36966(17-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 346  

Bogotá,  D.C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil doce (2012)   

ASUNTO  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  acción  de  revisión instaurada por el apoderado de Oscar Villanueva Rojas  contra  la  sentencia  de casación proferida por la Corte Suprema el 21 de  octubre  de  2009,  que,  en lo fundamental, mantuvo la condena impartida por el  Tribunal  Superior  de  Florencia  el  10  de  septiembre  de 2008 en contra del  citado, imponiéndole como p   ena  principal  10 meses y 15 días de arresto, interdicción  de  derechos y funciones públicas por igual lapso y multa de 20 s.m.l.m, por el  delito de peculado culposo.   

HECHOS  

El  episodio  fáctico  es  sintetizado en la  sentencia demandada, así:   

“El Consejo Superior de la Universidad de la  Amazonía,  institución de educación superior de carácter oficial con sede en  la  ciudad  de Florencia, mediante Acuerdo No. 2 del 14 de marzo de 2000 otorgó  al  docente  Alberto  de  Jesús  Valencia Granada, vinculado a esa institución  educativa,  una  comisión  remunerada,  para  realizar estudios de doctorado en  Ciencias  Políticas  en  la  ciudad  de  Miami-Estados  Unidos de América, por  término  de tres años prorrogables por un año más, previa evaluación de ese  Consejo.   

En cumplimiento de dicho acuerdo se suscribió  un  convenio  entre  la  Universidad  y el docente (quien por esos días fungía  como  rector), por medio del cual la primera se comprometió a seguir pagándole  durante  ese  tiempo  salarios  y  prestaciones  y  el segundo aceptó presentar  informes  semestrales  sobre  sus  logros, hasta obtener el título y regresar a  prestar  sus  servicios  a  la  institución  por  el  doble  de  tiempo  de  la  comisión.   

En   abril   1   de  2000  la  universidad,  representada  por  el  nuevo  rector  Oscar  Villanueva  Rojas,  suscribió  con  Valencia  Granada  el Convenio de Estudio No.1 por valor de $38.061.103.oo, para  la  vigencia  comprendida entre el 17 de mayo y el 31 de diciembre de 2000, pero  a  pesar  de  las  obligaciones  contraídas,  el comisionado no aportó ningún  informe sobre sus resultados académicos.   

No  obstante,  en  enero 1 de 2001, el centro  docente,  por  medio  del  rector  Villanueva Rojas, firmó el Convenio No.2 que  autorizaba   un   desembolso   a   favor   de  Valencia  Granada  por  valor  de  $53.949.247.oo    para   todo   el   año   2001,   con   el   mismo   resultado  anterior.   

Una  vez  más, en enero 1 de 2002, el rector  suscribió  el Convenio No. 3, que representaba una erogación por todo el año,  a favor del profesor Valencia Granada, de $54.613.469.   

A  Valencia Granada la Universidad alcanzó a  desembolsarle  por  concepto  de  salarios,  hasta  mayo  de  2002,  la  suma de  $102.670.601.oo  menos los descuentos de ley, dado que el Consejo Superior de la  institución,  mediante  Acuerdo No. 14 de abril 5 de 2002, revocó la comisión  de  estudios  porque el comisionado incumplió con los convenios al no presentar  los   informes   académicos   del   doctorado   que  supuestamente  se  hallaba  adelantando,  pues  no  aparecía registrado como estudiante regular de posgrado  en ningún centro educativo”.   

DEMANDA  

Con respaldo en la causal segunda del art. 220  de  la  Ley  600  de  2000,  el  apoderado  de Oscar Villanueva Rojas postula la  demanda   revisora,   aduciendo  que  la  sentencia  no  se  podía  dictar  por  prescripción de la acción penal.   

Comienza   por  destacar  que  el  Tribunal  Superior,   desbordó   la  competencia  que  por  ley  tenía  acorde  con  las  pretensiones  de  la  Fiscalía  al  impugnar la decisión de primera instancia,  pues  comprendía  una  suma  aproximada de seis millones de pesos y no los cien  millones  a  que  aludió dicha Corporación, por lo cual revocó la absolución  para  condenar  a Villanueva Rojas, cuando lo que le correspondía, al igual que  a  la  Corte,  era decretar la nulidad y disponer la prescripción de la acción  penal.   

Sobre  lo  primero,  resalta  a  espacio  las  limitaciones  que por ley tiene la segunda instancia, a aquellos aspectos de que  se  ocupa el apelante, acorde con el art. 204 del C. de P.P. y que habrían sido  ignoradas por el Tribunal y la Corte.    

De otra parte, hace énfasis el censor en que  acorde  con  los  preceptos  que tipifican el delito de peculado culposo con una  sanción  máxima  de  dos  años  de  arresto,  este  punible  prescribiría en  principio  en el término de cinco años. No obstante, el art. 531 de la Ley 906  de  2004, que rigió hasta su declaratoria de inexequibilidad en 2006 y por ende  favorece  al  procesado, contempló una prescripción de tres años, por lo cual  en  consideración  a que la resolución acusatoria quedó ejecutoriada el 18 de  abril  de  2005  la  prescripción  se  habría cumplido el 18 de abril de 2008,  antes de emitirse la sentencia del Tribunal.   

Agrega  el  libelista,  que  aun  cuando  se  contabilizara  como término mínimo el de cinco años para la prescripción, si  en  cuenta  se  tiene  que  el fallo de casación se emitió el 21 de octubre de  2009,  habrían  transcurrido 4 años y 6 meses, caso en el cual debe tenerse en  cuenta  que  acorde  con  el  art.  531  en  mención,  el lapso prescriptivo se  disminuiría   en  una  cuarta  parte,  esto  es,  quedaría  en  3  años  y  9  meses.   

Solicita,  así,  se  revisen  las sentencias  accionadas  y  disponga  dejarlas  sin  valor  por  haber  prescrito  la acción  penal.   

CONSIDERACIONES  

1. Con el ejercicio  de  la  acción revisora se tiene por primordial objetivo remover los efectos de  cosa  juzgada de una decisión injusta. Supone por tanto, como de manera prolija  lo  ha  destacado  por  décadas  la doctrina de la Sala, la presentación de un  libelo  que  no es de libre confección, toda vez que el artículo 222 de la Ley  600  de  2000 aducido y aplicable en este caso, ha previsto que su instauración  lo  sea por medio de un escrito que detalle la actuación cumplida en el proceso  cuya  decisión  se  demanda, la conducta o conductas punibles que la motivaron,  la  causal  invocada y los fundamentos de hecho y de derecho en que se apoya, la  relación  de  pruebas  que  se aportan para demostrar los hechos básicos de la  petición,  además  de  ser  de forzoso allegar fotocopias de las decisiones de  primera y segunda instancias y constancia de su ejecutoria.   

2.  Conocidas  las  peculiaridades  de  esta  acción,  en  tanto  procura  rescindir  una sentencia  ejecutoriada,  la  Corte ha sido particularmente exigente en la verificación de  los  presupuestos  que conducen a aceptar su viabilidad, no sólo desde el punto  de  vista  de  su estrictez en relación con el rigor formal del libelo, sino en  orden   a   verificar   los   fundamentos   aducidos   acorde   con   la  causal  seleccionada.   

3.  Precisamente  tratándose  del segundo motivo de revisión contemplado por el artículo 220 de  dicha  normativa  procesal,  esto  es, bajo el entendido de haberse proferido la  sentencia   dentro  de  proceso  que  no  podía  iniciarse  o  proseguirse  por  prescripción  de  la  acción  penal,  necesario es recordar que este motivo de  revisión  (como  los  demás)  es  eminentemente objetivo, esto es, que excluye  cualquier  alternativa  de confrontación jurídica o probatoria, o discrepancia  en  torno  a  la  adecuación  típica  de  la  conducta imputada, o la forma de  culpabilidad, etc.   

4.  Bajo  estas  premisas,  la  insistente  e  inapropiada  referencia  que hace el actor a un pretendido desconocimiento de la  prohibición  a  la competencia restringida que tenía el Tribunal al desatar la  segunda  instancia y también la Corte al resolver la casación, hace ostensible  la  inidoneidad  del  escrito  revisor,  pues  involucra  juicios  de  valor con  desconocimiento  de  las presunciones de certeza, legalidad, veracidad y justeza  que  protege  la  cosa  juzgada  y  la seguridad jurídica de la sentencia, para  construir  el  argumento  de prescripción a partir de esa nueva evaluación que  es deleznable en este caso.    

5. En efecto, con la  entrada  a  regir  de  la  Ley  906  de 2004, el art. 531 contempló un término  prescriptivo   especial   en   orden  a  propiciar  medidas  de  descongestión,  depuración  y  liquidación  de  procesos,  excluyendo  no  obstante  de manera  expresa   de   dicha   medida,   entre   otros   delitos,   el  de  “peculado  culposo  en  cuantía  que  sea  o exceda de cien (100)  salarios mínimos legales mensuales”.   

Dado  que  el  fallo  objeto de revisión, en  forma  literal  señaló  que  la  conducta culposa imputada a Villanueva Rojas,  propició  “que  lo apropiado (por parte de Valencia  Granada)     superara     los     doscientos     salarios    mínimos    legales  mensuales”,  refulge  la  inviabilidad  de la causal  prescriptiva  que  se  aduce por vía de revisión, como que la normativa que se  postula  en  orden  a la misma es inaplicable en este caso y la demanda incoada,  por tanto, inadmisible.   

En razón de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1)   INADMITIR  la  demanda  de  revisión propuesta en favor de Oscar  Villanueva Rojas.   

2)  Contra  esta decisión procede recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase.  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

JOSÉ       FRANCISCO      ACUÑA  VISCAYA                   GUILLERMO ÁNGULO GONZÁLEZ   

Conjuez                                                                   Conjuez   

JOSE        LUIS        BARCELO  CAMACHO            FERNANDO     ALBERTO     CASTRO  CABALLERO           

Magistrado                                                                 Magistrado   

HUGO   QUINTERO   BERNATE                                                        RICARDO   POSADA  MAYA                                           

     Conjuez                      Conjuez   

JUAN              CARLOS              PRÍAS  BERNAL                        LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA   

                 Conjuez                  Conjuez   

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria  

    

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