36890(01-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso nº 36890  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 269.   

Bogotá, D. C., primero (1o) de agosto de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

La   Sala   examina   lo   relativo  a  la  admisibilidad   de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  JUAN  CARLOS  VELÁSQUEZ  BUILES, por cuyo  medio  sustentó  el  recurso  de casación interpuesto  contra  la  sentencia del 2 de marzo del cursante año  mediante  la  cual  el  Tribunal Superior de Cundinamarca confirmó, con algunas  modificaciones,  el  fallo  proferido  el  2 de noviembre de 2007 por el Juzgado  Penal  del  Circuito de Leticia, que condenó al mencionado procesado, así como  a  Luis Antonio Sandoval Ruiz,  al  primero  por  el  delito  de  peculado  por apropiación y al segundo por el  ilícito de falsedad en documento privado.   

HECHOS  

          Los   falladores   los   resumieron  en  los  siguientes  términos:   

          “Información    proveniente   de   la  Coordinación  Anticorrupción  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad,  DAS,  Programa Presidencial Lucha contra la corrupción, reportó que durante el  período  en  el  que  se  desempeñó  como  alcalde  del municipio de Leticia,  Amazonas,  el  señor  JUAN  CARLOS  VELÁSQUEZ BUILES y como tesorero el señor  JOSÉ  MAURICIO  SANTODOMINGO  RAMÍREZ,  años  2003  y  2004,  se  presentaron  irregularidades  con  el  manejo de las cajas diaria y menor de la tesorería de  este  municipio,  consistentes en elaborar cuentas y pago ficticios de compras y  trabajos  no  realizados,  apareciendo  los  pagos  por  caja  menor; además se  cubrían  faltantes  dinerarios  con los mismos dineros del Municipio, cambiando  la  destinación  específica;  se encontraron pagos dobles y triples efectuados  durante el año de 2004, amparados en una misma orden de pago.   

          Entre  las  muchas anomalías se conoció que el señor LUIS ANTONIO  SANDOVAL  RUIZ  entregó  la  factura  en blanco No. 2192 sin haber realizado la  venta  de  los  productos que aparecían, pero firmando el documento y cambiando  el  cheque  No.  M0956618  del  Banco de Bogotá, por valor de un millón ciento  noventa    y   cuatro   mil   cuatrocientos   cincuenta   y   tres   mil   pesos  ($1.194.453)”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Con  base  en  el  reporte  presentado  por el DAS, la Fiscalía 110  Seccional  con  sede  en  Bogotá adelantó inicialmente investigación previa y  mediante   resolución  del  22  de  abril  de  2005  decretó  la  apertura  de  instrucción  penal,  en  cuyo  desarrollo  vinculó  a través de indagatoria a  JUAN    CARLOS    VELÁSQUEZ   BUILES   y  Luis  Antonio Sandoval Ruiz,  resolviendo  al primero de ellos la situación jurídica el 22 de  julio  siguiente  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva, por el  delito de peculado por apropiación.   

          En  el  curso  de  la actuación también se vinculó a José   Mauricio   Sandotomingo   Ramírez,  Ivonne  María  Delgado  Velásquez  y  Adolfo Ignacio  Nogueira  Carvalho.  El primero de estos se acogió al  mecanismo de sentencia anticipada.   

          El  instructor dispuso la clausura de la investigación, finalmente,  el  15  de febrero de 2006 y luego, el 16 de mayo postrero, calificó el mérito  del    sumario    con    resolución    de    acusación   contra   VELÁSQUEZ    BUILES    y   Sandoval  Ruiz, al primero por el ilícito  de  peculado  por  apropiación  y  al  segundo  por el de falsedad en documento  privado.   En   la   misma  decisión  precluyó  la  instrucción  respecto  de  Ivonne   María   Delgado   Velásquez   y      Adolfo     Ignacio     Nogueira  Carvalho   

Por  apelación  de la defensa, la Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  confirmó  la  resolución acusatoria en providencia del 15 de septiembre de 2006.   

La etapa del juicio correspondió al Juzgado  Penal   del   Circuito   de   Leticia,  cuyo  titular  realizó  las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento, tras lo cual puso fin a la instancia  con  la  sentencia  del  2 de noviembre de 2007. En ella condenó a JUAN   CARLOS  VELÁSQUEZ  BUILES  por  el  delito  de  peculado  por  apropiación,  imponiéndole  184 meses de prisión y  multa  en  cuantía  de  $280.471.581;  también  formuló  juicio de reproche a  Luis  Antonio  Sandoval Ruiz,  en  su  caso por el punible de  falsedad  en  documento  privado,  irrogándole  la  sanción  de  10  meses  de  prisión.   

En  el  mismo  fallo  los condenó a la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  lapso  de  la  sanción privativa de la libertad, aun cuando  precisó  que la prohibición para el desempeño de funciones públicas respecto  de   VELÁSQUEZ  BUILES  la  imponía de manera permanente.   

En virtud de la apelación interpuesta por la  defensa,  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca, mediante la sentencia del 2 de  marzo  de  2011,  modificó  el  monto  de  las penas privativa de la libertad y  pecuniaria  en  el  caso  de  VELÁSQUEZ  para   fijarlas   en   84  meses  y  $189.027.247,  respectivamente.   

Atendido  el  sentido  de  la  decisión  de  segunda  instancia,  el  mismo sujeto procesal acudió al recurso extraordinario  de casación.   

LA  DEMANDA   

          El  actor  formula un único cargo contra la sentencia del Tribunal,  en  el  cual  denuncia  la violación indirecta de la ley sustancial derivada de  error de hecho por falso raciocinio.   

          El  yerro  lo hace recaer en la indagatoria rendida por José  Mauricio  Santodomingo  Ramírez, en  las  dos  ampliaciones  de  esa  diligencia ofrecidas por él y en el testimonio  vertido  en  la  audiencia  pública  por el mismo. Según el actor, respecto de  esos  elementos de convicción el sentenciador dejó de aplicar la máxima de la  experiencia  acorde  con la cual “ninguna persona que  encontrándose  libre de presiones, investigaciones en su contra o apremios, sin  tener  nada  que  ganar  y  sí  mucho  que  perder,  reconoce de manera libre y  espontánea   la  comisión  de  un  delito,  a  menos  que  realmente  lo  haya  cometido”.   

          Lo  anterior,  en  su criterio, porque en la declaración rendida en  la  audiencia pública el mencionado deponente manifestó que incurrió en falso  testimonio  cuando  en  sus  anteriores  intervenciones procesales incriminó al  procesado     VELÁSQUEZ     BUILES    frente     al     manejo    ilícito    de    los    recursos    del  municipio.   

          Para  el  demandante,  el  reconocimiento del falso testimonio hecho  por  el  declarante  en  mención  es  prueba  suficiente  de  que sus denuncias  anteriores  son  falsas,  resultando absolutamente irrelevante afirmar que no se  encuentran  demostradas las supuestas presiones ejercidas por miembros del DAS y  de  la  Fiscalía  en  contra  del  testigo  para  incriminar al procesado. Esto  porque,  añade,  no  obra  prueba  o  indicio en el sentido de que Santodomingo   haya   recibido  beneficio  alguno    por   retractarse,   máxime   cuando   para   entonces   VELÁSQUEZ   ya   no   era   alcalde   de  Leticia.   

          Considera  que  si  el fallador no hubiera desconocido la máxima de  la  experiencia  en  mención, habría encontrado al menos la existencia de duda  razonable a favor del acusado.   

          En  ese  sentido y tras relacionar las pruebas con fundamento en las  cuales,  según  señaló,  el  Tribunal  sustentó la condena, estima que de no  haberse  incurrido  en  dicho  yerro,  el  fallador  hubiese  encontrado  que la  indagatoria  de Santodomingo y  sus  ampliaciones  carecen  completamente  de valor probatorio, en cuanto fueron  objeto de retractación y de reconocimiento de falso testimonio.   

          Por  lo  mismo,  prosigue,  pierden valor los manuscritos y facturas  del   restaurante   “Tres  fronteras”,  por  cuanto  en  el  mismo  testimonio  rendido  en  la audiencia  pública  el  declarante  confirmó las exculpaciones ofrecidas por el procesado  sobre el particular.   

          De   otra  parte,  estima  que  las  declaraciones  de  Ana  María  Muñoz  Pérez  y Adolfo   Ignacio   Nogueira   Carvalho  no  contienen    aseveraciones    o    denuncias    en    contra   de   VELÁSQUEZ BUILES.   

          Finalmente,  es  del  criterio que las manifestaciones expuestas por  la  declarante  Paola  Andrea Lozano Ipus fueron   desmentidas   tanto   por  Ivonne  Delgado,       esposa       de       VELÁSQUEZ,  como      por      el      mismo      Santomingo, al punto de obtener la primera  de  estos  últimos  preclusión  de  la  investigación  con  ocasión  de  los  señalamientos   de   que   fue   objeto   por  Lozano  Ipus.   

             Reiterando que si el ad  quem  no  hubiese  incurrido  en  el  falso  raciocinio denunciado  hubiera  encontrado  plenamente  acreditada  la  inocencia del procesado o, como  mínimo,  la  existencia  de duda razonable acerca de la comisión del delito de  peculado  por  apropiación,  solicita  casar  la  sentencia  impugnada y, en su  lugar,  dictar  absolución en su favor.             

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         Por  el  carácter  extraordinario  del  recurso  de  casación,  su  sustentación  requiere el cumplimiento de una exigente carga argumental, sin la  cual la demanda está llamada a ser irremediablemente inadmitida.   

          Tales  requisitos  de  adecuada  y  lógica  fundamentación  están  previstos  en  el  numeral  3º  del  artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000  y se relacionan con la acertada enunciación de la causal y con  la  correcta  formulación  del  cargo,  para  lo cual se deben indicar en forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos,  así  como  las  normas  que se consideran  infringidas.  A  esos  presupuestos,  los  cuales  operan de manera general para  todas  las  causales, es necesario añadir las directrices que la jurisprudencia  de  la  Corte,  a efectos de la cabal comprensión de los reproches denunciados,  ha  establecido  en  forma  particular  respecto  de  cada uno de los motivos de  casación.   

         Por  eso,  cuando  como  acontece en el único cargo formulado en la  demanda  objeto  de  examen,  se denuncia la incursión en un error de hecho por  falso  raciocinio,  el cual se presenta cuando el juzgador en la valoración del  conjunto  probatorio  desconoce  de  manera ostensible los principios de la sana  crítica,  es  deber  del  actor  identificar  la prueba o pruebas indebidamente  apreciadas,  indicar  cuál fue el postulado de la lógica, la ley de la ciencia  o  la  máxima  de  la  experiencia  desconocidas  y  cuál principio de la sana  crítica,  en  su  defecto,  debió  aplicarse  y  por  qué,  tras  lo  cual le  corresponde  acreditar las implicaciones del error en el sentido de la decisión  atacada.   

          Tal   carga  argumentativa  no  fue  cumplida  a  cabalidad  por  el  libelista,  porque  aun  cuando identifica la prueba respecto de la cual predica  su  indebida  apreciación,  no  indica  los  principios  de  la  sana  crítica  vulnerados  por  el  Tribunal, limitándose a esbozar la falta de aplicación de  una  máxima de la experiencia, sin que la situación considerada como tal en la  demanda  cumpla  los presupuestos necesarios para ser estimada como regla de esa  naturaleza,     es     decir,    bases    empíricas    con    pretensión    de  universalidad1.   

          En  realidad,  detrás  de  la  argumentación  del actor subyace su  particular  postura  acerca  del  mérito  persuasivo  de las diversas versiones  ofrecidas  por  José  Mauricio Santodomingo Ramírez,  en cuanto considera que la retractación efectuada por  éste   en   la   audiencia   pública   implicó  el  reconocimiento  de haber incurrido en falso testimonio  en  sus  intervenciones  procesales  precedentes,  lo  cual  impone,  según  su  parecer,  desestimar  las  acusaciones  en  ellas  dirigidas contra el procesado  JUAN     CARLOS    VELÁSQUEZ    BUILES.   

          Esa  personal  visión  la  opone  a  la ponderación probatoria del  fallador,   pretendiendo   que   se   considere   irrelevante   la  ausencia  de  demostración  de  las presiones que, según el testigo, ejercieron funcionarios  del  DAS  y de la Fiscalía en contra del testigo para obligarlo a incriminar al  procesado,   cuando,   precisamente,   la   excusa   aducida   por  Santodomingo  Ramírez,  que se tradujo en  la  aducción  de  una  eximente  de  responsabilidad  y,  por  tanto,  en la no  aceptación  de haber incurrido en un falso testimonio,  tornó    inverosímil    su    retractación    y,  correlativamente,   determinó   la   asignación  por  parte  del  Tribunal  de  credibilidad   a   sus   iniciales   intervenciones  procesales,  pues  en  esas  oportunidades,  ahí  sí,  reconoció plenamente su participación en el delito  de  peculado  por  apropiación,  al punto de acogerse al mecanismo de sentencia  anticipada.   

          Es  claro  que  la  discrepancia  probatoria  así  planteada por el  demandante  no resulta viable en sede de casación, dada la doble presunción de  acierto  y  legalidad  del  fallo  impugnado,  que  impone  dar prevalencia a la  valoración  probatoria  efectuada  por  el  juzgador, salvo la demostración de  graves  errores  en  esa  labor funcional, lo cual no ha ocurrido en el presente  evento,  siendo  de  rigor  señalar,  adicionalmente,  que los cuestionamientos  efectuados  a  las  otras  pruebas  de  cargo  consideradas  por el ad   quem   para  sustentar  la  condena,  igualmente,  tienen como fundamento el personal análisis que el censor efectúa  en torno a las mismas.    

          En  tales  condiciones,  se  impone  concluir  que  el  libelista no  satisfizo  los  presupuestos  de  adecuada y lógica sustentación inherentes al  ataque  seleccionado,  razón  por  la  cual  la  Sala inadmitirá la demanda en  cuestión.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JUAN     CARLOS    VELÁSQUEZ    BUILES,    conforme    a   las   razones   expresadas   en   la   presente  decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo   187   del   estatuto   procesal   penal,  contra  esta  providencia    no    procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

                      

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1   Cfr.   Sentencia  del  19  de  noviembre  de  2003,  radicación  18787.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *