36945(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36945  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 340-  

Bogotá. D.C., veintiuno (21) de septiembre de  dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de GLORIA PATRICIA FRANCO  HERNÁNDEZ,  contra  la  sentencia dictada el 13 de mayo de 2011 por el Tribunal  Superior de Bogotá.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  15  de  octubre  de  2010,  en  las  instalaciones  del  Aeropuerto  El  Dorado  de esta ciudad, fue capturada GLORIA  PATRICIA  FRANCO HERNÁNDEZ, cuando pretendía abordar el vuelo de la aerolínea  Avianca  con destino a Madrid, España, y al practicar registro a su equipaje se  encontró  sustancia  estupefaciente  que  arrojó  un  peso  neto  de  dos  mil  seiscientos dieciséis (2.616) gramos positivo para cocaína.   

2.  En  diligencia  de  audiencia  preliminar  celebrada  el 16 de octubre siguiente, el Juzgado Diecinueve Penal Municipal con  Función  de  Control de Garantías legalizó la captura y la fiscalía formuló  imputación  por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes,  descrito  en  el  artículo  376  del  Código  Penal,  que  fue aceptada por la  implicada,  a  quien  se impuso medida de aseguramiento de detención preventiva  en         establecimiento         carcelario1.   

3.  El  29  de  octubre  del  mismo  año, la  fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  con  allanamiento  a  cargos, que  correspondió   al   Juzgado   Octavo   Penal   del  Circuito  con  función  de  conocimiento2,  despacho  que  celebró audiencia de individualización de pena y  sentencia    el    14    de    febrero    de   20113.   

El  2 de marzo siguiente, profirió sentencia  contra  GLORIA  PATRICIA  FRANCO  HERNÁNDEZ como autora responsable de la misma  conducta  punible.  Le  impuso  las  penas  principales de sesenta y cuatro (64)  meses  de  prisión  y  “multa de (sic) seiscientos  sesenta  y  seis  mil  punto  cinco  (666.5) salarios mínimos legales mensuales  vigentes4”  y la accesoria de inhabilitación en  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un periodo igual al de la  pena  de  prisión.  Así  mismo,  le  negó  la  suspensión  condicional de la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria5.   

4.  El  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  resolver  el  recurso de apelación interpuesto por el defensor de la procesada,  confirmó   la   decisión   del   A  quo6.   

LA DEMANDA  

Precisa  el  recurrente  que la finalidad del  recurso  es  el  reconocimiento de la prevalencia del derecho sustancial, porque  las  limitantes  derivadas  de la irretractabilidad por allanamiento a cargos no  pueden  vincular  el  desconocimiento  de  derechos fundamentales como el debido  proceso    que    comprende    los   principios   de   legalidad   y   tipicidad  estricta.   

Cargo único  

Con  apoyo en la causal primera del artículo  181  del  Código de Procedimiento Penal, acusa la sentencia por interpretación  errónea  del  artículo  376  del  Código  Penal, modificado por la ley 890 de  2004,  que trajo como consecuencia la falta de aplicación de los artículos 27,  61 y 63 de la misma normativa.   

Aduce  el recurrente que a partir de la forma  como  fueron  resumidos  los  hechos, se pueden colegir los siguientes aspectos,  que se corroboran con el registro de las audiencias preliminares:   

1.  Su  representada,  GLORIA PATRICIA FRANCO  HERNÁNDEZ,  pretendía  viajar  de Bogotá a Madrid (España) por la aerolínea  Avianca, cuyo vuelo estaba a punto de abordar.   

2.  Es  claro  que  portaba  el pasaporte, el  pasaje  aéreo,  y  el  pasabordo,  cuya incautación solicitó la fiscalía por  tratarse de un elemento necesario para salir del país.   

3. Además, ya había superado el trámite de  emigración,  que  tardó  aproximadamente  hora y media y estando en la sala de  abordaje    No    4   la   fiscalía   solicitó   el   levantamiento   de   los  sellos.   

4. En forma voluntaria aceptó la toma de una  placa  corporal  de  rayos  X,  con  resultado  negativo para llevar consigo una  sustancia estupefaciente.   

5. No le fue hallada sustancia estupefaciente  en ninguna parte del cuerpo, ni en las prendas que vestía.   

6. La sustancia estupefaciente fue encontrada  en  la  maleta  de viaje, la cual había puesto en el scanner hora y media antes  de su aprehensión.   

Frente  al  contenido  del  artículo 376 del  Código  Penal,  el  sentenciador incurrió en interpretación errónea en punto  de   la   modalidad   o   verbo   rector,   pues   en   lugar   de  ‘llevar       consigo’,  debió  predicar   ‘sacar  del  país’, que corresponde a  la adecuada interpretación teleológica de dicho precepto.   

El  yerro  se  materializa  cuando  el  juez  colegiado  afirma  que  desde  el  punto  de  vista  naturalístico la procesada  llevaba  consigo  sustancia  estupefaciente,  siendo  que hacía hora y media se  había  desprendido  de  la  valija, “la cual había  pasado  a  disposición  y  responsabilidad  de  la aerolínea Avianca, hasta su  destino  que  lo era Madrid (España); tanto así que cualquier eventualidad que  le  llegare a (sic) ocurrirle a la valija, durante el trayecto, v.gr., pérdida,  daño,    etc.,    la    respectiva    aerolínea    sería    la    llamada   a  responder”.   

Así   mismo,   confunde   el  iter  criminis  con el momento consumativo  del  punible  en  cuestión, pues las actuaciones de la procesada son las que se  deben  agotar  en  procura  de  un  fin  determinado,  como  lo era en este caso  ‘sacar      del  país’.  Pensar  de  otra  manera, tornaría irrealizable esa modalidad delictiva.   

La  procesada,  al  momento de su captura, no  portaba  ‘sobre su propia  persona’  la  sustancia  estupefaciente  y  su  objetivo  era  llevarla  hasta  Madrid,  España;  por  tanto, el verbo rector que correspondía era el de sacar  del  país en la modalidad de tentativa, toda vez que la conducta no se consumó  por circunstancias ajenas a su voluntad.   

El  yerro incide en el fallo impugnado, en la  medida  que  al  aplicar  el  artículo  27  del  Código  Penal,  disminuye  la  punibilidad  y  otro  hubiera  sido el monto de las penas de prisión y de multa  impuestos a la sentenciada.   

CONSIDERACIONES  

1. La finalidad del recurso de casación, como  instrumento  de control constitucional y legal, en el contexto de la regulación  consagrada  en  la  Ley  906  de  2004,  radica  en la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia, según lo dispone  el  artículo  180 de la citada normativa.   

En  ese orden, es imperioso que el demandante  con  interés  jurídico  para  recurrir, compruebe que el fallo de casación es  indispensable  para  el cumplimiento de uno de estos objetivos, a través de una  exposición   clara,   coherente  y  ordenada,  que  patentice  con  nitidez  la  vulneración  de  derechos o garantías fundamentales, con apoyo en las causales  pertinentes,  cuyo  desarrollo  impone  el  respeto  a  las  reglas que rigen la  impugnación  extraordinaria.  De  lo  contrario, el libelo deberá inadmitirse,  conforme lo preceptúa el artículo 184 -2.   

La  Sala,  sin  embargo,  puede  superar  los  defectos  de la demanda y ocuparse de su estudio cuando advierta la necesidad de  un  pronunciamiento  de  fondo,  orientado  a  cumplir  con  las finalidades del  recurso, tal como lo dispone el artículo 184 inciso 3º.   

La Corte Constitucional, en sentencia C-590 de  2005   se   refirió   expresamente   a   esta   facultad,   en  los  siguientes  términos:   

Con   todo,  se  impone  precisar  que  la  procedencia  de  la  casación contra todas las sentencias proferidas en segunda  instancia  en  procesos  adelantados  por  delitos,  se  ha  armonizado  con  el  reconocimiento  de  una  facultad  de  selección  a  la  Sala Penal de la Corte  Suprema  de Justicia  (Artículo 184, Ley 906 de 2004).  En efecto, el  Código  de  Procedimiento  Penal  permite  que  la Corte Suprema de Justicia no  seleccione  aquellas  demandas  de casación en las que el demandante carezca de  interés,  se  prescinda  de  señalar la causal, no se desarrollen los cargos o  cuando  se  advierta  fundadamente  que  no  se  precisa  del fallo para cumplir  algunas  finalidades  del  recurso.   De  esta forma se procura mantener un  punto   de  equilibrio  entre  la  procedencia  del  recurso  contra  todas  las  sentencias  de  segunda instancia, de tal manera que se asegure que los fines de  la  casación se realicen sin consideración a límites formales, pero, al mismo  tiempo, se fijan unos parámetros que racionalizan el recurso.   

2. A la luz de las anteriores precisiones, la  Sala  inadmitirá  la  demanda  que  se  examina,  porque el libelista carece de  interés jurídico para recurrir.   

2.1. Ha de decirse, para comenzar, que frente  a  sentencias  proferidas  por la vía de aceptación de cargos no es procedente  acudir  a  la  casación,  y tampoco al recurso de apelación, para controvertir  aspectos  relacionados  con la modalidad de la conducta punible, porque es tanto  como  pretender  una  retractación  de  lo  aceptado  en  su  momento, en pleno  desconocimiento  de  lo  dispuesto  en el inciso segundo del artículo 293 de la  ley 906 de 2004, que estipula:   

Procedimiento  en  caso de aceptación de la  imputación.   

(…).  

Examinado  por  el  juez  de conocimiento el  acuerdo  para  determinar  que  es voluntario, libre y espontáneo, procederá a  aceptarlo  sin que a partir de entonces sea posible la  retractación  de  alguno  de  los  intervinientes, y  convocará  a  audiencia  para  la  individualización  de  la  pena y sentencia  (subraya la Sala).   

Comporta   lo  anterior,  que  el  juez  de  conocimiento  debe  verificar  que  la renuncia a guardar silencio a y un juicio  oral,  es  una decisión libre, consciente, voluntaria, debidamente informada, y  asesorada  por  la  defensa,  para  lo  cual será imprescindible que interrogue  personalmente  al  imputado,  tal  como  lo dispone el artículo 131 de la misma  normativa.   

De contera, es inadmisible que quien acepta la  imputación   formulada   por  la  fiscalía  en  el  marco  de  las  señaladas  previsiones,  posteriormente  convoque  a  discusiones  orientadas  a exaltar la  inocencia    frente    a   los   cargos   previamente   aceptados   (retractación  total)  o, como ocurre en  este  caso,  a  modificar  la  modalidad  de  la conducta atribuida (retractación    parcial),    con   el  propósito  de  obtener  un  descuento  punitivo, pretextando desconocimiento de  garantías fundamentales.   

2.2.  De  la  revisión  de  los  registros  técnicos  y  del  escrito  de  acusación con allanamiento a cargos7,   la   Sala  observa  que  en  el presente caso, una vez la Fiscalía 301 Seccional U.R.I. de  esta     ciudad     formuló     la    imputación8  por  el  delito  de tráfico,  fabricación  y  porte  de  estupefacientes,  en  la  modalidad  de llevar  consigo, con la finalidad de sacar  del    país9,  e  interrogada  GLORIA  PATRICIA FRANCO HERNÁNDEZ por la señora  Juez  19  Penal  Municipal con función de control de garantías si aceptaba los  cargos,  manifestó que sí, aceptación que hizo en forma libre, voluntaria sin  apremio  y  debidamente  asesorada  de  su  defensor10.   

El  trámite  así  impartido  no  se  exhibe  desconocedor   de   las   garantías   fundamentales  de  la  procesada,  única  posibilidad  de  retomar  la  temática, conforme lo preceptúa el inciso cuarto  del artículo 351 de la codificación procesal invocada.   

Inclusive,  la  juez de conocimiento llevó a  cabo  audiencia  de  individualización  de pena y sentencia, en cuyo desarrollo  permitió  a  las  partes  que  se  pronunciaran  en torno a posibles motivos de  nulidad  o  causales  de  impedimento  o  recusación. La defensa, en uso de ese  traslado,  invocó el desconocimiento del debido proceso por desconocimiento del  principio  de  legalidad  y  de  tipicidad estricta por lo cual solicitó que se  readecuara  la  pena,  con similares argumentos a los expuestos en la demanda de  casación,  solicitud que rechazó la juzgadora tras verificar que en su momento  la  procesada  había  entendido  los  cargos  formulados por la fiscalía, para  concluir  que  no avizoraba vulneración de garantías fundamentales, precisando  que  en  virtud  del  principio  de congruencia, dictaría sentencia conforme al  cargo  imputado  y aceptado y al dosificar la pena se tendría en cuenta el peso  neto  de  la  sustancia,  que  conforme a los resultados técnicos arrojó 2.616  gramos,   inferior   al   tenido   en   cuenta   en  la  imputación11.   

Así  se  constata que las tardías réplicas  del   recurrente   se   muestran   contradictorias  con  la  aceptación  de  la  imputación,   máxime   que   la  procesada  y  su  defensor  tuvieron  amplias  posibilidades  de  retractarse  antes  de  que  fuera  aprobado  por  el juez de  conocimiento,  conforme  a  lo  dispuesto en el inciso 2º del artículo 293 del  Código de Procedimiento Penal.   

Como bien se sabe, una vez se supera esa etapa  procesal,  ya  no es posible hacer ninguna manifestación de esa naturaleza, sin  justificación  válida, tal como lo dejó sentado la Corte Constitucional   en  sentencia  C-1195  de  2  de  noviembre  de  2005  al estudiar la demanda de  inexequibilidad contra el citado precepto:   

Sobre  la  base  del  cumplimiento  de  las  anteriores  garantías,  en  relación con la norma demandada, una vez realizada  la  manifestación  de  voluntad  por  parte del  imputado, en forma libre,  espontánea,  informada  y  con  la  asistencia  del  defensor, de modo que sean  visibles  su  seriedad  y  credibilidad,  no  sería razonable que el legislador  permitiera  que  aquel  se  retractara de la misma, sin justificación válida y  con  menoscabo  de  la eficacia del procedimiento aplicable y, más ampliamente,  con   detrimento  de  la  administración  de  justicia,  como  lo  pretende  el  demandante.   

A  este  respecto debe destacarse que en la  verificación   del   cumplimiento   de   los   mencionados   requisitos  de  la  manifestación  de  voluntad, el juez debe poner en conocimiento del imputado en  forma previa y clara las consecuencias jurídicas de la misma.   

Así mismo, no puede perderse de vista que,  en  el caso de los acuerdos, la manifestación de voluntad del imputado concurre  con   la   del  Fiscal  y  por  ello  la  introducción  de  la  posibilidad  de  retractación  del primero implicaría la disolución de aquellos, desconociendo  la  voluntad del Estado expresada a través de la Fiscalía. En este sentido, es  significativo   que   la   expresión   impugnada   prohíbe   la  retractación  “de  alguno  de  los  intervinientes”,  o  sea,  también  la  de esta última entidad, precisamente por  tratarse  de  un  acuerdo  de  voluntades con efectos vinculantes u obligatorios  para las partes.   

En  este  orden  de  ideas,  la  garantía  constitucional  del  derecho  de defensa del imputado no puede traducirse en que  la   terminación  anticipada  del  proceso  en  virtud  de  la  aceptación  de  responsabilidad  por  parte  de aquel, con o sin acuerdo con la Fiscalía, quede  condicionada  a  nuevas  manifestaciones  de  voluntad del mismo, de modo que la  primera  manifestación sería visiblemente precaria y a la postre el proceso no  podría  terminar  anticipadamente,  eliminando así la entidad y la utilidad de  dicho  mecanismo, que es esencial dentro del nuevo procedimiento, y contrariando  también  el  principio  de  seguridad  jurídica,  de singular relevancia en un  Estado de Derecho.   

En  el  marco de esos parámetros, no aparece  consecuente  con  la  terminación abreviada de esta actuación que, pretextando  vulneración  al  debido  proceso  por  desconocimiento  de  los  principios  de  legalidad  y  tipicidad  estricta,  se  acuda  a  la  casación  para cuestionar  libremente   los   razonamientos  de  los  juzgadores,  sin  acreditar  la  real  afectación de garantías fundamentales.   

2.3.  No  sin razón, el Tribunal Superior de  Bogotá,  al responder similares quejas, concluyó en la falta de interés de la  defensa, señalando que:   

La inconformidad del apelante gira en torno  del   supuesto  yerro  en  la  calificación  de  la  conducta,  por  selección  equivocada     del     verbo    rector    “llevar  consigo”,    del   delito   de   tráfico  de  estupefacientes;  cuya  enmienda  solicita,  en  el  sentido  de declarar que se  trató    de   la   intención   de   “sacar   del  país”;  y  por  ello  pretende  se  redosifique la  sanción,  además,  aplicando  el  inciso  3º  del  artículo  376 del Código  Penal.   

(…)  

1. Como se verá, ningún error que debiera  enmendarse  cometió  la  Fiscalía delegada en la audiencia de imputación, por  endilgar   a  GLORIA  PATRICIA  FRANCO  HERNÁNDEZ  el  delito  de  tráfico   de   estupefacientes,  en  la  modalidad    de    llevar    consigo   cocaína,  en cantidad que, según lo establecido pericialmente con  posterioridad,  tenía  un  peso  de  dos  mil  seiscientos  dieciséis  (2.616)  gramos.   

(…)  

3. En el presente asunto, en la audiencia de  imputación,  la  Fiscalía  expuso  con  meridiana  claridad  que  la sustancia  incautada  se  encontró  en la maleta –equipaje-  de la implicada; y aún cuando en la explicación de las  circunstancias  fácticas  mencionó  que  GLORIA  PATRICIA tenía intención de  sacarla  del  país, para dirigirse a Madrid, en forma expresa y sin duda alguna  le  endilgó el delito de tráfico de estupefacientes,  en  la  modalidad de llevar  consigo.   

4.  En  esta  oportunidad, al cuestionar la  sentencia  de  primera  instancia,  el  mismo abogado prácticamente plantea una  retractación  del  allanamiento  a  cargos,  sólo  porque  en  su criterio, la  situación  fáctica  relevante no indica que la implicada “llevaba consigo”  la  sustancia,  sino que la había entregado a la aerolínea y que su intención  era “sacarla del país”.   

Parece  olvidar  el  defensor  que  si  la  sentencia  fue obtenida anticipadamente, porque la implicada aceptó los cargos,  por  negociación preacordada con la Fiscalía o por allanamiento unilateral, el  interés  jurídico  para  la  apelación se restringe sustancialmente, al punto  que,  en  principio,  no  son  admisibles  críticas tendientes a cuestionar los  elementos  estructurales  del  delito  –tipicidad,  antijuridicidad  y  culpabilidad-  dado que con ello se  estaría  manifestando  en  realidad  una  retractación  que  desnaturaliza  la  estirpe   consensual   del   sistema   procesal   penal   acusatorio12.   

3.  Todo  lo  anterior  no  impide  precisar,  adicionalmente,   que   la   violación  directa  de  la  ley  sustancial  puede  estructurarse   por   la   falta  de  aplicación,  interpretación  errónea  o  aplicación   indebida   de   una   norma   del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso, hipótesis que se encuentra  consagrada  en  el  numeral 1º del artículo 181 de la Ley 906 de 2004. Para su  viabilidad,  es  imperioso que acepte la forma como el sentenciador declaró los  hechos  y  valoró las pruebas, de manera que al fundamentar la censura promueva  un  debate  estrictamente  jurídico,  de  puro derecho, en el que patentice las  inexactitudes  o  divergencias  que  surjan  de  comparar  el  texto de la norma  aplicada  al caso y lo fácticamente declarado en la sentencia, sin que se pueda  aprovechar  este  espacio  para  sugerir una forma de apreciación distinta a la  consignada en el fallo.   

3.1.  El casacionista, en su escrito, incurre  en  insuperables falencias, porque en lugar de presentar el cargo conforme a las  señaladas  directrices,  en  orden  a  demostrar  la  presunta  interpretación  errónea  del  artículo 376 del Código Penal, lo que le imponía evidenciar la  inexactitud  en que incurrió el sentenciador en punto del alcance o del sentido  jurídico  del  precepto,  involucra  en  su  dialéctica aspectos que no fueron  declarados  en  el  fallo, sino que, según afirma, se desprenden del resumen de  los   hechos   y   se   corroboran   con   el   registro   de   las   audiencias  preliminares.   

3.2. De esa manera, lo único que revela es su  desacuerdo  con  la  verdad  declarada  en el fallo, impidiendo determinar si su  propósito  era  concretar  un error de lógica jurídica por parte del juzgador  en  la  aplicación  del derecho o, más bien, postular un yerro de apreciación  probatoria,  caso  en  el  cual, le correspondía invocar un error de hecho o de  derecho por errónea apreciación de las pruebas.   

4.  De todo lo anterior se concluye que no es  procedente  admitir  la  demanda para un pronunciamiento de mayor fondo, máxime  que  no  se constatan causales ostensibles de nulidad, ni flagrantes violaciones  de derechos fundamentales.   

5.   Cuestión  final.   

Habida  cuenta  que  contra  la  decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación13,    como  sigue:   

i)            La  insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –  siempre  que el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

ii)            La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)            El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  examinada.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JAVIER           ZAPATA  ORTIZ        

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ                               

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO               SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                       

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                            

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                              JULIO             ENRIQUE            SOCHA  SALAMANCA                                                    

            NUBIA   YOLANDA  NOVA GARCÍA   

         Secretaria     

1 Fls 3  a 6 íd.   

2 Fls  15 a 19 íd.   

3 Fl 47  íd.   

4  Se  entiende  que  la  multa  es por valor de seiscientos sesenta y seis punto cinco  (666.5) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

5 Fls  48 a 55 íd.   

6 Fls  10 a 26 C. Tribunal.   

7 Fls  15 a 18 carpeta.   

8  La  imputación  se  condicionó  en  el  sentido  de  que  la  pena  a  imponer  se  determinaría  una  vez se estableciera el peso neto de la sustancia, y bajo ese  entendido se allanó la imputada (fl 17 íd).   

9  Récord 39:26.   

10  Récord 49:05 a 49:20.   

11  Récord 10:54 a 38:36.   

12 Fls  19 a 21 C. Tribunal.   

13  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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