37227(12-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 343   

Bogotá, D. C., doce (12) de septiembre de dos  mil doce (2012).   

ASUNTO  

Decide  la  Sala  acerca de la posibilidad de  admitir  la demanda de casación allegada por el defensor de JOSÉ QUINTILIANO y  VÍCTOR  JULIO  RODRÍGUEZ  SIERRA  contra  la  sentencia  de  segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Tunja, en la cual  confirmó  la  pena  de  42  meses  de  prisión  y 10 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  de multa que les impuso a las referidas personas el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  dicha  ciudad como autores responsables de la  conducta punible de receptación.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  El   19  de  marzo  de  2003,  miembros  de  la  Policía  Nacional  descubrieron   en   la  carrera  11  número  9-12  de  Tunja,  lugar  en  donde  trabajaba   el  mecánico  JOSÉ       QUINTILIANO       RODRÍ-GUEZ   SIERRA,   el  automotor  marca  Chevrolet  Luv  de     placas     OSD-860,  que  en  realidad  se  trataba  del  vehículo de placas BDX-083  BDJ-935,  hurtado a Claudio  Darío  Alba  Fonseca el 11  de  julio  de  2001.  La camioneta, con su sistema de  identifi-cación     modificado    había  sido  adquirida  por Víctor Alonso  Camargo Sanabria a raíz de  un  negocio  que  le  propuso  JOSÉ  QUINTILIANO  y  su  hermano  VÍCTOR JULIO  RODRÍGUEZ SIERRA.   

Las  autoridades  encontraron  que  por  esa  misma   época  ellos  dos  actuaron      como  intermediarios en la venta  a  Luis Eduardo Acuña Pita  de  una  camioneta  Mazda  Turbo,  cuya  procedencia también era ilícita, pues  había sido sustraída en Duitama.   

2.   Por   lo  anterior,  la  Unidad  de  Fiscalías   Seccionales  de  Tunja  ordenó    la    apertura    del   proceso,  vinculó   mediante   indagatoria   a  los  hermanos  RODRÍGUEZ   SIERRA   y,   una   vez   concluida  la  instrucción,     calificó    el    mérito    del  sumario                 acusándolos por  el  delito  de receptación,        según       lo       dispuesto  en  el  artículo 447 de la Ley  599 de 2000, actual Código Penal.   

3.  Confirmada  la  providencia acusatoria el 11 de octubre   de   2007,  conoció   de  la  etapa  siguiente   el   Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Tunja,  despacho que  condenó  a  los procesados  por    el    injusto    en    comento   a  42 meses de  prisión   y   10   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes      de     multa,     así     como     a     la     inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  término  igual al de la sanción  principal,  y les concedió  la prisión domiciliaria previa cancelación de caución prendaria.   

4.  Apelada    la    decisión    por   la  defensa,       el  Tribunal   Superior  del  Distrito   Judicial  de  Tunja la confirmó en los  aspectos     objeto     de     debate.   

5. Contra  el  fallo  de segundo      grado,     interpuso     el  defensor   de   JOSÉ  QUINTILIANO   y   VÍCTOR  JULIO  RODRÍGUEZ  SIERRA  el  recurso        extraordinario        de  casación.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal tercera,   propuso  el  recurrente  un  cargo  único,  atinente  a  la  nulidad  por violación del debido proceso.   

Sostuvo   al  respecto  que  en  las diligencias de indagatoria no  hubo    imputación   jurídica   de   cargos,   en  oposición  al  trámite  previsto  en  el artículo  338   de   la   Ley   600   de   2000,  Código  de  Procedimiento    Penal   aplicable   al   presente  asunto.   

Después de transcribir apartes pertinentes  de  la  vinculación, adujo que el funcionario instructor se refirió al tópico  en    forma    “vaga,   imprecisa,   ambigua   e  indeterminada”1,   razón   por   la   cual  desconoció preceptos de raigambre constitucional.   

Agregó que en la imposición de la sanción  el  juez  conculcó  el principio de legalidad, pues sin haber sido imputadas en  la  acusación  circunstancias  de  mayor  punibilidad  individualizó  la  pena  privativa de la libertad en 42 meses.   

En    consecuencia,    solicitó  a  la Corte casar la sentencia  del  ad  quem  y anular el proceso desde los actos de  vinculación.   

CONSIDERACIONES  

1. De conformidad con  lo  señalado  en  el  inciso 1º del artículo 205 del Código de Procedimiento  Penal,  la  casación  procede  de  manera  regular contra los fallos de segunda  instancia  que  sean  emitidos  por  los  tribunales superiores de los distritos  judiciales  del  país,  así como por el Tribunal Penal Militar, y que a su vez  se  trate  de procesos adelantados por delitos con pena privativa de la libertad  cuyo   máximo   señalado   en   la   ley   exceda   de   los   ocho  años  de  prisión.   

Si  la decisión de segundo grado proviene de  un  juzgado de circuito, o si el tope legal de la pena de prisión es ocho años  o  menos,  la casación sólo será viable de manera excepcional o discrecional.  Es  decir,  en  la  medida en que la Corte lo estime necesario para respetar las  garantías  de  quienes  intervienen  en  la  actuación  o  para desarrollar la  jurisprudencia,   tal   como   lo   consagra   el   inciso  final  de  la  norma  señalada.   

En  tales eventos, la Sala tiene dicho que al  demandante  le  asiste  la  carga de presentar en forma racional y coherente las  razones  por  las  cuales  esta Corporación debería conocer de un asunto en el  cual  no  concurrieron  los presupuestos de la casación común, bien sea porque  el  pronunciamiento  resulta  necesario para el progreso de la jurisprudencia, o  bien porque hubo vulneración de garantías fundamentales.   

Pero,  adicionalmente,  la  demanda tiene que  elaborarse  con el debido acatamiento a los requisitos formales establecidos por  la  ley y la jurisprudencia. Esto es, respetando los parámetros de formulación  y  sustentación  de  los  cargos  previstos  en  el  artículo 207 del estatuto  procesal,  que  por  obvias razones deben ser consonantes con los argumentos por  los   cuales   el   recurrente   fundó  la  solicitud  a  través  de  la  vía  discrecional.   

De  ahí  que la demanda de casación nunca  podrá  equipararse a un alegato de instancia, máxime cuando los artículos 212  y   213   de   la   Ley  600  de  2000  (Código  de  Procedimiento  Penal  aplicable  para  este  asunto)  exigen  una  presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una  de  las causales  establecidas  en el artículo 207 ibídem, así como el desarrollo de los cargos  que   por  los  yerros  in  procedendo  (o  de  mero  trámite)  o in iudicando  (o  de  juicio) haya propuesto el recurrente, con la  demostración de su trascendencia para la decisión adoptada.   

2. En este asunto, la  pena   del  delito  de  receptación   por  el  cual  fueron  emitidos  las  decisiones de las instancias  contra  JOSÉ  QUINTILIANO  y  VÍCTOR  JULIO RODRÍGUEZ SIERRA sólo alcanza un  máximo  de ocho años de prisión (artículo 447 de la Ley 599 de 2000). Por lo  tanto,  el  demandante  debía  circunscribirse a las obligaciones propias de la  casación discrecional, de acuerdo con lo analizado en precedencia.   

El  profesional  del  derecho,  sin  embargo,  jamás  hizo  alusión  alguna  en  su  escrito  al  cumplimiento  de esta carga  procesal.  Es  cierto  que,  en  el  único  cargo que propuso, se refirió a la  violación  del  derecho  fundamental al debido proceso, con lo cual satisfaría  implícitamente  el  propósito de protección de las garantías judiciales. Sin  embargo, dicho reproche carece por completo de contenido.   

En  efecto,  por  un  lado, manifestó que el  organismo  instructor  incumplió  en este caso el deber, contenido en el inciso  3º  del  artículo  338  de  la  Ley  600 de 2000, de ponerle de presente a los  sindicados      “la     imputación     jurídica  provisional” que se les endilga.   

El  defensor,  no  obstante, se refutó a sí  mismo  en  el escrito cuando a continuación transcribió las expresiones que el  Fiscal  hizo  en  tal  sentido  y  que de cualquier modo evidencian, sin lugar a  equívocos,   que   les  dio  a  conocer  a  ambos  procesados  la  imputación,  precisamente  la del tipo previsto en el artículo 447 del Código Penal. Éstas  fueron las respectivas citas:   

“[Indagatoria   de   JOSÉ  QUINTILIANO  RODRÍGUEZ  SIERRA:]  Se  le  acusa  a  usted  de la  conducta  punible  de  receptación  en  el  grado  de coautor, o en el grado de  complicidad,  o  en  el  grado  de  favorecimiento,  díganos  si  usted se cree  responsable    de    alguna    de   estas   conductas   punibles.   [indagatoria  de  VÍCTOR  JULIO  RODRÍGUEZ SIERRA:] Preguntado:  ¿Sabía usted que teniendo conocimiento [sic]  que  vender cosas robadas es un  delito?  […] Preguntado:  Se  le  acusa  a  usted  de  ser  coautor, cómplice o favorecedor del delito de  receptación,  consistente  en  vender  elementos  que  eran  hurtados al señor  Camargo  Sanabria; díganos ¿usted se cree ser o no responsable de esa conducta  punible?”2.   

Por  otro  lado,  la Sala ha señalado que la  imputación  jurídica en la diligencia de indagatoria no necesariamente vincula  al   instructor  para  la  calificación  del  mérito  del  sumario3,  razón por  la  cual,  de  haberse  concretado tal pretermisión en este caso, el demandante  debía  especificar  cuál  sería  el  perjuicio  que  se  habría suscitado en  detrimento de los intereses de los procesados.   

Finalmente,  el  demandante  se  refirió, de  manera  incoherente en relación con el problema en un principio mencionado, que  en  la  dosificación de la pena no se tuvo en cuenta la ausencia de atribución  de  las  circunstancias  de  mayor  punibilidad de que trata el artículo 58 del  Código  Penal.  Lo  anterior  riñe  con la realidad del proceso. Con la simple  lectura  de la sentencia de primera instancia, se advierte que el a quo partió,  para  la individualización de la sanción privativa de la libertad, del llamado  cuarto   mínimo,  que  oscilaba  de  24  a  42  meses  de  prisión4.  Como  al  final  el  juez  impuso  este  último  guarismo, la irregularidad en comento es  inexistente.   

En este orden de ideas, los debates planteados  en el discurso no resisten el más ligero análisis.   

3. Con  base  en  lo  anterior,  la  Corte  concluye   que   el   abogado   se  apartó  en  el  escrito  de  los  principios  de  no contradicción,  sustentación  suficiente,  crítica  vinculante  y coherencia, de los cuales se  desprende  que  los  argumentos  deben  bastarse  por sí mismos para propiciar,  desde  una  óptica  de  lo  razonable,  la  existencia  de  un error  capaz  de  deslegitimar la sentencia  de  segunda  instancia.  Y  como la Sala,  una vez examinado el expediente, tampoco encuentra vulneración  de  las  garantías  judiciales  de  los    procesados,   no   admitirá   la  demanda     contra    la    decisión dictada por el juez plural.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTI-CIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada      por      el     defensor   de   JOSÉ  QUINTILIANO  y  VÍCTOR  JULIO RODRÍ-GUEZ SIERRA contra el   fallo   de   segunda  instancia  emitido  por el  Tribunal  Superior del      Distrito     Judicial     de  Tunja.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ     MUÑOZ          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                       

       

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio 59 del cuaderno de segunda instancia.   

2 Folio 59 ibídem.   

3  Cf.,   por   ejemplo,   sentencia   de   12   de   marzo  de  2008,  radicación  28453.   

4 Folio 66 del cuaderno de la causa.     

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