38202(14-03-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38202  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

     FERNANDO   ALBERTO  CASTRO  CABALLERO   

Aprobado     acta     Nº093   

Bogotá,  D.C.,  catorce (14) de marzo de dos mil doce (2012).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Julián  Andrés Serna Cardona, contra la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  el 3 de  noviembre  de  2011,  mediante  la  cual  modificó  la proferida por el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  Funciones  de  Conocimiento  de  Leticia  (Amazonas),  el   27  de julio del mismo año, que lo condenó como autor de la conducta  punible de extorsión agravada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                           

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de primera instancia de la siguiente manera:   

“Se  trata de eventos ocurridos a finales  de  noviembre  del  año  2008,  cuando  el  denunciante  y víctima Señor JUAN  MÁRQUEZ   SAAVEDRA  WANDERLEY  recibe  la  visita  en  su  negocio,  del  aquí  sentenciado  Señor  JULIÁN ANDRÉS SERNA CARDONA, a quien conocía desde años  atrás,  manifestándole  que  necesitaba la suma de cincuenta millones de pesos  ($50.000.000)  para  no  atentar  contra su hija y familia, solicitud que hacía  obedeciendo  órdenes  de  su  patrón.  Luego  de  varias llamadas posteriores,  amenazantes  e  intimidatorias,  la  víctima  logró  reunir  la  suma de trece  millones  quinientos  mil  pesos  ($13.500.000)  y  accedió a entregarla previo  acuerdo con el aquí sentenciado.   

“Este  evento  efectivamente, se llevó a  cabo  el  día  26 de Diciembre de 2008, frente a la residencia de la suegra del  aquí  procesado,  dentro  del  vehículo  de  la víctima, encontrándose en su  interior  únicamente  el  Señor  JUAN  MÁRQUEZ  SAAVEDRA WANDERLEY, su esposa  señora ELIANA CORTÉS BETANCOURT y JULIÁN ANDRÉS SERNA CARDONA.   

“Con el fin de que cesaran las amenazas de  muerte,   la   víctima   exhortó  a  Serna  Cardona,  a  firmar  un  documento  certificando  el  recibimiento de la suma de dinero, lo cual  se cumplió y  por tanto, se dio fin a lo acordado.   

“El  26  de  abril  de  2010, ingresó al  negocio  de  la  víctima un sujeto sin identificar, que le expresó que acudía  por  orden del Señor JULIÁN ANDRÉS SERNA CARDONA, ya que requerían una nueva  suma  de dinero, puesto que el patrón no estaba contento con el monto anterior,  y que esta vez, no querían “chichiguas”.   

“Por   todo lo anterior, la víctima  decidió  denunciar los actos de extorsión a los cuales estaba siendo sometido,  responsabilizando  como  autor  de este punible, al señor JULIÁN ANDRÉS SERNA  CARDONA.”.   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de la Nación, el 15 de agosto de 2010, presentó escrito de acusación  contra  el anteriormente citado, por el delito de extorsión agravada, según lo  preceptuado en los artículos 244  y 245 del Código Penal.   

3.  El  expediente pasó al Juzgado Segundo  Penal  Municipal  con Funciones de Conocimiento de Leticia (Amazonas), autoridad  que  el  27  de  julio de 2011, dictó sentencia de primera instancia, en la que  condenó    a     Serna    Cardona  a  la  pena  principal  de  360 meses de prisión y multa de 4001  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes   y   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso  igual  al  de  la  sanción  privativa  de  la libertad, como autor de la  infracción enunciada en precedencia.   

4.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  el 3 de noviembre de 2011, al resolver el  recurso,  lo  modificó,  en  tanto impuso al procesado la pena principal de 192  meses  de prisión, multa de 4000 salarios mínimos legales mensuales vigentes y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la restrictiva de la libertad, como autor del  punible de extorsión agravada. En lo demás, lo confirmó.   

Contra la anterior decisión, el profesional  del  derecho  que  vela  por  los  intereses  de Serna  Cardona interpuso recurso de casación.   

S  Í  N  T  E  S  I  S   D E L   L I B E L O   

Basado en la causal tercera, de acuerdo con  la  sistemática  reglada  en  la  Ley  906  de 2004, presenta un sólo reproche  contra la sentencia del Tribunal, así:   

Único cargo  

Acusa  al  sentenciador  de  haber  violado  indirectamente  la  ley  sustancial, derivada de error de hecho por falso juicio  de  legalidad,  por  cuanto desconoció las reglas de producción y apreciación  de  la  prueba  sobre  la cual se fundó la sentencia, esto es, el testimonio de  Juan Márquez Saavedra Wanderley.   

A continuación trascribe los artículos 29  de  la  Constitución  Política,  23,  347,  342,  377,  378,  379, 393 y 403 y  jurisprudencia  de  la  Sala, preceptos que en su sentir, fueron desconocidos en  el  trámite,  para  luego  aseverar  que  la declaración de Saavedra Wanderley  avasalló flagrantemente las reglas del contrainterrogatorio.   

Arguye  que  al  testigo-  víctima,  en el  contrainterrogatorio,  se  le  realizaron  preguntas,  teniendo como soporte las  entrevistas  rendidas  con anterioridad a la fecha de la comisión del ilícito,  pero  éste insistió en que la defensa debía haberse remitido a los registros,  dado  que  no  recordaba  el  día  en  que  ocurrió  el  acontecer  delictual.   

Empero, tal cometido fue igualmente objetado  por  el representante del ente acusador, oposición que fue acogida por el juez,  bajo  el  argumento  que  las  preguntas debían derivarse de lo expuesto por el  declarante en el interrogatorio.   

Aduce que el fin perseguido por la defensa,  era  el  de impugnar la credibilidad del declarante, toda vez que en ese momento  procesal  éste  se  limitó  a realizar una escueta narración sobre los hechos  materia  del  presunto  delito,  no  precisando  fechas  concretas acerca de las  visitas  extorsivas  y  la  entrega  del  dinero,  ocultando  en su criterio, su  larga   amistad   con  el  procesado,  afirmaciones  que  no  se compadecen con lo registrado en la noticia  criminal y en las entrevistas.   

Acota  que  se  solicitó la exclusión del  testimonio  de  Saavedra  Wanderley,  pero  tal petición no fue acogida por los  juzgadores,  convirtiéndolo  en  el pilar    fundamental    que    soporta    el    fallo    de    carácter  condenatorio.   

Después  de  analizar  los  testimonios de  Carmen  Eliana  Cortés  Betancourt  (esposa  de  la  víctima) y José Joaquín  Brieva  Acosta  (detective  del  DAS), anota que la versión de la primera es de  oídas y la del segundo presenta irregularidades en su práctica.   

Anota que la defensa nunca ha desconocido la  existencia  de un recibo por $13.500.000.00, documento que lo único que enseña  es  la  entrega  y  el consecuente recibimiento por parte de Serna Cardona de la  suma  antes  mencionada,  “sin que ello se exprese o  se  pueda  colegir que el valor entregado hacia parte o consistía en el pago de  una vacuna o extorsión”.    

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia  recurrida,  absolviendo  a  Julián  Andrés  Serna Cardona del cargo  formulado en su contra.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         

La   casación   en   la   Ley   906   de  2004   

De   tiempo   atrás   la   Corte   tiene  establecido1,   en   criterio  que  en  esta  ocasión  se  reitera,  que  esta  impugnación  no  ha  sido  concebida  como  un  instrumento que dé cabida a la  continuación  del  debate  surgido por razón del proceso, el cual se encuentra  culminado,  a  manera de instancia adicional a las normativamente previstas para  el  respectivo  trámite,  sino  que  por  el  contrario, corresponde a una sede  única  en  la  que  se  parte  del  supuesto  que el juicio ha terminado con la  emisión  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, y que ésta no solamente es  acertada,   sino   ajustada   en   un   todo  al  ordenamiento  jurídico,  cuya  desvirtuación compete al demandante.   

Los   intervinientes   en  la  actuación  judicial,  sólo pueden lograr dicho propósito a través de la presentación de  una  demanda  escrita,  en  la  que  se  identifique  la sentencia recurrida, se  acredite  la legitimidad y el interés para recurrir, se expresen con claridad y  precisión  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  la pretensión, y se  demuestre  la  objetiva  configuración  de  uno  o  varios  de  los  motivos de  casación    taxativamente   previstos   por   el   Código   de   Procedimiento  Penal.   

En el libelo debe demostrarse así mismo, la  necesaria  intervención  de  la  Corte para cumplir, en el caso concreto, uno o  más  de  los  fines  inherentes  al recurso extraordinario, los cuales aparecen  previstos  en  el  artículo  180  de la Ley 906 de 2004. De ninguna otra manera  podrían  ser  entendidas las expresiones contenidas en los artículos 181 y 183  ejusdem,  según  las  cuales, la casación resulta procedente contra sentencias  de  segunda  instancia,  “cuando afectan derechos o  garantías  fundamentales”,  y que en la demanda se  deben    señalar    “de    manera    precisa   y  concisa”,    las   causales   invocadas   y   sus  fundamentos.   

La  Corte  insiste  en  indicar  que  en el  sistema  procesal  reglado  en  la  Ley  906 de 2004, no se exonera al censor de  cumplir  con  unos  mínimos  requisitos  de  forma  y contenido que le permitan  superar  el  necesario  juicio  de  admisibilidad que por ley compete realizar a  esta  Corporación,  con  claro  desarrollo  en  el artículo 184 del mencionado  estatuto,  que  la  faculta para no admitir al trámite aquellas demandas en las  cuales  se  establezca  que  el  impugnante  carece  de interés, o cuando no se  señala  el  motivo  de  casación  en  que  apoya la pretensión desquiciatoria  contra  el  fallo  de  segunda  instancia,  o  se  dejan  de desarrollar clara y  precisamente  los  cargos  que  a su amparo pretendió formular, “o  cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso”.   

Entre    los   mencionados   requisitos  establecidos  en  el  original artículo 183 de la Ley 906 de 2004, esto es, con  anterioridad  a  la modificación introducida por el artículo 98 de la Ley 1395  de    20102,  se destaca que al actor corresponde interponer el recurso dentro  de  la  oportunidad legalmente prevista, es decir, dentro del término común de  los  60  días  siguientes a la última notificación de la sentencia de segunda  instancia,  y la carga de acreditar la existencia de interés, en orden a acudir  en sede extraordinaria.   

Al  demandante igualmente compete señalar,  además,   con   absoluta  precisión,  la  causal  o  causales  que  apoyan  su  pretensión;  enunciar,  desarrollar y sustentar de manera clara el reproche que  a  su  amparo  pretenda  proponer  y  demostrar con la nitidez requerida, que la  intervención  de  la  Corte  en  el  asunto  particular, resulta necesaria para  cumplir  alguna  de las varias finalidades previstas para el recurso, tales como  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de  las garantías de los  intervinientes  en  el  proceso,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a  éstos, o la unificación de la jurisprudencia.   

En   dicho   sentido   la   Sala   tiene  establecido:   

“La   debida  sustentación  del  cargo  propuesto  implica  para  el  censor,  entre  otras exigencias, desarrollarlo en  forma  completa,  conforme  al  principio de sustentación suficiente, de suerte  que  la demanda se baste a sí misma para lograr la infirmación total o parcial  de  la  sentencia,  según  el  caso,  y  hacerlo  de manera clara y precisa, en  términos  tales  que  el  alcance de la impugnación surja nítido, para que el  juez   de   casación   pueda   dar   a   los   reproches   planteados  adecuada  respuesta.   

“También   es  exigencia  indeclinable  demostrar  que la intervención de la Corte es necesaria para la realización de  los  fines  de  la  casación,  lo  cual  significa  que  la demanda, además de  hallarse  adecuadamente  presentada y debidamente sustentada (idoneidad formal),  debe  ser fundada (idoneidad sustancial), es decir, estar razonablemente llamada  a   propiciar   la   infirmación   total  o  parcial  de  la  sentencia,  o  un  pronunciamiento unificador de la Corte sobre el tema debatido.   

“A   esta  conclusión  se  llega  tras  consultar  el  contenido del artículo 184 ejusdem, donde se incluye como causal  de  no selección de la demanda de casación, el que se advierta fundadamente de  su  contexto  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  propias  del  recurso,  es  decir,  que  no  sea  necesario para materializar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los agravios inferidos a éstos (artículo  180)”3.   

En todo caso, la adecuada sustentación del  recurso,   sin   la   cual  no  es  posible  acceder  a  éste,  “exige  que  el  demandante  demuestre  que  el juzgador cometió un  error  al  tomar  la decisión, bien de juicio (in iudicando) o de actividad (in  procedendo),  para  cuyo efecto no basta afirmar que una determinada infracción  se   cometió,   sino  que  es  necesario  precisar  en  qué  consistió,  qué  repercusiones   o   implicaciones   tuvo   en   la   decisión  recurrida,  qué  consecuencias  desfavorables  se  derivaron  de ella para la parte impugnante, y  por  qué  la intervención de la Corte es necesaria para el cumplimiento de los  fines   del   recurso”4.     

         Presupuestos  de lógica y debida fundamentación de la infracción  indirecta de la ley material   

         

         

En  esta  modalidad  de  vulneración de la  norma,  se acepta que el error del  juzgador ocurrió de manera mediata, es  decir,  en  la  elaboración  del  juicio  de  hecho  derivado  de errores en la  apreciación  de  la  prueba, falencia que se ve reflejada en la aplicación del  derecho.    

En   el  plano  de  la  postulación,  al  casacionista  compete  enseñar  a  la  Corte  en qué consistió el error en la  valoración  de  los  medios  de  convicción,  es  decir,  si fue de hecho o de  derecho  y  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es, si de existencia,  identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

Y   por   último,  evidenciar  cómo  el  mencionado  vicio,  incidió  en la aplicación del derecho, en la medida en que  se  seleccionó  una  norma  que  no  era  la llamada a gobernar el asunto o, se  excluyó  otra  que  sí  resolvía todos los extremos de la relación jurídico  procesal.   

Calificación de la demanda  

         Con  relación  al  único  cargo  presentado  contra  el  fallo de  segunda  instancia,  bajo  el  argumento  consistente  en  que los juzgadores al  apreciar  la unidad probatoria, incurrieron en error de derecho por falso juicio  de  legalidad,  carece  de  la  correspondiente  fundamentación, situación que  impide  a  la  Sala  complementar  al  libelista,  por  razón  del principio de  limitación  que  rige  la  casación.             

         Conforme  a  ese enunciado, al actor competía indicar cuál fue el  rito  previsto  en  la ley que fue pasado por alto por el sentenciador dentro de  la  actividad  probatoria,  al  punto  que  el  testimonio de la víctima debió  excluirse  del  examen  mancomunado  de  los  medios  de conocimiento, así como  también,  en  cuanto  a  que  resultaba  trascendente  respecto de las plurales  decisiones adoptadas en el fallo.   

         En  el  supuesto  que  ocupa la atención de la Sala, el demandante  dedica  el  desarrollo  de la censura a sostener que se le impidió el ejercicio  del  derecho  a  contrainterrogar  al  testigo, en tanto el juez de conocimiento  aprobó  la  oposición  realizada  por el fiscal delegado, respecto de que  las  preguntas  por  él  elaboradas  no se basaron en las respuestas que dio la  víctima  en  el  interrogatorio,  pero  jamás  demuestra  que ese asentamiento  derivó  de un acto de arbitrariedad del funcionario judicial, contradiciendo de  esta manera las normas jurídicas que regulan el asunto.   

         Es  más,  el  demandante  sostiene  que  esa  presunta falencia le  impidió  igualmente  demostrar  que  entre  denunciante  y procesado había una  amistad,  circunstancia  que  nunca  argumentó  desde  el  punto de vista de la  trascendencia,   en  torno  a  que  ese  particular  hecho tenía la fuerza  persuasiva  suficiente  para desquiciar la sentencia del Tribunal, puesto que la  absolución  del  procesado  habría  sido  la  decisión  adoptar  en  el fallo  recurrido.   

         Y  por  último,  como si la casación fuera una tercera instancia,  critica  los  testimonios  de  Carmen Eliana Cortés Betancourt y José Joaquín  Brieva  Acosta,  con  relación  a  que  se  trataban  de  de  oídas  y el otro  presentaba  irregularidades  en  su  incorporación  en  el trámite del juicio,  respectivamente.   

Así  las  cosas,  la anunciada infracción  indirecta  de  la ley sustancial, se erige en un pretexto del censor, en orden a  discutir  la  responsabilidad  de  su  defendido,  máxime cuando propone que el  dinero recibido por el acusado, no era de una exigencia extorsiva.   

Por  tanto, como quiera que el cargo carece  del correspondiente sustento, la Sala inadmitirá la demanda.   

Resta  señalar  que  no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

El mecanismo de la insistencia  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos5:   

(ii)  La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

         (iii)   La   solicitud   de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público, a través de sus delegados para la casación penal, o ante  alguno  de  los Magistrados integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo  decida el demandante.   

         (iv)  La  solicitud  respectiva  puede tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

(v) Es potestativo del Magistrado disidente  o  del  Delegado  del  Ministerio Público ante quien se formula la insistencia,  optar  por  someter  el asunto a consideración de la Sala o no presentarlo para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al peticionario. Así  mismo,  cualquiera  de  ellos  puede invocar la insistencia directamente ante la  Sala de manera oficiosa.   

(vi) El auto a través del cual no se admite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso, con la consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con  tal propósito, teniendo en cuenta que  la   decisión   a   través  de   la   cual   no   se   admitió   la   demanda   está  contenida  en  un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,   esto   es   “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o  cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes”,  se establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A  su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

        En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

        1.      INADMITIR     la    demanda    de    casación   presentada   a  nombre  del  acusado Julián Andrés  Serna Cardona.   

2.  De conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

         

        Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                                                 FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                 MARÍA  DEL  ROSARIO   GONZÁLEZ   MUÑOZ                       

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO             

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  auto de casación del 5 de diciembre de 2007. Rad. 28653.   

2 Ley  1395  de 2010. Art. 98. “El artículo 183 de la Ley 906 de 2004 quedará así:   

“Artículo  183. Oportunidad.  El  recurso  se interpondrá ante el Tribunal dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  última  notificación y en un término posterior  común  de  treinta (30) días se presentará la demanda que de manera precisa y  concisa señale las causales invocadas y sus fundamentos.   

Si  no  se  presenta  demanda  dentro  del  término  señalado  se declara desierto el recurso, mediante auto que admite el  recurso de reposición”.   

3 Cfr.  por   todos,    auto   de   casación   de   9   de  junio  de  2008.  Rad.  29019   

4 Cfr.  Auto casación de 26 de septiembre de 2007. Rad. 28053.   

5 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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