nombró  en propiedad en el mismo cargo, tomando posesión el 22 del mismo mes y  año,  permaneciendo  en  ese  juzgado hasta el 20 de abril de 1998.     

b)  Que se abuse  del  cargo  o  de  la  función  apropiándose o permitiendo que otro lo haga de  bienes  del  Estado o de empresas o instituciones en  que  éste  tenga  parte  o  de  bienes  o  fondos  parafiscales, o de bienes de  particulares  cuya  tenencia  o  custodia  se le haya  confiado por razón o con ocasión de sus funciones.   

El acusado, en su condición de Juez Primero  Laboral  del Circuito, desarrolló actos de disposición jurídica sobre dineros  públicos  en  el  trámite  de  procesos  sometidos  a su jurisdicción, que le  implicaron  adoptar  decisiones  dirigidas a disponer de los recursos estatales;  o,  lo  que  es  lo  mismo:  el  entonces  juez, valiéndose de su condición de  servidor  público  y de manera ilegal puso en las arcas de terceros dineros del  Estado.   

Sobre  el alcance de la norma jurídica, la  Corte ha señalado:   

“En el entendido de que la relación que  debe  existir  entre  el  funcionario  que  es  sujeto  activo de la conducta de  peculado  por  apropiación  y  los  bienes oficiales puede no ser material sino  jurídica  y  que esa disponibilidad no necesariamente deriva de una asignación  de  competencias,  sino  que  basta que esté vinculada al ejercicio de un deber  funcional,  forzoso  es  concluir  que  ese  vínculo  surge entre un juez y los  bienes  oficiales  respecto de los cuales adopta decisiones, en la medida en que  con  ese  proceder  también  está  administrándolos.  Tanto  es  así  que en  sentencias  judiciales  como  las  proferidas  por  el implicado en los procesos  laborales  que  tramitó  ilegalmente,  dispuso de su titularidad, de manera que  sumas  de dinero que estaban en cabeza de la Nación (FONCOLPUERTOS –Ministerio  de  Hacienda  y  Crédito  Público),  pasaron  al  patrimonio de los ex trabajadores de la Empresa Puertos  de  Colombia  y del abogado que los representó, siendo indiscutible que el acto  de  administración  de  mayor  envergadura  es  aquel  con el cual se afecta el  derecho           de           dominio.”66   

En  la medida en que el desmedro del erario  público  fue plenamente establecido en el proceso, al obtenerse la relación de  los  dineros  que  por  mandato expreso del Juez Primero Laboral del Circuito de  Buenaventura  y  aquí  acusado  derivó  en  su  entrega, se tiene la siguiente  consolidación:   

PROCESO             

SUMAS ORDENAS EN LOS  FALLOS             

   

SE HACE EFECTIVA LA SENTENCIA  

MEDIANTE:            

   

COMPORTAMIENTO     DE    LA    MESADA  PENSIONAL  

CRISTOBAL  ALBERTO  GÓMEZ SOLIS             

Fallo  del  14  de  octubre de 1992.   

$387.671.06 Reajuste pensión  

$112.370.92    Reliquidación    de  cesantía   

$676.738.20 Reliquidación del anticipo de  23 mesadas             

   

Resolución 00158 del 19 de enero de 1993  dispone  dar  cumplimiento a lo ordenado en el fallo  del Juzgado Primero Laboral del Circuito de Buenaventura.   

Orden  de pago  del 3 de febrero de 1993, por valor de   

$3.653.420.93.            

   

Se modificó la  mesada pensional.   

Efectuado   el  desmonte  del  reajuste  ordenado  por  el Juzgado de primera instancia, el valor a recuperar a noviembre  de    2004,   era   de   $10.238.431,3367   

GABRIEL  TORRES  BAZAN             

Fallo  del  25  de  octubre de 1993.   

$58.918.05 Reajuste de pensión  

$2.114.080.63       Diferencia  pensional   

$602.512.00 Agencias en derecho            

Resolución  0285 del 12 de marzo  de  1997,  la  cual  ordenó  reajustar la mesada de  $809.713.20   a   $936.792.00,   aplicado  en  nómina  a  partir  de  marzo  de  1997.   

En  marzo de 1997, también se le pago la  suma  de  $4.116.893.00  por  concepto  de  diferencias  causadas hasta el 28 de  febrero de 1997.             

Se    modificó el monto de la pensión.   

No  se  evidenció  el pago de la suma de  $2.114.080.63.   

Por  tanto,  efectuado  el  desmonte  del  reajuste  ordenado  por  el Juzgado de primera instancia, el valor a recuperar a  noviembre  de 2004, era de $25.268.158.2968  

JOSÉ LUCAS CASTRO  HURTADO             

Fallo 3 de mayo de  1993.   

$417.408.59 Reajuste pensión  

$3.345.695 Diferencia pensional  

$ 953.523 Agencias en derecho            

   

El  Fondo  Pasivo  Social  de  la empresa  Puertos  de  Colombia,  dando  cumplimiento  al fallo reajusta la pensión desde  septiembre            de            199369.             

Se    modificó el monto de la pensión.   

No  se  evidenció  el pago de la suma de  $3.345.695.80.   

Por  tanto,  efectuado  el  desmonte  del  reajuste  ordenado  por  el Juzgado de primera instancia, el valor a recuperar a  noviembre de 2004, era:   

$47.252.198.1870.  

NICOMEDES  HURTADO             

Fallo  del  26  de  abril de 1993   

$320.533.74 Reajuste pensión  

$3.710.074.40       Diferencia  pensional.             

   

El  Fondo  Pasivo  Social  de  la empresa  Puertos  de  Colombia,  dando  cumplimiento  al  fallo  reajusta  la pensión en  septiembre     de     1993     a     $463.901.0171.             

Memorando  No.  212  del  28  de  febrero de 2005:   

“Efectuado el desmontes de los reajustes  ordenados  por el Juzgado de primera instancia… el valor a recuperar a febrero  2005 es de $57.490.171.26.   

Igualmente, informan que revisada la hoja  de  vida  del extrabajador y las bases de datos… no  se  evidenció  el  pago  de los valores condenados72.  

JOSÉ   GONZALO  RIASCOS TORRES             

Fallo  del  18  de  agosto de 1992   

$249.700.07 Reajuste pensión            

   

Resolución  No. 11238 del 7 de diciembre  de   1992,   ordenó  dar  cumplimiento  a  la  sentencia  del  juez  de  primer  nivel.   

Al  aplicarle  el incremento para el año  1993  de  25,03%  más el 12% por el Decreto 2108 de 1992 arrojó la cuantía de  $349.664  aplicada  en  nómina  en  abril  de 199373.             

   

Se modificó la  mesada pensional.   

Efectuado   el  desmonte  del  reajuste  ordenado  por  el Juzgado de primera instancia, el valor a recuperar a noviembre  de 2004, era:   

$14.435.462,4674.  

JOSÉ   ORLANDO  RENTERÍA             

Fallo  del  24  de  enero de 1994   

$35.358.49 Reajuste pensión  

$619.486.89        Diferencia  pensional             

Resolución  No.  0706  del 12 de  julio   de  1994  ordenó  ajustar  la  pensión  en  $17.530.55   mensuales  y  el  pago  de  $1.041.161.89,   por  concepto  de  diferencia  de  pensión  y  agencias  en  derecho75.             

Se    modificó la mesada pensional.   

Efectuado   el  desmonte  del  reajuste  ordenado  por  el  Juzgado  de  primera  instancia,  el  valor  a reintegrar es:  $14.371.733.3076  

Los  referidos  elementos  de juicio que se  acaban   de   memorar,   debidamente  probados,  evidencian  que  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  en  su calidad de Juez Primero Laboral de Buenaventura y, por ende,  servidor  público,  dispuso  de  dineros públicos mediante el proferimiento de  decisiones  “alejadas”  y  “con abierto desconocimiento de la normatividad  legal,  la  jurisprudencia  laboral  y  lo probado en el proceso”, conforme lo  calificó  la  Sala  Laboral  del  Tribunal Superior del Distrito de Bogotá, al  surtir el grado jurisdiccional de consulta.   

Consideró  la Corporación en sentencia 31  de julio de 2002:   

“…se   destaca  de  lo  anterior  la  ambivalencia  e imprecisión con que el actor plantea sus hechos… El artículo  25  del  C.P.L  exige  con  relación a la causa petendi, que la demanda deberá  contener  lo  que  se demanda, expresando con claridad y precisión los hechos y  omisiones  y  una  relación de los medios de prueba que el actor pretende hacer  valer  para restablecer la verdad de sus afirmaciones… es aquí cuando se pone  de  presente  la  necesidad  de  salvaguardar  el derecho de defensa y el debido  proceso  a  través  de  la  protección  de  las  formas…  pero además de lo  anterior,  cuando el a quo ordena tener la prima proporcional de servicios y las  vacaciones  dentro de lo devengado el último año de servicios, de acuerdo a la  convención,  es precisamente esta norma convencional, la que da el carácter de  factores  no constitutivos de salario a la prima proporcional de servicios y las  vacaciones,  lo  que  significa  que tampoco tendría  razón   el   a   quo,   para   ordenar   la   reliquidación   de  pensión  de  jubilación.”77(Resaltado  fuera  del texto  original).   

Reproche  que  se  replica, con fundamentos  jurídicos  similares,  en  las  decisiones  proferidas  el  30 de agosto, 28 de  junio,  27  de diciembre, 18 de junio,  28 de febrero, 5 de septiembre y 15  de  julio de 2002,tras verificar que el procesado desatendió las prescripciones  de   los   cánones  25  y  305  de  los  Códigos  Procesal  Laboral  y  Civil,  respectivamente,  pues  conforme  a las enunciadas normas, la Sala encuentra que  si  bien  el juez, en aras de efectivizar el derecho material, puede interpretar  las  partes  oscuras  de  la  demanda,  ello  no lo habilita para pretermitir la  constatación  de  los  requisitos  mínimos  del  libelo  y,  menos  aún, para  apartarse    de    la   causa   petendi.  En ese orden, las facultades de dirección e interpretación no le  facultan  para  resolver  aspectos  no  planteados y no debatidos en el proceso.   

Ello,  además,  porque  las  partes  deben  formular  con  claridad  sus  pretensiones  y demostrar el supuesto fáctico del  cual  pretenden  derivar  provecho, conforme al principio de la carga probatoria  consagrado  en  el  canon 177 del Código de Procedimiento Civil, por cuyo medio  incumbe  a las partes probar el supuesto de hecho de las normas que consagran el  efecto  jurídico  que  ellas  persiguen. Así mismo, porque acorde con el canon  305  ibídem,  la sentencia  debe  expedirse  en  consonancia  con  los  hechos y pretensiones aducidos en la  demanda.   

De  tal  forma,  que  el delito se cometió  cuando  el  juez  ordenó,  valiéndose  de  su  calidad, el pago de dineros del  Estado,  por obligaciones inexistentes a terceros, de manera que así fue que se  edificó   la   acusación   por   el   ilícito   de   peculado   a   favor  de  terceros.   

Precisamente, la prueba del delito está en  las  condenas  proferidas  en los procesos ordinarios, y en su incidencia en las  cantidades  que se siguieron cancelando en lo sucesivo, en la mayor parte de los  casos  en  forma  mensual,  a  los  extrabajadores portuarios José Lucas Castro  Hurtado,  Cristóbal  Alberto  Gómez  Solís,  José  Orlando  Rentería, José  Gonzalo  Riascos  Torres y Gabriel Torres Bazan, por parte de  FONCOLPUERTOS;  con  independencia de que  por    vía    de   consulta   o   de   apelación,   dichas   providencias   se  revocaran.   

Se exceptúa de la anterior consideración,  el  caso  de   Nicomedes  Hurtado, por cuanto no existe en el acervo prueba  que  permita  acreditar que las condenas ordenadas en la sentencia proferida por  el  acusado  el  26  de  abril  de  1993  fueron canceladas por referida entidad  estatal, tal como se reseñara en los apartados anteriores.   

Ahora  bien,  en  el  aspecto  subjetivo el  delito  de  peculado  a  favor  de terceros comprende, como elemento central, el  dolo.  Por  dolo  se  entiende  el  conocimiento  y  la voluntad de realizar los  elementos pertenecientes al tipo legal.   

Respecto  de  este  tópico  la  Sala  ha  precisado:   

“El  dolo ha  sido  definido tradicionalmente como la simbiosis de un conocer y un querer, que  se  ubica  en  la  vertiente interna del sujeto, en su universo mental.  En  materia  penal  se  dice  que  actúa  dolosamente  quien sabe que su acción es  objetivamente  típica  y  quiere  su  realización… el dolo se integra de dos  elementos:   Uno  intelectual  o  cognitivo,  que  exige  tener  conocimiento  o  conciencia  de  los  elementos  objetivos  del  tipo  penal  respectivo.  Y otro  volitivo,   que   implica   querer  realizarlos”.78   

La    Sala    encuentra    que    las  actuaciones79   desplegadas   por  el  acusado  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  al  interior  de cada uno de los procesos  laborales,  evidencian  un  comportamiento  consciente  y voluntario orientado a  favorecer  la  postura de los demandantes en detrimento de la parte demandada y,  sobre todo, de los recursos de ésta.   

La Sala también ha considerado:  

“El  dolo  como manifestación del fuero  interno  del  sujeto  activo  de  la conducta punible sólo puede ser conocido a  través  de  las manifestaciones externas de esa voluntad dirigida a determinado  fin”80.   

Así,  las  manifestaciones  externas de la  voluntad      dolosa      de      HAROLD     GAMBOA  VELÁSQUEZ  fueron acceder a  las  pretensiones  de  los  demandantes  sin que se configuraran los fundamentos  sustanciales  para  reconocerlas y habilitar como medio de prueba documentos que  no  reunían  las  exigencias  legales;  acciones  que  revelaron su voluntad de  infringir  la  ley  para  favorecer  las posturas procesales de los demandantes,  medio  a  través  del  cual  estos accedieron a recursos estatales a los que no  tenían   derecho,   habida   cuenta   que   las  condenas  emitidas  en  contra  de  FONCOLPUERTOS, como era  de  conocimiento  de  los  operadores  judiciales  de  la época, las asumía el  Estado colombiano.   

En suma, se encuentran cabalmente cumplidos  todos   los   requisitos  para  declarar  penalmente  responsable  al  procesado  GAMBOA     VELÁSQUEZ  como  autor  del  delito  de  peculado, dado que en su  condición  de Juez Laboral, al tramitar procesos sometidos a su jurisdicción y  competencia,  desarrolló actos de disposición jurídica sobre bienes estatales  que  comportaron  la  apropiación  de  recursos  por  parte  de terceros que no  ostentaban derecho a obtenerlos.   

De acuerdo con lo anterior, se impone tasar  la  pena atendiendo el principio de proporcionalidad entre la conducta juzgada y  el  grado  de  exigibilidad  del  sujeto  agente;  los  criterios  de eficacia y  necesidad  de  la  sanción  penal,  una  vez  constatada la vulneración real y  efectiva del bien jurídico tutelado.   

En  el  caso sub examine, encuentra la Sala  que   las   sentencias  proferidas  por  el  acusado  que  generaron  detrimento  patrimonial    a    los    bienes    estatales   fueron   proferidas81 en vigencia  del  artículo  133  del  Decreto  100 de 1980, siendo ésta la norma sustantiva  aplicable  para  el  presente  caso, en lo que respecta a la dosificación de la  pena,   en   tanto   la   función   de   garantía   del  tipo  penal  así  lo  establece82.   

La  referida  legislación  sancionaba  el  delito de peculado por apropiación en los siguientes términos:   

“El  empleado oficial que se apropie en  provecho  suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o  de empresas o de  instituciones  en  que  éste  tenga  parte,  o  de  bienes  particulares,  cuya  administración  o  custodia  se  le  haya confiado por razón de sus funciones,  incurrirá  en prisión de 2 a 10 años, multa de un mil a un millón de pesos e  interdicción de derechos y funciones públicas de 1 a 5 años.   

Cuando  el  valor de lo apropiado pase de  quinientos  mil pesos la pena será de 4 a 15 años de prisión, multa de veinte  mil  a  dos  millones de pesos e interdicción de derechos y funciones públicas  de         2        a        10        años83.”   

Ahora  bien, ha de tenerse en cuenta que lo  apropiado  a  favor  de  terceros  por  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  en  cada  uno  de  los procesos laborales  promovidos  por  los  señores  José  Lucas  Castro Hurtado, Cristóbal Alberto  Gómez  Solis,  José Gonzalo Riascos Torres y Gabriel Torres Bazan, excedió el  valor  estipulado  en  la  normatividad  referida ($500.000.oo), al realizar los  extrabajadores   portuarios  cobros  de  sus  mesadas  pensionales  reajustadas,  durante  más  de  una  década,  amparados por la orden judicial emitida por el  acusado84.  De  tal  forma,  que  los extremos punitivos quedan, entonces, de  cuatro (4) a quince (15) años.   

Relevante  resulta precisar, que pese a ser  el  Decreto  100  de  1980,  la  norma  sustantiva  aplicable  para  el presente  caso85,  la  Sala  acudirá al sistema de cuartos establecido en el actual  Código  Penal,  Ley 599 de 2000, por cuanto, ésta normatividad racionaliza con  favorables criterios el ejercicio sancionador en materia penal.   

De esta manera,  si la pena legal va de  cuarenta  y  ocho  (48)  a  ciento  ochenta (180) meses de prisión, el marco de  movilidad  es de ciento treinta y dos (132) meses, que al ser dividido en cuatro  nos  arroja  un  guarismo  equivalente  a  treinta  y  tres  (33)  meses de pena  privativa  de  la libertad. Así las cosas, el primer cuarto de movilidad oscila  entre  cuarenta  y ocho (48) y ochenta y un (81) meses, los cuartos intermedios,  entre  ciento  catorce  (114)  y ciento cuarenta y siete (147) meses y el cuarto  superior,  entre  ciento  cuarenta y siete (147) y ciento ochenta (180) meses de  prisión.   

Ahora  bien,  como  en  la  resolución  de  acusación  no  se  establecieron  circunstancias  genéricas de agravación, la  pena  a  imponer  deberá ser ubicada dentro del primer cuarto de movilidad, que  va de cuarenta y ocho  (48) a ochenta y un (81) meses.   

Considerando   la   gravedad  del  hecho,  representado  en  el cuantioso daño causado al erario público, y la intensidad  del  dolo  que  se refleja en la reiteración de la conducta ilícita como forma  de  instrumentalización  de  la  justicia  para  fines  particulares indebidos,  razones  que  confluyen  para que no se parta del mínimo sino de cincuenta (50)  meses,   base  que  se  incrementa  en  veinticuatro (24) meses a razón de  seis   (6)  meses   para  cada  uno  de los cuatro delitos de la misma  naturaleza  concurrentes,  para  un  total  de  setenta  y  cuatro (74) meses de  prisión.   

En cuanto hace a la multa, también prevista  como  pena  principal en el artículo 133, modificado por el artículo 2º de la  Ley  43  de  1982, se determinó que oscilaría entre  “veinte  mil a dos millones de pesos”,  por lo  que   se   debe   imponer,   acudiendo   al   sistema   de   cuartos86   

,  una multa dentro del referido ámbito de  movilidad;  el  cual,  a su vez, determina un marco de punibilidad de un millón  novecientos  ochenta  mil  pesos ($1.980.000), que al ser dividido en cuatro nos  arroja  una  cifra  equivalente  a  cuatrocientos  noventa  y  cinco  mil  pesos  ($495.000)  de  pena  multa.  Así las cosas, el primer cuarto de movilidad  oscila  entre  veinte  mil   ($20.000.oo)  y  quinientos  quince  mil pesos  ($515.000),  los cuartos intermedios entre un millón diez mil ($1.010.000) y un  millón  quinientos  cinco  mil pesos ($1.505.000) y el cuarto superior entre un  millón  quinientos  cinco  mil  pesos  ($1.505.000)  y  dos  millones  de pesos  ($2.000.000).   

Como  en  el  convocatorio  a  juicio no se  determinaron  causales genéricas de agravación, la multa a imponer deberá ser  fijada  dentro  del  primer cuarto de movilidad, esto es, entre veinte mil pesos  ($20.000) y quinientos quince mil pesos ($515.000).   

Así mismo, ha de estimarse que se trata de  un  concurso  de  conductas  jurídico  penalmente  desaprobadas,  razón por la  que    al  delito  base  de  la  pena  tasado  en doscientos mil pesos  ($200.000),  se  le  sumará  “otro  tanto”,  conforme a lo estipulado en el  artículo    26    del   Decreto   100   de   198087,  para concretar la multa en  la suma de cuatrocientos mil pesos ($400.000).   

Aplicando  el  referido  parámetro  de  dosificación punitiva, se fija la inhabilitación de derechos y  funciones  públicas en cuarenta (40) meses88   

.  

Igualmente, se condenará  al  pago  de  perjuicios  de  orden  material  a  favor  de  FONCOLPUERTOS,    en    cuantía    de   ciento once millones quinientos sesenta y cinco  mil   novecientos  ochenta  y  dos,  con  quince  centavos  ($111.565.982.15), que corresponde al valor de los  dineros  cancelados  por  la  entidad  en  mención  como  consecuencia  de  las  sentencias      emitidas      por      HAROLD    GAMBOA   VELÁSQUEZ,  equivalentes  a  ciento  noventa  y  seis (196) salarios mínimos  legales  vigentes,  indexados  a  la  fecha  del  pago,  valor  al  que  deberá  restársele  los dineros que hubieran sido recuperados por descuentos ordenados,  una  vez  fueron revocadas las sentencias al surtirse el grado jurisdiccional de  consulta.   

De otra parte, el procesado no tiene derecho  a  la  suspensión condicional de la pena ni a la prisión domiciliaria, pues no  cumple  con  las exigencias objetivas señaladas en los artículos 63 y 38 de la  Ley  599  de  2000, ya que la pena impuesta supera ampliamente los tres años de  prisión  y  la  mínima establecida para el delito de peculado por apropiación  es  superior  a  los  cinco  años,  sin que sea necesario hacer pronunciamiento  sobre los aspectos de orden subjetivo.   

   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE:  

1.   CONFIRMAR  parcialmente  el  numeral primero de la sentencia proferida por la Sala Penal de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Buga del 20 de enero de 2012, en el  sentido    de   cesar   procedimiento   a   favor   del   acusado   HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ, derivado de la  extinción  de  la  acción  penal  por razón de la prescripción, respecto del  delito     de     peculado     por     apropiación    originado    exclusivamente  en  los procesos laborales  ordinarios  instaurados  por  Clímaco  Alomía  Valencia y José Heladio Angulo  García.   

En consecuencia, se revoca la determinación  de  cesar procedimiento en favor del acusado en lo que se refiere a los procesos  laborales  ordinarios  instaurados  por  José Orlando Rentería, Gabriel Torres  Bazan,    Cristóbal    Alberto   Gómez   Solis   y   José   Gonzalo   Riascos  Torres.   

2.  CONFIRMAR parcialmente el      numeral     SEGUNDO  de  la sentencia proferida por la Sala Penal de descongestión del  Tribunal  Superior de Buga del 20 de enero de 2012, únicamente en el sentido de  ABSOLVER   a  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ, por el cargo de  peculado  por  apropiación  respecto  de  los  hechos  aludidos  en  el proceso  ordinario laboral adelantado por Nicomedes Hurtado.   

Por   tanto,  se  revoca  la  absolución  proferida     a     favor     de    HAROLD    GAMBOA  VELÁSQUEZ,  por el cargo de peculado por apropiación  respecto  de  los hechos aludidos en el proceso ordinario laboral adelantado por  José Lucas Castro Hurtado.   

3. Como consecuencia de todo lo anterior se  condena   a   HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,   identificado  con  la  cédula  de ciudadanía 16.585.518 de  Cali,  por el cargo de peculado por apropiación respecto de los hechos aludidos  en  los  procesos  ordinarios laborales adelantados por José Orlando Rentería,  Gabriel  Torres  Bazan,  Cristóbal  Alberto  Gómez  Solis,  José Lucas Castro  Hurtado  y  José  Gonzalo  Riascos  Torres,  a la pena de setenta y cuatro (74)  meses  de  prisión,  multa  de  cuatrocientos   mil  ($400.000)  pesos,  e  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por un término de cuarenta  (40)  meses,  como autor responsable de los delitos de peculado por apropiación  a favor de terceros, en concurso homogéneo y sucesivo.   

4.  CONDENAR  a  HAROLD  GAMBOA VELÁSQUEZ, al  pago  de  perjuicios  materiales  por la suma de ciento once millones quinientos  setenta  y  cinco  mil  novecientos  ochenta  y  dos  pesos  y  quince  centavos  ($111.565.982.15),  equivalentes a ciento noventa y seis (196) salarios mínimos  legales  vigentes,  indexados  a  la  fecha  del pago, a favor de FONCOLPUERTOS,  valor  al  que  se  descontara  los  dineros  que  hubieran sido recuperados por  descuentos  ordenados  por  el  fondo  en mención, una vez fueron revocadas las  sentencias de primera instancia.   

5.    NEGAR  la  suspensión  condicional  de la pena y la prisión  domiciliaria  a  HAROLD  GAMBOA VELÁSQUEZ.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO         FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                               NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

                                                        Secretaria   

    

1Sentencia  del  13 de septiembre de 1995.   

2  Sentencia del 7 de febrero de 1995.   

3  Sentencia del 3 de mayo de 1993   

4  Sentencia del 14 de octubre de 1992   

5  Sentencia del 26 de abril de 1993   

6  Sentencia del 24 de enero de 1994   

7  Sentencia del 18 de agosto de 1992   

8  Sentencia del 25 de octubre de 1993   

9  Folio   2   del  Cuaderno  Original No. 1 de instrucción.   

10 Cfr.  folios    21,   Cuaderno  Original No. 1.   

11  Folio 95 del cuaderno original de instrucción No. 1.   

12  Ibídem, folio 134.   

13  Folios 183 a 185 del cuaderno original No.1.   

14     ARTICULO 133. PECULADO POR APROPIACION. <Decreto derogado  por   la   Ley  599  de  2000>  <Modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley  190  de 1995: El servidor público que se apropie en  provecho   suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o  de  empresas  o  instituciones  en  que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de  bienes  de  particulares  cuya  administración,  tenencia o custodia se le haya  confiado  por  razón o con ocasión de sus funciones, incurrirá en prisión de  seis  (6)  a  quince  (15)  años,  multa equivalente al valor de lo apropiado e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  de  seis (6) a quince (15)  años.   

Si  lo  apropiado  no  supera  un  valor de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, dicha pena se  disminuirá de la mitad (1/2) a las tres cuartas (3/4) partes.   

Si   lo  apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salario  mínimos  legales  mensuales vigentes, dicha pena se  aumentará hasta en la mitad (1/2). (subraya fuera de texto)   

15  Folio 493 del cuaderno original No.2.   

16  Folio 500 del cuaderno original No.2.   

17  Folio 520 del cuaderno original No.2.   

18  Ibídem, folio 522.   

19  Ibídem, folio 532.   

20  Ibídem, folio 531.    

21  Folio 150 del cuaderno original No.1.   

22  Folio 155 del cuaderno original No.1.   

23  Folio 166 del cuaderno original No. 1   

24  Folio 152 del cuaderno original No.1   

25  Cuaderno original No.1, folio 38.   

26  Folio 33 del cuaderno de la parte civil.   

27  Memorando  GPSPC-  ASNP  205  del  2  de  junio  de  2006, folio 46 del cuaderno  original No. 1   

28Ibídem.   

29  Folio   2   del   cuaderno   de   apertura  de  instrucción  del  radicado  No.  15614.   

30  “…declaró  que  la  pensión  de jubilación del  demandante  es  de  $2.976,17…Condenó al pago de $2.502.463.39 por diferencia  de  la  pensión  reajustada  desde  el 24 de marzo de 1991 hasta la fecha de la  sentencia”,  Memorando  1114  del  28 de octubre de  2004, folio 83 del cuaderno original No.1.   

31  Ibídem, folio 84.   

32  “El  estudio  de la sentencia revocada se realizó mediante memorando No. 1114  de  28  de  octubre  de 2004 en el cual se informó al Área de Pensiones que el  monto   de   la   pensión  no  se  modificó  por  la  providencia  de  primera  instancia…El  valor  total  pagado  de  más  a  recuperar  asciende  a CUATRO  MILLONES  CINCUENTA Y SIETE MIL NOVENTA Y DOS PESOS 83/100 ($4.057.092,83)…”  Memorando  GPSPC-ASNP  207  del  2  de  junio  de 2006, folio 54 del C.O. No. 1.   

33  Memorando  GPSPC- ASNP 1209 del 18 de noviembre de 2004, folio 26 del C.O. de la  parte civil.   

34  Ibídem, folio 28.   

35  “…valor  cancelado  con  orden  de  pago del 3 de  febrero   de  1993  de  BANCOQUIA”,  folio  39  del  cuaderno original No. 1.   

36  Memorando  GPSPC-  ASNP  1211  del  18  de noviembre de 2004, folio 37 al 39 del  cuaderno  original  No.  1. Igual información se encuentra a folios 40 a 42 del  cuaderno  de  la  parte  civil.            

37  Ibídem,  folio  3  del  cuaderno  de  apertura  de  instrucción,  radicado No.  15693.           

38 En  resolución   No.  00335  del  3  de  mayo  de  2005  expresó:  “el  valor  a  recuperar a febrero de 2005 es de $57.490.171,26…el  señor    HURTADO    a   abril   de   2005   deber   reintegrar   $58.660.652,16  m/cte.”,  folio  2  del  cuaderno  de instrucción.   

39  En  Memorando GPSPC- ASNP  1209   del   18  de  noviembre  de  2004,  folio 23 del Cuaderno Original de la  Parte Civil.   

40  Resolución  No. 00334 del 3 de mayo de 2005. Folio 1  del cuaderno de instrucción.   

41  Ibídem, folio 2.   

42  Memorando  GPSPC-ASNP  227  del 28 de junio de 2006,  folios 21 a 23 del cuaderno de apertura de investigación.   

43  Folio   224   del   cuaderno   laboral  ordinario,  demandante:  Gabriel  Torres  Bazan.   

44  Ibídem, folio 241.   

45  Ibídem, folios 252 y 253.   

46  Memorando  GPSPC  – ASNP  073 del 21 de marzo de 2007, folio 91 C.O. No.1.   

47  Memorando         GPSPC         –  ASNP 217 del 16 de junio de 2006,  folio    22    del   Cuaderno   de   apertura   de  instrucción.    

48  Folio 92 del cuaderno original No. 1 de instrucción.   

49  Memorando         GPSPC         –  ASNP 217 del 16 de junio de 2006,  folio    23    del   Cuaderno   de   apertura   de  instrucción.    

50  Al   efecto   ver   incluso  los  pies  de  página  respectivos.   

51  José   Lucas  Castro  Hurtado,  Cristóbal  Alberto  Solís  Gómez,  Nicomedes  Hurtado,  José Orlando Rentería, José Gonzalo Riascos Torres y Gabriel Torres  Bazán.   

52  Se  excluyen  los  casos  de  Clímaco  Alomía  Valencia y José Heladio Angulo  García.   

53  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia del 21 de marzo  de 2012, radicación No. 38384.   

54  Proceso laboral de HERNANDO ANTONIO MOSQUERA.   

55  Valor  cancelado  al  señor José Lucas Castro Hurtado, conforme lo estableció  el  Ministerio  de  Protección  Social  en  Memorando GPSPC-ASNP 1209 del 18 de  noviembre   de  2004,  folio  26  del  Cuaderno  Original  de  la  Parte  Civil.   

56  Suma  pagada al señor Cristóbal Alberto Gómez Solís, tal como lo señaló el  Ministerio  de  Protección  Social  en  Memorando  GPSPC-ASNP  1211  del  18 de  noviembre de 2004, folio 37 a 39 del Cuaderno Original  No.1.   

57  Cuantía  estimada  por  el  Ministerio  de  Protección  Social,  en  Memorando  GPSPC-ASNP  1209  del  18  de  noviembre  de  2004, al referirse al extrabajador  portuario Nicomedes Hurtado.   

58  Monto  total  de la diferencia de mesadas canceladas de más por nómina a José  Gonzalo  Riascos  Torres, tal como lo expresa el Memorando GPSPC-ASNP 227 del 28  de  junio  de  2006,  folios 21 a 23 del cuaderno de apertura de investigación.   

59  Suma  cancelada  a  José  Orlando Rentería, conforme lo señala la Resolución  No.0334  del  3  de  mayo  de  2005.  Folio  1  del  Cuaderno  Original No. 1 de  Instrucción.     

60  Valor  que  estimó  el  Ministerio  de  la  Protección  Social fue cancelado a  Gabriel  Torres Bazan, por concepto de la diferencia de mesadas pensionales. Ver  al  respecto:  Memorando  GPSPC-ASNP  217  del 16 de junio de 2006, folio 23 del  Cuaderno de Apertura de Instrucción.     

61  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala Penal de Casación, sentencia del 21 de marzo  de 2012, radicación No. 38384.   

62  GÓMEZ  MENDEZ   Alfonso,  y  GÓMEZ  PAVAJEAU,  Carlos  Arturo,  Delitos  contra  la Administración  Pública,   editorial   Universidad   Externado  de  Colombia,  2008, citando en página 238 a ANTONIO VICENTE ARENAS. Comentarios al  Nuevo   Código   Penal,   Tomo   II,   Bogotá,   editorial   Temis,  1981,  p.  48.   

63  En  páginas  237  a  238,  agregan: “Es importante  diferenciar  apropiación  de  apoderamiento.  En la primera el sujeto coloca el  bien  fuera  de la esfera de custodia de su dueño o tenedor, así sea por breve  momento,  comportamiento  éste con el cual se consuma el delito de hurto. En el  apoderamiento,  el  sujeto activo realiza actos de disposición como si fuera el  dueño  del  bien, esto es, determinado por el animus domine, como sucede con el  peculado  por  apropiación.  De  manera que la apropiación es un posterius del  apoderamiento”.   

64  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Sentencia del 9 de mayo de  2003, radicación No. 16569.   

65  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala Penal de Casación, sentencia del 21 de marzo  de 2012,  radicación No. 38384.   

66  Sentencia del 6 de marzo de 2003, Radicado 18.021.   

67  Memorando   GPSP-  ASNP  1211  del  18  de  noviembre  de  2004,  Ministerio  de  Protección     Social,     Grupo     Interno     de     Trabajo    –GIT-  Área  Sistema  Nacional  de  Pagos,      folio      39     del     cuaderno     original     No.     1     de  instrucción.       

68  Folio  22  y 23  del cuaderno laboral ordinario, demandante: Gabriel Torres  Bazan.   

69  Folio 28 del cuaderno de la parte civil.   

70  Memorando  GPSPC- ASNP 1209 del 18 de noviembre de 2004, folio 26 del C.O. de la  parte civil.   

71  Folio  1  del  cuaderno  de  instrucción,  demandante: NICOMEDEZ HURTADO. Igual  información  se  reporta  en  Memorando GPSPC- ASNP 1209 del 18 de noviembre de  2004, folio 26 del C.O. de la parte civil.   

72  Folio  2 del cuaderno de instrucción, demandante: NICOMEDEZ HURTADO. Se reitera  el  dato en Memorando GPSPC- ASNP 1209 del 18 de noviembre de 2004, folio 28 del  C.O. de la parte civil.   

73  Memorando  GPSPC-ASNP  227  del 28 de junio de 2006,  folios 21 a 23 del cuaderno de apertura de investigación.   

74  Ibídem.   

75  Resolución  No. 00334 del 3 de mayo de 2005. Folio 1  del  cuaderno  de  instrucción,  demandante:  JOSÉ  ORLANDO RENTERÍA.   

76  Ibídem, folio 2.   

77  Folio  189  del cuaderno original de apertura de instrucción, demandante: José  Heladio Angulo.   

78  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   sentencia   del   25   de   agosto   de   2010,   radicación  No.  32964.     

79  “…el  dolo  es  en la totalidad de su esencia, un acto psíquico, un proceso  interno  que  se desarrolla en el escenario íntimo del delincuente, allí donde  no  es posible penetrar y en donde todo es invisible e impalpable. No disponemos  de  medios  para conocer directamente los actos psíquicos. Todo conocimiento en  el  particular  es  forzosamente  indirecto”  GOMEZ  PAVAJEAU  CARLOS  ARTURO,  citando  a  CABAL,  en  “El Estado de la Cuestión en Nuestra Jurisprudencia y  Doctrina”.  Ediciones  Nueva  Jurídica.  Segunda  edición: 2008, página 63.   

80  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, providencia del 13 de marzo  13 de 2003.   

81  Ordenó  el acusado reajustar la mesada pensional a favor de: José Lucas Castro  Hurtado,Cristóbal  Alberto Gómez Solis, José Orlando Rentería, José Gonzalo  Riascos  Torres,  Gabriel Bazan, mediante sentencias del 3 de mayo de 1993;14 de  octubre  de  1992,  24 de enero de 1994, 18 de agosto de 1992 y 25 de octubre de  1993, correspondientemente.   

82  Los  individuos  solamente  podrán ser sancionados,  cuando  el  hecho  y  la  punibilidad  están  legalmente  determinados en forma  preexistente,   así   lo   informa   el   artículo   29  de  la  Constitución  Política.   

83El  inciso  2  fue  modificado  por  el  artículo  2 de la ley 43 de 1982, el texto  original        estipulaba:       “Cuando  el  valor  de  lo apropiado  pase  de  quinientos  mil pesos la pena será de 4 a 15 años de prisión, multa  de  veinte  mil  a  quinientos mil pesos e interdicción de derechos y funciones  públicas de 2 a 10 años.”   

84  Es  importante  recordar  los  criterios  expuestos  por  ésta  Corporación en  sentencia  del  21  de marzo de 2012, bajo el radicado No. 38384, al considerar:  “…la  cuantía  de lo apropiado no puede fijarse  por  las cantidades inicialmente entregadas, sino por los valores que alcanzaron  a  cobrar  los extrabajadores amparados por los fallos, es decir autorizados por  una  orden judicial… no es posible escindir ninguno de los pagos periódicos ,  de  la decisión ­acto de  disposición     jurídica    único    atribuido    al    procesado­  que  conforma  la conducta punible  por la cual se acusó al funcionario judicial.”   

85  En  el  artículo  133  del  Decreto  100 de 1980 se  tipificaba   el   delito   de  peculado  por  apropiación,  sancionando  dichos  comportamientos  con  una  pena  de  dos  (2) a diez (10) años de prisión  cuando  el  valor  de  lo  apropiado  era  inferior  a  los quinientos mil pesos  ($500.000),  y  de cuatro  (4)  a quince (15) años cuando lo excedía. La referida cuantía equivale   a  111  salarios  mínimos  mensuales  vigentes  en  1980, por cuanto el salario  mínimo  en  aquel  entonces  fue  fijado por el Gobierno Nacional en cuatro mil  quinientos  pesos  ($4.500).  Como  en  el  caso  sub examine,  los valores  objeto  de  apropiación  exceden  dicho  monto,  en  tanto el de menor cuantía  asciende  a  $10.709.505.90,  consecuente  resulta   imponer  una  pena que  oscile  entre  los  4  a  15  años.  La  que difiere en su límite mínimo a la  contemplada  en  el  artículo 19 de la ley 190 de 1995, cuando se superaban los  cincuenta  (50)  salarios mínimos mensuales vigentes para la época, que estaba  fijada   entre  seis  (6)  a  quince  (15)  años.  De  tal  forma,  que  no  se  dan  los presupuestos del  principio    de    favorabilidad,   esto   es:  1.La  sucesión de dos o más leyes en el tiempo; 2)  la  regulación de un mismo supuesto de hecho, pero que conlleva a consecuencias  jurídicas   distintas;   y,   3),   la   permisibilidad   de  una  disposición       respecto       de      la      otra.   

86  Corte  Constitucional,  sentencia  C-070  de  1996:  “Lo  anterior  supone la aplicación analógica al  caso  que  se presenta ante la Corte, del artículo 19 de la ley 190 de 1995 que  acoge  el  índice  de  ‘salarios  mínimos  legales  mensuales’  como factor de  determinación  de la cuantía para agravar la pena en el delito de peculado por  apropiación.  No  debiendo  quedar  expósitos los derechos patrimoniales de la  víctima  mediante  la  declaratoria de inconstitucionalidad del artículo 372-1  del  Código  Penal,  y  siendo  procedente  la  analogía in  bonam partem en  materia  penal  con el fin de actualizar la cifra de cien mil pesos acogida como  criterio  para imponer la agravación de la pena, la Corte procederá a declarar  la   constitucionalidad   de  la  referida  disposición  siempre  y  cuando  la  expresión  “cien  mil pesos” se entienda en términos del poder adquisitivo del  peso en el año 1981, fecha en que entró a regir el Código Penal.   

Teniendo  en  cuenta  que  cien mil pesos  equivalían  en  1981  a  17.54  salarios  mínimos  legales  mensuales para las  principales  ciudades  y  a  18.83  salarios  mínimos legales mensuales para el  sector                      primario1   ,  esta cifra deberá actualizarse, en razón del principio  de  favorabilidad (CP art. 29), según esta última equivalencia para efectos de  la  dosificación de la pena. En consecuencia, las penas para los delitos contra  el  patrimonio  económico  deben  aumentarse  de  una tercera parte a la mitad,  cuando  el  hecho  se cometa sobre una cosa cuyo valor fuere superior a cien mil  pesos  en  términos  de  valor  adquisitivo del año 1981, equivalentes a 18.83  salarios mínimos legales mensuales.”   

87  Artículo  26:  “El que  con  una  sola  acción  u  omisión  o con varias acciones u omisiones infrinja  varias  disposiciones  de  la  ley  penal  o  varia veces la misma disposición,  quedará  sometido  a  la  que establezca la pena más grave, aumentada hasta en  otro tanto.”   

88  El  ámbito  de movilidad queda así: De veinticuatro  (24)  a ciento veinte (120) meses de prisión, arrojando un marco de punibilidad  de  noventa  y  seis  (96)  meses,  que  al ser dividido en cuatro nos arroja un  guarismo  equivalente  a  veinticuatro  (24)  meses.  Así  las cosas, el primer  cuarto  de movilidad oscila entre 24 y 48 meses, los cuartos intermedios 72 y 96  meses  y  el  cuarto  superior  entre 96 y 120 meses de pena de interdicción de  derechos y funciones.     

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