37342(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 37342  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA N°. 139-  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina la Sala las bases jurídicas y  lógicas  de  la  demanda  de casación presentada por la defensa de  Andrés  Tumbo López, Fredy Valenzuela Vera, Leandro Alfonso Nova  Zapata,  Fernando  Montoya  Jiménez  y  Robert Antonio Nova Zapata contra  la  sentencia  condenatoria  proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior de Neiva del 13 de junio de 2011, que confirmó la dictada el  6  de  abril  de  2011  por  el  Juzgado  3  Penal del Circuito con funciones de  Conocimiento  de  esa  ciudad, que los condenó como coautores de los delitos de  secuestro  simple  en  concurso  heterogéneo  con hurto calificado y agravado y  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1. El 17 de julio 2009, siendo las 6:00 de la  tarde,  ingresaron  a  la  finca  El  Limón,  vereda Seboruco, del municipio de  Campoalegre,  Huila, varios sujetos armados quienes retuvieron al mayordomo Omar  Arcia,   a   su  esposa  y  al  trabajador  José  Jamir  Hernández  González,  despojándolos  de  sus  celulares  para luego amordazarlos y encerrarlos en una  habitación.   

Una  vez  los residentes de la finca lograron  liberarse,  le  avisaron  al  propietario  y constataron el hurto de 85 reses, 2  guadañadoras,  2  motosierras, 1 pulidora, 1 barra, 1 motocicleta de placas AKT  125,  3  celulares  y  2  rejos,  desencadenándose por parte de la Policía, un  operativo  en  el  que  horas  más  tarde  se logró la interceptación de unos  camiones,   en   la  vía  que  del  municipio  de  Aipe  conduce  a  Praga,  la  recuperación  del ganado y la captura de Andrés Tumbo  López,  Fredy  Valenzuela  Vera,  Leandro Alfonso Nova Zapata, Fernando Montoya  Jiménez  y Robert Antonio Nova Zapata, personas que lo  transportaba.   

2.  Con  fundamento en las previsiones de la  Ley  906  del 2004, el 19 de julio de 2009, ante el Juez Promiscuo Municipal con  función  de  control de garantías de Iquira, la fiscalía legalizó la captura  y  formuló  imputación  en  contra  de Andrés Tumbo  López,  Fredy  Valenzuela  Vera,  Leandro Alfonso Nova Zapata, Fernando Montoya  Jiménez  y  Robert Antonio Nova Zapata, como coautores  de  los  delitos  de  secuestro  simple,  en  concurso  heterogéneo,  con hurto  calificado  y  agravado,  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones1  y  uso  de  documento  público  falso2.   

3.  El  28  de  agosto  del  mismo  año, la  Fiscalía   6   Especializada   del   Gaula,   Huila,   presentó   escrito   de  acusación3  por  los punibles de secuestro simple, hurto calificado y agravado  y  tráfico,  fabricación  y  porte  de  armas  de  fuego o municiones agravado  (artículos  368,  239, 240 incisos 2° y 4°, 241.10 y 365 del Código Penal) y  la  audiencia  tuvo  lugar  el  23 de octubre siguiente ante el Juez 3 Penal del  Circuito             de             Neiva4.   

4.  El  6  de  abril  de  2011,  se profirió  sentencia  condenatoria  en  contra  de  Andrés Tumbo  López,  Fredy  Valenzuela  Vera,  Leandro Alfonso Nova Zapata, Fernando Montoya  Jiménez  y  Robert Antonio Nova Zapata, como coautores  responsables  de  los  delitos  de secuestro simple en concurso heterogéneo con  hurto  calificado  y agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego  o  municiones.  Les  impuso  223  meses  de  prisión,  829.16 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa  e  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo tiempo de la pena principal y les  negó    la    condena    de    ejecución    condicional    y    la    prisión  domiciliaria5,  decisión  que  en  sede  de  apelación  fue  confirmada  por el  Tribunal    el    13    de    junio    de    20116.   

5.    La   apoderada   de   Andrés  Tumbo  López,  Fredy Valenzuela Vera, Leandro Alfonso Nova  Zapata,  Fernando  Montoya  Jiménez  y  Robert  Antonio Nova Zapata  interpuso  y  sustentó el recurso extraordinario de casación que  les fue concedido.   

LA  DEMANDA   

Postuló  un  cargo  único  con fundamento en el  numeral   2   del   artículo   181   de   la  Ley  906  de  2004,  “por   desconocimiento   al   debido   proceso   por  afectación  sustancial  de su estructura o de la garantía debida a cualquiera de las partes  (sic);  Consistente  en  violación  al debido proceso, por error en la forma de  participación  y  en  la  formulación  jurídica de la imputación7.”   

Sus argumentos:  

(I) Empieza por enunciar los artículos 29 de  la  Carta  Política,  9,  28, 29 y 30 de la Ley 599 de 2000 como las normas que  consagran   los   conceptos   necesarios  para  “un  adecuado  juicio  de  tipicidad,  conforme al principio de legalidad8”,  los  que considera vulnerados, pues  por  el  solo hecho de transportar las reses, se les transformó en coautores de  las conductas punibles.   

(II) Para fundamentar su postura, precisa que  “cuando  se  instaura el  recurso  de casación y se alega el error en la denominación jurídica, se debe  plantear  la  nulidad  por  violación al debido proceso y no la causal primera,  pero  sí  indicar por cuál causal se llegó a ese error y se llega a ese error  por    interpretación    errónea    de    las   normas   citadas   de   manera  precedente9.”   

Partiendo de tal enunciado y tras criticar los  testimonios  de  Omar  Arcia  y  José  Jamir  Hernández (a quienes califica de  supuestas  víctimas), reconoce la existencia de dos hechos ciertos y plenamente  probados:   i)   que  sus  defendidos  fueron  contratados  para  transportar  unas  reses  y  ii)  que  aquellos  no participaron en el  hurto,  supuestos  que  lo  llevan a sostener que el hecho de transportar ganado  hurtado  no  es  delito y para que lo sea, se debe probar el conocimiento que se  tiene  de  que  lo  que  se transporta es de origen ilícito, lo que a su juicio  “descarta  el  dominio  del  hecho,  es  decir  la  coautoría.10”   

(III)     Ahora,     si    “el  caudal  probatorio,  demuestra  que  no se les incautó arma  alguna,  no  estuvieron  en  el  momento del hurto ni del supuesto secuestro, es  decir,  su  supuesto aporte, en el evento de tener conocimiento del ilícito fue  posterior11”  a  su  contribución  no  se  puede  predicar  el  dominio del hecho que exige la coautoría y su participación; por  tanto, es a título de cómplices.   

(IV)  Luego  aborda  lo  relacionado  con  la  trascendencia  del error, el que hace consistir en la errónea calificación del  grado  de  participación  de  sus  representados, irregularidad que a su juicio  vulnera   el  principio  de  legalidad  pues  les  cercenó  la  oportunidad  de  “acceder a los beneficios de ley, por negociaciones  y  los  posibles mecanismos de sustitución de la pena y a una dosimetría penal  adecuada           y           proporcional12.”   

(V)  Cita como normas violadas los artículos  29  de  la Constitución Política, 3, 4, 6, 9, 10, 28, 29, 30, 62 de la Ley 599  de 2000 y 1, 2, 6 y 7 de la Ley 906 de 2004.   

(VI)  Con fundamento en lo anterior, solicita  casar  la  sentencia  para  que  se anule el proceso a partir de la audiencia de  formulación  de  la  imputación  por  vulneración  al  debido  proceso  y  al  principio de legalidad.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Las exigencias de la casación     

Acorde con lo previsto en el artículo 181 de  la  Ley  906  de  2004,  el recurso de casación es un mecanismo de control  constitucional13  y  legal  que procede contra las sentencias proferidas en segunda instancia, y que,  de  acuerdo  con  lo señalado en el artículo 180 del mismo ordenamiento, tiene  como   finalidad   (i)  la  efectividad  del  derecho  material,  (ii)   el   respeto   de   las  garantías  fundamentales,  (iii)  la  reparación  de  los  agravios  inferidos   y,   (iv)  la  unificación de la jurisprudencia.   

Por  dirigirse  a cuestionar una sentencia de  segunda  instancia  es  imprescindible  que  la  demanda  contenga  un  discurso  ordenado,  claro,  lógico  y  racional,  a  través del cual con suficiencia se  planteen  los  errores  de  juicio  o  de  procedimiento en que pudo incurrir el  fallador  y  se resalte su trascendencia. Por manera que, de no cumplir con esos  presupuestos, la demanda será inadmitida.   

    

1. La inadmisión     

(I)  La  Sala  no  dará  curso  a la demanda  presentada   en   esta  ocasión  porque  no  reúne  los  presupuestos  ni  los  fundamentos  exigidos,  que evidencien la necesidad de cumplir con alguna de las  finalidades  del  recurso  de  casación,  conforme a las exigencias acabadas de  reseñar.   

(II) Esta Corporación, de manera reiterada y  pacífica,  ha  indicado  que cuando se invoca la causal de nulidad, se requiere  que  el  acto  irregular  de naturaleza sustancial no haya cumplido la finalidad  para  la  cual  estaba  destinado, que haya afectado garantías fundamentales de  las  partes o desconocido la estructura básica del proceso, que a su ocurrencia  no  haya  contribuido  el  sujeto  procesal  que  la  reclama,  que no haya sido  convalidada   por  la  parte  perjudicada  y  que  no  exista  otra  forma  para  subsanarla.   

(III) En el presente evento, la defensa acusa  la  sentencia de haber sido dictada en un juicio viciado de nulidad producto del  “error  en  la  denominación jurídica14”    pues    en    un    “adecuado   juicio   de   tipicidad   conforme  al  principio  de  legalidad15”   se   debió   concluir   que   sus  representados  solo  prestaron  ayuda  posterior en la comisión del hurto y que  por  tanto, su contribución se debió calificar a título de complicidad por no  haber tenido dominio del hecho.   

(IV)  A la Sala se le ofrece oportuno aclarar  que  la  vía  escogida por la defensa, llama al rechazo de su pretensión, pues  resulta  evidente  que  la  mutación del grado de participación que invoca, se  debe  alegar  con fundamento en las causales primera16   y/o   tercera17    del  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, y no con base en la segunda18,  pues  en  este  evento  no existe una irregularidad que afecte garantías fundamentales de  naturaleza  sustancial,  que  deba  solucionarse  decretando  la  nulidad  de lo  actuado.   

(V)  Y  más importante aún: si la tesis que  subyace  en  la  demanda es la de degradar la imputación o, de cualquier manera  disminuir  el  grado  de  participación,  el  problema  no  es  de  error en la  denominación  jurídica, ni se requiere acudir a la nulidad para la corrección  del  yerro  advertido,  pues  en tal evento los falladores estarían autorizados  para  hacerlo  en  el  momento  de  proferir  sentencia,  por  corresponder  tal  pretensión  a  una  determinación  que favorece los intereses de los acusados.   

Estas incorrecciones en la fundamentación del  cargo,  repercuten  negativamente  sobre la claridad y la precisión exigidas, e  impiden  que  la  Sala,  por  virtud del principio de limitación entre a suplir  tales  falencias,  pues  la labor de demostrar el reproche, es una tarea a cargo  de quien recurre.   

(VI) Pero ahí no se quedaron los desaciertos  en  la  formulación  del  reproche  pues no obstante su pretensión inicial, al  alegar  por  la  senda  de  nulidad  que  el  Tribunal incurrió en el yerro por  interpretación  errónea  de  la  ley  sustancial,  cuestionó  en  últimas la  valoración  que  los  falladores le otorgaron a los medios de prueba y si aquel  era  su  reclamo,  debió recurrir a la violación indirecta por error de hecho,  sin  embargo,  no  especificó  si  ello  fue  producto  de  un  falso juicio de  identidad, falso juicio de existencia o falso raciocinio.   

(VII)  Para  reforzar  su  desafortunado y en  extremo  confuso  planteamiento, ensaya su particular versión de los hechos, en  los  que  da  por demostrado que sus asistidos no participaron en el hurto en la  medida  en que solo fueron contratados para transportar las reses, conclusión a  la  que  únicamente  se  podría  llegar,  desde la lectura parcial que hace la  defensora de los hechos y las pruebas.   

En  efecto,  al sustentar el recurso sostuvo:  “Al  estudiar  el  proceso,  encontramos,  que  las  víctimas  manifiestan que el transporte llego después, eso descarta el dominio  del    hecho,    es    decir    la    coautoría.19”   

Y  mas  adelante  complementó:  “Insistimos  que  no  participaron en los mismos, debido a que el  caudal  probatorio,  demuestra  que no se le incautó arma alguna, no estuvieron  en  el  momento  del  hurto  ni  del  supuesto  secuestro, es decir, su supuesto  aporte,    en    el    evento   de   tener   conocimiento   del   ilícito   fue  posterior.20”   

Contrario  a  ello, el Tribunal al derivar el  juicio   de  responsabilidad  destacó:  “…si  el  mensualero  de la finca donde se cargaron los vacunos, escuchó cuando saludaban  y  conversaban  con  quienes ejecutaron el asalto a mano armada de marras, si al  menos  tres  de  los  choferes  capturados  con  los semovientes sustraídos del  citado  fundo,  fueron  vistos  y señalados por el mayordomo y mensualero; y si  estos  mismos  advirtieron  que los cautivos eran vigilados por sujetos armados;  forzoso   resulta   inferir   que  los  procesados  sí  tuvieron  sustancial  y  determinante  coparticipación  en  el  abigeato  aquí  juzgado,  quedando así  despejada  la  duda  razonable relativa a la responsabilidad penal acertadamente  deducida  en  primera  instancia, cuya confirmación se impone por fuerza de los  propios                    hechos.21”   

De  lo  transcrito,  dos  aspectos  resultan  nítidos:  en  primer  lugar,  que no es cierto que se encuentre probado que los  procesados  eran  unos simples transportadores de reses; y en segundo lugar, que  la  defensa  no  comparte  ni el examen probatorio, ni la deducción que hizo el  Tribunal.   

(VIII)   La   jurisprudencia  de  la  Corte  insistentemente  ha  sostenido que cuando se plantea la violación directa de la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea, el juicio del Tribunal sobre lo  sucedido  y  sobre  la  prueba  debe  permanecer  quieto, inalterado, totalmente  respetado,   y   la  carga  de  la  impugnante  consiste  en  demostrar  que  el  Ad  quem se equivocó en la  comprensión  de  la  norma  sustancial finalmente aplicada, lineamientos que la  recurrente  no  respetó  en  su  discurso  y  que  se  suman  a  los  numerosos  desaciertos anteriormente advertidos.   

(IX) Para la Sala, lo que se oculta detrás de  este  reclamo, no es más que el afán de la actora por replantear la discusión  probatoria  y  el  valor  que los falladores confirieron a las pruebas de cargo,  tema  agotado en las instancias y no susceptible de ser desarrollado en la forma  propuesta en esta sede.   

En   síntesis,  la  demanda  de  casación  presentada  por  la defensa de los acusados no cumple las exigencias mínimas de  orden   formal  y  sustancial  requeridas  para  su  admisión,  por  tanto,  se  inadmitirá  y  se  ordenará  devolver  el  proceso  a la oficina de origen, no  advirtiendo  violaciones a las garantías fundamentales que la Corte esté en el  deber de proteger de manera oficiosa.   

El mecanismo de la insistencia  

Contra la decisión de inadmitir la demanda de  casación,   procede   el  mecanismo  de  insistencia,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, cuyas reglas, en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido  definidas  por  la  Sala  en  los  siguientes                 términos22:   

(i)          La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –  siempre que el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador Judicial  –,   el   Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

ii)           La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El  auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.    INADMITIR   la demanda de casación presentada por la defensora de  Andrés  Tumbo López, Fredy Valenzuela Vera, Leandro Alfonso Nova  Zapata, Fernando Montoya Jiménez y Robert Antonio Nova Zapata.   

Segundo. Contra esta  decisión  procede  el mecanismo de insistencia, de conformidad con el artículo  184, inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                              LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER    DE    JESÚS    ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 1 a 31 de la carpeta 1.   

2  Record 15: 58 cd. Imputación.   

3  Folios 33 a 41 de la carpeta1.   

4  Folios 79 a 82 ibídem.   

5  Folios 132 a 169 ibídem.   

6  Folios 23 a 39 ibídem.   

7 Folio  52 cuaderno del Tribunal.   

8 Folio  53 carpeta del tribunal.   

9 Folio  53 Ibídem   

10  Folio 55 cuaderno del Tribunal.   

11  Folio 56 Ibídem   

12  Ibídem.   

13  Articulo 235 numeral 1 de la Constitución.   

14  Folio 53 cuaderno del Tribunal.   

15  Folio 53 Ibídem   

16  Violación directa de la Ley sustancial.   

17  Violación indirecta de la Ley sustancial.   

18  Causal de nulidad.   

19  Folio 55 cuaderno del Tribunal.   

20  Folio 56 Ibídem   

21  Folio 56 Ibidem.   

22  Auto del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *